Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...Esta historia y sus personajes son diferentes de la versión original del anime o la versión de la manga. Algunas de sus personalidades y características fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...

Una Novia

by: Keila Nott

Capítulo IX

La mañana se había pasado muy rápida para aquellos quienes trabajaban en la villa de Lakewood, después de la noche anterior, la mayoría de ellos aun sentían el agotamiento sufrido por aquella presentación hecha en la mansión, después de haber terminado con la limpieza y el arreglo del salón principal, ahora ellos corrían de un lado a otro colocando las mesas para el almuerzo.

Muchos de ellos quienes habían trabajado por años en la mansión estaban felices de que el joven William seleccionara a la señorita Candy como su novia, muchos la conocían desde que ella era una pequeña, y para ellos fue una inmensa sorpresa el saber que eran pareja. El cotilleo que se extendió en cada rincón de aquella villa había sido imposible de contener, sin embargo, la supervisión constante de Elroy Andrew, ayudo a disminuir las asunciones hechas por el personal, ella aceleraba cada paso que daban, ella era la sombra en la que ninguno se quería reflejar. El solo mirarla sin decir palabra hacia que cada uno agilizaran todo incluyendo la decoración.

A las once y cuarenta y cinco minutos todo estaba listo, las mesas decoradas acorde al evento, el aroma del jardín cubría y resplandecía aquella área sin necesidad de agregar adicionales flores, la vajilla seleccionada había sido organizada en cada una de las mesas colocadas de manera indicada, el día los bendecía con los leves rayos del sol y refrescando cada rincón con una suave brisa, poco a poco, uno a uno, los invitados comenzaron a llegar. Algunos se habían quedado la noche anterior en la mansión, y otros simplemente provenían de las propiedades donde se habían hospedados.

Elroy Andrew sonreía recibiendo a sus invitados, complacida consigo misma, una vez más, había logrado que todo estuviera listo a tiempo, sin retraso, aunque ahora se preguntaba ¿donde andaban Candice y William?.

=o=o=

Candy lucía un hermoso vestido de algodón, el cual era perfecto para la ocasión, después de las incesantes compras que tuvo que endurar con la tía, ella le había indicado cuales vestidos usar, y en qué ocasión usarlos, sus rubios cabellos sueltos en forma de cascada eran sostenidos por una cinta que era del mismo color de su vestido, ella agrego un leve color rosa a sus labios terminando, estaba lista y ansiosa, su nerviosismo crecía con el anuncio que harían, de seguro la tía se opondría porque apenas habían anunciado su noviazgo, ella diría que sería inapropiado, pero Albert le dijo que no se preocupara, así que respiro una vez más calmando sus nervios...

Candy levanto su mano admirando el anillo que portaba por decima vez, sus mejillas encendidas y una amplia sonrisa aparecieron al recordar su proposición la noche anterior, no podía describir con palabras lo feliz que se sentía, Albert le dijo que lo luciera, él quería que todos ellos lo notaran tan pronto bajaran al almuerzo, donde él haría el anuncio de su compromiso...

El toque a la puerta hizo que ella sonriera aun más, porque ella sabía perfectamente quién venia a escoltarla. La señora Jenkins quien se encontraba con ella y quien no dejaba de sonreír internamente al verla observar ese anillo quinientas veces, abrió la puerta dando paso a un casual y guapo Albert, Candy no pudo evitar ver lo joven que él se vía vestido de aquella manera, sus ojos azul cielo brillaban y se veían más claro con la luz del día, pero aquella amplia sonrisa en él al descubrir su escrutinio lograron que ella se sonrojara.

-¿Lista?... — pregunto con una sonrisa en sus labios al ver lo ruborizada que estaba.

-Si... — respondió ella un poco apenada.

Albert extendió su mano invitándola, Candy la tomo y así salieron de la habitación seguidos por la señora Jenkins quien era la única que sabía que Candy y Albert estaban comprometidos pero ahora de una manera más seria, ella los seguía, en sus años de experiencia lo había visto todo, y eran momentos como esos los que realmente eran su verdadera recompensa...Aunque no se le había esperado tan pronto, a su esposo le tomo meses poder tener el coraje suficiente para pedírselo, sin embargo ahora que lo pensaba, a el joven Andrew le tomo años según lo que Candy le conto, así que no había sido rápido tomándolo desde ese punto de vista...

Annie y su familia ya estaban sentados en su mesa, y al lado de ella Archie se encontraba, el se había acostumbrado a tenerla a su lado, Annie había cambiado un poco en los últimos meses con él, ella era un poco mas desinhibida y no tan tímida logrando que la relación de ambos creciera, después de tanto tiempo de frustración el finalmente sentía algo más que cariño por ella, él sabía lo que sus padres esperaban de él. Él sabía lo que Annie deseaba, pero aun no estaba preparado a dar ese paso.

Elroy Andrew estaba orgullosa de su sobrino, su impecablemente saludo dado a los invitados le dejaron saber una vez más que él no era solo el patriarca de su familia por título, pero también por toda la generosidad, carisma y cariño que ella no poseía, tenía que aceptar que él representaba un cambio en la próxima generación de los Andrew's, a pesar de haber pasado muchos años viajando en forma de rebeldía, solo dios sabe cuánto dolores de cabeza y angustia ella sufrió al no saber donde él se encontraba, cuanto lloro ese año que estuvo perdido, solo su orgullo no la ayudo a encontrarlo, porque todo ese tiempo el estuvo con la que ahora sostenía de manos, la pequeña rubia a la que no tolero en aquel entonces, ella lo había salvado de un destino incierto...

Ella estaba agradecida con Candice por el valor que tuvo de ayudar a su sobrino, especialmente porque su integridad estuvo en peligro, sin embargo a pesar de sentirse agradecida, ella también se sentía intranquila, si William se decidía a casar con ella, y esperaba que no fuera tan pronto, quizás con el tiempo ella podría ayudar a esa muchacha a sobrellevar el peso de lo que significaba ser la esposa de un Andrew, no sabía cómo Candice asumiría su posición al lado de William sin tener la preparación que ella tuvo como matriarca. Pero no era algo que debiera de preocuparle por los momentos...

Albert y Candy sonreían en complicidad, todos habían notado que estaban comprometidos excepto su tía, al parecer ella estaba en otro mundo distraída porque no escuchaba las felicitaciones que recibían, Albert se levanto pidiendo la atención de todos, el estaba feliz y nada ni nadie cambiaria como se sentía...

-Quiero agradecer a todos por habernos acompañado en la presentación de esta hermosa señorita como mi novia... — dijo Albert haciendo una pausa y tomando de la mano a Candy para que se levantara, todos sonrieron al ver la hermosa pareja que hacían...-Pero ahora, quiero que brinden con nosotros una vez más, porque esta señorita ha aceptado ser mi esposa... — al terminar de decir esas palabras todos jadearon ante la sorpresa, Annie se tapo la boca con sus dos manos, sus ojos abiertos de par en par, Archie se paso una mano por sus cabellos al saberlo, su tío no perdió el tiempo, y la tía, bueno a la tía se le volvió a bajar la presión sanguínea.

Sus peores temores acababan de hacerse realidad en simples palabras pronunciadas por la boca de William, ella no podía creer que le hubiese pedido matrimonio a la pequeña rubia tan pronto...Definitivamente ella estaba muy vieja para seguir sorprendiéndose con las decisiones tomadas por su sobrino...

Albert pudo notar el rostro de su tía con la noticia, en el solo reflejaba lo opuesta que estaba a la idea, él sabía que era solo porque no se lo esperaba tan pronto, pero por su mandíbula tensa el podría jurar que se estaba mordiendo la lengua, al menos no pronuncio palabra, por los momentos...

El almuerzo transcurrió sin problemas, todos estaban sorprendidos y felices por la joven pareja, todos excepto la tía, quien se mantuvo en silencio por el resto del almuerzo, eso incomodo mucho a Candy, no se lo esperaba, esperaba que digiera algo, gritara, reclamara, sin embargo no lo hizo, tal y como cuando ella anuncio que era la novia de Albert, la tía no se opuso, bueno quizás no dijo nada porque habían invitados, ella tenía que recordar lo moderada que era la tía, ella nunca diría algo inapropiado en frente de otros, eso era algo que admiraba de la tía, a pesar de su mal carácter y de su actitud autoritaria, ella sabía cómo comportarse, no como ella quien metía la pata con cada paso que daba...suspiro perdiéndose en aquellos ojos azules que la miraban con tanto amor.

George también se había sorprendido con la noticia, desde su rincón pudo observar lo feliz que ellos dos se veían, se alegro mucho de haberlos ayudado la noche anterior, pero ahora su mirada se dirigió a Madame Elroy, quien lucía que explotaría en cualquier momento, sus años de experiencia al lado de esa familia lo ensañaron a ver cuando la pobre anciana echaba humo por su cabeza, definitivamente la sorpresa no le había caído muy bien, solo esperaba que ella no causara problemas, ella ya había aceptado la relación de Candy y William, así que era de esperarse que ellos dos se casaran algún día.

Al terminar el almuerzo y cuando no había ningún invitado alrededor, Elroy Andrew finalmente se dirigió a ellos dos.

-William, Candice, entonces ya lo decidieron, ¿tienen ya la fecha?... — Pregunto con la esperanza de que al menos fueran sensatos, de seguro William sabría del tiempo que le tomaría preparar su boda, y por eso propuso tan repentinamente.

-Si tía, Candy y yo queremos que sea en tres meses, en junio sería apropiado... — respondió Albert sonriendo, ese sería su mejor regalo de cumpleaños, levantarse con ella entre sus brazos al siguiente día.

Candy le devolvió la sonrisa al recordar su conversación durante el almuerzo, a ella le pareció perfecto, ese mes seria su cumpleaños. Sin embargo, pronto sus sonrisas se desvanecieron al escuchar a la tía.

-¡Pero William!... ¡Eso es imposible hijo!, ¡tienes que ser razonable!... en tres meses ni siquiera el vestido de Candice estará listo, es una locura lo que me pides... — Elroy Andrew no podía creer que él pensara que ella podría organizar una boda en tres meses ¡tan desesperados estaban!...

-No tía, no es imposible, celebraremos mi cumpleaños el mismo día de nuestra boda, así usted no tendrá que hacer adicionales preparativos, tengo la más absoluta fe en usted... — Albert lo había pensado toda la noche, él se esperaba algo como eso de parte de su tía, así que estaba seguro que esta era una solución perfecta. Candy estuvo de acuerdo cuando lo sugirió durante el almuerzo...

-Pero... pero William, hijo, tu cumpleaños no se puede comparar a tu boda... — Su presión no le preocupaba ahora, su corazón estaba por detenerse el solo imaginarse esa clase de bodas.

-Nosotros no queremos una boda ostentosa tía, si fuera por mi seria solo ustedes quienes estarían presentes, nadie más, si eso es muy difícil de aceptar entonces nosotros la organizaremos en otro lado... — Ni Albert, ni Candy querían la típica boda que organizaría su tía.

Elroy Andrew sabía que William lo había calculado todo muy bien, no podía hacer nada ante ello, solo tenía que hablar con Candice ciertos detalles, quizás ella sería más razonable, quizás podía convencerla a esperar.

-Como desees, Candice me acompañas a mi habitación, estoy un poco cansada... — pidió ella sabiendo que la pequeña rubia no se negaría...

-Por supuesto tía... — Albert soltó de su mano inseguro, en sus ojos solo reflejaba desconfianza.

-Gracias hija... —dijo la tía ignorando la mirada de Albert, Candy la ayudo y así subieron las dos por las escaleras...

-No te preocupes William, lo peor ya paso... — comento un George quien estaba a punto de retirarse cuando escucho la conversación.

-No lo sé George, con la tía se puede esperar cualquier cosa... — suspiro resignado.

-Cierto, pero tienes que confiar en la señorita Candy... — George le sonrió animándolo.

-Tienes razón.

=o=o=

Tan pronto entraron en la habitación, Elroy Andrew invito a Candy sentarse. Candy pestañeo varias veces imaginándose lo que venía, sentándose, ya decía ella que no podía ser tan fácil.

-Candice, espero que sepas lo que representa ser la esposa de William?. Espero que lo hayas pensado bien, que no te hayas dejado llevar por el enamoramiento que sientes... — Pregunto la tía secamente sabiendo que muchas veces el enamoramiento no dejaba que jovencitas como ella pensaran claro.

-Tía, yo amo a Albert... — respondió Candy sabiendo que no era un simple enamoramiento lo que sentía, ella aprendió a diferenciarlo, enamoramiento fue lo que sintió por Terry, porque con él era solo eso, un enamoramiento que vivieron ellos dos a través de cartas, el tiempo en el colegio los acerco, sus vacaciones en escocía hizo que se enamorara de él, pero amor, el verdadero amor que se siente cuando alguien te protege, el que crece con el tiempo y la convivencia, compartiendo, riendo, llorando, y disfrutando de cada momento que la vida te da, ese era el que sentía por Albert. Un amor que descubrió, un amor que floreció con el día a día que compartian, no era una simple costumbre, era una necesidad, era la ansiedad que sentía cuando él se iba en sus viajes por largo tiempo, era como su corazón se sentía al latir descontroladamente cada vez que él se acercaba a ella, confundida por mucho tiempo estuvo, hasta que comprendió lo que realmente sentía por él.

Elroy Andrew la miro por unos segundos antes de continuar, la confirmación de aquellas palabras aliviaban en su ser su sinceridad, sin embargo, no podía negar aquel persistente sentimiento de que Candice realmente no sabía todo lo que tenía que asumir una vez que fuera la esposa de William, todo iba muy rápido con ellos dos, una pregunta en su mente la tenia rondando desde que anunciaron su compromiso, y simplemente la tenía que hacer.

-Candice dime, ¿Crees ser lo suficientemente fuerte para apoyar y estar al lado de William?... ¿Crees que puedas asumir tu rol al lado de mi sobrino?... — Pregunto haciendo una pausa, el ver su rostro que lucía como que no entendía sus preguntas ella continúo:

-Tú conoces muy bien al que llamas Albert, esa parte de él que ni siquiera yo he podido entender, pero me pregunto si conoces a William, el patriarca de nuestra familia, el que toma decisiones a diaria, el que lleva todo el peso de las empresas Andrew's, el que necesitara de tu apoyo cuando hayan dudas y momentos inciertos en sus vidas, porque como su esposa tú serás la única en donde el buscara aligerar ese peso que lleva, tú serás la única donde él buscara apoyo, y algunas veces serás tú quien lo guiara, y solo tu tendrás que asumir ciertas responsabilidades que yo manejo por los momentos, no solo las domesticas, pero también las múltiples obras de caridad, entre otros.

-Tía, yo..yo...— Candy trago seco, la tía ponía todo de una manera tan difícil de entender.

-¡Hmph!... — salió de la garganta de la tía un tanto molesta, su tartamudeo para ella solo significaba que realmente no pensó en nada, cuantas veces no le dijo que tenía que ser parte del mundo de William?...así que dejo salir finalmente lo que sentía:-.

-¡¿Acaso pensaste que se casarían y que tu continuarías con tu rutina como si nada?!... ¡¿qué continuarías trabajando en el hospital todo el día sin respaldar a William?!, porque eso sería egoísta de tu parte, pensar que nada cambiaria, dejarlo solo mientras tu usas tu tiempo en el hospital, y abandonándolo algunas veces en tus guardias nocturnas... — Elroy Andrew se enfureció de tan solo pensarlo, ¿acaso ella no sabía de las responsabilidades que formaban parte de la vida matrimonial?, ¿o es que acaso solo pensaba en ella?...

Las palabras de la tía movieron algo muy dentro de su ser, Candy ahora no sabía, nunca pensó en nada de eso, no sabía que responderles en esos momentos... Elroy Andrew al ver la duda y confusión en sus ojos solo agrego:-...

-Piénsalo durante esta semana con calma Candice, estoy segura que William entenderá que necesitan tiempo, después de todo ustedes tomaran la decisión de casarse apresuradamente, yo creo que con tiempo y dedicación estarás preparada, yo te ayudare si deseas ser la esposa de William, pero tomate la semana para pensarlo claramente, ahora si me disculpas necesito descansar, mañana todos salimos a chicago y estoy exhausta.

Candy asentó levantándose, antes de salir la tía dijo algo más...-Espero que tomes la decisión correcta, y que en una semana me des la respuesta, por favor no se lo menciones a William.

-Si... — fue lo único que ella respondió saliendo de la habitación.

=o=o=o=

El regreso a chicago fue en un total silencio, Candy no le menciono la conversación que mantuvo con la tía a Albert, sin embargo, ella sabía que él notaba un poco su cambio por más que quiso disimularlo, ella puso esa conversación a un lado y se dedico a su trabajo, donde fue llamada por el director del Hospital notificándole de los cambios.

-Candice de hoy en adelante estarás asignada a cuidados intensivos, el doctor Robert te espera para entregarte tus nuevas tareas diarias.

Candy asentó saliendo de su oficina, todo se le estaba complicando, trabajar en esa área significaba mas guardias nocturnas y las recientes palabras de la tía resonaban como eco en su mente.

Los días pasaban y Albert sentía a Candy un poco distante, no sabía lo que hablo su tía con ella, pero él podía ver el cambio en su pequeña, ahora estaba un poco estresado por todas las guardias nocturnas que ella cubría, a pesar de llevarla y recogerla a primera hora en las mañanas, ella se vía agotada, cansada, y reconocía que no le gustaba. Él jamás le pediría que abandonara su carrera, él la amaba por ser ella como era, sin embargo, le preocupaba su tristeza, cada vez que le preguntaba que le pasaba ella solo respondía que era solo simple cansancio.

=o=o=o=

El día en que hablaría con la tía había llegado, Candy no dejaba de ver el anillo que portaba en su dedo, aquel anillo que representaba tanto y que Albert le había entregado pidiéndole que fuera su esposa, era inmensamente feliz sabiendo que estaría a su lado, ella amaba y adoraba a Albert, pero, como poder asimilar y aceptar lo que en realidad representaba estar a su lado?, una vida sencilla al lado de un hombre como Albert era imposible y ella lo sabía.

La tía se había encargado de recordárselo, dándole detalles de lo que significaba realmente ser su esposa, aquellas palabras tenían un toque de sabiduría y ella lo sabía, aquellas palabras contenía el significado de lo que sería ser la esposa no solo de Albert, pero también de William, el Patriarca de los Andrew's, un hombre que a pesar de ser bondadoso y cariñoso era también poderoso, y a pesar de amarlo como ella lo hacía, no podía evitar sentir un poco de miedo ante toda la información dada por la tía, era tanto lo que ella no sabía que ahora sentía una pequeña duda en su ser, tenía miedo de fallarle, tenía miedo de no poder cumplir con todas esas responsabilidades que ahora la tía cubría, no podía detener las lágrimas que brotaban sin parar por sus ojos.

¿Porque algunas veces tenía que ser tan débil?, porque no podía ser siempre fuerte, fuerte como cuando tomo la decisión de encontrar su propio camino cruzando a otro continente, fuerte como su determinación de encontrar a Albert cuando abandono el hospital sin memoria, fuerte como luchar toda su vida y sonreír a pesar de que su camino nunca fue sencillo, porque algunas veces dejaba que el miedo la invadiera.

El pasar toda la semana llena de trabajo en el hospital y el constante asedio por su jefe habían hecho que terminara en ese apartamento, sola, llorando como una tonta, sin haberle contado nada a Albert, no se atrevía a herirlo con su duda por más pequeña que fuera, Albert no había hecho más que amarla y cuidarla a cada paso. Una semana le había dado la tía para que se decidiera, y fue solo hasta ahora que ella busco el tiempo para pensarlo. Al no tener respuesta para lo que le había preguntado la tía, salió de su jornada de labor y evitando a Carson el chofer de los Andrew's, no regreso a la mansión.

Sin rumbo se encontró parada en frente al apartamento que una vez compartió con Albert, el cual él había comprado recientemente, sacando de su bolsa aquellas llaves del apartamento que Albert le entrego, subió, el apartamento en Magnolia la ayudaría a tomar una decisión, ese lugar estaba lleno de recuerdos que llevaba en su corazón, aquellos momentos donde Albert cocinaba para los dos, aquellos momentos donde bromeaban y se reían de las ocurrencias del día.

Candy suspiro recordando cuando él la consoló y cuido ante su separación con Terry, tantos momentos vividos en aquel apartamento que ella se pregunto porque dudaba, entro en aquella habitación que compartió alguna vez con él, cuando las cosas eran sencillas y solo eran ella y él, sentándose en la cama ella dejo salir las lagrimas contenidas, ellas comenzaron a rodar por sus mejillas, no había razón de temer, no había razón de dudar, porque no importaba las responsabilidades si Albert estaba con ella.

Después de limpiar sus lágrimas el cansancio finalmente la invadió, la presión de toda la semana hizo que se quedara dormida en aquel apartamento. Al menos ahora sabía lo que tenía que hacer, sabía que ellos serian felices no importaba que el camino fuera difícil, porque ellos se amaban, y era lo único que importaba.

=o=o=o=

Albert manejaba enojado, irritado con todos, por primera vez le pidió a Carson que la buscara y se apareció sin ella, diciendo que ella no se encontraba en el hospital, su semana había estado llena de sentimientos encontrados por la repentina actitud de Candy, no podía negarlo, se sentía angustiado, así que antes de salir a buscarla confronto a su tía, necesitaba saber, pero ella era una tumba, eran momentos como esos en que le provocaba mandarla a escocía sin un ticket de regreso.

Fue primero al hospital, nada, solo se encontró con el doctor quien por cierto se había encargado de que Candy pasara menos tiempo con él y más tiempo en el hospital, una llamada telefónica de su parte y el sería transferido a un hospital en Europa sin retorno permitido a los estados unidos, pero él no usaría su influencia para algo como eso, aunque ganas no le faltaban, si eso significaba que protegería a Candy.

Solo había un lugar donde podía estar, o al menos esperaba encontrarla ahí, preocupado por la hora que era Albert detuvo el auto frente al apartamento en Magnolia, había traído las llaves con el pensando en la posibilidad, subiendo en silencio por las escaleras llego, al ver luz debajo la puerta dejo salir un respiro de alivio, ella se encontraba ahí.

Albert entro cuidadosamente, hacia un poco de frio en el apartamento, la bolsa de Candy estaba sobre la mesa, camino hacia la habitación donde no había luz pero donde tenía la esperanza de encontrarla, al abrir la puerta ahí la vio, con su uniforme de enfermera, dormida sobre la amplia cama. Se acerco y se sentó en la orilla, su pequeña había estado llorando, sus pestañas aun mojadas y la evidencia en sus mejillas se lo decían... ¿Qué sucedía?... ¿Por qué no hablaba con él?...

-Candy...Candy... — susurro llamándola, no quería despertarla, ella se veía agotada, pero si no regresaban los incesantes reclamos de su tía no pararían, aunque a él no le importaba.

-Albert... — murmuro ella mientras se aferraba más a su almohada.

¿Estaba soñando, con él?... — se pregunto Albert sin poder evitar sentirse feliz de solo imaginarlo...-Vamos pequeña, despierta, tenemos que regresar... — susurro apartando algunos de sus rizados cabellos.

-...- no quiero... — contesto ella perezosamente, no se quería mover.

Albert dejo salir un respiro resignado, tendría que despertarla de otra manera. Acercándose a ella y rozando su nariz en su cuello dijo: -Vamos pequeña, no tienes porque caminar, te llevo en mis brazos hasta el carro... — susurro terminando sus palabras con pequeños besos en su cuello. Candy abrió sus ojos sonriendo, no pudo evitar las cosquillas que sus besos le provocaron.

Al voltear, se encontró con aquellos ojos azules que la veían con cierta preocupación, sus manos tocaron su rostro, un rostro que amaba y le daba la seguridad y la fuerza que ella necesitaba...-Te amo... — le dijo mientras que Albert le sonrió, dios le había hecho falta escucharlo toda la semana, dos simples palabras que necesitaba tanto como a ella, por un momento llego a pensar que ella se había arrepentido de aceptarlo.

-Y yo a ti. Ahora, señorita, tenemos que irnos, no podemos pasar la noche aquí. — hizo una pausa antes de continuar, tenía que saber que le sucedía. - Candy, dime la verdad ¿qué fue lo que te dijo la tía? ¿Por qué has estado toda la semana angustiada?, tu sabes que te conozco muy bien y me doy cuenta de que algo ronda tu mente. —pregunto él mientras sentía las manos de ella acariciar su rostro.

-No me dijo nada malo Albert, solo quería que supiera de mis responsabilidades antes de que nos casáramos, y yo sentí un poco de miedo, no quiero fallarte, y sé que no estoy preparada para todo lo que se espera de mi, pero sé que aprenderé en el camino, lo estuve pensando, y creo que dejare el hospital.

Albert se sorprendió antes sus palabras...-Candy sabes que yo nunca te pediría que abandonaras lo que te has ganado con tanto esfuerzo, no tienes porque escuchar a la tía, ella no entiende, tu amas trabajar en el hospital, es tu vocación y yo no quiero que por mí... — ella no lo dejo terminar, Candy se sentó en la cama colando un dedo en sus labios...

-No lo hare solo por ti Albert, ni tampoco lo hare por las palabras de la tía, lo hare por los dos, si amo trabajar en el hospital, pero te amo a ti aun mas, y si te vas de viaje nuevamente como lo has hecho otras veces, yo quiero poder estar a tu lado, no quiero sufrir otra separación, quiero estar ahí en cada paso que me necesites... — confeso ella.

-Candy... — Albert no pudo evitar estrecharla contra su pecho, sus manos perdidas en sus rizados cabellos, su aroma lo envolvía, y él la amaba...-Gracias pequeña, tenía miedo.

-¿De qué Albert?...

-De que te hubieras arrepentido de aceptarme…. — confeso él, había pasado una semana con esa inseguridad en su ser.

-Lo siento... — contesto ella mordiéndose los labios, Albert realmente la podía leer fácilmente.

-No tienes porque, ahora nos tenemos que ir, sino queremos escuchar a la tía.

-Y a la señora Jenkins también... — agrego ella logrando que los dos se rieran, Albert a ese punto no lo resistió y le dio un suave y tierno beso, toda la semana había querido hacerlo, al sentir su cálido aliento ella supo que su decisión era la correcta, el sentir sus labios en los de ella se lo aseguraban, no había porque temer, no había porque dudar, porque ella estaría junto a él.

Continuara...

Gracias Por Leer... No se olviden de dejar sus comentarios...

Mis especiales Agradecimientos para: Mayra Exitosa, Zafiro Azul Cielo 1313, Ms Puddleglum, sayuri1707, Rosa Amanda, Fersita92, Fersita92, nikimarkus1, Karen Delgado, Paolau2, Gatita Andrew, Amy CL, LETY, Kumi Kinomoto, Blackcat2010, Guest, Tatita Andrew, sara, somiant, MIRIAM RAMIREZ, Cielo Azul A, KattieAndrew, Eydie, Blanca Andrew, patty sparda, gabyselenator, samaggy, Milady, Karen Delgado, verito...

N/A: Hola chicas, espero que hayan pasado una linda semana, próximo capítulo:- Feliz Cumpleaños Albert y con eso bodaaaaa!, habrán invitados especiales, invitados no esperados y por supuesto aquellos que ni siquiera fueron invitados...jejejejeje...mis queridas lectoras espero hayan disfrutado de este capítulo...siiiiii