Creo que llegamos a esta quinta parte tan rápido por lo cortos que son… y porque estoy de estudio.

Inspira demasiado estudiar en bibliotecas.

Aunque me he retrasado estos días por el no tocar ni un poco el ordenador.

Lapry, no me mates. Creo que al paso que voy si me iré hacia tu facultad al cambiar de carrera. Definitivo, pero me largo a magisterio.


EN PARTE

Parte V: Perro ladrador, lobo maullador


Llevaba media hora esperando a su amigo en la biblioteca y ya se estaba hartando… Hacía una semana y dos días (sí, lo contaba) que en herbología les habían puesto un trabajo en parejas y, al final, después de mil insistencias por parte del otro, había aceptado hacer el trabajo con él para que no volviera a suspender.

Tenían que entregarlo dentro de dos días y… Ni habían empezado.

Se frotó la frente con frustración para intentar calmarse y con rabia se juró a si mismo que nunca, nunca más, aceptaría. Sabía que estaba raro últimamente, pero eso no le daba derecho a dejarle todo el trabajo a él y no ir a sus encuentros citados.

Cerró (demasiado fuerte para el gusto de la bibliotecaria que lo miró de mala manera) el libro que estaba fingiendo leer y decidió largarse de allí antes de que los colmillos empezaran a salirle.

Cuando faltaban solo veinte metros para llegar, seguramente, a la sala común, sentado en medio de las escaleras, vio al objeto de su "perdida" de tiempo sentado hecho casi un ovillo.

Se acercó a él con ganas de arrancarle la cabeza, pero se le pasaron a la que el otro alzó la cabeza al notar su presencia y le miró con ese par de ojos (asquerosamente hipnotizantes) ahogados por lágrimas. Lo cogió por el brazo obligándole a levantarse y se lo llevó sin decir nada, entraron en la sala común (ignorando a todo el mundo) y a la que cerró la puerta de su habitación le miró desafiante.

.- Ya he tenido suficiente de todo esto, Sirius, cuéntame de una vez que es lo que te pasa. – Sirius huyó su mirada y negó como si fuera un niño pequeño. Remus suspiró adivinando que esa no era la mejor manera de preguntarle. – Sirius… - dijo con tono mucho más suave y acercándose a él (que se había sentado en el borde de su cama) – Sabes que puedes confiar en mí… Vamos, cuéntamelo – y le regaló una sonrisa que, evidentemente, no sentía.

.- Yo… - hablaba en susurros – Yo… - "Tú…" pensó con frustración el lobo, pero sin demostrarlo – En realidad no se lo que me pasa…

.- Bueno… Empieza diciéndome que hacías sentado en las escaleras a punto de llorar.

.- ¡No estaba a punto de llorar! – dijo orgulloso, aunque de poco le sirvió.

.- Ya, bueno, dímelo… - odiaba cuando Sirius se ponía en ese plan… Se volvía un crío, parecía… Parecía el Sirius de primer año. Pequeño, divertido, infantil pero con una extraña manía de llorar escondido por los rincones.

.- Nada. En realidad… No se por qué estaba así…

.- Por algo sería… ¿Te enfadaste con James?

.- No…

.- ¿Y con Peter?

.- No – dijo como diciendo que, aunque se enfadara con él, poco le importaría. Remus prefirió no comentar lo que pensaba.

.- ¿Con Lily? ¿Con alguien? ¿Hablaste con alguien antes de sentirte… mal?

.- Bueno… Snape estaba hablando con…

"Snape", pensó Remus, teniéndolo todo claro. No hacía mucho había estado hablando con James de la remota posibilidad de que Sirius estuviera… Obsesionado por Snape (James quería llamarlo amor, él prefería pensar que era un estúpido capricho que su amigo no se daría cuenta, pero ahora… empezaba a pensar que tal vez James tenía razón). Des del principio de ese año Sirius, fuera como fuera, siempre sacaba a esa serpiente en sus conversaciones, le gastaba más bromas de las normales y, a veces, le había pillado mirándole de forma… Extraña, aunque estaba seguro que ni él mismo se daba cuenta.

Lo curioso es que era que, de lo que sí estaba seguro, es que Snape sentía algo por su amigo, mínimo atracción, ya que le había pillado un día en los baños de prefectos masturbándose y diciendo el nombre de éste (obviamente el otro ni se había dado cuenta… La verdad es que Remus ni siquiera había entrado, al abrir la puerta enseguida notó olor a "sexo" y oyó al otro (con su oído superior a lo normal) nombrar a Sirius).

De pronto oyó un "cuando fui donde había quedado con la "cita" encontré a Snape..". Sirius seguía hablando y había desconectado, pero volvió su atención en él.

.- ¿Snape estaba en el lugar de tu cita con quien te escribió tu carta?

.- Sí… Pero él estaba… Bueno, él tenía… - Remus prefería no saberlo, pero cometió el error de decir en voz alta lo que pensaba.

.- ¿No sería él quien te escribió la carta?

Sirius calló de golpe. Lo miró con sorpresa y luego…

Luego sonrió de tal forma que hizo que el chico y el lobo que estaba frente a él temblaran.

De miedo o de expectación.


Fin de la quinta parte.

No se que decir… Tengo ganas de que la historia avance pero me da miedo, ya que no tengo pensado ningún final espectacular.

Será muy normal, la verdad.

Espero que no os enfadéis conmigo por ello.


Byby of Riku Lupin