Capítulo 3: Una charla muy interesante
Al día siguiente los corredores estaban llenos de alumnos nerviosos porque amanecía el primer día de exámenes, además para los alumnos de 5to comenzaban a examinarse para los TIMOS. Ginny, aunque no recordaba ningún momento más feliz en toda su vida, estaba muy nerviosa. Ese día se despertó de madrugada y decidió ir a la chimenea a relajarse un poco antes de comenzar a arreglarse, así que bajó con su ropa de dormir y se encontró una gran y agradable sorpresa que ya ocupaba su sillón favorito.
- Gin, te conozco bien, pensé que estarías nerviosa y que en cualquier momento bajarías –le dijo Harry recibiéndola con un gran abrazo.
- Harry no me digas que te quedaste aquí esperando a que bajara –le dijo Ginny de una forma cariñosa acomodándose con la cabeza en las piernas de él.
- Yo tampoco podía dormir, estaba inquieto pensando en la semana de exámenes y sobretodo en la charla que tendré con Dumbledore en la noche.
- He visto todo el año que vas al despacho de Dumbledore, si no te importa me gustaría preguntarte ¿qué es lo que hablas con él, tiene que ver con Voldemort? –le preguntó Ginny sin rodeos y notándose muy preocupada por su Harry, al cual le sorprendió que utilizara el nombre de Voldemort, pues la mayoría del mundo mágico mostraba pánico ante su nombre.
- Sí mi cielo, tiene que ver con Voldemort –le contestó Harry acariciando su cabello-. Te lo contaré una de estas noches, porque es un cuento largo y tendido. Además tiene que ser completamente a solas. Estaba pensando contártelo todo este sábado en la noche en la Sala de Menesteres.
- Así será amor, además podemos aprovechar la sala para otras cosas –le dijo Ginny con una carita provocadora.
- Ah sí? Y para qué quiere esta señorita usar la sala? –le siguió el juego Harry.
- Umm para tantas cosas, como por ejemplo para esto –y Ginny le dio un suave beso que Harry respondió con todo su amor.
- Ya como que se me quitaron las ganas de que hablemos esa noche, mejor me dedico a besarte bebé.
- Ah no Potter, voy a empezar a creer que sólo te gusto porque te beso.
- No mi Gin como crees, también me gusta que me acaricies –dijo Harry riéndose.
- Harry!! – pero Harry no la dejó terminar porque la siguió besando.
- Te amo Gin, te amo bebé, nunca lo olvides, te amo a ti completa, con tus besos, tus caricias, tu carácter, toda tú me encantas y me fascinas.
- Yo también te amo Harry, mucho mi amor.
Después de que terminó de amanecer, Harry y Ginny se fueron a arreglar y bajaron a desayunar con Hermione y con Ron. En la mañana Ginny tenía su examen teórico de Encantamientos, así que después de un desayuno un poco rápido, Harry le deseó suerte con un beso y salió corriendo del comedor.
- Hoy tenemos examen, ¡qué fastidio! Ya quiero que lleguen las vacaciones.
- Tú siempre quieres que lleguen las vacaciones Ronald. No me extraña para nada ese tipo de comentarios.
- Así como tampoco a mí me extraña lo que acabas de decir. Siempre con lo mismo.
- Tú también.
- No, siempre comienzas tú.
- ¿Por qué no dejan de pelear? –dijo Harry en uno de sus esfuerzos por tener la fiesta en paz con sus compañeros, ya había permanecido bastante tiempo con sus dos mejores amigos peleados, como para volver con lo mismo.
- Deberías decírselo a tu amiga Hermione porque siempre comienza a refutarme lo que digo.
- Y tú también le refutas, así que hagan una tregua busquen cosas en las que estén de acuerdo, después de todo son más que compañeros de clase –dijo Harry picándolos.
- ¿Qué quieres decir con eso? –contestaron al unísono Ron y Hermione, rojos de la vergüenza, pensando que Harry sospechaba acerca de los sentimientos del uno hacia el otro.
- La verdad, que ustedes además de compañeros de clase son los mejores amigos ¿o entendieron otra cosa?
- No, para nada, me imaginé que eso fue lo que quisiste decir –contestó algo aliviada Hermione.
- Claro –dijo Ron despreocupadamente.
Pasó el día y con ello el primero de las dos semanas de exámenes correspondiente para todos los años y de las dos últimas semanas de clase. Ginny salió tardísimo de su examen práctico de Encantamientos, y cuando llegó a la Sala Común ya Harry se había ido a su charla con Dumbledore. Hermione le informó que Harry ya se había ido.
Harry estaba llegando al despacho, como veces anteriores. Y es que Harry y el director estaban buscando la manera de que Harry saliera victorioso y con vida de su inminente batalla con Voldemort. Ya Dumbledore le había revelado el secreto de la profecía que había escuchado ya casi 18 años atrás. Estaba entrenando a Harry con Magia Antigua y Avanzada, y habían descubierto que Harry tenía asombrosos poderes. También se había encargado de instruirlo en Legeremancia y Oclumancia, a pesar de que Voldemort nunca más había intentado penetrar en la mente de Harry.
Una vez en el despacho, Harry se encontró con que su profesor preferido no estaba solo, estaba con la profesora Trelawney.
- ¿Interrumpo profesor? Si quiere puedo regresar más tarde.
- De ninguna manera Harry, ya Sybill y yo estábamos terminando nuestra pequeña e improvisada reunión –dijo Dumbledore haciéndole entender a Harry que la profesora había llegado de improvisto.
- ¿Así que este era tu compromiso Albus? –dijo la profesora algo ofendida y luego, dirigiéndose a Harry siguió- ¿Cómo estás, cariño? Tengo tiempo que no te veo en mi clase.
- Este año he estado muy cargado, ¿cómo está usted profesora?
Pero la profesora Trelawney no pudo contestar, ya que quedó en trance, como Harry y Dumbledore ya la habían visto antes.
- El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso está aquí… Él ya sabe que es el Elegido y que debe morir o matar… Él tiene un poder que el Señor Tenebroso no conoce ni jamás conocerá… El Elegido ya conoce ese poder… Tiene en sus manos la salvación, pero no podrá hacerlo solo… Tendrá que contar con su Alma Gemela para lograrlo… El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso esta aquí…
- Creo que estoy cansada hoy, de repente me ha dado un leve mareo. Buenas noches –dijo la profesora Trelawney saliendo de su trance y dejando a Harry con Dumbledore boquiabiertos.
- Le va a parecer una pregunta estúpida profesor, pero ¿escuchó lo que dijo?
- Claro que la escuché. Tenía la misma expresión de aquel día en Cabeza de Puerco.
- Igual a la expresión que tenía cuando predijo el regreso de Voldemort en mi tercer año.
- Sí Harry, eso que acabamos de escuchar definitivamente fue una profecía y más o menos sé interpretarla –le dijo Dumbledore extrayéndose el recuerdo y colocándolo en su pensadero-.
- Pues la verdad a mí me ha dejado desconcertado, la primera parte no, porque yo ya sé que soy el Elegido, más bien me enfurece más estar cada día más seguro de que no tengo salida –dijo Harry en medio de su frustración- pero llevamos meses intentando saber cuál es ese poder especial y nada. ¿Qué hacemos profesor? Va a llegar un momento que mi encuentro con Tom Riddle se materialice.
- ¿Te enojarías conmigo si te dijera que sigo teniendo las sospechas de que tu poder es el amor? –dijo Dumbledore, dejando a Harry desconcertado, hace meses después de su enfrentamiento en la Sala de Misterios, Dumbledore le había comentado que sospechaba que el amor que lo había salvado siendo apenas un bebé era su arma contra Voldemort, pero ya lo habían descartado casi por completo- Harry, no creas que a mi despacho no llegan los chismes de este colegio, es más te sorprendería la velocidad con la que me entero de las cosas que se cuchichean por ahí por los pasillos.
Harry se quedó loco hacia donde se había desviado la conversación, si era lo que estaba pensando, no, no lo permitiría, ella no, a ella no la involucraría en esto.
- Sí Harry, estoy consciente de que tú y la Srta. Weasley son novios desde hace muy poco y más consciente estoy aún de que la amas pues cuando tus defensas en tu mente no eran tan buenas como hoy en día, tu mente era un libro abierto que enseguida demostraba lo enamorado que estás de la menor de los Weasley. Y me atrevo a decirte que sé que ella te corresponde con la misma o mayor intensidad.
- Profesor, yo no quiero que ella se vea involucrada en esto.
- Pero debes dejar que sea ella quien tome su decisión, yo ya creo saber cuál es la solución de esto. Acuérdate que esta guerra es de todos y que ella ya en una oportunidad te demostró ser muy capaz.
- Eso lo sé profesor, el problema es que no soportaría perderla, ya he perdido mucho, perdí a mis padres, vi morir a un amigo en mi cara, y casi me toca ver morir a mi padrino. No soportaría perderla cuando estoy tan enamorado de ella. Ella me ha mostrado algo que nunca nadie me había mostrado, la posibilidad de un futuro. Nunca me había imaginado yo en un futuro. Siempre me he imaginado mi triste pasado e infancia, mi duro presente en la guerra, mi enfrentamiento con Voldemort en cualquier momento, pero Ginny me ha mostrado el tener una vida más allá de ser Harry Potter, el niño-que-vivió.
- No necesariamente Ginny tiene que morir, a lo mejor la salvación del mundo mágico ronda precisamente en eso, en un niño que se convertirá en hombre ¿no sé si me sigues? A lo mejor la salvación es más simple de lo que imaginas.
- No sé profesor, cada día que pasa siento que esto se me está yendo de las manos.
- Debemos seguir pensando pero yo creo que al poder que se refiere eso que acabamos de escuchar es al amor. Es más, me atrevo a decirte que estoy completamente convencido. El amor te va a salvar de morir a manos de un hombre que nunca amó, no ama ni amará a nadie. No existe expresión más grande de amor que el de una madre o un padre por su hijo, esa ya la experimentaste. Pero apenas ahora es que estás experimentando otra clase de amor, la profecía lo dice, "El Elegido ya conoce ese poder", es ese el amor que te salvará, el amor de un hombre hacia una mujer. Tal cual como el que sientes por mi estimada Srta. Weasley. Piénsalo bien, no vayas a dejar de darte esa oportunidad por la guerra, acuérdate que tus padres no dejaron de tenerte porque estuvieran en guerra. Y no se dejaron de amar ni dejaron de amarte a ti porque estuvieran en guerra. No cometas tú ese error.
- Lo pensaré profesor, gracias. Creo que se lo voy a decir a Ginny, no sé cuándo pero se lo diré.
- Está bien Harry, te enviaré una notificación para vernos antes de que termine el curso. Tengo entendido que la pasarás un tiempo con los Weasley y otro en tu casa.
- Sí profesor, creo que vamos a hacer una fiesta para celebrar mi mayoría de edad, ya sabe, locuras de Sirius. Ya le avisaremos también. Buenas noches profesor.
- Buenas noches Harry y no dudes buscarme cualquier cosa, sabes que eres más que un alumno para mí, sabes que te veo como el nieto que nunca tuve.
- Gracias profesor, y sabe que el sentimiento es mutuo. Buenas noches.
Así con esa ola de preocupaciones y aclaratorias Harry llegó a la sala común donde se encontró a Ginny durmiendo en el sofá, ya iba a ser medianoche y ella lo estaba esperando, seguro que Hermione y Ron ya se habían ido a dormir. Sin hacer el menor ruido se arrodilló frente a ella y le dio un beso en la frente. Ginny al sentir su aroma, abrió los ojos para ver esos hermosos ojos verde esmeralda que la vuelven loca. Con una sonrisa lo miró y le dio un beso en los labios que pronto pasó de ser un roce inocente de labios a un apasionado beso.
- ¿Cómo te fue amor? –le preguntó Ginny sentándose y acomodándose para que Harry quedara acostado en sus piernas.
- Podría decirse que mejor que otras veces, pero te contaré el sábado bebé, mejor cuéntame cómo te fue a ti.
- Bueno, no te sabría decir, siento que bien, pero en otras partes siento que mal. Ay no! No creo que vaya a soportar.
- Claro que vas a soportar porque yo te voy a animar a que soportes –dijo Harry regalándole una de sus pícaras sonrisas.
- ¿Y cómo vas a lograr eso bebé? –le dijo Ginny haciéndose la desentendida.
- Con mucho amor –dijo Harry comenzando lo que sería un buen rato juntos.
Después de unos agradables momentos juntos, Harry y Ginny se fueron a dormir ya que ambos tenían examen al día siguiente. A Harry le costó quedarse dormido después de todo lo vivido en el despacho de Dumbledore, entendía lo que el director le quería decir, pero no quería poner a Ginny en el peligro de ser la novia de Harry Potter. Ginny durmió muy feliz a pesar de tener examen de Pociones al día siguiente, sentía que cuando estaba con Harry todo era diferente, jamás se había sentido así con nadie y mucho menos con un chico, sentía que cuando estaba con Harry era más poderosa y más feliz. Ambos estaban convencidos que de ellos era amor del bueno y puro.
