Disclaimer: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, pertenecen a la novelista Kyoko Mizuki y/o Toe Animación...Esta historia y sus personajes son diferentes de la versión original del anime o la versión de la manga. Algunas de sus personalidades y características fueron tomadas pero con la variación de mi imaginación...

Una Novia

By: Keila Nott

Capítulo XI

Archie entro en la que había sido la habitación de su hermano, tantos años sin visitar su propia casa que ahora le parecía extraño estar en ella, la llegada de sus padres lo había sorprendido a pesar de que él sabía que ellos habían sido invitados a la boda de su tío...

- Archie cariño, ¿te encuentras bien?... — pregunto su madre al verlo en esa habitación, ella misma tenía dificulta al entrar en ella, pero no podía permanecer por más tiempo lejos del único hijo que le quedaba, la pérdida sufrida de Stear, finalmente los hizo entender el error de permanecer lejos de ellos, no podían recuperar ni retrñceder el tiempo, pero ahora ellos no se separarían de él...

- Si, solo que tenía años que no entraba en esta habitación... — respondió él mirando a su alrededor, extrañando a su hermano y aquellos inventos que nunca funcionaron, no sabía porque se sentía de esa manera, solo, en su pecho aquel dolor sanaba, pero lento... Se suponía que debía sentirse feliz, su tío y Candy se casaban, sus padres finalmente estaban de vuelta, y él contaba con la compañía de Annie cada día, él había aprendido a quererla a pesar de cómo las cosas se dieron, ella era hermosa, buena de corazón, toda una dama que haría feliz a cualquier caballero... pero él no sabía cómo acercarse a ella, no sabía cómo romper la barrera que aun los mantenía como mejores amigos y no como una pareja, cuantas veces no deseo poder besar sus labios que lo hicieran olvidar la soledad que sentía, tantas veces lo deseo, pero no podía, ella era tan tímida que cada vez que se acercaba a ella, terminaba dándole un beso en su mejilla, frustrado se sentía...

- Hijo, yo se que hemos estado ausente de tu vida por mucho tiempo, pero quiero que sepas que de ahora en adelante nunca más nos alejaremos... — afirmo su madre con vehemencia interrumpiendo los pensamientos de Archie, ella podía notar aquel dolor que él guardaba...

- Gracias mama, me alegra mucho saber que están de regreso... — Archie dejo que ella lo envolviera entre sus brazos, habían sido tantos años desde la última vez que sintió su calor, pero ahora tenía que ir a la oficina de su tío, Candy lo tomo por sorpresa la noche anterior entregándole una carta para Albert, no pudo dársela cuando regreso, así que se despidió de su madre haciendo camino hacia su oficina, porque si no le entregaba la nota a Albert ese día, de seguro Candy lo reprendería, además a pesar de querer esperar, ahora que iría a la oficina de su tío, era mejor hablar con él antes de que se marchara a su luna de miel, deseaba ocupar todo su tiempo en algo productivo, así no tomaría decisiones drásticas, porque de la manera en que se sentía, seguro lo haría...

=o=o=o=

Albert se encontraba sentado en su escritorio sin poder concentrarse, era inútil, solo podía pensar en ella, cinco días habían pasado sin verla, y él sentía que perdería la cabeza, se repetía una y otra vez asimismo que faltaba poco, que tuviera paciencia, pero nada funcionaba, se había acostumbrado a tenerla a su lado, la necesitaba como el mismo aire que respiraba, Candy lo tenía envuelto entre sus dedos sin ella siquiera darse cuenta, y él ahora estaba buscando cualquier excusa solo para ir a verla...

- ¡William!... — llamo por enésima vez George quien se estaba empezando a preocupar por la salud mental del joven...

- Lo siento George, ¿me decías?... — pregunto Albert saliendo de sus pensamientos, tenía que concentrarse, no podía seguir así...

- Ya tengo todos los documentos listos, y el joven Archie desea verte...

- Gracias George, hazlo pasar de inmediato... — George solo asentó mientras Albert pensaba lo raro que era que Archie se presentara en su oficina, especialmente porque él lo veía todos los días, estaba hospedado en la casa de sus padres...

Archie entro en su oficina con una mirada entre apenada y de disculpa, esa era la segunda vez que visitaba aquellas oficinas... - Tío, disculpa por venir a tu oficina, espero no haber interrumpido nada importante...

- Por supuesto que no Archie, tu sabes que puedes venir cuando desees, ¿en qué puedo ayudarte?...

- Antes que nada déjame entregarte lo que te envió Candy... — dijo él sacando de sus bolsillos la carta que Candy le había dado, con instrucciones especificas de solo entregarla en las manos de Albert...

Albert la tomo y una sonrisa de inmediato se dibujo en sus labios, la puso a un lado para leerla tan pronto terminara con Archie...

Archie no pudo evitar sentirse feliz al ver la sonrisa de su tío, realmente esos dos estaban enamorados...

- Gracias Archie, ¿cómo esta ella?...

- Candy tiene a la tía de cabeza, te podrás imaginar también que cada vez que entro por esa puerta lo primero que hace es preguntarme por ti, yo no entiendo porque simplemente no vas a verla, es obvio que tú también la extrañas...

- Si, he querido ir muchas veces, pero la tía prácticamente me lo prohibió, además la mansión está llena de mujeres que la vigilan a todo momento... — dijo él pensando que finalmente el fin de semana se acercaba, y con ella, su boda, dos días más y la vería, esperaba que ella estuviera disfrutando de la compañía de sus madres y de sus amigas, la mansión no era lugar para caballeros en esos momentos...

- Eso es cierto, por eso no permanezco mucho tiempo, tan pronto dejo a Annie me marcho... — sonrió Archie al recordar como todas le preguntaban cuándo iba a formalizar su relación con Annie, ¡como que si fuera tan sencillo!... ni siquiera la había podido besar, nadie se los creería después de tanto tiempo de verlos juntos, así que.. ¡¿Cómo rayos le iba a proponer?!...

- Dime Archie, ¿cómo te has sentido ahora que tus padres están de vuelta?... Te he notado un poco distante, ¿sucede algo?... — pregunto Albert quien a pesar de todo, se había dado cuenta de lo inquieto que lucía su sobrino...

- Yo estoy feliz de que hayan regresado, pero aun no me acostumbro a dormir en esa casa, demasiados recuerdos, además que he estado pensando en lo que hare más adelante, era algo que deseaba discutirlo contigo cuando regresaras de tu luna de miel...

- ¿Por qué esperar?...dime, ¿qué tienes planeado hacer tan pronto te gradúes?... — pregunto Albert quien tenía la esperanza de que su sobrino se uniera a ellos, pero no lo presionaría, él no deseaba que se sintiera obligado...

Archie respiro hondo aclarando sus ideas... -Yo quería poder ayudarlos en la compañía, aunque aun me falta un año para graduarme, no sé si sería posible...

Albert sonrió al escucharlo, sabía que su sobrino excedía en sus clases de finanzas, orgulloso se sentía, porque al contrario de él, a Archie le gustaba lo que estudiaba...

- Por supuesto que si Archie, tu dime cuando deseas empezar y aquí tendrás la puertas abiertas...

- Gracias tío, lo antes posible, claro si se puede... — pidió cauteloso, no quería sonar desesperado...

Albert se levanto de su asiento llamando a George...Tan pronto George entro dijo:-

- George, desde hoy Archie formara parte de la compañía, estoy seguro que le podrás asignar lo más apropiado para que él comience...

- Me alegro joven que se nos una, su ayuda será invaluable... — afirmo George feliz que él joven Cornwell formara parte de la compañía...

- Muchas gracias George, eso espero, gracias tío, no sabes lo mucho que lo aprecio, ahora será mejor que me vaya y lo deje continuar...— agradeció levantándose...

- No tienes porque Archie, el que decidieras por tu cuenta en formar parte de las empresas me hace inmensamente feliz, salúdame a todas las damas y nos vemos en la cena...

-Sí... — fue su última palabra dejando a su tío solo...

Tan pronto Archie se marcho Albert tomo la carta de Candy entre sus manos, podía reconocer su caligrafía y ya quería leerla, sin esperar más tiempo, la abrió...

Mi querido Príncipe de la Colina... Albert no pudo evitar sonreír al leer como aun lo llamaba, y pensar que ella le confesó que él fue su primer amor, claro que cuando ella lo hizo, él aun estaba amnésico, pero recordaba muy claro lo cerca de su corazón que ella mantenía su insignia...suspiro poniendo esos recuerdos a un lado y continuo...

Al fin todo está listo Albert, ya puedo respirar, la tía para mi mayor sorpresa se la está llevando de maravilla con la señorita Pony y la hermana María, la señora Jenkins también se une a ellas como si se conocieran de toda la vida, Patty y su abuela ya llegaron y ahora la hora del té se ha convertido en todo un evento. Ellas pasan horas y horas hablando sin siquiera darse cuenta que existo. Tom después de dejar a las hermanas se marcho, dijo que no se quedaría solo con tantas mujeres alrededor, sin embargo me prometió que estaría de regreso sin falta el sábado con Jimmy y los chicos.

No te imaginas lo feliz que me hace tenerlos a todos conmigo en estos momentos, pero, a pesar de todo, te extraño, como me gustaría verte...

Te amo,

Candy

Albert cerró la carta levantándose de su asiento y tomando su chaqueta, él también la extrañaba, no sabía porque dejo que su tía lo influenciara, iría en ese instante a verla, cinco días fue lo más que pudo soportar, y no sabía cómo fue que lo hizo. Tan pronto se dirigió a su puerta, fue detenido por una señorita quien entraba en esos momentos...

- ¿Sir William?... — ella pregunto sin levantar su rostro que era cubierto por unos de esos sombreros de la época...

Albert levanto una ceja, esa voz, le parecía conocida, ¿pero?...

-Si... — respondió cauteloso...

- Usted ha tenido abandonada a su prometida por mucho tiempo... — aseguro aquella voz femenina en un tono juguetón...

- ¿Candy?... — Albert inmediatamente le quito su sombrero, un par de esmeraldas y una sonrisa amplia lo saludaban... - Pequeña, pero, ¿cómo hiciste?... ¿Quién te trajo?... — pregunto él feliz y tomando de sus manos...

- La abuela de Patty me ayudo a escaparme, no fue difícil hacerlo realmente, todos están tan ocupados y distraídos, que le pedí a Carson me trajera a verte, le dije que tenía algo muy importante que discutir contigo... — sonrió ella sacando su lengua, bajar por aquella cuerda de su habitación mientras la abuela de Patty distraída a la señora Jenkins le trajo memorias de su adolescencia...

- jajajaja, y yo que iba en estos momentos a verte...— confeso él riéndose y acariciando su rostro...

- ¿Si?... — sus ojos mostraban esperanzas en ellos, lo había extrañado tanto, los dos actuaban como si en vez de cinco días sin verse, hubiera sido una eternidad el tiempo que pasó...

- Si, yo también te extrañaba... — dijo tocando con su dedo la punta de su nariz, ella aun no entendía lo mucho que la amaba, mmmm...que podía hacer para que no dudara, Albert no se resistió y la atrajo hacia él dándole un pequeño beso en sus labios...- ¿Cuánto tiempo tenemos?... — pregunto él sin querer soltarla...

- Una hora, quizás dos... — respondió ella dando gracias por ese tiempo, desde que la señorita Pony y la hermana María llegaron mantenían ocupadas a la tía, y ahora la abuela de Patty no dejaba sola a la señora Jenkins, así que el incesante parloteo en la mansión era inevitable...

- Entonces ven conmigo... — dijo él guiándola a donde no los interrumpieran, porque él sabía que ellos no tendrían otra oportunidad como esa de estar a solas, al menos no hasta que se casaran...

Candy abrió sus ojos de par en par cuando Albert abrió la puerta a lo que ella le pareció un estudio privado, rodeado de muchos libros, donde había un amplio mueble frente a una pequeña chimenea, y en el centro una mesa con muchos documentos extendidos a lo largo de ella, al adentrarse mas Candy pudo ver una foto de ella adornando su escritorio...Albert al ver como sus ojos curiosamente exploraban la habitación dijo:-

- Aquí vengo cuando no quiero ser interrumpido, puedo trabajar en silencio, solo George está autorizado a entrar...

- Es muy acogedor Albert, nunca me lo hubiera imaginado... — Comento ella feliz de saber que formaba parte de su día a día, esa foto se lo confirmaba...

Albert la invito a sentarse con él...- ¿Como se ha portado la tía contigo durante estos días?... — pregunto mientras la abrazaba nuevamente...

- Muy bien, se tranquilizo el día en que el vestido llego, ahora está más relajada... — confirmo ella al recordar como la tía se notaba más tranquila, ya no andaba de mal humor, al contrario, sonreía...

- Que bueno, pensé que no lo haría, por cierto Archie te vio al entrar?... — pregunto al recordar que su sobrino de seguro aun seguía en el edificio...

- ¿Archie?, no, no le he visto desde anoche, ¿te entrego mi carta?...

- Si, vino a verme, quiere comenzar a trabajar con nosotros, me parece excelente que lo haga... — respondió él complacido con la decisión de su sobrino, aunque pudo sentir que algo más rondaba su cabeza...-Solo dos días más pequeña... — susurro él dándole un beso en su frente...

- Si, solo dos días más... — confirmo ella emocionada y nerviosa al mismo tiempo...

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Annie caminaba de un lado a otro esperando por su casi hermana, mala, mala idea el irse de esa manera, pensaba ella nerviosa...

- ¿Patty que vamos a hacer? ... — pregunto ella viendo como Patty vigilaba la puerta...

- Solo podemos esperar, la abuela dijo que ella ya no tardaría... — respondió nerviosa también, su abuela había estado distrayendo a la señora Jenkins por largo tiempo, y ahora, al parecer no mas, a lo lejos Patty veía como ella empezó su camino a la habitación donde Annie y ella se encontraban, la habitación de Candy...

-¡Ya llego!... — exclamo Annie al ver bajar a Candy del auto, pero sus ojos se abrieron de par en par al ver como un par de brazos la detenían, solo una rubia melena pudo notar, se imagino que era Albert, pues no podía imaginarse a otro dándole un beso antes de que ella comenzara su camino hacia la cuerda que guindaba en la ventana...Annie admiraba mucho a Candy, el valor que ella poseía era algo que ella nunca tendría...

Candy subió expertamente jurándose que esa sería la última vez que haría algo como eso, por dios santo, pronto ella sería una señora y no podía andar saltando de árbol en árbol, como se lo dijo la tía, pero como evitar dejar pasar esa oportunidad de ir a ver a Albert, no se arrepentía...Apenas había terminado de subir y entrar en su habitación donde una pálida Annie se encontraba al lado de Patty, la señora Jenkins entro...

Las miro por un minuto sospechosamente, pero luego sus facciones se suavizaron al ver que Candy estaba con ellas, por un minuto juro que ella no se encontraba en la mansión...

- Madame Elroy desea hablar contigo Candy... — dijo ella mientras Annie y Patty aun contenían la respiración...

- Si... — contesto Candy haciendo camino y guiñándoles un ojo a Annie y Patty que tan pronto la vieron perderse detrás de la puerta junto con su dama de compañía volvieron a respirar...

- ¿Como lo hace?... — Pregunto Annie aun asimilando el valor de Candy para hacer las cosas...

- Es simple Annie, ella está enamorada... — contesto Patty saliendo ahora de la habitación, dejando a una Annie pensativa...

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Las Flores decoraban no solo la Catedral donde él Magnate William Albert Andrew contraería nupcias, pero también en la Mansión de chicago donde muchos invitados comenzaban a congregarse, las invitaciones al evento habían tomado a la mayoría por sorpresa, no solo celebrarían un cumpleaños más desde que él joven fuera presentado, pero también celebrarían la unión del mismo con una señorita que era poco conocida en los círculos sociales, una señorita de la cual se comentaba que era muy bella, sin embargo ninguno de los que tuvieron la suerte de recibir tal invitación, declino u opino...

Los periódicos habían recibido la noticia con anticipación, y ellos sin perder el tiempo se situaron no solo en las afueras de la Iglesia con sus cámaras, pero también en la entrada de la mansión, no podían perder la oportunidad de captar cada ángulo de la joven pareja. La servidumbre en sus impecables uniformes se movían entre los invitados revisando que todo estuviera impecable, cada uno tenía asignado su tarea y ellos como lo había indicado Madame Elroy estaban en sus puestos, listos y dispuestos, en un día que sería memorable para la familia Andrew...

George al fin respiraba tranquilo, el tener que recoger en la estación del tren a última hora aquel invitado inesperado, lo había dejado un poco estresado, ahora tenía la tarea de manejar a la señorita Candy y a sus damas a la Iglesia, según él joven William, solo él tenía la habilidad de solucionar cualquier problema en caso de que se presentara en su camino a aquella catedral donde se desposarían... ¿Que podía salir mal?...se pregunto George mientras esperaba por ellas...

Candy se miraba en aquel inmenso espejo, toda la mañana habían trabajado en ella, una muñeca a merced de sus amigas ella fue, no se reconocía, al fin el día había llegado, ella no había visto a Albert desde aquella vez en que se escapo, ¡y vaya día que fue!... Cuando regreso se la pasó en una nube sin dejar de tocar sus labios, los besos de Albert tatuados en ellos estaban... Por poco fue descubierta cuando regreso, pero gracias nuevamente a la abuela de Patty se salvo...

Ahora, al fin, no tenían más que esconderse, porque él la esperaba en la catedral, donde finalmente delante de dios, ellos serian declarados y unidos en sagrado matrimonio.

Con una amplia sonrisa ella ahora observaba como Annie y Patty le acomodaban la cola de su vestido, y las joyas que la tía le había entregado, una reliquia familiar que era entregada a la futura señora Andrew, y ella ese día lo seria...

El sonido a la puerta la trajo de vuelta...La señora Jenkins la abrió dando paso a un Tom quien tendría el honor de escoltarla dentro de la Iglesia, había llegado temprano con Jimmy y los chicos, pero todos se habían marchado a la Catedral...

- ¿Lista?... — pregunto él y Candy solo asentó, sentía sus piernas débiles, las mariposas no la dejaban mover, a pesar de estar feliz no podía evitar sentir un poco de miedo...

- Todo saldrá bien Candy, él te espera... — aseguro la señora Jenkins tratando de que ella se tranquilizara...

- Lo sé, pero no puedo evitar sentirme nerviosa... — confeso ella sin poder dejar que su cuerpo le temblara...

- No te preocupes Candy, tan pronto lo veas tus nervios se calmaran... — aseguro Annie quien se sentía como si fuera ella la que se casara...

- Si Candy, deja los nervios a un lado... — agrego Patty quien había madurado con el tiempo...

- Gracias a todas por haber venido y por estar conmigo en este día tan importante para mí, no saben lo feliz que me siento de que estén aquí... — dijo ella mientras una lagrima se derramaba por sus mejillas...

- No Candy, no llores o arruinaras tu maquillaje... — inmediatamente Annie le trajo un pañuelo y limpio delicadamente su rostro, en ese momento todas la abrazaron tratando de no arruinar su vestido...

- ¡Vamos Candy!... ¡o llegaremos tarde!... — Intervino Tom quien no quería verlas llorar, su hermana lucia muy hermosa, y él estaba feliz de ver que finalmente se casaba, tanta infelicidad vivida no podía ser cierta, él tenía la esperanza de que ella finalmente fuera feliz...

Así todos bajaron, la señora Jenkins manteniendo su distancia detrás de ellas, mientras Annie, Patty y Tom la ayudaban... Al bajar todos jadearon al verla, la tía se sentía orgullosa de verla, ella lucia como toda una Andrew, el vestido y las joyas resaltaban su belleza natural... La hermana María y la señorita Pony se acercaron, su pequeña se casaba, y lo hacía con un hombre muy bueno, al principio la noticia las había tomado por sorpresa, el saber que el mismo joven Andrew seria quien la desposaría, había sido una noticia un poco impactante, pero ellas sabían que su hija merecía ser feliz, y ese joven siempre estuvo pendiente de ella...

- Que hermosa te ves Candy... — dijeron sus madres...

- Gracias hermana María, señorita Pony, por haber venido...

-Nunca no los perderíamos... — afirmaron ellas abrazándola levemente también...

- Es tiempo de marcharnos Candy... — llamo la tía para que comenzaran a despejar el área, ella asentó mientras Tom comenzaba a guiarla al auto, la señora Jenkins en cambio, tan pronto se despejo el salón, se quedo sin respiración, ahí parado, vestido elegantemente, y estirando su mano, se encontraba su esposo...

- ¿James?, pero... ¿cómo?... — Pregunto ella sin poder evitar derramar lagrimas, ¿cuánto tiempo tenia que no lo veía?, no sabía... Acercándose a ella él tomo de su mano, la había extrañado...

- Gracias al señor Andrew... — solo dijo dándole un sutil beso en sus manos...

- El señor William?... — volvió a preguntar sin poder creerlo, pero sintiéndose muy agradecida...

- Si, recibí hace más de un mes atrás una carta de un señor George Johnson, con una proposición de negocios de parte del señor Andrew, ahora podre quedarme en chicago, su oferta fue una a la que no pude negarme... — contesto él sonriéndole, ahora nunca mas dejaría sola a su esposa...

Jenkins no lo podía creer, porque haría algo así por ellos cuando ella no fue más que una piedra en su zapato todo ese tiempo, se lo agradecería en la recepción, ahora tenían que alcanzar a los otros...

=o=o=o=

Albert se había levantado ese día mas temprano de lo usual, no había podido dormir bien, no podía negar lo nervioso que se encontraba, sin embargo cuando se despertó, una amplia sonrisa se dibujo en sus labios, en su mesita de noche encontró una nota y un regalo de ella, ¿como lo había hecho?, ¿cómo había llegado ahí?, él no tenía ni idea, pero si tenía que imaginar quien pudo haberla ayudado, diría que fue la madre de Archie...

Estaba feliz de su acercamiento no solo con su hijo, pero también con ellos, al abrir la nota pudo ver la letra de su Candy...

Mi querido Príncipe de la Colina,

¡Feliz Cumpleaños!...Deseaba estar ahí cuando te levantaras, ser la primera en felicitarte, pero sé que tendremos el resto de nuestras vidas para hacerlo, no sabes lo difícil que fue buscar un regalo para alguien quien lo posee todo... — Albert se detuvo sonriendo, pensando que no lo tenía todo, porque aun le hacía falta ella...

Sinceramente pensé que no lo encontraría, hasta que lo vi, espero te guste lo que te seleccione...

Con todo mi amor,

Candy

Pd:-

Albert lentamente desato el lazo de aquella cajita con cuidado, al abrirlo sonrió, él había perdido los suyos cuando perdió la memoria, aquel día en que aquel tren estallo, claro tenía otros, pero como su par favorito nunca los encontró...El se levanto de la cama con muchos ánimos y se dirigió al baño, hoy no solo era su cumpleaños, pero también su boda... Al salir envuelto en una toalla, tomo su Kilt entre sus manos, su tía se lo había enviado listo para usar, no usaba uno desde aquel día en la colina de Pony cuando le confesó a Candy que él era famoso príncipe del que ella hablaba y recordaba...

Como podía imaginar que ella lo llamaría así, él no era de la realeza, sin embargo ella lo consideraba su príncipe, y para él, ella era su princesa...

- ¿Tío ya está listo?... — pregunto Archie entrando a la habitación

- Si... — respondió Albert terminando de arreglar su Kilt...

- ¡Feliz Cumpleaños!... — felicito Archie entregándole un pequeño regalo...

- Gracias Archie, no tenias porque... — contesto Albert tomándolo entre sus manos...

- Quería ganarle a Candy... — dijo él sonriendo pensando lo mucho que la irritaría...

- Siento decepcionarte sobrino, pero, Candy ya me dio mi primer regalo... — afirmo Albert orgulloso de ella...

- Pero... ¿cómo?... — pregunto él sin entender como ella le gano, ni siquiera se habían visto en días esos dos...

- No lo sé, pero ves, ahí lo encontré... — señalo él la cajita que había abierto temprano...

- De seguro fue mama... — respondió rendido Archie, a su madre le agradaba mucho Candy...

- Eso pensé yo...

- El auto espera por nosotros... — recordó Archie, tenían que llegar primero que la novia...

Albert ya estaba listo, así que tan pronto bajaron los padres de Archie lo felicitaron, en el camino Albert pensaba como se encontraría ella, tratando de calmar sus propios nervios comenzó a revisar mentalmente todo asegurándose de que nada se le había olvidado, los anillos Archie los llevaba consigo, los boletos del tren, estaban en la maleta que mando a preparar para ellos dos, las llaves del apartamento, también, ella no sabía a dónde él la llevaría, pero esperaba le gustara su sorpresa, esa noche se quedarían en chicago, pero al siguiente día, partirían...

El vio a lo lejos la catedral, tan pronto llegaron las fotografías y las felicitaciones comenzaron, la catedral ya estaba llena por algunos invitados... Después de lo que le pareció una eternidad Albert escucho la primera campanada que indicaba que la novia había llegado...

=o=o=o=

Con la Ayuda de Tom, Annie y Patty, Candy bajo del auto, durante todo el camino sus nervios no la dejaron, apenas y podía sostener aquel bouquet, estaba agradecida que la tía y los demás subieron a un diferente auto, sino la tía hubiera aumentado sus nervios, no dejaba de repetirle lo mismo...

Jimmy y los chicos la saludaron para luego dar espacio a Tom a que la guiara, al entrar ella lo pudo divisar, sus ojos en ella, con cada paso que ella daba su corazón latía de emoción, recordando aquel día en la mesa, el día en que se le ocurrió decir que ella era "su Novia", porque desde ese día todo cambio, ahora agradecía por primera vez su gran boca, porque si esas palabras no se hubieran escapado de ella, ahora no se estaría casando con él...

Tan pronto ella sintió como él tomo su mano, susurro... «Feliz Cumpleaños»...Albert sonrió, ese sería el mejor cumpleaños de su vida, no podía pedir un mejor regalo, su cumpleaños era, el día en que finalmente la haría completamente suya...

- Te ves hermosa... — susurro él de vuelta, el vestido que portaba junto con las joyas de la familia la hacían lucir como la princesa que era...Albert quería decirle tantas cosas, pero no pudo, el padre los interrumpió comenzando la ceremonia...

Albert no soltó su mano durante toda la ceremonia, el calor que recibía de ella era algo que aumentaba la llama de su corazón, mientras él padre hablaba, Albert recordaba cada momento en que se encontró con ella, durante todas sus vidas el destino siempre se encargo de hacer que volvieran a encontrarse, de alguna manera u otra, el destino la llevaba a su lado... y hoy, mientras intercambiaban sus votos, declarando el amor que sentían el uno por el otro, mientras que sus anillos eran colocados en sus dedos como símbolos de respeto, lealtad y fidelidad, él finalmente entendió...Que ellos se pertenecían, que sus almas estaban unidas, y que no importaba los obstáculos que encontraran en el camino, ellos siempre se amarían...

- Puede besar a la novia... — dijo él padre sacando a Albert de su reflexión...

Lentamente el alzo su velo, sus mejillas sonrosadas con aquellos labios color rosa que lo llamaban y invitaban... Sin hacerla esperar, él unió sus labios con los de ella, un suave roce que hizo que Candy se estremeciera, cuando ella abrió sus ojos se encontró con el mismo cielo azul...Los aplausos los sacaron a los dos de su burbuja...

Elroy Andrew derramaba lagrimas al ver que al fin William sentaba cabeza, la hermana María y la señorita Pony pensaban lo mismo pero de su pequeña Candy. Patty sentía la tibia mano de su abuela con la esperanza de que ella también algún día se casaría...

Tom recibía un codazo de Jimmy sacándolo de su ensoñamiento, al parecer el ranchero no dejaba de mirar a la joven O'Brian, desde que llegaran esa mañana a la mansión...

Las felicitaciones no faltaron durante el recorrido hacia el auto, los destellos de las cámaras de la época nublaban su camino, Albert sostenía a Candy con tal posesividad que nadie fue capaz de apartar a la novia de su lado, a lo lejos un joven trigueño vestido con unos lentes y un sombrero que ocultaban su verdadera identidad, se despedía a su manera de la que alguna vez fuera su gran amor, había pensado en felicitarlos, pero cambio de opinión, no quería estropearles su día, un día que en otra vida hubiera sido suya, pero que en esta, los caminos trazados habían sido otros a seguir...

Cuando Albert y Candy al fin pudieron entrar en el auto, los dos dejaron salir un respiro de alivio...George inmediatamente comenzó el camino, mientras que Albert no espero y la atrajo hacia él...

- Así que usted señora Andrew será mi regalo de ¿cumpleaños?... — susurro en su oído para que George no los escuchara, recordando aquel "PD" en su nota de cumpleaños...Uno que no leyó para la audiencia...

Candy trago seco, pero no se le ocurrió otra cosa en esos momentos en que lo escribió, a ella le pareció divertido, ¿estaría hablando en serio?...

- Eso quiere decir que no te gusto mi ¿regalo?... — pregunto inocentemente poniendo un dulce puchero...

Albert no podía evitar aquella presunción masculina en su rostro, si ella pensaba que se escaparía tan fácilmente estaba equivocada...

- Si, me gusto mucho mi regalo, yo no había podido encontrar el mismo par... — dijo él sonriendo para ellos dos y agregando...-"Sin embargo señora mía, nunca me rehusaría a tenerla a usted como regalo"...

-¡Albert!... — fue lo único que ella pudo decir antes de que él tomara su boca por completo, en un beso que ahora podía dar sin ser más vigilado...

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Cuando llegaron a la mansión el rostro de Candy había traspasado el carmesí, aquel hombre la beso como nunca lo había hecho antes, y ella se preguntaba si podría haber mejor que esos besos, George abrió la puerta mientras Albert ayudaba a Candy con su vestido...

El camino al gran salón donde harían el brindis, y donde bailarían su primer vals, les tomo lo que a ellos les pareció una eternidad, entre fotografías, felicitaciones, y introducciones al fin llegaron...

La tía y demás familiares llegaron al cabo de unos minutos, la orquesta que tocaba una suave melodía de ambiente cambio de ritmo al ver entrar a los recien casados.

Annie quien se encontraba ahora al lado de Archie mirando aquella escena, se preguntaba si algún día tendría la misma felicidad que Candy ahora poseía, años tenia de noviazgo con Archie y sin embargo él ni siquiera un beso le había dado, ellos no eran como otras parejas, buenos amigos al parecer eso solo eran, aunque ella sabia porque eran novios, para ella había sido suficiente en aquel tiempo, pero ahora ella quería mas, pero ¿cómo cambiar la situación?, ¿cómo saber de una vez por todas si él la amaba o no?, ¿habría un futuro para ellos dos?... ¿o sería mejor dejarlo ir?...tantas preguntas se hizo esos últimos días reflexionando sobre su propia vida, ella sentía que no podía seguir así, el ver florecer aquella pasión entre Candy y Albert, exigían que su ser deseara también lo mismo...

A medida que las parejas se unían al vals Archie como siempre lo hacia la invito a bailar...Mientras que en otro punto de un salón un par de jóvenes discutían...

- La vas a invitar a bailar o ¿no?... — Pregunto Jimmy a Tom quien no quitaba sus ojos de Patty, pero quien no daba un solo paso a acercarse...

- No... — respondió él ranchero quien no lo hacía porque simplemente no sabía cómo hacerlo...

- Entonces la invito yo... — aseguro Jimmy tanteando a Tom...

- ¡Ni te atrevas!... — amenazo Tom al verlo dar un paso...

- ¡Entonces hazlo!... — confronto Jimmy ya irritado...

Tom quería, pero no sabía como bailar, ¿desde cuando las chicas lo ponían nervioso?... — se pregunto enojado consigo mismo, la diferencia era que esta era la amiga de Candy, la había visto un par de veces tiempo atrás, cuando se reunieron en la colina de Pony, pero en aquel tiempo ella lucia diferente, ahora su cabello era más largo, su cuerpo estilizado, y su rostro más hermoso de lo que lo recordaba... ¡Rayos! que le pasaba...

Albert y Candy eran incapaces de saber lo que ocurría a su alrededor, los dos estaban felices, después de bailar su primer vals como recién casados, y entre susurros de te amos, los invitados no dejaban de felicitarlos, la tarde avanzaba y el primer brindis fue dado...

Felicitaciones, y Feliz Cumpleaños fueron escuchados en cada rincón esa tarde en la mansión, Elroy Andrew se encontraba al lado conversando con la señorita Pony y la hermana María para mayor sorpresa de Albert...

- Cuando me dijiste que se la llevaban bien, nunca imagine que así de bien... — Comento Albert a Candy, él aun no podía creer que su tía se hubiera hecho así de amigas con las madres de Candy, pero se alegraba, quizás, aun, se podía hacer algo por la tía...

La señora Jenkins se acerco a ellos al lado de su esposo introduciéndolo y agradeciéndole a Albert por su noble gesto, ella por primera vez en años no tenía más palabras, nunca nadie había tenido ese detalle con ella... Albert le dijo que no se preocupara, y Candy no pudo evitar apretar su mano en acuerdo por lo que había hecho, cuando al fin estuvieron solos, cosa que no fue posible hasta que cortaron aquella gigantesca torta, Albert le susurro:-

- Nos vamos en una hora...

Candy abrió sus ojos de par en par, la noche apenas había caído, y esas palabras solo hicieron que sus nervios volvieran...

-Entonces será mejor que me cambie... — comento ella pensando que un baño de agua tibia no le haría mal en esos momentos...

- Si eso deseas... — respondió Albert sonriendo, un brillo en sus ojos que prometía algo que ella no entendía, pero que hizo que su rostro se tiñera de rojo...

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-¡Archie!... — llamo Annie conteniendo las lagrimas que debatían por salir...

- ¿Sucede algo Annie?... — pregunto él cariñoso como siempre lo hacia...

- Crees que podamos hablar por un momento, en el jardín... — la seriedad en su tono de voz hicieron que Archie le prestara atención...

- Por supuesto Annie... — él le ofreció su brazo como siempre lo hacía, y en silencio salieron a los jardines de la mansión, ellos caminaron hasta que Annie se detuvo, adentrados en los arbustos, lejos de todos los invitados...

Annie no sabía cómo empezar, ella siempre había sido una cobarde para todo, desde que tenía memoria Candy había sido la valiente en todo, así que hoy no lo seria mas, su agonía tenía que terminar, el ver toda la tarde y parte de la noche como las otras señoritas le coqueteaban la tenían al borde, claro que no se daban de cuenta que ellos estaban juntos, si los dos lucían como simples amigos...

Demostrando una valentía que no poseía, ella levanto su rostro encontrándose con sus ojos, nuevamente sus mejillas ardían al verlo, su sola presencia hacia que sus piernas le temblaran, ella lo amaba y no sabía que mas hacer para expresarlo...

- Annie... — llamo Archie acercándose a ella, siempre se ruborizaba delante él, su timidez no sabía cómo romperla, pero lo que hizo ella, él no se lo esperaba, Archie sintió las manos de Annie colarse por su cuello, y luego por sus cabellos, justo después de haber atrapado su boca...

Un roce torpe de labios sintió, un roce sin experiencia alguna, pero que trataban de confesarles sus sentimientos con ese simple gesto, al principio él no reacciono, sorprendido con lo que ella se atrevió a hacer, justo cuando Annie pensaba que no sería correspondida, Archie la rodeo con sus brazos atrayéndola hacia él, tomando control de aquel timido beso, sosteniendo su nuca firmemente con su mano, enseñándola, saboreándola por primera vez desde que se hicieran novios, lo que él sintió, fue algo que no se espero, los latidos de su corazón se avivaban a medida que profundizaban el beso...

En el finalmente pudo sentir el amor que ella le demostraba, en el se perdió de una manera apasionada, y ella, ella le respondía de la misma manera, dejándose llevar por algo que había estado reprimido por largo tiempo...

=o=o=o=

- Patty has visto a Annie?... — pregunto Candy al no encontrarla, necesitaba ayuda con su vestido, y con su corset, pero no la encontró por ninguno de los salones...

- No, ahora que lo mencionas tampoco he visto a Archie... — contesto Patty subiendo con ella por las escaleras...

- ¿Qué raro?... — pensó Candy, sin embargo igual se perdió a su habitación donde fue ayudada por Patty, un rápido baño se dio tratando de calmar sus nervios, muchas personas queridas estuvieron con ella toda esa semana, pero la única que pudo aconsejarla acerca de la vida marital, fue quien ella menos se lo esperaba, la misma señora Jenkins le aconsejo darse un baño y cambiarse antes de marcharse...

- ¿Te veré cuando regrese?... — pregunto Candy a Patty, había sido maravilloso volverla a ver después de tanto tiempo...

- Si, la abuela fue referida a los doctores aquí en el hospital donde trabajabas, asi que nos quedaremos por un tiempo... — confirmo ella sonriéndole...

- ¿Entonces no regresaran a Inglaterra?...

- No, la abuela no puede viajar tan lejos, pero tampoco nos podemos quedar en chicago durante el invierno...

- Si, es cierto... — Candy recordó que esa fue una de las tantas razones por lo cual se fueron a Florida...

Albert salió de su estudio después de hablar con George, su auto con las maletas listas los esperaban, pero, justo cuando pensaba ir por ella, vio como venia bajando con un vestido de seda que se teñía y mostraba las curvas de una mujer, su mujer, Albert veía aquel ángel bajar por las escaleras con una sonrisa en sus labios mientras su corazón latía, su regalo le había dicho que sería ella, y él no podía esperar a descubrir y explorar su nívea piel...

Continuara...

Gracias Por Leer...

Mis especiales Agradecimientos a todas las chicas que amablemente me dejaron sus comentarios: Letita27 - Mayra Exitosa - Guadalupe Ortega - Serena Candy Andrew Graham - Zafiro Azul Cielo 1313 - Gatita Andrew - Lila - Somiant - Fersita92 - Amy C L - Laila - Gelsie - Mary Mendozazi - Sara - Karen Delgado - Amy Ri-So - Rosa Amanda - Quevivacandy - Cielo Azul A - Cielo Azul A - KattieAndrew - Nikimarkus1 - Victoria - LETY - Kumi Kinomoto - Eydie...