Capítulo 5: La cita de los novios

Ese fin de semana los alumnos estaban contentos en Hogwarts, algunos recibieron la mañana del sábado durmiendo y otros aprovechándola para divertirse antes de volver a otra semana de exámenes y la última del año. En el cuarto de las chicas todas dormían, menos Ginny y Hermione, se habían despertado temprano para hablar de cosas de chicas. Igual sucedió en el cuarto de los chicos, Ron y Harry se habían despertado y habían iniciado un agradable partido de ajedrez, que ganaría Ron.

- Herms, no sé que ponerme para esta noche, tengo una cita con Harry en la Sala de Menesteres.

- ¿Y eso Gin? No me digas que prepararán una romántica cena a la luz de las velas –dijo Hermione con voz soñadora propia de Luna Lovegood.

- No Herms, Harry ha decidido contarme lo que habla con Dumbledore –dijo Ginny dejando a Hermione un poco más seria.

- Sí, Harry nos dijo el otro día a Ron, y lo que más me sorprendió es que Ron está de acuerdo.

- ¿Ustedes saben de lo que hablan?

- Claro amiga, pero no nos correspondía a nosotros decírtelo, fíjate que Harry enseguida de comenzar a ser tu novio quiso mantenerte al tanto, pero no son cosas como para irlas contando por los pasillos.

- Comprendo Herms. Ahora cuéntame ¿por qué te sorprende tanto que tu querido Ronnie lo deje contarme? ¿Harry le pide permiso?

- Cuando sepas sabrás por qué Ronald no hubiera querido que te contara. Pero ¿sabes qué? Yo creo que tu hermano ha madurado.

- Eso lo dices tú porque te mueres por él –dijo Ginny causándole el sonrojo a Hermione- ¿cuándo le vas a decir acerca de tus sentimientos?

- No sé de qué hablas Ginny.

- AY SI!! No sé de que hablas Ginny, jajaja! Herms, se nota que se mueren uno por el otro, cuando los dos pelean, hablan o se miran se olvidan del mundo y se sonrojan de una manera que no es para nada normal.

- Esa eres tú que como andas liada con Harry tienes que liarnos a los demás.

- OYE! No abuses! Jajajaja! La verdad que jamás había sido tan feliz. Lo amo tanto.

- Si no me lo dices no me entero. Y cuéntame ¿han llegado más allá de unos simples besitos?

- ¡Tú y tus preguntas subidas de tono, Herms! Sabes que Harry es un caballero y yo una dama.

- Umm, eso quiere decir que han llegado lejos.

- ¿Dudas de nuestro honor y clase? –dijo Ginny en un tono teatral haciéndose la ofendida- La verdad es que ayer antes de que Ron y tú llegaran estábamos algo "alegres".

- Por eso fue que se me ocurrió gritarles, la verdad es que no quería que Ron los viera en una situación privada.

- Ay Herms, yo creo que cualquier día de estos Harry y yo pasamos al siguiente nivel.

- ¿Por qué lo dices? ¿Te está presionando?

- No Herms, al contrario, yo lo estoy presionando –jajajajaja- mentira Herms, es que cuando estamos juntos es inexplicable, como que me siento más poderosa, siento que todo es posible.

- Ay Gin, entonces hay que buscar un encantamiento anticonceptivo o alguna poción porque si llega a pasar hay que estar prevenida.

- Nunca me imaginé que me darías ese consejo –dijo Ginny sorprendida.

Mientras las dos amigas reían en su habitación, en la otra habitación se estaba teniendo una conversación a la par de un juego de ajedrez.

- Oye amigo, no te lo había dicho antes, pero me alegra verte tan contento y enamorado, al principio me molestó que no me hubieras contado nada, pero al tú explicarme tu miedo más bien me sentí avergonzado de que te demostrara que podía matarte si estabas con Ginny –comentó Ron mientras derribaba otra de las piezas de Harry.

- Bueno debo admitir que yo también fui un poco tonto al no decirte, después de todo eres mi hermano. Yo no sé para que sigo jugando contigo si voy a perder por el resto de mi vida.

- Jajaja! Debo practicar mi agilidad Harry y con quién mejor si no es con mi hermano del alma.

- Ron, voy a contarle hoy todo a Ginny.

- ¿Incluyendo la nueva profecía?

- Sí, la verdad es que mi Gin tiene derecho a saberlo todo, si ella decide alejarse de mí la entenderé. Por otra parte déjame decirte que Dumbledore nos citó a los dos mañana en su despacho, así que de todas formas tengo que contarle todo antes de mañana en la noche.

- Sabes que no lo va a hacer, me gusta que le digas, va a ser muy importante para Ginny saber que cuentas con ella en todas las partes de tu vida. Ahora sí me deja loco eso de que Dumbledore los citara a los dos.

- Vaya Ro-Ro, me sorprendes –dijo Harry ganándose un leve golpecito por parte de su amigo- Yo lo sé, ella es tan valiente, tan linda, tan… Ay Ron… la amo tanto.

- La verdad es que si no me lo dices tú, tu baba no me iba a hacer sospechar en lo absoluto .

- ¿Y tú cuándo hablarás con mi hermanita? Ella también merece a su caballero andante.

- No sé de que hablas. Además yo no siento nada por Hermione.

- ¿No y que no sabes de qué hablo? Ay Ron, estás hasta las medias!

De pronto, las chicas llegaron al cuarto de los chicos y al ver a los chicos sin camisa y con sus pantalones de pijama Hermione se sonrojó, Ginny muy por el contrario corrió hacia Harry y se sentó en sus piernas para luego besarlo, logrando que Ron carraspeara.

- Hola mi amor, ¿cómo amaneciste? –dijo Ginny sin hacerle caso a Ron.

- Muy bien bebé, y después de ese beso creo que hasta me repotencié.

- Eso está difícil bebé, tú sí que estás repotenciado y sexy, umm, el quidditch ha hecho maravillas contigo.

- Ginny… -dijo Ron riñéndola.

- Ay mi querido Ronnie, ¿qué pasa? Tú también eres una monada pero comprenderás que el que me gusta es Harry.

- Ginny, mi princesa, espérennos abajo mientras nos cambiamos.

- Esta bien Harry, pero conste que me gusta cómo estás vestido –dijo Ginny dándole un beso y yéndose con Hermione del brazo, antes de irse le lanzó un beso a Harry que éste correspondió.

- La verdad es que esa niña está loca –dijo Ron- Oh Harry!!! Por Merlín deja de poner esa cara de tonto cada vez que la ves.

- ¿Qué quieres si la amo? Además no fui el único que se quedó como tonto viendo a Ginny, Herms también se quedó como tonta viéndote a ti. No te voy a fastidiar con lo mismo pero espero que ambos se hablen claro y dejen de perder el tiempo –dijo Harry dejando a Ron sin palabras. Se vistieron y bajaron a desayunar con las chicas, Harry y Ginny no dejaron de darse miraditas durante toda la comida. Ron y Hermione hacían lo mismo, pero se volteaban rápido si encontraban sus miradas.

Se pusieron a pasear por los jardines conversando y despejándose después de pasar una semana llena de exámenes y llena de trabajo. La tarde pasó de forma parecida, no estudiaron para nada, decidieron tomarse el día libre, que si bien al principio Hermione no se convencía mucho, disfrutó mucho al estar con sus amigos disfrutando de una tarde conversando de cualquier cosa.

Llegó la noche y se acercaba la cita de los novios. Ginny subió a arreglarse, tiempo que su novio aprovechó para arreglarse rápidamente y acomodar la sala a su gusto. Harry le tenía preparada una sorpresa a Ginny, le había pedido a Dobby que armara una cena romántica en la Sala de Menesteres. Harry con ayuda del elfo, que insistió en ayudarlo, decoró la sala con velas y luz tenue, un ambiente fantástico para conversar y cenar con su Ginny. Cuando Ginny se estaba terminando de arreglar le apareció un ciervo plateado con la voz de Harry recordándole la cita y diciéndole que cuando llegara al séptimo piso pensara en un lugar que su novio le tenía preparado.

Ginny ansiosa salió hacia el séptimo piso, llevaba una minifalda con vuelos de color blanco y una camisa que se amarraba por el cuello de color negro, con unas botas de cuero negras. Tenía un maquillaje suave y el cabello suelto. Quería ir preciosa para su Harry. Llegó a la sala y pensó en que quería ver el lugar sorpresa que le tenía su novio. Lo que vio la dejó sin palabras. Harry había decorado la sala como nunca ella lo hubiera imaginado. Había rosas rojas por toda la sala, velas y en el centro había una mesita para dos puesta elegantemente. De la nada salió Harry vestido con unos vaqueros y una chaqueta negra de traje, debajo llevaba una franela blanca desabotonada en los primeros botones. Ginny se quedó sin palabras al verlo tan sexy, ya no le importaba lo que Harry le quisiese decir,

- Amor, esto es fantástico. ¡Qué cena tan romántica!

- ¿En verdad te gustó? –dijo Harry haciendo notorio su nerviosismo, a lo que Ginny respondió con una sonrisa.

Se miraron intensamente y luego Harry galantemente invitó a Ginny a la mesa, comieron y después se sentaron abrazados en un cómodo sillón. Harry le contó toda la verdad acerca de las dos profecías, le contó por qué Voldemort lo perseguía y le explicó la nueva profecía y le aclaró que no lo entendía, pero que no la obligaría a estar a su lado enfrentando semejante peligro. Ginny como era de esperarse, lo amenazó con matarlo ella misma si se alejaba de ella. Harry se emocionó con esa reacción.

- Ay mi Gin, te amo tanto, por supuesto que no te voy a dejar eres todo para mí, no sé qué haría sin ti amor. Sólo pensé en abandonar nuestra relación si tú no querías arriesgarte. Y menos con el contenido de esa nueva profecía.

- Harry James Potter, nunca, óyeme bien, nunca más dudes de que yo enfrentaría cualquier cosa por ti. Te amo cariño, te amo. Mucho más de lo que puedo pensar –con esta declaración logró que Harry se abalanzara hacia ella y comenzara a besarla intensamente, esta vez no era sólo ternura, había deseo, había lujuria, deseaba demostrarle su novia que ella era todo para él. Ella reaccionó de igual o mejor forma, quería ser de Harry ahora mismo quería dejar de ser una niña, quería que Harry la hiciera mujer. Tantos años esperando, tantos años ansiando ese momento y ahora era posible.

Pronto la situación subió de tono y Ginny estaba completamente encima de Harry besándolo y acariciándole su desordenada cabellera con sus delicadas manos. Harry por su parte tenía sus manos en la pequeña cintura de Ginny. Definitivamente ella lo iba a volver loco, estaba causando sensaciones en él, que pronto causaron reacciones visibles en su cuerpo. Ginny también estaba completamente en otro mundo, estaba concentrada en su tarea de besar y acariciar a su novio, y tenía una sensación en el estómago que jamás había sentido. De repente sintió algo duro debajo de su cuerpo y pronto comprendió que era la reacción de Harry, al principio se asustó pero luego comenzó a bajar su mano hasta el cinturón de Harry, estaba por desabrocharlo cuando Harry reaccionó.

- Gin no tienes que hacer eso, yo realmente lo siento, nunca me había pasado esto…

- No te preocupes bebé, yo jamás he estado así con un chico, por ahora –dijo Ginny con una pícara sonrisa- quiero sentirte, siempre tuve este tipo de pensamientos contigo, ahora que son realidad no lo voy a dejar pasar.

- ¿Qué vas a hacer bebé?

- Nada que no te vaya a gustar –le dijo Ginny con una voz completamente seductora- déjate llevar mi amor, déjame consentirte.

- Como tú digas.

Continuaron besándose apasionadamente y Harry besaba a Ginny en su cuello haciéndole soltar uno que otro gemidito de placer. La verdad es que se estaba volviendo loco, ya la reacción en su cuerpo era bastante notable. Cuando menos se lo esperó sintió la mano de Ginny desabrochándole el cinturón y bajándole la cremallera de su pantalón y entonces pasó, Ginny comenzó a acariciarlo en esa parte tan sensible haciéndolo estremecerse hasta el último nervio. Comenzó lentamente y luego subió la velocidad, viendo reacciones en Harry que la hicieron sentirse satisfecha. Después de un rato acariciándolo y estimulándolo, se puso a horcajadas de él y lo besó en los labios, y fue bajando por su cuello y su pecho. A cada beso, Harry gemía de placer, ya no iba a aguantar mucho, Ginny siguió besándolo en el estómago y bajó hasta llegar a su hombría, comenzó a besarlo y enseguida comenzó a ocuparse de él con su lengua, sus labios.

- Ummm Gin, bebé, por Merlín! –decía Harry completamente fuera de sí.

- Umm Harry eres tan grande, eres todo lo que siempre esperé –decía Gin mientras continuaba con su labor.

- Amor, ohh, no creo que… oohh Gin… no creo que vaya a aguantar por mucho tiempo…

- Tranquilo amor.. ummm no te contengas… eres delicioso, ummm Harry…

- Ohh mi Gin… umm bebé… me voy a…

- Sí mi amor, quiero sentirte… ummm

- Mi Gin, ohhh… te amo… ohhhh… aaaahhhhhhhhh! GIN! –explotó Harry sin previo aviso, la verdad que Ginny lo tenía loco pero nunca pensó que llegaría a tal nivel de placer con ella. Respiraron unos momentos y entonces Harry tomó fuerzas para continuar. Después de todo era su turno. La miró con una sonrisa llena de satisfacción, la acostó sobre el sillón y comenzó a besarla lenta y profundamente, Ginny estaba completamente feliz, había cumplido un sueño que tenía desde hace mucho tiempo y si las cosas iban por el camino que ella creía, Harry le iba a cumplir otro de sus sueños.

- Tranquila mi Gin, es mi turno, si quieres parar en algún momento, paramos.

- Haz de mí lo que quieras Harry, te amo y confío plenamente en ti. Quiero que sepas que esto sólo lo he hecho contigo porque te amo en verdad y mucho.

Harry siguió besándola en el cuello y metió sus manos debajo de la camisa de Ginny y comenzó a acariciarla por encima de su brasier. Sentía sus pequeñas durezas y se sintió completamente feliz al escuchar a su novia gimiendo de placer por él, sólo por él. Le quitó el brasier y después de pedirle permiso con la mirada, le acarició sus pechos, y los besó. Jugó un rato con ella causándole placeres a Ginny, que expresaba con gemidos cada vez más fuertes. Su Ginny jamás había estado así con otro chico, y mientras él existiera jamás estaría así con cualquier otro que no fuera él. Bajó sus manos y le subió un poquito su falda para tener acceso a ella. Ginny soltó un sonoro suspiro cuando Harry puso sus manos en su humedad. Harry estaba completamente feliz al sentir a Ginny, caliente y húmeda para él. La acarició por unos momentos y luego procedió a besarla sintiendo su humedad al máximo. Ginny sólo podía gemir como loca, estaba feliz, radiante, estaba cumpliendo uno de sus más secretos sueños con Harry. Harry también estaba excitado, mucho y ella lo notaba, la besaba profundamente y la llevaba a donde nunca antes nadie la había llevado.

- Mi amor, sigue! Más rápido y más fuerte! Ohhh… Merlín, Harry, te amo… -decía Ginny entre gemido y gemido.

- Eres tan bonita Gin..

- Tu Gin bebé, nunca lo olvides, soy tu Gin… ohh sí… sí, sigue, no pares bebé… ohh –Ginny no creía poder aguantar mucho más.

- Mi Gin, no te contengas, abre los ojos y mírame, quiero verte cuando te vengas por mí.

- Ohh… Harry… Por Merlín, Harry! Hazme tuya, amor…

- ¿Estás segura, Gin?

- Jamás he estado más segura de algo en mi vida –como por arte de magia el sillón se transformó en una confortable cama, ambos se miraron con una sonrisa llena de amor y de picardía.

- Insisto, si en algún momento quieres parar, paramos. Seré cuidadoso.

- No te preocupes amor. Yo lo sé –al terminar de decir eso, Ginny convocó el hechizo anticonceptivo.

Harry estaba nervioso, él nunca había llegado tan lejos con nadie, y es que la vida nunca se lo había permitido. Sin embargo estaba actuando por instinto. Inmediatamente le ayudó a Ginny a quitarse la ropa que faltaba mientras ella hizo lo mismo. Una vez despojados de toda prenda, se detuvieron unos instantes en terminar de conocerse a fondo. Se besaron por todo el cuerpo. Ambos estaban sorprendidos por el cuerpo del otro. Estaban muy excitados y ansiosos por fundir sus cuerpos. Querían hacer el amor, y así lo iban a hacer. Harry se acomodó arriba de Ginny y se situó entre sus piernas. Ginny podía sentirlo ya, duro y palpitante, sabía que no pasaría demasiado tiempo antes de que llegar a su máximo placer.

- No te detengas amor, quiero sentirte ya –decía Ginny entre suspiros.

- Amor, eres preciosa, no sabes cuánto te amo y te deseo –dijo Harry con una voz tan ronca que evidenciaba su estado de agitación. Pronto dejaron de ser dos y se convirtieron en una sola persona. Al principio Ginny sintió el dolor de la primera vez, pero pronto no podía más de tanto placer.

- Harry, más fuerte, quiero sentirte amor –decía Gin gimiendo sonoramente mientras bailaban la danza del placer, a la cual ya se habían acoplado perfectamente.

- Gin… Oh Gin Merlín! Ahh… creo que ya casi me… Oh Gin, Mi Gin, eres mía.

- Sólo tuya Harry… Ahh me voy a… AHHHHH!! HARRY! OH POR MERLÍN! AHHH!

- No te contengas bebé, yo también me voy a… AHHHH… GIN! POR MERLÍN!!

Después de haber hecho el amor tan apasionadamente, Ginny y Harry quedaron por unos momentos abrazados con las piernas entrelazadas, Ginny recostada en el pecho de Harry aspirando su aroma. Ese aroma tan masculino del ahora hombre de su vida. Harry miraba a Ginny con todo el amor. Ella ahora era su mujer.

- Ginny, eso fue espectacular –dijo Harry abrazándola y besándola mientras se recuperaban de las experiencias vividas.

- Jamás había estado así con un chico, nunca me imaginé haciendo esto con otra persona que no fueras tú, no sabes lo feliz que me siento. Siempre imaginé que mi primera vez sería contigo Harry.

- Yo tampoco había estado así con ninguna chica porque ninguna produce en mí lo que tú produces en mí. También fue mi primera vez. Te amo Ginny Weasley, te amo.

- Yo te amo a ti Harry Potter, te amo, te amo, te amo. Vamos a descansar un ratico y después nos vamos a dormir a la torre. Me encantaría dormir contigo, pero pueden descubrirnos

- Sólo de imaginarme a Ron si se entera. Ay no! Me mataría, por más que sea eres su hermanita.

- Hace unos momentos dejé de ser pequeña, ahora soy tu mujer. Sólo tuya, bebé. Sólo tuya.

- Sólo mía, sola solita para mí. Umm eso suena tentador –dijo Harry ganándose una mirada pícara de Ginny- Yo soy sólo tuyo mi bebé. Amor, nunca lo olvides. Te amo.