Capítulo 6:

Ginny y Harry llegaron poco después de medianoche. Estaban felices, radiantes, pletóricos de alegría, los dos se habían entregado completamente. Hermione como siempre, se había quedado despierta esperando a Ginny para que le contara los pormenores de su cita con Harry. Por su parte, Ron estaba esperando a Harry despierto para saber cómo se lo había tomado Ginny, aunque a juzgar por la hora, ya se estaba empezando a molestar. Harry llegó y no se dio cuenta de que Ron estaba despierto, de puntillas se puso su ropa para dormir, pero se asustó fuertemente cuando Ron le habló.

- ¡Harry!

- AHHHHHH –se asustó Harry- me asustaste Ron, ¿qué se supone que pretendes?

- Jajajajaja, así tendrás la conciencia. Te estaba esperando.

- ¿Y eso Ron?

- Quería saber cómo estaba Ginny.

- Estupenda, está estupenda –dijo Harry con una sonrisa pícara ganándose un almohadazo de Ron.

- Hey que es mi hermana!! No me refiero a las cosas que hacen que no me interesan, me refiero a cómo se tomó todo lo que le ibas a contar.

- Como toda una Gryffindor. Amenazándome de muerte si se me ocurría abandonarla.

- Esa es mi hermanita! Yo sabía que iba a reaccionar así. Ahora, también te digo yo que si la abandonas te mato.

- Bien bueno, ahora sí que estoy tranquilo, un mago tenebroso con su ejército y dos locos persiguiéndome para matarme.

- Jajaja hermano! Así es! –dijo Ron. Los dos siguieron hablando hasta quedarse dormidos. Mientras en la habitación de las chicas estaban en su parloteo de costumbre.

- Gin, estoy despierta ven, cuéntame cómo te fue con Harry –le dijo Herms esperando saber la reacción de su amiga ante todo lo que Harry le contaría esa noche.

- Herms, soy la MUJER más feliz del planeta –dijo Ginny demostrando que lo que decía era cierto, ya que estaba completamente sonriente.

- Oh Gin! No lo puedo creer –dijo Hermione tapándose los labios con la mano- lo hicieron!!

- Sí Herms, pero baja la voz te pueden escuchar –dijo Ginny acercándose a la cama de Herms para acostarse y contarle los últimos acontecimientos- fue sencillamente maravilloso, fue todo un caballero, la forma en que me tomó y me hizo suya, después me abrazó con tanta ternura y tanto amor, ahhhhh –suspiró- la verdad es que estoy hasta los huesos.

- Ay Gin no me esperaba menos de mi "hermano", la verdad es que una vez más demuestra que eres lo que más quiere en el mundo. ¡Qué lindos! ¿y te contó todo?

- Sí Herms, hasta lo de la nueva profecía.

- ¿Y cómo lo tomas?

- La verdad es que me preocupa que mi Harry tenga que soportar esa carga, por eso es que ahora más que nunca le voy a demostrar que soy la mujer que él necesita, la que lo ama y la que lo va a apoyar hasta el final. No me importa si esa profecía tiene algo que ver conmigo. Lo defenderé con mi vida –dijo Ginny tajantemente mientras miraba hacia la ventana.

- Guao Ginny, realmente lo amas. Tanto como él a ti. Él nos contó la nueva profecía y dijo las mismas palabras que tú, dijo que te protegería con su vida si fuese necesario.

- Y mañana que tengamos esa cita con Dumbledore se lo haré saber a él también, por si se le da por decir que me tiene que mantener al margen de todo esto.

- Sinceramente yo lo dudo Gin, si quisiera que estuvieras al margen, no te hubiera citado también a ti.

- Es lógico, pero uno nunca sabe –dijo Ginny. Continuaron hablando toda la noche. Hermione estaba feliz por Ginny, se merecía estar con Harry y su "hermano" merecía tener mucha felicidad. Estaba segura de que Harry afrontaría su destino si contaba con su amiga para eso. Porque Ginny le ofrecía algo que ni ella ni Ron le podían dar.

Poco después de dormirse Ginny se despertó, así que decidió que iría a velarle el sueño a su amado. Salió del cuarto de chicas y se dirigió al de chicos, cuando llegó observó que todos dormían, en especial su hermano que roncaba en su opinión como un animal salvaje. Llegó a la cama de Harry y se metió, cerró las cortinas y se acurrucó al lado de su novio. Harry estaba dormido, pero no profundamente, sintió que algo lo abrazaba y se despertó para encontrarse una sorpresa a su lado.

- Gin ¿qué haces aquí? –dijo Harry medio contento y medio asustado porque Ron estaba en la otra cama.

- Tranquilo bombón, las cortinas están cerradas y todavía falta mucho para que amanezca, además mi querido Ronnie está roncando- dijo Ginny logrando que Harry se convenciera y la amarrara entre sus brazos. Quedaron frente a frente y Harry le dio un beso suave.

- Umm bebé, eres tan suavecita, tan linda. ¿Alguna vez te he dicho que te amo?

- Pues si me lo has dicho, ni cuenta yo me he dado –dijo Ginny guiñándole un ojo y besándolo nuevamente.

- Así sí que voy a poder dormir muy bien.

- Duerme mi amor. Yo también me voy a quedar dormidita en tus brazos.

Así abrazados durmieron hasta que amaneció, Ginny se despertó tempranito y se fue a arreglar para ir a desayunar en lo que todos despertaran. Harry al sentir que Ginny se iba se medio despertó y empezó a refunfuñar.

- No te vayas bebé, quiero seguir durmiendo contigo, anda sí?

- No mi amor, tengo que ir a arreglarme, mira la ropa que tengo, no puedo bajar a desayunar así.

- Pero yo te veo muy bien –dijo Harry- Para mí estás perfecta. Es más no te necesito vestida.

- Harry –dijo Ginny divertida- tú tampoco estás nada mal pero no puedes andar en bóxer y menos con ese cuerpazo bebé. Mataría a algunas cuantas.

- Pero si soy sólo tuyo amor, y tú eres sólo mía y pensándolo bien, corre y vístete como una monja. Estás muy provocativa.

- Ay bebé, somos un par de celosos sin sentido jajaja.

- La verdad que tienes razón mi Gin. Anda a cambiarte, todavía tenemos todo el día para estar juntos.

- Sí bebé. Aunque también tendremos que estudiar e ir a esa cita con Dumbledore –dijo Ginny dándole un beso y dirigiéndose a la puerta, pero Harry la retuvo y le habló muy suavemente al oído.

- Gin, anoche fue maravilloso. Te amo.

- Yo te amo también y demasiado, anoche para mí fue increíble. Y tú estuviste fantástico. Nos vemos al rato amor –y dándole un suave beso se fue.

Pasaron dos horas antes de que el resto despertara y comenzara su día domingo, ese sería el último domingo por el resto de año escolar. En la semana Ginny terminaría sus TIMOS, y Harry, Hermione y Ron tendrían sus últimos exámenes. El día iba a ser medio pesadito a pesar de ser domingo, ya que como se tomaron el sábado libre tendrían que hacer lo que no hicieron el domingo, aunque ya no tenían mucho que estudiar ni mucho que hacer. Bajaron a desayunar y Hermione no paraba de captar la alegría fuera de lo normal de Ginny y Harry, Ron estaba tan hambriento que como siempre no percibió más que la alegría y lo que en su opinión era el embobamiento de su hermanita y su mejor amigo.

- Chicos hoy sí que estamos felices –dijo Hermione logrando que Harry y Ginny se atragantaran y le pelaran los ojos a Hermione- todos, ya que sólo nos queda una semana de clases. La verdad es que hasta yo estoy feliz. Ya necesito vacaciones.

- Eso sí que es motivo para alegrarse Hermione –dijo Ron terminándose de tomar su jugo de calabaza- La verdad yo no tengo ganas de seguir estudiando. Sólo nos falta Herbología.

- A ti y a Harry, porque a mí todavía me faltan más exámenes y a Ginny cuatro TIMOS que presentar.

- Bueno, pero igual no nos quites la felicidad, aún es domingo, falta poco para las vacaciones y según me contaron los gemelos en cartas, parece que Sirius puso en la casa hasta una piscina, no me imagino este verano después del cumple de Harry –dijo Ron, felizmente.

- Como sea Ronald, vamos a ir a la biblioteca en lo que desayunemos porque aunque según tú sólo te falte la mitad de un examen, tenemos que estudiar.

- Será como tú digas Hermione, por eso eres la voz de la razón –dijo Ron en un tono muy divertido.

Fueron a la biblioteca y Harry rápido terminó de estudiar y hacer lo que le quedaba pendiente, al fin ya no le quedaba más nada que hacer. Entonces optó por observar a Ginny mientras estudiaba, la veía tan bonita, llena de pequitas que ya había hecho nota mental de contar, vestida tan bonita y sexy a la vez con su falda un poco corta y su blusita un poco escotadita, tan mujer, su mujer, la miraba con amor, ternura y deseo. La verdad es que Ginny concentraba todo lo que esperaba en una mujer para formar un futuro. Ginny al sentir que la observaba le sonrió y le botó un beso. Estaba sola estudiando mientras Ron y Hermione estudiaban y discutían deberes en voz baja. Pero nada de esto sucedía para ellos, para Harry y Ginny sólo existían ellos dos. Ginny le lanzó un beso y le hizo señas para que se dirigiese a donde estaba ella.

- Amor, voy a buscar un libro, ¿me acompañas?

- Claro bebé, vamos –dijo Harry y se dirigieron a un lugar algo apartado de la biblioteca, a Harry le extrañó que Ginny buscara un libro tan lejos, pero fue con ella.

- ¿A dónde van? Yo también me voy de la biblioteca ya no la soporto.

- Ronald, no has terminado, además según escuché Ginny muy responsablemente va a buscar un libro.

- Sinceramente ¡qué fastidio!

Llegaron a la estantería y Ginny iba delante de Harry. Él la observaba y la encontraba muy provocativa con su vestimenta.

- Harry es aquí amor –dijo Ginny- me voy a estirar así que por favor cuida que no me caiga bebé.

- Si quieres yo lo bajo.

- No bebé, es que ni siquiera sé muy bien dónde está.

- Ok. Entonces estírate que yo te cuido aquí –dijo Harry poniéndose de frente a Ginny, pero no supo cuando, de repente tenía a Ginny estirada en frente de él, dándole una visión muy provocativa de sus pechos, no traía brasier y eso se le hizo muy extraño a él- ¿lo encontraste? –preguntó nerviosamente.

- No amor –Harry no aguantó más la vista y comenzó a besarla en su cuello- estate quieto amor. Ahh –gimió Ginny al sentir la mano de Harry en su trasero- bebé, aquí nos pueden ver.

- ¿Eso no te excita? –dijo Harry con su voz muy ronca, llena de deseo- porque déjame decirte que me tienes caliente con esa faldita y ya me di cuenta que no tienes ropa interior.

- Por supuesto que me excita bebé, tú solito me excitas, pero puede venir alguien. Ahh Harry –gimió otra vez pero más fuerte- qué diablos! –dijo Ginny entrelazando las piernas en la cintura de Harry.

- Umm te convencí bebé –dijo Harry entre beso y beso.

- Contigo soy una chica fácil. Bésame Harry, no te detengas bebé. Te quiero y te quiero ya!!

- Como tú digas princesa. Umm Gin –gimió Harry cuando sintió que Ginny directamente iba a desabrocharle su cinturón y bajarle su cremallera- Oh mi Gin, sigue, no te pares. Oh!! Lo haces tan bien!!

- Harry! Umm –gimió esta vez Ginny cuando sintió la mano de Harry debajo de su falda acariciándole su humedad y su calentura, estaba así tal cual le gustaba a su novio- Tú sí que sabes lo que haces, dame duro amor…

- Harry!! Ginny!! No los veo –sintieron la voz de Ron lejos, enseguida se arreglaron rápidamente y pronto Ron y Hermione estuvieron frente a ellos. Hermione no aguantaba la risa y Ron quedó rojo como un tomate, se sorprendió de verlos tan agitados y se imaginó que estarían besándose.

- Lo siento Harry, Ginny…

- No Ron, no te preocupes, estábamos buscando un libro, pero no lo encontramos –dijo Ginny rápidamente.

- Y encontraron algo más no? –dijo Hermione riéndose ganándose una mirada fúrica de Ginny.

- Bueno el hecho es que creo que ese libro lo saqué el otro día que vine con Harry ¿verdad amor?

- Sí, es que no nos acordábamos.

- En fin, el hecho es que veníamos a avisarles que ya va siendo hora de almorzar, terminaron de estudiar?

- Sí hermanito, tranquilo que ya vamos a bajar.

- ¡Qué bueno porque ya no tenemos ya que estudiar, podemos tomarnos la tarde libre! A menos que Ginny quiera comenzar a estudiar para el año que viene.

- JA JA JA! Me muero de risa Ronald –dijo Hermione y salieron discutiendo como era común en ellos.

- Ay Gin casi nos agarran –dijo Harry entre risas- pero debo admitir que eso lo hacía más excitante, lo peligroso. Amor vas a estudiar después de almorzar?

- No amor, ya también terminé, estoy feliz! Ya sólo queda una semana para estar en casa, como vienes con nosotros estoy más feliz aún. Aunque no quiero que en mi casa te fastidien porque eres mi novio.

- Gin, nada me hace más feliz que ser tu novio y esas cosas también forman parte de ser tu novio, y las aguantaré porque te amo más que a mi propia vida –dijo Harry besándola suavemente- además tenemos mucho que hacer en vacaciones, además de pasarla en familia no?

- Umm Potter, ¿me estás haciendo propuestas indecentes? Mira que hay varios lugares que ya he imaginado para "pasarla en familia" pero sólo contigo.

- Ay bebé, me calientas sólo de pensarlo, te amo tanto.

- Vamos a almorzar Harry.

Bajaron a almorzar y después pasaron toda la tarde entre la biblioteca y pasear por Hogwarts. Pronto llegó la hora de cenar y ya los alumnos se veían un poco presionados por el día siguiente. Llegó la hora de ir con Dumbledore y los cuatro se hallaban en la Sala Común, se despidieron de Ron y Hermione y se dirigieron al despacho del director de la mano. Entraron y el viejo profesor ya los estaba esperando con una jovial sonrisa, la tranquilidad y la mirada de siempre.

- Buenas noches Harry, Srta. Weasley.

- Ginny profesor, puede decirme Ginny.

- Está bien Ginny.

- Bueno chicos, sabrán por qué los cité hoy en mi despacho.

- Sí profesor, nos quería hablar a los dos acerca de la profecía que oímos los dos la semana pasada.

- Pues sí Harry, ese es el motivo, lo malo es que aún no les tengo noticias ni ninguna novedad. No se me ocurre nada que puedan hacer para enfrentar esa profecía, porque ni siquiera he interpretado la profecía, les quería decir que no habían novedades. Pero muchachos sepan que en lo que interprete algo los llamaré para en verdad darles noticia.

- Está bien profesor, de todas formas con todo el respeto que usted se merece, déjeme decirle que pase lo que pase y sea cual sea esa interpretación de la profecía, no dejaré a Harry bajo ningún motivo, lo amo profesor y no quiero que una profecía nos quite esto tan bonito que tenemos.

- No te preocupes Ginny –dijo el director con una amplia sonrisa- sea cual sea esa interpretación, no creo que apunte a una separación entre ustedes, sino más bien todo lo contrario. Bueno Harry te anuncio que tu entrenamiento va a seguir en vacaciones pero no tan intensivo, creo que ya aprendiste todo lo necesario y que sólo te hace faltan duelos con diferentes personas de la orden.

- Lo que usted disponga estará bien para mí –dijo Harry- al comienzo de vacaciones estaré en La Madriguera, pero luego me iré a mi casa. Después de mi cumpleaños específicamente.

- Bueno Harry eso era todo, creía necesario decirles cómo estamos hasta ahora, ahora que Ginny lo sabe todo tiene derecho también a venir a estas conversaciones contigo.

- Gracias profesor –dijo Ginny alegremente- Buenas noches entonces.

- Buenas noches profesor.

- Harry, Ginny. Buenas noches. Y créanme que estoy muy feliz de que estén juntos y de poder ver más amor en estos tiempos de guerra que vivimos. Me recuerdan mucho a Lily y James.

Harry y Ginny salieron del despacho y se dirigieron a la Sala Común muy felices, a pesar de no haber avances en cuanto a la profecía, se sintieron muy felices de saber que Dumbledore compartía su felicidad. Para Harry, el profesor era como el abuelo que nunca tuvo, y Ginny lo sabía y estaba feliz. Iban camino a dormir ya que al día siguiente les esperaba el comienzo de una semana fuerte. De repente Ginny agarró a Harry y lo empujó sobre una pared en un pasillo secreto de Hogwarts cerca de la Sala Común.

- Amor, no te parece que deberíamos terminar lo que empezamos en la biblioteca?

- Umm mi Gin, eso suena tentador –dijo Harry agarrando a Ginny y poniéndola contra la pared- en qué fue que quedamos?

- No sé mi amor, pero sé que yo quedé con muchas ganas. Harry comenzó a besarla lenta pero profundamente, al principio fue un leve roce de labios, que continuó con un acompasado ritmo de sus lenguas. Mientras se besaban, Ginny le masajeaba el trasero a su novio y él le iba metiendo poco a poco la mano por debajo de su camisa para tocarle los pechos. Ginny comenzaba a gemir, y entonces Harry rompió el beso y procedió a besarle el cuello mientras la seguía tocando. Ginny procedió a bajarle desabrocharle el pantalón y bajarle la cremallera, pronto se encontró con su hombría, dura y palpitante, grande, como a ella le gustaba. Al observar la excitación de su novio no dudó en comenzar a acomodarse, entonces colocó una de sus piernas abrazando la cintura de su novio dándole una buena visión de su intimidad. Ginny convocó el hechizo anticonceptivo antes de llegar más lejos.

- Umm Harry me muero porque estés dentro de mí –dijo Ginny entre suspiros y gemidos- Oh bebé! Sigue tocándome así, no pares por favor. Ahh Harry me haces tan feliz.

- Bebé eres tan bella y tan sexy –dijo Harry comenzando a tocarle y besarle su intimidad, le encantaba hacer eso y más así como estaba, húmeda, calentita, rojita, era exquisita- Oh mi Gin, podría pasar mi vida en esto.

- Oh Merlín, Harry… Ya estoy lista bebé!! AHHH Harry! Te deseo dentro de mí! YA!!

- Umm bebé te voy a dar lo que quieras. Prepárate que vamos a romper la pared. Oh Gin!

- Ay que rico mi amor –dijo Ginny y en menos de lo que se imaginó ya estaban completamente unidos, Harry lo estaba haciendo rápido y fuerte esta vez no era tan tierno, era más lujurioso y tenía esa mirada de deseo que tanto le atraía a Ginny, ya que sólo ella la conocía- Dame duro bebé!! Y más rápido!! AHHH OHHH UMMM!! Estás tan bueno Harry!

- Tú también mi Gin. Te amo. AHHH Sí sigo así no voy a resistir mucho! Guaooo mi Gin, AHHH AHHH… OOH!

- Sí bebé, sólo tuya y tú sólo mío. Te amo mucho. Ay Harry vamos bebé!! DURO!! DUROO HARRY!

- AAAAHHHH GIN, me voy a… Umm, Ahhh, Ohhh. Ahhhh, me voy a AHHHHHHHHHHHHH.

- Oh bebé yo también… sigue sí sí sigue!! Ummm AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH –dijo Ginny explotando al mismo tiempo que Harry, se besaron al terminar de la forma más dulce y feliz, continuaron abrazados mientras se recuperaban de las emociones contenidas, se arreglaron y llegaron a la Sala Común agarrados de la mano. Antes de dormirse, se quedaron unos ratos juntos y abrazados en el sofá frente a la chimenea. Se fueron a acostar porque les esperaba una última semana antes de irse a La Madriguera.

- Harry te amo. Eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida –dijo Ginny dándole un suave beso- Buenas noches, nos vemos mañana.

- Te amo mi Gin, eres fantástica. Soy tan feliz, nos vemos mañana.