El octavo capítulo ya está aquí… Con demasiada diferencia de tiempo entre uno y otro.
Todo tiene su explicación… He perdido "mis historias", o más bien el pendrive donde tenía los documentos solo funciona en un ordenador de casa que nunca puedo usar (porque mi madre lo tiene confiscado XD – se pasa el día jugando al solitario en él, para que luego nos digan que los enganchados somos los jóvenes). Además… no quería subir un capi sólo habiendo tardado tanto… Así que pondré hoy alguno más ;)
Me he puesto a rescribirlo todo… Cambiará mucho la idea que había hecho, pero bueno, da igual, quedará bien supongo (igualmente).
Y recuerdo que esto sigue siendo para Lapry, que es una santa conmigo y nunca me pone prisas (hasta ahora XD)… ¡Te quiero tonta! XD
¡Que empiece el capi!
EN PARTE
Parte VIII: Un, dos, tres…
Cuando Lucius entró en la sala común, hecho una furia por culpa de ese lobo de los demonios (Severus le había contado su secreto) y buscando a su amigo para despotricar contra él, se lo encontró sentado en su sillón favorito con la mirada perdida y sujetando lo que parecía ser una nota. Se sentó delante de él sin decir nada y lo observó, ¿cuánto tardaría en reaccionar? Estaba dispuesto a esperar lo que fuera sólo para luego reírse un buen rato de él.
Unas dos horas más tardes Severus parpadeó y Lucius dejó de pintarse las uñas de los pies y se puso derecho, expectante. Su amigo lo miró extrañado para, a continuación, entrecerrar los ojos. El rubio no esperó demasiado para echarse a reír, lo cual solo obtuvo como respuesta un golpe – no demasiado fuerte – en la cabeza y ver como su amigo se marchaba. ¡Ains, como le gustaba ese juego!
Pero pronto recordó su enfado (olvidado en esas horas) y corrió detrás del pelinegro para ponerse hacer su berrinche ya preparado. Empezaría con un "¿Sabes lo que ha pasado cuando salía de la sala esa de los cambios con Potter?"; eso se ganaría la atención de su amigo y podría seguir con su discurso prefabricado.
Lo que no se esperaba es que al entrar se encontrara a su amigo con unas tijeras en mano y a punto de hacer una tontería como la copa de un… ¿Cómo lo decían los muggles? ¡Qué importaba! Estaba a punto de hacer un gran atentado contra la moda. No iba a permitir semejante cosa, menos en su cuarto y menos contra ese pelo.
Fin de la octava parte.
¡Pronto el capítulo nueve! ;)
Byby of Riku Lupin
