Los personajesle pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no me demandes. Pew pew

7. Confesiones.

De todas las preguntas que existían en este maldito mundo se les ocurre preguntar esa, este juego dejo de ser divertido. El cuerpo se me heló, fue como si me hubieran echado un cubetazo de agua fría, les juró que se me bajo el efecto del alcohol. Obviamente no me quedaba de otra más que mentir.

-Vaya Bella, te has puesto pálida. – Jacob arrugó su frente.

-Estoy bien.- me apresuré a decir antes de que el me lo preguntara.

-Estaba bromeando.- trato de calmar el ambiente Seth.- No hay nada de qué preocuparse. Sólo quería ver si estaban atentos y no tomaban por tomar como acá mis ojos- sonrió y señaló a Embry con su pulgar.

- Aunque sigo sin entender por qué te has puesto pálida Bella- me miro Paul con curiosidad- Ni que hubieras robado un coche.

-Estoy cansada, es todo.- excusé.- Lo mejor es que me vaya a casa.

Todos se miraron los unos a los otros confundidos debido a mi reacción.

(…)

-No te dejaré manejar en ese estado.- Jacob tomó mi mano y la puso alrededor de su cuello mientras salíamos del bar.

-Ni que estuviera tan ebria Jacob.- me limité a decir pero él me ignoró y me puso en el asiento del copiloto.

-Calla, te llevaré a casa.

Hice una cara de asco, había olvidado la pelea que tuve con Rosalie. No quería verla en estos momentos.

-No, llévame al departamento de Alice.- el sólo asintió mientras lo guiaba a la casa de mi hermanita.- Espera, primero te llevare a casa.

-Bella, no importa, tomaré un taxi.

-No, déjame llevarte, por favor- suplique pero el negó con la cabeza.

-Eres demasiado terco.- me quejé y el sólo sonrió de oreja a oreja como si lo que le hubiese dicho fuera un cumplido.- Son las dos de la mañana, no creo que encontrarás un taxi a esta hora.

-Estamos en Nueva York, la cuidad que nunca duerme.

-Al menos déjame pagarte el taxi.- el negó la oferta otra vez.- Mira, eres mi mejor amigo y me dolería en el alma si te llegara a pasar algo, por favor, si quieres puedes quedarte esta noche en la casa de Alice, a ella no le importaría.

-¿Desde cuándo te preocupas por mí?- suspiró confundido mientras miraba hacia la calle.

-¿En serio me estas preguntando eso? – dije de forma desafiante.

-Lo siento, está bien me quedaré contigo y con Alice esta noche.- al fin se rindió.

-Gracias.-sentí un alivio al escuchar esas palabras.

-Pero…

-Esto ya lo veía venir- suspiré llevándome mis dedos al puente de mi nariz.

-Vamos no será tan malo. ¿Prometes decir nada más y sólo la verdad?

-Sí sí sí, como sea, Sácalo.

-¿Por qué te pusiste nerviosa?

-¿Qué?- dije cómo si no supiera acerca de lo que me estuviera hablando, me agarró desprevenida, me agarró con la guardia baja.

-¿Por qué te pusiste nerviosa cuando dijeron "yo nunca nunca robé un auto"?

-No es nada que te importe.

-Vamos, lo prometiste.- hizo un puchero de niño de 5 años.

Suspiré y sólo me quedé callada.

Mi silencio, al parecer, dijo todo.

-¿Así que es verdad?- miré hacia las calles desiertas, avergonzada, derrotada, molesta, tenía varías emociones encontradas. Yo sólo asentí, no me importaba si me había visto o no.- Wow. ¿Por qué nunca me dijiste?

-Te enteras que robé un auto y reaccionas de la manera más tranquila posible ¿No estas molesto?

-¿Debería?- dudó.

-No lo sé.

-Pero supongo que fue una cosa de una vez ¿Verdad Bells? Fue sólo una pequeña travesura que hiciste.

-Siento no haberte dicho antes, era un secreto.- miré mis manos.

-Soy tu amigo, nunca te voy a juzgar- puso su brazo alrededor de mi cintura y me acerco más hacía el, me sentía incómoda pero al mismo tiempo me estaba reconfortando, era la primera persona fuera de mi familia que sabía de este gran secreto, bueno… parte de él. – Lo juro.

Era hora de que supiera la verdad.

-No sólo robe un auto. Robé varios, y lo sigo haciendo- miré a Jacob, estaba callado, su rostro no reflejaba emoción alguna.- Es una larga historia.- dije mientras el estacionaba el coche. Lo volví a ver y sus ojos eran dos grandes diamantes negros llenos de curiosidad, no me quedaba de otra más que continuar.- Empecé cuando apenas tenía quince, y sigo haciéndolo desde entonces, no robo cualquier auto, normalmente robo de los caros y de las personas corruptas, como policías, abogados, personas que tienen dinero y que se pueden comprar otros autos sin cualquier problema, la verdad es que no me arrepiento de robarlos.- me encogí de hombros y dije descaradamente. No revelé más cosas. Aún no estaba lista.

-¿Cómo es que nunca te han descubierto?

-Soy hábil- le guiñe el ojo para calmar la atención del ambiente.- Aparte ¿Quién llegaría a dudar de alguien como yo?

-Entonces… las piezas que me das…

-Son robadas.- asentí interrumpiéndolo.

-¿Por qué lo haces?- dijo de manera golpeada con ira y confusión en su voz.

-Aún no te puedo contar todo. Sólo te contare lo que necesitas saber.- dije la última oración lentamente para dejar las cosas en claro y no me pidiera más detalles

-Pero Bella, ¿Por qué robar? ¿Por qué no eres honesta como los demás? ¿Por qué no eres abogada, doctora, escritora, no lo sé? ¿Por qué tuviste que escoger este tipo de vida.

-Siento que me estas juzgando Jacob, estas rompiendo tu promesa.

-Lo estoy, y trato de no hacerlo pero robar no es la única salida, hay otras alternativas.

-¿Sabes qué? No te hubiera dicho nada.- me alejé de él y pegué mi frente en la fría ventana, segundos después sentí una mano cálida alrededor de mi muñeca.

-Bella, tienes que ponerte en mi lugar, ¿Qué harías si fuera yo el que robara?- puso mi mano en su corazón.

Hubo un largo silencio incómodo.

-Tal vez…- actuaría como si nada de esto estuviera pasando, me limitaría a hablar de ese tema, o tal vez… iría con la policía. Se me congeló en cuerpo con el último pensamiento.- No lo sé.- Jacob suspiró y me soltó la mano.- Jacob prométeme algo.

-Depende de que es lo que quieras que prometa.

-Por favor.- supliqué con la voz llorosa.- Prométeme que no le dirás nada a nadie, promete me que no irás a entregarme con la policía.- el abrió la boca para hablar e interrumpirme pero puse mis dedo anular en sus carnosos labios y continúe- Y a cambio te prometo que dejare ese vicio.- ahora me costaba trabajo decir la palabra robar.

Retire mi dedo de sus labios y lo miré preocupada, estaba serio, nunca lo había visto así de serio. Me arrepentía de haberle dicho la verdad ahora sabía que nunca me iba a ver con los mismos ojos.

-Está bien, lo prometo.- respondió con la voz apagada.

-Muchísimas gracias Jake- le sonreí pero esa sonrisa no llego a los ojos.

No se habló más sobre el asunto y salimos del auto. Este silencio me estaba matando.

Cuando llegamos al departamento de Alice, suspiró.- Creo que mejor me voy a casa.- no le di más guerra, no quería que estuviera incómodo.

-Está bien, gracias por todo.- él sabía que entendía por qué no se podía quedar.

-Nos vemos.- besó mi coronilla y se fue.

Esa noche no dormí, fue una noche muy larga.

(…)

Edward POV

Los robos de autos decrecieron sorpresivamente, ahora sólo robaban uno o dos autos cada dos semanas, esto estaba mejorando pero aun así tenía que encontrar a la causante de eso. Olvidé lo que pasó con mi auto y seguí con mi vida, pero aún no me daba por vencido, tenía que encontrarla.

-¿Sargento Cullen?- mi secretaria Jessica interrumpió el hilo de mis pensamientos.- Tiene una visita, es su hermano.

-Hágalo pasar.

Un hombre corpulento moreno entró con una sonrisa de oreja a oreja.

-Eddie- hice un mueca, sabía que odiaba que me llamaran así.- Oh disculpe- entrecerró los ojos para mirar la placa que estaba en mi escritorio.- Sargento Cullen.- dijo con una sonrisa burlona.

-Necesitas lentes Emmett, ¿Qué quieres?- fui al grano y él se sentó en la silla que estaba en frente de mi escritorio.

-Mi madre me dijo que te dijera que no hicieras planes para mañana en la noche.- dijo mientras jugaba con sus dedos, parecía nervioso. Era un adolescente en cuerpo de hombre.

-¿Por qué?- alcé la ceja manteniendo una postura firme.

-Habrá una cena familiar…- y de nuevo le estaba dando muchas vueltas al asunto.

-¿Y luego? ¿A qué se debe la ocasión?

-Bueno, la cosa con Rosalie está yendo seria, así que irá a cenar con la familia mañana.

-Está bien.- fruncí los labios. Iba a ser una noche aburrida, mis padres echándome en cara que Emmett ya estaba casi sentando cabeza cuando yo seguía siendo todo un don juan.

-Sé que te vas a aburrir- rodé los ojos como si fuera lo más obvio del mundo.- Así sugerí a Rose que llevara a su hermana.- miré a Emmett con curiosidad.

-¿Por qué?

- Para que no esté sola en esto, nuestra familia puede llegar a ser intimidante ¿Lo sabes?- se desvió del tema y lo miré con ojos de pistola- y, claro para que tú no te aburras...- se encogió de hombros- no te preocupes, su hermana también es guapa.- me miró sabiendo que mis ojos preguntaban eso, como si mi hermano me leyese la mente.

-Estaré ahí mañana.-

Emmett se paró con una sonrisa de satisfacción dibujada en su rostro y salió de mi oficina no sin antes decirme.- No lo vayas a arruinar.- se borró aquella sonrisa de su rostro y me miro con ojos serios.

¿A qué se refería con eso?

Bella POV

(…)

-Hola grandulón.- dije con una sonrisa tímida y Jake sólo se limitó a asentir.

Desde aquella noche no me trataba de la misma forma, ya no era lo mismo.

-¿Necesitas una mano?- negó con la cabeza.

Hoy era uno de esos días en los cuales Jacob se limitaba a asentir, negar o hacer ruidos extraños. No me hablaba y eso me frustraba y lastimaba.

-¿Estás seguro?- asintió mientras no paraba de trabajar.- Jacob… ¿estás bien?

-Lo mejor es que nos demos un tiempo, Bella.- escupió las palabras que menos quería oír en estos momentos.

-¿Qué por qué?- dije alterada.

-Tienes que darme un tiempo de asimilar las cosas, tranquila, no romperé ninguna de mis promesas. Es que…- se empezó a rascar la nunca con nerviosismo.- ya no te puedo ver de la misma forma Bella, lo mejor es que dejes de venir al taller… sólo por un tiempo.- remarcó.

-Jake…- sentí algo mojado en mi rostro ¿Estaba llorando?

-No hagas esto más difícil Bella.- esperaba que me abrazara y pusiera sus cálidos brazos alrededor de mi cintura, pero de nuevo, estaba poniendo mis expectativas muy altas. Ahora Jacob y yo manteníamos nuestra distancia, como si no quisiera tocarme, como si fuera un bicho raro.

Sentí como un gran hoyo se hacía en mi pecho. Como si me faltara el aire y no pudiese respirar.

-Si eso es lo que quieres.- dije con la voz seca y salí de aquel taller.

(…)

-Bella tienes que entenderlo, ponerte en su lugar.

-Lo intenté Alice pero no puedo. Lo mejor hubiera sido que no le contase nada.

-No, creo que fue lo mejor, ahora tú y Rosalie roban menos autos que de costumbre.- sonrió.

-Pero… ¿Y si me delata? ¿Si le dice a la policía?

-Eso hubieras pensado antes de hacer cosas ilegales.- me recordó.

-Tienes razón, recuerda que sólo tú sabes que le dije a Jacob.

-Nunca diré nada.

-Júralo.- ella alzó la ceja- está bien confió en ti.

-Dejemos de hablar de eso- sugirió.- ¿Ya escogiste un atuendo para la cena?

-¿Qué cena?- ella rodó los ojos.

-Rosalie… Emmett- me dijo como si fueran pistas

- Ah esa cena.- me estremecí.- Sigo sin entender por qué me tienen que llevar, saben que no es lo mío, aparte no es mi novio.- comencé a lamentarse por aceptar.- ¿Si mejor vas tú?

-Sería inapropiado.

-Inapropiado es que me hayan obligado a ir.

-Entiéndela- comenzó a jugar con mechones de mi cabello.- No quiere pasar por ese momento sola.

-¿Y por qué no te lleva a ti en vez de a mí?- cuestioné.

-Ya te dije, sería inapropiado, me veo mucho más joven que ustedes, Rosalie y tu aparte de hermanas son como mejores amigas, No sé siempre han sido más unidas- se encogió de hombros.- Tienen una conexión que nadie puede entender, bueno me estoy desviando del tema. Aparte tengo entendido que Emmett tiene un hermano, que tiene tu edad.- empezó a decirme un buen de cosas las cuales debía a ir a la bendita cena.

-Está bien.- terminé por aceptar para que se callara.-

-¿Entonces… qué llevaras?- se acostó boca abajo en el piso y me miró con sus ojos color chocolate llenos de curiosidad.

-¿Esto?- apunté mi jeans y mi camisa de tirantes. Ella me miró con desaprobación.- ¿Qué? Es Rosalie la que tiene que dar una buena impresión. –Aparte ya no hay tiempo para que compre un vestido.

-Siempre dejas todo para el último, por lo tanto…Sabía que dirías eso, así que me adelanté.

-Era de esperarse- susurre de forma rápida para que no me escuchara.

-¡Te escuché!- protestó y se levantó del suelo.

-Alice… es completamente innecesario.

-Calla, trabaje mucho en este vestido.- regresó al living con un vestido blanco corto, un par de accesorios y unas zapatillas que se acercaban al rosa. ( weheartit (punto)com entry/59164923/via/NosePiensa )

-Pensé que Rosalie era la que debía de impresionar- arrugué la nariz mirando el vestido.

-Tu eres mi musa.- se encogió de hombros.- Creo que Rosalie se las arreglará para encontrar un buen vestido, ella no necesita mi ayuda tanto como tu.

-Gracias.- dije con sarcasmo.

-Ahora deja de lloriquear y ponte el bendito vestido.- Puso las cosas en mis brazos y me empujó hacia su habitación.

Parecía que estaba en un spa, me di un baño de burbujas. Alice no me permitió hacer nada, ella se encargó del maquillaje, el peinado, hasta de mis uñas. No proteste porque ya estaba acostumbrada a que me tratara como un conejillo de indias cada vez que iba a su departamento. En ningún momento me dejó mirarme al espejo y cada vez que intentaba hacerlo me golpeaba la cabeza, tenía la mano pesadita.

-Listo.

-¿Ahora si me puedo ver en el espejo sin ser golpeada?.- pregunté cubriéndome la cabeza

-Sí, Bella deja de arruinar tu peinado.- alzó la mano para golpearme el brazo pero logré esquivarla.

Cuando volteé para verme en el espejo, no reconocí a la mujer que estaba ahí. Se veía hermosa, me veía hermosa, Alice había hecho un maravilloso trabajo, mantuvo el maquillaje natural, un poco de rímel y delineador, era perfecto lo único que resaltaba eran los labios de color carmesí; el cabello caía en forma de ondas, ni era muy rizado pero tampoco tan lacio, miré que tenía un prendedor con brillantes en el cabello… Y ni hablar del atuendo, el vestido conservador pero al mismo tiempo resaltaba mis curvas. Que dios bendiga la existencia de Alice, era la primera vez que me sentía…. Bonita.

-Ni se te ocurra llorar.- sentenció la pequeña de cabello corto.

-Alice, es precioso, muchísimas gracias.- abrí mis brazos para abrazarla y ella corrió a ellos para darme un abrazo lleno de amor y ternura.

-Lo que sea para mi hermana favorita. No le digas a Rose – rió.

-Tu secreto está a salvo conmigo.- juré con el corazón

Esperamos a que Rosalie pasara por mí, mientras tanto la pequeña duende me amenazó que me las vería con ella si llegara a ensuciar el preciado vestido, cuando vi que no estaba bromeando me asusté, podría asustar si ella se lo proponía. Cuando al fin sus facciones se suavizaron hablamos de cosas triviales y evito a toda costa hablar de Jacob, lo cual agradecí. Mi corazón se estremecía cada vez que escuchaba su nombre. Después de una hora al fin tocaron la puerta, mi corazón empezó a latir con más rápido, la verdad no entendía por qué estaba tan nerviosa, la nerviosa debería de ser Rose, no yo.

-Wow.- Rosalie y yo dijimos al mismo tiempo que nos miramos la una a la otra.- Te ves….- dijimos al mismo tiempo otra vez y ahora nos reímos.

-Te ves impresionante.- dije yo y mi hermana sólo sonrió de oreja a oreja, llevaba un hermoso vestido de color rojo que se adaptaba a sus curvas, el vestido hacía resaltar su piel pálida. Se veía como una modelo.

-¡Ni digamos de ti! Te ves hermosa- no pude evitar sonrojarme.- Gracias Alice bebé- Rosalie dijo en voz alta y le guiñó el ojo.- Vámonos, quiero ser puntual.

-Vaya, tu ¿puntual? Por favor. Alice muchísimas gracias- ella tomó de mi muñeca y me jaló hacia la calle. – Te quiero Alice- grité a todo pulmón y logré escuchar su risa, era como campanitas.

Emmett nos esperaba con el auto encendido, y me senté en el asiento trasero.

-Hola Bella.

-Hola Emmett.- miré hacia otro lado pero con una sonrisa en el rostro. Me caía bien Emmett pero era muy seria, no me desenvolvía con facilidad con la gente excepto con… Sacudí la cabeza tratando de no pensar en ese nombre.

-Ambas se ven guapísimas.- me sonrió a través del espejo retrovisor.

-Gra…

-Ay osito. Gracias – Rose me interrumpió y beso sus labios.

Miré hacia el otro lado sintiéndome incómoda, esta noche seria la que hace mal tercio.

(…)

El trayecto no fue tan incómodo y raro como lo pensaba, la música estaba a un volumen considerable y sólo miraba en paisaje, esta noche no había tanto tráfico como de costumbre, pensaba en que había sido una pésima idea venir, no encajaba.

-Bella, lo siento. ¿Te estamos aburriendo verdad?- dijo Emmett apenado.

-Para nada.- respondí tal vez… demasiada ironía. Rosalie me lanzó una mirada amenazadora que me hizo estremecer.- Por supuesto que no. – dije de buena manera y ella suavizo sus facciones.

Ahora había un silencio incómodo gracias a mí. Qué estúpida soy.

Cuando al fin llegamos podía sentir los nervios de Rosalie, ambas bajamos del coche junto con Emmett y podía ver como sus manos temblaban cuando estaba a punto de tocar la puerta.

-¿Emmett nos puedes dar unos minutos?- la jalé hacia un lugar más privado antes de que contestara. Sus manos estaban sudando, me limpié su sudor en mi vestido y la tomé por los hombros sacudiéndola sólo un poco.- Rose, tranquila, todo saldrá bien.- Ella comenzó a temblar.- ¡Presta atención! ¡Escucháme!- miraba hacía el piso y alcé su barbilla con un poco de brusquedad- Sus padres te amarán, eres una persona maravillosa, y haces a Emmett feliz. Eso es lo que más les importa a ellos.

-Bella estoy demasiado nerviosa. – la abracé por unos segundos.- Muchas gracias por venir, sin ti probablemente ya me hubiera desmayado.

-No es nada, para eso estamos las hermanas.- me encogí de hombros.

-Bella quiero pedirte una disculpa. Siento ser tan mala contigo.

-No te preocupes, ahora quiero que te concentres y no digas nada estúpido en frente de los padres de Emmett, no podré ayudarte ya que lo más probable es que Emmett se siente contigo.- ella asintió nerviosa

-¿Si me preguntan a que me dedico?- mordió su labio.

-No te preocupes, yo me encargaré de eso.- acaricié sus hombros tratando de calmarla.- Todo saldrá bien.- repetí.- Confía en mí.

Ambas suspiramos y nos acercamos hacia la casa de los padres de Emmett. Cuando el novio de mi hermana tocó la puerta pude ver como el cuerpo de Rose se petrificaba y volteó a verme asustada.

Todo saldrá bien. Gesticulé con la boca y ella se calmó… sólo un poco.

La puerta se abrió y nos recibió un hombre alto de cabellos color dorado, y nos sonrió. Aquellas arrugas me parecieron adorables y las pocas canas que tenía en el cabello me dieron ternura, me hicieron extrañar a mi padre, llevé las manos al corazón por escasos segundos y primero abrazó a su hijo y después estrechó las manos, primero con Rosalie y después conmigo.

-Así que tú debes de ser Rosalie.-le dijo a mi hermana con una sonrisa cálida y esta asintió nerviosa.

-Un placer.- mi hermana susurró con los nervios a flor de piel.

Hago mal tercio. ¿Qué demonios hago aquí? Los padres de Emmett quieren conocer a Rosalie no a Rosalie y su hermana.

-Ah ella es Bella, la hermana de Rose. – Emmmett dijo sonriendo.

-Un placer, señor Cullen.- Yo sólo sonreí tímidamente.

-No hay que ser tan formales, pueden llamarme Carlisle.- rió para calmar la tensión y nerviosismo del ambiente.

Carlisle nos dejó entrar a aquella ostentosa casa, si por fuera era hermosa, por dentro era lo que le seguía, era perfecta, todos los muebles parecían demasiado caros y elegantes tenía miedo de tocar todo, era demasiado torpe y todo lo podría destruir con tan sólo tocarlo y… sacudí la cabeza calmándome. El padre de Emmett no le preguntó a sobre mi presencia, supuse que entendería que Rosalie necesitaría una mano para no sentirse sola e intimidada. En el comedor nos esperaba una mujer delgada, con cara de corazón y facciones maternales, era hermosa. Su cabello era color caramelo y nos sonrió. Supuse que todo iría bien…

-¿Dónde está mi hermano?

-Ah fue al baño.- respondió su madre y después me miró -Rosalie te ves hermosa. – me regaló a mí un abrazo y me susurró en el oído- No sabía que a Emmett le gustaban también las morenas.

-Mamá…- dijo Emmett incómodo.

-¿Sí cielo?- me soltó sonriendo de oreja a oreja.

-Yo no soy Rosalie.- dije apenada y me sonrojé como tomate. Miré a Rose y ella se mordía el labio.

-Yo soy Rosalie.- dijo mi hermana con un susurro y le ofreció la mano a la madre de su amado.

-Mucho gusto.- la sonrisa de la madre de Emmett desapareció y le contesto de forma seca dejándola con la mano en el aire.

-Mamá…- dijo Emmett molesto.

-Terminaré de preparar la cena.- se limitó a decir y dejó la habitación, Carlise miró apenada a mi hermana y siguió a su esposa.

Esta será una cena muy larga.

-Cuánto lo siento.- Emmett besó la frente de mi hermana.

-No te preocupes- dijo con la mirada triste y después me miró con los ojos llorosos.

-Iré a hablar con ella.

-Emmett….- pero él ya se había ido antes de que ella terminara de protestar.

-Tranquila.- acaricié su hombro tratando de reconfortarla.- Tendrás que ganarte a su mamá, ¿De acuerdo? No te pongas triste. Será fácil, todos te adoran- le di más ánimos, ella seguía con la mirada triste- No vayas a llorar- le regañé- te ves hermosa y no quiero que se te arruine el maquillaje.

-¿Use algo demasiado atrevido verdad?

-No no, claro que no.

-¿Entonces?

No sabía que contestar. Gracias al cielo Emmett llegó más relajado y le susurró algo en el oído a mi hermana que la hizo sonreír un poquito.

-Siento eso Bella.

-Iré a tomar un poco de aire.-

Estaba pensando en una historia para cubrir nuestro gran secreto y estando aquí las ideas no llegaban a mi mente. Salí de la casa y me recargué en un árbol, las ideas seguían sin llegar y extrañaba a mi sol personal, tal vez si no hubiera aceptado a venir aquí y no le hubiera dicho mi secreto probablemente ambos estaríamos tomando cerveza en su taller. Saqué de mi bolso un cigarrillo para que las ideas fluyeran con más facilidad y la tensión que comenzaba a sentir se fuera, hace semanas que no fumaba y se sentía tan bien. De pronto algo llamó mi atención, a lado derecho del auto de la Jeep de Emmett había un Volvo plateado, ni siquiera lo había visto cuando habíamos llegado, tal vez no lo vi porque estaba demasiado preocupada por mi hermana. Me acerqué hacía aquel flamante Volvo con ojos de deseo, estaba en perfectas condiciones, parecía nuevo. Mordí el labio, no es apropiado. Aquí no. Contrólate Isabella. Ni te atrevas a robar ese auto. Mi subconsciente me regañó. Pasé mis dedos por el coche y sonreí para mis adentros.

-La cena está servida.- Una voz atercipelada interrumpió aquel "intimo" momento, rápidamente quité las manos del coche y tiré el cigarro en el piso apagándolo con mi zapato.

-En seguida voy.- me arreglé el cabello nerviosa aún sin haber visto aquel dueño de esa suave voz.

-¿Te gustan los autos?- escuché su voz cerca de su mi oído, y se me puso la piel de gallina. ¿Cuándo tiempo llevaba ahí? Me volteé para ver la cara de aquel hombre con voz de ángel y las mejillas se me pusieron coloradas. Era hermoso, cabello cobrizo, sonrisa de comercial y ¡Wow! Era demasiado alto y ni hablar de esas hermosas esmeraldas que se cargaba en los ojos.

-Sí algo así.- balbuceé y me sentí como una completa tonta.

-Siento haberte asustado, no era mi intención.- ronroneó.

-No hay problema.- alejé la mirada.

-Soy Edward… Edward Cullen.-

Me quedé petrificada. Y las imagenes de aquella noche volvieron a mi mente.

Oh no.. estaba en problemas

N/A: Dios mío, ¿Qué creen que pase? Asdfghjkl Guapuras, esto fue el capítulo de hoy, a partir de aquí los capítulos serán mucho más largos. Espero que les haya gustado. El siguiente capítulo será más emocionante. Gracias por leer mis ideas locas, y dejen review. Nos estamos leyendo ¡Muchas gracias!

N/A 2: Aquí esta el vestido de Rosalie por si se quedaron la duda. weheartit (punto)com / entry /59167264 /via /flickeastwood