Capitulo final: nueva vida.
(Bella P.O.V)
Me senté en el sofá y apoyé mi cabeza en el regazo de mi novio mientras bebía una lata de soda, el amablemente retiraba de mi frente uno de los cabellos que se habían escapado de mi coleta, hoy era el día de mi mudanza oficial al apartamento de Edward, me la había pasado las últimas semanas moviendo pequeñas cajas desde mi apartamento al suyo para no hacer la mudanza mas difícil; antes de mi llegada él dormía en una de las habitaciones más pequeñas, dejando la habitación principal como un estudio en donde él se relajaba escuchando buena música o se ponía al tanto de los adelantos el medicina, ahora esa habitación iba a ser nuestra, acabábamos de instalar una gran cama matrimonial y de ordenar nuestra ropa en el vestidor, ahora solo teníamos que ordenar la que era su antigua habitación con sus libros y su música para que fuese su estudio y el parte en mío ya que él se había encargado de poner un librero para que también tuviera mi espacio.
Mi apartamento se lo dejé a Alice, su hermana y mi mejor amiga la cual había llegado de Inglaterra hace muy poco y para sorpresa de todos casada con un psicólogo de nombre Jasper Withlock, era la calma en persona, después de todo alguien tenía que equilibrar un poco la hiperactividad de Alice.
Y aquí me encontraba yo, descansando un poco antes de ordenar en estudio cómodamente en el regazo de mi novio, el que nunca debí dejar escapar, aunque aun me atemorizaba la idea de que al anochecer él me escuchase hablar dormida y al amanecer viera mi no tan lindo cabello enmarañado, ojalá la vergüenza fuera recompensada con usar su torso como almohada…
-Edward están tocando la puerta y te agradecería que no te levantases a atender porque estoy muy cómoda contigo aquí- dije abrazándolo mas para que no se levantara.
-Es mi vecino, conociéndolo se va a quedar golpeando hasta que alguien le abra o llegue la policía- respondió Edward levantándose del sofá mandando al diablo mi comodidad.
Escuche como abría la puerta y como un par de pasos venían a mi encuentro, me incorporé en el sofá para ver a quien había entrado; era un chico joven, quizás un año mayor que yo, cabello castaño y ojos azules que adornaban su cara de niño, en tipo era un verdadero gigante, quizás era fisicoculturista o algo así.
-Entonces era cierto lo que vio Rose esta mañana, una chica se viene a vivir contigo, y ya pensábamos que eras gay…- dijo en grandulón.
-Emmett ya cállate, le darás una mala impresión- lo silencio Edward.
-Se me olvidaba que tu eres como un caballero medieval Eddie, soy Emmett McCarthy, vivo justo al lado con mi queridísima y hermosa novia Rosalie, trabajo junto a tu novio y cualquier cosa que necesites, ya sea golpear a Edward o alimentar a un vecino cuentas conmigo- dijo en chico poniendo su mano frente a mí para que yo la estrechase, algo me decía que no debía corresponder su saludo pero para no ser maleducada cogí su mano, Emmett jaló mi mano y me envolvió en un abrazo de oso, casi me deja sin respirar.
-Emmett casi la dejas sin respiración- le regañó Edward.
-Tranquilo Dr. Cullen, se te olvida que soy kinesiólogo, sé cuanta fuerza debo aplicar, además tenía que saludar como corresponde a mi nueva vecina, quiero que sepas chica que estas cordialmente invitada a cenar a mi apartamento junto al pelmazo de tu novio, seguro tu y mi Rose serán grandes amigas- dijo en chico regalándome una sonrisa.
-Creo que no me he presentado, soy Isabella Swan, Bella para los amigos, soy enfermera y casualmente me ha transferido al hospital en el que trabajan ustedes dos- solté dejando sorprendido a Edward con esa nueva información.
-Espero que ahora no te pongas histérico con ese asunto de las enfermeras y los doctores Eddie- dijo Emmett moviendo las cejas de arriba abajo para luego palmear en hombro de Edward e irse.
-¿Cuál es ese asunto de las enfermeras y los doctores?- pregunté curiosa cuando Emmett se hubo ido.
-Digamos que hay unas enfermeras que en sus ratos libres se escabullen con doctores a lugares del hospital poco concurridos a hacer cosas que deberían hacer el sus casas- respondió Edward sonrojado.
-Así que es eso, y ¿te gustaría unirte al club?- le pregunté audazmente, si yo me sonrojaba ¿Por qué él no?
-Bella yo soy un profesional, jamás haría eso el mi lugar de trabajo, para eso ahora vivo con una enfermera bastante guapa- acotó Edward acercándose peligrosamente a mis labios.
-Solo un beso, debemos seguir ordenando si queremos tener el estudio listo hoy- dije a lo que él asentía.
Acerqué mis labios a los de él esperando que fuera un beso corto, estaba exhausta y aun me quedaba mucho por acomodar pero Edward se empecinaba en hacer trampa, me envolvió entre sus brazos fuertemente para no dejarme escapar y me besó tiernamente por largo rato dejándome sin aire.
-Sigamos ordenando pequeña bruja que quiero ver una película de zombies cuando terminemos con en estudio- expresó Edward dándome una palmada en el trasero.
-Cuida en camino que toman tus manos Cullen- expresé tratando de sonar molesta y dándole a él una palmada en el mismo lugar, después de todo, dos podían jugar en mismo juego.
-Y por si no lo sabías los zombies no me gustan- le dije acercándome a un estante para acomodar mis libros.
-Por eso quiero ver una mi preciosa princesa, para que te encojas de miedo y así yo pueda tenerte abrazada a mi toda la película- dijo Edward abrazándome por detrás para luego darme un beso en el cuello.
-¿Te das cuenta que a este ritmo nunca vamos a terminar?- solté falsamente molesta.
-Al demonio en estudio y la película, me vas a acompañar a dormir una siesta, he hecho muchos turnos de noche- expuso Edward tirando de mi y conduciéndome a nuestra habitación.
Me depositó delicadamente en la cama y me despojó de mis zapatos, luego él se recostó junto a mi descalzo y nos cubrió solamente con en cobertor de la cama, con uno de sus brazos me acomodó hábilmente para que mi cabeza y parte de mi torso quedaran sobre en suyo y cuando lo logró se dedicó a despejar mi frente de los cabellos que estorbaban, se sentía extremadamente bien el escuchar el latido de su corazón, el sentir su calor, su aroma dulce y masculino y el sentir sus manos tibias sobre mi frente.
-Cuanto te amo Bella- creí haberle escuchado cuando ya estaba por quedarme dormida.
(Edward P.O.V)
Cuando uno es medico aprende que toda superficie horizontal es apta para dormir, pero creo que por primera vez voy a olvidarme de lo que he aprendido, el reloj de mi mesita de noche marcaba las nueve, estaba oscuro y la hermosa castaña que dormía pacíficamente a mi lado parecía no tener intenciones de despertarse.
Nunca había dormido tan bien en mi vida, no por lo menos desde la universidad cuando podía dormitar con la cabeza apoyada en las piernas de Bella y ella jugaba con mis cabellos; ahora la situación era similar, iba a hacerme adicto a ella, a su calor, su aroma a flores y fresas, su respiración acompasada y la suavidad de su piel, nunca más podría dormir en otra cama en la que ella no estuviera, incluso hasta sus balbuceos incoherente me parecían adorables.
Pero ya era muy tarde y por muy tentador que sonase quedarse en la cama abrazados debíamos levantarnos, no habíamos comido nada desde el almuerzo y de seguro ella tenía hambre así que muy a mi pesar comencé a despertarla.
-Bella, pequeña, debemos levantarnos- le dije suavemente y ella comenzó a removerse en la cama.
-¿que hora es?- preguntó adormilada.
-Las nueve- le respondí observando como ella se frotaba los ojos y trataba de domar inútilmente la maraña de cabello que traía.
Al sentirse observada se levanto rápidamente y se dirigió al baño, estuvo largo rato mirándose al espejo y luego salió sonrojada.
-Soy un desastre ¿verdad?- dijo algo apenada.
-Tu cabello es una maraña pero me gusta, eres hermosa Bella, nunca lo dudes- le dije haciendo que ella se acercase a mí y se recostase con la cabeza apoyada en mi pecho.
-Tu y tu manía de hablar dormida me parecen adorables- solté de repente.
-¿Dije algo vergonzoso?- preguntó.
-Me nombraste algunas veces- le respondí.
-¿Mucho?- preguntó algo asustada.
-¿Cuanto entiendes por mucho?- le respondí con otra pregunta.
-¡Demonios!- exclamó fastidiada.
-¿Por eso no querías vivir conmigo?-inquirí.
-Temía que esa faceta mía no te gustase y terminaras aburriéndote de mí- dijo algo apenada.
-Yo nunca me aburriría de ti Bella, te amo más que a mi propia vida- le dije para darle un corto beso en los labios.
-Y si fuese por manías absurdas yo tengo varias, suelo dejar la toalla mojada sobre la cama, cuando cocino ensucio cada plato que pillo incluso si no lo he ocupado, dejo latas de cerveza en el sofá, y creo roncar cuando duermo, todos tenemos defectos ¿y tu te asustas solo por hablar dormida y tener una adorable melena de leona cuando despiertas?- expresé haciendo que ella sonriera, me alegraba ser el causante de esa sonrisa.
-Soy una tonta- dijo para esconder su rostro en mi pecho.
-No lo eres, pienso que eres realmente adorable- le dije acariciando sus cabellos.
-Edward, ¿Te habrás acordado de que tu vecino nos invito a cenar hoy?- dijo casualmente.
-Emmett y Rosalie pueden irse al cuerno, me han fastidiado mucho desde que llegue aquí- le respondí.
-Te habrán fastidiado a ti pero a mí no me han hecho nada y creo que sería una falta de educación no aceptar su invitación sin antes decírselo, así que hay dos opciones, o vamos o les dices que esta noche no podremos acompañarlos.
-Está bien dictadora, les diré que mejor otro día, después de todo el cargar cajas desde tu apartamento fue algo agotador, sabia de tu manía por los libros pero nunca imagine que tuvieras tantos- expuse buscando mis zapatos para ir a darle mis excusas a Emmett.
-¿Podemos pedir una pizza?, no tengo ánimos para cocinar y la verdad tengo hambre- dijo Bella acariciando mi brazo, si tan solo supiera lo que provocaba en mi su piel suave y cálida en contacto con la mía.
-Haz lo que quieras amor, vuelvo pronto- indiqué saliendo de nuestra habitación rumbo al apartamento de mi vecino.
Por fortuna para mi Emmett entendió mis motivos para no ir a cenar con él, o los malinterpretó porque sus bromas pesadas y en doble sentido no se hicieron esperar y Rosalie tuvo que venir a mi rescate regañando a su novio como si de un niño pequeño se tratara.
Con Bella comimos nuestra pizza y luego terminamos de poner libros en los estantes, aun no me convecina de que aquella mujer tan linda, amable, culta e inteligente estuviera viviendo bajo el mismo techo que yo, ambos estábamos exhaustos, después de todo el besarse compulsivamente y luego ordenar libros por título y autor era algo que agotaba a cualquiera; nos fuimos a dormir principalmente porque ya era muy tarde y Bella empezaba su turno un poco más temprano que yo; ella cepilló sus dientes, peinó su cabello y se metió a la cama conmigo vestida con un pijama que consistía en un pantalón de color celeste y una camiseta de tirantes con dibujos de ovejas durmiendo, algo muy infantil pero que el ella se veía demasiado adorable.
-¿Te ríes de mi pijama Cullen?, por lo menos el mío tiene estilo, no como el tuyo... todo gris como su quisieras tener pesadillas- dijo acomodando su almohada, la que también tenía dibujos de animales durmiendo.
-¿Tomaras mi mano para que no tenga sueños feos?- le pregunté mirando sus cálidos ojos castaños.
-Solo si prometes no burlarte de mi pijama- expuso riéndose.
-Ya cállate Swan, dame mi beso de las buenas noches y duérmete, mañana empiezas temprano- le ordené y ella me miró seria.
-Esta es la primera noche que duermo aquí, a tu lado- dijo como si le preocupara.
-¿Y eso tiene algo de malo?- le pregunté algo asustado, la última vez que la había visto así de serie fue cuando terminó conmigo.
-Nada, solo que el pobre de Jacob deberá buscar a otra amiga soltera y sin compromisos para pintarse las uñas mientras ve a Brad Pitt sin camiseta en alguna película- soltó con una sonrisita.
-Pero tu eres soltera y sin compromisos Bella- dije para ver a que se refería Bella con el rollo de la soltería.
-Tengo a un novio al que besar y tomarle la mano mientras duerme- me respondió algo somnolienta.
-Buenas noches amor, estas cansada, debes dormir- expuse besando sus labios por un corto tiempo, hubiera querido llevar nuestras caricias a otro nivel pero debería darle tiempo, recién había aceptado vivir conmigo, no quería presionarla.
El amanecer con ella fue mejor de lo que esperaba, por fin mi vida no era triste y solitaria, aunque yo podía levantarme más tarde me salí de la cama al mismo tiempo que ella para prepararle el desayuno mientras ella se daba una ducha, era increíble como las cosas cambiaban, el día parecía mas soleado, mi apartamento mas luminoso, incluso el olor del lugar había cambiado, olía a ella, y me gustaba.
Ella se fue a trabajar y de inmediato me sentí vacio, comencé a sentir como si el tiempo pasara muy lento, cuando ya no pude aguantar más me arreglé para ir al trabajo y tomé mi auto.
Llegué a urgencias y el otro doctor se alegró de verme mas temprano de lo habitual, se notaba que había tenido un turno muy largo, fui a la sala de los doctores a ponerme mi bata blanca y sacar el estetoscopio, ahí escuché a dos chicas hablando, ellas vestían de azul oscuro, el color del uniforme de las enfermeras, las reconocí al instante, Jessica Stanley y mi querida Bella.
-Me alegra de que te hayan contratado, faltaba personal, no te imaginas todas las urgencias pediátricas que hay a estas horas, como si todos los niños se pusieran de acuerdo para lastimarse en sus escuelas- expuso Jessica a lo que Bella asintió.
-No voltees Isabella pero el Doctor Cullen te está mirando- le dijo en un disimulado susurro.
-¿Y se supone que debo querer que me mire?- le preguntó sonando indiferente.
-¡Claro! Es guapísimo y el mejor pediatra de aquí, debe ser rico por el coche que maneja, pero no pierdas tu tiempo con él, escuché a Lauren decir que lo había escuchado hablando por teléfono con su novia la semana pasada, debe ser su novia, sino no la trataría de "amorcito" cuando habló con ella- expuso Jessica.
-Pudo haber sido su madre- le respondió Bella.
-Si era su novia esta tipa es una perra, una maldita perra con suerte- soltó Jessica.
-Si esta libre y te invita a salir o algo, acéptalo, cumple el sueño frustrado de las enfermeras de aquí, ese tipo es un dios griego, me pregunto cómo será en la...- iba a seguir hablando Jessica pero yo la interrumpí.
-Hola Jessica, Hola Bella- las saludé casualmente haciendo que Stanley diera un respingo.
Ninguna de las dos me respondió el saludo, Jessica estaba claramente asustada y Bella sonrojada hasta las orejas.
-¿Ustedes se conocen?, digo, él te llamó Bella-dijo Jessica sorprendida.
-No quiero que piensen que pedí la transferencia porque mi novio trabaja aquí- me regañó Bella ignorando completamente a su compañera.
-¿y por que fue entonces?- la reté.
-Me queda más cerca de mi nuevo hogar- respondió con una sonrisa asomándose en su bello rostro.
- Me voy, tengo un turno que cubrir- le dije para luego robarle un corto beso.
-¿Llegaras a cenar?- me preguntó como si nada, ignorando que Jessica esta con la boca abierta escuchando lo que hablábamos.
-Mi turno acaba a las siete, ¿te apetece que cenemos afuera?- le pregunté a lo que ella asintió; le volví a robar un beso antes de salir de aquella sala.
-¡Maldita perra con suerte!- exclamó Jessica claramente emocionada.
Si ella era una maldita perra con suerte ¿que vendría siendo yo?, de seguro el idiota más afortunado del planeta.
FIN!
bueno chicas aqui les dejo el final, espero que les haya gustado, el proximo capitulo será el epilogo
ojala hayan tenido unas felices fiestas
gracias por leer y por comentar
bye!
