Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos, por favor no me demandes. Pew pew.

Playlist

(1)Iron & Wine – Joy

(2)Florence + The Machine - Kiss With A Fist


13. Complicaciones.

Al alzar la vista me encontré con la encantadora sonrisa de Edward, me estaba sonriendo y fue inevitable sonreír le de vuelta ya había tomado mi decisión sólo estaría con Edward para arreglar los asuntos que tengo pendientes y nada más no quería enamorarme de él, él era buena persona tal vez demasiado mujeriego y al mismo tiempo encantador para mi gusto y sé que lo que estaba haciendo estaba mal. Si tan sólo mi madre supiera lo que estaba a punto de hacer apostaría a que estaría muy decepcionada de mí, mucho más cuando supo que no sería la única de la familia -además de Alice- que robaría autos; podría escuchar su voz en su cabeza diciéndome que esto ha lo tomé a un nuevo nivel y que no sólo estoy lastimando a una persona muy buena, me estaba auto destruyendo y convirtiendo en una persona que no quería ser -un monstruo- una persona fría y con corazón de piedra. Sólo en verdad rezaba para que no me descubrieran con las manos en la masa y lo más importante... No perderme en sus encantos, dejaría mi corazón encerrado en una jaula bajo llave.

-Modelaste bastante bien. -bebí un sorbo de mi champaña.

-Creí que me iba a caer- se despeino su cabello aun deslumbrando me con su sonrisa.-Lo bueno que sólo fue cosa de una vez.

-No lo creo, desde ahora serás como una especie de nueva adicción para mi encantadora hermanita Alice.

-Notó algo de celos en tu voz- un delicioso ronroneo salió de sus carnosos labios y casi babeo como estúpida, casi.

-¿Celos? Ya quisieras, Cullen.-bufé- Me siento aliviada…. Hablando de la reina de roma -dije entre risas mientras Alice se acercaba hacia nosotros corriendo.

Edward tragó audiblemente saliva y se puso detrás de mí tratando de esconderse como si yo fuera capaz de tapar a semejante Adonis de un metro ochenta, no pude contener las risas.

-La invocaste - susurró en mi oído y una sonrisa traviesa apareció en mis labios.

-¿No deberías de estar con los demás presumiendo sobre tus obras maestras?-le pregunté a mi hermanita de forma casual, de alguna manera estaba ayudando a Edward a que no lo torturara y ella cruzó los brazos sonriéndome de oreja a oreja sabía perfectamente lo que esta hada traviesa tramaba.

-Eso es lo que vine a hacer.- tomé un último trago de mi champaña mientras Alice jaló a Edward del brazo y comenzó a arrastrarlo, mi hermanita podría llegar a tener una fuerza sobrenatural.- Voy a presumirle a todos el modelo que te cargas- tragué en seco, casi me ahogo con la bebida.

-¿Cómo dices? – tosí y ambos intercambiaban miradas.-No es mi novio.

-Aún- dijo Alice y Edward al mismo tiempo y un leve sonrojo apareció en mis mejillas

-¿Por qué yo Alice? Tienes tantas modelos aquí y me escoges. - dijo el hombre de ojos verdes rezongando.

-Porque, una sigues usando el traje que hice, dos sigues usando mi traje- miro a Edward con ojos de pistola- y tres…

-Sigues usando su traje.- terminé la frase de Alice.

-No en realidad la tres iba a ser "eres bastante atractivo y con tus encantos podrás convencer a mis maestros a que me den buena nota"

-¿Chantaje? - Cullen alzo ambas cejas sin ocultar su sorpresa- No pensé que fueras así Alice

-Anda porfi, ya sé que pasé- nos dijo lo obvio.- Sólo necesito puntos extra. No tienes que decir nada sólo saca la sonrisa que hace que Bella siempre babee como boba.

-¡Alice!-puse una mano en mi cadera y prácticamente la mate con la mirada, más avergonzada no podría estar.

-Sabes que no miento, digo lo obvio.- me sacó la lengua y eso hizo que Edward me mirada incrédulo y me puse roja como tomate.- ¿Qué dices?

-Con una condición.- al fin hablo Edward pero tenía ese brillo en la mirada, algo tramaba.

-¿Cuál?- contesto mi hermana apurada

-Que en la próxima pasarela que hagas... Bella también participara.-me guiño el ojo y de niña apenada pase a ser Hulk

-¡Hecho!- ambos estrecharon las manos cerrando el trato

-¿Pero por qué me incluyen a mí?- grité mientras ellos se daban a la fuga de dejarme con la palabra en la boca, me las iban a pagar.

No estuve sola el resto de la fiesta, tan sólo diez minutos después de que mi hermana me había robado a mi acompañante el chico de cabellos cobrizos había llegado a mí otra vez.

-Prométeme que la próxima vez no dejarás que te aleje de mí.- colocó su brazo alrededor de mi cintura y bufé.

-No prometo nada después de lo que le dijiste a mi hermana- bromeé recordándole con la mirada lo que había sucedido minutos antes.

-No seas tan cruel conmigo.- me miro divertido y yo solamente mordí mi labio recordando en lo que me estaba metiendo y en lo que estaba a punto de hacer.

(...)

-Odio tener que hacer esto pero tengo que irme.- me miró a los ojos e hice un puchero.

Esa irresistible sonrisa apareció en sus labios y beso la punta de mi nariz provocando que me riera.

-Prometo que no tardaré tanto en regresar.

-Eso dijiste la última vez.- gruñí por lo bajo y enrolle mis piernas alrededor de su cuerpo pegándolo cada vez más hacia mí.

-Sigues con eso- negó con la cabeza entre risas y tomé su cara entre mis mano mirándolo a los ojos con excitación.

-Por favor, quédate un rato más.- supliqué y él se apoderó de mis labios por varios minutos cuando enterré mis uñas en su fornida espalda y comenzamos a llevar las cosas a más que a besos apasionados se alejó de mi gruñendo dejándome con la respiración agitada.

-Dios haces que pierda la cordura.- me senté sobre la cama llevándome la sabana al pecho para cubrir mi cuerpo desnudo mientras el comenzaba a buscar su traje para irse a trabajar.

-Lo tomaré como un cumplido.- me detuve a mirarlo mientras se cambiaba y se me hizo inevitable morder mi labio al ver su bien formado trasero, quite la mirada de su escultural cuerpo antes de balbucear en voz alta.

-¿Quieres que te lleve al taller?

-Hoy es fin de semana, esos días no trabajo- le recordé y el suspiró de alivio.

-Gracias al cielo, Jake ya me hubiera matado.

-Ten por seguro eso, pero le caes bien apuesto a tendrá piedad sobre ti.

-¿No quieres que te lleve a casa?

-No gracias, no quiero retrasarte.

-Bella… no es molestia- se acomodó la corbata mirándose en el espejo.

-Edward, me tienes demasiado mimada, no me va a pasar nada por un día que no me lleves a casa.

Minutos después Edward ya se había puesto ropa y me estaba derritiendo, él siempre usaba trajes de diseñadores conocidos era perfecto, solamente cuando estaba en su departamento conmigo usaba ropa casual y aun así se veía demasiado sexy aunque siendo honesta él podría usar harapos y se seguiría viendo como un magnifico dios griego. Mi dios personal se acercó a besarme la frente y fruncí el ceño cuando estaba a punto de besar sus labios pero él se negó rotundamente.

-Si lo hago jamás saldré de esta habitación.- y él tenía razón últimamente éramos imparables, yo solamente asentí con la cabeza pero bateé mis pestañas rogándole.

-¿Ni un besito?- hice voz de niña pequeña.

-No.- me dijo con voz dura pero sabía que estaba bromeando.

-Anda, por favor. Uno chiquito.- junté mis dedos pulgar e índice haciendo una mueca adorable

Puso una cara seria pero yo ya sabía que en cualquier momento comenzaría a reírse cerró los ojos suspirando, se estaba dando por vencido lentamente me acerqué a sus labios pero terminé besando su mejilla.

-Que tengas un lindo día.-sonreí de oreja a oreja y él tomó su celular que estaba en la mesa de noche.

-Ni creas que este asunto se quedó así.- se volteó antes de salir de su cuarto señalando la cama.

-Ya me lo imaginaba.- rodeé los ojos conteniendo una risa.

-Te veo en la noche. ¡Te amo!- asentí varias veces y me sonrojé al escuchar esas palabras, era la primera vez que decía que me amaba, salió corriendo de su habitación con una sonrisa en los labios.

Unos segundos más tarde me había dado cuenta de algo, la verdad de sus palabras me acababa de decir que me amaba, sabía que lo decía en serio lo supe porque lo estaba mirando a los ojos y estos le brillaban cual niño en una dulcería el problema era que yo no le había contestado. Tragué saliva antes de contestarle pero me sobresalté al escuchar que la puerta del apartamento se cerraba regresándome a la cruda verdad.

Salté de la cama y me puse la ropa que había usado el día anterior, ahora solía pasar mucho tiempo en la casa de mi nuevo novio. También acomodé la habitación de Edward antes de irme a casa, mientras el taxi me llevaba con mis hermanas sólo esperaba que Edward no me hiciera preguntas sobre lo el asunto más tarde.

Los días se convirtieron en meses, y se podría decir que Edward y yo lo habíamos hecho oficial un día después del gran día de Alice, al fin me había convertido en su novia. "Novia" me parecía bastante raro ese término porque el daba todo de sí para que ambos tuviéramos una "relación" feliz y plena pero yo no daba nada, no era grosera no nada por el estilo, no me sentía como su novia... Era como una novia falsa porque no estaba con el porque lo quería, estaba con él por beneficio. Me sentía mal al principio pero después logre acostumbrarme, lo quería pero no estábamos en la misma página, afortunadamente aún no me había encariñado tanto con él. De alguna manera ya no podía pasar ningún día sin su compañía, sus caricias, sus besos…

-¿Estas tomándote un descanso de tu doble vida?- Rosalie desordenó mi cabello sacándome de mis pensamientos mientras se sentaba a mi lado derecho, al parecer le gustaba hacerme burla con ese asunto de Edward.

-Algo así… no del todo, Edward vendrá por mí en la noche.- por más que odiara dar explicaciones tenía que dárselas a mi familia, últimamente Rosalie y yo no nos llevábamos del todo bien desde hace un par de semanas y prefería evadir sus preguntas pero a veces hacerlo era la peor opción, ella explotaba con facilidad.

-Teníamos planes para hoy.- me recordó Rose y me di un golpe mental, lo había olvidado. Rosalie y yo íbamos a salir a robar esta noche. Ella lo entendería, antes siempre me cancelaba a mí porque tenía citas con Emmett y yo siempre de alguna manera terminaba haciéndolo sola.

-No me necesitas, puedes hacerlo sin mí.- me encogí de hombros. Ella me miró feo y abrí la boca para contarle las ocasiones en que ella también me cancelaba en último minuto y yo no le reclamaba pero no quería convertir en esto algo más grande de lo que era.

-¿Por cuánto tiempo seguirás con esta farsa?- preguntó Alice molesta mientras se llevaba un gran puño de palomitas a la boca. Sólo mis hermanas estaban al tanto de mi relación y situación con el chico de cabellos cobrizos.

-Hasta que sea necesario.- suspiré tratando de prestarle atención a le película, a mi hermana ya se le había hecho costumbre preguntarme esto y por alguna extraña razón me lo decía todos los días a la misma hora como si me estuviera marcando y recordando el error que estoy cometiendo.

-¿Hasta que te pida matrimonio y tengan muchos hijitos?- se burló mi otra hermana y sentí un retortijón en el estómago, no era tan cruel. ¿O sí? Últimamente ya no era la misma de antes, ni yo misma me conocía.

-Claro que no.- dudé pero no permití que se notará en mi voz

-Si es lo que dices- la rubia volvió a hablar y me dieron ganas de golpearla con mi bate invisible de béisbol.

-Basta Rosalie.-la regañó Alice, ella sabía de lo que era capaz.

-Como si no fuera la única que sale con un Cullen por conveniencia- dije entre susurros pero al parecer Rose me escuchó y se abalanzó sobre mí. Alice soltó un grito.

-Cállate.- Rugió aprisionando mis muñecas- Mientes. Yo amo a Emmett

-Si lo amaras, no le mentirías.-fruncí el ceño tratando de zafarme de su brusco agarre.

-Sólo le miento sobre mi trabajo, no miento sobre nuestra toda nuestra relación.- remarcó, golpe bajo.

-¿Qué le hubieras dicho a Emmett? ¿Que eres camarera? ¿Dándote todos estos lujos? Si no fuera por mí el día en que te invitaron a comer...en esa cena hubieras echado todo a perder.-le eché en cara y su expresión cambió de furiosa a lastimada.

- Isabella... - me miró a los ojos dolida, muy en el fondo sabía que estaba en lo cierto.

-Isabella wow que miedo. - puse los ojos en blanco. - mentiras pequeñas o grandes siguen siendo mentiras.

Se quedó callada sabía que tenía razón, después de unos largos segundos me soltó y se fue a su habitación indignada y como era de esperarse azotó la puerta. Voltee la mirada para continuar viendo la película pero Alice la puso en pausa y me estaba observando con desaprobación.

-Oh vamos- chasquee la lengua- Sabes que no me equivoco.- Esperé a que presionara el botón de "play" para que continuara la película pero no sucedió nada.-Hablare con ella al rato y solucionare las cosas ¿ok?-puse los ojos en blanco y dije lo que ella esperaba escuchar.

Me lleve dos palomitas a la boca y miré a Alice, me seguía mirando fijamente aunque ahora no podría describir la forma en que lo hacía, demostraba tantos sentimientos y entre ellos estaba la decepción.

-Si sigues así las cosas no van a terminar bien- la voz de mi hermana era cortante y me dolió, nunca me había hablado de esa manera.

-¿Acaso no confías en mí? Todo saldrá bien.- sonreí a medias y me recargué en el sillón.

-¿Por cuánto tiempo vas a mantener esta falsa relación con Edward?

-Hasta que obtenga la información que quiero.

-¿Lo amas?-Me quede callada por unos segundos recordando lo que había sucedido esa mañana. Hasta ahora no me había detenido a pensarlo... Claro que lo quería y tenía aprecio por el pero no lo amaba ¿O acaso estaba equivocada?

-No.

-¿Segura?- al parecer Alice no estaba sorprendida por mi respuesta, ella probablemente ya se hacia la idea de lo que pasaba en mi mente.

-Sí.- la miré de manera frívola.

-Vaya mi plan salió mal, no pensé que fueras así...tan- dejo la oración inconclusa.

-¿Tan, cómo?- tuve que admitir que me dejo intrigada.

-Lo vas a lastimar mucho- me aseguró evadiendo mi pregunta.

-¿Importa?- murmuré y mire hacia el televisor.

-¿Quién eres?- me dijo furiosa y se fue al cuarto de Rosalie botando el control del dvd hacia el sofá.

Me estaba convirtiendo en otra persona una persona cruel y malvada, pero todo esto había sido culpa de ella, Alice de alguna manera me había prácticamente obligado y dado la idea de estar con Edward aunque ahora veía y esas en realidad no eran las intenciones que ella tenía planeadas. Tenía que cambiar las cosas antes de que fuera demasiado tarde.

-¿Estas bien?- Edward arrugó la frente después de que entré y azoté la puerta de su auto.

-No. – me puse el cinturón de seguridad y crucé los brazos esperando a que comenzara a manejar.

-¿Qué paso nena?- en un alto Edward puso su mano sobre mi pierna animándome a que le contara lo que me sucedía.

-Sólo tuve una pelea con Rosalie.- contesté molesta.

-Se han estado peleando demasiado últimamente.- cerré los ojos recargando mi cabeza en el asiento.

-Sí y lo peor es que son por cosas absurdas.- fruncí en ceño aún con los ojos cerrados, Edward se mantuvo en silencio esperando a que le contara más.- Es que había olvidado que tenía planes con ella, y se molestó cuando le dije que saldría esta noche contigo. –abrí los ojos para mirar el perfil de Edward y su semblante era sólo demostraba un sentimiento y era de culpa. Y le quise aclarar las cosas- No es tu culpa, en verdad me la paso tan bien contigo que me olvido de todo.- él sonrió, le estaba diciendo la verdad. – Y pensé que Rosalie entendería ya que ella me hacía lo mismo cuando apenas comenzaba a salir con Emmett, y bueno sigue haciendo.

-¿Y por qué no le dices?

-Porque Rosalie tiene a malinterpretar las cosas y si le digo sentiría que le estoy reprochando y es lo que menos quiero, aparte no quiero hacer de esto una pelea más grande de lo que ya es.-suspiré y Edward sobó mi pierna.

-De todas maneras, cuando las cosas se calmen deberías hablar con ella y arreglar las cosas.- asentí sin prometer nada.- Espero que todo salga bien.- sonreí a medias.

-Yo también.

-¿Qué planes tenías con ella? A lo mejor se molestó porque era algo importante para ella y se sintió dolida cuando se enteró de que lo habías olvidado.- abrí los ojos como dos enormes platos al escuchar su pregunta, obviamente no me lo preguntaba por indiscreción sino porque se preocupaba por mí un gesto demasiado gentil pero y me comenzaba a dar cuenta que yo no le merecía. Volviendo a la realidad tenía que inventar una mentira, y rápido.

-Em… es que…- mordí mi labio.- Iba ayudarle a escoger un regalo para Emmett.

-¿En serio?- me preguntó extrañado.-Pero su cumpleaños ya fue.

Vamos puedes mentir mejor.

-Pero no me refería a un regalo de cumpleaños.- reí.- Es que ellos acostumbran a regalarse cosas cada mes, y ya casi cumplen un año juntos supongo que quiere algo especial.

-Ah, no sabía eso. – estacionó el coche y segundos después me abrió la puerta.

-Yo no sabía tampoco, hasta hace poco.- mentí de nuevo y Edward tomo mi mano mientras entrabamos al lobby y no volvió a preguntar sobre el tema.

Mientras llegábamos a su departamento me detuve a preguntarle cómo le había ido en el trabajo y después de que me haya contado de su día el preguntó que había hecho antes de haber tenido esa diferencia con Rosalie

-¿Quieres salir o quedarte en casa?- me preguntó.

-Eso se pregunta cuando apenas pasas por la chica.- le miré divertida.- ¿Te gusta hacer las cosas al revés?

-Algo así.- se encogió de hombros riendo.- Pero tienes razón tuve que preguntarte antes.

-No, está bien. Si te decía que quería salir me hubieras llevado a un lugar caro y con estas fachas te hubiera quedado mal.- chasqueé la lengua y él me tomó por la cintura.

-Podría llamarle a Alice y decirle que venga ayudarnos con un atuendo para un cita especial con una chica especial.- negué con la cabeza juntando mi frente con la suya.

-No te atreverías.- dije con voz juguetona.

-¿Quieres retarme señorita?- alzó ambas cejas y me soltó dejando sólo una mano en mi cintura y comenzó a buscar algo en el bolsillo de sus pantalones, segundos después saco su iPhone.

-¡No lo hagas!- arrugué la nariz y el desbloqueó el teléfono.- ¿Qué te parece si te hago unas deliciosas crepas y vemos un rato la televisión?- él nunca se negaba a mi comida.

-Me parece perfecto.- guardó de nuevo su teléfono y me dirigí a la cocina con una sonrisa ganadora.

Comencé a sacar los ingredientes para prepararle lo que le había prometido a mi Edward, el sólo me miraba fijamente encantado con cada movimiento que hacía.

-¿Podrías al menos platicarme algo? ¿Cantar? O algo, estas muy callado y me pones nerviosa cuando me miras de esa manera.- puse el jamón y el queso sobre la masa, le prepararía una crepa salada y otra dulce.

-¿Te pongo nerviosa?- sacó mi sonrisa preferida y se veía divertido.

-Claro, y ya lo sabes no sé porque sonríes de esa manera cada vez que te lo digo.

-Porque me pone feliz cada vez que me lo dices.- sonreí sintiendo algo en mi estómago.

-Más bien sonríes así porque hago crecer tu ego cada vez más.- ambos reímos.- ¡Y no lo niegas!- lo acusé señalándolo con mi espátula y el alzo los brazos dándose por vencido.- Anda, prepara el agua.- le ordené pero el arrugó la nariz.

-Bells, sabes perfectamente que hasta quemo el agua.

-Como si eso fuera posible.-dije entre risas.- Bueno yo la preparé pero al menos pon música de fondo.- mientras me iba al refrigerador para sacar más ingredientes para la otra crepa escuché como la silla de Edward se arrastraba un poco y más tarde escuche sus pasos alejarse(1).

Minutos más tarde puso una canción tranquila, en lo personal siempre me hacía llorar porque desataba muchas emociones en mí pero me gustaba esa canción, me sobresalté cuando sentí la nariz de Edward frotar sobre mi nuca.

-¡Tonto, me asustaste! – lo regañé mientras volteaba la crepa para que se cociera del otro lado y él tomó posesión de mis caderas con sus manos con fuerza y gemí.

Con lentitud sus manos comenzaron a deslizarse por debajo de mi camiseta, empezó por mi vientre y fue subiendo poco a poco mientras me tarareaba la canción que estábamos escuchando al oído, cerré mis ojos sintiendo como me derretía con el rose de sus manos contra mi piel, gemí un poco más fuerte cuando sentí como sus manos se apoderaban de mis pechos.

-Tenemos algo pendiente.- inclino su cabeza para besar mi cuello, al mismo tiempo que echaba mi cabeza hacia atrás y comencé a jadear.

- Eso es injusto– los latidos de mi corazón comenzaron a incrementar.

-Me pareció más injusto lo que me hiciste en la mañana. Dejándome con las ganas de hacerte mía una y otra vez. ¿Quién te crees que eres?- dijo entre besos y me volví hacia el rodeando mis brazos en su cuello y empujé su cuerpo contra el mío mientras que mis labios tomaban los suyos.-

En cuanto el beso se tornó más apasionado las manos de Edward se apretaron mi trasero levantándome como si pesara como una pluma. Yo reí entre sus labios y me separé un poco cuando mis pulmones comenzaron a demandar por aire, después me llegó un olor raro… como a que algo se estaba quemando. Despegué mi cuerpo rápidamente de el de Edward y el me miró con deseo.

Me bajé de la encimera y solté un gritito cuando descubrí que mi crepa se había quemado. Apagué la estufa y gruñí por lo bajo mientras que Edward enrollaba sus enormes brazos alrededor de mi otra vez.

-¿Aceptarías comerte una crepa quemada?- pregunté echándome a reír.

-¿Podemos dejar las crepas para después? quiero hacerte el amor en este preciso momento… en la encimera- inquirió el con voz ronca.

Sonreí de oreja a oreja antes de que Edward me volteara bruscamente y se apoderara de mis labios una vez más.

(...)

Mi teléfono vibró despertándome, tenía el sueño ligero y odiaba cuando pasaba eso, y lo que me ponía más de malas cuando a la gente se le ocurría hablarme tan temprano en un domingo, ese día estaba específicamente hecho para descansar y nada más. (2)Revise mi celular y era un mensaje de mi hermana Rosalie, abrí mis ojos como cuencas cuando me di cuenta de la hora, ya era más de medio día –al parecer después de todo no tenía el sueño /tan/ ligero- y lo peor de todo era que seguía exhausta ¿A qué hora me había quedado dormida? Bostecé no dándole tanta importancia a mi pregunta mental y leí el mensaje.

Rosalie:

"Estoy en problemas."

Me tardé un rato en contestarle, necesitaba despabilarme primero. Abrí y cerré varias ojos mis ojos para que mi vista se aclarara.

Bella:

"¿Qué paso?"

Rose ni se demoró dos minutos en contestarme.

Rose:

"¿Puedes venir a la casa? Así podré contarte acá?"

Bella:

"¿Por qué no me puedes contar por mensaje?

Rosalie:

"Te lo suplico."

Ese último mensaje, me dejó un mal sabor de boca, supuse que era algo urgente.

Suspiré mirando a Edward que seguía dormido lentamente me paré de la cama y me fui a tomar una ducha –eso no lo despertaría- en cuanto salí recordé tenía un par de shorts que Edward me había guardado en sus cajones y corrí en busca de ellos, no quise ponerme mi playera sucia de ayer así que tomé una de las suyas y para finalizar me puse mis converse. Besé la frente de mi novio antes de irme y le dejé una nota encima de su mesita de noche para después salir corriendo de aquel departamento.

-¿Qué es tan urgente?- entré alzando la voz mientras cerraba con fuerza la puerta de la casa con fuerza.

-¿Por qué tan de malas?- preguntó Alice, no me había dado cuenta que seguía en nuestro departamento.

Puse los ojos en blanco, y crucé los brazos.

-Odio que me despierten, es todo.

Rosalie salió del baño y cuando vi su expresión supe que algo no iba del todo bien, y literalmente cuando nuestras miradas se cruzaron ella ladeó la cabeza pidiéndome que fuera a su cuarto.

-¿Y ahora qué trae?- le pregunté a Alice extrañada por la actitud de nuestra hermana, ella se encogió de hombros volviendo su mirada al televisor.

-No sé, no me quiso contar.- hice una mueca y me fui a la habitación sin decir ni pio.

-Soy una tonta, una tonta.- se decía Rosalie caminando de un lado a otro.

-¿Qué pasa?- pregunté de mala gana mientras cerraba la habitación poniendo el seguro y me recargué en la puerta.

-¡Bella hice algo horrible!- dijo entre susurros.

-¿Estas embarazada?- para ser honestos fue lo primero que salió de mi boca.

-No, claro que no. Bella ¿Qué voy a hacer?- me veía con lágrimas en los ojos.

Mi corazón se apachurró de tan sólo ver a mi hermana así.

-Dime qué sucedió- tomé sus manos que estaban temblando y comencé a acariciarlas.

-Me vas a matar.

-Claro que no, si me cuentas te ayudaré a solucionarlo. – la miré a los ojos animándola a contarme.

-Es que- se mordió el labio mirándome dudosa.- Anoche robé un auto, me enamoré de un precioso BMW… era de los nuevos.- asentí dejándola que continuara.- pensé en quedármelo pero ya sabes no quería arriesgarme así que preferí desarmarlo y vender las piezas a un nuevo cliente que tengo, y pues se las llevó esta mañana.

-¿Y luego?

-Pues unos tipos vinieron antes de que te mandara un mensaje, y me preguntaron por el coche e hice como si no tuviera idea de lo que hablaban pero- titubeó- se dieron cuenta que mentía. Bells, eran intimidantes y amenazaron con lastimarme… robé el auto de un tal Aro Volturi no sé quién sea pero los tipos me dijeron que tenía una semana para recuperar el auto.- comenzó a sollozar y la abracé.

-Probablemente lo hicieron para asustarte, todo va a estar bien.

Rosalie me abrazó con más fuera de lo necesario y llevé mi mano a su cabeza, comenzando a acariciar su cabello para calmarla.

-Primero, debemos de investigar quién es esta persona. Apuesto a que inventaron el nombre.- sonreí.

Mi hermana se veía nerviosa.

-Mira, para que estes más tranquila le hablaremos a Jasper y le preguntaremos que investigue sobre este tal Aro.- ella asintió lentamente al mismo tiempo que sacaba mi teléfono y marcaba el número de Jasper.

Después de tres pitidos contestó nuestro amigo.

-Hola Bella- sonaba tan animado como siempre.

-Jasper, ¿Qué tal?

-¿Sucede algo?- desde el otro lado de la línea sonaba preocupado, ¿tan obvia era que se notaba en mi voz?

-Bueno en realidad sí, ¿Puedo pedirte un favor?

-Claro el que sea.- Jasper tan fiel como siempre.

-¿Podrías investigar quién es este tal Aro Volturi, por favor?- hubo un silencio- En cuanto tengas la información por favor llámame… házmelo saber lo antes posible.- estaba a punto de colgar cuando la voz de mi amigo me interrumpió.

-¿Bella qué hicieron ahora?.- se me revolvió el estómago.

-¿Por qué preguntas?

-¿Hiciste algún tipo de negocio con él?

-Jasper quién es Aro, ya me estas asustando.

-Aro es una persona muy peligrosa, si te metes en problemas con el las cosas terminan mal.- tragué saliva audiblemente y volteé para mirar a Rosalie traté de sonreír y hacerle saber con la mirada que todo estaría bien pero ambas sabíamos que estaba mintiendo.

Estábamos en problemas.


Bueno aquí es cuando las cosas se ponen buenas. muahahah Gracias por leer en serio, me hacen feliz con sus reviews, follows e incluso me hacen feliz las lectoras fantasmas :D las quiero.

Siento haber dejado esta historia medio abandonada, me inscribieron a un curso de fotografía y he salido con mis amigos *-* y bueno he estado algo ocupada :( pero se los compensaré subiendo el día de hoy dos capitulos y bueno actualizando más seguido (lo digo en serio, también con la historia de Lost and Found)