Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no me demandes. Pew pew
4. Decisiones (parte 1)
-Mierda, mierda.-miré el reloj y eran las 4 de la madrugada dormí sólo 3 horas, las escenas pasaban una y otra vez en mi cabeza.
El uniforme de policía, la placa brillante que decía "Sargento Cullen" era lo peor que me había pasado hasta ahorita, robarle a un policía. Fui al baño a tomarme una ducha con agua fría para aclarar mis pensamientos. Rosalie seguía sin regresar a casa y si veía el flamante Volvo en el garaje…
-No no no no- golpeé la pared- Tengo que devolver el carro, tengo que devolverlo.
Me quedé al menos media hora en la ducha, salí más que despierta. Tomé mi chaqueta azul, unos jeans, unos converse y una diadema azul. Estaba nerviosa mientras bajaba al garaje mi respiración era agitada comencé a caminar por todo el garaje tomando una decisión, anoté en un cuaderno los pros y contras de devolverlo.
No quería decirle a Rose sobre lo que había pasado. Me diría "te lo dije" "te hubieras esperado" y me hubiera ayudado a resolverlo, odiaba eso ya estaba grande para resolver mis problemas.
Yo fui la que causo esto y tenía que resolverlo.
Entré al fin al auto y encendí el motor disfruté de aquel aroma del cual me despediría pronto.
-Bella eres una estúpida- susurré para mí y empecé a manejar hacia aquel edificio lujoso que recordaba a la perfección.
Mi teléfono comenzó a sonar.
Era Rosalie, contesté y puse el alta voz.
"¿Bella dónde estas?"
"Es…. Complicado."
"¿Pasa algo malo?"
"Para nada" mentí y deseé con todas mis ganas que Rose no lo notara.
"Estoy en casa y no te encontré, aparte el garaje estaba abierto por eso marqué"
"¿Acabas de llegar? Son las 4:45 am pero bah estoy bien, hablamos al rato"
"Esta bien, bye. No te metas en problemas" – Escuché un par de risas y me quedé confundida.
Mi corazón se me salía del pecho cuando estaba a tan sólo un semáforo de llegar a aquel ostentoso destino.
Seguía siendo de noche, estacioné el carro y dejé todo tal y como lo encontré respiraba una y otra vez ese delicioso aroma guardándolo en mi memoria. Sería tonto de mi parte pero deje una nota que decía "lo lamento" encima del asiento del copiloto con mi torpe caligrafía. Solté por fin el volante y salí del coche cerrando la puerta con sumo cuidado.
Me quedé recargada en el carro por unos minutos. –Resultaron horas-
Saca la estúpida nota Bella. Decía una vocecita en mi interior y obedecí arrugué la nota dejándola en mi puño y salí del auto. Tiré la nota en el suelo y escondí mi cara entre mis manos. Me sentía tonta.
Quería quedarme para ver quién era el dueño de aquel Volvo, pero decidí irme a casa caminando cuando el sol empezó a salir.
Entre a mi cuarto y me arrepentí de hacerlo. Un hombre moreno y fornido estaba encima de mi hermana besando su cuello.
Tosí de forma incómoda y ambos saltaron acomodándose las ropas.
-Bella. –dijo Rosalie agitada, no pensé que llegarías ahorita.
Me quedé callada en busca de respuestas.
-Él es….
-Emmett – la interrumpió haciendo un gesto de saludo con la mano.
Rodé los ojos y me dirigí hacia el living. Escuché como se cerraba la puerta de mi habitación y Rosalie me tomó por los hombros.
-¿Qué te sucede- rió secamente.
-Nada, no pasa nada.- comencé a subir la voz y me sentí cada vez más y más nerviosa.
-¿Estas bien?
-¿Es tu novio?- señalé hacia la puerta cambiando de tema, lo que menos quería es que supiera la estupidez que cometí.
-No, pero es muy lindo y todo un caballero.- sonrió.- llevo un día de conocerlo, lo sé pero él es diferente.
-Necesitamos hablar.-cerré los ojos por unos instantes.- ¿No dijo nada sobre el garaje? ¿No se dio cuenta? ¿No lo vio? ¿No sospecha nada?
-No no claro que no. Le dije que nuestros vecinos eran unos mecánicos.
-¿Segura?
-Te lo juro.- suspiré de alivió al escuchar esas palabras.
-Gracias, los dejo… solos- tomé las llaves de la camioneta.
-Feliz cumpleaños.
Ah lo había olvidado, era mi cumpleaños.
Estaba cansadísima cuando llegué al apartamento de Alice, toqué la puerta y abrieron en un abrir y cerrar de ojos.
-¡Bells! ¡Feliz cumpleaños a ti!- saltó Alice como niña pequeña cantando la canción de Feliz cumpleaños.
-Shhh- reí y la abracé con fuerza.-Enana te extrañé.- besé su frente y despeiné más su corto cabello.
-Te hice un regalo- se soltó de aquel abrazo y llevó una caja.- Yo lo hice.
-Alice, no debiste.
-Claro que si, tu das todo por mí, pagas mi escuela, la renta, todo.
-Rose también lo hace.
-Algún día tendrás que dejar de hacerlo. Te lo agradezco pero odio que tengan que hacer lo que hacen para que yo este bien.
Tomé la caja y besé su mejilla. Me recordó a mamá.
-Gracias- susurré.
-Tienes que ponértelo hoy, tienes que estar lista a las 8
-Pero Alice…- Ella hizo una mueca-Esta bien- ya no di más guerra y asentí cansada.
-¿Qué pasa?- preguntó preocupada tomando mi mano mientras nos sentábamos en el pequeño sofá color beige.
-Estoy cansada, es todo.-sonreí débilmente.
-Vamos a mi cuarto para que tomes una siesta.
-Gracias.- agradecí mientras me acurrucaba en su cama y caía en un profundo sueño.
Edward POV
¿Qué clase de ladrón hace eso? Robar un auto y regresarlo. Pft. No sabían con quién se metía.
-Deja de darle tantas vueltas al asunto, Eddie.- susurró Tanya mientras besaba mi hombro.- Da gracias a que el maldito ladrón regreso el auto.
Tanya era una de las muchas aventuras que solía tener. Las seducía y caían hipnotizadas a mi cama, nada de sentimientos sólo era sexo. Esas chicas eran más fáciles que el abecedario.
Nunca me había enamorado, esa mujer especial no había llegado, aún.
-Pero no lo puedo dejar así, tengo que saber quién fue.
-¿Por qué es tan importante?
-Tal vez sean los ladrones que he estado buscando desde hace tiempo.- la alejé mientras cerraba las cortinas y me dirigía a mi armario tomando mi traje para irme a trabajar.
-Amor ¿No te vas a quedar un ratito más? ¿Por mí? – Tanya se sentó en mi cama observando como me vestía.
-No, me tengo que ir a trabajar.
-¿Y no puedes faltar sólo hoy?- Se acercó hacia mi quitando mi corbata.
-No.- respondí seriamente, odiaba que las tipas como Tanya pensaran que sólo por acostarme con ellas una noche ya era su novio.
-Por favor…-suplicó.
-No, vámos vístete. Te llevaré a casa.
….
-¿Nos veremos mañana verdad?- rogó envolviendo sus manos en mi cuello.
-No lo sé, tengo mucho trabajo…
-Por favor.
-No puedo.
-¿Sólo fui una aventura verdad?- me soltó furiosa.- Que tonta soy. ¡Cómo no me di cuenta antes! Eres igual a los demás hombres.
-Lo siento…
Y cerró la puerta de su casa justo en frente de mis narices.
Suspiré aliviado pero al mismo tiempo me sentía mal.
Cuando llegué al trabajo, antes de salirme del coche me aseguré que todas las cosas estuvieran en su lugar, los discos… todo.
Todo estaba en perfecto estado, como si nadie hubiera entrado a mi coche.
Pero esto no se quedaría así.
-Buenos días jefe.- la gente saludaba mientras caminaba en la estación de policía. Yo sólo me limitaba a sonreír o asentir.
Entre al laboratorio de criminología y entre directo al laboratorio.
-Vaya vaya… Edward Cullen.-saludó mi amigo al verme entrar y éste se quito los guantes que usaba.
-Newton.- le di un apretón de manos.
-¿A qué se debe tu visita?
-Necesito de tu ayuda…
¿Quién imaginaria que Edward y Mike serían amigos en este fic? JAJAJAJ alsjdklasd Siento la tardanza ._. la prepa me tiene súper ocupada. Mis calificaciones no fueron las "mejores" este bimestre y tengo que mejorar.
Bueno espero que les haya gustado :3 dejen review las quiero y mil gracias por leer mis fics.
Scarlett.
