Disclaimer: Los personajes de candy candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...Esta historia y sus personajes son diferentes de la versión original del anime o la versión de la manga. Algunas de sus personalidades y características fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...
Hola chicas, siiiii...aquí estamos nuevamente, uffff, se me había olvidado este capítulo, un poco de los nervios antes de la boda...Espero que se diviertan mientras termino de editar el próximo, lo bajare a mas tardar el sábado, siiiii...saludos y muchas gracias a todas por su paciencia...
Una Novia
By: Keila Nott
Capítulo X
Elroy Andrew revisaba cuidadosamente cada una de las invitaciones que enviarían ese día, a pesar de haber supervisado la lista de invitados junto con William y Candice, ella siempre se aseguraba que no hubiera errores con la letra imprenta, no aceptaría ningún nombre o apellido mal escrito, ¿quisquillosa?... sabía que lo era, ¿exigente?... ¡siempre!, su apellido estaba en la línea de fuego por minúsculo que pareciera el detalle, el tener que preparar la boda de William el mismo día de su cumpleaños la tenía con los nervios de punta, no podía evitar ser meticulosa, revisando cada cosa...
- No se preocupe Madame Elroy, todo quedara perfecto... — comento Jenkins quien la ayudaba en esos momentos, tenía que darle crédito a la señora, ella había movido cielo y tierra para tener todo listo a tiempo...
- ¡William siempre pide lo imposible!, no se cual era el problema en esperar por lo menos seis meses más... — respondió la tía al recordar la conversación que había tenido con ellos, aquel día en que Candice le informo de su decisión, ella simplemente no pudo disuadir a ninguno de los dos a que esperaran un poco más...
- Recuerde que ellos están jóvenes y enamorados Madame Elroy... — Jenkins continuo, ella los entendía, pero también entendía el punto de vista de la señora, no era tarea sencilla preparar una boda y un cumpleaños al mismo tiempo, especialmente en una familia de su estatus, ella definitivamente no podría, su sincera admiración iba a la dama que tenía en frente...
- Quizás tengas razón... — Respiro hondo en resignación, al menos el vestido estaba casi listo, el kilt de su sobrino arreglado y preparado, las cosas ya no eran tan pesadas como en el comienzo de esas semanas, aun tenían varias semanas por delante, no había mayor retraso con respecto al evento, con la única que en realidad ella hacía poco progreso, era con la misma Candy, no era fácil enseñarla, especialmente por lo distraída que se la pasaba... Respiro profundamente una vez más pensando que al menos la pequeña rubia tenía un gran corazón y amaba sinceramente a su sobrino, sino su paciencia la hubiera dejado el mismo día en que comenzaron sus clases.
Ahora al menos pudo lograr que llegara al comedor a tiempo, fue en ese entonces en que ella se pregunto... ¿porque la servidumbre aun no le informaba si el almuerzo estaba listo o no?... ¿donde estaban todos?...Ahora que ella lo pensaba, no había visto a ninguno del personal domestico toda la mañana...
- ¿Sucede algo Madame Elroy?... — pregunto Jenkins al verla levantar...
- Ya es pasada la hora del almuerzo, es extraño que ninguna de la servidumbre haya venido a informarnos... — Era cierto pensó Jenkins levantándose también...
Elroy Andrew caminaba por la mansión con la señora Jenkins a su lado sin encontrar si quiera una sombra del personal, era extraño, era raro, realmente ahora se estaba preocupando, sin encontrar a nadie en su camino, ella decidió ir hacia la cocina, tan pronto estuvieron cerca ella pudo escuchar las murmuraciones entre el personal, al parecer todos se encontraban congregados en la cocina, al detenerse en la puerta ella jadeo de la sorpresa, sus ojos desorbitados al ver semejante desastre, todos estaban ocupados con mopas, esponjas y demás utensilios de limpieza...
-¡¿Que sucedió?!... — Pregunto ella dejando a todos en silencio y deteniéndose en su labor...el mundo se habría venido abajo, y ellas ni siquiera se habían enterado, tan concentradas estuvieron que no escucharon el alboroto generado temprano...
=o= En la mañana =o=
- ¿Vienes a almorzar Albert?... — pregunto Candy antes de que se marchara...
- Si pequeña, la tía desea hablar con los dos acerca de otros detalles... — respondió dándole un beso en su mejilla, estaba tan feliz de tenerla cerca todos los días, su preocupación por todas esas guardias nocturnas, y el exceso de trabajo a la que ella había sido sometida, habían terminado, se sentía egoísta, pero el tan solo saber que ella lo esperaba cada día al regresar de la oficina, hacían que su corazón latiera emocionado...
- Entonces nos vemos en unas horas... — confirmo ella esperanzada mientras en sus labios una sonrisa se dibujaba, Albert asentó subiendo al auto, hoy sería el día en que lo sorprendería, además que necesitaba la distracción de todos sus intensos estudios, desde que hablaron con la tía, y a pesar de su resistencia, ella había puesto de su parte aprendiendo todo lo que la tía le enseñaba, no era fácil, la tía era demasiado estricta, pero cada vez que sentía que no podía, solo tenía que recordar aquellos ojos azules que la miraban con amor para volver a tener fuerzas de continuar...
Los preparativos de su boda, y el cumpleaños de Albert le estaban dejando poco tiempo para aprender a cocinar, era fundamental aprender, al menos eso le había dicho la tía, "Candice, a pesar de contar con el personal de la cocina, como futura esposa de William necesitas aprender por lo menos lo básico", ella sabía lo básico, había protestado, el problema era que sin quererlo, lo que preparaba se le quemaba...
Sin dejarla decir más, la tía le había asignado algunas de las cocineras a que le enseñaran, decidida a aprender a hacer los platos favoritos de Albert, ella tomaba al menos una hora cada día para escaparse a la cocina, y aprender todo lo que cariñosamente le enseñaban, pero hoy, hoy ella decidió poner en práctica todo lo que había aprendido, sin ayuda, sin nadie sobre su hombros supervisándola, y sin ningún personal alrededor, ella ese día cocinaría el almuerzo para todos, sí señor, ella sorprendería a Albert, y le demostraría a la tía que si podía...
Entrando en la cocina, ella le pidió al personal que se podían retirar...
- Pero señorita, no es necesario, eso es mucho trabajo para usted, deje que la ayudemos... — pidió la cocinera principal, aterrorizada de pensar que la futura señora Andrew cocinaría para todos, y sin la ayuda de ninguno de ellos...
- No te preocupes, tengo suficiente tiempo, hoy lo hare yo sola, tómense la mañana libre... — contesto ella sonriéndoles...
- Señorita Candy no podemos, Madame Elroy se enojara con nosotras si abandonamos nuestro puesto... — suplico una de las ayudantes, todas ellas sabían que simplemente la cocina no era para Candy, ella era una persona dulce y bondadosa, pero por más que intentaban enseñarla, ella simplemente no aprendía, muchas veces tuvieron que volver a preparar lo hecho por ella, pero ninguna se atrevía a decírselo, ella era la futura esposa del señorito William, y ellas simplemente no tenían el valor de decirle que la cocina no era para ella...
- No se preocupen por la tía, de ella me encargo yo, ahora si pueden retirarse... — Uno a uno derrotados fue abandonando aquella cocina, nadie decía nada, algunos se sentían orgulloso de que la señorita lo hiciera, y otros, otros simplemente sabían que sus cabezas rodarían por la puerta al siguiente día...
Candy se puso manos a la obra, abrió aquellos amplios libros donde las cocineras mantenían y marcaban los platillos favoritos de la familia, se coloco uno de los delantales de la cocina, para luego recoger sus rubios cabellos altos en una cola, y así comenzó su labor, feliz, sonriendo, e imaginándose el rostro de todos al ver lo preparado por ella...
=o=o=
- William ya son las doce, pensé que almorzarías en la mansión?... — pregunto George al verlo sumergido aun en documentos...
- ¡¿Las doce?!... — exclamo él tomando su chaqueta, la mañana se le había pasado sin darse cuenta...
- Así es... — George sonrió al verlo levantarse rápido de su asiento, no podía negar que su próxima boda mantenían al joven distraído, pero estaba feliz porque ya no se esclavizaba en la oficina, al menos iba a almorzar todos los días a la mansión, la razón, pues todos lo sabían, la pequeña rubia era la única que era capaz de lograr que él llevara una vida normal.
- Nos vemos George... — fue lo último que él escucho al ver el joven desaparecer por la puerta...
En el camino a la mansión Albert pensaba que en tan solo unas semanas más ella sería su esposa, ella no se imaginaba lo mucho que él la amaba, quizás era un error hacerlo de la manera en que lo hacía, pero no lo podía evitar, sus esmeraldas iluminaban sus días, mientras que sus risas llenaban su corazón, nada lo hacía más feliz que verla sonreír, y pronto, muy pronto, ella seria suya por completa...
Al entrar en la mansión, Albert noto como todo el personal se había congregado en las puerta de la cocina, ¿Que sucedía?... se pregunto mientras se acercaba a ellos...
- Vamos alguno tiene que entrar y consolar a la señorita, ella es tan buena, no es su culpa que... — no termino de decir porque Albert lo interrumpió...
- ¿No es culpa de quien?, ¿qué sucede?... — Todos brincaron al mismo tiempo volteándose al darse de cuenta de quien se trataba...
- ¡Amo William!... — exclamaron al verlo, unos bajaron su rostro de inmediato, otros se mordían los labios...
- ¿Que sucede Ana?... — pregunto Albert levantando una ceja, ¿qué hacían todos ahí?... ¿y porque actuaban de esa manera?...
-Es que, es que, la señorita insistió, y entonces... entonces no pudimos, y ahora... ahora... — ella hablaba entre cortado e incoherente, Albert no entendía y decidió entrar en la cocina, era obvio que algo había sucedido ahí...
- ¡No señor!... — Gritaron todos al mismo tiempo, pero ya era tarde, Albert entro quedándose paralizado en su sitio, aquello parecía un campo de batalla, una lucha intensa se había llevado a cabo en la cocina, el piso lleno de harina y otros ingredientes que él no pudo reconocer, las paredes cubiertas de queso y crema como si un soufflé hubiese estallado, esparciéndose por todas partes, cada rincón ahora estaba cubierto de lo que se imagino había sido el almuerzo, ¡¿Qué Rayos había pasado?!...se pregunto mientras se adentraba mas, tratando de no resbalarse...
Albert vio los libros de cocina abierto, las cascaras de huevos al lado de ellos, muchos utensilios regados a lo largo de la mesa, pero pronto se olvido de todo al escuchar los sollozos de su pequeña, era ella, acercándose cada vez más al lugar donde los sollozos provenían, ahí la encontró, cubierta de pies a cabeza con harina y con los mismo ingredientes que decoraba en esos momentos lo que había sido una impecable cocina, llorando, acurrucada como una pequeña indefensa, sentada debajo de la mesa, él no pudo evitar sonreír al verla, para él, aun así en su estado, ella era lo más hermoso que conocía, ¿pero porque lloraba?... ¿Acaso ella causo todo eso?... ¿Acaso su dulce Candy había intentando preparar el almuerzo?...su corazón se enterneció al saber que ella lo había hecho...
- Candy... — llamo él suavemente colocándose de cuclillas en frente de ella...
Candy levanto su mirada, ahí estaba Albert, sus ojos azules la miraban con ternura a pesar de ver el desastre en aquella cocina, ella no podía creer que después de tanto tiempo aun no pudiera aprender, todo había comenzado tan bien, ¡¿Por qué era tan difícil para ella?!, se preguntaba por novena vez sin poder dejar de llorar, nunca podría ser una buena esposa para él...
- Lo siento Albert... — fue lo único que pudo decirle entre sollozos...
- ¿Por qué lo sientes pequeña?... — pregunto él mientras limpiaba sus lagrimas con sus manos...
- Mira a tu alrededor, nunca podre ser una buena esposa para ti, ni siquiera puedo cocinar...
-Shhhhh... — Albert la callo con un dedo en sus labios, sentándose a su lado, atrayéndola hacia él, sin importarle nada, ni nadie, le susurro... - Tú serás la mejor esposa que yo pudiera escoger pequeña, nunca habrá una mujer como tú en la familia Andrew, tu eres la mujer que yo amo por ser como eres, una mujer que no solo es muy dulce y generosa, pero también amable, cariñosa y bondadosa, la mejor mujer que conozco, tu corazón es el mejor tesoro que yo puedo tener, así que nunca más digas eso...
- Pero no se cocinar... — musito ella todavía sollozando...
- Y a mí no me importa, solo me importas tú, además se te olvida que yo sé cocinar, estoy seguro que sobreviviremos... — le dijo dándole un beso en sus cabellos y sonriendo...
Candy lo abrazo, era cierto que él sabía hacerlo, pero ella quería aprender, su sorpresa ahora estaba regada por toda la cocina, el soufflé había explotado en sus manos, la sopa había hervido hasta derramarse por el piso, ella se había caído con torta en manos, su día no había podido ser peor...
- ¿Qué te parece si almorzamos afuera?, tenemos tiempo que no lo hacemos... — invito él levantándose...
- ¿Y la tía?... — respondió con otra pregunta preocupada...
- Vendrá con nosotros... — confirmo él apartando algunos de sus rizados cabellos...
- Te amo Albert... — dijo ella aferrándose a él...
-Y yo a ti, nunca lo olvides pequeña... — Albert la abrazo hasta que ella se tranquilizo, él sabía que todos los observaban, pero a él no le importaba, en esos momentos solo ella le importaba...
- La tía se enojara conmigo al ver como destruí la cocina... — Candy se separo de él viendo a su alrededor...
- No te preocupes por eso, estoy seguro que ella sobrevivirá, ahora vamos...
- Pero Albert, mira como estoy, mira como te ensucie... — comento ella notando su vestimenta y viendo como había ensuciado su traje...
- Mmmm, cierto, lo haremos después de tomar un baño... — él tomo de su mano guiándola con cuidado fuera de la cocina, no supo como aguanto las ganas de reír al entrar en aquel lugar, le hubiese gustado verla, al salir Candy se detuvo...
- Lo siento... — se disculpo ella en frente de todo el personal...
- No tiene porque señorita, nosotros limpiaremos todo, vera que lucirá como si nunca hubiera sucedido... — todos asentaron en acuerdo...
- Gracias... — sonrió cambiando un poco su desanimo, todos eran buenos con ella...
- Vamos señorita le preparare un baño... — Indico una de las mucamas y Albert las acompaño no sin antes agradecerles a todos por su ayuda...
=o= Presente =o=
- ¡¿Que sucedió?!... — había preguntado la tía pero nadie respondía, la señora Jenkins también se había quedado sorprendida...
- Nada de importancia tía, hoy almorzaremos afuera... — dijo Albert bajando las escaleras con Candy en mano, ella se sentía apenada al verlas...
La tía levanto una ceja notando como la pequeña rubia escondía su rostro, no tenia que preguntar, es mas ya no quería saber, ella tenía suficiente cosas de que preocuparse para agregarle a una más, estaba aprendiendo a ignorar las locuras de esos dos, y algo le decía que Candice estaba detrás de aquel desastre...
=o= Una semana antes de la Boda y el Cumpleaños =o=
- Candy no te muevas, solo quédate quieta por unos minutos más... — dijo Annie mientras la modista trataba de ajustar un poco más el vestido, pero Candy no ayudaba, estaba nerviosa, no solo por su boda, pero porque aun no le había comprado nada a Albert, no sabía que regalarle...
- Annie no puedo, en una semana es el cumpleaños de Albert y aun no tengo nada para él... — contesto ella sin poder evitar moverse, su vida había estado de cabeza durante esos últimos tres meses, desde que dejo el hospital la tía apenas la había dejado respirar, entre sus clases, la selección de cada detalle para su boda, invitaciones, decoraciones, etc...Y desde aquel incidente en la cocina, tan pronto ella supo todos los detalles, no hubo manera que la dejara acercarse, la señora Jenkins le dijo que no se preocupara porque eso solo había sido el resultado de su nerviosismo antes de la boda, aun así, ella sentía que su vida estaba de cabezas, lo único que la confortaba era sus momentos al lado de Albert...
- No te preocupes Candy, estoy segura que Albert entenderá, mira todo lo que han hecho en tan poco tiempo...
- Si, lo sé, pero todo es gracias a la tía...
- Quizás, pero ella no hubiera hecho progreso sin ti a su lado, tienes que darte un poco de crédito Candy, tu también has trabajado duro... — dijo Annie quien se había sorprendido mucho al ver como Candy tomaba decisiones, a ella le hubiera tomado una eternidad decidir el sabor de su pastel de boda, Candy estaba cambiando sin darse cuenta, bueno ella siempre había sido fuerte, y pronto seria una mujer casada, no como ella quien tenía años de noviazgo con Archie y él aun nada, no creía que él realmente quisiera formalizar nada con ella...
- ¿Todo listo?... — pregunto la tía entrando a la habitación...
- Si Madame Elroy, los últimos detalles del vestido están listos, a más tardar mañana en la tarde les llevare el vestido... — dijo la modista quien había trabajado en el bajo presión...
- Excelente, Candice es tiempo de irnos... — dijo la tía saliendo de la habitación y revisando su agenda, en una semana seria la celebración y tan pronto ellos regresaran de su luna de miel, ella se iría a escocía, aun no le había informado a William, esperaba poder hacerlo esa noche durante la cena, ella deseaba paz y silencio, una temporada afuera no le haría mal, y así también le daría espacio a los recién casados, ya lo había decidido, esos meses la habían agotado...
- Si tía... — respondió Candy, aunque supo que ya ella no la escuchaba...
Al llegar a la mansión, Candy se lanzo en su cama, nunca antes se había sentido tan cansada como hasta ahora, y para su mala suerte, aun no sabía que regalarle a Albert, rendida se quedo dormida, se levanto cuando era cerca de la hora de la cena, cuando ella bajo, todos ya se encontraban en la mesa, inclusive el mismo Albert...
- ¿Te sientes bien pequeña?... — pregunto él al verla levantándose de su asiento...
- Sí, ¿por qué?... — respondió ella un poco confundida...
- La tía Elroy no queria que nadie te molestara... — dijo Albert mientras la veía detenidamente, se había preocupado al llegar, sabía que no era fácil para candy todos los cambios, estuvo a punto de llamar al doctor pero su tía dijo que no era necesario, que ella solo necesitaba un poco de descanso...
- Estoy bien Albert, no tienes de que preocuparte, gracias tía... — Candy supo que ella noto su cansancio, estaba agradecida por esas horas de descanso...
- No tienes porque Candice, tú te has esforzado mucho todos estos meses y necesitabas unas horas de descanso... — comento la tía con su monótona voz...
- De todas maneras muchas gracias tía, sin usted nosotros no hubiéramos logrado tener todo listo a tiempo... — dijo mientras ellos finalmente se sentaban...
- Pero tu también has sobrepasado mis expectativas Candice, por eso William he decidido que tan pronto los dos regresen de su luna de miel, me marchare una temporada a escocía... — anuncio ella dejando a la pareja sin palabras, especialmente a Candy, quien pensaba que ella aun no estaba lista para tomar las riendas de todo...
- Me parece una excelente idea tía, usted también merece un descanso... — Albert estaba de acuerdo con su tía, mientras Candy no pudo evitar preguntar:-
- Pero tía, yo, yo aun no estoy lista, ¿quién me va a ayudar?... — Candy miraba a la tía y a Albert preocupada...
- Candice, tu estas lista hija para asumir tu rol al lado de William, hay muchas cosas que solo la aprenderás en el camino, yo no puedo enseñártelas, estoy segura que sabrás como manejarte... — respondió la tía sinceramente, porque no importaba cuanto ella tratara de cambiarla, simplemente no podía, ella siempre seria como era, y lo único que ella realmente podía hacer era guiarla, el resto solo con experiencia lo aprendería...
- Pero, pero...
- No te preocupes pequeña, estoy seguro lo harás bien... — Le aseguro Albert mientras Archie asentaba, él estaba callado pensando en su futuro también, quería terminar sus estudios y ayudar a su tío, era algo que deseaba hablar con él, pero aun no lo haría, su tío estaba demasiado ocupado con su matrimonio, y él estaba feliz por ellos dos...
La señora Jenkins estaba de acuerdo con Madame Elroy, esos últimos meses vio como la pequeña rubia había crecido inmensamente, a pesar de que aun no sabía cocinar, su tiempo en esa residencia venia a un final, y ella se preguntaba ¿qué iba a hacer?...su esposo no estaría de regreso por varios meses, y ella no quería estar sola en su casa...
Tan pronto terminaron de cenar Albert y Candy salieron a dar un paseo por el jardín...
- ¿Deberás crees que lo hare bien?... — volvió a preguntarle...
- Claro que si pequeña, si mi tía dice que estas listas, es porque lo estas, además recuerda que yo estaré a tu lado en cada paso... — aseguro él con vehemencia, sabía que su nerviosismo se debía a la presión en que su tía la mantuvo esos últimos meses, pero estaba seguro que pasaría, porque su Candy era fuerte...
- Gracias Albert, espero que sí... — ella sonrió al escucharlo...
- ¿Y cuando llegan tus madres?... — pregunto él deteniendo el paso...
- La señorita Pony y la hermana María vendrán con Tom este fin de semana, no sabes lo mucho que agradecieron tu ayuda, sin ella no les hubiera sido posible venir, hubiera sido difícil conseguir quien atendiera a los chicos mientras ellas venían a nuestra boda ... — dijo ella al recordar toda la ayuda ofrecida por Albert, gracias a él ahora el hogar de Pony les pertenecía, y sus donaciones ayudaron a renovar aquel lugar, ahora contaban con extra manos que asistían a sus madres en el hogar...
- Eso quiere decir que pronto te alejaran de mí... — sonrió él al pensar en las palabras de Annie y la señora Jenkins, según ellas Candy no tendría tiempo para él, además de que su tía lo botaría de la mansión en los próximos días...
- Así parece, pero después estaremos juntos por siempre... — aseguro ella perdiéndose en sus ojos azul cielo...
- Solo unos días más y serás mía... — dijo acariciando su rostro que se había teñido de rojo al escuchar sus palabras, Albert no podía esperar a levantarse con ella cada día a su lado, esa semana, seria las más larga de su vida, pero si había esperado tantos años por ella, ¿que era una semana más?...
Continuara...
Gracias Por Leer... No se olviden de dejar sus comentarios...
Mis especiales Agradecimientos a todas las chicas por dejar sus comentarios...
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