10. La oferta

Bella POV

Tomé una gran bocanada de aire antes de tocar el timbre, el dedo índice me temblaba.

Mi padre abrió con una gran sonrisa en el rostro, también se veía sorprendido porque no lo veíamos a menudo. Antes de que lo saludara lo abracé con fuerza y enterré mi rostro en su pecho como cuando era pequeña.

-Hola papi- dije con voz infantil.

-¿Y a ti que mosca te pico?- dijo entre risas y me soltó de su abrazo, Charlie no era una persona que fuese afectiva pero estábamos acostumbradas a no recibir tanto afecto "paternal" por su parte.

-¿Acaso no puedo visitar a mi padre?- crucé los brazos y me le quedé mirando.

-Pasa pasa, seguramente te mando Alice.

-No, quise venir por mi cuenta.- entré a la casa y me quité el abrigo- te extrañaba- expliqué y él se relajó.

-Hubieras empezado por ahí, este viejo cascarrabias extraña a sus hijas demasiado en especial a ti- mi padre besó mi frente y me reí porque su bigote me causaba cosquillas.- No has cambiado nada.

-Vamos mi cumpleaños fue hace sólo un mes y semanas ¿Qué esperabas? ¿Verme con arrugas y canas verdes?

-No con las canas verdes, esperaba unas canas azules. -se carcajeaba.

-Jajaja que graciosito papá-le di un besó tronado en la mejilla y nos sentamos en el sofá.

-¿por qué no vinieron tus hermanas también?-preguntó con la voz triste

-Rosalie ya sabes.. Con el novio -rodee los ojos en forma de broma- y la pequeña Alice está haciendo tarea, como sabes deja todo para el final pero me dijo que te dijera que lamentaba no venir.

-Ay esas niñas- mi padre sacudió la cabeza y abrió una cerveza de lata que estaba colocada en la pequeña mesita de enfrente.-¿Quieres?

-no, gracias.

-¿Te peleaste con Jacob verdad?-tomo un sorbo de su bebida.

-¿Cómo lo sabes? -ambas cejas de arquearon sorprendidas.

-Bella eres mi hija, te conozco demasiado bien. –Se me quedó viendo con ojos apagados-Aparte es raro que estés sola, Jacob siempre te sigue por eso se me hizo raro no verlo contigo ahora que tocaste la puerta.

-Jacob al parecer ya no quiere verme.- confesé con un nudo en la garganta.

-Mira... No quiero saber la razón la cual ustedes dos de pelearon, no es cosa de mi asunto y no debo meter las narices en otro lugar. - se regañó y no pude evitar reírme. Recordé cuando mamá lo regañaba.- Pero puedo proponerte una solución...

-¿Ah sí? ¿Cuál? -pregunté curiosa. Haría cualquier cosa para recuperar a mi amigo o al menos tener una excusa hoy para verlo.

-Que seas tú la que lo busque.

-Pero ¿Y si me dice que no quiere verme?- pregunté preocupada.

-Yo conozco a Jacob, y sé que está esperando a que seas tú quien le hable primero.-chasqueo la lengua y le tomo otro sorbo a su cerveza.

-¿tú crees?- mordí mi uña nerviosa.

-Nunca dudes de tu padre-me guiño el ojo y besé una vez más su mejilla.

-Jamás.- juré con el corazón.

- Jacob puede llegar a ser un hombre demasiado orgulloso.-se encogió de hombros y comenzó a ver la tele no sin antes darme una calurosa sonrisa.

Gracias –recargué mi cabeza sobre su hombro tratando de ver el aburrido partido.

-No hay de que, cualquier cosa por ustedes. Ahora... Ve a ver a Jacob-acarició mi cabello.

-Pero...

-Anda, nos veremos después. Aparte no quiero que te aburras, no creo que quieras ver un partido de béisbol.

-Tienes toda tu boca llena de razón-besé su frente rápido para no interrumpirlo y tomé mi abrigo.- Prometo venir pronto.

-No se te olvide traer a tus hermanas la próxima vez.

-Sí sí…- salí del living a hurtadillas, mi padre odiaba cuando hacíamos el más mínimo ruido mientras veía el televisor.

-Ah y dile a Rosalie que quiero conocer a ese tal Emiliano.

-Emmett- corregí.

-Como sea, con cuidado.

-¡Te quiero!- grité antes de salir de la casa.

Con una actitud un poco más optimista, entre al auto y comencé a conducir hacia aquel taller que comenzaba también a extrañar, mientras manejaba estaba nerviosísima porque no sabía que decirle, no sabía cómo reaccionaría tenía demasiadas cosas rondando por mi cabeza y pensé que lo mejor sería sólo calmarme y que las cosas fluyeran por si solas. Por más positiva que fuese una pequeña parte de mi estaba asustada, ¿Qué tal si Jacob me pedía que ya no fuera a verlo? No no no; se me partía el corazón con tan sólo pensarlo.

Sentía los nervios a flor de piel cuando me estacioné afuera de su taller, y mi corazón latía con gran velocidad y la manos me sudaban como nunca caminaba con lentitud, quería correr hacía el coche otra vez y regresar a casa pero ahora mis piernas eran las que me obligaban a seguir caminando hacia allá. En cuanto entré al taller las miradas de los amigos de Jacob se posaron en mí, en especial la de Embry sentí un nudo en el estómago y me dieron ganas de vomitar pero las náuseas; ahora estaba preparada para recibir las bombas, ¿También me odiarán? Y en todo caso que lo hicieran ¿Por qué lo harían? ¿Acaso Jacob había sido capaz de decirles mi secreto?

Desaparecieron todas mis dudas cuando todos me sonrieron y casi corrían para abrazarme, me sentía aliviada y agradecida en verdad Jacob era un buen amigo; antes de que me tiraran al suelo los detuve e hice señas para hacerles saber que era una visita sorpresa y obviamente quería sorprender a Jacob, a pesar de mi pésima mímica lograron entender y se hicieron los desentendidos.

-¿Paul me pasas llave Mixta Urrea?

Paul me tomó de la mano con una sonrisa pícara, ese diabillo tenía un plan en mente. Jacob estaba arreglando un Volkswagen plateado, estaba de espaldas por lo cual no podía vernos me quedé parada como estatua estando a escasos metros de él, Paul sintió como me tensé y literalmente me llevó arrastrando a la caja de herramientas del grandulón de tez morena que deseaba ver, señaló con su dedo índice el utensilio que debía tomar y lo fulminé con la mirada.

-Sé cuál es.- murmuré malhumorada y tomé la maldita llave.- Perdón…- suavicé la mirada y sonreí.

-¿Paul? - Jacob dijo impaciente.

Tomé una gran bocanada de aire y me dejé llevar. Me acerqué al chico de piel morena que seguía de espaldas y dejé la herramienta en su mano, una vez que la tomó no lo solté y mordí mi labio nerviosa.

-Paul qué diablos…- Jacob volteó y se quedó petrificado.

-¿Sorpresa?- dije con una sonrisa tímida y solté la llave.

-Bella.- sonrió pero esa sonrisa no llegó a los ojos y después pasó lo que menos quise, su rostro se puso más serio que nunca. Ambos nos mirábamos sin hablarnos hubo un silencio incómodo, Jacob estaba echando chispas y ahora me arrepentía de haber ido.

-Los… los dejaremos solos.- Sam aclaró su voz para romper el silencio no pude evitar ruborizarme debido a la vergüenza que sentía exactamente en estos momentos, los demás chicos salieron con las manos en los bolsillos, se veían bastante incómodos ante la situación.

-Jake…- tomé su brazo con suavidad.

-Te dije que yo te llamaría.

-Lo sé, pero te extrañaba. – me sentía estúpida ante esa revelación.

-Yo también pero… no estoy listo.

-Jacob por favor.- supliqué.

-Necesito más tiempo.- de repente comencé a ver borroso, las malditas lágrimas estaban a punto de salir.- Entiéndeme Bells- mi amigo colocó la herramienta en el bolsillo de sus jeans.

-Jacob me arrepiento de todo lo que he hecho, en verdad.- Jake se quedó callado, tomó mi rostro entre sus manos y me miró directamente a los ojos.-¿Acaso no ves que he cambiado?

-¿tanto de importo?- susurró.

-Demasiado.- enrolló sus brazos alrededor de mi cintura y besó mi frente.

De nuevo se quedó callado, cada minuto, cada segundo que pasaba mi corazón sufría; el silencio de Jacob me estaba lastimando. Mis expectativas se derrumbaron me sentía demasiado estúpida y eso me pasaba por ser optimista, entre más altas mis expectativas eran, más lastimada salía… Tenía que aceptar el hecho que nunca me perdonaría y tenía que empezar a acostumbrarme a estar sin su compañía, sin mi sol personal.

-No sabes cuánto te extrañé.- comencé a sollozar cuando escuché esas palabras, las rodillas me temblaban y me sentía aliviada. Enrollé sus mis brazos alrededor de su cuello con las lágrimas en mi rostro.

-Perdón, perdóname Jake. – mi amigo acarició mi espalda- ¿Serás mi amigo otra vez?- me sentí como niña pequeña cuando pregunté eso, como cuando los niños se pelean por estupideces /lo cual no aplicaba en este caso/ y decían "córtalas" y al cabo de minutos "las pegaban", es decir, estaban juntos otra vez como si nada hubiese pasado entre ellos.

-Nunca dejamos de serlo ¿O sí?- no pude evitar sonreír y abrazarlo más fuerte.

-No te he perdonado completamente- se soltó de mi abrazó dejándome en claro.- Tienes que ganarte mi confianza otra vez ¿Ok?

-Está bien- no paraba de sonreír.

-Y bueno… ¿Qué has hecho?

-Morirme de tristeza y aburrimiento.- hice un puchero y el rio.

-Igual yo, bueno aunque el taller me mantenía ocupado pero ya sabes… larga historia.

-¿Planean dejarnos afuera todo el día?- entró Seth con los brazos cruzados y con cara de burla.

-¿Ya se reconciliaron?- alguien gritó.

-¡Sí! ¡Ya pueden entrar!- Seth se desparramó en el sillón.

-Se tardaron años- dijo Quil.- Gracias a dios que viniste Bella ya te imaginarás que inquieto estaba Jacob.- miró a Jacob con una sonrisa malévola. Oh cuánto había extrañado a estos chicos.

-Suena el teléfono ¿Creen que sea Bella?- dijo Sam imitando la voz de Jake.

-Tal vez deba a ir a visitarla- continuó Embry

-No, dejaré que ella mejor venga primero- dijo Paul

-Mejor llamaré a Bella… no.. la llamaré y colgaré- dijo Seth entre risas.

-Cállense bola de…- Jacob rugió.

Todos rieron, incluyéndome.

-Pobre, ya dejen de revelar sus secretos.- dije entre risas.

Quil tomó un six pack de cervezas y nos arrojó a cada quien una cerveza, cuando llegó el momento de atrapar la mía todos excepto Jacob –quien fue quien la atrapó- se cubrieron el rostro como si esperasen que ésta cayera al suelo y los salpicara a todos.

-Wow, Jake eres mi héroe- dijo Sam con voz femenina.

-Gracias por salvarnos de Belldzilla- hice una mueca ante tal sobrenombre pero no evité reírme, estos chicos eran divertidos y había extrañado de su compañía.

-Vamos, no soy tan torpe.- me encogí de hombros.

-Pospuesto que no.- replicaron todos al mismo tiempo con quizá tal vez… demasiado sarcasmo.

-Su sarcasmo me asombra- les saqué la lengua como niña pequeña.

-Sí como sea- Paul alzó su lata de cerveza y dijo con voz grave.- Por los viejos tiempos

-¡Salud!- gritaron todos.

-Bienvenida de nuevo, Bella. –Sam palmeó mi hombro antes de darle un sorbo a su cerveza.

(…)

-Pensé que nunca se irían.- dijo Jacob mientras cerraba con llave el taller.

-Son divertidos, no me molesta en absoluto que se hayan quedado.

-Claro, no te molesta porque no te dejaron en ridículo.- bufó y yo solté una risita.-¿Quieres hacer algo? Todavía es temprano- dijo con un bostezo.

-Me encantaría pero alguien parece cansado.

-He estado demasiado ocupado en el taller.- se rascó la nunca.- Pero no importa, tenemos que recuperar el tiempo perdido.

-¿No tienes a alguien que te ayude en el taller? Y por dios Jacob…Tenemos todo el tiempo del mundo- besé su mejilla.

-Pero… no estoy tan cansado.- dijo con otro bostezo y no le creí nada, mi Jacob no había cambiado, seguía siendo la misma persona terca y necia- y no, los chicos van sólo para hacerme desorden y "compañía" según ellos.- marcó las comillas en el aire.

-No me mientas, puedo esperar- sonreí.-Si esperé un mes creo que podré esperar unas cuantas horas más.- me encogí de hombros- deberías contratar a alguien que te ayude en el trabajo Jake.

-Está bien – rodó los ojos- No lo sé, soy demasiado quisquilloso y no dejaré que cualquier persona entre a mi santuario.

-Existe algo llamado "entrevista de trabajo" y "semana de prueba" por si no sabías.

-Aun así Bella- puso una mano en su barbilla y que quedó callado por vario rato.

-¿En que piensas?

-¿Bella tienes trabajo?

-No.-crucé los brazos sin saber hacia dónde quería ir con esto

-Creo que le podemos sacar provecho a esta situación…

-¿Cómo?-pregunté confundida.

-Mira, sabes de mecánica automotriz…

-Creo que hasta más que tú- interrumpí con una sonrisa burlona.

-Sí claro, ya quisieras- bufó con ironía- Estaba pensando si tal vez…- puso las manos en sus bolsillos y comenzó a patear piedritas que se encontraba en el camino.-¿No te gustaría trabajar conmigo en el taller?

(…)

Me quedé afuera de la primera del apartamento de mi hermanita tal vez una o dos horas no sabía que decisión tomar, mi amigo me acababa de ofrecer una excelente oportunidad y en verdad tenía muchas ventajas si me quedaba, al fin tendría un trabajo honesto que era lo que Jacob más anhelaba, al igual que pasaría más tiempo con él y trabajaría en algo que me gusta pero por más que quisiera aceptar tenía que pensarlo.

Cuando las piernas se me comenzaron a acalambrarse supe que ya era momento de entrar al departamento de mi hermana, cuando entre esperaba que mi hadita favorita me recibiera con saltitos y muchos besos como siempre, pero esta vez se encontraba seria y ni siquiera se volteó mirarme pero entendía estaba ocupada haciendo bocetos y odiaba cuando le cortaban la inspiración. Me senté en el piso –me encantaba porque la alfombra era suave- aparte llevaba demasiado tiempo sentada y por el momento me parecía que el suelo era más cómodo que los sillones; encendí el televisor y estaba un desfile de modas al aire al parecer era de una colección de un tal Marc Jacobs, no le cambié porque sabía que Alice aparte de que me regañaría sabía que estaba escuchando lo que decían los críticos, no me gustaba ver ese tipo de programas porque me aburría pero como no tenía de otra comencé a verlo y conforme pasaban las modelos la ropa era más y más rara ¡Pero que vestidos tan anormales! Pensé. La moda era demasiado confusa para una persona como yo.

-Ya no puedo más.-soltó su cuaderno de bocetos y lo cerró con fuerza.

-¿No te sale un boceto?- quité la vista del televisor para encontrarme con una Alice que echaba humo por las orejas.

-En parte, no tengo inspiración pero no es eso- cruzó los brazos.

-Pues descansa y ve el desfile, tal vez te inspires a hacer vestidos más bonitos que esos- apunté al televisor con disgusto.

-Bella, es Marc Jacobs su ropa es perfecta. Cállate.

-Pero es rara y ¿Quién usaría eso? – apunté molesta señalando el traje que parecía más pijama que lo que en verdad.

-Yo ¿Algún problema? –dijo molesta como si estuviera defendiendo al diseñador.- Bella me estas desviando del tema- suspiró.

-¿Qué sucede?

- Tengo que confesarte algo.

-Ah… ya se me hacía raro que estuvieras tan callada.- arqueé una ceja y tomé un control para apagar la televisión pero Alice me detuvo.

-Oh espera me llegó la inspiración- soltó mi mano y comenzó a dibujar con una sonrisa en el rostro.-intenté cambiar de canal pero Alice parecía que tenía ojos en la nuca- Ni te atrevas- me retó.

-Está bien- hice un puchero.

A cabo de unos minutos Alice terminó su diseño y me lo enseñó, era un vestido digno de pasarela, era de color negro y tenía encaje y la espalda abierta, no me gustaba la moda ni siquiera me importaba lo que me ponía pero los vestidos de mi hermana eran una excepción, miré el boceto una vez más y ahora me lo podía imaginar en el futuro en el cuerpo de una actriz famosa, mi hermana había nacido para ser diseñadora de modas.

-Esta hermoso.- alagué su dibujo.

- Gracias ¿Qué te iba a decir?- puso su lápiz sobre su oreja como lo hacían los carpinteros- Ah así…Bella, te envidio. –escupió esas palabras.

-¿Envidia? ¿Por qué?- pregunté sorprendida

-porque tienes una vida de película.

-Cálmate Alice. -chasqueé la lengua.

-Es enserio.

-Pues no deberías. Tu vida es perfecta.

-Claro que no. Aún no, no he encontrado mi príncipe azul.- suspiró triste.

-Lo encontrarás pronto.

-Lo dudo. Casi todos los niños de mi escuela son gay

-El amor de tu vida llegará cuando menos te lo esperes.- sonreí.

-¿Cómo Edward?

-¿Qué tiene que ver Edward con esta conversación?

-La atracción que tienen Edward y tu es como amor prohibido e imposible, como Romeo y Julieta pero del siglo XXI. Son enemigos naturales, eso lo hace intrigante y excitante.

-Alice, entre Edward y yo no hay nada. -crucé los brazos crispando un poco el rostro.

-Pero te gusta.

-No.- respondí sería.

-A mi no me engañas Isabella.- mi hermana bufó

-Esta bien, admito que me atrae.

-Lo sabía.- dijo contenta y dando brinquitos.- Harían bonita pareja.

-no planeo estar con el Alice.- repliqué con un poco de tristeza en mi voz.

-¿Qué? ¿Cómo dices que dijiste?- subió dos notas el tono de su aguda voz.

-Alice, es peligroso si estoy con el pongo a toda la familia en peligro.

-Eso es lo que lo hace más romántico, es como una telenovela. Sólo que en este caso tu eres la chica mala, la que todos los chicos quieren.

-No voy a estar con Edward

-Pero...

-No va a pasar. Fin de la discusión. –cambié de canal en la tele dando como terminado nuestro argumento.

-¿por qué no haces lo mismo que Rose?

-¿No te vas a dar por vencida verdad?

-No, ahora contéstame.

-Porque Emmett no es un policía. Aparte Rose sabe mentir bien, yo soy un asco mintiendo y aparte odio hacerlo. Ya vez lo que paso con... Jacob.- tuve escalofríos al recordar lo sucedido con mi amigo.

-Oh, pero no creo que te llegue a espiar.

-Prefiero no arriesgarme.

Mi hermana se quedó callada por un largo rato, como si estuviera pensando en algo.

-Tengo una idea.- se sentó en el piso a lado de mí y tomó mis manos.

-Soy toda oídos

- ¿Y si le haces creer que quieres estar con él? –abrí la boca para protestar pero ella alzó la mano para que la dejara continuar-Antes de que digas algo ve el lado bueno, el jamás sospecharía de ti, la familia estaría a salvo.

-¿Engañarlo? ¿Hacerle creer que lo amo?

-Tómalo como un reto.- se encogió de hombros.

-No lo sé Alice- rasqué mi cuero cabelludo.- Yo no soy así.

-No pierdes nada con intentarlo.

(…)

Llegué a casa pensando en varias cosas, primero en la oferta de Jacob y después en la propuesta de Alice, ella en parte tenía razón no perdía nada con intentarlo pero ¿Si se enteraba? O peor aún ¿Si me enamoraba en verdad de él?, tenía que admitir que el chico de cabello cobrizo no estaba nada mal y me gustaba un poquito, pero no quería que esto saliera mal, no quería que el saliera lastimado él era buena persona. Suspiré confundida, mi vida era demasiado complicada o tal vez yo me la complicaba demasiado.

Decisiones decisiones.

-¿Dónde estabas boba?- dijo Rosalie con la boca llena de palomitas.

-¿Acaso no tienes modales?- reí y puse mis manos sobre mis caderas.- Estuve por aquí y por allá.

-¿Y por acullá?- dijo levantando una ceja.

-Exacto.- asentí.

-¿En qué pensabas?.- cambió el tema sin pedir detalles acerca de mi paradero.

-En nada.- puse mi mano detrás cruzando los dedos.

-Pensabas en algo pero no me lo quieres decir, entiendo.- se encogió de hombros.

-Estaba pensando en Jacob y una oferta que me ofreció.

-¿Oferta? – preguntó con los ojos llenos de curiosidad.

-Sí, y no Rosalie no esa clase de oferta- respondí al ver su sonrisa pervertida- Jacob y yo sólo somos amigos ¿ok?- rodeé los ojos.- Me ofreció trabajar en el taller.

-Wow ¿En serio? Pero… ¿Qué pasara con el otro trabajo, nuestro empleo?

-Oh…- lo había olvidado.- Ya me las arreglaré- respondí tratando de sonar despreocupada pero se me hizo un gran nudo en el estómago.


N/A: Guapotas este fue el capítulo de hoy 3 lo sé fue algo corto :( pero se los compensaré. Estoy escribiendo un capítulo bastante largo y probabemente lo suba entre mañana y el domingo. Bueno en fin, espero que les haya gustado el capítulo y dejen cometario para saber qué tal les pareció. Muchas gracias por leer mis locuras.

N/A 2: Estoy en busca de una chica que sea mi Beta, si alguien esta interesada déjenme un mensaje privado :D xoxo

Scarlett