Kate se despertó, estaba amaneciendo afuera, y ella estaba pegada al cuerpo de Jack. Le encantaba esa sensación de estar durmiendo casi encima suyo después de estar haciendo el amor incontables veces durante la noche en todas las posiciones posibles, gritar de placer cada vez que él la hacía llegar al orgasmo, deleitarse en sus besos y perderse en sus caricias. Ese hombre la volvia loca y aún exhausta la tentación de desperartale a besos, colocarse encima suyo y hacerle el amor despacio era muy grande pero abandono la idea al verle dormir profundamente, parecía tan relajado, y pensó que tendrían tiempo suficiente más tarde de seguir disfrutando el uno del otro, de comerse a besos, de acariciarse sin fin, de conocerse mejor.
Se levantó con cuidado de no despertarle para ir a la cocina a beber un vaso de agua, salió sigilosamente de la habitación de Jack sin encender las luces hasta llegar al salón. Era la primera vez que veía la casa de Jack, antes había estado demasiada ocupada amando al dueño para fijarse en la casa , y la verdad es que era un piso alucinante. Espacioso, decorado con gusto pero a la vez acogedor, nada frío, con un salón enorme con unas increíbles vistas de la ciudad y no sabría describirlo con detalles pero notaba la esencia de Jack en cada rincón y en cada detalle.
Kate se sirvió un vaso de agua y se sentó en el sofá a saborear el momento que estaba viviendo cuando su vista se topo con uno papeles encima de la mesa, junto al lado de donde estaba sentada. Miro por encima hasta darse cuenta de lo que era: los papeles del divorcio. Sabía que no debía, que no era asunto suyo pero dejo el vaso y en su lugar cogió los papeles. Como ya sabía la demandante era ella, Sarah, y Jack aún no había firmado aunque el texto dejaba claro que debía devolverlos firmados en el plazo de una semana.
"¿Qué haces con esto?" - la sobresaltó una voz grave e indignada detrás de su espalda.
Mierda. Esa es la palabra que inundó la mente de Kate en ese preciso momento sabiendo a ciencia cierta que lo que iba a suceder no podía ser bueno.
"Lo siento, yo.." hasta que se encontró con sus ojos enfadados, contrariados y con un destello de miedo " yo no quería, lo vi aquí y...lo siento" dijo mientras dejaba los papeles otra vez en su sitio.
"Eso no es asunto tuyo Kate, no deberías remover entre las cosas de otra personas en una casa que no es la tuya"
"Perdona Jack ya te he dicho que ha sido sin querer - titubeaba a la vez que no entendía porqué él reaccionaba así - yo no debía.. no sé porqué lo he hecho. Lo siento de verdad."
"No Kate, no debías. No recuerdo haber saqueado tu casa cuando pasamos la noche juntos" - su voz seguía demostrado que estaba irritado, se acercó sin apenas mirarla y recogió los papeles de un solo movimiento. Ella se estaba indignando por momentos.
"¿Sabes Jack? no estoy entendiendo porqué reacciones así. Ya me dijiste que te estabas separando. No he estado bien curioseando tus cosas pero no entiendo porqué estas exagerando aunque claro, quizás es que yo sólo soy la chica de transición con la que te metes en la cama para olvidar a la mujer que amas."
Jack se quedó mudo ante su respuesta pero ella no podia callarse, la había herido más profundamente de lo que él podía imaginar.
"Claro, quizás por eso nunca me has contado nada de tu mujer, el motivo real por el que te separaste de ella y de la que está claro que sigues enamorado e intentas olvidar con la primera camarera tonta que te encuentras y cae a tus encantos de doctor perfecto" - se le rompió la voz
Jack se dió cuenta de que ella estaba a punto de llorar y de lo estúpido que había sido con ella. La había herido y no lo soportaba.
"No, Kate, no, eso no es así.." intentó acercarse pero ella puso sus manos en alto, extendidas en señal de que no se acercará y corrió hacia la habitación, recogió su ropa del suelo y se encerró en el baño. Sollozaba mientras se vestía, no quería hacerlo pero no podía evitarlo, otra vez se había equivocado con un hombre y, mierda, Jack le importaba de verdad.
Al otro lado de la puerta Jack pedía disculpas "Por favor Kate, soy un idiota, lo siento, sal y hablemos por favor".
Ella abrió la puerta, vestida com la noche anterior, y con los ojos visiblemente enrojecidos y le espetó un " No te acerques" mientras emprendía el camino de la puerta de salida.
"Kate, por favor, hablemos de lo que acaba de pasar. Soy un idiota".
"No Jack, la única idiota que hay aquí soy por creer que te gustaba de verdad que eso podía ser algo real" y salió dando un portazo dejando detrás suya a un hombre vulnerable, perdido, casi desnudo, en los dos sentidos, y que era consciente que acababa de cometer un gran error.
