Capítulo 12: Sorpresas para Harry

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡SORPRESA!!!!!!!!!!!!! –gritaron los que se encontraban en la nueva Grimmauld Place. Estaban todos sus amigos del ED, todo su equipo de Quidditch y muchas personas que no alcanzaba a ver. Pero los que estaban más cerca eran los Weasley. Harry volteó a ver a sus amigos y a su novia y lo miraban sonrientemente. Sus tíos corrieron a abrazarlo.

- Gracias tíos, la verdad no me esperaba esto –dijo Harry correspondiéndole al abrazo de sus tíos.

- ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS HARRY!! –gritaron ambos- No tenemos todo el mérito sobrinito querido –dijo Remus- tus amigos participaron mucho en esto. Y me imagino que reconoces la decoración.

- Sí –dijo Harry viendo las cadenetas rojo con dorado características de Ginny, con globos y un tremendo cartel que decía "¡¡Felices Diecisiete Harry!!"- esa fue mi linda pelirroja. ¡¡Gracias princesa!! Bueno, ¿qué esperamos? ¡¡A DISFRUTAR LA FIESTA!!

Dicho esto, la música empezó a sonar y las personas se le empezaron a acercar, había ido mucha gente, hasta Dumbledore, pero ellos estaban en una especie de salón en donde se encontraban todos los adultos (los Weasley, Dumbledore, Hagrid, Remus, Sirius, Tonks, McGonagall y otros miembros de la orden). Ginny y la Sra. Weasley comenzaron a repartir la comida.

- Gracias amigos –dijo Harry abrazando a Hermione y Ron al mismo tiempo- La verdad sin ustedes no creo que todo fuera igual de bien, como siempre digo, son lo mejor que me ha pasado en la vida.

- No es nada, viejo. Sabes que significas mucho para mí, aunque a veces sea un torpe y meta la pata hasta el fondo.

- Y bien que la metes Ronald –dijo Hermione ganándose una mirada reprobatoria por parte de Ron- ¡Hermanito me alegra que te haya gustado, sabes que eres muy importante para mí! Tú y Ronald son como los hermanos que nunca tuve.

- Ahí sí que no estoy de acuerdo hermanita, yo soy como un hermano para ti, pero dudo que consideres a Ron así, el tampoco te ve así –dijo Harry causando un fuerte sonrojo por parte de sus mejores amigos, sin embargo Hagrid llegó a tiempo para no tener que explicar su comentario.

- ¡Harry! –llegó Hagrid mientras le daba un pequeño paquete el cual dejó un poco confundido a Harry- Recuerdo cuando cabías en la palma de mi mano y hoy eres todo un jovencito.

- ¡Amigo gracias! Me alegra que hayas venido.

- El placer es todo mío, te recomiendo que lo abras después. Pero veo que los rumores eran ciertos, andas con la pequeña Weasley –dijo Hagrid haciendo sonrojar a Ginny que había llegado también- Al final caíste en la trampa de los Potter, las pelirrojas.

- Es que mi Gin no es cualquier pelirroja, es la más especial de todas las pelirrojas, rubias y las que existan –dijo Harry mientras Ginny le sonreía sonrojada y lo miraba como con ganas de comérselo.

- ¡Ayyy el amor! –dijeron los gemelos al unísono, mientras Hagrid se alejaba.

- Como comprenderás –dijo Fred.

- No teníamos ningún compromiso con la tienda –dijo George.

- Fuimos comisionados a ser los gerentes oficiales de tu fiesta –dijo Fred.

- Así es cuñadito, teníamos que despistarte –dijo George.

- Pues se lucieron todos –dijo Harry- además no reconozco el lugar. Parece otro. Me imagino que tenemos que hacer mucho en lo que resta de verano.

- Sí, y mi mamá preparó la comida –dijo Ron que salió de la nada con unos abrebocas en las manos.

- Tú siempre Ronald –dijo Hermione que se encontraba con él tomando una cerveza de mantequilla.

- Ay Hermione, tú también comiste, linda –dijo Ron inesperadamente mientras se daba cuenta de su descuido y dejaba una sonrojada Hermione observándolo con una sonrisa.

- ¡¡Hijo mío!! Ven a probar lo que te preparamos –dijo Molly.

- Por supuesto Sra. Weasley –dijo Harry- Mi dulce amada, ¿sería tan amable de acompañarme?

- ¡Sí mi noble caballero! –dijo Ginny agarrándose del brazo de su novio. Desde lejos Dean los miraba decepcionado, tenía la esperanza de que esa relación no funcionara y pensó en un chance para ligar con Ginny. Pero cada vez más se convencía que ellos estaban hechos el uno para el otro. La fiesta avanzó maravillosamente, todos felicitaban y agasajaban a Harry. Bailaban y festejaban. Él la estaba pasando muy bien y más con su pelirrojita que en ningún momento se separó de él. Además le prometió que en pocos momentos le daría su regalo. Harry imaginó todas las cosas posibles que podría pasar cuando Ginny se lo robara de la gente.

Recibió muchos regalos, Luna le regaló un bonito porta-varitas, Neville le dio una guía de plantas para la defensa, Sirius y Remus le regalaron la remodelación completa de la casa que después le mostrarían, la profesora McGonagall le regaló varios libros para llegar a ser auror, Tonks le regaló el equipo para aprendiz de auror, Charlie le regaló un libro de los mejores buscadores de Hogwarts, en donde estaba incluido. De repente, cuando Harry y Ginny quedaron sentados solos Dumbledore los sorprendió y les pidió hablar con ellos aparte. Sirius le señaló su nueva biblioteca para que hablaran.

- La verdad la casa no parece que es la noble y ancestral –dijo Dumbledore para amenizar un poco el ambiente ya que Harry y Ginny estaban asustados por la conversación- Bueno chicos los cité porque me enteré que se comprometieron y quería felicitarlos. Te cité aparte porque quería darles una caja que James y Lily me solicitaron que te diera el día que cumplieras tu mayoría de edad, en caso de ellos no estar.

- Gracias profesor –dijo Harry recibiendo la caja.

- Eso era todo, me imagino que querrán verla a solas, los dejo ¡ahh! Y antes de que se me olvide, este es mi regalo para ti.

- No tenía porqué profesor –dijo Harry mientras veía fascinado que Dumbledore hacía aparecer un pensadero.

- Consideré que era hora de que coleccionaras tú también tus recuerdos –con estas palabras Harry se unió en un cálido abrazo con su mentor- ¡Felicidades Harry! ¡Espero que cumplas muchos años más!

- Gracias profesor –dijo Harry.

- Bueno, ahora sí me retiro, te veo en un rato –dijo Dumbledore cerrando la puerta y dejando sola a la parejita.

- ¡Ay amor qué bien que te hayan regalado un pensadero! –dijo Ginny- Dumbledore en verdad es muy especial.

- Sí bebé –dijo Harry mientras se sentaba y sentaba a su novia en sus piernas- Gracias porque sé que tuviste mucho que ver en esta fiesta.

- Nada de gracias amor –dijo Ginny dándole un suave beso en los labios- Todavía no te he dado mi regalo.

- Antes vamos a abrir esta caja, me muero de ganas por saber qué es lo que mis padres me dejaron acá.

- Claro amor, veamos –dijo la pelirroja acercando la caja para que su ojiverde la abriera. Cuando la abrieron aparecieron una especie de reflejos que eran los rostros de Lily y James.

- Hijo si estás viendo esto, significa que no estamos físicamente contigo pero dentro de tu corazón y tus pensamientos siempre estaremos vivos para cuidarte y protegerte –dijo Lily con la mirada tan bonita que Harry ya había visto en varios recuerdos y cuando vio el regreso de Voldemort.

- En esta caja encontrarás todas las cartas de los merodeadores, de tu madre y mías porque sé que las tendrás como un tesoro, al igual que están todas las escrituras de toda la herencia que a partir de ahora manejarás. Es una herencia considerable ya que nada te faltará jamás –dijo James dándole una mirada de apoyo a su hijo.

- Al igual tienes varias propiedades así que jamás te faltará un techo para vivir. Bueno hijo, eso por parte económica. Pero como sabemos que eso no te interesa mucho vamos a usar estos pocos momentos para decirte que te amamos y que si no estamos a tu lado es que morimos batallando por ti, para que tuvieras una vida mejor.

- Esperamos que tengas una vida muy feliz como la que tuvimos tu madre y yo mientras estuvimos juntos y contigo. Queremos decirte que siempre fuiste, eres y serás lo más importante para nosotros. No permitas que la guerra te robe un momento de felicidad y tampoco vayas a renunciar al amor. Sé que encontrarás a la pelirroja que te haga feliz y que te ame como te lo mereces.

- Bueno hijo, suerte y no olvides nunca que te amamos –dijo Lily mientras desaparecían James y ella.

Cuando desaparecieron los reflejos de sus padres Harry tenía unas cuantas lágrimas en los ojos y su pelirroja ya lo estaba abrazando. En verdad fue inesperado y bonito para Harry que sus padres le tuvieran preparada una sorpresa así, lo que lo motivó más a pensar en un futuro con toda su familia y con la que formaría con Ginny. Su prometida lo abrazó y lo besó en todo el rostro como señal de apoyo.

- Te amo Harry –dijo Ginny- cuenta conmigo en todo. Acabaremos esta guerra juntos y quedaremos vivos para traer al mundo muchos James y muchas Lilys.

- Yo también te amo pecosita –dijo Harry dándole un besito cortito- contigo –la volvió a besar- pasaré el resto de mi vida –y la besó más profundamente.

- Bueno amor, creo que ya es hora de darte mi regalo –dijo la chica levantándose y agarrando a su prometido de las manos para guiarlo a un sitio más privado- Mira que le pedí ayuda a Sirius y a Rem con toda la pena del mundo.

- ¡Jajaja! A ese par de locos –dijo Harry- De verdad se botaron con esta fiesta y con esta casa tan espectacular. Me pierdo en ella.

- ¡Ay amor no digas eso no me vaya a perder yo también! –dijo Ginny- y mi regalo depende de una nueva parte de esta casa.

- Mmm, ahora ¿con qué cosa me irás a sorprender? –preguntó el azabache alzando las cejas.

- No comas ansías, lo sabrás muy pronto –dijo Ginny mientras sacaba un pañuelo.

- ¿Para qué es eso nena? –dijo Harry mientras Ginny le tapaba los ojos con la prenda.

- Ya verás bebé, por ahora tendrás que hacer todo lo que yo te digo –dijo la pequeña Weasley mientras guiaba a Harry a su cuarto y lo sentaba a orillas de la cama, Ginny iba a mostrarle su cuarto, en el cual ayudó a elegir la decoración desde hacía mucho tiempo. Le quitó el pañuelo de la vista y Harry la abrazó al observar el lugar tan bonito que sus tíos le había remodelado para que fuera su alcoba, pero algo no cuadraba ahí, primero su padrino no tenía un tan refinado gusto para colocar la decoración, y el tío Remus menos aún. Por eso, todo tenía que ser obra de…

- ¡¡GINNY!! –saltó y la abrazó arrojándola a la cama con él- ¡¡tú ayudaste a estos locos a remodelar!!

- ¡¡Harry me tumbas!! ¡Jajajaja! Supongo que te gustó –dijo Ginny dándole uno de sus tan acostumbrados besos- pero amor espérate que todavía no te doy tu regalo –dijo forcejeando divertidamente con Harry para que la soltara y poder darle su verdadero regalo.

- ¡¡¿Cómo que aún no me has dado mi regalo?!! ¡¡¿Es qué me puedes regalar más?!! Comienzo mi cumpleaños con una fogosa y bella pelirroja en mi cama –dijo Harry enumerando todas las cosas que su Ginny había hecho por él, haciéndola sonrojar- Esa misma belleza me recibe con un increíble desayuno y después juega Quidditch conmigo, compartiendo nuestro mejor pasatiempo. Tan preciosa mi pecosita, me trae a una fiesta sorpresa que sé que tiene mucho que ver con su ayuda. Pero ella no es conforme, como me tiene que malcriar más, ayuda a mis tíos a decorar el cuarto y a hacerlo perfecto para mí, no sé para qué si ya nos mudaremos.

- ¡Ay Harry tampoco es tanto! –dijo Ginny mientras traía la caja- Primero, date cuenta que me encanta estar en la cama contigo, amo cocinar para ti, me fascina jugar al Quidditch y me gustan las fiestas. Además sabes que lo que resta antes de la boda me la pasaré contigo en este cuarto, jajaja aunque nadie lo sepa. Pero abre tu regalo, espero que te guste.

- ¡Es obvio que me va a gustar! –dijo Harry, pero cuando abrió la caja realmente le gustó, era un álbum de fotografías mágicas con fotos de los dos, tenía unas cuantas fotos de Harry bebé, fotos de Ginny cuando era niña, de cuando iban a Hogwarts, de todos los cumpleaños en La Madriguera, vacaciones y los mejores momentos de la vida de Harry. Las observó sin decir palabra, no tenía las suficientes para decirle a Ginny cuanto la amaba y que era el mejor cumpleaños de su vida, se quedó más sorprendido aún cuando vio que al final del álbum había un dije con la foto de Ginny diciéndole "te amo Harry".

- ¿No te gustó? –dijo la pelirroja asustada, porque Harry no hablaba. De repente sintió unos brazos la rodearon y la arrastraron a la cama. Harry la acostó y se colocó a horcajadas de él, la iba a hacer suya.

- Amor, me encantó, es el mejor cumpleaños de mi vida, eres lo más hermoso e importante que me ha pasado –dijo Harry mientras la besaba en el cuello- ahora mismo te voy a demostrar cuanto es que te amo.

- No amor, debemos volver a la fiesta –decía Ginny suspirando- bebé, ¡AHH! –exclamó cuando sintió las manos de Harry apretándole el trasero al tiempo que la besaba en la boca profundamente.

- Anda lindura, aunque sea uno rapidito –dijo Harry mientras le subía la minifalda a Ginny y le empezaba a sentir la humedad con sus manos que la recorrían toda- umm me gusta sentirte así.

- ¡¡No amor!! ¡¡OHH!! –gemía Ginny mientras dejaba que su prometido la desnudara y le diera placer con sus manos, la verdad tenía muchas ganas de hacerlo- bebé, umm, puede llegar alguien.

- Nadie va a llegar bebé –dijo Harry mientras se acomodaba entre las piernas de Ginny pero se tuvo que desacomodar al oír voces.

- ¿Qué pasa amor? –dijo Ginny que ya estaba desnudando a Harry, pero también sintió las voces.

- ¡¡No Arthur, no están en el cuarto de Harry!! ¿cómo crees? –se oyó la voz de Sirius afuera de la habitación un poco más alta que lo normal- Albus me dijo que estaban en el estudio revisando algo que les había dado.

- Está bien Sirius, pero no grites que acá si te puedo escuchar –dijo Arthur extrañado.

- ¡Jeje Arthur! Lo siento es que siento todavía la música resonar en mis oídos, bueno entonces ¿vas a ir a buscarlos?

- No Sirius, me imagino que estarán viendo lo que James y Lily le dejaron a Harry y ha de ser muy importante compartir estos momentos juntos. No se los voy a interrumpir.

- Bueno Arthur pero me imagino que ya casi terminarán porque la gente echa en falta a Harry.

- Démosles chance Sirius –dijo Arthur mientras comenzaba a bajar las escaleras.

- Pequeña creo que ahora sí nos vamos a tener que aguantar –dijo Harry que para estos instantes se había quedado en la misma posición encima de su Gin. Sin embargo Ginny hizo algo inesperado, lo volteó para ella quedar arriba y comenzó a besarlo mientras sentía la ya marcada reacción de Harry.

- Pues hay alguien aquí que no quiere irse –le respondió Ginny mientras bajaba la cremallera y agarraba su virilidad en sus manos- Umm ¡qué tenemos aquí! Alguien está muy feliz de verme.

- ¡¡OUU!! –Harry estaba muy excitado y su voz cada vez era más ronca- Umm amor nos van a descubrir.

- ¿Y eso no te excita más? –dijo la pelirroja mientras comenzaba a darle un poco de placer con sus labios, al principio suavemente pero pronto se convirtió en algo profundo y más rápido.

- ¡SÍ! ¡MERLÍN, GIN! –gemía y gemía Harry de placer al sentir a su novia manipularlo tan bien con su boca y sus manos.

- Umm bebé, me encanta hacer esto –decía Ginny mientras le ofrecía una imagen muy erótica a Harry, ya que estaba encima de él, con su labor entre las piernas de Harry y recorriéndose su humedad con la mano desocupada. Cuando ya llevaban rato en esa posición y sentían que no aguantaban más, Harry agarró a su novia de la cintura y la acomodó entre sus piernas. Ginny comenzó a hacer una danza lenta como si cabalgara al azabache, que se iba tornando cada vez más veloz e intensa.

- ¡¡ASÍ AMOR!! ¡¡OHHH GIN!! –gemía Harry mientras le masajeaba los senos a Ginny y le besaba el cuello, ya él había agarrado el ritmo de esa sensual danza.

- ¡¡UMM BEBÉ!! ¡¡ADORO HACERTE EL AMOR!! –gemía Ginny casi gritando. Sus cuerpos sudorosos indicaban que no iban a durar mucho más en su erótica tarea, se acercaba el éxtasis- ¡¡DURO!! ¡¡MÁS RÁPIDO!!

- ¡¡AMM!! ¡¡AUMMMMMMMM AHHHHHHHHHHHGGGGGGG!! –dijo Harry explotando dentro de Ginny.

- ¡¡AYYYY!! ¡¡ME VENGO HARRY!! –dijo la pelirroja sintiendo una de las mejores culminaciones del placer.

- ¡¡Mmmm!! –dijo el azabache al tiempo que se incorporaban, todavía tenían las respiraciones agitadas y tenían sudor en sus cuerpos.

- Eso fue asombroso Harry, umm cada vez que lo hago contigo me haces más adicta a ti –dijo Ginny mientras conjuraba los hechizos para regresar presentables a la fiesta.

- Yo ya soy un "ginadicto" –dijo el ojiverde causando una sonrisa en su prometido- ¿Te dije hoy que te amo, princesa?

- Muchas veces, pero no me canso de oírlo –le respondió Ginny con una sonrisa llena de amor y devoción- Yo también te amo, más que a mi vida propia Harry. Pero ahora tenemos que volver a la fiesta, tenemos una hora fuera de ella y ya no nos creerán el cuentito de que estabas viendo tus regalos.

- Vamos amor, que todavía queda mucha noche –dijo Harry mientras salían de su habitación- Y que no se te olvide que te amo bella.

- Yo también bombón.

Harry y Ginny bajaron a la fiesta y se camuflaron entre la gente como para que nadie notara su recién llegada. Bailaron, comieron y disfrutaron con todos los que estaban ahí. Estaban muy felices de que, a pesar que estaban en guerra, podían disfrutar una buena fiesta, considerando las medidas de seguridad. A medianoche los gemelos prepararon unos muy divertidos y fascinantes fuegos artificiales con todo tipo de dedicatorias al "niño que vivió". Después cortaron un grande y hermoso pastel que la Sra. Weasley había diseñado en forma de snitch doraba que decía "Feliz Cumpleaños Harry". La fiesta terminó estupendamente y todos estaban muy contentos, incluso Hermione y Ron estaban muy animados. Todos se divirtieron mucho y se fueron ya en la madrugada. Al día siguiente comenzaría el último mes de vacaciones y con él, los preparativos para la boda Potter-Weasley y lo pasarían en Grimmauld Place. Los días siguientes, sin duda serían días llenos de actividad y más para nuestra bella parejita.