El último Ferrari.

Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no me demandes. Pew pew

-Siento la tardanza- repuse mientras estacionaba la camioneta en afuera del taller mecánico de Jacob. Ahora si estaban difíciles las piezas que nos pediste.

-¿Bromeas? Sólo tardaste dos días no es necesario que te disculpes- sonrió de oreja a oreja mientras bajaba del auto y el abría la cajuela de la camioneta.

Con Jake podía ser yo, era prácticamente en la única persona que podía confiar aparte de mi familia aunque me sentía pésimo al mentirle, se supone que los amigos no hacían eso. Pero eran los sacrificios que tenía que hacer.

-¿Cómo va el trabajo grandulón?- entre a su taller y me senté en un sillón desgastado.

-Pues bastante bien, en realidad, demasiado bien. Desde que reportaron varios robos de Ferrari la gente no deja de venir aquí.- abrí los ojos como plato por escasos segundos.

-Ah… si, claro. Me alegro que todo este bien.

-¿Supiste que esos ladrones robaron aproximadamente 16 Ferrari en 8 semanas? Impresionante.

-Bastante. Sigo sin creer que la policía sigue sin atraparlos.

-No creo que tarden mucho en hacerlo.

-Son inteligentes, tienen experiencia. Es obvio que han estado en ese negocio por años y sin ser descubiertos, no se por qué estas completamente seguro que la policía nos atrapara algún día de estos.- resoplé tomando un sorbo de la soda de Jake.

-¿Nos atrapara? ¿Bella?

-Lo siento. ¿Decías?- estaba distraída.

- "nos atrapara" ¿A qué te refieres?.- abrí los ojos como plato y negué varias veces con la cabeza.

-Escuchaste mal, dije "los atrapara". –sonreí ocultando mi nerviosismo.

- escuché otra cosa.- sonrió confundido.

-Necesitas limpiarte los oídos más seguido….grandote- reí olvidado que casi me echaba de cabeza.

-¿Me pasas la llave de trinquete?

-Claro.-me levante buscando su caja de herramientas.

-Ah claro, no sabes cual es.- se burló.

-¿Cómo dices que dijiste?

-No sabes nada de mecánica.- busco su trapo para limpiarse las manos.

-Se de mecánica más que tú, te lo puedo asegurar.- tomé el maldita llave que me pidió y me crucé de brazos.

-Nah, pretendes saber de mecánica pero no lo sabes.

-Wow, me decepcionas Black. Nunca pensé que fueras tan… machista- susurré en su oído mientras ponía la llave en su pantalón.- Hasta luego.

-¿Nos podemos ver mañana?

-¿Qué piezas necesitas?

-Mañana es tu cumpleaños.- dijo nervioso

-Ah. No sé, yo… te hablo.- sonreí con pocas ganas y me subí a la camioneta.

-¿Podemos descansar hoy? Quiero salir a una fiesta, ya sabes conocer gente, chicos guapos.

-Sobre todo chicos guapos ¿Verdad? –sonreí.

-Obvio- me guiño el ojo mientras admiraba su reflejo en el espejo.- ¿Me veo bien?

-Te ves hermosa, como siempre.

-Gracias. Pero ni digamos de acchúuu- sonrió y señaló mi atuendo -¿No vas a ir?

-No

-¿Por qué?

-No tengo ganar de ir, robaré el último Ferrari.- dije distraída jugando con las llaves.

-¿Sin mi?

-Sip.-dije sin remordimiento.

-Anda vamos.

-No, no seas terca Rose si quieres mañana robamos el último Ferrari juntas. ¿Te parece?

-Mañana es tu cumpleaños.

-Sabes que odio celebrarlo.- me paré mientras me observaba rápido en el espejo.- Bueno, espero que te diviertas. Te quiero- Besé su mejilla y salí del apartamento.

Me sentía diferente, era la primera vez que salía en acción sin mi hermana.

Decidí de cambiar de ruta y me fui a las calles donde había mucha gente, normalmente robábamos en zonas donde estaba completamente solo. Tenía ganas de probar algo diferente.

Estaba dispuesta a robar otro Ferrari pero hubo un auto que llamo mi atención. Un flamante Volvo plateado.

No, Bella. Una vocecita decía dentro de mi cabeza. No encontraba un Ferrari

…y era el único auto que había llamado mi atención.

-Ya que, podría quedármelo. Será mi regalo de cumpleaños- suspiré y esperé escondida esperando a que aquel dueño saliera.

Después de 15 largos minutos salió un hombre, muy alto, cabello cobrizo, nada especial. No vi su rostro pues salió de espaldas y entró a un gran edificio con departamentos de lujo.

-Podrá comprar otro- sonreí para mis adentros y coloqué el dispositivo para que se abriera la puerta e incendiara el motor.

Me tardé sólo 27 segundos, entré al auto y un aroma dulce emanaba en todo el coche. Cerré mis ojos y disfruté de aquel aroma, después de unos dos minutos decidí arrancar el coche y conducir hasta el garaje. Mientras conducía a casa encendí la radio y tenía un disco de Debussy, estaba escuchando Claro de Luna, era el tipo de música que a mi me agradaba, se me hacía rarísimo encontrar música de ese tipo en un carro como esos. No tardé mucho en llegar a casa, metí el auto en la bodega, apagué el coche y me quedé ahí por un largo rato; disfrutando de la música y de aquel dulce olor que no parecía desaparecer, y no quería que lo hiciera.

Después de un largo rato, empecé a revisar el coche, la rutina de siempre; revisaba que no había ningún documento o algo que tenía que ver con el dueño del automóvil Jasper era el encargado de llegar esos documentos a la policía o a los respectivos dueños con la excusa de que los encontró en el suelo o en un callejón.

Había un gran repertorio de discos de música clásico debajo del asiento del copiloto, decidí dejarlo ahí, conservaría el coche y me agradaba que el dueño de aquel coche tuviera los mismos gustos de música. Revisé la guantera y había una billetera, la revisé tenía muchas tarjetas de crédito y débito, unos doscientos dólares no encontraba la licencia de conducir, no le di importancia. Las tarjetas estaban a nombre de un tal Edward Cullen, revisé la cajuela y me quedé petrificada al ver lo que había dentro de ella.

Un uniforme de policía.

Dios mío :o ya salió Jake *o* ohsi y como verán Edward es un policía Dios :$ gracias por los reviews.

Nos estamos leyendo.

Peace and Love, Scarlett.