Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no demandas. Pew pew
8. Fracaso total.
Bella POV
-¿Estas bien?- posó una de sus cálidas manos en mi hombro.
-Sí- mentí- perdón disculpa, sólo me maree un poquito- reí por lo bajo- Oh disculpa que descortés soy- "ya cállate, estas quedando en ridículo" "¿Pero cómo no estar nerviosa? Es un policía." Ambas, sólo guarden silencio. Me regañé. Genial ahora escuchaba voces dentro de mi cabeza, sacudí la cabeza con la esperanza que esas voces se alejaran de mi subconsciente y alcé mi mano para estrecharla con la de Edward- Isabella Swan- "Ah sí, la chica que robo tu auto y después lo devolvió.. ya sabes el robo del año." Shhhh.-…mucho gusto.
-El placer es mío.- sacó esa sonrisa torcida que hizo palpitar mi corazón más rápido
Cuando estrechó su mano con la mía, sentí cosquillas y retiré la mano rápidamente.
-Lo siento- ambos dijimos al mismo tiempo y nos reímos.
-¡Edward! ¡La cena está servida! – se escuchaban los gritos la señora Cullem.
-Lo mejor será que entremos antes de que enloquezca.
-Está bien- asentí lentamente y caminamos juntos hacia la casa, ambos manteníamos nuestra distancia, mordí mi labio nerviosa y crucé los brazos mientras él me dejaba pasar primero como todo un buen caballero.
-Dios Edward controla tus hormonas, pensé que ya la habías secuestrado - Emmett le guiñó el ojo y le golpeó la espalda jugando y el sólo gruñó.
-Emmett….
-¿Por qué tardaron tanto?- interrumpió Carlisle con una sonrisa burlona dibujada en su rostro y nos miró- Oh... Ya veo porque
-Papá.- protestó Edward otra vez.
-Ah aquí están, la cena se está servida. ¿Cielo, por que tardaron tanto?- Esme entró al living y miró a sus hijos desaprobación- Edward por el amor del señor arréglate esa corbata, y ni hablemos de ti….-señaló a Emmett negando con la cabeza una y otra vez.-Emmett mira esos pelos que te cargas.-Miré a Rosalie y ambas tratamos de contener las carcajadas.
-Mamá me estas avergonzando en frente de mi chica- protestó Emmett cuando su mamá se acercó y comenzaba a arreglar su cabello con sus delgados y delicados dedos.
-Deja de lloriquear. Ah Rosalie ¿Siempre anda así de despeinado?- le sonrió de manera amable a mi hermana y ella parecía confundida y alegrada debido a su repentino cambio de humor hacia mi hermana, supuse que Emmett y su mamá habían tenido una plática seria en la cocina. Le pegué a mi hermana con el codo en las costillas suavemente para que le respondiera.
-Sí, pero se ve adorable.- mi hermana se puso colorada y todos nos dirigimos a la cocina.
Todos tomaron sus lugares, Rosalie y yo nos vimos obligadas a sentarnos juntas, ella se sentó en frente de su amado y yo en frente de su hermano mientras que Esme y Carlisle se sentaban en la cabecera de la larga ofrecí a ayudar a servir la comida pero no me dejaron seguían diciendo que eramos las invitadas y que sólo disfrutáramos de la cena.
-Señora Cullen, le quedó riquísima la cena.- mi hermana felicitaba mientras le daba otro bocado a su comida.
-Puedes llamarme Esme, cielo.- Esme sonrió y acarició la mano de su esposo. Suspiré llena de nostalgia, ver a esa pareja de casados me hacía extrañar a mi madre.
-Gracias, Esme- susurró mi hermana con una sonrisa que le llegó a los ojos.
Mientras cenábamos, se hablaban de temas triviales. Emmett nos contó chistes que nos hicieron a mí y a mi hermana llorar pero de la risa. De vez en cuando me sentía observada y cuando miré al chico de cabellos cobrizos éste tenía sus ojos puestos en mí, alejé la vista para no perderme en esas hermosas esmeraldas y sonrojarme como una niña de quince años. Supe que cuando llegó la hora del postre la cosa se iba a poner seria, ya se me hacía raro que no hayan bombardeado a Rosalie con preguntas.
-Entonces… Rosalie- la madre de los chicos se aclaró la garganta- Emmett me dijo que venían de Seattle.
-Ah sí, nos mudamos aquí por mi otra hermana, Alice, deseaba estudiar diseño de modas en Nueva York. No quisimos dejarla sola así que toda la familia se vino para acá.- se encogió de hombros con una sonrisa tímida.
-¿Ella diseño sus vestidos?- preguntó Esme interesada.
-Sólo el de Bella. - todos voltearon para observarme y no pude evitar que mis mejillas se tornaran en un color rosado.
-Esta divino- Esme dijo sonriendo
-G..gracias
Suspire frustrada, porque Edward Cullen no me quitaba la mirada, me miraba como si fuera su presa o algo por el estilo que por cierto de alguna manera me parecía atractivo, sus ojos me hipnotizaban y me puse roja como tómate cuando me guiño el ojo mientras tomaba un poco de vino.
-¿Bella escuchaste? - Rosalie reventó mi burbuja
-Este… bueno… ¿qué preguntaron?- comencé a balbucear.
-Te pregunte que por qué andabas muy callada- Emmett repitió
-Ella es muy tímida, es todo.- dijo Rosalie pasando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja la miré agradecida y ella me acarició el hombro.
-Y bueno, ¿A qué se dedican?- Rosalie ya veía venir aquella pregunta y tomo una gran cucharada de su helado de vainilla, era como la señal para decirme que me encargaría de esa parte.
-Bueno..- todos me voltearon a ver con expresión de sorpresa ya que no esperaran que yo fuera la que contestara.- Rosalie y yo trabajamos en un taller mecánico.- me encogí de hombros- desde pequeñas siempre nos han gustado los carros. Bueno tengo que admitir mi padre siempre nos involucró a mí y a mi hermana en esos asuntos, nos trató como los dos hijos varones que nunca tuvo.
-Rosalie nunca me lo había mencionado.- dijo Emmett sorprendido.
-Es como nuestro Guilty Pleasure- continúe.- Nuestro pequeño secreto, es que lo que sucede- comencé a hablar con menos pena y más fluidez- cuando le decimos a la gente que amamos los autos, no nos creen y no los culpo- todos rieron y despeiné un poco mi cabello con mis dedos.
-Wow- todos los Cullen dijeron al mismo tiempo mi hermana y yo nos miramos con una sonrisa de oreja a oreja. Esta noche no iba a ser tan rara como lo pensaba.
-Esa no me la esperaba.- susurró Edward y mordí mi labio lo que menos quería era que comenzara a sospechar.
Seguimos hablando sobre autos, la que menos se veía interesada era Esme, es como si estuviese cenando con cuatro chicos, cada vez que hablábamos de autos Rosalie decía que mi cara se veía diferente, había un brillo en mis ojos como si estuviese enamorada. Cuando vi la cara de Esme palmeé la mano de Rosalie para que cambiara de tema en el cual Esme se podía incluir.
Cuando terminamos de cenar, todos se fueron a la sala de estar mientras que yo ayudé a Esme a recoger la mesa y esta vez no acepté un no por respuesta estaba acostumbrada a ayudar cuando iba a casa ajenas.
-Gracias.- dijo Esme se dirigía a lavar los platos.
-Permítame.- dije haciendo un gesto a los platos sucios.
-Bella, eres nuestra invitada no puedo permitir eso.
-Por favor…- supliqué.
-La próxima vez.- acarició mi mejilla y comenzó a lavar los trastos mientras yo le hacía compañía.
¿La próxima vez?
-Tú y tu hermana son buenas niñas.- comenzó a hablar para romper aquel silencio.
Suspiré. Si tan sólo supiera de lo que éramos capaces de hacer.
-¿Sabes algo?- continuó y me acerqué a ella mientras ella lavaba los trastes.- Hace mucho que no veía a Emmett tan feliz. Me alegro que Rosalie haya llegado a su vida ¡Enhorabuena! –Exclamó alzando las manos salpicando un poco de jabón y no logré contener las risas.- Aunque ni hablemos de mi Edward- suspiró negando con la cabeza- Siento que él nunca sentará cabeza, para el no existe nada más que el trabajo. - dijo decepcionada
-¿A qué se dedica?- ya sabía la respuesta pero sólo quería conformar que fuera verdad.
-Es policía, trabaja en el departamento de escenas de crimen- dijo - Hace poco lo promovieron, estoy muy orgullosa de mi pequeño bebé…¿Hablo mucha verdad?
-No, en realidad soy yo la que casi no habla.- me encogí de hombros.- soy una persona de pocas palabras creo que lo heredé de mi padre.
- Vente, vamos al living, te aseguro que nos estarán extrañando.- se secó las manos con una servilleta al terminar de lavar los trastes.
-¿Ahora atacabas a Bella con preguntas, mami?- preguntó Emmett en forma burlona cuando llegamos a la sala.
-Por supuesto que no, sólo conversábamos.- le contesté cruzando los brazos siendo tentada de sacarle la lengua como niña pequeña.
-Claro, pequeña.
-¡Oye no soy tan pequeña!- rezongué y Rosalie me miro arqueando la ceja.-Lo siento- ella seguía mirándome con desaprobación- Ay Rosalie por favor.- rodé los ojos- Iré a hacer una llamada- mentí y salí de la habitación no sin casi antes tropezarme con una mesa que no había visto, empecé a maldecir en voz bajita y salí de la gran casa.
-Maldita maldición- me sobé la rodilla mientras me sentaba en el porche y encendía un cigarrillo.
-¿Estas bien?- abrí los ojos sorprendida cuando descubrí que Edward Cullen estaba en frente de mi con una sonrisa pícara.
-¡Lo volviste hacer!- lo acusé.
-¿Qué hice?
-Aparecer de la nada.
-¿Estas bien?- volvió a preguntar con una risa burlona.
-Deja de burlarte, soy algo torpe ya se me había raro que me haya caído en las últimas 12 horas.
-¿Tan torpe eres?- comenzó a burlarse- bueno eso no lo podemos probar aún, tiene unas pocas horas de que te acabo de conocer pero tienes cara de que eres un imán para los problemas.
-Lastimas mi ego Cullen.- sonreí de oreja a oreja de forma sarcástica y el me guiño el ojo.
Apenas conocía a este chico y nos hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida, de repente sentía como aquel hoyo que el chico moreno había dejado iba desapareciendo poco a poco, no se iba por completo era como una especie de anestesia. Pero cuando recordé lo que le había hecho a este extraño se me hacía un gran nudo en el estómago. Sólo rogaba porque no dijera algo de más.
Olvídalo ya. Seguramente él ni siquiera se dio cuenta.
-No sé qué diablos hago aquí- cerré los ojos y aspiré un poco del cigarro para segundos después sacarlo con absoluta lentitud.
-Lo mismo me pregunto yo.
-Por dios Cullen yo me siento como una intrusa, se hizo la cena para conocer a la novia de tu hermano no a su novia y su hermana.
-Yo debería estar trabajando en este preciso instante.
Sí que era un policía dedicado. Se me hizo un nudo en la garganta.
-¿No te da miedo?
-¿Disculpa?- dijo distraído.
-¿No te da miedo a salir algún día lastimado? Ya sabes…
-¿Cómo supiste?- mordí mi labio y sonrió para sus adentros.- Esme…bueno en realidad para eso me entrenaron, para no salir lastimado.
-¿Te gusta tu trabajo?- pregunté interesada.
-Me encanta. Porque hago que la justicia se cumpla y los criminales reciban su castigo.
-Oh.
-¿En serio te gustan los autos o te querías hacer la interesante?- dijo con voz dudosa
Machista, igual que los otros.
Edward Cullen íbamos bien hasta….que tuviste que abrir la boca
Me llevé las manos al corazón fingiendo que había lastimado mi ego una vez más.
- Edward nunca llegaría a pensar que fueras tan…. Machista- dije la palabra tan marcada.- No debería sorprenderme.- me encogí de hombros- que decepción.- palmeé su hombro con mi mano.
-Oye…Me está retando señorita Swan.- me miro con ojos amenazadores.
-No tengo porque darte explicaciones, si quieres creerme bien y si no también.
Edward no esperaba esa respuesta, ya que se quedó rígido como una estatura cuando dije esas palabras. Después hubo un silencio, largo y tenso silencio.
-Iba a llevar mi carro al mecánico porque algo anda mal…- empezó a rascarse la nuca, oh ya veía hacia donde iba esta conversación Quería que probara que efectivamente sabía de autos.
-Veamos cuál es el problema.- me levanté de la banca sin pensarlo dos veces, esperándolo a que el me siguiera y sus verdes orbitas me miraban sorprendido- Aunque dudo que algo este mal, se ve en perfectas condiciones.
-No estes tan segura.
-No te equivoques Edward.- me volteé para poner mi dedo sobre su pecho.
Edward POV
Era la primera vez que una mujer me hablaba de esa manera y… para ser honestos me excitaba, sus labios carnosos, aquellos ojos de color chocolate que me hipnotizaban como la voz de una sirena, y ni hablemos de su perfume. Isabella Swan me estaba volviendo loco y apenas conocía a aquella muchacha. Alcé ambas manos al aire para demostrar inocencia y ella sonrió con una sonrisa que le llego a los ojos, pero esto aún no acababa ni que creyera que se la dejaría tan fácil.
-¿No te darás por vencido verdad?- parecía como si me leyera el pensamiento
-No
-Entonces vamos a ver tu auto.
No me di cuenta pero antes de que abriera el capote de mi auto, tenía su larga cabellera peinada en una cola de caballo. ¿Cuándo se peinó? ¿Tan distraído era? ¿O ella era muy rápida? Aun así se veía encantadora. Mientras empezaba a revisar y mover cosas, mi mente morbosa comenzaba a trabajar, ese vestido que traía hacía ver esas piernas tan largas, se amoldaba a su cuerpo a la perfección resaltando esas perfectas y discretas curvas y ese pequeño trasero… Iba a ser mi perdición. Si algún día llegaba a conocer a la diseñadora de aquel vestido, la tenía que felicitar.
-¿Qué estas mirando?
Y sentí como mi corazón se detuvo por algunos segundos y algo por el área del pantalón me comenzó a molestar ante la siguiente imagen que vi, una delgada capa de sudor cubría la frente de Bella , sus manos tenían un poco de grasa y de repente para mis ojos el vestido le había hecho más corto.
-Nada….- dije nervioso llevando mis manos a mi pantalón que de repente comenzaba a apretarme.
-Eres un mentiroso.- me fulminó con la mirada y cerró el capote con tal vez demasiada fuerza. Hizo una mueca cuando trato de cruzarse de brazos pero no podía porque sabía que mancharía aquel hermoso vestido
-¿Qué?- miré a otro lado actuando como si no me hubiera descubierto y actué como él desentendido.
-¡Que eres un mentiroso!- ¿era yo o estaba haciendo una escena? Y me tensé. Me había atrapado- No hay nada malo con tu coche.- mi cuerpo se relajó a escuchar esas palabras.
-Ah, si ya lo sabía.- dije descaradamente.
-Tú…- apretó sus manos hasta que se formaron unos adorables puños.
-Yo…- me reí- sólo quería ver si no mentías.
-¿Por qué habría de mentir?-alzó una ceja.- Sólo porque seas policía no significa que debas subestimar y dudar de toda la gente que conozcas.- escupió esas palabras como balas.
-Lo siento, es la costumbre.
-Como sea. Voy… a lavarme las manos ya que hiciste que me las ensuciara en vano.- acusó con los ojos y volvió a entrar a la casa.
Bella POV
-Bella que...- Rosalie comenzó a balbucear cuando vio mi aspecto ¿Tan mal me veía?
Respira Bella, respira.
-No preguntes.- me sonrojé.
-El baño esta por el pasillo a la derecha.- dijo Carlisle antes de que yo preguntara.
-Gracias.- sonreí y fui hacia donde me habían indicado.
Al entrar y ver mi aspecto quería que la tierra me tragara, había arruinado mi peinado, tenía una ligera capa de sudor en mi frente y ni hablar de mis manos gracias a dios no había ensuciado el vestido pero cuando llegara a casa de mi hermana para devolver el vestido ella va a preguntar qué paso con mi aspecto, y me esperaba un gran sermón de mi hermana menor. Me lavé las manos con abundante agua y limpie mi sudor con un poco de papel, estaba pensando en mojar mi frente para calmar el calor que sentía pero no quería arruinar también mi maquillaje. Tocaron la puerta del baño y mi corazón a latir con más velocidad.
-Es Rose.- suspiré aliviada y abrí la puerta.
-¿Qué sucede?
-Emmett y yo iremos a una fiesta. ¿Quieres…
-Ya sabes la respuesta a esa pregunta- interrumpí- aparte no quiero hacer mal tercio. Ve y diviértete, yo perderé un taxi
-Por supuesto que no- dijo Emmett.
-¿Cuándo llegaste?- era igual que su hermano Aparecían de la nada, pero qué costumbres tenían los Cullen.
-No es mi culpa que seas tan distraída- despeinó mi cabello.
-Pediré un taxi, no quiero que lleguen tarde a su fiesta.
-¿Quién dijo que yo te iba a llevar?- mire a mi hermana confundida.
-Entonces pediré un taxi.- gruñí. No entendía, no querían que me fuera en taxi pero tampoco querían llevarme ¿A dónde iba este asunto?
-Yo no te voy a llevar pero…- aquí viene la explicación-Edward te dejará en tu departamento.
-Pero…-comencé a protestar.
-Nada de peros- mi hermana dijo y beso mi frente ahora ya seca.- diviértete – sonrió y se fueron a la sala.
Mi hermana y yo nos despedimos de Esme y Carlisle, ellos no paraban de repetir que querían que los visitáramos de nuevo, yo no le veía el caso ya que yo no era la que estaba emparejada con uno de sus hijos pero Esme insistió. No me quedó de otra más que sonreír y prometer que iría pronto. Cuando salimos Edward estaba recargado en su Volvo.
-No la vayas a secuestrar.- rió Emmett golpeando el brazo de Edward, éste lo ignoró y me abrió la puerta del copiloto.
Estaba a punto de oponerse otra vez pero Rose ya sabía que estaba a punto de hacer, era obvio es mi hermana me conoce demasiado bien.
-No empieces-gruñí por lo bajo cuando dijo eso y entré al auto sin decir ni pio.
–¡Se divierten!- mi nueva pareja favorita gritó antes de irse.
Cuando entré al carro los recuerdos llegaron y no pude evitar morderme el labio, el olor que emanaba del coche no le hacía juicio a mis recuerdos. Era mejor de lo que había recordado.
-Hola de nuevo- dijo el hombre del voz aterciopelada y encendió el coche.
-¿Planeaban que fuera una serie de cita o?- comencé a reírme de forma nerviosa.
-No lo sé… tal vez.- se encogió de hombros y puso sus manos al volante sin quitarme la mirada.
-Pues fracasaron.
Me quedé callada por unos segundos hasta captar que le tenía que dar mi dirección. No pude evitar sonrojarme debido a que estaba quedando en ridículo después de balbucear unos "hm" y "ah" le dije la dirección del departamento de mi hermana.
-Entonces... Lo del reparar autos es algo que haces por gusto o quisiste continuar con el trabajo familiar- comenzó a decir y no pude evitar me puse más nerviosa y culpable cuando dijo las últimas dos palabras.
Edward POV
-Lo hago por gusto, desde pequeña me gustan los autos.
-¿Te gusta mi auto?- dije seductoramente, siempre funcionaba. Esa voz ponía a las mujeres a mis pies.
-Más o menos…- se limitó a decir frunciendo el ceño.
-¿Mas o menos?- dije sorprendido -Hace unas horas parecía que estabas encantada con él- le recordé aquella escena donde miraba mi auto con deseo.
-Mira… a diario veo autos como Ferrari, Mercedes, Cadillac, un BMW pero un Volvo- suspiró- un Volvo no se ve aquí en Nueva York todos los días, por supuesto que llamo mi interés.- dijo secamente.
-Eso es verdad.
-demasiado Ostentoso.- susurró y cruzó los brazos.
Abrí la ventana para que circulara un poco de aire, ahora lo único que rompía nuestro incomodo silencio era el sonido del viento.
-Si quieres déjame el a esquina.- dijo cuando nos fuimos acercando a su departamento.
-No… Ya sabes cómo es Nueva York en la noche.
-Sé cuidarme.
-Lo dudo- la miré
…si las miradas fueran puñales.
-Por favor- supliqué y suavizó sólo un poco la mirada.- gracias.
La deje afuera de su departamento y me salí para abrirle la puerta pero ella ni siquiera me esperó.
-Bella espera…- tomé su mano y ella me miro molesta.- Lo siento.
-Como sea.- se soltó de mi agarré y cruzó los brazos.- Buenas noches.- comenzó a caminar pero la seguí. Supongo que escucho mis pasos porque volvió a voltear y me miro de manera fría.- Sargento Cullen es poco probable que me asalten en las escaleras. Me las puedo arreglar sola.
-Ya te dije que lo sentía- fruncí el ceño
-Sí sí- ya.- Adiós.
-¿Quisieras salir a tomar un café en otra ocasión?- empecé a murmurar, ¿Qué me estaba haciendo esta mujer de ojos color chocolate?
-No.- dijo de forma fría. Ouch ¿Tenía novio? ¿Por qué me estaba rechazando? Nadie me había rechazado hasta ahora.
-Si me estas rechazando por lo que dije, lo siento. No fue mi intención.- la miré con ojos preocupados-¿Nos volveremos a ver?
-No lo sé. Nos vemos, Cullen.
-Espera.
-Dije Buenas noches.- dijo con voz seca y entró al edificio.
-Descansa.- despeiné mi cabellera con fuerza sintiéndome como un completo idiota y entré al auto para dirigirme a casa.
¿Por qué me costaba demasiado trabajo seducir a esta mujer? Ella era diferente, pero no me iba a dar por vencido. Esperaba con ansias que mi auto se descompusiera para volver a ver a la chica de cabellos y ojos color chocolate.
N/A: Hola guapuritas 3 ¿Qué les pareció el capítulo? Gracias por leer mis locuras ;D Nos estamos leyendo.
Cambio y fuera. –Scarlett.
