Hola a todos! Me emociona traerles un nuevo capítulo, gracias K J Expelliarmus y Ludmy por sus reviews y gracias a todas aquellas personas que me ponen en sus alertas y favoritos. Gracias a todos. Acá les dejo un nuevo capítulo, todavía no dice nada de la profecía así que ténganme paciencia. Bueno espero que les guste este capítulo y por favor, dejen reviews!

Capítulo 10: ¿Y ese anillo?

Harry durmió hasta que sintió unos brazos que se amarraban a su cuerpo, supo por el aroma que era su Gin, que lo iba a despertar. Correspondió el abrazo y abrió los ojos para ver a su bella novia.

- Buenos días bebé –dijo Ginny dándole un beso en el cuello- No quería despertarte ¿Cómo amaneciste?

- Buenos días Gin –dijo Harry estirándose un poquito- con mi sexy y linda novia despertándome, he amanecido maravillosamente.

- Anoche no vine a dormir contigo porque me entretuve hablando con Herms.

- No te preocupes, entiendo que tienes que hablar con tu amiga, no me molesta para nada y menos si me sigues despertando así.

- Ay bebé, pero no quiero que pienses que te abandono.

- Jamás pensaré eso, si siempre estás consintiéndome. ¿Qué hora es?

- Es temprano bebé, nadie ha despertado pero quise venir a acompañarte mientras dormías.

- Umm me parece muy bien–dijo Harry haciéndole arrumacos a su novia- pero ¿no te parece mejor si nos levantamos ya? No tengo mucho sueño.

- Claro amor, yo no tengo sueño. Me voy a duchar, ¿quieres ducharte conmigo?

- Umm bebé… Suena tentador, pero ¿y si nos descubren?

- ¡No mi amor, nada que ver! Aquí se despiertan todos a las 7, y no son ni las 5. Y cualquier cosa tú te puedes desaparecer.

- No lo sé Ginny –dijo Harry haciéndose del rogar- No quiero ser imprudente.

- Está bien amor –dijo Ginny levantándose y estirándose- me enjabonaré solita todo mi cuerpecito, dejaré que el agua haga maravillas en mí –continuó tocándose el cuerpo a lo largo desde su cuello hasta sus caderas.

- ¡Qué diablos Gin! –dijo Harry levantándose rápidamente de la cama abrazando a Ginny por la espalda- Por una imprudencia que cometa de vez en cuando no creo que pase nada –a lo que Gin le sonrió muy coquetamente.

Caminaron a hurtadillas y se fueron a la ducha, vigilando que nadie estuviese despierto. Ginny se tomó un poco de la poción anticonceptiva mientras miraba a Harry de forma insinuadora. Llegaron a la ducha y se desvistieron uno al otro lenta y pausadamente. Ambos se fueron quedando desnudos mirándose embelesados, como si nunca se hubieran visto. Les encantaba admirar los atributos del otro. En lo que se metieron a la ducha el agua salió suavemente sin hacer mucho ruido, haciéndose cómplice de la locura de los enamorados. Se mojaron abrazados y dándose besos.

- Estoy tan contento, aún no puedo creer que hayas aceptado ser mi esposa –dijo Harry con una sonrisa que expresaba más que mil palabras.

- Y yo no puedo creer que me hayas pedido ser tu esposa –dijo Ginny haciéndole arrumacos al rostro de Harry con su pecosa nariz, apoyando su frente en la de Harry. Sin dejar de abrazarla, el azabache tomó el jabón en sus manos y empezó a enjabonarle la espalda a su pelirroja. Ella lo miraba con una sonrisa enamorada y pícara. Le encantaba tenerlo así, mimándola. La ducha era pequeña, pero era perfecta para los dos, más bien sobraba mucho espacio. Poco a poco Harry le enjabonó todo su cuerpo. Primero su espalda, luego su cintura, después había subido a sus pechos y se había detenido en ellos.

- Umm Harry! –dijo Ginny entre suspiros provocados por lo que le estaba haciendo su novio. Harry continuó su labor llenándola de jabón y haciéndole espuma por todo el cuerpo. Cuando hubo suficiente espuma en el cuerpo de su novia, agarró el shampoo le empezó a dar masajes en su cabeza. Ginny aprovechó para enjabonar a su novio.

- ¡Qué cabello tan hermoso tiene mi pelirroja! –decía Harry disfrutando el masaje que le daba a su novia y encantado por las reacciones que tenía. Cuando Ginny empezó a enjabonarlo sintió que el mundo se paralizaba, ella lo hacía con tanto amor que él sentía que se derretía- Umm Gin, ¿te he dicho que te amo?

- Creo que hoy no te he escuchado decirlo –decía Ginny mientras acariciaba a su espumoso prometido.

- Te amo Gin, te amo bebé –le susurró en el oído, mientras la cargaba con sus piernas enredadas en su cintura haciendo más contacto, Ginny podía sentir a Harry casi dentro de ella- Nunca lo olvides.

- ¡Ohh cielos Harry! –gemía y suspiraba Ginny en el oído de su novio. Tenían sus bocas pegadas a los oídos de cada uno para que sólo ellos pudieran escucharse- Yo también te amo. Umm qué buena forma de empezar el día.

- Puede mejorar bebé –aseguró Harry mientras entraba lentamente en ella- ¡Ohh!

- ¡¡Ahhmm estoy segura!! –dijo Ginny un poco más alto- ¡Umm Harry!…

- ¿Harry qué? Casi no te escucho bebé. Anda, pídeme lo que quieras - dijo Harry disfrutando de la sumisión de su pelirroja- ¡¡Umm pecosita!!

- ¡¡Que sigas bebé!! –dijo Ginny pidiéndole más a su Harry, tenía una cara lujuriosa y una voz completamente excitada, estaba llena de deseo- ¡¡No te detengas!!

- ¡Claro que no amor! –decía Harry arrinconándola más, la tenía completamente entre él y la pared de la ducha, la cual había quedado olvidada. Ginny gemía cada vez más fuerte pero conteniéndose para no causar ruidos- ¡¡Umm Gin, eres deliciosa!! Quiero que me sientas completamente dentro de ti.

- ¡Ohh sí amor!, ¡sí! –se excitaba cada vez más Ginny. De repente lo sintió dentro fuertemente, de la forma más salvaje y fenomenal, como nunca la había tomado. Se sentía tan completa y tan amada- ¡Sí amor, sigue, oh, sigue! Ahh… ¡¡OHHHH MERLIN!! –decía al sentir cada embestida de su Harry. Estaban completamente acompasados en la tan fogosa danza del placer. Los gemidos se escuchaban en todo el baño y eran cada vez más sonoros.

- Umm pecosita… ¡¡AHHH MI PELIRROJITA!!… ¡Ohh!… ¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHH!!!!!! –explotó Harry a la vez que Ginny.

- ¡¡¡OHH DIOSES HARRY!!! ¡¡¡SÍÍÍ!!! –aulló de placer Ginny, sin duda Harry la había llevado al cielo, pero jamás había logrado que lo recorriera tanto. No supieron de donde salió, pero una burbuja de magia los envolvió cuando llegaron al éxtasis, era como una especie de lluvia dorada. Pero no era mala, de eso estaban seguros, se imaginaron acertadamente que era magia antigua. Ni se imaginaban lo que era, pero ya lo averiguarían. Habían tenido otra forma de unión, completamente llena de amor, deseo, pasión y de tantas cosas inexplicables, que sólo ellos experimentaban. Tuvieron uno de los mejores momentos de su vida. Se quedaron abrazados dejando que el agua los ayudara a reponerse de tanta emoción vivida.

- ¡Por las barbas de Merlín, Harry, eso fue increíble! ¡Te amo cariño! –sonreía Gin de oreja a oreja.

- ¡Oh sí mi amor! –respondió su novio dándole tiernos besos en sus labios- Cada vez vamos mejorando la técnica ¿no?

- ¡Uyy y de qué forma bebé! –dijo Ginny.

- Lo que me extrañó fue la burbuja tan rara que nos envolvió, no me asustó pero sí me extrañó.

- A mí también me extrañó, pero tampoco me asustó, más bien me hizo sentirme aún más completa. Me imagino que con toda nuestra acción, me llenaste de magia, aparte de otra cosa.

- No lo sé Gin, pero no te preocupes, si no pasó nada, dudo que vaya a pasar. La cosa es que con tantas veces que lo hemos hecho y nunca pasó algo así.

- Ay amor, ni que lo hiciéramos tanto –dijo Ginny con una cara de inocencia que no correspondía nada a la realidad.

- Bebé, ni tú misma te lo crees, ¡jajajaja! –le dijo Harry atrayéndola en un abrazo más intenso- ¿Sabes? Estoy loquito por ti, te amo tanto que ni yo mismo podría decirte cuanto.

- Yo también te amo Harry. Eres lo más importante en mi vida. Siempre lo has sido.

La pareja terminó de ducharse y de arreglarse. Bajaron y comenzaron a hacer las labores diarias. Molly se despertó a la hora de siempre y se encontró con que ya los chicos habían terminado de preparar el desayuno. Poco a poco fueron bajando todos, primero Hermione, luego el Sr. Weasley. Al rato apareció un somnoliento Bill listo para ir a trabajar. Fleur bajó mucho después.

- Ronald no da ni señales de vida –dijo Hermione molesta por la siempre tardanza de su "amigo".

- Ay Herms, no te pongas bravita, mira que hoy es un día maravilloso.

- Sí, pues ustedes dos lo han disfrutado bastante y ni siquiera es medio día, los veo muy felices ¿seguro que sólo se levantaron a hacer el desayuno? –dijo Hermione con cara pícara de forma que sólo su amiga la oyera.

- Shuuu Hermione, te pueden escuchar.

- UUyyy eso quiere decir que sí. Aunque te he de confesar que deberían hacer menos ruido.

- ¿Qué quieres decir? –dijo Ginny confundida.

- Que tienes que agradecerle a tu amiga del alma por un hechizo silenciador que hizo esta mañana –le contestó Hermione, dejándola estupefacta.

- ¡¡Ay Herms gracias!! Qué bueno que tú si puedes hacer magia –dijo Ginny pero no pudo continuar porque un estruendo los paralizó.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FAMILIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!! –aparecieron entre fuegos artificiales los inconfundibles gemelos Weasley.

- ¡¡Merlín, jovencitos!! ¿Qué parte de vivimos en guerra no entienden?, ¡par de escandalosos! –dijo Molly con suma molestia- Nos han pegado un susto de muerte.

- ¡¡¡MAMÁ MAMÁ MAMÁ!!! ¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ? ¿QUIÉN ENTRÓ? –llegó corriendo Ron vistiendo una camiseta y unos shorts de Gryffindor.

- ¡¡Ohh pero si miren que nos trajo el viento!! –dijo Fred riéndose del atuendo de su hermano.

- ¡¡Sí!! ¡¡Es Ronnie Pooh!! –dijo George continuando la broma, cosa que hizo que Ron corriera a alcanzarlos. Ginny y Harry se estaban aguantando la risa, pero Hermione sólo podía ver la musculatura de Ron, no sabía nada de lo que estaba pasando, para ella sólo existía el cuerpazo que había adquirido su "amigo" en todo este tiempo en Hogwarts.

- ¡¡FRED, GEORGE Y RONALD WEASLEY!! ¡¡DEJEN EL ESCÁNDALO!! ¡¡NO GRITEN!! –gritó Molly histérica como siempre que había una situación como ésta.

- La única que está gritando, linda y…- dijo Fred

- …querida mamá, eres tú –dijo George riendo con su gemelo.

- ¡Aichh! De verdad que con ustedes no se puede. ¡Ron, súbete a vestir, no vino ningún mortífago, sólo llegaron nuestros propios gemelos tenebrosos!

- Voy mamá –dijo Ron ya rojo de la vergüenza por su vestimenta. Subió inmediatamente a cambiarse. Harry y Ginny se miraron después de analizar la cara de Hermione.

- ¿Qué pasó amiguita? ¿Te comió la lengua el gato? ¿O te la comieron los leoncitos de Gryffindor? –dijo Ginny de forma que sólo escucharon su novio y su amiguita.

- No sé a qué te refieres –dijo Hermione entre avergonzada y nerviosa.

- No te preocupes amiguita, a veces hay que cosas que no hacen falta entender, que son más que evidentes –dijo Ginny sonriendo.

- ¡¡Hermanitos como los extrañé!! La casa no es la misma sin ustedes –dijo Bill en forma teatral.

- ¡¡Ohh!!¡Pequeño Billy!¡Pequeña Gin-Gin! –dijo Fred.

- ¡Padres!¡Querida Fleur!¡Hermione, como siempre a tus pies! –dijo George.

- ¡Y nuestro más querido cuñado! –completó Fred.

- Y traemos sorpresas –dijo George señalando la chimenea, de la cual salieron Sirius y Remus de la misma forma que llegaron los gemelos.

- ¡Hola muchachos! –dijo Harry emocionado, siempre había considerado a los gemelos como unos hermanos y un apoyo incondicional. Por eso era que sus galeones habían sido destinados a su sueño, que consideraba como sueño propio y era tan feliz con que ellos hubieran logrado su tienda.

- ¡Harry, Harry, Harry! ¡Eres nuestro héroe! –dijo George.

- ¡Eres el niño-que-sobrevivió a la enana! –dijo Fred muerto de la risa. Todos miraban a la parejita, esperando que Ginny acabara con los gemelos, sin embargo, hubo alguien que notó algo diferente.

- ¡¡¡¡Ginevga!!!! ¡Pog Meglín! ¿Ese anillo es lo que estoy pensando? –dijo Fleur emocionada ya que el brillo de ese anillo le llamó mucho la atención y en especial por ser chica. Harry y Ginny se quedaron pálidos

- ¡Ohh sí Ginny! ¡Qué lindo anillo! ¡Dinos! –dijo Ron con un tono teatral llegando de repente- cuéntanos ¿qué es ese anillo tan bonito?

- Ese anillo… es… bueno… es… -dijo Ginny nerviosa pero no hizo falta que siguiera porque alguien más lo hizo.

- Ese anillo fue el anillo Potter-Black, luego fue el anillo Potter-Evans y me enorgullece decir, que desde anoche es el anillo Potter-Weasley –dijo Harry dejando boquiabiertos a Bill, Fleur y a los gemelos. Fleur vio su anillo de compromiso y luego miró el de Ginny con envidia ya que todavía tenía un aire de superficialidad.

- Eso quiere decir que… -dijeron los gemelos Weasley siendo la única oportunidad en la que se les pudo ver sin palabras.

- Exactamente chicos –dijo Harry con toda la felicidad y seguridad posible-. Anoche le pedí matrimonio a Ginny y mi princesita aceptó. Ese anillo es un anillo de compromiso.

- ¿Y ustedes? –dijo Bill mirando a sus padres- ¿Saben de todo esto?

- Por supuesto cariño, Harry pidió la mano de tu hermana. Tu padre y yo aceptamos –dijo Molly mientras Arthur asentía.

- ¡Guao! ¡Nunca pensé que la enana cumpliría su sueño! –dijo Bill ganándose un golpe de Ginny que estaba sentada al lado de él- ¡Auch Ginny! No me eches la culpa, que no era yo quien se enredaba con una sábana blanca por toda la casa gritando: ¡Me voy a casá con Hady Potte! ¡Sedé la señoda Potte! Y eso que no tenías ni seis años… ¡Jajaja!

- ¡Calla Bill, creo que Harry no necesita información extra! –dijo Ginny completamente sonrojada con la frente baja, pero Harry se levantó de la mesa y se acercó a ella, le levantó el mentón con su mano y la miró a los ojos.

- Era tu destino casarte con un bomboncito como yo, bella –dijo Harry provocando la risa de Bill y los gemelos- ¡Desde niña lo sabías, amor!

- ¡Éste sí que será el mejor cuñado que pudimos soñar! –dijo Bill- ¡Ven acá y danos un abrazo a lo Weasley! –los gemelos, Ron y Bill rodearon a Harry y lo abrazaron fuertemente. Molly estaba al borde de las lágrimas. Arthur estaba feliz. Hermione, Ginny y Fleur tenían una sonrisa cómplice, les gustó ese recibimiento a la familia Weasley.

- ¿Y cuándo será tan magno evento? –dijo Fred guiñándose un ojo con su hermanita.

- Harry y yo decidimos que en agosto –dijo Ginny mirando a Harry emocionada.

- ¡Qué bien hija! Tenemos un año para planear todo –dijo Molly- ¿será después de que cumplas la mayoría de edad o antes?

- La verdad es que hablamos de agosto de este año –dijo Ginny lanzando la bomba.

- ¿¿¿¡¡¡QUUUUUUÉÉÉ!!!??? –gritó Molly, respiró hondo e intentó hablar más pausadamente- ¿Están locos o qué?

- Sí mamá, ¡chicos bienvenidos al club! –dijo Fred- No se preocupen, si quieren casarse rápido…

- Cuenten con nosotros para lo que necesiten –completó George sonriente, ellos eran amantes de las locuras y cualquiera merecía el apoyo de ambos.

- ¡Ustedes dos se callan, no van a ayudar a nadie!

- ¡Ay mamá déjalos! ¿¡Qué más da que sea hoy, mañana, se van a casar!? –dijo Ron- Mira, en mi corta vida jamás había visto parejita más melosa, romántica, pegajosa pero sobretodo feliz. Harry la tiene que amar para que no me haya dicho nada por el miedo tan grande a que yo le pudiera hacer algo.

- Ron… es que…

- Es que nada mamá, mira conozco a Harry desde hace bastante tiempo y déjame decirte que jamás lo había visto tan feliz, ni siquiera cuando absolvieron a Sirius y le dieron una casa digna. Él no sabía lo que era el amor hasta que se enamoró verdaderamente de Ginny.

- Ron… -dijo Harry completamente conmovido por las palabras de su amigo.

- ¡Cállate Harry! No me hagas arrepentirme de apoyarte –dijo Ron bromeando.

- Molly, yo creo que Ron tiene razón, se van a casar, que lo hagan cuando quieran –dijo Arthur

- Si alguien dejara que yo hablara se enterarían que no me preocupa que se casen ni cuando se casen, me preocupa que conozco a tu hermana y para organizar algo en poco más de un mes será un poco caótico.

- No te preocupes mami, Harry y yo queremos algo sencillo.

- Sí señora Weasley, no queremos mucha gente además ya sabe cómo es la prensa conmigo.

- ¡Ay hijo! Lo sé, son unas alimañas. Pero no te preocupes seremos la familia y tu familia.

- Bueno por mi parte sólo seremos Sirius, Remus, Dumbledore y yo. No tengo a más nadie qué invitar aparte de los que se sobreentienden –dijo Harry muy contento.

- Sí, de amigos sólo pensamos invitar a Neville y Luna, por supuesto también a los amigos de la Orden, pero más nadie –dijo Ginny, pero no pudo continuar porque se oyó un estruendo igual al producido por los gemelos y aparecieron los tíos Sirius y Remus.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡WEASLEYYYYYYYYYYYYYYSSSSSSSSSS!!!!!! –gritaron Sirius y Remus con la misma alegría que los gemelos cuando llegaron.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MERODEADOOOOOORESSSS!!!!!! –gritaron Fred y George mientras lanzaban más fuegos artificiales. Todos los demás estaban riendo y Harry había salido corriendo a seguirles la fiesta.

- ¡¡PADRINO!! ¡¡TÍO!! –gritó Harry siendo recibido por un inmenso abrazo de sus dos tíos.

- ¡Hijo! –dijeron al unísono ambos al ver a su sobrino-ahijado.

- ¡La verdad es que no vamos a tener un desayuno en paz hoy! –dijo Molly sin contener la risa.

- ¿Cómo están? –dijo Arthur- aunque veo que están muy felices. ¿A qué debemos el honor de tan grata visita?

- Queridos Weasleys, hemos querido venir a verlos y a ver a nuestro inocente sobrino –dijo Sirius- estábamos aburridos en casa y decidimos venir a pasarla juntos en La Madriguera.

- Por supuesto, pero también tenemos otro motivo. Bueno, Harry lo dirá ¿no hijo? –dijo Remus un tanto nervioso, porque habían ido al anuncio del compromiso. Sirius le dio un codazo porque quería ser más sutil.

- Si te refieres a la boda, déjenme decirles que no están en nada. Ya Harry nos dijo todo –dijo Bill riéndose.

- ¡Merlín muchacho! No dejas nada en tu boca, menos mal que los duendes de Gringotts no te dejan entrar en sus secretos –dijo Sirius en tono jovial.

- Bueno, digamos que Ronnie me dio un empujoncito –dijo Harry dándole un golpecito a Ron en el hombro.

- Oye, yo sólo quería ayudar a que se quitara la timidez.

- Tú siempre tan bueno –dijo Hermione- ¿Quién diría? ¡¡Mi mejor amiga y mi hermanito se van a casar!!

- ¡¡¡Sí Herms!!! ¡¡Y tú serás la madrina!! –dijo Ginny, en eso Harry se acordó de que había olvidado un pequeño detalle. Entonces le hizo señas a Ron para que se acercara.

- Ron, he querido hacer esto desde hace mucho tiempo –dijo Harry agarrando una rosquita en forma de anillo, no aguantaba la risa.

- ¿Qué pasa? –dijo Ron.

- Ronald Bilius Weasley ¿te gustaría ser el padrino de mi boda? –dijo Harry seriamente pero ganándose la risa de todos.

- ¡Amigo! –dijo Ron simulando las lágrimas, abrazó a Harry sabiendo que la propuesta era seria- ¡¡Siempre quise ser tu padrino!! ¡¡Jajaja Sirius!! ¡¡Ya no eres el único!!

- No, pero si aquí los bromistas son los gemelos –dijo Fred riéndose- siempre echándonos la culpa y todos son unos bromistas.

- Hermanito, creo que nuestro trabajo aquí ha dado frutos –dijo George burlándose también.

- Ahora para seguir bromeando, quisiera ver la cara de tus tíos cuando se enteren que se quieren casar en agosto –dijo Molly.

- Bueno, pensé que iban a esperar menos, tus padres cuando decidieron casarse lo hicieron un mes después que… -dijo Sirius, pero fue interrumpido.

- Sirius, ¿no entendiste? –dijo Remus- ¡¡¡¡se quieren casar el mes que viene!!!! ¡¡Par de locos!!

- ¡¡Jajaja no esperaba menos de mi parejita favorita!! Tú sí que eres digno hijo de tu padre –dijo Sirius- bueno pues tendremos que apurarnos con los preparativos ¿qué tienen pensado? –siguió Sirius pero no pudo continuar porque Harry y Ginny se abalanzaron y lo abrazaron lanzándolo al piso. No esperaban menos de su familia. Sabían que ahora lo que hacía falta era organizar todo. Siguieron platicando todo el día acerca de los preparativos de boda y de una vez invitaron a la gente porque el 27 de agosto sería el enlace Potter-Weasley. La Sra. Weasley organizó una cena especial con todos los que se encontraban en la casa para celebrar el compromiso de sus hijos.

Harry había subido después de haber organizado tantas cosas, no pensaba que el matrimonio tenía tanto detalle como todos los hombres. Además después de arreglarlo todo, los muchachos se habían puesto a jugar Quidditch un rato, por lo que todos fueron a sus cuartos a arreglarse. Harry había aprovechado para decirle a Sirius que necesitaba hablar con él. Casi se les había terminado la poción anticonceptiva y necesitaba pedirle a Sirius.

- Ahijado, cuéntame ¿qué pasó? –dijo Sirius cuando llegó al cuarto de Harry. Harry se encontraba acostado en su cama esperando a Sirius, no le había comentado nada a nadie.

- Nada malo padri, la cuestión es que…-dijo Harry todavía tímido para esas cosas- es que…

- Es que ¿qué?

- Bueno te quería preguntar ¿cómo estás?

- Umm me imaginé que para eso me llamaste aparte…-dijo Sirius ya imaginándose por donde venía la cosa- Estoy muy bien.

- En realidad no. Pero no sé cómo decirte.

- Ay Harry, creí que tenías confianza en mí.

- Es-que-a-Ginny-se-le-acabó-la-poción -dijo Harry bajito y tímidamente.

- ¡¡Guao!! Le han dado bastante uso ¿no? ¿Se la está tomando todo el día o solamente cuando lo hacen? –dijo Sirius bastante sorprendido- ¡¡Ahh!! Entiendo, es lo mismo.

- ¡¡¡Cállate Sirius!!! Te pueden escuchar. Mira que nadie sabe sólo ustedes dos.

- ¿Ustedes tampoco saben? –dijo Sirius burlándose del bochorno de su ahijado- ¡Se la deben pasar encima uno del otro! ¡Me extraña que nadie los haya pillado!

- ¡Hey! –dijo Harry tratando de justificarse- Además nosotros no lo hacemos tanto, sólo que nos diste poquita.

- Bueno, bueno está bien, como todo merodeador, traigo una reserva conmigo, te la daré. Tengo la que tenía guardada para ti en la casa porque sabía que me pedirías. Ahora, siempre pensé que eso ocurriría en un mes, no en una quincena. ¡Jajaja! –dijo Sirius mientras sacaba un frasquito del bolsillo. En eso llegó inesperadamente Ginny sin tocar la puerta ni nada, no se dio cuenta de que Sirius estaba ahí porque Sirius se encontraba detrás de la puerta. Sin darle chance a Harry de nada se abalanzó a horcajadas de él y lo comenzó a besar en todo el rostro mientras le desabotonaba la camisa.

- Gin, Gin, espera un momento –dijo Harry avergonzado con su padrino.

- No digas nada amor –dijo Ginny sin dejar su labor- te he visto todo el día y he tenido ganas de caerte encima. Hoy estoy súper caliente y cachonda.

- ¡¡¡¡Ginny!!!! –dijo Harry escandalizado pero sin evitar dejarse llevar por su novia- ¡Tienes que tomarte la poción!

- Ya me la tomé. No te hagas del rogar bebé, quiero un rapidito y lo quiero ¡¡ya!! -Sirius no aguantaba la risa. Sin embargo, no dijo nada, sólo le dejó la poción a Harry en la peinadora y conjuró un hechizo silenciador. Ginny estaba tan excitada que ni siquiera se dio cuenta de nada y Harry sucumbió a los encantos de su novia y simplemente se dejó llevar por el amor que le tenía. La verdad Ginny tenía razón y se la había pasado toda la tarde viéndole los atributos a su novia. Tenía la mejor novia del mundo, lo amaba y además no tenía ningún tipo de inhibiciones con su Harry.