Hola a toda la gente bella de fanfiction!! Me encanta que les guste mi historia y lo siento por tardar tanto en actualizar pero les prometo actualizar más a menudo. Gracias a todos los que me dejan reviews y me ponen entre sus favoritos. Besos y espero que este capítulo les guste, lo siento si está un poquito subidito de tono, ojalá les guste y me dejen muchos muchos reviews. Besos!! Angie90!

Capítulo 11: ¡Feliz cumpleaños Harry!

Pasaron los días y pronto llegó el cumpleaños de Harry, todos estaban listos para el magno evento. Harry sabía que iban a Grimmauld Place, pero no sabía todo el fiestón que le tenían preparado, ni tampoco sabía acerca de la fiesta privada que Ginny le quería dar. Llegó la noche antes del cumpleaños de Harry y Ginny le tenía preparada una de las tantas sorpresas. Todo el mundo ya dormía porque el día siguiente sería muy largo y con muchas cosas que hacer, sólo que a los ojos de Harry simplemente todos alegaron cansancio. Harry, como siempre, iba a dormir en el que fue el cuarto de los gemelos y que ya casi sentía como suyo. Ginny y Hermione dormían juntas, pero esta noche, Ginny tenía otros planes.

- Herms –dijo Ginny antes de dormirse- ¡¡cúbreme por favor!!

- Tranquila Ginny, pero sé cuidadosa, no creo que nadie venga, pero por favor cuidado.

- ¡¡Te adoro amiga!! –dijo Ginny que se encontraba abrigada como un detective de películas muggles traía unas plataformas altísimas negras con pantimedias.

- Oye no me dijiste que iban a salir –dijo Hermione pues interpretó la vestimenta de Ginny- eso sí que yo creo que va a ser peligroso.

- No vamos a salir, digamos que debajo de este abrigo le tengo su regalo a Harry –dijo Ginny con una cara pícara que Hermione no comprendió.

- ¿Pero no se lo pudiste envolver en una caja?

- Luego te explico, ya me voy –dijo Ginny mientras salía a hurtadillas, se fijó que no hubiera nadie y entró al cuarto de Harry, que estaba sentado en la cama leyendo. No se dio cuenta de su presencia porque estaba muy concentrado en la lectura. Ya casi se iba a dormir, Pero de repente sintió la presencia y se topó con su pecosita vestida de una forma muy rara y la miró extrañado.

- ¡Pecosita! ¿Esa es tu nueva pijama? –dijo Harry mirándola completa.

- ¡Hola bebé! ¡Claro que no! –dijo Ginny sonriéndole y acercándosele en un lado de la cama- Vengo a dormir con mi novio bello que si no me equivoco dentro de dos minutos cumple su mayoría de edad.

- ¡Ay preciosa! ¡Tú siempre tan detallista! Pero sigo sin entender tu rara vestimenta, no es que no me guste, a ti todo te queda fenomenal… -estaba diciendo Harry pero de pronto entendió todo cuando Ginny se quitó el abrigo y quedó en una ropa interior muy atrevida, tenía un brasier y una braga de encaje que dejaba muy poco a la imaginación, a juego con unos tirantes que completaban su ajuar. Se acostó a horcajadas de su novio, el cual perdió el habla, y comenzó a acariciarlo. Estaba completamente babeado por la ropa que llevaba su Ginny para él.

- ¿Mejor? –dijo Ginny feliz por la cara de su novio, mientras comenzaba a desvestirlo.

- Umm mucho mejor –dijo Harry embobado- con razón ese abrigo, que sólo te puedes quitar conmigo –dijo Harry abrazándola posesivamente.

- Sólo contigo amor, créeme que a nadie en la casa le haría mucha gracia mi vestimenta. Este modelito es sólo para ti, como tu adelanto de regalo de cumpleaños, además vendrán muchos más.

- ¿Ah sí? ¿Compraste muchos para darme festín visual? –dijo Harry pícaramente.

- De distintos colores, tipos… Para que disfrutemos mucho.

- Amor… -dijo Harry mientras Ginny seguía en su labor de desvestirlo y mimarlo- umm… siempre pensando en mí y en todos los detalles…

- ¡No seas tonto! –dijo Ginny riéndose- Te estoy diciendo que esto no más es un adelanto.

- Umm, si así es el adelanto no me quiero imaginar cómo es el regalo.

- Umm imagínalo–dijo Ginny besándolo en todo el cuerpo, ya la situación estaba subiendo de tono. Tenía mucho deseo y muchas ganas de estar con su amor.

- ¡Te amo pecosita! –dijo Harry gimiendo con más fuerza- Umm bebé. Ohh…

- ¡Yo te amo más! Además, todo el día te he deseado tanto amor, quiero estar siempre contigo. ¡Ay Merlín Harry! –dijo Gin al sentir que el pequeño amigo de Harry comenzaba a reaccionar.

- Lo siento bebé –decía Harry entre suspiros por las caricias que le hacía su Ginny.

- No tienes que disculparte, me fascina cuando comienzas a ponerte caliente –dijo Gin con una voz muy sensual- Vas a tener que poner un hechizo que silencie nuestras actividades bebé –dijo Ginny emocionada mientras consentía a su prometido. Había comenzado con pequeñas caricias y suaves besos en el rostro, pero ya se habían transformado en besos apasionados en todo el cuerpo. Ginny aprovechó que Harry estaba listo para ella y le quitó el bóxer, que era lo único que le quedaba puesto. Harry puso el hechizo y de paso le dio la poción a Gin mientras quedaba desnudo delante de su novia. Ella quedó fascinada con lo que vio, siempre tenía la misma mirada de gusto como si nunca antes lo hubiese visto.

- No es justo bebé, no estamos en igualdad de condiciones –dijo Harry con una voz ronca mientras buscaba quitarle su brasier a Ginny. Se encargó de desnudar a su novia lentamente, la dejó tal como llegó al mundo y la siguió acariciando y besando.

- ¡¡Umm estás tan bueno!!–dijo Ginny a la vez que inesperadamente se sentaba en la cintura de Harry dándole la espalda, se fue acostando poco a poco encima de su novio dándole un buen panorama.

- ¡Por Merlín Gin! –dijo el ojiverde mientras Gin lo acariciaba, la observaba tan sexy con su pelo suelto casi a la cintura, con su desnudez que le daba una vista que él consideraba maravillosa. Le acariciaba sus piernas y la cintura a la vez que ella también hacía lo mismo. Amaba sentirla tan suave y tan suya. De repente, su prometida agarró su miembro inesperadamente y comenzó a besarlo, acariciarlo y a darle mucho placer, tal cual como a él le gustaba.

- Umm bebé –decía Ginny excitada- me encanta hacer esto.

- Ayy amor –dijo Harry completamente dejándose llevar- sigue, oh, sigue.

- Ummm eres tan grande, tan sabroso –gemía Ginny- eres perfecto en todo sentido. ¡Merlín Harry, qué feliz soy! –cada vez Ginny estaba más excitada, sin embargo Harry la agarró de sorpresa cuando él empezó a besarla y a acariciarla en su intimidad. Estaba súper complacida.

- Umm bebé, te amo –gemía Harry, mientras la consentía cada vez más fuerte y más rápido, ya Ginny a estas alturas daba gemidos que, de no ser por el muffliato, se oirían en toda La Madriguera- Ohh sí, no te contengas… Ummm amor, no pares quiero escucharte.

- ¡¡Ohh!! ¡¡Bebé!! ¡AHH! Cariño, cariño… felices diecisiete!! –gimió Ginny mientras se volteaba para tenerlo en todo su esplendor dentro de ella- ¡Quiero que recibas tu mayoría de edad dentro de mí! Ohh… sí…

- Bebé, ¡¡vamos que apenas estoy comenzando!! –dijo Harry entre gemidos mientras entraba en Ginny- ¡¡Ahh!!¡¡Mi pelirrojita!! ¡SÍI! ¡¡¡OHH DIOSES GIN!!

- ¡¡UMM AMOR!!! ¡¡FUERTE!! ¡¡SÍ, SIGUE, ASÍ!! –decía Ginny. Después de varios minutos sumergidos en esa danza tan sensual que les encantaba, Ginny y Harry sintieron llegar el éxtasis de su amor. Estaban tan felices, como cada vez que hacían el amor.

- ¡¡Uff!! ¡¡Bebé!! ¡Feliz cumpleaños! –dijo Ginny cansada y todavía con la respiración agitada.

- Mi amor gracias, ¡qué forma de empezar mi adultez! –dijo Harry también con la respiración agitada- nunca dejemos de celebrar así.

- ¡¡Claro que no!! –dijo Ginny abrazándose de su prometido y levantando la mano derecha- te prometo solemnemente que nunca dejaré que comiences un cumpleaños sin haber tenido algo de acción.

- ¡¡Jajajaja bebé!! ¡Estás loquita!

- Pero por ti amor –dijo Ginny acomodándose para dormir.

- Te amo Gin.

- Yo también bombón –dijo Ginny dándole un beso a Harry tan profundo como tierno que decía más que mil palabras. Así se quedaron dormidos hasta que llegó el amanecer, y cuando despertaron volvieron a hacer el amor, con la misma intensidad y pasión que siempre. Ginny se fue a su cuarto para no levantar sospechas y se comenzó a arreglar, ese día tenía que estar radiante para su prometido. Pero su prometido quedó solo poco tiempo.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡HARRRYYYYY!!!!!!!! ¡¡FELICES DIECISIETE!! –dijo Ron que apareció con un paquete en la mano, causándole un fuerte susto al ojiverde.

- ¡Gracias Ron! –dijo Harry despertándose.

- ¡Vaya! ¿Pasó un huracán o algo por el estilo? –preguntó Ron viendo la cama desordenada, Harry en seguida se paró y escondió con las cobijas cualquier evidencia.

- No, lo que pasa es que me costó bastante dormir anoche –dijo Harry saliendo del apuro pero de pronto se vio rodeado de chicos Weasley felicitándolo. Estaban Bill, Fred, George y Ron. Charlie vendría para la fiesta aunque Harry no lo supiera y Percy hacía mucho tiempo que no iba a la casa.

- ¡¡CUÑAAADOO!! –dijo Bill.

- ¡¡EL NIÑO QUE VIVIO!! –dijo George.

- ¡¡EL NIÑO QUE LO PROMETIO!! –dijo Fred repitiendo el apodo que le habían puesto desde el anuncio del compromiso con Ginny.

- ¡¡Chicos!! ¡Qué grata sorpresa! ¡Gracias! –dijo Harry mientras cada uno le daba un fraternal abrazo.

- Te venimos a recomendar que bajes porque esas mujeres están desesperadas por verte, pero sobretodo una que me hechizaría aunque sea menor de edad –dijo Bill provocándole una sonrisa de loco enamorado a Harry.

- Y no queremos que la enana se enoje –dijo Fred.

- Bueno chicos, me doy una ducha rápida y bajo –dijo Harry saliendo de la habitación. Antes, abrió el regalo de Ron y le gustó bastante, se trataba de un equipo de mantenimiento de escobas. Le dio las gracias y fue a arreglarse. Se puso unos vaqueros y la camisa verde esmeralda que le había regalado Ginny por su primer mes de novios.

- ¡¡Muchacho!! ¡¡Todo un mayor de edad!! –dijo el Sr. Weasley que lo interceptó cuando bajaba las escaleras- ¡¡Felicidades yerno!!

- ¡Gracias sueg… perdón… Sr. Weasley!

- No tienes que disculparte soy tu suegro.

- ¡Feliz cumpleaños! ¡Hasta que bajas amor! ¡Quería ser la primera en felicitarte! –dijo Gin guiñándole un ojo y dándole un beso en los labios a Harry porque sólo ellos, y Hermione por supuesto, sabían que ella había sido la primera en "felicitarlo"- Pero se me adelantaron.

- Yo no le di un beso así que despreocúpate –dijo Fred.

- ¡Jajaja! Tampoco yo- dijo George.

- Déjense de tonterías y denme un permiso para abrazar a mi otro hijo –dijo Molly- ¡Feliz cumpleaños cielo! ¡Ya está el desayuno listo y te tenemos una sorpresa!

- ¡¡Sra. Weasley!! ¡¡No se hubiera molestado!! –dijo Harry viendo la mesa llena de tostadas, tocino y huevos para el desayuno además que había varios paquetes en los pies del sillón.

- No es ninguna molestia, hijo –dijo Molly feliz.

- ¡Feliz cumpleaños Haggy! ¡Bill y yo te hemos compgado esto y espegamos que sea de tu aggado! –dijo Fleur con un paquete en las manos, caminando hacia Harry con sus encantos de veela que dejaban embobado a Ron y malhumorada a Hermione.

- ¡Feliz cumpleaños Harry! –dijo Hermione de pronto dándole un gran abrazo- Hermanito, te compré esto, espero que sea de mucha ayuda ya que vas a ser un auror.

- ¡Seguro y es un libro! –dijo Ron torciendo los ojos y ganándose una mirada reprobatoria de Hermione- Vamos Harry abre los regalos.

- Este, querido cuñado… –dijo George mostrándole un gran paquete.

- Es nuestro regalo… -dijo Fred.

- ¡Merlín! ¡Chicos! No tenían que regalarme tanto –dijo Harry.

- Es que no queremos que se te vaya ocurrir no casarte con la enana –dijo George.

- La verdad es que no la queremos de vuelta –dijo Fred ganándose que Ginny corriera a tumbarlos al piso.

- ¡¡Ayyy sí serán!! No les hagas caso amor –dijo Ginny.

- Tranquila bebé, ellos saben el gran amor que te tengo y que por nada del mundo no me casaría contigo –dijo Harry mirando a Ginny con una de esas miradas que la derretían- ¡Ven acá princesa, vamos a abrir los regalos!

- ¡De ninguna manera Harry! –dijo Molly- ¡primero debes abrir el de Arthur y yo! Además veo que no te has dado cuenta de algo.

- ¿De qué? –dijo Harry viéndolos a todos, sin embargo Ron le dio una pista con la mano sin que se dieran cuenta y señaló el reloj. Harry no podía creer lo que veía, el reloj que tanto le gustaba tenía una manecilla con su nombre y que decía como en todos los casos, peligro de muerte. Pero eso no importaba, lo que le importaba era que eso significaba más de lo que Harry pudo soportar. Se quedó sin palabras e impresionado con la boca abierta. Todos lo miraban porque de pronto se puso pálido, tenía lágrimas en los ojos y seguidamente le dio un abrazo a Molly tan fuerte que le ganaba a los que ella solía dar- ¡¡Gracias Sra. Weasley!! ¡¡En verdad usted es como una madre para mí!! La vida me quitó a mis padres y me dio una niñez infeliz pero me regaló cosas que superan eso con creces –siguió Harry mirándolos a todos, en especial a Ginny que estaba feliz por su novio.

Después de esos emotivos momentos, Harry abrió sus regalos, los Sres. Weasley le regalaron un reloj que había pertenecido a los hermanos Prewett. Los gemelos lo surtieron con una completa línea de Sortilegios Weasley. Bill y Fleur le regalaron una túnica de gala nueva y efectivamente Hermione le había comprado un libro de defensa, además de un libro de quidditch pero ambos de edición especial. Ginny le había dicho que le daría su regalo después. Terminaron de desayunar y todos alegaron tener ocupaciones y se fueron, dejando solos a Harry con sus amigos y su novia. Harry estaba extrañado porque como se iban a Grimmauld, pensó que lo iban a despedir. En realidad los gemelos, Fleur y Molly se habían ido a terminar los preparativos de la fiesta.

- Umm, al fin algo de soledad –dijo Ginny mientras se sentaba en las piernas de Harry que se encontraba solo en la sala, por ahora.

- Ningún momento de soledad enana, tenemos que arreglar todo para irnos a Grimmauld Place –dijo Ron con una voz de responsabilidad rara en él- acuérdate que en lo que llegue mamá y los tíos de Harry nos vamos.

- Tienes razón, ¿bebé te ayudo a arreglar tus cosas? –dijo Ginny dándole un suave beso en los labios a Harry.

- Deberías ayudarme a mí, Harry ya tiene todo listo –dijo Ron.

- Vamos Gin, que si no nunca nos vamos a ir, porque tu querido hermanito tiene un desastre nada normal –dijo Harry.

- Sí bueno nada en comparación con el orden que tienes en tu cuarto amor –dijo Ginny.

- ¿Tú cómo sabes eso? –dijo Ron acusadoramente dejándolos estupefactos a ambos.

- Bueno a veces cuando mamá me manda a despertarlo he pasado a su cuarto –dijo Ginny.

- Eso es cierto –dijo Harry alabando la mentirita blanca de su novia.

- Disculpen chicos –dijo Ron- pero por un momento pensé que… No me hagan caso.

- De ninguna manera Ron –dijeron Harry y Ginny al unísono pero en sus pensamientos sólo había una frase: Ay Ron si tú supieras.

Subieron a arreglar lo que faltaba y se quedaron jugando quidditch toda la tarde. Harry estaba muy feliz por su cumpleaños, sentía esperanza de vida y muchas cosas por las que luchar. Sentía como si tuviera la guerra ganada. Voldemort no tenía nada por qué luchar mientras él tenía un futuro y una familia maravillosa, y además iba a casarse dentro de poco. Al atardecer ya estaban listos para irse tal como lo planeado, Molly ya estaba ahí y también iba a acompañarlos. Pero no habían llegado los merodeadores, hasta que…

- ¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS SOBRINITO BELLO!!! –dijeron Sirius y Remus apareciendo de la nada y dando sustos, como siempre.

- ¡¡¡¡TÍÍOOOSS!!!! –dijo Harry corriendo a abrazarlos- ¡¡Me habían abandonado!!

- ¡Claro que no sobrino! –dijeron Sirius y Remus a coro, parecía una obra de teatro ensayada.

- ¡Molly! –dijo Sirius- como siempre, es un placer verte.

- ¿Cómo están por acá? –dijo Remus- ¿no te ha dado molestias mi pequeño Harry?

- Hola Sirius, Remus –dijo Molly cariñosamente- Saben que lo quiero como a un hijo. Y además este verano sólo me ha dado satisfacciones.

- Pero miren a quien tenemos aquí, si es mi casi-ahijada –dijo Sirius saludando a Ginny cariñosamente.

- Pero sin olvidar que es mi casi-sobrina –dijo Remus sonriéndole a Ginny- ¿cómo estás Gin?

- Muy bien tíos –dijo sonriente Ginny uniéndose al abrazo de Harry y sus tíos.

- Chicos no crean que los olvidamos –dijo Sirius.

- Para nada, pero es que aun no nos creemos que seamos 17 años más viejos que aquel día –dijo Remus.

- ¿Qué día Rem? –dijeron Hermione y Ron al mismo tiempo, encontrando sus miradas y sonrojándose.

- El día en que Lily dio a luz a nuestro pequeño Harry –dijo Remus con sentimiento.

- Debe haber sido un bebé muy lindo –dijo Ginny causando que los demás rodaran los ojos y que Harry le lanzara un beso.

- Pues estaba bien despeinado –dijo Remus bromeando.

- Y nos obligaron a comprometernos en cuidar de él cualquier cosa –dijo Sirius con sentimiento y con un dejo de reproche hacia él mismo.

- No piensen en eso, si bien no pudieron estar conmigo en mi infancia, ya hace un año me están devolviendo todo ese tiempo, además nunca se desharán de mí –dijo Harry- Ahora, creo que es hora de irnos, a ver qué rayos hicieron con Grimmauld, deben haber hecho una excentricidad.

- Claro que no, ¡niño de poca fe!, ¿cuándo hemos hechos algo así nosotros? –dijo Sirius con cara de inocencia- Seguro y te gusta.

- Yo estoy ansiosa por ir, además conoceremos el departamento donde viviremos amor –dijo Ginny con cara de nervios.

- Esa sí será una vivienda normal, no como la que deben haber preparado esta gente –dijo Harry burlándose de sus tíos.

- ¡Chicos se nos va a hacer tarde! –dijo Molly casi metiendo la pata- Y es peligroso andar fuera de casa muy tarde.

Sin más palabras todos desaparecieron, Ginny abrazada de Harry y llegaron a Grimmauld Place, pero lo que vio Harry no se lo esperaba.