Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...Esta historia y sus personajes son diferentes de la versión original del anime o la versión de la manga. Algunas de sus personalidades y características fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...

Una Novia

by: Keila Nott

Capítulo III

Candy no sabía qué hacer, desde que entraron en aquel salón, ella se sentía un poco incomoda, las invitaciones a bailar no cesaban, se había negado varias veces, pero sabía que no podía hacerlo durante toda la velada, tarde o temprano sus excusas ya no serian validas, no sabía cómo había terminado rodeada por todos esos jóvenes caballeros, tan pronto la tía abuela dijo que ella era un Andrew, empezó su pesadilla. Archie y Annie se fueron por su lado a la pista de baile, la tía abuela sin ella notarlo también se había alejado, todo, pero todo, le paso por estar pendiente de la bendita puerta. Sus ojos habían estado ocupados esperando por la llegada de Albert, la verdad no se dio cuenta cuando todos se habían alejado de ella, tan pronto intento ir hacia donde la tía abuela se encontraba, se vio rodeada por todos aquellos jóvenes que ahora no la dejaban.

¿Donde estas Albert?...se pregunto suspirando en resignación. De que sirvió haber endurado a la tía abuela todos esos días si él no estaba a su lado?, de que sirvió aprender todas esas normas de protocolo que a la final a ella muy poco le importaba si él no llegaba?... respiro hondo recordando las etapas de su vida, no creía que estuviera destinada a quedarse sola, aunque alguna vez pensó en ello, en esa ocasión cuando su corazón estuvo herido y pensó que lo mejor era quedarse sola, nunca imagino en enamorarse nuevamente, y mucho menos de Albert, su mejor amigo, su confidente, el que la conocía mejor que nadie...suspiro una vez más volviendo a la realidad de aquellos jóvenes caballeros que la rodeaban, ellos hablaban sin parar, lamentablemente para ellos, Candy no los escuchaba.

Albert pasaba por aquella amplia sala con algo de dificultad, aparentemente los Ross habían invitado a toda la ciudad de chicago, a medida que avanzaba veía lo incomoda que estaba su pequeña, la conocía muy bien, sabía que este tipo de eventos simplemente no eran para ella, en eso los dos se parecían mucho, a él tampoco le gustaba asistir a esta clase de eventos, eventos donde solo se congregaban gente superficial. Albert sabia que esa era una de las muchas razones por lo que él no pudo evitar enamorarse de ella, aunque ahora solo una pregunta rondaba su cabeza... ¿habría ella sanado sus heridas?

Durante su estadía en New York estuvo tentado de visitar a su amigo, pero escucho que estaba de gira por todas las ciudades de América y eso lo había tranquilizado, la esperanza de que él hubiera encontrado su camino le alegraba inmensamente, porque al final él solo deseaba que aquel chico rebelde encontrara su felicidad.

-Señorita me permite esta pieza... — Candy escucho aquella voz masculina que le pareció conocida, sin embargo, en ese momento, ella estaba tan estresada que no supo quién era. Candy ya no sabía que otra excusa inventarse, las había dicho todas a diestra y siniestra, ni siquiera podía decir que le dolían los pies porque no había bailado ni siquiera una sola pieza, en verdad ella supo en ese preciso momento que no le quedaban más excusas de todas aquellas que elaboro mentalmente, su lista había llegado a su final, pero eso no importaba, porque ella no bailaría hasta que Albert llegara, se lo había prometido asimisma, la primera pieza solo la bailaría con él, y si no llegaba?...se pregunto una vez más antes de empezar a voltearse lentamente, pensando en que adicional excusa se podría ahora inventar.

Candy tuvo que levantar su rostro cuando sus ojos solo se encontraron con aquel traje negro de etiqueta y no con el rostro del caballero que la estaba invitando a bailar, de sus labios un rotundo "No" iba a salir cuando sus ojos se encontraron con aquellos azul cielo que tanto había extrañado. Ahí estaba él, su Albert, vestido de aquella manera que lo hacía lucir tan elegante, tan masculino, con aquel aroma a maderas que lo diferenciaban de cualquier caballero que se encontraba en esa fiesta, como era posible que a ella le costó tanto ver a aquel hombre que no solo tenía un gran corazón pero que era endemoniadamente guapo?... su sorpresa la dejo muda ante él, no pudo pronunciar palabra en ese momento, la mirada de Albert era cautivadora y ella simplemente no pudo pronunciar palabra.

Albert noto como aquellas esmeraldas estaban fijas en él, sus ojos decían tanto que no estaba seguro si él se lo estaba imaginando, ¿sería posible? ¿tendría él una oportunidad con ella?, muchas preguntas sin respuestas, respuestas que esa noche buscaría, ella estaba tan bella que él deseaba tanto dejar aquella fiesta y llevársela a un lugar donde solo fueran ellos dos, pero sabía que no podría hacerlo, su tía se molestaría si él lo hiciera, sin embargo, disfrutaría de cada momento con ella, se aseguraría de no dejarla sola, se aseguraría de dejar claro que su pequeña no estaba disponible para nadie, su silencio terminaría esa noche, porque él pondría sus miedos a un lado, si ella lo rechazaba al menos sabría que él lo había intentado.

-Me permite esta pieza ¿señorita?... — volvió a preguntar con aquella sonrisa dibujada en sus labios que no dejaba a Candy procesar ningún pensamiento, aquel hombre proyectaba un magnetismo masculino que era imposible de resistir.

Candy solo pudo asentar dejando al resto de los presentes un poco enojados, ellos habían tratado de que la pequeña rubia bailara con ellos y ella se había negado, una y otra vez con miles de excusas que sabían no eran ciertas, para ellos era claro, apenas vieron al magnate William Albert Andrew acercarse por supuesto que ella no se negaría, refunfuñaron hasta lo más aristócratas en señal de protesta.

Albert tomo de sus manos ignorando los comentarios de aquellos caballeros, y sin decir otra palabra escolto a su preciosa dama, al llegar al medio de la pista coloco sus manos alrededor de la pequeña cintura de Candy, atrayéndola un poco hacia él, comenzando a bailar aquel vals que la orquesta tocaba en esos momentos, sus ojos nunca abandonaron los de ella, mientras sus cuerpos se acoplaban con sincronía al ritmo de la música que sonaba por todo el salón de aquella mansión, ninguno de los dos pronunciaba palabra, aquel silencio entre ellos era extraño, los dos se veían por primera vez de manera distinta, enfocados en aquella pieza que bailaban.

-Estas hermosa. — aseguró Albert observando de cerca como sus mejillas se encendía, un rojo escarlata cubrio su nívea piel.

-Gracias... —respondió ella tímidamente.

Albert podía ver lo nerviosa que estaba Candy en su presencia, aun no entendía exactamente el porqué, aunque le gustaba ver como sus mejillas se encendían, era una buena señal, en esos momentos lo que más deseaba era besarla nuevamente, pero haría lo mejor para calmar los nervios de ella, aunque él también estaba un poco nervioso...

-Como pasaste estos días?... — Pregunto con cierta preocupación en su tono de voz.

La pregunta hizo que Candy pestañeara varias veces y pusiera atención en sus palabras, su intensa mirada la tenia embelesada, no sabía porque, pero era la primera vez que la presencia de Albert la tenia intimidada, quizás era porque sin él querer emanaba aquel dominio que lo caracterizaba como Patriarca de su familia, una autoridad tan natural que nunca pensó ver en él, o seria simplemente porque ahora sus sentimientos habían cambiado, ahora no podía evitar sentirse nerviosa ante su persona, tan pronto salió de su estupor y desviando su mirada ella se pudo enfocar en una respuesta a su pregunta.

-No fue tan malo... — contesto recordando un poco sus días con la tía.

-Siento tanto haberme ido sin despedirme, especialmente porque estos eran tus días libres... —dijo él disculpándose nuevamente con ella.

-No te preocupes Albert, no puedes dejar tus responsabilidades a un lado por mí.

Albert noto su tono de voz, lleno de tristeza?. Quizás ella también lo extraño?.

-Lo sé, pero quería pasar esos días junto a ti... — esas palabras fueron dichas con tal sentimiento que hizo que ella perdiera el paso por un momento, Candy levanto su rostro nuevamente encontrándose con sus ojos azul cielo.

-Yo también... —finalmente dijo ella logrando que esta vez fuera Albert el que perdiera el paso ante sus palabras.

Mientras la música continuaba retumbando por todo el salón y muchos de los invitados se unían a aquellos que se encontraban en la pista Candy y Albert continuaban bailando ante las miradas de los presentes, muchos de ellos se preguntaban quien era la afortunada dama que obviamente había llamado la atención del joven patriarca.

-Madame Elroy, no es ella la hija adoptiva de William?... — pregunto una de las damas que estaban en el circulo de la tía.

-No, él nunca ha sido su padre. William fue simplemente su tutor, hay una gran diferencia entre ello, además él dejo de serlo hace mucho tiempo... — contesto ella un poco molesta por la pregunta.

-Hmmm... Pues ahora ellos parecieran que fueran una pareja Elroy... —insistió la dama irritando a la tía abuela.

-Y que si lo son?... — pregunto Elroy Andrew levantando una ceja, retando a la dama a que siquiera se atreviera a criticar el comportamiento de su sobrino.

-Es que se ven bien juntos... — respondió la dama tratando de salvar la situación, y disculpándose ante la mirada altiva de Elroy Andrew, a ella no le convenía estar en el lado opuesto de tan opulenta dama.

-Hn!... —fue lo único que la tía respondió. Elroy Andrew sabía que su sobrino había estado procesando la anulación como tutor de Candice, lo sabía porque él se lo había notificado hace algunos meses atrás, y esa adopción siempre había sido un error de su parte. Ella siempre lo pensó, aunque no entendió en aquel entonces porque su sobrino cedió tan fácilmente a la petición de Candice. Debió imaginárselo porque lo hizo, quien sabe desde cuando esos dos estaban enamorados.

Cuando Candice dijo que ella y William eran novios, lo primero que ella deseo decir era que se oponía a esa relación de ellos, ella no se podía imaginar a su sobrino con Candice como pareja, ella quería que la pequeña rubia se marchara de inmediato, tanta rabia le dio en ese momento que se había quedado sin respiración. Candice no era una dama educada, esa muchacha aun trabajaba. Ella no la quería como pareja para William. Sin embargo, recordó el tiempo en que ellos dos vivieron juntos en aquel apartamento, era inevitable que su sobrino no perdiera la cabeza por ella, el resto de sus sobrinos lo habían hecho, todos ellos la contradecían defendiéndola, y algo muy dentro de su ser le dijo que no se opusiera, era extraño aquella sensación que la invadió, aunque William le juro que nada paso entre ellos dos, él juro que la integridad de Candice estaba intacta y claro que ella no dudaría de la palabra de su sobrino.

Así que resignada, no le quedo más que aceptar la realidad, sabia lo sorprendidos que ellos estuvieron con su respuesta, pero que podía hacer ella?, de alguna manera supo que esa pelea estaba perdida antes de siquiera comenzarla, además que estaba cansada de batallar con William, lo había hecho desde que era un jovencito, y que gano con eso?... absolutamente nada; lo único que obtuvo fue su rebeldía, rebeldía que mostraba en cada paso que daba, hasta se alejo de ella por muchos años.

Aceptar su relación con la pequeña rubia había sido lo correcto, tratar de educar a esa muchacha para que represente el nombre de los Andrew con la frente en alta era un camino largo que debía de recorrer. Lograr que Candice se comportara como una dama no sería fácil, sin embargo era su deber. Ahora que William había regresado de su viaje tenía que hablar con él, tenían que anunciar pronto ese noviazgo, o no podrían evitar los malentendidos, las habladurías, y los chismes que se regarían. Eso era algo que ella no toleraría. Había tenido suficiente, así que se encargaría de organizar la fiesta de introducción de ellos dos como pareja. Elroy Andrew respiro profundamente dirigiendo su mirada una vez más hacia donde un par de rubios bailaba. Necesitaría mucha, pero mucha paciencia con esos dos.

=o=o=o=

-Candy , ¿deseas algo de beber?... — pregunto Albert después de haber bailado varias piezas con ella. Candy asentó y él tomo de sus manos guiándolos hasta abandonar la pista de baile. Tan pronto consiguieron algo de tomar calmando sus secas gargantas, Albert pregunto.

-¿La tía te causo problemas durante mi ausencia?. — Candy lo pensó por un momento antes de responder, a pesar de todo la tía había sido paciente con ella...

-No Albert, ella solo me mantuvo muy ocupada dándome clases de etiqueta, ella piensa que nosotros...que nosotros... — no pudo decirlo, ella esquivo su mirada moviendo su rostro a un lado, la verdad era que ella aun no sabía en realidad que eran ellos dos.

Albert noto como ella esquivo su mirada, sabía a lo que se refería, pudo ver su confusión y quizás un poco de decepción en sus ojos, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz.

-William!...William!... — Albert y Candy voltearon al mismo tiempo. Albert vio como Scott Ross, uno de los anfitriones de aquel evento, se acercaba a ellos, por supuesto se le había olvidado porque fueron invitados, al ver su sonrisa sabía exactamente porque lo llamaba.

-William!...porque no me dejaste saber que habías llegado?... sabes que estábamos esperando por ti... — dijo Scott tomando de la mano de Albert, saludándolo como si fueran mejores amigos.

-No tengo mucho tiempo de haber llegado Scott, realmente no pensé que nos reuniríamos en el medio de esta fiesta.

-¿Como que no?... — Pregunto Scott antes de continuar. -Sabes que todos queremos concretar esa inversión. — él hizo una pausa notando el rostro de Albert... -Ah!, ahora entiendo, pero que modales los míos, discúlpenos señorita Candice, le molesta si secuestramos por algunos minutos a su novio?... —pregunto él con una sonrisa encantadora, la verdad era que no podía dejar pasar esa oportunidad de hablar de las nuevas inversiones que deseaban hacer con el joven Andrew.

-No por supuesto que no. Albert no te preocupes por mí... —respondió ella amablemente aunque no deseaba dejarlo ir. Albert vio en sus ojos aquella disimulada tristeza.

-Sera solo por unos minutos pequeña... — afirmó él dándole un beso en sus mejillas.

-No te preocupes Albert, iré donde la tía... — Candy disimulo una sonrisa.

-No se preocupe señorita Candice, se lo devolveremos en no tiempo... — confirmo Scott Ross guiñándole un ojo, él pensaba en lo maravilloso que era estar enamorado, todavía a estas altura a él le costaba separarse de su esposa, pero bueno, ahora tenía que concentrarse en los negocios. Candy sonrió una vez más dejando a los caballeros.

Albert vio como ella se alejaba nuevamente de él, su Candy estaba increíblemente bella y lo único que él deseaba en esos momentos era abrazarla y confesarle todo lo que tenía guardado en su corazón por tanto tiempo.

-Vamos William a mi estudio, donde podremos conversar sin interrupciones, y sin tanto ruido... —dijo Scott señalándole el camino a Albert. Él solo asentó.

=o=o=o=

Candy decidió ir al jardín sola, necesitaba respirar aire fresco, ella sabía lo ocupada de la vida de Albert, sabia lo mucho que él trabajaba desde que asumió su posición como Patriarca de su familia, si deseaba un futuro con él tenia que acostumbrarse a formar parte de su mundo como le dijo la tía, sabía que la tía tenía razón, pero no podía evitar sentirse triste. Sus pensamientos fueron interrumpidos en el camino donde fue detenida por un caballero que la conocía.

-Candy, nunca imagine encontrarte en un evento como este. — dijo el caballero acercándose a ella.

-Doctor Robert que sorpresa. — Candy estaba tan sorprendida como él.

-Robert, Candy, puedes llamarme Robert. No estamos en el hospital... — pidió él sonriéndole...- ¿Y qué haces aquí? — Pregunto mirándola detalladamente, nunca antes la había visto vestida de esa manera.

-Bueno, vine con los Andrew's. — respondió ella sin saber que mas agregar.

-Verdad!, se me olvidaba que eras la hija adoptiva de los Andrew's.

-Doctor Robert no pensé que este tipo de fiesta le atrajera.

-Tienes razón, no me atraen, pero estoy aquí porque el esposo de mi hermana fue invitado... —contesto señalando a donde ellos se encontraban.

Candy observo a la pareja que él le señalo...-Que linda pareja, espero que disfrutes de la fiesta, algunas veces es bueno distraerse de todas las obligaciones del hospital.

-Si tienes razón, pero asistir a una fiesta sin pareja la verdad que no es lo mismo... — dijo él mirándola intensamente. Tenía que reconocer que la pequeña rubia era hermosa. Candy se sintió incomoda y decidió que era tiempo de irse...

-Fue un placer verlo Doctor Robert, ahora si me disculpas tengo que conseguir a mis acompañantes.

-Candy no bailaras conmigo, aunque sea una pieza... —pidió él con una genuina sonrisa, se alegro mucho cuando la vio, ella a pesar de ser simpática con todos en el hospital, nunca aceptaba ninguna invitación por parte de ninguno de ellos, la rubia era bella y nunca la había visto vestida de esa manera, que suerte de encontrarla ahí en esa fiesta que él estuvo a punto de abandonar, y para su mayor suerte acompañada solo por su familia, sin ningún pretendiente, no perdería la oportunidad de acercarse a ella.

Candy estaba indecisa pero a la final dijo...-Solo una pieza.

-Por supuesto... — contesto él ofreciendo su brazo, no dejaría que la rubia se le escapara.

Archie y Annie comenzaban a abandonar la pista de baile cuando vieron a Candy con un caballero que ellos no conocían.

-Annie, sabes con quien está bailando Candy?... — pregunto Archie levantando una ceja, y preguntándose a la vez... ¿dónde estaba su tío?.

-No Archie, nunca lo he visto... — contesto Annie ahora curiosa, aquel joven era muy guapo, de facciones finas, sus cabellos negros azabache, sus ojos grises, y una tez bronceada que lo hacían atractivo antes las miradas de las jovencitas.

-Parece que ella lo conoce por la manera en que le sonríe. — dijo Archie haciendo una mueca.

-Si eso parece... — agrego Annie mientras ellos caminaban hasta donde la tía se encontraba.

=o=o=o=

-William te enviaremos los documentos redactados para que los revises y lleguemos a un acuerdo.

-Me parece perfecto Scott... —dijo Albert levantándose de su asiento.

-Ahora será mejor que regresemos a la fiesta, o mi esposa no me perdonara por haberla abandonado y atender algunos negocios... — Albert y él sonrieron mientras salían de aquel estudio, a Albert le gustaba esa personalidad tan sincera de ellos. Se despidió de él haciendo camino hacia donde pudo distinguir a la tía, Archie y Annie, pero no señales de Candy.

-Tío, ya no preguntábamos donde estaba. — dijo Archie tan pronto él se unió a ellos.

-Estaba reunido con Scott Ross, saben dónde está Candy?. — Pregunto Albert buscándola con sus ojos.

-Yo pensaba que estaba contigo... — comento la tía quien aun no había visto a Candy bailando en el medio del salón.

-La última vez que vimos a Candy estaba bailando... — contesto Archie tomando de su copa.

Albert no dijo nada y con su mirada continúo buscando a Candy, aun no la veía, se alejo algunos pasos de ellos buscándola, hasta que sus ojos finalmente la encontraron, ella bailaba sonriendo con aquel caballero que Albert no pudo reconocer. Parecía que ella si lo conocía, su sonrisa sincera se lo decía, por un momento pensó en esperar hasta que la pieza terminara, pero, ¿porque tenía que hacerlo? después de todo ella era su novia, aunque aun no lo hubiesen aclarado, si lo tenía que reconocer, no le gustaba para nada ver aquel caballero con sus manos alrededor de ella.

Él no era posesivo, nunca lo había sido, ¿entonces porque se sentía de esta manera?, no pudo evitar sentir celos, en silencio se fue acercando a ellos, su determinación no había cambiado, esa noche no dejaría que nadie más lo interrumpiera, así que tomo una decisión.

-Disculpe, ¿puedo interrumpir?... — pregunto Albert mientras Candy se separo del doctor casi de inmediato. Robert vio a Albert con aquellos ojos grises un poco irritado por la interrupción, había logrado saber un poco más acerca de la rubia mientras bailaban, ahora no quería dejarla ir.

-Albert!... — llamo Candy feliz de verlo. Albert no perdió el tiempo y la tomo por su pequeña cintura, dándole un beso en su mejilla...-Ciento haberme tardado pequeña.

Robert se quedo frio en su sitio al ver aquel despliegue, ahora se preguntaba quién era él?.

-Oh!, Albert déjame presentarte al Doctor Robert, él trabaja en el hospital... — introdujo Candy al ver el rostro de Albert.

-Mucho gusto, William Albert Andrew. — se presentó.

-El gusto es mío señor Andrew, es un placer conocer a un miembro de la familia de Candy... —dijo Robert entusiasmado, dándole la mano a Albert, sintiéndose tranquilo al saber que aquel hombre al que fue introducido era solo un familiar de Candy.

Albert curvo sus labios de inmediato sin soltar de la cintura a Candy, aquella mirada le dijo mucho de sus intenciones hacia su pequeña, ahora era tiempo de dejar claro que el territorio no estaba abierto...

-Candy y yo no tenemos lazos de sangre, pero me alegra conocer a un compañero de trabajo de mi adorada novia.

Aquella palabra novia hicieron que Robert tragara amargadamente...-Ya veo... — dijo él, sin embargo ese detalle no cambiaría nada. -Nos vemos en el hospital Candy... — cortésmente tomo de su mano y le dio un beso despidiéndose de ella, y luego de Albert.

Candy no sabía qué hacer, así que lo mejor era quedarse callada, la tensión que se genero en esos momentos fue bastante incómoda para ella, pero a la vez quería gritar y saltar de felicidad por las palabras de Albert. Tan pronto estuvieron solos, Albert con una de sus manos acaricio sus mejillas, diciéndole...-Nos vamos.

Ella lo miro a sus ojos mientras recibía esa caricia un poco confundida. Albert la guio por el salón hasta salir de aquella mansión, pidió que le trajeran su auto.

-Albert a donde vamos?... —finalmente pregunto Candy.

-A donde no nos puedan interrumpir, aun tenemos una conversación pendiente... — contesto él tiernamente, pensando que si se quedaban un rato mas en esa fiesta no resistiría y la besaría.

-No se lo comunicaremos a la tía? .

-No... — fue lo último que dijo Albert mientras el auto fue estacionado en frente de ellos dos. Albert ayudo a Candy a subir al auto, tan pronto él tomo su asiento empezó a manejar en silencio, aun no le había podido entregar el regalo que le compro, estaba cansado de ser interrumpido por todos, había esperado demasiados años en silencio y no permitiría una nueva interrupción. El mejor lugar donde nadie llegaría inesperadamente, con otra emergencia o propuesta, era aquel lugar que le traía muchos recuerdos, ahí ellos podrían aclarar todo de una vez por todas, ahí confesaría sin esconder por más tiempo sus sentimientos.

Continuara...

Gracias Por Leer... No se olviden de dejar sus comentarios...

Mis especiales Agradecimientos a todas las chicas por dejar sus comentarios: Amy riverasosa, monybert-DC, Blanca Andrew,sayuri1707,Mayra Exitosa,Milady,lucia ardley,Faby Andley,Magnolia A, Paolau2,Amy CL, Blackcat2010,RVM85,Kattie Andrew, Mushita, somiant, Gelsie...

A mis amigas lectoras que no les pude responder...

Paty: patyyyyyy amiguitaaaa…..si podrás imaginarte al ver tanta belleza….ahora siii a ver que pasara en el próximo….saludos amiguita...siiiiii

Laila: amiga tu y yo brincamos al mismo tiempo…jejejeje…me paso lo mismo cuando encontré todos mis borradores….jjejejeje….pd: me alegro que no te haya descubierto...saludos amiguita espero que disfrutes la continuación...siiiii

Gatita Andrew: claro que siiii amiga, por supuesto que siempre término mis historias, eso lo puedes esperar de mí...siiii...saludos...;)

Edith: me alegro que te parezca, espero que tambien disfrutes esta continuacion….siiiii

Rose de andrew: tu y yo rose, amiga la verdad que esta fue mi primera historia en fanfic y había escrito parte del resto pero nunca lo publique y me distraje con otras historias como suele suceder….jejejej….pero aquí me tienen editándola y como siempre tratare de bajar los capítulos aunque sea uno por semana…saludos….siiiii

christine c: siiiiiii claro que si amiga, pero será en el próximo...me alegro mucho que mis historias te gusten pero más que nada te entretengan...saludos y cuídate...siiiii

Lety: letyyyyyyy amiguita...bien gracias a dios, ocupada por aquí y por allá pero como siempre cumpliendo con ustedes mis amigas lectoras...bueno si estaba actualmente escribiendo otra historia cuando me encontré con mi primer bebe como decimos nosotras, así que me dije porque no... ¿verdad?...que dios te bendiga y saludos a tu familia...siiiii

Karen Delgado: aquí estamos amiga, siiii adelante y con paso firme...siiiii

Miriam Ramirez: Ayayayayyyy Miriam amiguita ya somos dos...jejejeje...siiii no tarde...un abrazote amiga...;)

Guest: Ayyyyy que malita, como que la terminare el próximo siglo?...jejejejeje...saludos y cuidate...siiiii

Olimpia: Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii iiiiiiiiiiiii...jajajajajaj...no es nuevo pero casi...en este capítulo veras porque la tía lo acepto todo, y por supuesto que el rubio bello marcara su territorio...como crees que te voy a dejar angustiada...jejejejeje...saludos amiguita...me encanta tu siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...

Rosa Amanda: siiii vez que no me tarde...jejejeej...románticas como a mí también me gustan...xd que puedo decir romántica empedernida en este rincón...amiga me alegro mucho que esta historia te guste...espero disfrutes este capítulo...un abrazote y cuídate...sooooo

Eydie: Eydieeeee amiguitaaa que bueno tenerte en esta historia...jejejeje...directo no había otra manera con esta pareja, si no tendría que escribir muchos capítulos para que se confesaran...jejejeje...bueno aunque aun no lo han hecho, me alegro mucho que estés aquí con nosotras...cuídate y un abrazote...siiiiii