Wolis a todous! Como stan? Si, cuelguenme! Tarde años en subir este capi! Pero antes de que me asesinen, dejenme explicarme: tengo una especie de feria de ciencias en marzo, y mis profes ya nos estan presionando para todo! TT snif snif... (Marianna se tira en el piso y llora como huerfana de telenovela...). Bueno, despues de este momento... ejem... jeje ya ya, aki van los reviews...

Yalli: Wolass! Espero q para kuando leas esto, ya hayas regresado d tus vakas! Tu q puedes disfrutalas... En fin, 1000 grax x tus halagos! jiji no sabes lo feliz q me haces! Y grax x apoyar lo del songfic, d vdd q hare lo mejor q pueda para q kede d pelous! T llevaras una sorpresa kuando veas lo q pasara entre H&Hr... y en cuanto a Ginny, no te preokupes, xq todo resultara bien para ella... Curiosidad? Jaja pss no dejes la historia x nd del mundo! Kissess!

Shirru-Malfoy: Holasss! Uuuu, es bueno saber d ti, pnse q ya me habias abandonado! TT jeje q bueno q sigues leyendo la historia! Me enkanta leer tus reviews! Y grax x las flores, espero q t guste este kapi, q, sin presumir,tmb esta muuuuuy emocionante (Marianna se siente orgullosa de si misma... Su pekeña niña interna la golpea Xx) Byesitos!

Ash y Javi: Hiiiii! jeje ya t xtrañaba! Worales, d vdd los vas a imprimir! Eso no me lo esperaba! Wiiii! (Marianna brinca y grita salvajemente. Su pekeña niña interna la mira con cara de "ya madura, no?") Wo0o0o0oe... pss ya me habia planteado el ser escritora, pero nunca seriamente... Tu krees q si lo lograria? Cielous! Oiee, no me sale tu mail en los reviews q me mandas! TT trata d mandar el mail sin arroba, aver si asi funciona... Y kieres salir en mi fic? eso me parece una idea interesante... Uuuuuu, lo pensare! Vere donde puedo meterte! XD y lo del songfic, q bueno q t agrada la idea. D hecho, una de las kanciones q elegi no es muykonocida q digamos, pero m parece q keda perfekta! Y la otra si es popular, o x lo menos en mi pais... Revisare okis? T.q!

Zalamandra: Marianna le implora a Zalamandra por su vida, ofreciendole a cambio este kapi y esperando q Zalamandra olvide esas sadikas ideas... XD bueno, un kapi mas! Revisalo, toi segurisisisima d q t va a gustar! Byess!

Y bueeeeeeeeno, sin mas, el kapi mas esperado, q lleva como titulo "El baile de Navidad"... Disfrutenlo!


El baile de Navidad

-Harry¿te encuentras bien?

Hermione estaba realmente asustada. Nunca había visto a su amigo tartamudeando; es mas, nunca lo había visto tan nervioso. No estaba muy segura de haber oído bien lo que el chico le quería decir, pero, entre los tartamudeos y toses que le aquejaban al ojiverde, había distinguido las palabras "que yo estoy...". Después, no había podido pronunciar nada mas, su mirada estaba perdida.

-¿Harry?

-¿S-s-si?

-¿Qué era lo que me querías decir?

Harry respiro hondo. Era ahora o nunca.

-Hermione, lo que trato de decirte es que... que yo... yo e-estoy...

¡PUM¡¡¡¡¡¡PAS¡¡¡¡¡¡FLUSH!

Se oyeron dos fuertes golpes y un sonido de encantamiento provenientes del bar. Harry y Hermione voltearon, mientras automáticamente sacaban sus varitas del bolsillo.

-¿Qué diantre pasa?

-No lo se... será mejor que entremos a ver que sucede.

Con las varitas en alto, Harry y Hermione se adentraron en el bar. La gente se encontraba apeñuscada en las esquinas, observando, atónitos, el centro de la estancia, donde Ron y Zabbini discutían salvajemente, lanzando hechizos por doquier e insultándose. Había varias mesas volteadas, así como cantidad de bebidas derramadas, lo que contribuía al caos general en el que se encontraba "Las Tres Escobas".

-Mira imbécil, lo que yo haga o no es muy mi problema, así que saca tus pobres y pecosas narices de mis asuntos, y déjame de estar...

-¿Qué esta pasando aquí?

-Ah¡miren quien llega! San Potter, amigo de los pobres, defensor de los sangre sucia, y claro, "el elegido"... ¿Elegido como que¿Como el niñito consentido de Dumbledore?

Los Slytherins que se encontraban tras Zabbini empezaron a aullar de la risa, mientras Harry prácticamente deshacía su varita entre sus dedos, por la furia por atacarlo.

-Por lo menos Harry esta del lado correcto, Zabbini. No se podría decir lo mismo de ti... – apunto fríamente Hermione.

-Como le dije a Weasley, repugnante sangre sucia, yo hago lo que se me da la gana, y si estoy o no del lado correcto, pues... déjame decirte que no me interesa tu opinión, nunca me ha interesado y nunca me interesara, así que mejor regresa con los de tu nauseabunda especie...

Harry y Ron prácticamente se le echaron encima a Zabbini, y, varita en mano, lo atacaron fieramente con toda clase de hechizos. Por fortuna, en medio de la nube de polvo que se había levantado, se oyó una voz diciendo "¡Suspendo!" y automáticamente, las varitas de Harry y Ron dejaron de funcionar, al tiempo que la neblina se disolvía. A Zabbini, que se encontraba tirado en el piso con tentáculos en vez de brazos y piernas y un gigantesco cuerno en medio de la frente, no fue necesario inutilizarle la varita.

Madame Rosmerta, que había lanzado el encantamiento inutilizador, se acerco a los tres jóvenes que se encontraban al centro. Su rostro estaba rojo de ira.

-Fuera...todos... ¡FUERA AHORA MISMO!

Los leones fueron echados del bar, mientras vociferaban algo que sonaba a "nosotros no tenemos la culpa de que Zabbini sea un imbécil". Segundos después, un grupo de furiosas serpientes también era arrojado fuera del bar, mientras Zabbini, que ya tenía brazos pero todavía conservaba el cuerno, trataba de ocultarse entre sus compañeros.

-Vámonos chicos, antes de que nos alcance la peste – dijo con desden Dean.

-Si, es mejor que nos vayamos.

Los Gryffindors, que ya no tenían ánimos para seguir paseando por la hermosa ciudad, decidieron emprender el camino de vuelta al colegio. Por fortuna, no tardaron en recuperarse del desagradable incidente, y pronto ya se encontraban riendo alegremente, como de costumbre. Hubo un momento en el que Hermione y Harry se encontraron solos. Harry sintió pánico en la boca del estomago, pero no dejo que la expresión asomara a su cara.

-Oye Harry...

-¿Si Herm?

-¿Qué era lo que me ibas a decir?

Harry suspiro. Era un paseo de regreso demasiado hermoso como para arruinarlo confesándole a Hermione lo que sentía por ella.

-¿Harry?

-Nada, Herm... No era nada importante...

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El buen humor que acompañaba a Draco Malfoy en la mañana se había esfumado súbitamente. No había podido escribir una palabra¡una sola! Filch lo había descubierto robando pastelillos y otras delicias de la cocina, y lo había castigado poniéndolo a fregar, sin magia, las armaduras de las entradas del castillo, que se encontraban oxidadas por las corrientes de aire frío que llegaban cada vez que se abría la puerta. "Por lo menos nadie me ha visto así, si no, seria mi fin social" pensó, aunque después se arrepintió de este pensamiento, pues se dio cuenta de que ya no le importaba la opinión de nadie mas. De nadie, excepto la de ella. Para el rubio era muy importante la opinión de su chica misteriosa. Si ella pensaba que el hacia algo mal, lo cambiaba de inmediato. Si tenia algún consejo para el, no dudaba en aplicarlo. Y el Slytherin se daba cuenta de que, poco a poco, el mismo iba cambiando. Si antes el plan de el Señor Tenebroso se le hacia temible, ahora se le hacia francamente espeluznante. No quería ni imaginar que pasaría si, a fin de cuentas, el plan tenía que ser ejecutado... Pero prefería alejar eso de sus pensamientos. Optaba mejor concentrarse en otras cosas, como modificar su forma de ser para agradarle cada vez mas a la dulce muchacha que tanto amaba, y pensar en que ya faltaba menos de un mes para conocerla por fin...

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Noviembre acabo con tanta rapidez como había comenzado, y Diciembre arribo trayendo consigo la emoción de todos por que llegara ya el baile de Navidad, y con el, la identidad de sus amigos por correspondencia. Las chicas estaban siempre en los pasillos, cuchicheando entre ellas, y soltando risitas nerviosas cuando algún chico pasaba a su lado. Por su lado, los jóvenes de Hogwarts se encontraban cada día más tensos, y la concentración en las clases disminuía cada vez mas, al grado de que, en clase de Herbología, Neville sin querer toco la comúnmente llamada "Devoradora de Hombres" con la que estaba trabajando. Cuando logro sacar la cabeza de la boca de la planta, la profesora McGonagall se encontraba ahí, observando con enfado a la clase.

-Alumnos de Gryffindor, debo comunicarles algo referente al baile de Navidad que celebraremos dentro de dos semanas, el próximo viernes 25 de Diciembre... claro, si fuera tan amable de prestarme atención, señor Finnigan.

Seamus, que se reía con Dean de las marcas que tenia Neville en el cuello y las orejas, se puso colorado y se callo.

-Como les decía, debo hablarles acerca del próximo baile... Como saben, en este baile conocerán por fin a sus compañeros con los que han estado carteándose. Es probable que algunos ya se conozcan, otros no, las posibilidades son inmensas. En fin, el profesor Dumbledore, para hacerlo mas "emocionante", ha decidido que todos y cada uno de ustedes, estudiantes, deberán portar, además de su vestimenta de gala, un antifaz...

-¿Cómo ha dicho¿Un antifaz?

-Si señor Weasley, un antifaz, espero que sepa lo que es... Un antifaz, de modo que cubra por lo menos la mitad del rostro. Después, cuando den las doce de la noche, y suenen las campanadas, podrán quitarse el antifaz y descubrir quien es su nuevo amigo.

-Pe-pero... Profesora¡¿un antifaz¡Por favor!

-Me temo que no es decisión mía, Weasley, pero si gustas, puedes proponerle alguna idea brillante que tengas al profesor Dumbledore... Bueno, Pomona, no te quito más tiempo, si me disculpas...

Y diciendo eso, la profesora McGonagall desapareció por la puerta del invernadero, dejando atrás a un grupo de chicos verdaderamente sorprendidos e incrédulos.

-¡Por Merlín! Esto es una gran y enorme estupidez...

-Vamos, Ron, no puede ser tan malo... Es mas, me atrevo a decir que incluso puede ser interesante...

-¿Interesante? Hermione, estar cuatro horas con alguien que no tienes idea de quien es, y obligado a platicar con el, no puede ser tu idea de "interesante"... Además¿de donde diablos piensas que voy a sacar un antifaz?

-Aparecerán en la mesita de noche el día del baile, y cambiaran de color según tu vestuario, la profesora McGonagall me lo dijo...

-¿Tu ya lo sabias¿Y por que no nos dijiste?

-Ay, Ron, por Dios, tranquilízate...

-Si claro, como tú te llevas genial con tu "Dark Soul" – dijo Ron, haciendo una voz peculiar cuando pronuncio el nombre de "Dark Soul".

-Pues si, pero tu para llevarte bien con tu amigo por correspondencia es necesario escribir, Ron, y yo no tengo nada de culpa en que seas tan flojo como para no hacerlo...

-¿Y de que se suponía que iba a escribirle¿Acerca de que tan caro esta el hígado de dragón? (N/a: disculpen eso, pero una amiga me dio la idea, una vez que me dijo de la nada "Oye, q caro esta el jitomate verdad?" XD)

-Chicos¿pueden callarse ya? – dijo Harry molesto, como siempre que alguien hacia alusión al misterioso "Dark Soul".

-Harry tiene razón, dejemos esto por la paz. Si tu no estas tan emocionado por el baile de Navidad como los demás, es tu problema.

Y dicho esto, Hermione se fue a su clase de Runas Antiguas, dejando a los leones solos.

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-¿Antifaces¡¿Pero que le cruza por la cabeza a ese demente?

Los Slytherins acababan de recibir la noticia del antifaz de un Snape no muy convencido acerca de la idea, pero, al no poder discutirla con el, se limitaron a despotricar en contra del profesor Dumbledore. Todos, menos uno... Al rubio del grupo no se le hacia tan descabellada la idea, es mas, le agradaba hasta cierto punto no mostrarse hasta un tiempo determinado. Pensaba que en ese tiempo, a solas y todavía ocultos por un delgado antifaz, podría reunir el valor que necesitaba para decirle a "Two-Faced Girl" lo que planeaba, lo que había estado ensayando desde que comenzó Diciembre.

-...odio cuando se le ocurren semejantes estupideces, primero lo de las "cartitas" y ahora esto... ¿Tu que piensas Malfoy?

-Pues... tú síguele la corriente al viejo, Zabbini, que por el momento no podemos hacer nada, y ya le daremos su merecido después...

-Si, tal vez... A el y a todos los de su ridículo "Ejercito de Dumbledore" y sobre todo, a los imbéciles de Weasley y San Potter...

-Si, ya lo pagaran... Y donde mas les duela... – dijo Malfoy con una sonrisa malévola.

Y con esto, los Slytherins salieron de su Sala Común, para dirigirse a Transformaciones.

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Las dos semanas pasaron y el día del baile llego tan rápido que Hermione sentía como si hubieran girado diez giratiempos hacia delante al mismo tiempo. Las chicas se encontraban tan excitadas por el baile, que muchas dejaron de comer dos días antes. "Vamos a parecer escregutos muy crecidos" dijo en cierta ocasión Parvati, lo que provoco que Dean no le dejara de preguntar que, si iban a parecer escregutos, también tendrían cola explosiva. Hermione estaba muy emocionada, pues el día de conocer a ese ser que pensó nunca encontrar había llegado. Las leonas de sexto año y Ginny, por supuesto, le habían prometido ayudarle con su arreglo personal, para que se viera realmente fantástica. Así que, a las cinco de la tarde, las chicas de Gryffindor ya se estaban haciendo toda clase de trucos para un look increíble.

-¿Necesitan tres horas para arreglarse? – pregunto Ron, atónito.

-Si, así que no molesten por las próximas tres horas chicos, que vamos a hacernos una transformación total. – dijo Ginny riendo, antes de cerrar ruidosamente la puerta de la habitación de las chicas.

-¡Mujeres! Utilizan tres horas para arreglarse para que el maquillaje se les caiga en una... – dijo Ron moviendo la cabeza negativamente.

Harry pensó que tenía razón. Sin embargo, también sentía curiosidad por ver a las chicas después de tres horas de exhaustivo arreglo. ¿Cómo quedarían, en especial su Hermione?

No obstante, Ron llego a proponerle una partida de ajedrez mágico y Harry olvido todo lo referente a chicas y maquillaje, hasta que les llego la hora a ellos mismos de arreglarse, lo que no les tomo mas de veinte minutos. A pesar de todo, los leones se veían muy atractivos y elegantes: Harry usaba una túnica color verde oscuro, que le favorecía enormemente, mientras que Ron portaba una de un tono azul profundo. Dean opto por una capa color rojo sangre, y Seamus, por una color arenoso, muy elegante; mientras que Neville decidió usar su vestimenta de un intenso color púrpura. Tal y como había dicho Hermione, los antifaces habían aparecido aquella mañana, en las mesitas de noche de cada uno. Al principio eran de un color blanquecino transparente, pero al usarlos, adoptaban el color de la prenda que traías puesto en ese momento. Los chicos los tomaron y se los pusieron al mismo tiempo. Después, se voltearon a ver mutuamente y se echaron a reír.

-Parecemos una banda de asaltantes a punto de cometer un robo mas – dijo Dean riendo todavía.

-Pero eso si, deben admitir que somos unos ladrones muy elegantes y guapos – le siguió Seamus.

-Tienes razón Dean, porque esta noche en realidad si cometeremos muchos asaltos. ¡Nos vamos a robar los corazones de todas las chicas que se nos atraviesen! – dijo Ron alegremente, lo que provoco una risotada general.

-Pues ojala así sea, Ron...

"Si, ojala... aunque yo solo necesito y quiero el corazón de una" pensó el ojiverde de sexto año. "Muero de ganas de ver a mi Hermione..."

-¿Bajamos a esperar a las chicas?

-Si, será mejor que vayamos de una vez, y no las dejemos esperando...

Los cinco leones bajaron. Puesto que habían sido de los últimos en arreglarse, a esas horas la Sala Común ya se encontraba vacía. Los chicos se sentaron, dispuestos a relajarse en lo que llegaban las jóvenes. Sin embargo, no tuvieron que esperar mucho. Una hermosa pelirroja, usando un vestido vaporoso color azul turquesa, bajo en esos momentos, a anunciar que sus compañeras ya venían, y que se veían realmente esplendidas. Los chicos, al verla, le creyeron automáticamente, pues Ginny se veía realmente soberbia. A los pocos minutos, bajo Lavender, usando un vestido color palo de rosa, con pulseras de oro en ambas manos. Tanto Neville como Seamus se pusieron muy colorados al verla, y ella también se sonrojo al ver a Neville. Después llego Parvati, luciendo realmente hermosa con un vestido de terciopelo color verde, y una estola de tela verde traslucida, del mismo tono que su vestido. Los chicos estaban realmente impresionados de sus amigas, pero faltaba alguien...

-Oigan chicas¿y donde esta...?

En esos momentos, se oyeron ruidos de tacones en las escaleras, anunciando la llegada de la última de las alumnas de sexto año. Si las leonas se veían fantásticas con sus vestidos, aquella castaña las opacaba a todas. Hermione bajó, usando un vestido blanco como la nieve, con un corsé escotado que dejaba sus hombros al descubierto, y que se le ceñía a la cintura para soltarse después en una amplia falda de tela vaporosa. En lugar de alisar su cabello, como lo había hecho en cuarto año, lo había rizado ligeramente, y adornado con dos broches de diamantes a los lados, y un sinfín de florecillas blancas en su hermoso pelo. Para terminar, se había puesto unas zapatillas de cristal, lo que le daba el efecto de una verdadera princesa. Los chicos se quedaron con la boca abierta al verla, literalmente. Era impresionante el cambio en su amiga.

-¿H-H-Hermione¿Eres realmente tú? – pregunto Ron anonadado.

-Claro que soy yo, tonto – dijo Hermione, molesta pero complacida al ver la reacción de sus amigos al verla.

-N-no p-p-puedo creerlo... ¡Hermione, te ves...!

-¿Si¿Cómo me veo?

-N-no... no hay palabras para describirlo. Te ves simplemente hermosísima...

-Gracias Ron – dijo la preciosa joven con una sonrisa. – Bien¿nos vamos ya?

Todos asintieron. Las chicas, que traían sus antifaces en las manos, se los pusieron en esos momentos, y los antifaces cambiaron para ajustarse a su vestuario. Recordando lo que se les había comunicado esa mañana, salieron de la Sala Común en parejas para que nadie sospechara acerca de su identidad. Primero Ron y Ginny, a pesar de la opinión de ella de que si salían juntos, seria mas que obvio quienes eran ellos; después Parvati y Dean, que por primera ocasión, se limito a contemplar asombrado a Parvati, en lugar de molestarla con algún comentario estúpido. Mas tarde salieron Lavender y Neville, mirándose mutuamente con una enorme sonrisa en el rostro, seguidos de un furioso Seamus que los observaba con furia. Por ultimo, quedaron Hermione y Harry solos. Harry, que no había podido levantar la vista de Hermione desde que ella había bajado, la observaba con el corazón a mil por hora. Desde que la había conocido, siempre había pensado que ella era bonita. En el baile de Navidad en cuarto año le asombro su cambio, y cambio su opinión acerca de ella, pues ahora le parecía realmente hermosa. Sin embargo, no estaba preparado para verla así de bella, así de maravillosa como le parecía ahora. Se limito a contemplarla en silencio, deseando poder besarla en ese mismo instante. Hermione debió haber notado la mirada de su amigo, pues, bajo su maquillaje, apareció una ligera sombra de rubor mientras se acercaba a el.

-Bueno, Harry, creo que es hora de irnos.

-Si... No, espera Hermione.

-¿Qué pasa?

-Yo...

Harry se fue acercando cada vez más y más a la chica. Podía ver el delicado maquillaje que se había puesto, e incluso alcanzaba a distinguir las diminutas pecas en el rostro de la castaña. Sus labios, pintados de color rosa pálido, brillaban tentadoramente.

-¿Harry? – dijo Hermione con voz débil. Por alguna razón, la chica presentía lo que sucedería a continuación. No, no quería, no debía... Pero no podía evitarlo, ella nunca había besado a nadie... ¿Qué sentiría si llegaba a suceder?

Los dos leones estaban cada vez más y más cerca. Harry podía oler el dulce aroma del perfume de flores que Hermione usaba. Sus labios ya rozaban cuando se oyó un fuerte ruido, un golpe sordo que sobresalto a ambos. Hermione se separo de Harry inmediatamente, horrorizada por lo que había estado a punto de hacer, mientras que el ojiverde maldijo en voz baja.

-¿Qué fue eso?

-No tengo idea... Mejor vámonos Harry, que ya falta poco para que den las ocho...

-Si... tienes razón, vámonos ya.

Los jóvenes salieron, sin comentar acerca de lo que acababa de suceder. Ambos estaban convencidos de que había sido una ilusión, un espejismo provocado por la poca luz y por la emoción del baile. La castaña opto por olvidar completamente el incidente, como si nunca hubiera pasado. Después de todo, Harry era su mejor amigo, solo eso... Sin embargo, el ojiverde lo archivó para siempre en su memoria, junto con el pensamiento "Ojala hubiera sido real..."

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-Malfoy¿ya estas?

-Ya voy Zabbini¿es que no puedes tener paciencia?

-Llevas media hora arreglándote¡ya pareces Pansy¿Qué tanto haces, eh?

-Ya estoy aquí¿contento¿Y desde cuando la llamas "Pansy"?

-Eso no importa, solo larguémonos... Vaya, que elegante... – se burlo Zabbini.

Zabbini tenía razón. La verdad era que pocas veces se veía al atractivo rubio vestido con tal sobriedad. Se había puesto una capa negra, hecha de finísimo terciopelo, y con broches y mancuernillas de filigrana de plata. Sus zapatos eran de color negro, al igual que su vestuario; y su hermoso cabello platinado relucía bajo la luz de las velas. Al igual que Zabbini, Draco no se había puesto el antifaz todavía.

-¿Cuál es tu problema Zabbini? Por lo menos yo no parezco un gnomo con vestido...

-Ja-ja-ja, muy simpático, ahora ¡vámonos!

-¿Qué no tenemos primero que ponernos las ridiculeces estas? – dijo Malfoy señalando los antifaces.

-Ah, lo olvidaba... Ese imbécil de Dumbledore, el próximo año nos pedirá que montemos un carnaval veneciano...

Ambos jóvenes se empezaron a reír. Por alguna extraña razón, ese día se encontraban tan felices que no se comportaban desagradablemente; al contrario, ambos actuaban como jóvenes comunes y corrientes. Se pusieron los antifaces por fin.

-Listo¿podemos salir ya?

-¿Por qué tanta urgencia por salir Zabbini¿A quien quieres ver¿A Parkinson?

Para sorpresa de Draco, en lugar de hacer algún comentario irónico, Blaise se limito a desviar la mirada. Cuando lo observo bien, el rubio se dio cuenta de que su amigo estaba sonrojado.

-¿Acaso di en el clavo Zabbini¿Es a Parkinson a quien quieres ver?

-Por supuesto que no Malfoy, solo quiero que todo esto acabe de una buena vez...

-Si, claro, y también Hagrid es mi profesor preferido¿no?

-Ya, ya, vale, solo vámonos...

-No hasta que lo confieses Zabbini... Por favor, te conozco de toda la vida, no me vengas con estupideces a estas alturas...

-Bueno, bueno, de acuerdo, si¡lo admito¿Feliz? Ahora¿ya nos podemos ir¡Gracias!

Zabbini dijo esas palabras casi sin respirar, y se dispuso a salir por la puerta del retrato de la Sala Común de Slytherin, mientras se ponía su antifaz, que de inmediato se torno de un color gris negruzco, al igual que su capa. Draco alcanzo a sujetarlo de un hombro justo antes de que saliera.

-¡Tranquilo, por Merlín, Zabbini! De acuerdo, te gusta Parkinson, una elección extraña si me permites opinar... Pero, a fin de cuentas¿qué hay de malo en ello?

Zabbini no contesto, y puso un gesto de impaciencia que a Malfoy le molesto de sobremanera.

-¡Contesta Zabbini!

Blaise lo miro con ironía.

-¿Qué hay de malo¿ me preguntas que hay de malo con ello¿Tu, que deberías saberlo mejor que nadie? Bien, Malfoy, te diré que hay de malo con ello. Dices que esta bien que me guste Parkinson, si, claro, solo que olvidas un pequeño e insignificante detalle: Parkinson no me ama a mí¡te ama a ti!

Zabbini dijo esto muy rápidamente, agitado y rojo de ira. Malfoy estaba completamente desorientado. En su inconsciente, sabia que Pansy estaba enamorado de el, todos lo sabían; sin embargo, nunca se le ocurrió pensar que eso seria un obstáculo para ella y Blaise...

-Mira, Zabbini, tu bien sabes que lo mas cerca que yo quisiera estar de Parkinson seria de aquí a Júpiter, y que no me interesa en lo mas mínimo. Además, últimamente ya no me ha perseguido, y es una de dos: o ya reacciono y se dio cuenta de que alguien como yo nunca la va a poder querer como ella desea, o se ha conseguido a alguien más... Y en mi opinión, creo que lo que sucede es lo último.

-¿Ah si¿¡Y me puedes decir a quien se ha conseguido! – dijo amargamente Blaise.

-Oh, por favor Zabbini, no seas idiota... Es obvio, mas que obvio, que a ti.

-Si, claro, lo que digas... – dijo Zabbini volteando los ojos.

-¡No seas terco, maldita sea¡Si te lo digo es por que lo he notado! Además...

-Mira Malfoy, no quiero hablar de ello ahora¿vale? Así que ya vámonos, que si no llegamos temprano Dumbledore nos va a cargar...

Zabbini salio de la Sala Común. Malfoy profirió una maldición, se puso su antifaz, que automáticamente adopto un color negro con detalles en plateado, y salio, siguiendo a Zabbini. De no haber estado tan feliz, hubiera golpeado a Zabbini, y no lo hubiera dejado salir hasta dejarle en claro que a el no le interesaba la tonta de Parkinson. Sin embargo, ese día era demasiado especial para el como para que lo arruinara algo así.

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El Gran Salón estaba tan espléndidamente decorado que cada estudiante que entraba en el no podía evitar decir "¡Wow!". Había cientos de ramitos de muérdago colgados del techo, que como siempre, mostraba el aspecto del cielo de afuera. La noche era clara y despejada, y cientos de estrellas brillaban con fuerza. La mayoría del colegio ya se encontraba ahí. Chicos y chicas, todos vestidos con sus mejores galas, y con su antifaz, por supuesto. Los amigos trataban de no acercarse mucho entre ellos, para evitar ser reconocidos, pero muchos simplemente no podían controlar los nervios y cuchicheaban en voz baja. Hermione y Harry arribaron al Gran Comedor juntos, al mismo tiempo que llegaban Draco y Zabbini, por la entrada que se encontraba justo al otro extremo. Se acercaron a sus respectivos amigos, dispuestos a esperar el momento de la llegada de Dumbledore. Unos cinco minutos después, llego el anciano profesor vestido con una larga túnica color ámbar, y acompañado de la profesora McGonagall, ambos con antifaz. La estancia quedo en silencio para que Dumbledore comenzara a hablar.

-Jóvenes estudiantes de Hogwarts, muy buenas noches. Antes que nada, deseo a todos y cada uno de ustedes una muy feliz Navidad, así como un excelente inicio de año, esperando que el próximo sea mejor que el anterior, así como que se comporten de una manera más decente, dejen de hacer travesuras y cumplan con todos sus deberes.

Dumbledore se detuvo en ese instante. Observo fijamente a todos y cada uno de los alumnos, que lo observaban atentamente. Sonrió antes de continuar con su discurso.

-Bien, me alegro de decir que el momento por fin ha llegado. Este es el día en el que por fin conocerán a aquellas personas a las que les estuvieron escribiendo durante el transcurso de septiembre a el presente mes. Les explicare como funciona la mecánica.

Dumbledore dio una palmada. Automáticamente, las flamas de todas las velas que iluminaban el Gran Comedor disminuyeron, dejando la estancia en un estado de semipenumbra. A continuación, entro Filch, cargando el viejo caldero del cual habían salido los nombres de las personas a las que habían estado escribiendo los anteriores tres meses. Lo coloco justo enfrente de Dumbledore, y este se dispuso a proseguir.

-En cuestión de diez minutos, el caldero que les asigno a sus amigos por correspondencia, volverá a lanzar las llamas que arrojo cuando les dio el nombre de su amigo. ¿Recuerdan que hubo algunas llamas que ardieron más que otras? Bien, esto se debió a la compatibilidad de caracteres entre las personas asignadas. Como la asignación fue totalmente al azar, no todas ardieron igual, pues no todas las personas eran afines entre ellos. Las llamas que ardieron mas son las personas que seguramente mas se identificaron entre ellos, me atrevo a decir. En fin, cuando den las ocho y media, el caldero arrojara de nuevo las llamas, y estas llamas los guiaran a un punto estratégico, donde se encontraran con su amigo por correspondencia. A fin de que tengan tiempo de interactuar sin saber todavía quienes son, y de que todo sea más interesante, no podrán quitarse los antifaces hasta que den las doce campanadas en el reloj. ¿Alguna duda?

Todos los jóvenes se encontraban tan asombrados que no se oyó ni un solo ruido. Dumbledore lo interpreto como una señal de comprensión.

-Bien, jóvenes, ya saben como funciona, ahora solo queda esperar...

Los diez minutos que transcurrieron les parecieron una eternidad a los alumnos. Por fin, el enorme reloj marco las ocho y media, y el caldero empezó a arder con unas enormes llamas púrpuras.

-¡Ha llegado el momento jóvenes¡Ahora!

El caldero soltó una llamarada gigante, y las chispas que les habían dado el nombre de sus amigos por correspondencia volvieron a distribuirse por todo el comedor. Los alumnos se empezaron a mover, tratando de localizar a sus amigos secretos. Los leones se fueron separando lentamente: primero Harry, después Ron, Lavender, Seamus, Neville, Parvati... La ultima en alejarse fue Hermione. Su llama, aunque había llegado muy rápidamente, se había limitado a consumirse enfrente de sus ojos, sin conducirla a ningún lugar. Hermione espero lo que le parecieron horas, hasta que, por fin, la diminuta llama color púrpura comenzó a moverse lentamente. La joven, embelesada por la atrayente flama, la siguió, sin darse cuenta de que ésta, la conducía a los jardines de Hogwarts. La leona se limito a dejarse llevar por el encanto de la brillante chispa.

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-¡Ha llegado el momento jóvenes¡Ahora!

Después de pronunciadas estas palabras, cuando el caldero comenzó a arder estrepitosamente, el corazón de Malfoy empezó a latir apresuradamente. "Por fin, lo que tanto había esperado..." A pesar de haber anhelado ese momento por tanto tiempo, no podía evitar sentir miedo, especialmente cuando su respectiva chispa llego hasta el. La flama ardió, siguió ardiendo... sin dirigirse a ningún lugar. "No, por favor, no, dime que no es cierto¿será que sucede algo malo con 'Two-Faced Girl'?". Para su alivio, la llama comenzó a desplazarse pausadamente después de un rato. Con el corazón desbocado, el rubio Slytherin la siguió... La llama iba rumbo a los jardines; sin embargo, esto no le importo, lo único en que pensaba era en ella. Salió por fin. Los jardines estaban vacíos, a excepción de alguien...

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Hermione ya estaba en los jardines. Su llama púrpura simplemente brillaba en el mismo lugar, estática. De pronto, la chica se dio cuenta de que ya no estaba sola. Volteo, para ver a un joven que se acercaba a ella por la segunda salida hacia los jardines, siguiendo una diminuta flama purpúrea. Y de inmediato, su corazón supo que era el. La llama del chico se iba acercando cada vez más a la suya, y por fin, chocaron, fundiéndose en una explosión de chispas que formaban un hermoso y brillante corazón, que se disolvió en un instante. Hermione observo al atractivo chico que estaba parado junto a ella. Su rubio pelo, que caía con elegancia sobre su frente y orejas, sus penetrantes ojos grises, sus delicados labios, su sobria vestimenta. No pudo evitar sonreír al verlo.

-Este... ¿Dark Soul, me imagino?

-Si, si... si soy yo.

Draco se había preparado para cualquier impresión desagradable que le pudiera causar la chica. Sin embargo, no estaba preparado para la imagen de la misteriosa "Two-Faced Girl". Grabo cada detalle en su memoria: sus hermosísimos ojos castaños, el suave color de su cabello, su tierna sonrisa... Además que la chica sabía vestir muy bien: su atuendo le sentaba como a un ángel un par de alas.

-Y... tú debes ser "Two-Faced Girl"... – dijo Draco con voz entrecortada.

-Pareces decepcionado de saber que soy yo – murmuro Hermione.

-No, no... Al contrario, estoy realmente impresionado de que seas tú...

-Y... ¿puedo saber por que?

-Pues... Bueno, nunca imagine que una chica con un interior tan maravilloso también pudiera ser tan hermosa por fuera...

-Pues... gracias – dijo Hermione sonriendo. – A mi también me impacta tu aspecto, si me lo preguntas... ¡Quien iba a pensar que los chicos guapos también tienen sentimientos!

Ambos se echaron a reír. Draco pensó que todo lo que había estado sufriendo por tener que permanecer en Hogwarts a cumplir su misión bien valía la pena, solo por ver a aquella chica de hermosa sonrisa. Mientras tanto, Hermione se decía a si misma que, si llegaba a vivir mil años, y le preguntaran cual había sido el mejor momento de su vida, no dudaría en decir que fue ese.

El tiempo paso como un suspiro mientras los chicos platicaban. Habían comenzado a dar vueltas por los jardines, admirando el reflejo de la luna en el gran lago, las sombras que proyectaban los árboles sobre el pasto, y la forma en que el viento hacia ondear la hierba, repleta de flores. Finalmente, se sentaron en el árbol a un lado del lago, aquel árbol en el que unos meses antes esos mismos chicos habían estado discutiendo. No podían dejar de verse mutuamente. Ella nunca había conocido a un chico mas atractivo, ni el a una joven tan bella como ella. No dejaban de charlar ni un segundo, disfrutando aquel mágico momento.

-¡Vaya! Nunca la había pasado mejor en mi vida...

-¿En serio?

-Si, de verdad. Yo suelo ser muy seria y tranquila, pero hoy... hoy soy completamente diferente. Me siento tan emocionada, tan feliz de haberte conocido por fin...

-Vaya... ¿Te digo la verdad?

-¿Si?

-Pues... Para ser sincero, me siento exactamente igual que tu. Es maravilloso haberte conocido, mi "Two-Faced Girl".

Hermione no estaba muy segura de haber oído bien. ¿La había llamado su "Two-Faced Girl"? Su corazón latía como una estampida de elefantes. Tenia tantas ganas, tantos deseos de que el la besara...

Draco sentía exactamente lo mismo. No podía evitar la tentación de estar cerca de ella, su mano sobre la de ella, su cuerpo a su lado, sus labios sobre los suyos...

Los jóvenes se miraron directamente a los ojos, y en un instante, se conectaron perfectamente, descubriendo lo que el otro sentía exactamente. Fue cuando notaron que ambos tenían el mismo deseo. Se fueron acercando lentamente, planeando cada movimiento, pero sin pensarlo. Habían estado esperando ese momento por tanto tiempo... Suavemente, Draco la tomo de las mejillas, mientras Hermione hacia lo mismo. Sus labios estaban muy juntos... casi completamente...

¡DING¡¡¡¡¡DONG¡¡¡¡¡DING¡¡¡¡¡DONG!...

El ruido de las campanadas sobresalto a los chicos, quienes se soltaron en ese instante. Había llegado la hora, el momento de saber quien estaba detrás de "Two-Faced Girl", y de descubrir el rostro que se ocultaba bajo el antifaz de "Dark Soul"...

-Bueno, parece que ha llegado el momento... – dijo la chica.

-Si... ¿A la cuenta de tres?

-De acuerdo. Uno...

-... dos...

-...¡tres!

Gritaron al unísono "¡tres!", ansiosos, desesperados por conocer sus verdaderas identidades. Agacharon las cabezas para desprenderse de los antifaces, y volvieron el rostro al frente para descubrir de quien se habían enamorado respectivamente.

Los penetrantes ojos grises de Draco se encontraron con la mirada castaña de Hermione. Se miraron fijamente antes de reaccionar.

-No... ¡no puede ser!


Yyyyyyyy...q piensan? Bueno, D&Hr ya saben q ellos son kienes c eskribian mutuamente... komo reaccionaran? Y falta conocer a los amigos d los demas... habra varias sorpresas, no todas agradables, aunk muxas para bien... Ademas, tanto herm komo Draquito c enfrentaran a serios problemas, tomando en kuenta q sus "grupitos" se detestan mutuamente... bueno, en todo kaso d q ellos kieran seguir juntos... ohh cielous, todo puede suceder!XD

Pues... yo q les puedo decir? Ya c! Q muero x empezar el prox capi! Wiiiii! (mi pekeña niña interna baila conga en mi interior...) Uuu!

Ypliss, plissssssssssssss...

-----------------DEJEN REVIEWS-----------------

(hasta mi pekeña niña interna lo pide a gritos XD)

Atte.

Marianna de Bloom