Capitulo único: el reencuentro.

(Edward P.O.V)

¿Qué hacer en estos casos?, ¿Cuándo después de mucho tiempo tu ex novia pide verte para hablar de la vida?, eso mismo me pregunto yo, que hacer; mentiría si dijera que ya no la amo, que la he olvidado y que estoy mejor sin ella. Aun sigo idiotizado con ese vago recuerdo que alberga mi mente, con esa imagen de la muchacha de cabellos castaños y ojos marrones y dulces como el chocolate.

La conocí gracias a mi hermana Alice, eran amigas del instituto y un día la enana decidió llevarla a casa para hacer un trabajo de biología; yo como el hermano mayor y estudiante de segundo año de medicina se suponía que debía ayudarlas; lo único que hice fue mirarla y hablarle de música, y quizás ese era el plan de mi hermana, que yo conociera a su amiga y le pusiera algo de alegría a mi solitaria vida.

La muchacha en cuestión era Bella Swan, la hija del jefe de policía de Forks, me atreví a preguntarle si quería ser mi novia cuando ella salió del instituto y se matriculó en mi misma facultad para estudiar enfermería, a veces compartíamos algunas clases y era extremadamente placentero tener su cabeza apoyada en mi hombro cuando la clase comenzaba a ser muy aburrida; teníamos tanto en común, los mismos gustos musicales, las mismas películas, los mismos libros, la misma forma de ver la vida; la amaba, más que a mi propia vida, pero un día ella se aburrió de mí, no debí pedirle que viviéramos juntos, al parecer a ella le aterraba el compromiso y por eso me dejó, aunque yo también fui un idiota al quedarme de brazos cruzados viendo como la mujer de mi vida se iba de mi lado.

Luego de eso dejamos de compartir cosas, aun así seguíamos siendo buenos amigos, hablábamos a diario por teléfono y siempre en mi correo electrónico había un mensaje de ella, era como lo mismo pero sin mi Bella, los años pasaron y yo me gradué, ella hizo lo mismo un año más tarde que yo, se me hacia rutina llamarla para preguntarle por sus pacientes, lo que me alegraba era que nunca nos distanciamos del todo, siempre que mi angustia no podía mas tenia la opción de agarrar el teléfono y llamarla; y hoy era uno de esos días, llevaba años sin verla, la llamé y ella sorpresivamente me pidió que la esperara en esta cafetería para hablar y para "recordar viejos tiempos".

Mientras bebía en silencio mi café la vi cruzar el umbral de la puerta, se veía sumamente adorable con las mejillas sonrosadas, tal como la recordaba, con su cabello castaño suelto y sus ojos brillantes y expresivos.

-¡Edward tanto tiempo sin verte!- exclamó dándome un efusivo abrazo que me dejó pasmado.

-Lo mismo digo- expresé deshaciéndome de su agarre.

Ella se quitó su abrigo y le pidió al mesero un té de manzanilla, seguía siendo la misma, el mismo rostro, la misma voz, el mismo aroma embriagante.

-¿y qué tal tu vida?- preguntó una vez tuvo su infusión consigo.

-Ya sabes, atiendo las urgencias nocturnas, digamos que no duermo mucho- le respondí.

-Eres como un vampiro, saliendo solo de noche, ahora entiendo que me llames a las tres de la mañana cuando estoy durmiendo- dijo en una risita.

-Así es mi trabajo Bella, la mayoría de los accidentes ocurren de noche- puntualicé.

-Lo sé, también me ha tocado hacer turnos de noche- me comentó para luego tomar un sorbo de su té.

-¿Y qué tal tu vida?, ¿todo bien Bella? – pregunté esperando a que ella me revelara algo más que lo que me contaba en nuestras conversaciones telefónicas.

-No es algo que me gustaría comentarte- dijo ruborizándose.

-Vamos Bella, somos amigos, puedes confiar en mí- la animé.

-Es que es algo que si puedo decirle a un amigo pero no a un ex novio, no quiero que pienses que soy una perra o algo parecido-expuso apenada.

-Bella, lo nuestro fue hace mucho, ocurrió durante la universidad, puedes confiarme lo que sea- le dije sinceramente.

-En ese tiempo podría haber fingido sentirme bien, haberme ido de fiesta en fiesta con los muchachos de la universidad, en vez de eso fui a vivir mi miseria a Forks, ahí pasé mucho tiempo durante mis vacaciones mirando el mar, apreciando la tranquilidad de la playa…- dijo ella antes de detenerse.

-Pero ahora todo es distinto, y te mentiría si te dijera que soy miserable, al contrario, encontré a otra persona, él me ayudó a cicatrizar mis heridas y todo fue como la primera vez- me explicó ruborizándose.

Me quedé callado escuchando el sonido de mi corazón quebrarse, yo la amaba y ella ya estaba con otro, ¿Por qué no luche por ella en vez de convertirme en su amigo?

Ella tomó mi mano y de inmediato esa electricidad tan conocida comenzó a apoderarse de mi cuerpo, no quise que mis ojos hicieran conexión con los de ella pero fue inevitable, tuve que mirarla para darme cuenta de lo feliz que estaba con el otro idiota.

-Se siente tan bien, como la primera vez que me besaste, han vuelto aquellas mariposas en el estomago y la piel de gallina, estoy como en las nubes,es como cuando estaba contigo- contó con voz soñadora.

Esto ya era el colmo, ella lo estaba comparando conmigo y lo peor de todo es que se veía completamente enamorada.

-¿lo conozco?- le pregunté tratando de disimular mi enfado.

-No lo creo, es Jacob Black, el hijo de Billy, un amigo de mi padre- dijo ella soltando mi mano.

Lo que ella no sabía era que si conocía a aquel muchacho, ¿Cómo pudo enamorarse de alguien como él?, quizás de la misma forma en la que se enamoró de alguien como yo.

Si pensaba que estaba destruido eso no era nada cuando escuché ese suspiro que abandonó sus labios y esa sonrisa boba tan característica de Bella cuando está enamorada que adornó su rostro, ¿Por qué la vida me hace esto?, yo la amo, y podría apostar que incluso más que él, pero eso a ella no le puede importar, ahora solo tiene ojos para ese tal Jacob, es feliz con él y a mí solo me resta hacerme a un lado.

-¿y eso era tan grave que no podías contármelo?- le pregunté forzando una sonrisa.

-No quería que te enojaras- dijo ella tímidamente.

-Para nada, estoy feliz por ti, porque por fin encontraste a alguien que te va a hacer feliz de verdad- dije mordiéndome la lengua para no decir todo lo contrario.

-¿En serio?- preguntó ella algo ¿decepcionada?

-Si Bella, solo te podría desear lo mejor- dije sinceramente aceptando mi derrota.

-Me voy a casar con él- soltó sin más dejándome atónito.

Sentí su mirada estudiándome mientras mi mundo se caía a pedazos, una cosa era un noviazgo sin importancia, podría vivir con la idea de que otro la mima mientras que ella se aburre lentamente de él, pero otra cosa muy distinta era el matrimonio, para mi ese tipo de uniones eran para toda la vida, no podía soportar la idea de verla entregando su vida y su alma a otra persona que no fuera yo, por muy egoísta que sonase yo debería estar en el altar esperándola, no ese tipejo que ni siquiera tiene tanto en común con ella como yo.

-¿También estas feliz por eso?- preguntó algo ácida.

Decir la verdad o mentir, he ahí el dilema…

-No Bella, no me pidas que te apoye en eso porque no lo haré- dije sincerándome.

-¿Por qué?- preguntó ella mientras una lagrima recorría su mejilla.

-Porque yo aun te amo- le confesé sin tapujos.

Ella me miraba sorprendida y podía jurar haber visto una rápida sonrisa surcar su cara.

-Edward lo nuestro ya pasó, la chispa de lo nuestro se apagó hace mucho y ya no podemos revivirlo…- dijo limpiando sus lagrimas.

-Puedo hacer que me ames de nuevo, no sé cómo pero puedo hacerlo- le dije tomando la mano que tenia sobre la mesa.

Ella iba a hablar pero yo la detuve, necesitaba confesarle cuanto la amaba, cuando la necesitaba junto a mí.

-Él jamás te hará sentir como yo, él no te amará como yo, no me importa lo que digas tu o lo que diga ese imbécil, yo te amo como la primera vez que te vi, en la sala de mi casa y con ese libro de biología que nunca ocupamos y si alguien tiene que casarse contigo ese soy yo- finalicé viendo como ella me sonreía.

-Jacob es gay- soltó deshaciéndose de mi agarre para limpiar su rostro con una servilleta.

-¿Qué?- pregunté yo intrigado, o era una broma de mal gusto o simplemente Bella era demasiado idiota como para casarse con un homosexual.

-Jacob salía del closet hace un año, es mi mejor amiga, él me sugirió que te propusiera esto, el encontrarnos en un café para hablar de la vida- confesó Bella.

-¿pero para qué?- pregunté intrigado.

-¿Recuerdas todo eso que dijiste?, yo siento lo mismo, no podía vivir con la angustia de tenerte lejos, fui muy inmadura al haber reaccionado de esa manera cuando me preguntaste si quería vivir contigo- me respondió.

-Y lamento haber llevado la mentira tan lejos pero tú no querías darme tregua y necesitaba saber si es que aun te importaba algo- agregó algo hiperventilada.

Quien lo imaginaria, la dulce Bella Swan, la chica que no le mentiría ni a un sacerdote armando semejante guion de telenovela solo para hacer reaccionar al idiota de su ex novio.

-¿pero por que todo este teatro?, te hubiera salido mucho más fácil decirme que aun sentías algo por mí, yo hubiese ido corriendo a tu lado Bella- le dije a lo que ella rió.

-Te conozco muy bien Cullen, te hubieses hecho de rogar y al final hubiéramos acabado peleados, además uno de los dos tenía que decirlo, y ese eras tú-explicó ella acariciando mi mano con su pulgar.

-¿entonces no tienes novio y no te casaras?, ¿estas soltera sin compromisos?- le pregunté algo ilusionado.

-No Edward, mi corazón le pertenece a alguien- dijo poniéndose seria nuevamente y haciendo que mí vida se llenase de oscuridad otra vez.

-¿Conoces a Edward Anthony Cullen?, él es el dueño de mi corazón- me respondió dándome la mayor alegría del mundo.


buenos chicas espero que les haya gustado el oneshot, no sé si seria bueno continueralo o dejarlo asi, de alargarlo lo haria luego de actualizar mis otros ficts

el fict esta basado ligeramente en la cancion feels like the first time de Corinne Bailey Rae

gracias por leer y por comentar!