Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...Esta historia y sus personajes son diferentes de la versión original del anime o la versión de la manga. Algunas de sus personalidades y características fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...
Una Novia
by: Keila Nott
Capítulo V
-¡William!... ¡Candice!... — retumbo la voz de Elroy Andrew en aquella mansión. No era propio de ella hacer aquel tipo de escenas, pero por más que intento controlarse, no lo logro, al no encontrarlos en la mansión hizo que toda la servidumbre se retirara, ella no permitiría que la vieran perder su compostura, a medida que se acercaba a ellos la atmosfera de aquel salón principal se transformo, las sonrisas dibujada en los labios de la joven pareja desaparecieron casi sin dejar rastro, una densa oscuridad llena de tensión se sintió en la piel de cada uno de los presentes.
Candy se sostuvo posesivamente del brazo de Albert, nerviosa y preocupada por lo que vendría, ella no podía ver bien, pero esa voz la reconocería cualquier hora del día. Albert sin embargo a pesar de la oscuridad pudo ver los ojos de su tía, en ellos veía lo furiosa que se encontraba, por más que lo intento no pudo llegar primero, ahora tendrían que escuchar los interminables reproches de su tía...Respiro hondo antes de pronunciar palabra.
-Tía... — llamo Albert calmadamente mientras que Elroy Andrew se aproximaba a ellos con pasos que a pesar de ser lentos eran precisos y acentuando aquella actitud autoritaria que la denominaban como Matriarca.
-¡William!... ¡¿se puede saber donde estuvieron todo este tiempo?!... ¡¿se puede saber porque abandonaron la fiesta que específicamente requería de tu presencia?!... —pregunto ella gruñendo cada una de sus palabras y sin poder evitar levantar un dedo acusatorio en dirección de ellos... ¡Si él era el patriarca de su familia!, su autoridad era mayor, pero ella ya había tenido suficiente con todas sus irresponsabilidades, ella había tenido suficiente de aquel espíritu libre de ellos dos que no media y se confundía con lo que era correcto. La experiencia que ella tenía en la vida era mucho mayor que la de William, y si su respuesta no le satisfacía, ellos tendrían que atenerse a las consecuencias. Porque ella se encargaría de refrescarle la memoria a William.
Candy sabía lo estricta que podía ser la tía, no era la primera vez que veía en sus ojos esa ira, pero era la primera vez que la escuchaba de esa manera, pronunciando cada palabra tan afilada que no podían ser ignoradas, realmente se sentía nerviosa, lo mejor era no contradecirla, quizás si ella no decía palabra la tía se calmaría, eso pensó ella viendo por un momento el rostro de Albert, quien también estaba tenso, en sus ojos vio como retaba a su tía sosteniéndola la mirada, su tierna mirada de hace un rato se había esfumado con el tono autoritario de su tía.
Albert sabía que no podía decirle a su tía donde estuvieron, ella lo enterraría vivo, o mejor aun los casaría al siguiente día, a él la verdad no le importaba, estaría feliz de hacerlo, pero no por las razones que su tía de seguro se imaginaria.
-Tía, yo me lleve a Candy porque teníamos una conversación pendiente, siento mucho haberla dejado a cargo de todo en mi ausencia, pero yo ya había cumplido con mi parte, el trato con los Ross fue cerrado, así que no tiene por qué preocuparse... —respondió Albert recuperando su serena actitud mientras las facciones en su mirada se suavizaban. Elroy Andrew veía cada expresión de su sobrino analizando sus palabras. Aun no le había dicho donde estuvieron.
-¡Hmm!...¿Acaso su conversación no pudo esperar hasta que regresaran a la Mansión?... ¿y dónde estuvieron todo este tiempo William?...¿Es que acaso la mansión ahora no es lugar adecuado para que los dos mantengan una conversación?, sabes lo inapropiado que es que te llevaras a Candice de la fiesta, especialmente porque ni siquiera ha sido introducida como tu pareja. Porque insistes en poner en peligro la reputación de ella con tus acciones ¡William!... —espetó ella recordando no solo todos los rumores que tuvo que parar en la fiesta antes de que se regaran como cual mecha, pero también los rumores cuando ellos vivieron en aquel apartamento hace tiempo, como si ellos pudieran pasar por desapercibido, pensó ella molesta.
-Tía... — El rostro de Albert cambio de color a un tono blanco y pálido, no pudo resistir pasar sus manos por sus cortos rubios cabellos, claro que su tía no perdería el tiempo en recordarle a cada paso aquel tiempo cuando él no tenía memoria y ellos vivieron juntos en aquel apartamento, apartamento donde por cierto estuvieron... ¡Rayos!...Aun recordaba esa conversación un poco desagradable que mantuvo con ella, y que había tratado de olvidar desde ese entonces, su tía no se había cansado de acusar a Candy de vivir con un extraño deshonrando el apellido de los Andrew.
=o= Flash =o=
-¡William!...como la puedes seguir protegiendo cuando esa muchacha no ha hecho más que renegar nuestro apellido, eso sin contar con que se ha comportado de manera deshonrosa viviendo con un extraño en tu ausencia!. Ahora quien se va a querer casar con ella!... — espetó la tía antes de continuar, tenía que convencer al insensato de su sobrino que ese matrimonio era lo mejor para esa muchacha descarriada...
-William deja que Niel la despose, así podremos proteger el nombre de nuestra familia.
Albert estaba enojado, como era posible que su tía pensara de esa manera de su pequeña.
-Ese extraño era yo tía, ese extraño al que usted está acusando de deshonrar a Candy era yo, ella me ayudo cuando yo no sabía quién era, ella estuvo ahí para mí en todos esos momentos en que no tenia memoria, ¿acaso cree que yo sería capaz de deshonrarla?... — contesto él molesto, caminando hacia el gran ventanal de su estudio. Pensó que podía ser un error lo que Candy le conto, no podía ser cierto que su tía llegara tan lejos, ahora ahí estaban ellos después de haber interrumpido ese forzado compromiso, escuchando lo que su tía le estaba diciendo, juzgando duramente a su pequeña, al punto de casi forzarla a casarse con Niel, su sobrino con quien después arreglaría cuentas.
-¡William!... — jadeo ella abriendo sus ojos en sorpresa, colocando sus manos en su pecho de tan solo imaginar en lo que su sobrino pudiera haber hecho.
-No me vea así tía, puede estar completamente segura que la virtud de Candy está intacta, jamás haría algo que la afectara... —contesto él viendo como su tía dejo salir un respiro de alivio, sin embargo lo que dijo después lo enojo aun mas.
-William es mejor que la cases con Niel, no vaya a ser que alguien te reconozca, ahora que serás una figura pública.
-¡Tía!... ¡Dije que no!...Nunca obligaría a Candy a casarse... —respondió él volteándose hacia ella.
-Entonces al menos envíala a un convento William, donde... —no pudo terminar, la poca paciencia de su sobrino se había acabado.
-¡Basta Tía!...si quiere culpar a alguien por deshonrar el apellido Andrew, entonces señáleme a mí...Yo asumiré la responsabilidad de Candy si no desea creerme.
-¡No!... —respondió ella de inmediato antes que su sobrino le digiera lo que ella pensaba estaba a punto de decirle. Se tranquilizo un poco antes de continuar, una nueva estrategia debía de presentar, sino a William se le ocurriría casarse con esa muchacha...
-William, sabes que el daño ya está hecho, ahora tomara cada onza de influencia que tenemos para que nadie se entere, al menos que desees presentarla como tu heredera públicamente, así nadie juzgara el tiempo que estuvieron viviendo juntos en ese apartamento.
Albert se congelo en su sitio, eso nunca, cualquier esperanza de que ella fuera su esposa en el futuro seria destruida.
=o= Fin Flash =o=
Albert salió de sus pensamientos al sentir como Candy jalaba de su chaqueta, él la vio por un momento y vio en sus ojos su ansiedad. Tenía que tomar control de la situación antes de que se le escapara de las manos.
-Tía, siento mucho causarle tantos problemas, el tiempo paso sin darnos cuenta, no volverá a suceder... — contesto seriamente tratando de sonar lo más sereno que podía.
Elroy Andrew sabía por su reacción que logro su cometido, ahora era tiempo de enseñarles a ese par de irresponsables que sus acciones no pasan sin traer consecuencias, porque a todas estas, William no le decía donde estuvieron ellos dos.
-Por supuesto que no volverá a ocurrir, de eso me encargare personalmente... — respondió ella diciendo la última sentencia solo en sus pensamientos...-Candice, desde mañana comenzaremos a hacer los preparativos de tu presentación como Novia de William, hablaras con el director del hospital para que trabajes medio tiempo, así me podrás ayudar con todo los detalles y no acepto un No como respuesta... — dijo ella respirando una vez más antes de continuar, su presión sanguínea finalmente comenzaba a retomar un nivel normal...
-Además, espero que de ahora en adelante ustedes dos no estarán juntos sin una dama de compañía, una a quien asignare personalmente, y no quiero escuchar ninguna protesta de parte tuya William!. Si de verdad deseas proteger la integridad de Candice, los dos harán por primera vez en sus vidas lo que la sociedad dicta.. —.espetó ella una vez.
Candy por fin reacciono del trance en que se encontraba, ella no podía dejar a medias su trabajo, especialmente ahora que había regresado...-Tía, yo no puedo, tengo guardias nocturnas en el hospital, y el director no me dejara cambiar a... — no pudo terminar.
-Entonces hablare personalmente con el director del Hospital, tenemos menos de una semana para hacer los preparativos y te necesito conmigo... — era una orden, además que Elroy Andrew no estaba dispuesta a dejar espacio para que ellos se encontraran fuera de la mansión.
-Pero...pero... — Candy balbuceaba viendo a Albert para que la ayudara.
-No hay peros que valga. Al menos que deseen hacer la presentación en Escocía... — sugirió ella dejando a Albert y a Candy con la boca abierta por la sorpresa.
-En ¿Escocia?... — pregunto Albert levantando una ceja, tratando de entender que tramaba su tía con todo eso.
-¿Y por qué no?... — refuto la tía, pensado en un castigo alternativo, sabía que William no podía dejar el país debido a los múltiples contratos, y quizás si se llevaba a la pequeña rubia podría continuar con su educación, de alguna manera si un milagro se presentaba moldearla a ser la futura esposa de William, porque eso era lo que necesitaba, un milagro para educarla.
-¡No!...es suficiente tía... — respondió Albert en un tono un poco autoritario.
Candy al ver como las cosas solo empeoraban decidió intervenir una vez más...-Está bien tía, hablare con el director del Hospital... — respondió ella ahora dirigiéndose a Albert con una sonrisa para calmarlo...
-Es solo una semana Albert, no te preocupes. — Albert vio en sus esmeraldas lo que ella trataba de hacer, sin importarle que su tía estuviera presente toco con una de sus manos sus mejillas asentando en acuerdo, él haría lo que ella deseara con tal de tenerla a su lado, nunca dejaría que la tía los separara, no ahora que sabía que ella también lo amaba.
Elroy Andrew no perdió detalle de aquella muestra de afecto, lo sabía, creo que siempre lo supo, esa batalla estaba perdida desde hace mucho tiempo, ahora solo quedaba refinar un poco más a esa muchacha, aun tenía otros detalles que informarles pero lo haría a medida que progresaran, por los momentos necesitaba ir a descansar, con todo esto estaba segura que envejeció un poco más, a este paso no vería nacer a ningún nieto.
-Entonces estamos de acuerdo.
-Si tía... — confirmaron los dos.
-Candice, necesito que me ayudes, la servidumbre se ha retirado a descansar, ven conmigo... — pidió ella antes de hacer camino por las escaleras, ni un minuto les daría, no señor!...pensó viendo de reojo como Candy se despedía de su sobrino.
-Que descanses pequeña... — dijo él dándole un beso en su mejilla. Candy asentó antes de seguir a la tía por las escaleras.
Albert camino hacia su estudio antes de irse a descansar, solo en ese momento finalmente pudo volver a recordar cada momento en aquel apartamento, solo en ese momento recordó los besos que se dieron, el aroma a rosas de ella estaba impregnado en cada parte de su ser, y él se sentía completo. No discutiría con su tía, pero si ella pensaba que ellos no tendrían ningún momento para los dos, sin ser vigilados, pues en eso ella estaba equivocada, porque ya un plan se desarrollaba en su mente.
=o=o=o=ƸӜƷ=o=o=o=
Candy se veía frente a aquel espejo mientras terminaba de arreglarse, su uniforme de enfermera como siempre estaba impecable, desde que vivía con Albert en la mansión la servidumbre mantenía todos sus uniformes listos para usar. No se podía quejar, sus uniformes estaban más blancos que nunca, alisados de una manera que ella no sabía como lo hacían.
Terminando de peinar sus rubios cabellos en una alta cola, salió de su habitación, sonreía porque sabía que Albert la llevaría al hospital antes de seguir su camino hacia las empresas Andrew, se había vuelto una rutina de ellos dos, pero ahora tendría un significado diferente, y la mejor parte era que la tía no los molestaría, al menos eso pensaba ella. Bajo las escaleras y al llegar a la puerta del comedor, respiro hondo primero, luego arreglo su postura para lucir elegante delante la tía, y por ultimo saco la lengua de manera juguetona por todo lo que hacía antes de entrar, eso era algo que ella sabia nunca cambiaria.
Al abrir las puertas pudo ver a Albert sentado en la cabeza de la mesa, como siempre lo hacía, la tía también ya se encontraba sentada en su respectivo sitio, al menos no había llegado tarde al desayuno, y eso para ella era un progreso que estaba haciendo.
-Buenos días tía, Albert... — saludo ella amablemente.
-Buenos días Candice... — respondió la tía viendo como su sobrino se levanto de inmediato, ayudándola a sentarse a su lado, sin perder de vista aquellos despliegues de cariño que él le daba.
-Dormiste bien pequeña?... — pregunto Albert después de darle un beso en su mejilla. Candy asentó regalándole una sonrisa.
Mientras ellos desayunaban la tía pensó que era tiempo de informarles algunos de los cambios que se iban a llevar a cabo, la noche anterior cuando Candy la ayudo a cambiarse antes de irse a descansar, pensó como mantener a esos dos comportándose de manera apropiada hasta la presentación del fin de semana.
-Candice, desde hoy tendrás un chofer de la familia quien te llevara y traerá del hospital, de esa manera llegaras puntual y podremos cubrir todo lo relacionado a tu presentación sin perder tiempo.
Albert dirigió su mirada a su tía, levantando una ceja antes de hablar...-No hay necesidad de ello tía, usted sabe que yo llevo y traigo a Candy del hospital, está en mi camino hacia la compañía.
-Lo sé William, pero solo será por esta semana, espero que comprendas, además que tú no podrás traerla de vuelta ya que Candice solo trabajara medio tiempo... — alego la tía calmadamente tomando un sorbo de su café.
Albert sabía que en cierto aspecto su tía tenía razón, si Candy trabajaba solo medio turno esa semana, él no podría recogerla, pero podía ver claramente la intención de su tía, entonces dirigió su atención a Candy, quería saber si ella estaba de acuerdo.
-No te importa pequeña?.
- No, está bien Albert, aun tengo que pedir permiso... — Albert asentó en acuerdo.
-Muy bien, entonces iré a hablar con Carson para que prepare el auto... —dijo la tía levantándose de la mesa, tenía mucho que hacer.
-Gracias tía... —respondió Candy antes de que saliera.
Elroy Andrew no dijo nada mas saliendo del comedor...Cuando estuvieron solos, Albert le pregunto...-¿Almuerzas conmigo pequeña?...
Candy lo miro confundida por un momento...-¿Podemos?...
-Sí, le diré al chofer que te recoja a las dos de la tarde. Así almorzamos juntos sin que la tía se entere.
Los dos sonrieron en complicidad, parecían un par de adolecentes planificando a espaldas de una estricta tía. Albert la ayudo a levantarse, antes de salir de aquel comedor le dio un pequeño beso en sus labios, susurrándole un "Te Amo", logrando que Candy sonriera ampliamente, él había hecho su día.
Al salir del comedor Candy trato de ocultar sus sonrojadas mejillas. El auto estaba listo y después de despedirse de Albert y la tía, ella se marcho hacia el hospital.
=o=o= o =o=o=
Albert llego a las empresas Andrew, antes de entrar en su oficina le pidió a su secretaria dejar libre su agenda a la hora de almorzar, sonriendo se sentó en su escritorio, se sentía un hombre nuevo. Candy era su novia, ahora él tenía una novia, y la que tenía era la que había deseado desde hace mucho tiempo.
En una semana después de su presentación ellos serian libres de pasear por toda la ciudad, si lo habían hecho antes, pero esta vez podría tomar de su mano sin importar ser fotografiado, su mente comenzó a planear en todas las formas posibles de cortejarla.
Parques, restaurantes, lugares que sabia ella amaría en las afueras de la ciudad, el teatro, bueno no sabía si ella estaba preparada a ir al teatro con él, era una pregunta que tendría que hacer algún día, pero no hoy, ese día compraría algo para que los almorzaran en un lugar tranquilo, no muy lejos para que le diera tiempo de regresar antes que el chofer de la casa se presentara, se sentía como un adolecente saliendo a escondida con la que era su novia.
-William!...William!... — llamo varias veces George al ver que él no le respondía, había entrado después de tocar la puerta sin tener respuesta, ahí lo vio con una sonrisa pintada en sus labios, había algo en su ausencia que le indicaba que el joven se sentía feliz.
Albert salió de su ensoñación enfocando su atención en George, quien había entrado sin siquiera darse cuenta, tenía que concentrarse...
-Dime George.
-William, disculpa la interrupción, pero ya estamos listos.
-Gracias, ¿ya todos llegaron?...
-Así es William.
-Entonces no lo hagamos esperar... —dijo él levantándose de su asiento, caminando con George hacia la sala de reuniones, si todo salía bien podría incluso detenerse y comprar algunas flores para su pequeña.
=o=o= o =o=o=
Candy caminaba con los ánimos en alto a pesar de todo, cuando hablo con el director del hospital, por un momento pensó que la despediría, pero a pesar de que no lo tomo muy bien, tampoco se negó, esa semana trabajaría hasta el mediodía dándole tiempo para compartir con Albert, el chofer no la recogería hasta las dos de la tarde, emocionada caminaba por los pasillos del hospital, había terminado su guardia y pronto Albert vendría por ella, ese solo pensamiento hizo que las mariposas en su estomago se alborotaran, y que sus mejillas se sonrojaran.
Esperando por Albert parada en las puertas del Hospital, ella escucho como la llamaban. Robert, el doctor que trabajaba en el hospital venia directo hacia ella.
-Candy, ya te vas?... — pregunto él un poco decepcionado, pensaba en invitar a cenar a la pequeña rubia, no le importaba si tenía novio, ella seguía soltera y en la guerra del amor todo se valía.
-Sí.
-No sabía que solo estabas de guardia medio tiempo?... — pregunto él levantando una ceja, la verdad era que ese día lleno las formas para que ella trabajara en su ala, así podría acercarse, pero se lo negarían si ella no era enfermera de tiempo completo, era una de las regulaciones del hospital, su ala solo trataba pacientes en estado delicado y una enfermera de medio tiempo no podía ser parte de ella.
-Bueno no, pero solo será por esta semana... — respondió Candy tratando de no entrar en detalles. Robert dejo salir un respiro en señal de alivio, sin poder evitarlo tomo una de las manos de la pequeña rubia quien reacciono a tan inesperado acción de parte del doctor, iba a decirle sobre su petición cuando fueron interrumpidos por un rubio que se acercaba a ellos.
Albert salió de su oficina a tiempo, él estaba feliz porque el contrato con los Ross satisfacía todas las partes involucradas, en su camino se detuvo y compro un ramo de flores, hasta chocolates para ella consiguió, sabia lo golosa que era su Candy, su novia. Su ego masculino le encantaba repetirlo, si su novia, también compro el almuerzo para los dos, aun no podían ser vistos en ningún restaurante y eso no le importaba, ya que en una semana ella seria oficialmente ante los ojos de todos su novia. Un día excelente estaba pasando, no había señales de mal tiempo, todo iba viento en popa hasta que llego al hospital.
Ahí nuevamente estaba el bendito doctor, sosteniendo las manos de su Candy. Si su Candy, porque no decirlo...pensó él mientras caminaba hacia ellos con un poco de molestia en sus ojos. Albert estaba cansado de siempre perderla, lo hizo no una pero sino dos veces, en aquel tiempo lo había aceptado con tal de verla feliz, sonriendo, pero esta vez sí tenía que ser territorial lo haría, esta vez no dejaría que nadie ni nada lo apartara de ella, sin él ni siquiera darse cuenta que sus pasos y su figura imponente tenían a el doctor ya intimidado.
Candy inmediatamente se soltó de las manos del doctor, no sabía porque él había tomado de sus manos pero no era correcto, sus ojos se clavaron en aquellos azul cielo, pero sus ojos no mostraban la serenidad a la que ella estaba acostumbrada, aquellos ojos lucían nublados, listos para el comienzo de una tormenta. Al llegar a donde estaban ellos, Albert hizo algo que ninguno de los presentes se esperaba, ni siquiera Albert pensó ser tan impulsivo. Pero es que el amor algunas veces te puede transformar.
Continuara...
Gracias Por Leer... No se olviden de dejar sus comentarios...
A/N: Pues que habrá hecho nuestro querido Albert?...jajajajaja...no se pierdan el próximo capítulo ...Gracias chicas por todos sus comentarios, comentarios que son tomados en cuenta por su humilde servidora, Gracias...siiiiiiiii...
Mis especiales Agradecimientos a todas las chicas por dejar sus comentarios: Verito - monybert- amy riverasosa - Eydie - Mayra Exitosa - sayuri1707- Blackcat2010 - AmiAzu - AmiAzu - lucia ardley - Ms Puddleglum - patty81medina - Gatita Andrew - Rosa amanda - himurita - Vere Canedo - Amy C L - Lety - MIRIAM RAMIREZ - janja8 - Elenomar - rose de andrew - KattieAndrew - Patty sparda - Noemi Cullen - Laila - Paolau2 - Milady - maria1972 - samaggy - Magnolia A - somiant - Sara - Keilasfan - Cielo Azul - Guest - cocobets...
