Wolousssss! Lamento si tarde en publikar, y debo dcirles q aorita lo toi haciendo kon bastntes prisas... Rekuerdan q les mencione q salia d viaje? Bno, pss me voi en kuestion d 2 hrs! Y komo akabo d terminar el kapi, decidi subirlo d una vez, en lugar d subirlo a mi regreso... Asi q no tardo mas, y djo aki los reviews:
TOM SORVOLO RYDDLE : Holaaaaa! Si, kreo q tienes razon, definitivamente no ha sido mi mejor kapi... Pero ia sabes q hago lo posible xq todos los kapis keden mas o menos bien, i komo tu mismo dices, los prox seran mucho mas interesantes... Y en kuanto a lo q me dices... T juro q hago todo lo q puedo x eskribir y publikar rapido, pero q al mismo tiempo kede un texto de buen nivel y calidad, y no kualkier porkeria. Sin embargo, y komo ya les he dicho, en estos momentos no dispongo del tiempo suficiente para dedikarme plenamente al fic... Asi q lo uniko q puedo hacer es pedir diskulpas Pero d vdd, no kreas q lo hago a las karreras, trato d darme mi tiempo p/eskribir y hacer un texto q guste a la gente, y t prometo q tmb tratare de q los kapis q vengan keden muxo mejor... Ah, x cierto, soi mexicana! Tu d dond eres? (kuriosidad ok? XD aunk mi pekeña niña interna m regañe y me diga q deje d meterme dond no me llaman...¬¬) Byess!
Ash y Javi: Wolasssss! Uuuu! X fin t kumplo lo q t prometi, i aki aparece, despues d tanto tiempo d esperarla, la famosa Ashley Cold! d vdd espero q t guste tu participacion, y si no, lo sientou, pero fue el uniko lugar dond t podia meter; si t hubiera puesto en otro lado, c me hubiera desbalanceado bastante la historia uuu! Chao!
Zalamandra: Hi! Si, lo c, yo y mis finales d infarto... Muajajaja! (risa malevola) (recibo un golpe de mi pekeña niña interna). Q bno q t gusto lo d klase d Pociones, tu fuist la q m inspiro! No dudes en seguir mandando ideas, m agrada tu mentalidad! Si, yo tmb estoy empezando a odiar al padre d Draquito... pero pobre, no le keda d otra, es komo la mafia: una vez q entras, no hay modo d salir... Au revoir!
Lovely Dame: Wolisss! Uuu, grax grax! Y no digas eso d tu fic, d vdd q el concepto es muy muy bueno, tal vez t falle un pokito la redaccion, pero en general la idea, komo ya t dije, es muy original! Y tmb m gusto el nuevo q m dijist, aunk debo decirte q lo malo d los songfics esq todo sucede kon muxa velocidad XD pero aun asi, me ha agradad bastante... No t dejo review, x falta d tiempo, pero d vdd m ha gustado! Nos vmosss!
MALFOYTEAMO: Salut! Wo0o0ow! M da muxo gustoq t haya gustado mi fic! D vdd, hago lo q puedo x publikar rapido, pero no dispongo d muxo tiempo, komo podras dart kuenta, asi q tardo algo en publikar... En fin , spero q t guste este kapi, y grax! Sayonara!
Shirru-Malfoy : Wohohouuu! Uuuuuu! Lamento tener q desilusionart, pero en este kapi no c revela el kontenido d la karta, solo da ciertas pistas a lo q podria ser... o lo q no... jaja muxo misterio, lo c...(hasta mi pekeña niña interna lo dice, imaginat...)Es lo malo d eskribir: tienes q awantar las ganas d decir tooooodo lo q pasa x tu mente XD Byesitosss!
Guchi: Hello0o0o0o! Grax grax, q bno q t gusta mi fic, lo hago kon muxo kariño! Cielouss... d vdd pasast tanto leyendo mi historia? oO Eso m hace sentir orgullosa sabes! (mi pekeña niña interna me da un zape y dice "no presumas, y deja al pobre Guchi en paz..." En fin XD) Bno, hasta la vista, baby!
Merenwen-Taralom : Q ondaisss! Q bno q t gustouuu! Si, lo c, la famosa karta! Nadie sabe su kontenido, ni lo sabran x un buen rato, lo sientou... Pero los tngo q mantener interesados! (broma XD) Adious!
Y bueeeeeno, dado q ya ksi me voi, i no tngo mas q decir x el momento, les dejo un kapi q, en lo personal, m parece d lo mas romantiko... (sin afan d presumir, klaro, rekuerden q a mi pekeña niña interna no le agrada...TT) Titulado "Como Romeo y Julieta", c los dejo kon todo mi korazon!
Como Romeo y Julieta
Draco Malfoy avanzaba velozmente por el oscuro pasillo, las venas de las sienes palpitándole con furia... Mientras tanto, su cerebro se negaba a creer lo que ya era una realidad, lo que deseaba tanto olvidar y esconder mil metros bajo tierra; aquello que tanto había temido, por fin había ocurrido.
A los jóvenes Slytherins:
No nos extendemos mucho, pues no contamos con el tiempo suficiente para explicar todo. Lo único importante que deben saber es que nuestro plan ha fallado. Es de vital importancia que pongan en marcha YA la parte que les correspondían en los planes, todos y cada uno de ustedes. Lamentamos que, a fin de cuentas, tengan que llevarlo a cabo, en especial tu, Draco, pero es muy importante que se haga de una vez, o todo, absolutamente todo, se podría arruinar. Avísennos cuando reciban este mensaje, y recuerden: cuanto más pronto comiencen, mejor.
Atte. Sus padres
"No, no, no, por favor, esto no puede ser verdad... No puedo hacerlo¡simplemente no puedo! Y mucho menos ahora, justo en estos momentos... ¿Cómo podría hacer algo así?" pensaba el rubio desesperadamente. Caminaba por el pasillo que se dirigía al "Punto Muerto", un lugar del cual su existencia era conocida solo por los mortifagos que habían pasado por Hogwarts, aunque a ultimas fechas, sus amigos y el simplemente lo utilizaban como punto de reunión, un lugar donde nadie nunca los encontraría. Draco sabia que tendrían que estar ahí; puesto que no estaban en la Sala Común, era el único lugar donde podrían estar. Llego a la estatua del troll Uglander el suave, conocido por pasar el tiempo recogiendo flores, giró el tulipán del sombrero de la escultura tres veces a la izquierda, tres cuartos a la derecha. Luego, tiró del brazo de Uglander. Una pequeña abertura, suficiente como para que pasara un humano con comodidad, se abrió en la base de la estatua. Vigilando que nadie lo viera, Draco se metió. Efectivamente, el resto de los Slytherins varones de su año se encontraban en la cómoda estancia circular. Cuando lo vieron llegar, Zabbini, Crabbe y Goyle se le acercaron. Al parecer, Zabbini ya había puesto al corriente a los demás.
-¡Malfoy, por fin llegas¿Nos podrías explicar que demonios sucede?
-¿Qué no se los dijo Zabbini, Crabbe?
-Pues... Podría decirse que trató de decirnos, pero no pudimos lograr que dijera media palabra... Por lo menos el muy imbécil ya se recupero...
-Cierra la boca, Goyle – intervino de pronto Blaise, que se encontraba tan pálido como un fantasma.
-¡Basta, que no estoy de humor para discusiones! Si quieren saber lo que pasa, mas vale que se sienten... – respondió el rubio, tragando saliva con dificultad.
En unos pocos minutos, el chico informo a sus compañeros acerca del contenido de la carta, y de lo que sus padres esperaban de ellos. Crabbe y Goyle escuchaban con la boca abierta, de vez en cuando balbuceando sin sentido. En cambio, Zabbini permanecía en completo silencio, demasiado anonadado como para hablar. Fue hasta que Draco guardo silencio cuando Zabbini pronuncio palabra.
-¿Y... y ahora que haremos, Malfoy?
Aunque la pregunta sonaría perfectamente normal para cualquiera que hubiera estado escuchando la conversación, como Crabbe y Goyle, Draco entendió el trasfondo de lo que Blaise había querido decir. Sabia exactamente a que se refería, pero... no quería decirlo, pues hablar acerca de ello seria como aceptarlo, y resignarse a no hacer nada para cambiarlo. Sin embargo, esta vez no se trataba si quería decirlo, tenía que decirlo.
-Pues... Seguir las instrucciones, aferrarnos al plan... ¿Qué mas podemos hacer?
Esta vez fue Zabbini quien comprendió el verdadero significado de las palabras de Draco. El sabía que el rubio se había negado desde un principio a seguir el plan, primero por la repugnancia que le causaba, pero ahora... Era evidente que seguía rechazándolo, pero el por qué había cambiado drásticamente.
-De acuerdo, seguiremos como lo habíamos planeado... ¿Y como comenzaremos?
Lentamente, como no queriendo aceptar lo que les deparaba, los cuatro Slytherins se juntaron en un pequeño circulo, dispuestos a maquinar el modo de llevar a cabo lo que debían hacer.
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-Hermione¿te quedas a charlar un rato?
-No, chicos, yo, este... Debo terminar los dos pergaminos extras que pidió Snape, iré a la biblioteca...
-Oh, vamos Herm, sabes que lo acabas en cuestión de diez minutos, quédate un momento...
-No, de verdad Harry, quiero asegurarme de que quede bien, pero gracias de todos modos...
La castaña salió de la Sala Común, sintiéndose ligeramente culpable por haber engañado a sus amigos. Era cierto que se dirigía a la biblioteca, pero ya había acabado el trabajo de Snape hacia unos momentos, así que no iba precisamente a trabajar. El motivo por el que la joven realmente iba a la biblioteca era que necesitaba de algunos momentos de soledad, para reflexionar acerca del día que acababa de tener.
"No debí haberlo hecho, no debí salir así abrazada de Harry¡por Dios¡En que estaba pensando¿Qué habrá el pensado de mí? Seguramente que soy una cualquiera...", pensaba la castaña con tristeza. "¿Y si piensa que el que me interesa es Harry, y se aleja de mi? O peor aun¿si no se inmuto cuando yo estaba con Harry? Eso significaría que no le importo, y por lo tanto, – un dolor atenazó en el pecho a la muchacha – que no me quiere..." La joven sacudió la cabeza, en un vano intento por alejar los pensamientos de su cabeza. Sabia que no podría soportar la desilusión de perder la oportunidad de estar con alguien a quien amaba de verdad, pero¿y si ese alguien no sentía lo mismo por ella? "No tendría sentido todo lo que me ha dicho en sus cartas... No, no puede ser... Por lo menos estoy segura de que siente algo por mi, tal vez no amor, pero algo... Valiente consuelo" pensó la joven con amargura. Suspiro profundamente. Ya había llegado a la biblioteca, y sin embargo, no deseaba seguir pensando en asuntos tan dolorosos. "Leeré un poco, quizás eso me distraiga", se dijo a si misma. Hermione entro a la biblioteca, y se sentó en su silla favorita, pero en cuanto se recostó en el respaldo de su asiento, se dio cuenta de lo agotada que estaba. "Demasiadas emociones en un solo día. Será mejor que me vaya a la cama de una vez". Con mucho esfuerzo, la castaña se levanto nuevamente. Se estiró mientras bostezaba ruidosamente, y se dirigió sin prisas de nuevo a su Sala Común, pues no tenía ganas de charlar con sus amigos, que seguramente seguirían ahí en esos momentos. Para su sorpresa, la estancia se encontraba vacía, a excepción de algunos pequeños de primer y segundo curso, así que subió de inmediato a su habitación, se cambio y se acostó en su cama, sin poder evitar reflexionar acerca de Draco y Harry. No se dio cuenta en que momento cayó profundamente dormida.
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La semana transcurrió sin novedad para los alumnos de sexto grado de las casas de Gryffindor y Slytherin. Solo tuvieron juntos, el día viernes, una lección mas de Pociones, en la cual Snape, después de haber restado treinta puntos a Gryffindor, informo a Harry que estaría ocupado ese sábado a las diez, pero que eso no significaba que no cumpliría su castigo, así que lo esperaba ese mismo sábado a las ocho de la noche. Harry pasó el resto del viernes vociferando contra Snape, y lamentándose de que su fin de semana se había arruinado por completo. Sin embargo, dado que no podían hacer nada, y que Hermione lo había amenazado con lanzarle una maldición sella-labios si no se callaba, Harry se limito a resignarse a su suerte, rezando por que el castigo no durara mucho.
El sábado por la mañana los Gryffindors se levantaron a la hora de rigor, mas por costumbre que por que ya hubieran descansado lo suficiente. Con un poco de pereza todavía, los leones de sexto curso se dirigieron a desayunar, acompañados por Ginny, como de costumbre. Iban todos en silencio, demasiado agotados por la semana tan llena de trabajo que habían pasado. Solo hablaron cuando ya habían probado bocado todos, en el momento en que una lechuza depositaba "El Profeta" frente a Hermione.
-¿Alguna novedad, Herm? – pregunto Ron a la joven.
-No, nada al parecer... Solo una señora en Brighton que pensó que había mortífagos en su patio trasero, y resulto que eran simples doxies en proceso de conseguir pareja...
Los Gryffindors rieron alegremente, sumándose al ruido que había en el Gran Comedor, como todas las mañanas. Dean intervino con uno de sus clásicos comentarios graciosos.
-Vaya, vaya... Pero si al parecer, no solo las doxies quieren conseguir pareja... ¿Verdad, Ron?
Ron, que estaba comiendo hojuelas de avena y miel, se atraganto, mientras sus amigos se reían a carcajada limpia. Cuando logro recuperar el aliento, su cara pecosa se encontraba casi tan roja como su cabello.
-Cierra la boca, Dean.
-¿Qué pasa Ron¿Qué tiene de malo el querer conseguirse a una chica, una que, por cierto, esta tan bien como a la que le has echado el ojo?
-Ya basta Dean...
-Vaya, así que el pequeño Ronnie tiene una cita... Que ternura... ¿Quien lo diría? – intervino Seamus entonces.
-Ya chicos, déjenme en paz – respondió Ron, tratando de hacer sonar su voz sobre las risas de los leones.
-¿Y quien es la afortunada, eh Ron? – pregunto Parvati divertida.
-Chicos, por favor...
-Vamos Ron, dinos, prometo no decírselo a mamá... – dijo entonces Ginny.
Ron los miró lentamente, con los ojos muy abiertos, uno por uno. Aquel gesto hizo que todos se desternillaran de la risa una vez más. Cuando hubieron recuperado el aliento, Seamus hablo.
-¿Y bien¿Nos dirás ya, Ron, o tendremos que sacártelo a golpes?
-Ya, ya, vale... Pero prometan no reírse, y no decírselo a nadie...
Vale Ron, en todo caso¿a quien se lo diríamos?
Bueno... Oh, demonios, está bien. Es esa chica de Ravenclaw de quinto, la que conocimos en el baile de Navidad Dean y yo... Aquella chica rubia, que no dejaba de hablar de música y libros...
-Oh, por Dios... No me digas que es Ashley Cold... (N/a: T lo prometí y aki sta Ash! Spero q t gust XD) - dijo Seamus, incrédulo.
-Pues... Si - respondio Ron, con un ligero rubor en las mejillas.
-¿Ashley Cold¿La Señorita Perfección¿Cómo te puede gustar ella? No es tu tipo...
-¿Por qué lo dices, Ginny?
-Veras, el problema con Ashley Cold es que nunca sonríe. De verdad, es rara la ocasión en que la he visto reír... Bueno, será porque a la pobre no hay quien se le acerque...
-¿Y eso por que¡Es bellísima! – dijo Ron, como si fuera pecado dejar a una chica tan hermosa sola y sin amigos.
-No lo se... Muchos la ven con la típica imagen de "nerd", aunque debo decirles que para nada... A mi se me figura bastante simpática, claro, lo que la he conocido...
-Vaya... Y si es tan seria¿cómo fue que la conociste, Ron?
-Bueno, ella era la amiga por correspondencia de Anthony Goldstein, así que nos la presento a Dean y a mí, y pues... ustedes saben, entre plática y plática, me cayó muy bien, de verdad que es una chica con muchas cualidades...
-No me digas que te has enamorado de ella...
-Bueno, yo... No lo se la verdad, no soy bueno en este tipo de cosas, y no se si sea amor...
-Preguntémosle a la experta... ¡Tierra llamando a Hermione Granger, aquí Dean Thomas, reportándose con Hermione, pidiéndole que baje de su nube y preguntándole que opina de Ron y Ashley!
Los Gryffindors estallaron en risas, más por la forma en que lo dijo Dean que por el comentario en si. Hermione, quehabia estado distraida hasta que escucho su nombre,lo miro sarcásticamente.
-Aquí Hermione Granger, desde su nube, informándole a Dean Thomas que ella no tiene ni idea de cuestiones amorosas, y mucho menos con una intelectual, puesto que en las relaciones, la intelectual suele ser otra...
Los jóvenes, comprendiendo la ironía de la castaña, también rieron, incluido Dean.
-Por eso mismo te preguntamos, Herm... A ver, cuéntanos¿Qué es lo que busca una chica como tu en un chico?
-Bueno, ten en cuenta que cada quien tiene diferentes clases de gustos; por mas parecida que sea una persona a otra en cuanto a actitud, sus preferencias nunca serán iguales...
-Si, estamos de acuerdo¿pero tú¿Qué es lo que hace que te atraiga un chico?
Hermione se detuvo a pensar unos momentos. En realidad, nunca había reflexionado seriamente acerca de ello. ¿Qué era lo que hacía que le atrajera un chico?
-Bueno, en primer lugar, tiene que ser una persona que me comprenda a la perfección, que sepa como es mi carácter. Tiene que ser un chico que no aparente lo que no es, o que por lo menos, que no lo haga cuando esta conmigo. Y sobre todo, tiene que entender que, con defectos y virtudes, así soy yo, y no estoy dispuesta a cambiar. Y si el me llegara a aceptar así... – En su mente, se formo la imagen de Draco, su dulzura en el modo de tratarla, como se quitaba aquella coraza cuando estaba con ella, y el modo en que la aceptaba, sabiendo quien era y de donde venia.
-Y si el te llegara a aceptar así¿qué, Herm?
Hermione suspiro suavemente. No deseaba revelarles la identidad de la persona que rondaba por su mente en esos momentos.
-Pues... Si me llegara a aceptar así... Sabría que el es el indicado.
Las chicas asintieron, mientras que los chicos se volteaban a ver con cara de "no tengo idea de que esta hablando..." Sin embargo, Harry no dejaba de escuchar atentamente, pensando que cualquiera de esas afirmaciones de Hermione le podía servir para conseguir que ella se fijara en el.
-Pero, Herm, en ese caso no te entiendo. ¿Cómo puede ser que te agraden los chicos sensibles, que te acepten tal cual eres, y te guste el imbécil ese?
-No le digas asi a Draco, Ron; además, el no es como todos creen, el es...
En eso estaba Hermione, cuando de pronto, reconoció la rubia cabellera que se acercaba en esos momentos por el pasillo que conducía a las mazmorras, una cabellera que había aprendido a identificar perfectamente, una cabellera... una cabellera que en esos momentos se encontraba cogido del brazo de Pansy Parkinson.
-... el es un desgraciado...
Y sin decir mas, Hermione se levantó de su lugar y salio corriendo rumbo a su habitación.
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-Vamos, Draco, por favor...
-Ya te dije que no, Parkinson, yo no me meto en ese tipo de líos; además, ya tengo suficientes problemas como para preocuparme por los tuyos...
-Oh, por favor Draco¡no te pido mucho! Solo te pido...
-Te entendí la primera vez Parkinson, y te reitero una vez más: no lo haré.
Draco y Pansy mantenían esa discusión mientras se dirigían a desayunar la mañana del sábado. Lo que Pansy quería de Draco era que él animara a Blaise para que éste la invitara a salir. El rubio, sin embargo, se negaba rotundamente a entrometerse en esa clase de problemas, alegando que él no se dejaba llevar por ese tipo de "cursilerías". Sin embargo, ahora se acercaban cada vez mas al Gran Comedor, y que la joven se había prendido de su brazo amenazándolo con no soltarlo hasta que el aceptara, el chico estaba a punto de ceder.
-Por favor Draco, te lo imploro...
-¡Vale ya, Parkinson, te he dicho que no y punto¡Es mi última palabra!
-¿Ah, si? Pues yo también ya te he dicho que no te soltare hasta que me ayudes.
-¿Y? Si soporto vivir con toda esta escoria de "magos"¿crees que no aguantare tenerte encima hasta que desistas?
-Oh, eso es lo que tu crees... ¿Y que hay de Granger¿Tú crees que ella aguante el que yo me la pase cogida de tu brazo?
Draco la miro con los ojos desorbitados. No se le había cruzado por la mente. "Hermione..."
-No te atrevas a meterte con ella, Parkinson, o a la que le ira mal será a ti...
-Pues si eso es lo que quieres, acepta lo que te propongo.
El rubio observo a la chica. Sus oscuros ojos mostraban determinación. Luego miro discretamente al Gran Comedor, y se dio cuenta de que su castaña lo observaba, y entonces salía corriendo. Fastidiado, se dio cuenta de que no tenía opción.
-¡Vale, vale! Lo haré, pero mas te vale que no me presiones, lo haré cuando crea conveniente...
-¡Gracias, gracias Draco! – dijo Pansy, mientras una enorme sonrisa iluminaba su rostro.
-Solo déjame desayunar en paz...
Y así, Draco se dirigió a su mesa del comedor, preguntándose si lo que habría hecho escapar así a Hermione habría sido él.
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Silenciosas lágrimas corrían por el rostro de Hermione, mojando la almohada en la que la chica se encontraba recostada. Por suerte, su habitación se encontraba vacía, pero sabia que sus amigas no tardarían en regresar, así que se seco el llanto con el dorso de la mano.
"¿Por qué¿Por qué estaban cogidos del brazo¿Será que la quiere? No, no puede ser, no lo creo, a el no le gustaría una insensible como esa... Pero¿y si ella lo quiere a el? No, no podría, ella no lo merece a él... ¿Y si lo hace por venganza, por lo que sucedió el lunes en Pociones¡Oh Dios mío¿Estará molesto conmigo?" Hermione estaba muy preocupada. No sabia que esperar, o si debería actuar. "Tal vez debería escribirle, para que sepa que lo que sucedió fue un error", pensó. "Pero¿y si me dice que no le interesa, y que el es feliz con Pansy, y que no quiere saber mas de mi? No creo que pudiera soportarlo..."Al final, la joven decidió no hacer nada. "Si de verdad le importo, él será quien dé el primer paso, no tengo que ser yo; y si no lo hace,... – un dolor cruzo el pecho de la joven, mientras sentía un cubito de hielo que pasaba por su garganta –... espero que lo haga..."
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Draco desayunaba en silencio. A causa de lo que acababa de suceder, se encontraba de pésimo talante, y lo que siguió en su día no hizo mucho por mejorar su humor.
-Hey, Malfoy, tengo que hablar contigo...
-¿Qué no ves que estoy desayunando, Zabbini? Ahora lárgate y no me molestes...
-Mira, imbécil, no voy a permitir que me hables de ese modo; además, tienes mucho que ver en esto, y no dejare que te escabullas tan fácilmente...
-¿Puedes decirme que es lo que quieres, para que después simplemente te vayas?
-¿Ah, es que no lo sabes¿Lo hiciste y ahora te haces el que no sabe?
-Zabbini, son apenas las diez de la mañana, y ya me estas exasperando. Ahora, una de dos: o me dices lo que me vas a decir, o te largas.
-Bien¿quieres saber? Te lo diré: tú sabes perfectamente lo que siento por Pansy...
-Si¿y a mi eso que?
-¿Eso que¡¿ESO QUE¡Eres un maldito cínico, sabes muy bien de lo que te hablo!
-¡Vale ya, estúpido, no lo se, así que dímelo!
-¡Te vi cogido del brazo de Pansy, y no me lo niegues, que no fui el único que te vio¡Con decirte que hasta la estúpida de Granger vio como coqueteabas libremente con Pansy!
Draco se puso primero rojo, luego empalideció súbitamente. Así que Hermione lo había notado... "Bien, eso le dará su merecido. Que sepa lo que sentí cuando la vi con el imbécil de Potter..." pensó. Sin embargo, no pudo evitar sentir un peso de culpabilidad en el estómago.
-Mira, Zabbini, todo esto se puede arreglar sin lloriqueos...
-¡No son lloriqueos¡Además, yo pensaba que a ti no te interesaba ella!
-¡No me interesa, nunca me ha interesado ni me interesará¿Quieres saber lo que paso¡Te dire lo que paso¡Ella se me acerco, a pedirme de favor que te dijera a ti que la invitaras a salir!
Zabbini, que estaba a punto de vociferar de nuevo, cerró la boca rápidamente. El también se ruborizo.
-Pansy... P-Pansy r-r-realmente... ¿Ella quería que t-tu me dijeras...eso?
-¡SI¡Era por eso que estaba conmigo! Me amenazo con no volver a soltar mi brazo si no le ayudaba, y obvio, tuve que decirle que lo haría...
-P-p-pero... No puedo creerlo...
-Ya te lo había dicho, pero no me hacías caso... ¿Ahora si me piensas creer?
-Y-yo... P-por supuesto, Malfoy, es mas, yo... lo siento mucho.
-La próxima vez infórmate mejor antes de hacer alguna reclamación, Zabbini...
-Si, claro que lo haré...
-¿Ahora ya me dejaras desayunar tranquilo?
-Pues... de hecho lo haría, pero hay otra cosa que debo decirte...
La sonrisa de Zabbini, que había florecido en cuanto Draco le dijo lo que realmente había sucedido con Pansy, se desvaneció rápidamente. Draco observo aquel rostro ensombrecido, preguntándose que mala noticia le iban a comunicar ese día.
-¿Y ahora que pasa? – dijo en voz baja.
-Pues... Mi padre me ha informado ya los pasos a seguir para el plan. Es preciso que comencemos lo más pronto posible; es mas, lo ideal seria que iniciemos hoy...
-¿Hoy¡Pero si acaban de enviar las instrucciones!
-No te apures, no hay mucha diferencia entre el nuevo plan y el viejo; lo único que cambia es la velocidad en que lo tenemos que realizar...
-Vale, vale... ¿Me lo dirás ahora?
En unas cuantas frases sencillas, Blaise revelo a Draco la parte del plan que le correspondía a el. Cuando termino, el rubio estaba pálido, su frente empapada en sudor.
-... pienso que este plan es incluso mejor que el anterior; además, toma en cuenta que mataras dos pájaros de un tiro...
-¿Qué¿A que te refieres, Zabbini?
-Vamos Malfoy, tu sabes a lo que me refiero...
Draco sí comprendía lo que Blaise quería decir. Mas... eso no significaba que quisiera aceptarlo. Simplemente se limito a asentir silenciosamente.
-Bueno, ya te lo he dicho, Malfoy. Trata de empezar lo más pronto posible. Ah, y recuerda: ni una sola palabra.
Draco no respondió. Vio como Zabbini se alejaba, y luego devolvió la mirada a su plato de hojuelas. El hambre había desaparecido. Draco se levanto pesadamente, dispuesto a regresar a su habitación, y preguntándose si alguna vez su vida seria tranquila de nuevo.
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El día pasó con velocidad, sin ningún acontecimiento que interrumpiera la pacífica existencia de los Gryffindors en el castillo. El hecho más notable fue la partida de Harry, a las ocho menos cinco, para cumplir su castigo con Snape. Sin embargo, después de eso, la Sala Común de los leones quedo en el mismo estado de sopor en el que había estado todo el día. El grado de aburrimiento era tan fuerte que los chicos de sexto año decidieron hacer sus deberes en ese momento, a tal punto llegaba la situación. Como Hermione era la única que ya los había terminado, no acompaño a sus compañeros a la biblioteca, a pesar de lo mucho que le habían insistido. Se quedo sola, en su habitación, pensando en su día, en como ese pequeño detalle de la mañana lo había arruinado por completo. Ninguna carta procedente de Draco había llegado, por lo que la joven se resigno a pasar el día sin tener contacto con el, lo cual le dolía intensamente, especialmente por el suceso que había acontecido. La joven se sentó en la ventana, observando la oscuridad de la noche, la Luna y las estrellas brillando suavemente. Suspiro con pesar, y decidió que lo mejor era irse a la cama, en lugar de estarse lamentando. Se alejaba ya de la ventana cuando oyó un ligero toque. Se detuvo en seco, y automáticamente saco la varita del bolsillo. Otro golpe. Se acerco sigilosamente a la ventana, que era de donde provenían los ruidos. Se asomo con cuidado, solo para encontrar a...
-¡Draco¿¡Que diablos haces aquí?
-Sorpresa – respondió el joven con una gran sonrisa. Traía en una mano un ramo de rosas, y en la otra su varita. – Ayúdame a subir¿quieres?
La castaña abrió la ventana completamente. Con su varita, murmuro "¡Levicorpus!". Draco comenzó a levantarse en el aire, un poco sorprendido. Llego hasta la ventana de la joven, y le dirigió otra de sus fulminantes sonrisas. Hermione estaba anonadada, y al mismo tiempo encantada.
-Pe-pero... ¡Por Dios Draco, si te descubren te suspenderán!
-¿Y¿Desde cuando me han importado las normas? Me parece que lo que sucede realmente es que no quieres verme, así que será mejor que me vaya...
-¡No¡No te vayas! Quiero decir, no es que no quiera verte, sino que todo esto es tan...
-¿Raro? Me lo imagino... Pero, para ser sincero...
-¿Qué?
-Bueno, la razón por la que estoy aquí es que...
-¿Si?
-Bueno, yo... La verdad es que... – Draco suspiro. Había llegado el momento de decirlo. – Yo... yo no... aguantaba las ganas de verte... – dijo rápidamente, mientras se ruborizaba intensamente.
-¿D-d-de verdad? – dijo Hermione. Sus mejillas también se habían teñido de un intenso tono rosado.
-S-si...
Los jóvenes se miraron a los ojos. Si quedaba algo por decir acerca de sus sentimientos, en esos momentos se las palabras se desvanecían en el aire. Con una mirada todo quedaba perfectamente claro.
Los chicos se quedaron platicando en la ventana durante largo rato, sin notar el paso del tiempo. Ocasionalmente se quedaban en silencio, mientras veían a la Luna ocultarse bajo las sombras que las nubes perfilaban en ella, y después volver a salir de entre ellas, en medio de un ambiente mágico. En uno de esos periodos de mutismo, Hermione suspiro.
-¿Qué pasa? – le pregunto Draco.
-No, nada... Solo que... Bueno, me gusta mucho estar contigo aquí, tú sabes, hablando y viendo la Luna...
-A-a mi tam-también me gusta mucho, Hermione.
Hermione. Su nombre sonaba celestial a sus oídos...
-¿Sabes, Draco? Esto me recuerda mucho a una vieja historia muggle...
-¿Ah si¿A cual puede ser?
-Es una obra antigua, titulada "Romeo y Julieta"
-¿Y de que trata? – pregunto Draco interesado, pues nunca había estado en contacto con nada muggle, excepto ella, claro.
-Es acerca de dos jóvenes, que son hijos de familias enemigas. Se conocen en una fiesta de disfraces, y caen perdidamente enamorados. Sin embargo, deben mantener su amor en secreto, por la gente a su alrededor, así que el la visita todas las noches a escondidas, en el balcón de ella...
-Wow... Menuda coincidencia...
-Vaya que si... Cualquiera diría que la has leído.
Draco sonrió, y Hermione le devolvió la sonrisa. Una sonrisa tan maravillosa, que opacaba a la Luna y a todas las estrellas con su fulgor.
-Vaya, vaya... Entonces yo vendría siendo Romeo... y tu...
-Si, yo seria Julieta...
-Si, Julieta... Mi Julieta...
El corazón de Hermione dio un vuelco. Su Julieta. La había llamado su Julieta... no pudo evitar esbozar otra enorme sonrisa.
-Si... Como Romeo y Julieta...
Los muchachos se observaron una vez más. Draco no podía evitar fijar su mirada en sus grandes ojos castaños, y en esos labios tentadores que le pedían a gritos un beso. Hermione se encontraba en una situación similar, mientras admiraba los increíbles ojos grises del rubio, y su boca color de fuego. Sin embargo, la chica no tenia idea de cómo actuar. Nunca había vivido algo similar. Lo único que atino a hacer fue rehusar la mirada del joven, y regresar la vista hacia el panorama. El rubio, tratando de hacer menos incomodo el silencio, trato de seguir con la plática.
-¿Y como termina la historia de Romeo y Julieta? Me imagino que debe ser un final feliz...
-Pues, a decir verdad...
¡PUM¡PUM¡PUM!
Se oyeron pasos en las escaleras que conducían al cuarto de las chicas, seguidos de una voz masculina que decía "Hermione¿estas ahí?"
-¡Oh por Dios¡Draco, vete! – susurró Hermione apresuradamente.
-Si, ya me voy – respondió el chico, algo asustado. – Te veré luego... mi Julieta.
Y con una dulce sonrisa, el joven susurro "¡Finite Incatatem!", y descendió lentamente por fuera del balcón de la castaña. Hermione apenas tuvo el tiempo suficiente para cerrar la ventana antes de que un chico irrumpiera en su habitación.
-¡Harry¿Qué haces aquí?
El ojiverde, algo turbado por su propia intromisión en la recamara de la joven, se sonrojo, mientras dirigía una sonrisa apenada a la chica.
-Yo... Venia de mi castigo con Snape, cuando oí voces aquí arriba, pero se me hizo raro porque tengo entendido que todos están en la biblioteca, así que decidí investigar... Lo siento.
-No hay cuidado, solo que no lo hagas nuevamente, casi me matas de un susto...
El chico se limito a sonreír, mientras guardaba su varita, que había sacado por inercia, en su bolsillo. Después, se sentó en una de las camas.
-¿Y con quien hablabas?
-¿Y-yo? N-no, Harry, y-yo no hablaba con nadie... – respondió Hermione, sin poder ocultar su nerviosismo.
-Mmm... ¿Estas segura? – pregunto el chico suspicazmente.
-Si, claro que si Harry, yo estaba completamente sola...
Hermione rezaba en silencio para que Harry no notara la visita nocturna que había tenido.
-De acuerdo, te creo Herm... Solo que se me hace raro, estoy seguro de que no lo estaba imagina... ¿Y estas flores? – Harry interrumpió lo que estaba diciendo, cogiendo, extrañado, el ramo de rosas que estaba en la cama de Hermione.
-Yo, eh... – Hermione no sabia que responder. Se estaba ruborizando, lo que la delataba. – Se las han dejado a Lavender, de parte de un admirador secreto. – dijo por fin, aunque no muy convencida.
-Vaya... No lo sabia... – Al parecer, el chico no había notado nada. Hermione respiró aliviada.
-Ni yo, pero el mensajero me ha pedido que no diga absolutamente nada, ni siquiera a Lav, así que no lo comentes¿vale?
-Si, claro, no te apures.
Hermione cogió las flores y las depositó suavemente en la mesilla de noche, mirándolas con ternura. Sin embargo, trató de no parecer muy obvia, por lo que siguió la plática a Harry.
-¿Y que castigo te ha puesto Snape?
-Ay, ese maldito imbécil... ¿Sabes que me puso a hacer? Me obligó a ordenar todas sus pociones, por orden alfabético, color y función, una por una...
-Wow... Agobiante...
-Vaya que si... No te miento al decirte que, a los diez minutos de castigo me moría por arrojarle el frasco de crecepelo instantáneo que tenia en la mano...
Los Gryffindors rieron brevemente, para quedar en silencio una vez más. Hermione no dejaba de pensar en Draco, en la forma en que se había despedido, como la llamaba "su Julieta" con tanta dulzura...
-¿Hermione?
-¿Si?
-Te he preguntado que has hecho tu esta tarde...
-¿Ah, si? Lo siento, estoy algo... distraída...
-Mmm... ¿Y bien?
-¿Qué? (N/a: komo podran notar, Hermione esta completa i totalmente en las nubes! XD ayyyyyyy, lo q hace el amor!)
-¿Qué hiciste por la tarde?
-Yo... bueno, yo... nada interesante... solo... descubrí una de las cosas más maravillosas y bellas que pueden existir en esta vida...
-¿Ah, si¿Y que fue lo que descubriste?
- Yo... ¿De verdad quieres saberlo, Harry?
- Si, dimelo Herm - dijo Harry, deseoso de seguir hablando con la dulce joven.
Yo... Bueno yo...Descubrí el significado delverdadero amor, Harry, y te lo aseguro, es tan magnifico como el de cualquier cuento de hadas... O... como el de Romeo y Julieta...
Q tal? Os ha gustado? uuu, lo sientou, abandonare mi modestia, a mi si me gusto! Auch! (golpe d mi pekeña niña interna...¬¬') Y uds, q opinan?
Bno, yo c q a estas alturas, todos kieren saber q diablos dicen las kartas del Sr. Malfoyy del resto de los padres de los Slytherins... Ademas, el amor ronda x Hogwarts, mezklado kon sentimientos de konfusion, ira, e incluso miedo $ Y ahora q?
Y si no es muxa molestia, x favor:
DEJEN REVIEWS!
Atte. Marianna de Bloom
