Seguimos… Tengo la clara intención de terminarlo pronto. ¿Se nota? Sólo espero que os esté gustando… Yo disfruto un montón escribiendo este tipo de fics, pero sé que no puede gustarle a todos :P
Y como siempre… Esto va por ti, Lapry. ¡Ánimos! ;)
EN PARTE
Parte XI: Clavando el corazón.
Remus esos días tenía demasiadas cosas en la cabeza, y empezaba a no quedarle espacio para los estudios… Y eso no podía permitirlo. Tenía que empezar a tachar cosas de su lista o moriría ahogado.
James, con su historia, le había resulto algunos problemas, pero creado otros. Sirius claramente estaba loco por Snape, pero era tan estúpido que ni viéndolo cascándosela le hacía reaccionar. Tenía la esperanza de que esa carta sí fuera para el slytherin y que dejaran atrás toda esa tensión sexual que le estaba poniendo de los nervios. Ese tipo de cosas afectaban demasiado al lobo.
El mayor problema ahora era… James. James y Malfoy. Estaba claro que había ocurrido algo entre ellos, y el solo pensar que se habían acostado, follado, fornicado, hacía que Remus encolerizara. Tristemente, pero en parte era un punto que jugaba a su favor, sabía que su amigo no recordaba nada de eso, pero el rubio oxigenado sí. ¿Cómo se atrevían?
Sabía que sus pensamientos, y su posesividad, no tenían ningún sentido para nadie que no fuera él. Pero era él quien le importaba ahora mismo, y más con la luna llena a un día de su plenitud.
Y justo en ese momento el destino jugó a su favor. Lucius Malfoy, una maricona demasiado consentida para su gusto, entraba en la biblioteca. Se levantó, se acercó a él, lo agarró del brazo – ignorando magistralmente los esfuerzos del otro para soltarse o pegarle – y lo llevó a uno de los pasillos de libros más apartados de la biblioteca, estampándolo, sin ningún tipo de delicadeza, contra una de las estanterías.
.- ¿Qué coño crees que estás haciendo? – siseó amenazante la serpiente. Tal y como hacen las serpientes. Eso sólo consiguió envalentonar más al león. O al lobo.
Sin ningún tipo de reparo, ni muestra de timidez, Remus colocó su mano justo encima de la entrepierna del rubio, por encima de los pantalones. Éste brincó de la impresión. Empezó a apretar con la fuerza necesaria al acorralado y mordió su cuello como si de un vampiro se tratara. No parecía tener intención de detenerse.
Cuando Malfoy ya estaba totalmente excitado y muy gustosamente hubiera abierto sus piernas para él, no importando el lugar ni el quien, se apartó de él y le miró con una clara amenaza impregnada en sus ojos color miel.
Lucius tembló, de excitación y miedo, cuando se quedó solo en ese recóndito lugar de la tan conocida biblioteca. No podía ocurrir nada bueno cuando un licántropo te decía "Eres mío, recuérdalo siempre".
Fin de la undécima parte.
Al pie del cañón. Ahí estoy. A ver si realmente puedo terminarlo… Pero se acerca preocupantemente el trozo que no quiero escribir.
En fin, ¡espero que os esté gustando!
PD: Por cierto, he muerto escribiendo este capítulo. No sé hacer cosas como estas XD
Byby of Riku Lupin
