CAPITULO 23 Nacida para morir
I've put my trust in you
Pushed as far as I can go
For all this
There's only one thing you should know
I tried so hard and got so far
But in the end
it doesn't even matter
I had to fall to lose it all
But in the end it doesn't even matter
Confié en ti,
Empujado tan lejos como puedo ir,
Y para esto
Solo hay una cosa que deberías saber.
Lo intenté con fuerza,
Y llegué tan lejos,
Pero al final,
Ni siquiera importa.
Tenía que caer,
Para perderlo todo,
Pero al final,
Ni siquiera importa.
Linkin Park – In the end
Harry se agachó al lado de Sarah y cogiéndola suavemente la levantó y se puso de pie. Notó como todos le miraban. Depositó a Sarah en uno de los bancos de piedra que quedaban en pie y esperó.
Al cabo de un minuto, con un fuerte exhalo, Sarah abrió los ojos.
-¿Estás bien? -preguntó Harry, preocupado
-Mejor que nunca.¡Mi corazón está latiendo! Que sensación más extraña
– dijo Sarah emocionada.
Harry la besó con todas sus fuerzas y la multitud empezó a aplaudir y a gritar.
Harry apenas era consciente de nada. Apenas entendía una palabra de lo que la gente le decía, y ya había perdido la cuenta de la gente le había tocado, abrazado y dado la mano.
Al parecer todos querían un pedacito del niño que sobrevivió y venció.
Por lo visto a nadie se le había ocurrido que estaba hambriento, herido y cansado, y que solo quería estar en paz con Sarah.
Los elfos se pusieron manos a la obra en las cocinas, y al cabo de un rato todos comían en las mesas del gran comedor. Habían desparecido los posters de las casas, y por lo que Harry vio, ya no habían grupos. Profesores, alumnos, aurores... todos comían en la misma mesa.
Después de que Harry y Sarah dieran fe de la inocencia de Snape, junto con lo todos habían presenciado en el patio, bastó para que la gente dejara de pensar en él como un asesino, y se le liberara oficialmente de todos los cargos.
Snape dimitió como director, y expresó sus deseos de que Mc Gonagall se convirtiera en directora. La profesora Mc Gonagall, muy emocionada, aceptó.
A medida que transcurría el día iban llegando noticias:
Habían soltado a todos los inocentes de Azkaban y habían apresado a la docena de mortífagos que habían sobrevivido la batalla. Los dementores volvían a trabajar para el ministerio, con la condición de que no se movieran de Azkaban.
Sirius había sido exculpado una vez que Harry habló en su favor, también ayudaba la palabra del nuevo ministro de magia , Kingsley Shacklebot...
Kinglsey se había marchado al ministerio, y su primera labor como Ministro fue eliminar la comisión del registro de los nacidos de muggles, encarcelar a Dolores Umbridge y despedir a cualquiera que compartiera su opinión respecto a los sangre mestiza y los nacidos de muggles.
Después de anunciarle su nueva libertad a Sirius, Harry decidió contarle su relación con Sarah. Sabía que Sirius como todos, habían presenciado su beso pero creía que su padrino merecía una explicación.
-Lo siento quería decírtelo antes. Sé que sentías algo por ella. Encontré una caja con recuerdos de ella en tu habitación...
-Eso fue hace muchos años. El pasado es pasado. Además si te soy sincero, ya lo sabía. Cuando te quedaste en casa el mes pasado, te oí hablar en sueños.
Y yo pensando que estaba enamorada de James -dijo riéndose- aunque ahora tiene sentido por que pasaba tanto tiempo con él...supongo que le recordaba a alguien...
Mientras comían, Shacklebolt se acercó a Sarah para darle las gracias.
Sarah, incómoda le dijo que no sabía a lo que se refería.
-Vamos no te hagas la modesta. Si no te hubieras tomado la molestia de entrenar a estos chicos durante los últimos meses, hoy hubieran muerto cientos de personas, y lo sabes. El ministerio te debe una. Si hay algo que podamos hacer por ti...
-Pues de hecho, hay algo. Quiero se eliminen a los licántropos del registro de criaturas mágicas peligrosas- dijo Sarah de forma decidida.
-Me encantaría poder hacer eso,pero me temo que no es tan fácil. Habría que hacer mucho papeleo y el Wizengamot se me echará al cuello...
-A mi el ministerio también me debe una- dijo Harry- Creo que Sarah tiene razón. El ministerio necesita algunos cambios urgentes, Shacklebolt.
Derrotado, Shacklebolt miró a Harry y Sarah que le miraban, decididos.
-Está bien, veré que puedo hacer.
-Gracias -le dijo Sarah a Harry
-Era lo menos que podía hacer -dijo Harry cogiendo la mano de Sarah.
Al cabo de un rato Sarah y él subieron al despacho de Dumbledore, como Harry había prometido que harían.
En cuanto entraron, les sobresaltó un ruido ensordecedor. Eran aplausos.
Desde las paredes, los directores y directoras de Hogwarts les felicitaban, se sacaban el sombrero y gritaban de alegría, pero a Harry solo le interesaba hablar con un hombre, el del cuadro situado detrás del sillón del director.
Gruesas lágrimas caían detrás de sus gafas de media luna, y el orgullo y la gratitud que desprendía tuvo en Harry un efecto balsámico.
-Harry, valiente, valiente muchacho.
-Profesor- saludó Harry
-¿Me podrás perdonar, Harry? ¿Por haber puesto esa enorme carga en tus hombros?
-No hay nada que perdonar, señor. Todo está arreglado-dijo Harry de corazón.
Dumbledore le sonrió.
-Hay una cosa. La varita. No la quiero. Ha causado más problemas de los que ha solucionado. Así que si no le importa, me gustaría deshacerme de ella.
-Ahora es tuya,así que eres libre de hacer con ella lo que quieras -le respondió el director.
Harry cogió la varita de Saúco y la partió por la mitad.
-Sarah, creo que debo felicitarte. Creo que tu larga espera ha llegado a su fin. Normal y corriente al fin... Confío en que te encuentres bien.
-Me siento bien, Albus. Pero desearía que estuvieras aquí- dijo Sarah llorando en silencio.
-Espero que no sigas culpándote a ti misma. Ya te lo dije el año pasado,el error lo cometí yo, Sarah..
-Pero si te hubiera contado que tenía la piedra...que la tuve durante todo el tiempo...
-Viví una larga vida, Sarah. No digo que deseara morir, ni que no lamento no poder compartir este momento con vosotros,pero mi hora hubiera llegado tarde o temprano. Además tenías motivos de sobra para no contarme lo de la piedra. Tu misma habías sido testigo de lo que mi deseo por encontrar las reliquias había hecho.
Harry se dio cuenta entonces de lo culpable que se había sentido Sarah por la muerte de su amigo y solo hizo que su amor por ella aumentara.
Tras marcharse del despacho de Dumbledore, cansados de las felicitaciones y huyendo de la prensa que ya había llegado al castillo, Sarah se echó a si misma y sobre Harry un hechizo desilusionador y fueron a buscar a Ron y a Hermione.
Los cuatro se fueron para casa.
Los meses siguientes pasaron muy deprisa.
La reconstrucción de Hogwarts fue muy rápida, en parte gracias a una generosa y anónima donación. Harry había donado casi todo el dinero de su cámara, pero no se arrepentía.
Después de todo, había prometido donar dinero a una causa benéfica si Sarah se despertaba, ¿y que mejor causa que la reconstrucción de un lugar que había sido su hogar durante 6 años?
Sin embargo, Harry pasaba mucha vergüenza cada vez que visitaban a su padrino en el castillo. ¿El motivo? Había una estatua suya en el patio, colocada para celebrar la victoria de Harry contra Voldemort y para honrar también a las casi 20 personas que habían muerto en la batalla ,y cuyos nombres se encontraban grabados a los pies de la estatua.
A Sarah sin embargo, le hacía mucha gracia la situación, y siempre insistía en pasar por el patio, viendo como un abochornado Harry se veía obligado a ponerse enfrente de la estatua y posar para las fotos con los distintos alumnos que le reconocían. Sarah siempre estaba encantada de hacer las fotos, y en más de una ocasión le había pedido una copia al alumno en cuestión.
Hermione había vuelto a Hogwarts junto con muchos otros alumnos, para acabar el último curso. Sarah y Harry consideraron que se merecían unas vacaciones,y decidieron tomarse un año sabático para viajar y ver mundo antes de la boda.
Ron se había puesto a trabajar en la tienda de sus hermanos, Sortilegios Weasley. Ahora que había acabado la guerra, la gente creía que era hora de divertirse un poco y los gemelos no daban abasto. Su negocio no paró de crecer en los siguientes años.
Ginny tuvo a su bebé, una niña. Aunque Draco y ella cortaron poco después de Navidad, cuando Draco se cansó de las continuas peleas que tenían. Draco ayudaba económicamente a Ginny y visitaba a Daphne todas las semanas.
Ginny no había vuelto a tener suerte en el amor, y aunque se casó (tres veces) pasó la mayor parte de su vida viviendo en casa de sus padres o con Bill y Fleur.
Draco,que siempre había sido muy bueno en pociones, montó su propio laboratorio y antes de alcanzar los treinta, ya tenía su propio imperio. Irónicamente, se casó con una chica que iba a clase con Ginny, Rose Taylor, que era nacida de muggles. Al nacer su primera hija, Draco reparó al fin la relación con su madre.
Mc Gonagall seguía como directora, y Sirius había ocupado el sitio de profesor de Transformaciones. Se acabó casando con Charity Burbage, la profesa de estudios muggles.
Por su parte,Snape consiguió al fin enseñar la asignatura que siempre había querido: Defensa contra las artes oscuras. Una vez Voldemort hubo muerto, la asignatura ya no estaba maldita, y Snape la enseñó durante muchos años, hasta que se jubiló. Snape fue premiado por su valentía con una Orden de Merlín, de segunda clase, la cual aceptó a regañadientes.
Neville y Luna se casaron al cabo de un par de años después de Harry y Sarah, que fueron padrino y dama de honor respectivamente. Neville es el actual profesor de Herbología y Luna trabaja en el rebautizado departamento de criaturas mágicas, con Hermione, que divide su tiempo entre el departamento de criaturas mágicas y el de ley mágica, donde ayudó a Kingsley a erradicar todas las leyes a favor de la pureza de sangre.
Tonks había sido nombrada Jefe de la oficina de Aurores. Le habían ofrecido el puesto a Sarah, pero ésta lo rechazó alegando que no se sentiría cómoda siendo la jefa de su futuro marido. En cambio, Sarah había insistido en recuperar su sitio como profesora de la academia de Aurores, que se había llenado de repente, cuando el ministro Kingsley Shacklebolt había ofrecido la posibilidad de convertir en aurores a todos los que habían asistido a las clases de Sarah, a cambio de hacer un curso oficial de seis meses de duración.
UN AÑO DESPUÉS...
El sol le calentaba la piel, y el ruido del mar era muy relajante, pero Harry no quería quedarse dormido.
Se untó crema solar, y miró a Sarah, que estaba dormida. Casualmente, en ese momento se despertó.
-Buenos días, señora Potter.
-Buenos días, señor Potter- dijo Sarah besándole.
Hacía menos de una semana que Sarah y él se habían casado, y en ese momento estaban en Las Maldivas. Había sido idea de Harry.
Las playas eran tal y como las que había soñado. Pero la realidad era mucho mejor que los sueños .Harry no podía creerse su suerte. Sarah era su mujer.¡Su mujer!Cuando cerraba los ojos, aún podía verla con su vestido blanco, en el día de su boda. Había sido un día perfecto, y eso que habían invitado a los Dursleys...
Harry recordó con una sonrisa la reacción de su tía cuando supo que se casaba con Sarah, y la cara que puso cuando la vio caminando hacia el altar. Creía que su tía se desmayaba..
Ahora que eran familia, Sarah podía acercarse a ella, aunque no quería hacerlo. Le guardaba mucho rencor a Petunia por como había tratado a Harry durante todos esos años.
Después de asegurarse que se encontraban a salvo, se despidieron de sus tíos. Esa fue la ultima vez que les vieron.
-¿Donde iremos a continuación? -preguntó Sarah al día siguiente.
-No lo sé, elige tu.
-¿Nueva York?
Harry asintió y la besó. Aunque le había costado adaptarse al estilo de vida de Sarah, Harry no se arrepentía. No se gastaban el dinero en excentricidades. Se limitaban a viajar y a conocer diferente culturas. Visitaron todo lo que merecía ver la pena en este mundo: Las grandes pirámides, el Taj mahal, la Gran muralla China,El gran Cañón...Había mucho que Harry no había visto, y Sarah se moría de ganas de enseñárselo.
Una vez en Nueva York, Harry escribió una postal para Ron,Hermione, Sirius y Draco.
Aunque no considerara a Draco un amigo íntimo como Hermione o Ron, no podía negar que había acabado cayéndole bien. Este nuevo Draco el cual Sarah había ayudado a crear, había pasado de ser una persona malvada y egocéntrica a arriesgar su vida defendiendo a otra persona sin esperar nada a cambio, y renunciando a una fortuna para luchar por la justicia de forma desinteresada. Ya no quedaba nada del chico cobarde y consentido que Harry había conocido siete años atrás.
Años después Harry estaba muy contento de poder vivir tan cerca de Ron y Hermione, y también de Lupin, Tonks y su hijo Ted. Sarah y Harry, que eran padrino y madrina de Ted, le habían comprado una casa a su "sobrino" en Godric's Hollow, pese a las negativas de Lupin, que se negaba a aceptarla.
-La casa no es tuya, es de Ted- le había dicho Sarah
Tras mucho pelear, al final Lupin se dio por vencido.
Harry pudo ver su sueño cumplido de tener una familia, y fue mucho más feliz de lo que nunca había creído posible. Harry y Sarah tuvieron tres hijos; Albus, Lily y Alastor, que eran unos niños muy alegres,siempre jugando con su primo Ted y con los hijos de Ron y Hermione;Hugo y Olivia.
FIN
