Capítulo 17: Todos enamorados…. ¿menos Ron?
Era el día antes de la boda, y a pesar de que sería una sencilla ceremonia, todos corrían para dejar la Madriguera lista. Y otros, como Harry y Ginny se escapaban del resto para tener un tiempo a solas. Faltaban horas para que se convirtieran formalmente en marido y mujer, aunque Harry siempre insistía en recordarle a Ginny que ella ya era su mujer, y cómo le gustaba eso a la pelirroja.
Se encontraban en el cobertizo, Ginny había tenido un antojo de tarta de melaza, como solía ocurrir. Harry había buscado un poco y la había sentado en sus piernas para darle él mismo el postre. Ella tenía una de sus minifalditas y ya lo traía loco con sus piernas entrelazadas en su cintura mientras le daba la tarta.
- Umm pecosita, me encanta darte el postre así –dijo Harry mientras ella lo besaba entre bocado y bocado- Me encanta el sabor de tus labios con la tarta de melaza. Es la mezcla de mis sabores favoritos.
- A mí me encanta como me consientes, me haces sentir tan plena. Te amo tanto.
- Te amo mi vida, eres todo para mí.
- Amor, los niños sólo me hacen comer, voy a acabar muy gorda –dijo Ginny mientras saboreaba la tarta y los besos de Harry.
- Claro que no mi gatita, acuérdate que no sólo te antojas de comer, digamos que te antojas de hacer "mucho ejercicio" –dijo Harry ganándose un golpecito en el brazo- ¡Oye!
- Nunca te he oído quejarte, digamos que más bien todo lo contrario –dijo Ginny sonriendo.
- Eso me hace acordarme que hoy el antojado soy yo –dijo Harry besándole el cuello a su amada y bajando poco a poco a sus pechos para quitarle su blusa de tiras- Amanecí cachondo bella, con ganas de recordarte lo tuyo que soy.
- Umm bebé, y luego dices que soy insaciable ¡AAy! –gimió Ginny cuando sintió que Harry le mordía su pezón con erotismo- ¡Harry!
- Dime corazón –suspiró Harry mirándola con deseo, pero sin dejar de besarle el pezón, a ella le encantaba esa visión y sobretodo le encantaba como el verde de sus ojos se intensificaba cuando Harry estaba excitado.
- Hoy es el último día que seremos novios –le dijo Ginny comenzando a contonear las caderas tal como a su prometido le encantaba.
- ¡Cielos Gin, sí! –gimió Harry al sentir lo intenso de su erección- ¡Ohhh!
- ¿No quieres hacer el amor por última vez con tu novia? –preguntó Ginny mientras lo hipnotizaba con su excitante danza. De pronto Ginny sintió como Harry la agarraba y la acostaba en el viejo escritorio del cobertizo mientras Harry conjuraba el hechizo silenciador. De una forma salvaje Harry le arrancó las bragas a Ginny y desesperadamente le subió la minifalda, mientras ella le quitaba los pantalones a Harry y se dejaba hacer.
- Ummm amor… Estás impaciente… -gemía y suspiraba la pelirroja- Leoncito…
- Gatita… Ohh sí… Estoy desesperado –jadeaba el ojiverde besándola tremendamente, mientras causaba en Ginny muchas sensaciones.- Te amo, te amo, te amo Gin… Ahhh… -continuó el moreno antes de entrar inesperadamente en Ginny.
- ¡AHHH AAMORR! ¡Ohh sí! ¡Así leoncito, así! –gemía Ginny mientras Harry la embestía, estaba extasiada de la forma en que su hombre la tomaba, como si quisiera devorarla.
- ¡UMMM gatiita! ¡Te amo tanto preciosa! ¡AHHH! –exclamaba Harry. Pasaron unos minutos en los que Harry llenó de caricias y mimos a su novia, mientras la embestía y le entregaba todo su ser.
- ¡HARRY! ¡HARRY! –exclamó Ginny en un sonoro gemido cuando ambos llegaron al clímax- ¡AHHH!
- UMMM GINN… ME VENGO AMOR… -jadeó fuertemente Harry antes de explotar.
- Sí, sí, me fascina cuando me llenas de ti… -suspiraba Ginny sintiendo intensamente el clímax de su amor.
- Umm Ginny… Ahh… Ahhh… -respiraba Harry entrecortadamente observando a su princesa completamente sudada y agitada por todo lo vivido- Te amo princesa, te amo más de lo que pensé que podría llegar a amar a alguien.
- Te amo Harry, muchísimo más de lo que imaginas –le respondió su amada con esa mirada que lo mataba, la mirada del amor, la mirada que lo hacía pensar en un futuro. Se arreglaron y salieron del cobertizo discretamente y almorzaron con la familia, hora en la que los gemelos aprovecharon para anunciar que habría noche de hombres en el cobertizo, para despedir la soltería de Harry. Mientras que Fleur y Hermione invitaron a Ginny a una pijamada de solteras.
Al atardecer, mientras que la familia les daba un último tiempo a solas de novios a Harry y Ginny, todos preparaban las respectivas despedidas de solteros. Habían llegado también Neville, Luna, Tonks para las fiestas que se armarían. Justamente a esa hora aparecieron Dumbledore y Madame Pomfrey, atendiendo al llamado de Harry.
- Albus, madame Pomfrey ¡qué gusto verlos por aquí! –dijo Arthur al verlo salir de la chimenea.
- Arthur, el gusto es todo nuestro, pero no hemos venido a importunarlos, venimos a ver a Harry y Ginny, en vista de su nuevo estado –dijo Dumbledore con una sonrisa muy amplia.
- Hola Albus, los muchachos están en la cocina –dijo Molly.
- Bueno pues allá vamos querida Molly, gracias.
En la cocina, Ginny estaba sentada en las piernas de Harry mientras besándose apasionadamente. Se separaron completamente rojos cuando sintieron la tosecita del profesor.
- Buenas noches chicos –dijo Dumbledore enternecido por la forma en que los encontró.
- Buenas noches profesor –dijeron al mismo tiempo parándose a saludarlo.
- ¡Poppy! –exclamó Ginny al darse cuenta de que la enfermera estaba ahí y salió corriendo a abrazarla.
- Ginny te ves de lo más linda ¿qué te parece si vamos a revisar que todo esté bien? –dijo Poppy, a lo que Ginny volteó a mirar a Harry, quien asintió. Así que los dos magos se quedaron solos.
- Bueno Harry, notarás que atendimos a tu llamado en cuanto lo recibimos, aunque no hacía falta porque tenía que venir a proponerte una cosa.
- Dígame –dijo Harry.
- No hijo, primero vamos a hablar de tu preocupación. Déjame decirte que tal como lo sospechabas, este embarazo tiene que ver con la profecía –dijo Dumbledore sin más rodeos.
- Profesor, la verdad es que yo estoy muy feliz con la llegada de estos bebés, pero no me explico cómo pasó porque –dijo Harry ruborizándose- este… bueno siempre nos cuidamos, nunca lo olvidamos.
- Eso tiene una explicación muy sencilla, no te lo había querido decir porque iba a esperar a la boda pero mis últimas investigaciones apuntan que los Potters son descendientes de los Gryffindors.
- Pero ¿cómo… -dijo Harry sorprendido e impaciente.
- Déjame terminar hijo, la cuestión es que eso no es lo único, se sabe que la gran cualidad de un Potter es la valentía, lo que nunca se supo fue que Godric Gryffindor tuvo un hijo y una esposa que tuvo que esconder por el peligro que significó Slytherin para los fundadores. Desde ese sacrificio, el amor ha sido la fuerza más poderosa de los Gryffindors ha sido el amor, y en parte la valentía que tienen en defender las cosas por amor. Por eso el amor siempre los protege.
- Y según esa profecía mi poder más fuerte es el amor –reflexionó Harry.
- Sí y por excelencia, la prueba y el fruto más grande del amor entre un hombre y una mujer es un hijo. Por eso la profecía señalaba que no lo harías solo sino con tu alma gemela y mi estimada Ginny lo es. Con respecto a por qué no te lo dije antes fue porque los herederos de Gryffindor sólo engendran un hijo después de comprometerse, es decir, bueno… -dijo el profesor un poco apenado- cuando la pareja tiene relaciones después del compromiso.
- ¿Quiere decir que aunque nos hubiésemos cuidado esto iba a pasar?
- Sí Harry, es la fuerza Gryffindor, ahora en tu caso no sé porqué fueron tres. Lo importante es que todo va según la profecía y tienes que seguir entrenando. El momento se acerca Harry, pero me imagino que tu real motivo de preocupación es Ginny.
- Usted sí que me conoce profesor, la verdad es que sí, me preocupa qué es lo que vamos a hacer.
- Si tu preocupación es que Ginny no pueda continuar en Hogwarts no te inquietes, no existe ningún estatuto que limite ella pueda continuar sus estudios.
- ¡Qué bien! ¡No sabe lo feliz que me pone la noticia, en este momento no hay lugar más seguro para mi familia que Hogwarts! –dijo Harry sonriente.
- Nada me hace más feliz que tu alegría, sabes que te quiero como a un nieto y aunque sean jóvenes para criar hijos, sé que lo harán muy bien, ya se han enfrentado a cosas más fuertes.
- Sí profesor, vamos a luchar, Gin y yo estamos dispuestos a todo.
- Me alegra hijo, ahora si me permites te quería proponer algo.
- Lo que usted diga, ¿de qué trata?
- Bueno Harry, la verdad es que este año el profesor Slughorn ha renunciado a su puesto por causas de salud, y por tanto el profesor Snape ha tenido que volver a su antiguo puesto. Por lo que me he quedado con una vacante para Defensa Contra las Artes Oscuras. Como sabrás, Sirius y Remus están muy ocupados con la orden, por lo que ellos no están disponibles –dijo el profesor Dumbledore dejando a Harry muy confundido ya que no entendía que proposición podría querer hacerle-. El asunto es que no tengo profesor y me gustaría que accedieras a ser tú.
- Sí prof… ¿QUÉÉÉÉ? –exclamó Harry muy sorprendido- ¿está usted hablándome en serio?
- Siento decirte que aún no tengo las dotes de tus tíos ni de tus futuros cuñados para bromear, ¿qué me dices Harry?
- Que no estoy preparado para ello.
- Claro que lo estás hijo, en caso contrario no te lo estaría pidiendo.
- Profesor pero yo voy para séptimo curso y ade… -continuó Harry pero fue interrumpido por su profesor.
- Estás perfectamente capacitado para ese puesto, te entrené muy bien durante todo este año y creo que tienes todo lo que necesitas para ser el profesor ¿qué me dices? –preguntó Dumbledore y después de unos momentos de silencio Harry decidió contestarle.
- Lo haré profesor, si Hogwarts me necesita y estoy en capacidad de hacerlo, lo haré.
- Gracias, me alegra mucho que aceptes Harry. Ya sabes el 1ero de septiembre nos integramos al nuevo año. Sabia decisión muchacho –dijo Dumbledore dándole un espaldarazo a Harry. En eso, Ginny bajó con Madame Pomfrey y le dio un abrazo a Harry.
- ¿Qué te dijo Madame? –preguntó el pelinegro.
- ¡Amoor! Ya es definitivo, serán dos niños y una niña –dijo Ginny con la mejor de sus sonrisas.
- ¡Pero definitivamente soy la persona más feliz en este planeta! –dijo Harry dándole un beso en la frente- ¿cómo ve todo Poppy?
- Todo está perfectamente Harry, Ginny evoluciona muy bien y efectivamente son dos niños y una niña –dijo Madame Pomfrey muy contenta.
- Bueno, entonces yo me voy y mañana los veremos en la boda –dijo Dumbledore dando la espalda para irse.
- ¿No se queda para la fiesta profesor? –preguntó Ginny.
- Me encantaría hija, pero tengo que hacer unas cosas, pero tranquila que tu querida amiga Poppy se queda –respondió Dumbledore y se dirigió a la chimenea para irse- Eso sí, mañana no falto.
- Profesor –dijo Harry deteniéndolo.
- Dime Harry.
- Gracias –dijo el pelinegro a lo que Dumbledore asintió. Cuando el profesor se fue, todos llegaron a la cocina.
- ¿Y bien? –preguntó Ron.
- ¡Ginny se queda en el colegio! –dijo Harry contento a lo que todos gritaron felices.
- ¡Qué bien! –exclamó Ginny abrazando y besando a Harry.
- Yo ya había investigado y era ilegal que no te dejaran quedarte –dijo solemnemente Hermione- ¡Me alegro amiga! –terminó saltando y brincando para abrazar a sus hermanos.
- ¡Ay hija que felicidad! Pero tenemos que irnos ya, despídanse muchachos que no se verán hasta la boda–dijo Molly.
- Tiene gazón –dijo Fleur- ¡Chicos al cuagto de Bill! ¡Chicas al cuagto de Ginny!
- Amor, son muchas horas sin ti –dijo Ginny abrazando a Harry- Nos morimos sin ti.
- No te preocupes bebé, que después más nunca nos separaremos –le decía Harry besándola en la cabeza- Te amo.
- Yo también te amo Harry, hasta mañana bebote.
- Hasta mañana nena preciosa –le dijo Harry y con un suave, dulce y lento beso sellaron esa corta despedida.
- ¡Por Merlín ya! ¡No se van a ninguna parte! ¡Sólo no se verán por pocas horas! –dijo Ron empalagado por tanta miel.
- ¡Ronald! El hecho de que tú no estés enamorado y no te desespere dejar de ver a la persona que amas no quiere decir que los demás no –dijo Hermione con cara de enfado.
- ¿Y quién te dijo a ti que yo no estoy enamorado? –dijo Ron para sorpresa de todos- Yo tuve que esperar dos semanas a que tú volvieras y no dije nada, me quedé esperando pacientemente a pesar de que te ibas con Víctor Krum y me quedé sufriendo como un imbécil pensando que eran algo más que amigos, así que no vuelvas ni siquiera a insinuar que no estoy enamorado ¿te quedó claro?- continuó Ron dejando frío a todo el mundo y volteó a mirar a Harry- Hermano, te espero en el cuarto de Bill.
Hermione se había quedado estupefacta, miró a Ginny y a Harry quienes le hicieron señas para que fuese detrás de Ron. Entonces reaccionó, salió corriendo y volteó a Ron para darle el mejor de los besos. Fue lento, pausado pero lleno de amor. Ninguno de los dos podía creerlo. Pero los demás sonreían, al fin se habían animado a mostrar sus sentimientos aunque fuese de la forma más extraña. Cuando detuvieron el beso se miraron fijamente sonriendo. Se murmuraron un "hablamos mañana" y Ron siguió su camino a la noche de hombres. Todos los hombres lo siguieron.
- Ginny, ¿comenzamos la fiesta? –preguntó Hermione volteando a ver a Ginny.
- ¡Pues claro! –saltó Ginny y junto con todas fueron a su cuarto.
Mientras ellas se instalaban en el cuarto de Ginny, los demás se encontraban en el cuarto de Bill. Los gemelos habían ideado algo para hacerles pasar vergüenza a todos, aunque ahora todos fastidiaban a Ron mientras bebían whisky de fuego.
- ¡Esoo Ronnie! Hasta que te decidiste declarar a Herms –Fred lo dijo muerto de risa.
- Un brindis por eso, queridos amigos –George continuaba riéndose de su hermano.
- No les hagas caso Ron, si te sirve de algo, me enorgullece lo que hiciste abajo –dijo Harry abrazando a su amigo del alma.
- ¡Cállate Harry que hice justo lo que no quería hacer! –dijo Ron muerto de risa- Declararme a lo Potter.
- ¿Cómo es eso hijo? –preguntó el Sr. Weasley.
- Nuestro querido Ron se refiere a que Harry besó a Ginny delante de todo el mundo el día de la final de Quidditch, porque antes le había dado vergüenza declarársele –dijo Sirius riéndose- y ahora Ron repite la historia de declararse delante de todo el mundo.
- Bueno por algo son los mejores amigos ¿no? –dijo Neville riendo.
- ¿Y cuándo nos darán Luna y tú la sorpresa? –preguntó animadamente Remus- mira que no se dejan de lanzar miradas.
- Sí, muy tiernos –dijeron los gemelos pestañeando burlonamente.
- Bueno, a mí me gusta ella, pero yo no sé si ella me corresponde.
- Mira Nev, si me le declaré a Hermione y ella me besó, no hay nada que sea imposible, además ella no deja de verte, siempre está pendiente de ti –le animó Ron.
- Eso sí, me consta amigo –continuó Harry dándole una palmada en la espalda a Neville- mi querida amiga Luna anda tras tus huesitos.
- Ahora sí, vamos a jugar queridos amigos –dijo Charlie- Nuestros gemelos tenebrosos han preparado algo.
- Sí que hemos preparado algo –dijeron los gemelos- Bill, haz el honor.
- Bueno, en este jueguito nos conoceremos más, contando acerca de nosotros –explicó Bill- Para ello tenemos esta luz de bengala encantada, ella decide acerca qué será lo que contemos acerca de nosotros y todos hablaremos, excepto los que no tengan qué contar acerca de eso.
- Bueno, comencemos y no digan mentiras porque la bengala lo informará –dijo George lanzando la bengala al aire. La bengala recorrió la habitación y se posó en Neville e iluminó una frase que decía "Primer beso".
- Esoo Neville lo tenías escondido –dijo Fred riendo- Cuéntanos.
- Eso fue hace mucho, con una chica muggle que conocí en un campamento al que me mandó mi abuela, era muy chico –dijo Neville y la bengala asintió y se posó en Sirius.
- A los doce años, jajajaja, con Amelia Bones –dijo Sirius dejándolos estupefactos al tratarse de tan reconocida bruja.
- ¿La que me entrevistó cuando me iban a botar del colegio? –preguntó Harry.
- Esa misma ahijadito –dijo Sirius sonriente. Todos empezaron a contar su primer beso, y estaban contentos porque la bengala había hecho preguntas decentes. Les había preguntado si alguna vez se habían enamorado, pero el momento de vergüenza llegó cuando hubo la pregunta "Detalles de la primera vez".
- Soy virgen –fue la respuesta de Ron cuando la bengala se posó en él.
- ¡Qué dulce Ronniekins! –dijeron los gemelos al unísono- ¿te estás guardando?
- Cállense los dos –dijo Ron mientras los demás aguantaban la risa. Neville había dicho lo mismo, mientras que Sirius y Remus habían contado los detalles de cómo fue que lo hicieron con muchachas de Gryffindor en su época de estudiantes. La primera vez de Bill había sido con una novia del colegio, mientras que Charlie lo había hecho en Rumania. El Sr. Weasley se emocionó al confesar que había sido con la Sra. Weasley en el baño de los prefectos. Cuando la bengala llegó a Harry hubo un silencio roto por los gemelos.
- Habla Harry no te vamos a juzgar por lo que hayas hecho con Cho Chang –dijo Fred.
- Además, respetaste a mi hermana hasta el compromiso, de otro modo no estuviera esperando a mis tres dulces sobrinitos –dijo George- Eso es lo importante.
- Estem… sí…, ya saben en el compromiso –dijo Harry y la bengalita empezó a echar chispas rojas.
- No tienes que decir mentiras Harry –dijo Bill- no te vamos a juzgar si no eras virgen cuando mi hermana.
- Está bien –dijo Harry mientras que la bengalita insistía en abochornarlo, si supieran que la primera no fue Cho Chang.
- Responde pues –dijo Charlie.
- Perdí la virginidad con Ginny en la Sala de Menesteres –soltó Harry.
- ¿QUUUÉEE? –gritó Charlie y todos lo miraron- Bueno ¿qué quieren? No me imagino a mi hermana en esas cosas.
- ¿Sabes cuñis? Te podemos demandar por desvirgar a una quinceañera, jajajaja –dijo Fred ante la mirada de desaprobación de su padre.
- Bueno, no es algo nuevo, Ginny no está embarazada por el aire –dijo Bill maduramente- Además sea como sea mañana se casan.
- Compréndanme, yo nunca lo hice antes porque no estaba enamorado, y con Ginny nos dejamos llevar por el amor que nos sentimos, y si no fuera porque esa bengalita iba a quemarme no lo hubiese dicho.
- Harry, eso es muy dulce –dijo el Sr. Weasley- pero de todas formas eran unos niños.
- Bueno ya, ya, siguiente pregunta –dijo Sirius y conjuró la bengalita que siguió preguntando cosas indiscretas. La mejor parte fue cuando Harry tuvo que admitir después de varios chispazos de la bengala de que lo que más le gustaba a Ginny era que lo hicieran al estilo perrito.
- ¿QUUEÉÉÉÉ? –gritó Ron- Que mi hermana y tú… Por Merlín, definitivamente hay detalles que uno nunca quiere saber.
- Santo Cielo… yo que todavía tengo la imagen de mi pequeña hermana con colitas y chupando paletas dulces –dijo Charlie.
- Pues créeme que tu hermana ahora chupa otros dulces –dijo Sirius riéndose a la par de que Harry lo miraba con cara de "ya no le eches más leña al fuego".
- Bueno chicos, digamos que todos los Weasleys somos algo juguetones –dijo Fred.
- No por ser mujer iba a dejar de ser juguetona, jajajaja –dijo George.
- Yo diría más bien que le hacen honor al pelo rojo "fuego" –dijo Harry.
Por otra parte, en el cuarto de Ginny estaban haciendo un juego parecido con una bengalita, después de haberle echado bastante broma a Hermione por su reciente declaración con Ron. La bengalita había apuntado a preguntar acerca de sexo, ya habían comenzado a responder acerca de "La primera vez" y Herms y Luna ya habían declarado su virginidad.
- Bueno chicas, yo la perdí el día de mi boda –dijo Molly Weasley- y fue ¡tan especial! –suspiró- de hecho, nos dejamos llevar tanto que nos olvidamos de todo y nueve meses después nació Bill.
- Entonces fue pegfecto –dijo Fleur sonriente mientras la bengalita se dirigía hacia ella- Yo la pegdí con un novio que tuve mucho antes de conoceg a Bill y fue más incómoda que placentega.
- ¿Por qué? –preguntaron preocupadas Hermione y Luna.
- Pogque estábamos muy nerviosos, tu tugno Tonks.
- Yo la perdí en la Academia de Aurores, con un chico muy apuesto, pero que se fue de Londres –dijo Tonks- sin embargo nunca fue tan bueno como lo es con Remus.
- ¿Sí? ¿Qué hace? –preguntó curiosa Ginny.
- Remus es… como se diría… salvaje.
- Whoooa… todo un lobo –dijeron todas entre risas.
- Dinos Poppy, ¿cómo fue esa primera vez? –preguntó Molly cuando la bengalita se posó en su cabeza.
- Bueno, fue con un Sanador cuando trabajaba en San Mungo, tuvimos varios encuentros, fue mágico. Pero la verdad nunca me he querido casar con nadie.
- Esoooo –murmuraron todas mientras la bengalita se acercaba a Ginny.
- Bueno, fue con Harry.
- No digas –dijo Molly con falso asombro- tuvo que haber sido una bonita celebración del compromiso.
- Emmm… -dudó Ginny y la bengalita comenzó a echar chispas- Realmente fue en la Sala de Menesteres.
- ¡¿QUÉÉ? ¡Hija! ¿En Hogwarts? ¿Fue antes del compromiso?
- Fue espectacular y delicioso, me trató como a una reina –dijo Ginny recordando- jajajaja má, no te enojes, igual nos casamos mañana.
- Y yo que creía que mis hijos varones eran unos calenturientos –dijo Molly medio brava medio riéndose.
- ¿Y qué tal es el niño que vivió Gin? –preguntó Tonks curiosa.
- Es una mezcla completamente maravillosa –contó Ginny maravillada- Tierno, salvaje, fuerte, suave. ¡Ay Merlín quiero tenerlo conmigo!
- ¡Ginny! Así era yo cuando estaba embarazada.
- ¿En serio mami? –preguntó Ginny- ¿A ti también te venían deseos de hacerlo todo el día?
- Sí hija, sobre todo cuando estaba embarazada de Fred y George, podría decirte que por eso son tan juguetones.
Así pasó la noche antes de la boda, entre juegos, whiskey de fuego y confesiones. Se quedaron unas pocas horas después de medianoche, ya que al día siguiente habría mucho que hacer. Definitivamente, todo iba a ser un gran evento sencillo y familiar. Pero también habría muchas sorpresas.
