Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con los personajes, por favor no me demandes. Pew pew
11. Dorothy y el hombre de hojalata.
Bella POV
- Maldita sea Bella ¿podrías dejar de moverte?- bufó Alice mientras volvía a re colocar los alfileres en el vestido que mi hermana había confeccionado.
-perdón.- me quedé "quieta como una estatua"- Alice, ¿Puedo preguntarte algo?
Respondió con un simple "ajá." Mientras veía concentrada su obra de arte.
-¿por qué me llamaste a mí en vez de a Rosalie?
-¿Qué?
-Es que... Rosalie tiene mejor cuerpo que yo y ya sabes...-hice una mueca y le di un vistazo a mi cuerpo flacucho en el espejo
-Dios Bella jamás pensé que fueras tan insegura. En primera eres hermosa, segunda te llame a ti porque tienes las mismas medidas que la modelo que usare en la pasarela.
-¿Por qué no le llamaste mejor a la modelo que usarás ese día?
-. Mira Bella, no quiero hacer muchas pruebas y modificaciones al vestido con ella, ella es algo… especial.- dijo enfadada- Es toda una diva.
-¿Y por qué demonios la elegiste si sabías como era?- rodeé los ojos sin comprender a mi hermana.
-Porque…- me quito el vestido para ponerlo en su mesa para comenzar a trabajar con las alteraciones.- Camina de maravilla.
-oh… -¿ahora todo cobraba sentido? Al menos para ella- ¿Estas nerviosa?
-Demasiado. Esta pasarela, en especial este diseño depende de mí futura carrera.
-¿por qué?- pregunté intrigada.
-el día del show, habrá muchos diseñadores en busca de ayudantes y muchos periodistas que buscan nuevas caras, diseñadores nuevos... Ya sabes.
-¿Pero no sigues siendo muy joven para trabajar?
-Bella, soy sólo tres años menor que tú. Esta es mi oportunidad para tener un trabajo seguro cuando salga de la escuela- dijo aliviada- ¿Te imaginas si llego a ser una aprendiz de un diseñador famoso como Stella McCartney?- dijo emocionada.
-No lo imagines, lo serás- besé su mejilla.-Me tengo que ir.
-¿Puedes quedarte unos minutos más? Por si necesito hacer más alteraciones- mordió su labio sin dejar de trabajar en el vestido.
-No quiero llegar tarde a mi segundo día de trabajo.
-¿Trabajo? ¿Qué trabajo? ¡Bella! ¿Por qué no me contaste?
-Se me olvidó comentártelo- me encogí de hombros- Hace un par de días Jacob me ofreció trabajar en su taller y acepté.- dije sin entrar en detalles.
-Oh ya entiendo por qué el atuendo tan raro- dijo con una sonrisa burlona y miré mi atuendo rápido en el espejo. No había nada de raro en unos shorts, unos converse negros y una camisa holgada de tirantes de color blanca ¿Oh sí?
-¿Qué hay de malo con mi atuendo?- le di una última ojeada.
-Nada… ¿Desde cuándo le hablas a Jacob? Bella hay cosas que no me estas contando- dijo con un adorable puchero cambiando de tema.- ¿Escondes algo más? ¿Un embarazo, tal vez?
-¡No! Cálmate.- Alice podría a llegar a ser más exagerada que yo.
-¿Entonces? ¿Acaso ya no soy tu hermana favorita?
-No te dije nada porque ¡Mírate! Andas muy ocupada con esto y no quiero distraerte.
-Sólo porque tus intenciones son buenas te perdono pero ni creas que te salvaste. En cuanto termine con este caos vas a contarme y con detalles- sentenció y gemí.
-¿Ahora soy libre de irme?- dije lentamente y en cuanto ella asintió salí corriendo de su apartamento.
(…)
Miré el reloj cuando entré al taller y suspiré aliviada, llevaba sólo cinco minutos de retraso. Había conducido como loca maniática pero había valido la pena. Se me hizo extraño no encontrarme con los chicos ya que Jacob había mencionado la última vez que lo vi que los chicos se la vivían ahí. Traté de restarle importancia y sonreí de oreja a oreja cuando vi a mi sol personal esperándome con los brazos abiertos.
-Jake.- corrí como niña pequeña para abrazarlo.
-¿Lista para trabajar?
-Señor, si señor- Me deshice de su abrazo y ambos nos reímos.
El día anterior Jacob me dijo que lo mejor era a que me limitara solo a observar para ver cómo era la dinámica del trabajo, los clientes, etcétera también. Acordamos en que al día siguiente ya me dejaría entrar en acción también mi amigo y yo habíamos acordado en que horario de trabajo, trabajaría de lunes a viernes de nueve de la mañana a diez de la noche me parecía bastante justo pero me aburría en los fines de semana y la verdad sólo quería mantenerme ocupada, trate de insistirle a Jacob en también trabajar los fines de semana pero él se negó rotundamente.
-Mira ahí viene tu primer cliente.- me tomó por los hombros y señaló un precioso Nissan Maxima Exclusive color arena que estaba estacionándose en el taller.
Apostaba diez dólares a que los ojos me brillaban en este preciso momento, bueno, en realidad me brillaban los ojos con cualquier auto los amaba. Cuando el cliente misterioso dejó apagó el auto, salió un hombre rubio con el ceño fruncido y el cabello alborotado no paraba de maldecir a su auto y traté de contener una risa burlona. Le hablaba como si su auto le llegara a responder.
-Buenas tardes- nos saludó a ambos con una pequeña sonrisa para ocultar su mal humor.
-Buenas tardes.- Jacob y yo saludamos al mismo tiempo
-Bueno…- dijo Jacob- te dejo.- mi amigo palmeó mi hombro como acto para desearme suerte.
-¿Qué? –Se le borró la sonrisa del hombre de cabellos dorados.-¿Acaso ella reparara mi auto?- le preguntó a Jacob sin siquiera mirarme y mi mejor amigo asintió.-¿Esto es una broma?- la sangre comenzó a hervirme, otro hombre machista todos los hombres eran iguales no sabía por qué seguía sorprendiéndome.
-Es una de las mejores, puedo asegurárselo.- mi amigo me defendió.- Su auto está en buenas manos.- Jacob sonaba tranquilo ¿Cómo le hacía para no explotar cuando la gente lo trataba así?
-Más le vale.- se puso los dedos en los puentes de su nariz y Jacob se fue a reparar otro auto.
Suspiré antes de hablar para no tratar mal a mi primer cliente.- ¿Cuál es el problema?- le eché una ojeada al auto que parecía estar en perfectas condiciones.
-Los faros del auto no sirven.- dijo ahora sólo un poco más tranquilo pero se podía palpar la desconfianza que me tenía en su voz.
-Voy a revisarlo- avisé y me acerqué al auto para abrir el core y comenzar a revisarlo.
Podía escuchar la respiración de mi cliente detrás de mí, rodeé los ojos tratando de calmarme e ignorar su presencia que comenzaba a irritarme afortunadamente después de sólo unos cuantos minutos encontré en problema y sonreí satisfecha, cerré el cofre del auto con sumo cuidado para no ganarme miradas envenenadas de mi cliente.
-Se quemó un fusil.- dije al fin.
-¿Estas segura?- dijo dudoso.
-Definitivamente- asentí- Mire, cuando un fusible se quema, puede desactivar alguno de los sistemas eléctricos críticos, tales como los faros, el descongelador o el sistema de frenos antibloqueo.
Mi cliente abrió la boca completamente sorprendido y no pude evitar sonreír victoriosa.
-Oh vaya.. bueno… este.
-Si gusta que sea yo la persona quien lo arreglé- marqué lentamente la palabra yo- se lo tendré para esta misma noche.
-¿Tan rápido?
-Sí, no tengo mucho trabajo y podré dedicarme sólo a su auto hoy.- me encogí de hombros. El no paraba de mirarme, seguía pensando así que decidí romper el incómodo silencio.- ¿Entonces…?
-Paso por el auto en la noche. ¿A las ocho está bien?- dijo algo ¿nervioso? -¿Y en cuanto el precio?
-Sí eso está bien y supongo que eso tendré que hablarlo con mi jefe.
-bueno… hasta entonces.
Yo sólo me limité a asentir y tomé una gran bocanada de aire para comenzar a trabajar, fui a mi auto para sacar mi propia caja de herramientas cuando iba de regreso al taller aquel hombre hablaba con Jacob, supuse que era sobre el precio y efectivamente así era. El hombre cuyo nombre aún desconocía suspiro de alivio al saber que no sería tan caro como pensaría. Abrí de nuevo el cofre del auto y antes de comenzar a trabajar mi cliente me interrumpió no pude evitar rodar los ojos molesta.
-¿Con quién tuve el gusto?- sonrió tímidamente.
-Isabella.- dije secamente intentando regresar a mi tarea sin preguntarle su nombre también.
-Oh… un placer, soy Mike- sólo volteé para mirarlo rápido y obsequiarle una sonrisa cortés.- Supongo que tendré que tomar un taxi- me quedé callada era yo o ¿Me intentaba ligar? -Bueno, ya no te interrumpo Hasta luego.- dijo al no escuchar una respuesta, yo sólo asentí y me concentré de nuevo en el auto.
-Lo dejaste con la boca abierta.-dijo Jacob riendo.
-Ese era mi objetivo ¿Quién se cree que es?- dije enfadada y mi mal humor pareció hacer reír más a Jake ya que no dejaba de carcajearse.
-Eres increíble.- mi amigo me dijo antes de que ambos volviésemos al trabajo.
Edward POV.
Miré mi reloj por enésima vez, era tarde demasiado tarde y él ya sabía que odiaba la impuntualidad en especial cuando era en el trabajo.
-Perdón.- entró Mike con la respiración agitada al laboratiorio.
-Llegas tarde.- le recordé.
-Lo sé, Perdona.- se disculpó una vez más mientras se ponía
-Es la última vez que te cubro- amenacé algo molesto.
-Gracias hermano- dijo con una sonrisa.
-¿Por qué llegaste tan tarde?- pregunté demandando una explicación.
-Es que mi auto se descompuso y tuve que llevarlo con un mecánico.- se excusó.
-Me explicas bien al rato- rodé los ojos y le entregué un folder lleno de papeles sobre los análisis que tenía que hacer.
-Wow hoy si que hay trabajo.
-Si hubieras llegado más temprano ya hubieras terminado.- reprimí con una sonrisa algo maquiavélica.
-¿Y seguirás con eso? Juro que te lo compensaré.
-Me parece justo.
-Hoy es viernes ¿Te parece un par de tragos en un bar? – asentí aceptando la oferta.- Pero… antes de ir ¿podríamos pasar al mecánico? A las ocho tendrán mi auto listo.
-No quieres nada…- dije jocoso.
-Oh vamos.
-Está bien pero iremos en cuanto termines eso- señalé su pila de trabajo con una sonrisa engreída.
No me sorprendió que fuésemos los últimos en irnos tanto Mike como yo teníamos mucho trabajo, yo tenía muchos casos sin resolver y me sentía bajo presión y demasiado estresado. Mike me interrumpió cuando entró a mi oficina para entregarme los resultados de los análisis que necesitaba, se veía agotado.
-¿Ya terminaste?- me preguntó mientras se sentaba en la silla que estaba en frente de mí.
-Dame cinco minutos.-le pedí mientras volvía a revisar por última vez las evidencias de un caso de Brooklyn.
Mike espero pacientemente y dejé los papeles de lado frustrado porque no encontraba nada relevante en las pistas. Cerré los ojos con fuerza y me di un rápido masaje en las sienes después de varios segundos los volví a abrir y observé los papeles una vez más, lo mejor sería dejarlos para mañana ahora ya no tenía mente para pensar y sólo quería relajarme.
-Listo.- agarré mi abrigo y salí de mi oficina antes que Mike.
-¿Largo día eh?
-Ni me recuerdes lo que menos quiero pensar ahora es en el trabajo.
-¿Sigues con el caso de Brooklyn?
-Sí.- respondí cortante.
-Wow vaya caso, el asesino fue cuidadoso no tenemos ninguna huella, nada. Como si la victima hubiera sido asesinada por una sombra.
-Pero lo voy a encontrar, voy a encontrar la más mínima pista para hallarlo y encerrarlo por el resto de su vida.
-Sé que lo harás. Eres bueno en lo que haces porque te apasiona tu trabajo.- palmeó mi hombro y yo sólo sonreí.
Saqué las llaves del Volvo y entré al coche.
-¿Dónde es la dirección del mecánico?- bajé la ventana y Mike seguía sin entrar al coche
-Oh, lo había olvidado- entró al coche apresurado.
El trayecto al taller donde Mike había dejado su coche sería corto debido por los atajos que mi GPS me había recomendado tomar, conocía el taller pero nunca había ido porque el coche no me daba lata y si lo llegaba a ser ya tenía una persona que me lo podía arreglar, sonreí para mis adentros al recordar a la chica de cabello color chocolate.
-Oye ¿te has dado cuenta de que los robos de autos han descendido notablemente?- comenzó Mike a decir para hacerme la plática.
-Sí y me alegro. Pero ni crean que se saldrán con la suya.
-Son muy hábiles- admitió Mike.
-Demasiado, pero no son algo imposible.
-Es verdad.
- Hablando de coches… -continué-¿Qué me dijiste que le había pasado a tu coche?
-No te dije, me mandaste a trabajar- dijo enojado.
-Ya supéralo princeso.- reí y logré que sólo se enojará un poco más.-
- ¡Oye!- me golpeó el brazo- Como te decía… Se le quemó un fusible o algo por el estilo, la verdad no confió mucho en ese taller.
-¿Por qué?-le di un vistazo rápido a Mike antes de volver la vista al volante.
-Ya verás.- le encantaba dejarme intrigado.
-¡Una pista al menos!
-Me lo "arreglará"- con mi vista periférica vi como Mike agregaba las comillas en el aire con sus manos- una chica. ¿Puedes creerlo?
-¿Es en serio?
-Sí, espero que lo haga bien o ni espere que le vaya a pagar.- bufó- pero tengo que admitir que no estaba nada mal. Es muy guapa.
-¿Qué tanto?- dije mientras estacionaba el auto afuera de aquel taller.
-Lo verás con tus propios ojos.- Mike chasqueó la lengua.
El dulce ronroneo de mi auto cesó cuando saqué las llaves del contacto, salí del auto al mismo tiempo que Mike y puse la alarme por las dudas no me iba a arriesgar a que me pasara lo de la última vez.
-Oh vamos no tardaremos tanto- rodó los ojos al escuchar el "tic tic" del auto que significaba que la alarma estaba encendida.
-No me voy a arriesgar a que me pase lo de la última vez.
-Apuesto a que te lo va a volver a regresar- se burló y no pude evitar gruñir a Mike le gustaba hacerme burla sobre ese tema, mi amigo corrió como un niño asustado al taller.
-¡Cobarde!- grité y entré a aquel local.
Mike se paró en seco se quedó quieto por varios y largos segundos, se me hizo demasiado raro vi su cara para ver su expresión y estaba literalmente con la boca abierta ¿Acaso tenía un poco de saliva en la comisura de sus labios? No pude evitar reírme y propinarle un golpe bien merecido en la mandíbula, el siseó de dolor.
-En boca cerrada no entran moscas. ¿Qué tanto mirabas?
Se limpió el ahora visible hilo de saliva y señaló una camioneta negra, lo miré bastante confundido.
Mike al ver mi expresión rodó los ojos y me señaló un par de piernas largas que se encontraban debajo del auto.
-¿Es ella?- susurré dándole otro vistazo a aquellas bien formadas piernas y el asintió.- Vaya…
Mike tosió para interrumpir su trabajo, las mujer desconocida continuó con su trabajo y segundos después y apareció un hombre de tez morena.
-¿Les puedo ayudar en algo?
-Vengo por mi auto.
-Ah... ¿Usted es el de Nissan, verdad?- Mike asintió para contestar pero el hombre lo interrumpió.- Vaya pensé que nunca llegaría- rio entre dientes y mi amigo igual rio pero con su risita nerviosa.- Espere un momento.- Se alejó y golpeó con suavidad el capote de la camioneta negra
-¿Qué pasa?- sonaba apenas la voz de la mujer.
- Pequeña llego el señor del Nissan, tu entrega el auto mientras yo empiezo a cerrar… mañana puedes terminar con eso.
-Ok.
Se escuchó como dejaban las herramientas en el piso y de repente me sentía ansioso por conocer la identidad de aquella chica así que comencé a mirar alrededor del taller para calmar mi ansiedad. Después de un par de minutos Mike golpeó mi espalda emocionado y mis ojos se enfocaron en la pequeña figura que venía hacia nosotros venía con la cabeza gacha y se estaba limpiando las manos llenas de grasa.
-Señor Newton-Dijo la chica cuya voz me parecía vagamente familiar.
La chica que ahora nos daba la espalda colocó el trapo en una mesa y comenzó a buscar las llaves. No pude evitar ver su pequeño y bien formado trasero, sacudí la cabeza evitando que el animal que había en mi saliera, si ni estuviera Mike a mi lado sería capaz de follar ese culito sin pensarlo dos veces.
-Aquí tiene…- abrí los ojos como plato al ver quién era la chica que le entregaba las llaves a mi amigo. No puede ser… Era Bella, parpadeé rápidamente para comprobar que no era un producto de mi imaginación.
-¿Bella?- pregunté aun sorprendido, me sentí dolido cuando la chica de ojos color chocolate ni siquiera se había dado cuenta de que yo estaba ahí pero cuando volteó para verme su expresión no tuvo precio.
-¡Oh, Edward!- dijo con un brillo en los ojos y con una linda sonrisa.- Perdón no te había visto- dijo apenada.
-No me dijiste que trabajabas aquí.- puse mis manos sobre mis bolsillos y una sonrisa torcida.
-¿Se conocen?- dijo Mike con una ceja alzada.
-Nunca preguntaste- Bella se encogió de hombros ignorando por completo a Mike.
-Wow que mundo tan pequeño.
-Lo sé. –Ambos reímos encantados, nos encontrábamos en nuestra propia burbuja personal.
-¿Tienes algo que hacer?- me apresuré a preguntar y en seguida se mordió el labio.
-Pero...- tapé la boca de Mike con la palma de mi mano.
-Es muy tarde… y mañana tengo que trabajar- señalo con el pulgar la camioneta que se encontraba atrás.
-Oh vamos. ¿Me vas a rechazar por segunda vez consecutiva? No seas cruel.- ella rio tímidamente
-No lo sé…- se rascó la cabeza.
-Por favor.- saqué mi mejor sonrisa.
-Depende el lugar.- me miró y le supliqué con los ojos- Está bien- rodó los ojos y canté victoria.- No se te ocurra nada ostentoso.
-Lo prometo, ¡promesa de boy sccout!- Bella me sacó la lengua.
-Está bien, deja sólo le aviso a Jake.
-Aquí espero.-dije aún con la sonrisa en mi rostro cuando se alejó.
-Pero…- Mike titubeó.
-Nos vemos mañana amigo.- Mike seguía soqueado, sólo logró asentir y entró a su auto sin decir ni pio.
Bella POV.
Mi corazón latió de manera frenética cuando vi a Edward, no sabía en qué pensaba cuando acepté salir con él se suponía que no lo haría porque si esto acababa mal toda mi familia se vería involucrada y era lo que menos quería porque problemas tenía muchos y no estaba segura con poder lidiar con uno más, por otra parte mi corazón me decía que fuera feliz ahora tenía la oportunidad de borrar casi mi pasado y tener una vida normal, aunque de nuevo me encontraba en un dilema. Comencé a pensar en la propuesta de Alice y supe que por el momento era la mejor opción que tenía, porque no podría dejar de robar autos por completo era una clase de adicción una vez que empezabas era imposible detenerse. Por el momento me vi obligada de dejar de hacerlo, sólo para ganarme una vez más la confianza de Jacob pero no dejaría un trabajo en el cuál me pagaban bastante bien, si me sentía a veces culpable de lo que hacía pero era inevitable no hacerlo, si mi amigo llegaba a sospechar de mí ya me las arreglaría pero en cuanto a Edward… sí le hacía creer que en verdad lo quería, mi familia estaría a salvo y protegida, podría hacer haciendo lo que me gustaba sin que sospechara de su amante y puede que con el tiempo si alguna vez me permitiese entrar a su oficina tal vez… pudiese eliminar el historial que tenía mi padre.
Mi mente hizo click al pensar en aquel plan, por el momento no me importaban las consecuencias ahora sólo tenía un objetivo en mente.
-Bella ya puedes irte, yo cierro no te preocupes.- Jacob dijo mientras estaba preparando todo para cerrar.
-¿Seguro?- sonreí- muchas gracias- lo abracé por detrás por escasos segundos.- ¿Te puedo pedir un favor?.- comencé a jugar con las llaves de mi pickup.
-Lo que quieras.
-¿Puedes llevar mi auto a casa?- me miró confundido.- Es que voy a salir con un amigo.- expliqué y le arrojé las llaves de mi auto.
-Sí, claro picarona.- se burló y no pude evitar sonrojarme.- ¿Saldrás con tu novio?
-Jacob sabes que no tengo novio- mi sonrisa se trasformó en una mueca.
-Oh vamos sólo quería preguntar.- ¿Por qué tardan tanto en irse? – señaló a los chicos que estaban detrás de nosotros.
-La curiosidad mató al gato y…. es que…
-¿Los conoces?- alcé la mano para menearla con la intención de "decir" "más o menos" -¿Saldrás con uno de ellos?- preguntó curioso fulminándome con la mirada.
-Sí, con de cabello cobrizo. No conozco al otro bobo, lo sabes- le saqué la lengua riendo.
-Parece un Don Juan.- Jacob le dio un vistazo.
-Sí, pero ya le dejé en claro que yo no era otra más.
-Ouch, le gusta jugar con fuego.- chasqueó la lengua.- Le gustan las rudas.- mi amigo alzó las cejas sorprendido y después me guiñó el ojo con otras intenciones.
-Eres un asco Jacob.-negué con la cabeza y me alejé sin despedirme. Edward me seguía esperando con una sonrisa que le llegaba a los ojos.
-¿Y mi beso de buenas noches?- Jacob gritó y no pude evitar sonrojarme. Demonios. Miré el rostro de Edward por última vez pero este ya no tenía una sonrisa ahora estaba serio.
Suspiré y besé la palma de mi mano y soplé "el beso" en dirección hacia Jacob, él lo cachó y se lo puso en la mejilla.
-Edward es…
-Nos vemos el lunes Princesa- Mi amigo me interrumpió gritando una vez más antes de que pudiera saludar a Edward. Ahora me daba cuenta de las intenciones de Jacob, quería molestarme o dejarme en ridículo así que cuando me pare de puntitas para besar la mejilla de Edward le enseñé el dedo a Jacob y logré escuchar sus carcajadas.
-¡Buenas noches Cretino!- reí y miré a Edward que ahora me veía con una media sonrisa.-Ahora sí, Estoy lista.
Edward abrió la puerta del copiloto y entre sin decir palabra alguna, después de unos segundos Edward también entro y encendió el carro.
-Perdona lo de hace rato…- comencé a decir y Edward sólo asintió serio- Mi amigo puede a llegar a ser una verdadera patada en el trasero.-remarqué la palabra amigo para dejar en claro que clase de relación teníamos Jacob y yo por si se lo estaba preguntando.
-No te preocupes.- y la mi sonrisa favorita /la sonrisa torcida/ volvió a aparecer, mi corazón se derritió ante ver tal acción.
-¿A dónde vamos?
-Dijiste que no querías nada ostentoso y como no se me ocurría nada… pensé que lo mejor sería ir mi casa.-abrí los ojos como plato.
-¿A-tu-casa?- dije lentamente mientras mi cerebro procesaba todo lo que Edward acababa de decir.
-Si… aunque tienes otro lugar en mente, puedes decirme.- rio entre dientes.
-No, no está bien.
-¿Segura?-asentí nerviosa.- ¿Te importaría si pasamos por un café primero?
-En lo absoluto. –el chico de voz aterciopelada sonrió agradecido y estacionó su auto en frente de un Starbucks, bajó del coche y me sorprendió que abriera mi puerta también mi plan no era ir con el también y mucho menos con el aspecto que tenía seguramente medio café se iba a voltear para ver mis fachas, ahora me arrepentía de haber de no haber traído un cambio de ropa conmigo.
-¿Vamos?-me preguntó y yo me toqué el pecho como si se refiriera a mi.- No, me refería a la chica de atrás.- me vi tentada de voltear pero al ver su sonrisa burlona me di cuenta de que sólo estaba bromeando.- Me refería a ti Bella.- me ofreció la mano para ayudarme a salir y acepté sin dar guerra.
-Ya lo sabía- repliqué con la barbilla en alto.
-Sí claro.- cerró la puerta del auto pero sin soltarme la mano. Miré nuestras manos unidas por una parte quería soltársela porque no quería dejarle las cosas tan fáciles, no iba a romper aquella línea con facilidad pero por otra parte su mano era tan cálida y no la quería soltar, no aún.- Lo siento.- Edward se dio cuenta se seguíamos tomados de la mano y me la soltó.
-no me incomoda- confesé y volví a tomar su mano, acto el cual sorprendió a Edward.
Edward sonrió satisfecho y me abrió la puerta para que entrara. Cosas pequeñas como esas aparte de que me hacían sonrojar como adolescente, hacían que no perdiera la esperanza, que no todos los hombres como con los que había salido –nótese que sólo he salido con dos hombres en toda mi vida– no eran del todo machistas o unos cretinos, los "príncipes azules" aún existen sólo teníamos que buscarlos bien. Bueno, aunque a veces a Edward se le salía lo machista –como a cualquier hombre– pero era todo un caballero y podía hacer que mi corazón se derritiese cuando se lo proponía. Antes de darme cuenta Edward y yo éramos los siguientes en la fila.
-Buenas noches. ¿Qué desea tomar?- saludó una chica pelirroja con una sonrisa coqueta y podría jurar que le brillaron los ojos al ver a Edward.
Tenía que admitir que él era bastante atractivo y cualquier mujer suspiraría al verlo caminar a su lado, pero ¿Cómo se atrevía a coquetearle de esa manera? ¿Acaso no veía que iba acompañado? Oh pero de nuevo volvamos al asunto de la ropa, no parecía que viniese con él.
¿Celosa? Preguntó mi subconsciente y gruñí por lo bajo.
Edward apretó suavemente mi mano para llamar mi atención -¿Quieres algo?- me preguntó ignorando a la chica que nos atendía,
-Hm… un cappuccino alto de te chai con leche de soya poca espuma y un poco de canela.- le dije a Edward mi orden de siempre y al ver su expresión parecía perplejo hasta parece que le había dado un tic, no pude evitar soltar una risita apenada y le volví a repetir la orden a la señorita que ahora, al parecer, echaba chispas.
-¿Y para usted señor?- sonrió de nuevo la chica.
-Un café del mismo tamaño- aclaró- así un café americano bien cargado.- le regaló una sonrisa amable aún sin soltarme la mano.-
-Ok. ¿A nombre de quien es la orden?
-Edward ¿Cuánto va a ser?
-Son 7 dólares con cuarenta y tres centavos.-solté la mano de Edward para tomar mi cartera y saqué lo que me correspondía pagar.
-Guarda eso…Yo invito.- Al parecer Edward sabía lo que estaba a punto de hacer, planeaba en darle el dinero a la chica antes de que Edward lo hiciera pero éste fue más rápido que yo y sin haberme dado cuenta Edward había sacado ágilmente un billete de diez dólares.
-Gracias.- Suspiré derrotada, pero mi corazón se derretía y en mi mente repetía.
Pequeños detalles como esos.
-Quédate con el cambio.- le dijo a la chica de cabellos rojos quien sostenía un billete de dos dólares entre sus dedos, Edward volvió a tomar mi mano y esperamos a que nos dieran la orden. Después de sólo cinco minutos vocearon a Edward, recogió las bebidas y regresó con una sonrisa mientras sostenía amos cafés en ambas manos.-Vámonos- me dio mi cappuccino y salimos del local.- ¿Me sostienes tantito mi café?
-Claro- tomé su café y el busco las llaves de su auto en su saco y me abrió la puerta de nuevo como todo un caballero antes de entrar le iba a dar su café pero cuando estaba a punto de entregárselo el negó con las manos y entré al coche sin preguntar.
Miré el café de mi acompañante y después vi el mío y me quedé asombrada, la chica había escrito su teléfono en la bebida de Edward no pude abrir la boca sorprendida. Pero que descarada era esta chamaca. Edward entró y lo miré aún con la boca abierta.
-Dime que no tiraste el café en mi bebé.
-No claro que no. –Dejé mi café en el portavasos.- ¿Acaso no te diste cuenta?
-¿Cuenta de qué?
-Eres tan distraído.- reí negando con la cabeza.
-¿Qué? ¿Qué hice?-preguntó angustiado.
-Mira.- le puse a Edward su bebida en las manos.
-¿Qué se supone que tengo que ver?
-¡Dios Edward!- dije frustrada y señalé el teléfono que estaba escrito en su vaso.
-Oh…
-Ni siquiera te diste cuenta de que te estaba coqueteando ¿verdad?
-No…- rodeé los ojos.- Es que tenía mi mirada en otra persona- alcé la ceja curiosa y él sonrió mirándome a los ojos, obviamente dándome la respuesta a mi pregunta y no pude evitar sonrojarme como tomate.
-Ya vámonos.- dejé de mirarlo, aún sentía mis mejillas calientes tomé mi bebida del portavasos y le di un sorbo, aún estaba demasiado caliente para mi gusto pero sabía delicioso. Decidí dejarlo de nuevo en el lugar en donde estaba para que se enfriara un poco.
El trayecto hacia la casa de Edward no fue tan largo, el Starbucks estaba a sólo 2 calles de su hogar por lo que no fue necesario llenar los silencios, dejó su auto estacionado enfrente de su apartamento tomé mi café en cuanto me abrió la puerta para ayudarme a salir y miré el gran edificio en el cual vivía, había olvidado que vivía en un lugar ostentoso el edificio era altísimo y se veía que pagaba una fortuna por la renta.
-Dijiste que no sería en un lugar demasiado lujoso- lo acusé.
-Lo siento.- se encogió de hombros- no se me ocurrió otro lugar.
-Cómo sea.- sacudí la cabeza y Edward le dio las llaves a un empleado.
-¿En el lugar de siempre Señor Cullen?
-Sí, así es Tony. ¡Gracias!
-Parece hotel.- lo miré y el sólo se encogió de hombros.
Otro hombre nos abrió la puerta principal, era de cristal y todo se veía lujoso había sillones de piel mesitas de cristal el lobby era hermoso.
-Buenas noches Señor Cullen- dijo una chica que se encontraba detrás de un mostrador y tal vez lo saludó con demasiada emoción.
-Hola Gianna- Edward saludó con jovialidad y presionó el botón del ascensor. El elevador no tardo nada en bajar y nos adentramos en el, no me había dado cuenta que al igual que la mayoría de los muebles en el lobby, también estaba hecho de cristal.
-¿Cuántos pisos tiene?
-hmm veintitrés pisos ¿Por?
-Sólo preguntaba. Apuesto a que tu departamento está en el último piso.
-¿Cómo lo adivinaste?
-Una corazonada…
-¿Le tienes miedo a las alturas?
-Algo.- asentí nerviosa.
En realidad había mentido, le tenía pavor a las alturas y todo fue por culpa de Rosalie porque me obligo a subirme a una montaña rusa cuando apenas tenía ocho y desde ese momento quedé traumada y ahora las cada vez que me subía a un edificio de gran altura o me enfrentaba a algo que involucraban las alturas me sudaban las manos.
-Entonces te recomiendo que no mires abajo-abrí los ojos asustada y el soltó una carcajada.
-Ow- cerré los ojos, apenas se sentía el movimiento del elevador. Me limité a abrir los ojos, no me quería ver tentada a ver hacia el suelo y las manos me sudaban como si no hubiera mañana.
-Bella, ya llegamos.- Edward se burló y tomó mi hombro- Ya puedes abrir los ojos.
-¿Seguro?
-¿No confías en mí?- abrí los ojos lentamente y salí del elevador literalmente corriendo.- No pensé que le tuvieras tanto miedo a las alturas.
-Es una larga historia que prefiero no contar, me causa escalofríos tan solo recordarla- le expliqué mientras esperaba a que Edward abriera la puerta de su departamento.
-Oh vamos.-suplicó.- Apuesto a que es una historia divertida.
-Divertida para Rosalie, para mí fue toda una tortura.
-Le rogaré a Rosalie que me cuente tus pato-aventuras.
-No te atrevas o… te dejaré de hablar- dije lo primero que se me ocurrió.
-Podré soportarlo.- y abrí la boca formando una gran "o"- Es broma, pasa.
Abrió la puerta y me dejó pasar primero, abrí los ojos sorprendida mirando a mi alrededor el departamento de Edward no era sólo un departamento era un penthouse, era muy espacioso y estaba muy bien decorado todos los muebles que tenía parecían de diseñador, los colores de las paredes y de los muebles combinaban perfectamente, había una acogedora chimenea, su hogar daba ese aire varonil y ni hablemos del olor, su casa estaba infestada con su maravilloso perfume.
-Wow- fue lo único que logre decir.
-¿Te gusta?
-Es lindo.- admití mientras me adentraba y entraba a la sala.
-Mi madre es diseñadora de interiores y ella se encargó de todo esto.
-Wow- volí a decir y el sonrió.
-¿Quieres conocer la casa? – antes de que me dejara contestar tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos.- ¡Tienes que ver la vista!- sonrió emocionado y me jaló hacia donde había un piano de color negro, se veía bastante costoso y lo miré con millones de preguntas en los ojos.
El balcón era maravilloso, bueno no era precisamente un balcón era toda una pared hecha de vidrio polarizado pero podías ver perfectamente parte de Nueva York, podías ver toda la calle de Broadway y Soho era perfecto estaba encantada con aquella bella vista.
-Me has dejado sin palabras- admití dándole un sorbo a mi te que ahora estaba como me gustaba.- la vista…preciosa.
-Lo sé, es mi lugar favorito de la casa.
-¿Tocas el piano?- señalé el piano con tentación de posar mis dedos sobre el pero la gente me decía que tenía manos de estómago porque destruía todo con tan sólo tocarlo así me abstuve de hacerlo.
-Sí, me encanta tocar el piano. Si no fuese policía tal vez… me dedicaría a la música.
-Interesante.- le tomé un gran sorbo a mi te chai y no me había dado cuenta que Edward ya se había terminado el suyo.
-Me sorprendí cuando me dijiste tu orden- señaló mi vaso y ambos nos sonreímos- No pensé que te gustaran ese tipo de lugares.
-Au contraire mon cheri- guiñé con un ojo.- Amo el café de ese lugar, me gusta experimentar ahí aunque debo admitir que este es mi favorito.
-Yo no paso del café americano.
-¿Quieres probarlo?- le di mi vaso y sin pensarlo dos veces lo tomó.
-Sabe bien- dijo después de darle un pequeño sorbo.- Creo que de ahora en adelante también pediré eso. Bueno tú lo pedirás y me lo darás porque… vaya no creo memorizar todo eso. Oye te dejaré sola unos minutos, iré aponerme algo más cómodo.- asentí y él se fue a su recamara no sin antes regresarme mi bebida.
-Cuando quieras, un día que tengas libre podríamos experimentar.- reí en voz alta continuando con la conversación-Rosalie y yo solíamos experimentar, de hecho… Un día le dije al chico que nos atendía que nos sorprendiera y regreso con dos té helado de frutas rojas y coco- hice cara de asco al recordarlo- Sabía a medicina- arrugué la nariz.- Desde entonces sólo yo soy ahora la que sigue experimentando, Rosalie me odio por una semana después de ese día.- escuché la risa sonora de Edward en la otra habitación.
-¡Qué asco! Pensándolo bien, no quisiera probar con esa clase de experimentos me quedo con eso y lo que conozco- y miré mi vaso chasqueando la lengua.
Sin haberme dado cuenta Edward ya estaba a lado de mí, se había puesto algo más casual lo cual agradecí ya que ahora ambos sintonizábamos. Llevaba puesta una camisa de Guns 'n Roses, y unos pantalones denim deslavados e iba descalzo tampoco llevaba ahora su cabello arreglado, de hecho estaba desordenado y me parecía bastante sexy.
-¿Tienes hambre?- asentí apenada, no estaba acostumbrada a tanta atención.- Podemos pedir algo para comer.
-Edward… no deberías…- dije avergonzada.
-Es enserio, aquí hay de todo ¿Quieres comida hindú? ¿O algo más casual como una pizza?
-¿Te parece si yo preparo la cena?- ofrecí.
-No, eres mi invitada.- sonreí para mis adentros al escuchar esas palabras, me acordé de esme y me sentí como aquella noche en la casa de los Cullen, ellos no me dejaban mover un dedo.
-No es justo.
-En otra ocasión. ¿Está bien?- suplicó y tomó su teléfono.
-De acuerdo- gruñí.
-¿Hindú o pizza?- me dijo y lo mire con cara de "¿me estas jodiendo verdad? Tengo cara de que me gusta la comida hindú?"- Pizza será- rió entre dientes y marcó el teléfono de las pizzas.- Hola buenas noches… este quiero una pizza- rodeé los ojos, y pensé ¿en serio Edward? Si marcas a ese número es obviamente para pedir una pizza. Tapo el auricular- ¿Peperonni? –Asentí.- Una de peperonni por favor ¿Cuánto va a ser?- esperó- está bien, pagaré con un billete de veinte. –Estaba a punto de colgar pero susurré que dijera su dirección- ah sí perdón estoy en 25 Bond Street entre Bowery y 2nd Street… ajá si… hasta luego- colgó.
-Andas muy distraído. Me pregunto por qué- lo miré y el me observaba de arriba para abajo con una sonrisa picarona.- ¡Edward!- lo regañé.
-Lo siento. Demonios Bella me distraes con ese maldito short.-confesó y me sonrojé.
-Mejor vamos a ver la tele mientras esperamos- dije abochornada y me dirigí a la sala a paso rápido.
-No te vayas a quedar dormida como la última vez.
-Prometo no quedarme dormida.- alcé mi dedo meñique.
-Esa promesa es para niñas- Edward arrugó la nariz sin entrelazar su meñique con el mío.
-Sí tú lo dices… - escupí en mi mano y se la ofrecí.-Una promesa de hombres.
-Eres un asco Bella- miró mi mano sin estrecharla.
-Que niña eres Edward- limpié mi mano en mi camisa y bebí un poco más de mi té mientras el encendía la televisión.
A pesar de lo poco tiempo de conocer a Edward ya lo consideraba como un amigo, un amigo guapo y con el cual no tenía precisamente intenciones de su amiga. Lo que había entre Edward y yo era química y se palpaba la atracción que teníamos, ambos nos gustábamos pero mis objetivos no eran quedarme con el como su pareja iba a "pretender" ser su amante para borrar el historial criminal de mi padre y para mantenerme a salvo, sé que lo que estaba a punto de hacer estaba mal y era totalmente egoísta y también sabía las consecuencias que podía tener como por ejemplo que él me descubriera y me encerrara en la cárcel por el resto de mis días o que me llegara a enamorar de él y para protegerlo tendría que alejarme de él, en cualquiera de las dos opciones él saldría lastimado y cuando el momento llegara me odiaría por hacerlo porque podrías ver que él era todo un don juan, él sólo quería algo físico nada serio pero por dentro, más bien cuando lo ya lo llegabas a conocer mejor te dabas cuenta que era el hombre más atento del universo, él es un buen chico, aunque claro tiene sus defectos Edward puede llegar a ser un cretino como cualquier chico pero tenía un corazón puro y genuino.
-¿En qué piensas?- interrumpió el chico que reinaba mis pensamientos.
-En nada.
-No te creo. Dime en que pensabas.- tomó el dorso de mi mano y la acarició con su pulgar.
-¿Cuáles son tus intenciones conmigo?
-¿En serio me preguntas eso?- alzó las cejas dolido y estaba punto de contestar cuando sonó el timbre.- Yo atiendo.- me dijo y se levantó del sofá.
Escuché como Edward intercambiaba algunas palabras con el repartidor y de nuevo le dijo a este que se quedara el cambio y le dio propina, al parecer a Edward le encantaba regalar dinero y no estaba mal, con el salario que tenía podía darse el lujo de hacer esas cosas. Pocos minutos después Edward llegó con la caja de pizza y encima de esta había dos platos y vasos de vidrio modernos que hacían juego, los puso sobre su mesa.
-¿No te importa si comemos aquí verdad?
-En lo absoluto.- sonrió y abrió la caja de la pizza. Mi estómago rugió cuando olí el sabroso aroma de la pizza.
-¿En qué estábamos?- Edward me dio un plato y dejo que fuera la primera en agarrar su pedazo de pizza.- ¿No recuerdas lo que te dije hace un par de semanas?- lo miré divagando entre mis recuerdos.- Ay Bella- negó con la cabeza decepcionado y tomó dos pedazos de pizza.- te dije que no me iba a dar por vencido y mírate ahora, estas en mi apartamento viendo la televisión y comiendo pizza conmigo. - sentí como mis mejillas se sonrojaban.- Pensándolo bien, se me hizo raro que aceptaras venir.
-¿por qué?- le di un buen mordisco a la pizza.
-Parece que usted no tiene buena memoria- me guiño el ojo- esa misma noche- se refirió a la noche donde me llevó flores y no pude evitar ruborizarme más.- tú me dijiste que no aceptarías tan fácilmente.
-Bueno…-balbuceé terminándome mi bocado- no te quería dejar en ridículo.
-¿Cómo dices?- sonrió de oreja a oreja.-
-No te iba a rechazar en frente de tu amigo.- me encogí de hombros.- Apuesto a que si te hubiera rechazado se hubiera burlado de ti por toda una eternidad.
-En eso tienes razón. Hablando de mi amigo, no dejaba de babear cuando te vio.
-¿En serio?- pregunté sorprendida.
-Sí pero cuando vio que nos conocimos sabía que ya no tenía oportunidad y que ya estabas ocupada.
-Oye… sigo siendo soltera.- rezongué.
-Por ahora.- me guiño el ojo.
-Ya te dije que tendrás que conquistarme.
-¿Y quién dijo que no lo haría? – le tomó un buen bocado a su pizza.
-Entonces… ¿No soy sólo una más?- pregunté para aclarar las cosas.
-Bella…- dijo al terminar su bocado- Si fueses sólo pasajero, en estos momentos eataríamos ocupados en otro lugar.- sonrió pícaramente.- no quiero sólo algo físico contigo ¿Sabes?- confesó.- Ya te dije que esas no eran mis intenciones.
Nos quedamos callados y nos devoramos la pizza en sólo media hora.
-Creo que hubiéramos pedido otra pizza.- dijo chupándose los dedos.
-¿Todavía tienes hambre?
-Un poco ¿Tú no?
-Algo.- admití.
-¿Quieres que pida otra?
-¡No!- me apresuré a decir-si como algo más tendré pesadillas.
-¿por qué?- preguntó intrigado.
-Es que cuando como más de lo que debería me, dan pesadillas.- le expliqué.- pero son pesadillas realmente estúpidas. Sueño que la comida me persigue y cosas así.- solté una carcajada.
-Eres rara.- sonrió de oreja a oreja.
-Lo sé.
-Pero ¿me gusta sabes? Me gusta lo raro- ambos reímos.-¿Qué quieres hacer ahora? ¿Quieres salir? Hay un bar por aquí cerca, no es lujoso ni caro- me dijo antes de que le preguntara.
-Prefiero quedarme aquí, estoy agotada.- cerré los ojos por escasos segundos.
-¿Qué hiciste hoy?- acarició mi cabello y sonreí un poco.
-Varias cosas, en realidad si te digo dirás que no hice mucho pero..
-Cuéntame. – sonreí aún más a él en verdad le interesaba lo que había hecho en el día, me parecía bastante tierno de su parte.
-Salí con Alice de compras, tendrá un desfile pronto creo que es su proyecto final o algo así.- abrí los ojos e hice una mueca- Compramos zapatos, muchos zapatos para las modelos, también ugh pasamos a comprar tela- rodeé los ojos al recordarlo- Alice no se podía decidir entre las telas ¡yo veía todas las telas iguales! No la entiendo. La moda es confusa- gemí.- Después llegamos a casa, yo ya estaba cansadísima pero parecía que ella todavía tenía la batería al mil, comenzó a traer al mundo real el vestido principal, debo admitir que es hermoso y digno de la alfombra roja. Antes de que me diera cuenta ya estaba a punto de terminarlo y adivina qué paso después…- le dije a Edward irritada.
-¿Qué paso?- pregunto divertido.
-La boba me puso el vestido con la excusa de que yo tenía las mismas medidas que su modelo y no quería que la modelo fuera porque era toda una diva.- Edward no paraba de reírse de mis expresiones.
-Ay Bella, ojala hubiera estado ahí.
-¿Para ver como Alice me hacía enojar?
-No, para ver qué tal te quedaba el vestido- sonrió y besó mi coronilla.
-Me quedaba horrendo- suspiré- es que… ¡Estoy plana!- grité.- No tengo nada- puse mis manos sobre mis pechos después me arrepentí de haberlo hecho.- Oh.. lo siento… -dije hecha un tomate.
-En mi opinión…
-No por favor- me tapé los oídos no quería escuchar la opinión de Edward, él seguramente ya había visto y explorado cuerpos de mujeres más esbeltas y bellas que yo, mujeres con cuerpos espectaculares, cuerpos que las personas envidiaban, cuerpos como los de mis hermanas. Edward tomó mis manos y alzó mi barbilla.
-En mi opinión- volvió a decir- tu cuerpo es perfecto. – mi corazón empezó a latir con velocidad.
-En fin…- sonreí de oreja a oreja ante tal cumplido.- Gracias- dije rápida e incómodamente.
-¿Después que pasó?- Edward continuó sabiendo que no quería hablar más acerca del cumplido
-Después fui al trabajo, molesta por las compras y ya sabes…la gota que derramó el vaso fue la llegada de tu amiguito.
-¿por qué? ¿Te trató mal?- se tensó.
-No- negué con la cabeza- sólo me pareció demasiado machista. ¡Él no me creía capaz de arreglar su coche.
-Bueno, si yo no te conociera también tendría mis dudas.
-Edward…- lo fulminé con la mirada.
-¿Qué? Sólo digo la verdad.
-Es como, por ejemplo un día te enfermaras y en vez de una enfermera te revisara lo hace un enfermero ¿Desconfiarías de el por el simple hecho de que es un hombre en vez de una mujer?
-Buen punto. Ahora te entiendo- suspiró pasando su mano por su cabello.
-En fin ya hablamos mucho de mi aburrido día… ¿Por qué no hablamos sobre ti? ¿Qué hiciste hoy?
-Tu día no estuvo para nada aburrido, al contario fue una de tus muchas pato-aventuras. El mío si estuvo aburrido, no tengo vida social…- suspiró.
-Sí claro Edward.- dije entre risas.
-Es verdad.
-No te creo.
-En fin yo hice lo mismo de siempre- se sobo las sienes con las yemas de sus dedos- estuve en la oficina, fui a algunas escenas del crimen, revisé documentos, mande a hacerle análisis a las evidencias.
-Pareces agostado.
-Llevo dos noches sin dormir- señaló ahora sus marcadas ojeras.-Por eso pido tomo café todo el día, me mantiene despierto.
-Deberías descansar.- ahora me sentía culpable, lo estaba privando de dormir.- Debería irme.
-No, mañana tengo el día libre.
-¿Seguro?
-Soy mi propio jefe ¿Lo olvidas?- sonrió y temblé. No sabía en lo que me estaba metiendo.-Aparte… disfruto de tu compañía.
-¿En verdad?- pregunté sorprendida.
-No eres igual a las demás- me recordó.- siempre me sorprendes, eres una caja llena de sorpresas cuando pienso que vas a elegir el camino rojo, tomas el camino amarillo.- puso como ejemplo.
-No soy Dorothy.- respondí sacando la lengua cuando hizo referencia a esa obra.
-Pues no eres tan diferente a ella.
-¿A qué te refieres?
-Dorothy, es una persona no tiene una personalidad fuerte, bueno en realidad la tienes- sonrió- pero no la muestras tanto, pero lo que proyectas es mucha seguridad en lo que haces y hacia donde tomar tu camino, no lo dudas sólo lo haces… eres tranquila pero muy segura de ti misma.- se encogió de hombros. Edward Cullen hacia que mi corazón se derritiera.- Me recuerdas a Dorothy, es todo.
-¿Te gusta el mago de Oz, verdad?
-Mi madre solía leerme el libro cuando era pequeño.- ¡que adorable!.
-Entonces si yo soy Dorothy… tu eres… ¿el espantapájaros?
-¿Acaba de decir que no tengo cerebro?
-¿El león? – hice otro intento.
-¡Oh vamos! Bella soy policía.
-¿El hombre de hojalata?
-te equivocaste otra vez pero…
-¿Totó, tal vez?- interrumpí con una carcajada.
-No me dejaste terminar, tal vez parecía que no tenía corazón pero alguien ha despertado aquel órgano de mi ser.
-¿El mago de Oz?
-No…- guardó un largo silencio- Dorothy.
N/A: No sé ustedes pero Edward hace que mi corazón se derrita. HE GIVES ME HEARTACHES. En fin tal y como prometí aquí está el capítulo, mis guapuritas espero que les haya gustado; la inspiración llegó a mí y estuve todo el día escribiendo este capítulo que originalmente iba a sólo ser de unas 4k palabras per al parecer ¡Fue lo doble! Pensaba en dividirlo en dos partes pero pensé que lo mejor sería dejarlo así.
Espero que también hayan disfrutado leerlo tanto como yo disfruté escribirlo. Creo que a partir de aquí los capítulos crecerán de tamaño más y más, agregaré más detalles y cosas así. Aún sigo sin pensar el final ¡tengo tantos caminos de varios colores! Y aún no sé si sacaré una secuela de esta historia. En fin gracias por todo y ¡Nos estamos leyendo!
-Scarlett
N/A #2:
Descripción gráfica de la casa de Edward (para las que se quedaron con la duda) http (:) / /manhattanmiami (punto) com / property / 2 5 (guión) bond /(gato) more (guión) cuarentasesentayuno es obiviamente sin los paréntesis y espacios y la cantidad que escribí es con números y los numeros van juntos (sin guiones)
N/A #3:
Como mencioné arriba, últimamente he estado demasiado inspirada y no puedo parar de escribir adlkjkaldjasd creo que ahora me he vuelto adicta a esta historia (mi corazón extraña editar fotos de tumblr como loca pero supongo que eso puede esperar) oh me alejo del tema, como les decía supongo que también mañana actualizare la historia –bola de suertudas- ¡tres capítulos seguidos! Vaya ustedes nacieron con suerte jajaj 3 amo esta historia y espero que ustedes también.
El 14 de mayo salgo de vacaciones y mi imaginación estará al mil, probablemente empiece con más historias o one shots. Who knows. BAD NEWS. Es que tengo tres exámenes finales –hasta ahora- espero que no sean más, cruzaré los dedos y recen para que no sea así ¡Esperemos que la suerte este de mi lado! Las amo. Les maando muchas letritas de amor.
