Capítulo 4: Viviendo el amor

La semana pasó con exámenes para todo Hogwarts, en especial los alumnos de quinto año que estaban presentando sus TIMOS, por eso la hora del almuerzo del viernes fue un alivio para Ron, Hermione, Ginny y Harry, ya que la tarde la tenían libre; la mañana había sido dura pero tendrían toda la tarde para descansar. Ginny ya había presentado la mayoría de los TIMOS (Encantamientos, Pociones, Astronomía, Defensa contra las Artes Oscuras e Historia de la Magia). A Harry sólo le faltaba el examen de Herbología y no le faltaba mucho para estudiar. Sin embargo a Ginny y a Harry los esperaba una grata sorpresa. Bajaron a la sala común a almorzar y una vez sentados a la mesa observaron que entraban dos lechuzas llenas de paquetes.

- Compañero, ¿esa no es Hedwig? –preguntó Ron muy interesado ya que la pobre lechuza se le notaba que no podía con su alma.

- ¿Y esa no es tu lechuza, Ron? –preguntó Hermione sorprendida ya Pigwideon también venía muy cargada.

- Ay Merlín! Que no sea lo que estoy pensando –dijo Ginny sumamente preocupada.

- Lamento decirte amor, que es precisamente lo que estás pensando, cartas para nosotros -dijo Harry cuando las dos lechuzas aterrizaron. Hedwig tenía dos cartas y unos paquetes. Pig tenía dos grandes paquetes que parecían sobres. Comenzaron abriendo las cartas que traía Hedwig.

Querida Ginny:

Ay hija! No sabes cuánto me alegro. Harry es todo lo que cualquier mamá desearía para su hija. Lo considero como un hijo más y sé que es un muchacho de muy lindos sentimientos, así que si dice que te ama es porque te ama. La verdad no podría estar más contenta, debo confesarte que los otros muchachos de los que me hablaste no me cayeron muy bien, siempre supe que al final Harry caería rendido a tus pies, jejeje. Tu padre también se ha puesto muy contento, dice que Harry tendrá muchas cosas muggles que enseñarle jejeje. Ya hablé con Sirius, que por cierto está muy contento y quedamos en que primero Harry pasará las vacaciones aquí y dos días antes de su cumpleaños se irán todos al número 12 de Grimmauld Place. Bueno hija, sin más nada que decirte, por ahora, te dejo.

Con mucho amor, tu mamá.

PD.: Suerte en los exámenes. Les envío unas galletas a ti, a tu hermano, a Hermione y por supuesto a mi recién estrenado yerno Harry.

PD.2: Lo siento hija, cuando vi la carta estaba abierta y creo que tus hermanos ya se enteraron.

Ginny se alegró mucho hasta que vio la segunda posdata y se imaginó que tantos paquetes tendrían que ver con sus adorados hermanos.

Querido Harry:

Qué alegría me dio la carta que me envió Ginny! No creas que esta carta tiene como fin intimidarte o algo así, sino que me imaginé que pensarías que la relación con nosotros va a cambiar en alguna forma. Entonces te escribo para decirte que nuestra relación va a ser igual que siempre, seguiremos siendo la familia que siempre hemos sido. Nos honra mucho que nos consideres así y espero que ahora nos sigas considerando así. Acuérdate que yo tengo 8 hijos. Espero verte en vacaciones, ya me puse de acuerdo con Sirius para que te quedes con nosotros antes de tu cumpleaños. Sin más nada que decirte, te dejo no sin antes recordarte que te quiero como a cualquiera de mis hijos.

Con mucho amor, tu otra madre, Molly.

P.D.: Te mandé galletitas en uno de esos paquetes.

Cuando Harry terminó de leer la carta casi se pone a llorar, siempre les había dicho a los Weasley que eran una familia para él, y el verano pasado les había dado las gracias en un brindis a los Sres. Weasley por haber sido unos padres con él cuando más lo necesitaba. Ginny al ver la reacción de Harry se preocupó.

- Bebé!! Qué pasó?

- Nada Ginny, me conmovieron las palabras de tu mamá, ella siempre tan buena conmigo, siempre la he visto como una mamá, si hubiera tenido una mamá me hubiera gustado que fuera la mitad de lo que ha sido tu mamá para mí.

- Claro que sí hermano, seguro que hubiera sido como mamá –le dijo Ron afectuosamente.

- ¡Qué linda la Sra. Weasley, nos mandó galletas a todos! –dijo Hermione repartiendo los paqueticos.

- ¡Ay Harry que fastidio mira esto!! –dijo Ginny mostrándole a Harry uno de los grandes sobres.

Para: Harry y Ginny

De: Bill, Charlie, Fred y George

Al abrir el sobre pasó algo inesperado, salieron una especie de fantasmas que eran nada más y nada menos que los cuatro hermanos Weasley.

- Queridos Harry y Ginny –dijeron al unísono los fantasmas de Fred y George.

- Hace dos semanas tuvimos un nuevo invento –dijo Fred.

- Y ustedes nos han dado la mejor oportunidad para mostrárselos –dijo George.

- Es una moderna forma de mandar cartas, en lugar de escribirlas les hablas –dijo Fred.

- Pero no les mandamos esto para explicarles nuestro invento –dijo George.

- HERMANA, HERMANA, HERMANA!!!! –de pronto apareció un Charlie muy sonriente.

- Por fin lo atrapaste!! –dijo un Bill bastante burlón.

- HARRY, HARRY, HARRY!!! – dijeron Fred y George.

- Esperamos de todo corazón que la trates muy bien –dijo Bill.

- O si no conocerás la furia Weasley en pleno –dijo Charlie.

- Jajajajaja! –comenzaron a reír todos- seguro que la cara de Harry debe ser un poema!!

- Bueno chicos a felicitarlos!! Espero que se esperen a que Bill se case para casarse–dijo Fred.

- Que ni se les ocurra darnos sobrinos –dijo George.

- Pero sobretodo que se amen mucho –dijo Bill.

- Bueno ¿listos? –dijo Charlie.

- Sí!!! –respondieron los demás.

Se oyó una fuerte explosión en la que los fantasmas de los hermanos Weasley desaparecieron y se convirtieron en fuegos artificiales y serpentinas de colores.

- AYYY YO LOS MATO!!!!! -decía Ginny fúrica.

- No te preocupes amor, ya estoy acostumbrado a los escándalos, es más lo he disfrutado, es la primera vez que me hacen un escándalo por algo que me hace muy feliz –dijo Harry dejando a Ginny sonrojada y derretida- mejor abramos el otro que ya creo saber quién lo envía.

Para: Harry y Ginny (ayyy que romántico)

De: Los Tíos Sirius y Remus.

Enseguida aparecieron dos fantasmas pero de Sirius y de Remus, cuyos rostros tenían la risa marcada.

- Qué buena idea esta! No sabes la flojera que me da a veces de mandar cartas –dijo Sirius muy sonriente- jajajaja! Mentira ahijado, la verdad es que esos gemelos son grandes.

- Pasaran a la historia por sus aventuras –dijo Remus muy feliz.

- Pero ese no es el motivo de nuestra original carta.

- El motivo es felicitarlos a ustedes dos por ser la nueva parejita de Potters.

- Te acuerdas Remus? James siempre nos decía que las pelirrojas eran la debilidad de los Potters, pues Harry también cayó, nuestro pequeño Harry se nos ha enamorado –dijo Sirius como si estuviera llorando de verdad.

- Y pensar que nos mandaba cartas lloriqueando pidiéndonos consejo para enamorar a Ginny.

- Lo que nos sorprende es que una muchacha tan linda haya aceptado estar con Harry, pero todo en la vida es posible no? Jajajajaja.

- Bueno chicos basta de bromas –dijo Remus haciendo pose de seriedad.

- Lo que en verdad les queremos decir, es que se merecen uno al otro, bueno tú merecías algo mejor Ginny –dijo Sirius riendo- pero bueno te has enamorado de este "pelos parados". Y la verdad es que le agradezco a Merlín que haya encontrado una chica como tú para compartir todo su amooooooor –dijo Sirius exageradamente- y les decimos.

- No queremos sobrinos, esperen a que Bill se case, jajajajaja mentira chicos, es que escuchamos a los Weasley cuando armaron su carta jajajajaja. La verdad es que deseamos que sean felices y que vengan y pasen las vacaciones con nosotros después de pasar por casa de nuestros queridos Weasley's. Los queremos muchos!! Sus tíos favoritos. LUNÁTICO Y CANUTO!!!!

Y con este último grito pasó igual que con la anterior carta, explotó dejando serpentinas y mucho ruido por todos lados.

- La verdad es que están locos, no sé quiénes son peor –espetó Hermione mitad seria y mitad sonriente.

- La verdad que a mí me han hecho reír mucho –dijo Ron en medio de risas.

- Pues la verdad que ya estuvo por hoy, mucha risa, ¿me acompañas a la biblioteca amor? Necesito un libro –dijo Ginny, sonriendo por el recibimiento de los tíos de Harry y avergonzada por sus hermanos.

- Por supuesto que sí bebé. Nos vemos chicos –dijo Harry dejando a los chicos terminando de almorzar.

Durante todo el camino Harry y Ginny estaban embelesados mirándose uno al otro, iban de la mano. Llegaron a la biblioteca y Ginny fue a buscar su libro, Harry aprovechó para buscar un libro también que necesitaba para terminar de estudiar Herbología. Salieron de la biblioteca y decidieron ir al lago, a pasar el resto de la tarde. Estaban recostados de un árbol, Ginny delante de Harry observando el paisaje cuando comenzaron a conversar.

- Amor, ¿crees que tus tíos me acepten en verdad? –preguntó Ginny mientras Harry estaba muy ocupado acariciándole su cabello.

- Bromeas, a mis tíos les encantas, cuando les dije que estaba enamorado de ti casi que hacen una fiesta, más bien quienes me preocupaban a mí eran tus hermanos, en especial Ron y ya ves que lo ha llevado a la mar de bien. Además tú eres encantadora, ¿quién no te aceptaría bebé?

- Ay Harry! ¿Por qué eres así? Eres tan romántico que haces que cada vez me enamore más de ti, si es que eso es posible –dijo Ginny dándole un pequeño piquito en los labios, pero Harry no conforme con eso la volteó de frente hacia él y le dio otro beso, esta vez más apasionado.

Comenzaron a conocerse un poco más en ese beso. Ginny le acariciaba el cabello a su novio, y Harry al sentir este contacto sintió que se estremecía, comenzó a besarle el cuello a su novia, que a estas alturas ya estaba a horcajadas de él. Harry se encontraba sentado con la espalda apoyada al árbol del lago, sentía que en cualquier momento podría llegar alguien pero quizás esa posibilidad lo provocaba más. Estaba completamente fuera de sí, y Ginny también. Ninguno de los dos había estado así con nadie, pero sabía que estaban con la persona que amaban y que no faltaba nada más en el mundo.

Harry siguió su exploración más allá de unas caricias en la cintura, comenzó a subir una de sus manos hacia los pechos de Ginny, pero no subió por temor a hacerla sentir incómoda. Ella, al notar eso, lo atrajo hacia ella, quedando completamente acostada con Harry arriba de ella, entrelazó sus piernas en la cintura de Harry y comenzó a acariciarle su espalda ancha y sexy. Harry estaba completamente embelesado con su Ginny. Ginny dejó por un momento de acariciar a Harry para incitarlo a que la acariciara a ella. Le colocó una de sus manos por debajo de su camisa y la otra en uno de sus muslos. Harry comenzó a tocarla con timidez y mucho cuidado.

- Tócame amor –dijo Ginny logrando que Harry intensificara sus caricias- Umm así bebé, quiero que me conozcas como nadie me ha conocido, quiero que sepas cada detalle de mí y de mi cuerpo.

- Yo también bebé, quiero conocerte y contarte cada una de esas sexys pequitas –dijo Harry tocándola en todo su cuerpo, su rostro, sus pechos, su trasero, sus piernas, haciéndola soltar gemidos cada vez más fuertes y más intensos- y también quiero que me conozcas bebé.

- Umm bebé, siempre soñé con que hacíamos esto, siempre te miraba y terminaba con una visión tuya muy provocativa –le dijo Ginny muy provocadoramente, tocando a Harry en su trasero, en su pecho, sus hombros, sentía que ese hombre tan fuerte que alguna vez fue el niño del que ella se enamoró la haría su mujer pronto- siempre me pareciste el más sexy, el más bello y el más ardiente. Y te vas superando cada día que pasa.

- Y tú eres ardientemente excitante Gin –dijo Harry besándola con hambre, eso sí que era vivir el amor en pleno- nunca me había pasado esto con ninguna chica.

- ¿Ni con Cho?

- La verdad es que Cho sólo me deslumbró por su aparente belleza física pero nunca la amé.

- Yo tampoco estuve así con ningún chico, la verdad es que ninguno de los que fueron mis novios llegaron a más allá de unos besos.

- Eso no era lo que yo veía cuando estabas con Dean.

- ¿Celoso Potter? No tienes por qué estarlo, la verdad con Dean ni siquiera me sentía muy cómo, lo más lejos que llegamos fue el día que tú y mi hermano llegaron. Aunque me peleé con Ron debo agradecer que haya llegado, porque después me iba a arrepentir si dejaba a Dean llegar más allá, sólo iba a pasar un mal rato, porque nunca lo amé, sólo me parecía muy galante e interesado en mí. La verdad es que siempre te amé a ti.

- Cómo me molesta no haberte pedido ser mi novia antes.

- A mi no me molesta, nada más este momento contigo, me hace pensar que valió la pena tanta espera, eso sí, no te voy a dejar ir bebé.

En ese momento empezaron a escuchar voces que los llamaban, imaginando que eran Ron y Hermione así que se acomodaron a su posición inicial, Harry apoyado en el árbol y Ginny apoyada en él. Pasaron el resto de la tarde hablando de los exámenes, de lo que harían en vacaciones. Sin embargo, Harry y Ginny sólo tenían en mente el rato que habían pasado juntos y sólo podían pensar el uno en el otro.