Wolas a todous! En primerisisimo lugar, kiero pedir diskulpas x tardarme tanto en subir el kapi, i komo siempre, poner pretextos... en fin, les juro q solo hoy tuve tiempo d terminarlo i subirlo! Y stuve bastante tiempo xq la vdd keria q este kapi fuera muuuuuy special, y toi ksi segura d q kuando lo lean m van a komprender ;)
Bno, basta de banalidades, vamos a los reviews...
Guchi: Wolaisss! Uuu, grax grax! Sii, lo c, es lo q todos dicen: POBRE HARRY. Y no lo niego: pobrecito d mi Harry keridooo! TT pero tiene q sufrir, lo siento, y despues d este kapi va a sufrir aun mas... bno, aki toi para konsolarlo XD i lo del beso... jiji lo dejare en inkognita... Muajaja! (risa malevola. Mi pekeña niña interna me de un zape auch) Byess!
Merenwen-Taralom : Q ondausss! Jeje grax, ia sabs, io puro romanceee al 200! XD esq neta, el amor es lo mas maravilloso del universo conocido i x konocer! uuuuu komo piden ese beso! pero trankila, t dare gusto... XDXD i lo d la karta... eso si m lo voi a guardar muajaja! (MArianna se revuelka en el piso en su imitacion barata de risa malevola. Su pekeña niña interna simplemente voltea los ojos...) Chaitoo!
zalamandra : Wolouss! Jeje sipp tu sigue mandando ideas, nunk sabes kuando pueden ser utilizadas... uuu siii, io amo kuando mis lektores kooperan! Lo siento, todavia dbo mantener en secreto nuestra pekeña mision, pero... komo ia t dije, uno nunk sabe... ;) Byesitosss!
Shirru-Malfoy : Hi! Graxxxxx 1000! Aiiiiii siii, io sigo insistiendo q Draquito es d mis favoritosss! (dspues d mi Harry, clarou!) kien no kisiera un millon d ellos? Sii, pobre harry, lo c, lo c! Pero solo sufriendo c aprende en la vida! See u!
TOM SORVOLO RYDDLE : Q ondaaaaauuu! Uuuuu, m enkanta q t haya gustado, tu eres mi kliente mas exigente! XD y me alegra q no t haya resultado predecible jijiji ;) muxas grax x preguntar, yo tmb toi bien i m fue de pelous en mi viaje! XD wo0o0ow eres d mex! kreo q ninguno d mis lektores es de mex, solo tu! Vaya, q sorpresas da la vida! Y en kuanto a darme tu mail, kiero dcirt q no me parece algo asi... "lanzado" komo dices tu, pero pss lo dejo a tu elexion... a mi m gusta hacer amigos nuevos! Grax x tu review! Chaoo!
Ash y Javi : Wolo0o0ous chika! Jajaja, io t adverti dsd un principio q ibas a tener cierta participacion... ejem... especial... Quiso decir rara¡QUISO DECIR RARA¡zap! (otro golpe, kortesia de mi pekeña niña interna...¬¬') uuuuuu, agenda? No lo c, pero io amo la historia de Romeo y Julieta! es taaaaan romantiko, para ñoñitas komo io! y tu cita t la dbo en este kapi, ai pa la prox sale? Sayonaraa!
MALFOYTEAMO : Hi oh! Wo0o0ow grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax grax ! Byessss!
Terry Moon : Hello0o0o! Cielous, supongo q nuestros keridos Draquito y Herm estan todavia demasado aturullados al saber q estan enamorados uno del otro como para reaxionar komo todo una serpiente y una leona... Pero te aseguro, en este kapi hay personalidad D&Hr al 100! Y en kuando a Harry y la karta... t dejare en suspenso, pero sorry! Piensalo: q seria d todos nosotros, fans d HP sin el toke de suspenso y misterio q nos deja JK kda vez q terminamos un libro! Grax x ambos reviews! Chao0o0o!
princezz : Wolaisss! Uuu, graxiii! io tmb toi kompletamente d akuerdo en q es mejor lo d adentro q lo d afuera, pero pss entre leones i serpientes, uno nunk sabe... Byesss!
bueeeeeeeno, sin mas les dejo este kapi, q m kedo bastante extenso, x cierto... pero espero q sea d su agrado. Aprovechando el recien pasado 14 d febrero, este kapi, titulado "Dia de San Valentin", le hace sus honores a esta celebracionnn! Spero q les guste!
Dia de San Valentin
Fríos ventarrones, seguidos de días de intenso sol, marcaban el inicio del loco mes de Febrero (N/a: por eso de "Febrero loko y Marzo otro poko! XD Ya veremos q tan loko c pone para nuestros chikos...). Eran apenas los primeros días del mes, pero el amor ya rondaba por cada esquina del enorme castillo de Hogwarts. Por todos lados se veían chicas cuchicheando mientras los chicos pasaban a su lado, los cuadros del castillo poniendo contraseñas como "Filtro Amoroso de Mimbulus mibletonia", y por supuesto, las parejas de jóvenes caminando tomados de la mano o abrazados. Sin embargo, la oleada de romance no parecía afectar a los profesores, que seguían dejando tantos deberes como siempre, o incluso más, y especialmente para los alumnos de sexto año. "No podemos distraernos de nuestro programa por cada día festivo que se nos atraviese, y especialmente uno como Día de San Valentín", fue lo único que dijo la profesora McGonagall, cuando Ron le pregunto por que dejaba tantos deberes para el fin de semana, puesto que el sábado era el Día de San Valentín. Sin embargo, los profesores eran los únicos que pensaban así, pues la llegada del 14 de febrero emocionaba a todos en el castillo, y por supuesto, también a los leones de sexto año. Era normal ver a Neville y a Lavender platicando en alguno de los sofás de la Sala Común, mientras Ron escribía muy concentrado en largos pergaminos perfumados. No podían faltar las largas discusiones por nimiedades entre Parvati y Dean, seguidas, claro, de grandes reconciliaciones con abrazos y besos, e incluso también se podía ver a Seamus saliendo furtivamente de la estancia, y regresando a altas horas de la noche. Hermione y Harry eran los únicos a los que, al parecer, no les hacia afectado la epidemia romántica. Sin embargo, no era precisamente así...
Hermione seguía recibiendo las ocasionales visitas de Draco, al pie de su ventana. A causa de la enorme cantidad de deberes que tenían que entregar, sus compañeras de cuarto pasaban la mayor parte del tiempo en la biblioteca, por lo que los chicos no se preocupaban mucho de ser descubiertos; pero por si las dudas, Hermione activaba el encantamiento "Muffliato", con el cual podían estar completamente seguros de que nadie los oiría. La castaña disfrutaba enormemente de la compañía del joven, pues, además de ser un chico extremadamente divertido y tierno, eran las únicas oportunidades que tenia de hablar y pasar tiempo con él. Por su parte, el rubio la visitaba con gusto, ya que ella era de las pocas personas con la que se sentía cómodo, y que al mismo tiempo, lo hacían sentir bien consigo mismo. Los dos se comprendían y compenetraban perfectamente como personas, por lo que el tiempo pasaba como un suspiro cuando estaban juntos.
Por su lado, Harry sentía como la relación con la leona de cabellos castaños había cambiado notablemente. Antes, ella era su confidente y consejera, la que siempre estaba ahí, pasara lo que pasara. Pero, a últimas fechas, ella siempre se encontraba lejana, física y mentalmente, pues aunque ella estuviera a su lado, sus pensamientos siempre parecían estar volando del otro lado del castillo. A Harry le dolía este distanciamiento, no solo por el gran amor que sentía por la joven, sino también por todos los años de amistad que parecían estarse perdiendo en esos momentos. Tenia que hacer algo. Pero... ¿qué?
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Los Gryffindors se dirigían, como cada viernes, a la "tortura semanal", que era como ellos llamaban a la clase de Pociones. Faltaba un día para San Valentín, y parecía que todos ya habían hecho planes para el sábado.
-¿Y con quien iras, Harry?
-¿Qué¿Cuándo¿A dónde, Ron?
-¡Hola, la Tierra llamando a Harry Potter¿Cómo que cuando¡Pues mañana! Día de San Valentín, visita a Hogsmeade¿recuerdas?
-Ya, ya, vale, ya recordé... Pues... no lo se, Ron, ya veré a quien consigo... Oye, espera un minuto¿qué no se suponía que íbamos todos juntos?
-Si, como cada año, lo se, pero... se han atravesado... tu sabes... cosas...
-¿Cosas¿Qué cosas, Ron?
-Pues... Tú sabes...
-No, no se...
-Oh, vamos Harry, sabes bien a que se refiere Ron... Esa cosita que les afecta a todos en estas fechas... – intervino de pronto Seamus.
-¿Qué¿De que hablan?
-Ay Harry... No eres mas despistado porque no recordarías como te llamas... ¡Pues claro que hablamos del amor, tontito! – dijo Lavender, mientras Neville la rodeaba cariñosamente con su brazo.
-Ah... Eso...
-Claro, Harry¿pues que mas? – dijo Parvati con voz dulce.
-Si... Lo siento, supongo que no había pensado muy bien en ello...
-Si, claro... ¿Entonces?
-¿Qué?
-¿Con quien iras! – respondió exasperada Lavender.
-Ah, ya, eso... Yo... No lo se... ¿Ustedes con quien van?
-Lavender y Neville van juntos, lógicamente; Seamus con esa chica misteriosa de la cual no nos quiere decir ni el nombre, y yo con Dean, dado que, desgraciadamente, no me quedo otra opción... – respondió Parvati, mientras Dean la miraba con el ceño fruncido.
-Y... ¿qué hay de ti, Ron?
-Pues yo... y-yo... – Ron trago saliva. Se había puesto muy colorado, y su lengua se había trabado.
-¡Tranquilo, Ron! El ira, obviamente, con la chica de Ravenclaw... ¿Cómo dices que se llama?
-A-A-Ash... A-Ashle-ey... – respondió Ron dificultosamente.
-Ah, ya, Ashley Cold... – dijo Harry, algo desanimado.
-S-s-si...
-¡Supéralo ya, Ron! Digo, se que es una chica muy linda, pero no como para que te pongas así...
-S-si... Y-ya, va-vale...
-¿Y bien, Harry?
-Yo... Pues... Supongo que tendré que ir con alguien que este disponible...
-Si, Harry...
-Y... Tampoco será ninguno de ustedes...
-Lógicamente, Harry – dijo Dean poniendo los ojos en blanco (N/a: como podrán notar, Harry esta un poco... como decirlo con sutileza... pues, digamos q nervioso, xq podrán imaginarse en kien esta pensando para q sea su cita... jiji hay q comprender al niño, pobre, db ser difícil pedirle a alguien q salga contigo TT)
-Pues... Entonces... yo... yo... no se...
-Mmm... Vaya, pues la verdad no se me ocurre nadie... ¿Por qué no se lo pides a Ginny?
-No, no creo que ella quiera...
-¿Por qué no? Ustedes dos son muy buenos amigos, no habría razón...
-Si, lo se, pero... no... no es precisamente ella quien tengo en mente... – murmuro Harry mientras se sonrojaba intensamente.
-Pero entonces¿a quien tienes pen...? Ah, ya... – Ron interrumpió su frase al comprender lo que Harry quería decir.
Los Gryffindors miraron suspicazmente a Harry y a Ron. No sabían de quien podía estar hablando el ojiverde, pero no preguntaron, ya lo sabrían; pues al parecer, Harry ya tenia decidido que ella seria quien lo acompañaría a Hogsmeade el día siguiente.
Bueno, Harry¡mucha suerte cuando la invites, y ojala diga que si! – dijo Parvati con una sonrisa que transmitía confianza.
-Si, Harry, y recuerda que en todo caso, siempre queda una persona que estará dispuesta a ir contigo, siempre sucede... – dijo Seamus con firmeza.
-¿Y quien podría ser para mi, en caso de que me diga que no? – pregunto Harry.
-Pues... Esta Hermione, por ejemplo.
Y dicho esto, los leones, que ya habían alcanzado el aula de Pociones, entraron en ella antes de que Snape llegara.
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Corría velozmente por el pasillo. Su largo cabello castaño se movía desordenadamente a causa de la prisa, y su mochila llena de libros rebotaba contra su espalda cada vez que la chica daba un salto. "¿Cómo diablos fue que me quede dormida?" se pregunto desesperadamente. "No debí quedarme con él hasta tan tarde anoche, me ha faltado descanso..."
Hermione seguía avanzando con rapidez. No podía dejar de ir a clase de Pociones, era la única oportunidad en la semana que podía verlo por las mañanas; y aunque no hablara con él, disfrutaba mucho la simple fortuna de ver su hermoso pelo rubio reluciendo bajo la luz de las velas, sus penetrantes ojos grises dirigiéndole fugaces miradas, así como tímidas sonrisas que, para ella, iluminaban la estancia con su fulgor. Además, moría por darle su respuesta, la respuesta a la pregunta que el chico le había hecho la noche pasada.
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Aquella noche, Hermione se había resignado a que el chico no iría a visitarla. Ya eran más de las diez, y el joven generalmente llegaba a su ventana alrededor de las ocho de la noche. Hermione suspiro con pesar. Se recostó en su cama, demasiado triste como para cambiarse la ropa. No habían transcurrido ni diez minutos, en los cuales la muchacha se había dedicado a reflexionar si había dicho o hecho algo incorrecto, cuando la sonriente cara de Draco se asomo a través del cristal. La chica, sorprendida, se levanto inmediatamente a abrirle.
-¿Draco¿Qué diablos haces aquí?
-Si, a mi también me da mucho gusto verte... – respondió el rubio sarcásticamente, mientras le dirigía una sonrisita pícara. (N/a: ATENCION CHICAS QUE LEEN: Se imaginan al wapisisisimo de Draquito Malfoy, sonriendo traviesamente, mientras el aire juega con su pelo y sus hermosísimos ojos grises brillan bajo la luz del cuarto de Herm? Yo siiiiii! ♥)
-Y-yo... Pensé q-que no vendrías...
-¿Y perder la oportunidad de estar contigo, aunque sea unos minutos? No, gracias, prefiero venir...
-Yo... Perdón, no quise ser grosera...
-No hay cuidado. Ahora, déjame entrar, que me estoy congelando aquí afuera...
Hermione se aparto de la ventana para que el rubio pudiera pasar por ella. Luego, ambos jóvenes se sentaron en diferentes camas, como siempre, para así poder verse mientras hablaban.
-¿Y por que vienes a estas horas? Generalmente ya estas aquí como a las ocho... – pregunto la castaña.
-Tenia que hacer... cosas... – dijo el rubio, sin mucha convicción, mientras tomaba un libro de Parvati de su mesilla de noche.
-¿Cosas¿Qué clase de... cosas? – pregunto suspicazmente Hermione. No parecía haberse tragado eso de las "cosas" tan fácilmente.
-Pues... tú sabes... ¡cosas! – El chico rió despreocupadamente. Hermione lo observo. – Algunos encargos que me dio mi padre, recados para los padres de algunos chicos.
-Mmm... Esta bien, te creeré... Pero la próxima vez avísame antes de llegar tarde...
Draco la miro alzando una ceja con altivez, pero al mismo tiempo dándole a entender que solo bromeaba.
-¿Y por que habría de hacerlo, niña¿Acaso eres mi madre?
-No, para nada, niño, soy mucho más que eso... – respondió Hermione siguiéndole el juego, mientras se cruzaba de brazos y le daba la espalda.
-¿Ah, si¿Me podrías decir entonces que eres para mí? – contraatacó Draco, acercándose a ella y rodeándola con su brazo.
A Hermione aquel gesto la tomo por sorpresa. Era la primera vez que el chico la abrazaba; o mejor dicho, la primera vez que un chico la abrazaba, un chico que tuviera intereses fuera de los amistosos. Por ello, la joven no tenia idea de cómo reaccionar, simplemente se dejo llevar.
-Ah¿con que no sabes quien soy, eh?
-No, no tengo idea de quien puedes ser.
-¿Ah, si? Pues si tú no sabes... ¿qué te hace pensar que yo voy a saber?
Los dos chicos rompieron en risas ante la ocurrencia de la joven, y solo se interrumpieron cuando Draco siguió hablando.
-Pues déjame decirte que yo si se perfectamente que eres para mi...
-¿Ah, no que no¿Y me puedes decir quien soy para ti?
El rubio se desprendió del calido cuerpo de la chica, para ponerse de pie, y luego arrodillarse suavemente frente a la chica.
-Eres la chica que me acompañará a Hogsmeade mañana, 14 de Febrero; si es que aceptas, claro...
Hermione abrió los ojos, atónitamente. Estaba completamente sorprendida, hasta cierto grado de incredulidad. "Debo estar soñando", se dijo a si misma. "No puede ser que me lo haya pedido¡no lo puedo creer!". La chica trato de responderle al joven, sin éxito alguno, puesto que la voz no salía de su garganta. Respiro profundamente, y volvió a hablar.
-D-Draco, y-yo...
¡Hermione¿Ya te dormiste?
La voz de Parvati se oyó en las escaleras que subían al dormitorio. Presa del pánico, Hermione urgió a Draco.
-¡Draco, tienes que irte!
-Si, si, ya me voy, en cuanto me digas tu respuesta...
-Te lo digo mañana, cuando termine Pociones. Ahora¡VETE!
El joven salio rápidamente por la ventana, gesticulando un "Adiós" con los labios, mientras descendía hasta los jardines. Entonces, Hermione desactivo el "Muffliato" con un rápido movimiento de varita, se acostó en su cama y se cubrió con las sabanas velozmente, justo antes de que Parvati entrara a la habitación. (N/a: Para los q no han leído el 6to libro, i los q ia lo leyeron, para recordárselos: el "Muffliato", en el libro, sirve para q los oidos d los d alrededor c llenen d cierto zumbido, para q no oigan lo q la persona q lo apliko esta hablando. Aki le di un nuevo uso, algo así komo los encantamientos "impasibilizadores" kreo q c llaman, para q no c oiga lo q c habla en una habitación)
-¡Hermi...¡Vaya! Pensé que seguirías despierta, Herm. Bueno, pensándolo bien, el cuarto estaba demasiado silencioso como para que hubiera alguien levantado aquí. Solo vine por un libro que olvide, juraría que lo deje aquí... ¿Cómo es que ha ido a parar bajo la cama? En fin, estoy hablando sola... Dulces sueños, Herm.
Se oyeron pasos que atravesaban el dormitorio, el rechinido de la puerta al abrirse y el chasquido de la misma al cerrarse. Hermione rápidamente se levanto, corrió a cambiarse de ropa y se acostó de nuevo, con intención de dormirse por fin. Sin embargo, la voz de Draco seguía retumbando en sus oidos: "Eres la chica que me acompañará a Hogsmeade mañana... si es que aceptas, claro..." . "¿Si es que acepto¿Y como podría no aceptar, mi Romeo?" pensó la chica dulcemente. "Muero de ganas de que sea mañana para decirte solo una palabra: Acepto".
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La respiración agitada de Hermione hacia eco en el corredor. Ya casi llegaba, solo faltaban unos cuantos metros... La chica dio vuelta en la esquina del pasillo en el que se encontraba la mazmorra de Snape, le faltaba muy poco para llegar... cuando se encontró con el rostro de Snape, que se asomaba en la puerta de su aula.
-Vaya, vaya... Miren quien se ha dignado a venir por fin...
-Y-yo lo siento, p-profesor, me he quedado dormida...
-Es la segunda vez que llegas tarde a mi clase en lo que va del año. Y haciendo cuentas, si la última vez te reste 10 puntos, esta vez son... 20 menos para Gryffindor. Ahora, entra antes de que te quite los pocos que te restan.
Con una sonrisa malévola, Snape se aparto de la puerta para permitirle el paso a la chica, que, colorada, entro a la mazmorra. Ya todos habían comenzado a trabajar. Hermione se sentó rápidamente en su lugar, entre Ron y Harry, quienes discretamente le preguntaron que le había pasado. La chica movió los labios, formando las palabras "Me quede dormida", mientras los jóvenes asentían y volvían a su trabajo, y cierto rubio le dirigía una mirada interrogativa. Sin embargo, Hermione no se percato de el, e inicio con premura su labor.
Las dos horas de clase pasaron rápidamente, puesto que la poción de Pesadilla Inducida que estaban mezclando exigía de total concentración por parte de los chicos. Al final, la pócima tenía que mostrar un color amarillo suave. Sin embargo, la única que se acercaba ligeramente a lo especificado era la de Hermione. Snape pasó por los calderos de todos, sin hacer comentarios ante los colores exóticos que presentaban las pociones de los Slytherins. No obstante, cuando hubo llegado a los leones, hizo comentarios envenenados acerca de los colores azulados que tenían sus brebajes, sin percatarse siquiera del logro de Hermione. Después de restar diez puntos por cada Gryffindor que había hecho un desastre de su poción, y de dejar tres pergaminos acerca de la correcta preparación de la poción de Pesadilla Inducida, Snape les ordeno que se retiraran. Todos comenzaron a recoger sus cosas, para ir a la biblioteca a terminar sus deberes y así aprovechar al máximo el fin de semana romántico que tenían por delante. Hermione se demoro a propósito, para así poder responder a Draco que aceptaba su propuesta. Sin embargo, al terminar de recoger sus pertenencias, se sorprendió al ver que Harry estaba a un lado de ella, mientras Draco los observaba desde atrás con el ceño fruncido.
-¡Harry, me asustaste!
-Oh, lo siento Herm, pensé que ya me habías visto...
-No, para nada, pensé que todos ya se habían ido...
Los dos se quedaron en un silencio cargado de incomodidad, solo roto por la voz de Harry que hablo en ese instante.
-Hermione, yo, este... Bueno, yo... Bien, me he quedado a esperarte porque... yo quería... hacerte una pregunta...
-¿Una pregunta¿A mi?
-Pues... Si, a ti...
-Vaya... Pues, dime Harry.
-Bien, yo... Me preguntaba si... Bueno, yo... Quería saber si... Bueno, que si no tienes nada mejor que hacer... si no te gustaría ir a Hogsmeade conmigo mañana...
A Hermione la invitación le cayó como balde de agua fría. No pudo evitar quedarse con la boca abierta, incapaz de pronunciar palabra, mientras el rostro de Harry miraba hacia abajo, muy colorado; y Draco los fulminaba con la mirada. Por fin, Hermione pudo articular una frase casi ininteligible.
-H-H-Harry, y-yo... y-y-yo... n-no...
-No te preocupes, no me tienes que contestar en este momento. Solo házmelo saber pronto¿vale?
-H-Harry, p-p-pero...
-¿Que pasa¿Ya tienes una cita? – pregunto el joven, con un dejo de molestia en su voz.
-Y-y-yo, n-no... P-pero...
-¿Entonces es que no quieres ir conmigo?
-N-no, t-tu no e-eres el p-prob-blema...
-¿Entonces por que no aceptas? No creo que tengas algo mejor que hacer...
-Y-yo...
-Vamos Hermione, por favor¿si?
Harry le dirigió su más dulce mirada a Hermione, acompañado de una tierna sonrisa en la que le dejaba ver cuantas ganas tenia de que la chica lo acompañara, y a la que Hermione no pudo resistir...
-E-esta bi-bien, H-Harry... I-iré co-contigo...
-Gracias, Herm¡sabia que aceptarías! – respondió el ojiverde con una sonrisa que iluminaba su rostro. – Bueno... Eh... tengo que irme. Te veo mas al rato¿vale?
-S-si...
Y dicho esto, el león salio de la mazmorra, dejando atrás a la castaña y sin ver al rubio que se alejaba del lugar por el otro extremo del pasillo.
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-Bien, yo... Me preguntaba si... Bueno, yo... Quería saber si... Bueno, que si no tienes nada mejor que hacer... si no te gustaría ir a Hogsmeade conmigo mañana...
En cuanto Draco oyó las palabras de Harry, sufrió un sentimiento poco conocido en el, un sentimiento que raras veces había experimentado, pero que en esos momentos fluía a raudales de su interior: ira genuina. Al ver como el ojiverde suplicaba a Hermione, su Hermione, que fuera a Hogsmeade con el en día de San Valentín, el rubio no pudo evitar sentir una ola de fuego que recorría cada milímetro de su cuerpo, una onda furiosa que lo tentaba a sacar su varita en ese mismo momento y hacer que Harry Potter pagara por haberse atrevido siquiera a pedirle algo así a Hermione. Sin embargo, el chico se quedo inmóvil, tratando de controlar sus ganas de asesinar a Harry en ese instante.
-Vamos Hermione, por favor¿si?
-E-esta bi-bien, H-Harry... I-iré co-contigo...
En un principio, Draco pensó que no había oído bien. "No... no puede ser... no, hay algo mal con mis oidos¿de donde ha salido este zumbido? Si... es eso... ella no pudo haber aceptado, no...". Sin embargo, al oír el "Gracias, Herm¡sabia que aceptarías! Bueno... Eh... tengo que irme. Te veo mas al rato¿vale?" que salio de la boca de Harry, Draco descubrió, para horror suyo, que no había sido su imaginación: Hermione había aceptado. El chico, aturdido, salio rápidamente por la puerta, antes de que Harry lo viera. "No... no es cierto... oí mal, esto no puede ser verdad, Hermione no puede ir con el a Hogsmeade, no..." El sentimiento de confusión en el que se había transformado la ira del joven, ahora dejaba paso a una sensación de desazón nunca antes sentida por el chico, una combinación de tristeza, enojo y algo de decepción. Draco se encontraba tan sumido en sus deprimentes pensamientos, que no se percato de los pasos que lo seguían, hasta que oyó la voz de la persona.
-¡Draco...¡Espera, por favor!
El chico se detuvo en seco; al instante había reconocido a la dueña de aquella voz, aunque ello no significaba que quisiera enfrentar a la joven tan pronto.
-¿Qué quieres? – pregunto secamente, sin siquiera voltear a verla. Estaba tan confundido, tan enojado, tan dolido...
-Draco, yo... y-yo lo siento, lo arruine... – Hermione, apenada, trataba de detener al joven de los hombros; sin embargo, este se soltaba en cuanto sentía el roce de sus manos.
-Si¡y vaya que lo arruinaste! No sabes el tiempo que me tomo solamente reunir el valor para pedirte que me acompañaras a Hogsmeade, y a la primera oportunidad¡vas y aceptas la invitación del imbécil de Potter, que te lo pidió mucho después que yo!
-D-Draco, p-por favor...
-Yo pensaba que era conmigo con quien querías ir a Hogsmeade...
-Claro que quiero ir contigo a Hogsmeade, Draco...
-¿Y entonces¿Por qué aceptas al estúpido de Potter, y a mi me dejas como idiota?
Hermione no sabia que decir; en realidad, no sabía ni siquiera la respuesta a la pregunta que le había hecho el rubio. ¿Por qué había aceptado?
-Yo... Su-supongo que pensé q-que Harry, como lleva tanto siendo mi amigo... Supuse que se molestaría s-si...
-¿Si que, Hermione?
-S-si... Si le decía que iría contigo en lugar de el.
Draco no podía creer que Hermione le estuviera diciendo eso. Abrió los ojos exageradamente, en una clara expresión de incredulidad, mientras la castaña permanecía en silencio absoluto. Por fin, el joven profirió un grito.
-¿QUÉ¿¡ME ESTAS DICIENDO QUE LO ACEPTASTE SOLO PARA QUE NO SE MOLESTARA!
-Pu-pues... Si...
La furia de Draco había regresado. No daba crédito a las palabras de la chica. En su ira, tomo a la joven por los hombros y la sacudió.
-¡Hermione¡¿Cómo diablos puedes decir eso¡No debes dejar de hacer cosas que deseas hacer solo porque a alguien más no le parece!
-Y-yo... L-lo se, Draco, p-pero no puedo...
-¡Claro que puedes, Hermione! Si hubiera una catástrofe mundial, y quisieras escapar, pero alguien te dice que no lo hagas¿lo dejarías de hacer¿No, verdad?
-N-no, claro que no...
-¡Es lo mismo, Hermione¡Esta es la catástrofe: no puedes venir conmigo a Hogsmeade porque Potter quiere que vayas con el! Dime¿te quedaras cruzada de brazos resignada a tu suerte, o lucharas por escapar del desastre¡Dímelo, Hermione!
-N-no...
Las lágrimas corrían ya por las suaves mejillas de la chica. Al ver las brillantes gotitas que se deslizaban sobre la cara de Hermione, el hielo del corazón de Draco se derritió, y toda la ira, la tristeza y la decepción se disipo en un solo instante. De inmediato, soltó la presión que había estado ejerciendo sobre los hombros de la chica, sin dejarla de sujetar.
-Hermione, no es justo que te sacrifiques siempre por darle gusto a los demás; no es justo para ti ni para nadie. Tú eres una persona muy importante, llena de cualidades, y con el corazón más hermoso que he conocido. No permitas que nadie te mangonee, mi Julieta...
Al oír las palabras del chico, Hermione inmediatamente rompió en llanto. Se aferro a Draco sollozando en su calido pecho, mientras el chico la rodeaba tiernamente con sus brazos.
-D-D-Draco, l-lo siento ta-tanto... Y-yo q-quería de-decirle... decirle q-que no, p-pero...
-Tranquila, tranquila, todo esta bien; no hay ningún problema, yo lo se... – la interrumpió Draco con dulzura, mientras secaba sus lagrimas.
-G-gracias po-por en-entenderme... mi R-Romeo...
-No te preocupes – le respondió el rubio con una sonrisa. – Y ahora, tenemos que ver como resolver esto...
-Y-yo l-le... Le puedo decir a Harry que no puedo ir mañana, q-que se me ha presentado un trabajo o algo así...
-Pero, en ese caso, seria peligroso que nos llegara a ver allá alguien mas¿no crees?
-P-pues si, tienes razón... Y vaya que va a haber gente mañana...
-Maldición, esto va a ser mas difícil de lo que creí... Es imposible que nadie nos vea mañana...
-S-si, la verdad, tendríamos que ser invisibles para pasar desapercibidos...
Y en la mente de Draco se empezó a formular un plan; arriesgado, pero el único modo de pasar el día de San Valentín con su Hermione. En cuanto se lo dijo a ella, empezó a poner miles de objeciones, como él sabia que haría. Sin embargo la chica, al pensar que tendría que pasar el día con Harry mientras todos estaban en pareja, lo que supondría muchos comentarios y sensaciones incomodas, además de perder la oportunidad de estar con Draco, acepto la idea que le proponía el joven. Los dos se miraron y sonrieron, antes de separarse, cada quien a sus respectivas habitaciones.
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El día de San Valentín arribo acompañado de un límpido cielo azul, así como un brillante y hermoso sol que dejaba ver que ese seria un día digno de recordarse. Todos se preparaban para uno de los mejores paseos a Hogsmeade, todos menos...
-¿Pero por que, Hermione?
-Ya te lo dije Harry, de verdad me siento terrible...
-Pero me lo prometiste ayer...
-Lo se Harry, y no sabes como lo siento...
Los Gryffindors de sexto curso estaban ya en la Sala Común, colocados en parejas, como de costumbre, mientras veían a Harry suplicarle a Hermione que lo acompañara. Sin embargo, se notaba que Hermione no se encontraba bien. Tenia grandes ojeras, y su piel, blanca de por si, se encontraba aun mas pálida. El cabello desordenado le daba un efecto aun mas grave.
-Bueno, esta bien Herm. Y... dado que ya no tengo ninguna cita... ¿quieres que me quede contigo? Podría acompañarte, por si se te ofrece algo...
-No, Harry, no podría pedirte que no fueras a Hogsmeade, en absoluto...
-Pero Hermione, ni siquiera tengo con quien ir...
-Y... ¿por qué no vas con Ginny? Me ha dicho que no tiene ninguna cita...
-Pues... Ay, no lo se, Herm... ¿Con Ginny?
-Vamos Harry, es muy simpática, y se llevan muy bien...
-Oh, esta bien, iré con Ginny... Mira, aquí viene...
La pelirroja bajaba las escaleras justo en ese momento. Su cabello relucía bajo la luz que se filtraba por los ventanales.
-¿Qué hay chicos¿Listos para el paseo? Oh, Dios... Hermione, luces terrible...
-Si, lo se Ginny, así es como me siento...
-Vaya, que mal... Supongo que no iras a Hogsmeade...
-No, para nada, no podría... Lo malo es que yo pensaba ir con Harry, y ahora el no tiene ninguna cita... – dijo la castaña, dándole un leve pisotón a Harry.
-Ah, Ginny, y hablando de eso, me preguntaba si, dado que Hermione ya no ira, si... quisieras ir conmigo... – pregunto desganado el ojiverde.
-Oh, cielos Harry... Yo... Me parece bien – respondió la joven, poniéndose de mil colores.
-Bueno, será mejor que se vayan ya, o llegaran muy tarde al pueblo... Diviértanse – interrumpió Hermione con una sonrisa.
-Si, si, tienes razón... ¡Vámonos todos juntos chicos!
Y entre sonrisas y bastantes "cuídate mucho" (en especial por parte de Harry), los leones se despidieron de la chica, que, en cuanto los chicos se hubieran ido, corrió a su habitación a efectuar la segunda parte del plan.
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-¿Otra vez, Malfoy?
-Si, otra vez Zabbini, y las que sean necesarias...
-Por Merlín, no me digas que todavía no progresas con el plan...
-Ya te dije que he avanzado un poco, pero entiende que no es nada fácil... Además, aprovecho que el castillo queda vacío para que sea más sencillo...
-Vale, vale, no vayas a Hogsmeade otra vez... De todos modos, yo iba a estar muy ocupado...
-¿Ah si¿Con Parkinson?
-¿Con quien más? – respondió el chico, sonrojándose.
Ambas serpientes mantenían esa conversación el sábado por la mañana, mientras Blaise se preparaba para ir a Hogsmeade. Draco le había dicho que no iría, puesto que tenia que afinar algunas partes del plan. Blaise, conociendo la dificultad del mismo, no puso muchos reparos; además, como él mismo había dicho, no iba a tener mucho tiempo para Draco.
-Ya, vale Zabbini, vete, que se te hará tarde para tu cita...
-Muy gracioso, Malfoy. Por lo menos yo si tengo una cita... – respondió aquel maliciosamente.
-¡Vete mucho al...!
-¡Blaise¿Estas ahí?
La voz de Pansy proveniente de la Sala Común interrumpió la frase de Draco, quien se limito a arrojarle una almohada a Zabbini. Este se contuvo de regresarle el golpe, y se miro por última vez en el espejo.
-Bueno, Malfoy, me voy... Disfruta de tu sábado...
-Muérete, Zabbini.
Apenas el chico había salido, Draco se metió a toda prisa al baño del dormitorio. Se apresuro a arreglarse, pero con cuidado, pues sabia que tenía que verse bien ese día tan especial. Porque... contrario a lo que Blaise pensaba, el también tenia una cita. "Y con la chica mas maravillosa del planeta..."
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El bello pueblo de Hogsmeade relucía bajo la deliciosa luz que proyectaba el sol. El paisaje mostraba hermosas veredas que empezaban a reverdecer después del crudo invierno, así como flores que comenzaban a abrirse perezosamente, mientras delicadas mariposas revoloteaban sobre sus pétalos. Por otro lado, en el horizonte se podían apreciar las suaves colinas todavía cubiertas de blanquísima nieve, por lo que el panorama mostraba en conjunto una atmósfera mágica, excelente para el día de los enamorados. La mayoría de los alumnos ya caminaban por los parajes de Hogsmeade, mientras curioseaban en tiendas como Zonko y Honeydukes. Las parejas de vez en cuando se unían en reducidos grupos, para después volver a separarse de dos en dos. Había mucha gente, realmente mucha, por lo que nadie notaba las tenues pisadas que marcaban un par de pies invisibles que caminaban por ahí...
La idea había sido de Draco, al mencionar Hermione que "tendríamos que ser invisibles para pasar desapercibidos". El chico entonces recordó su fiel capa invisible, la que su padre le había regalado cuando ingresó a Slytherin. Propuso a la joven usarla para ir a Hogsmeade tranquilamente, sin presiones. Al principio, Hermione se había negado rotundamente, alegando que iba contra las normas, y que era peligroso por el riesgo de ser descubiertos, ya fuera por un profesor o incluso por mortífagos (Draco se sonrojó levemente, pero la castaña no lo notó). Además, Hermione objetó que era imposible que se desligara del compromiso que ya tenia con Harry, puesto que este se molestaría de sobremanera. Sin embargo, Draco le dio a Hermione unos cuantos Surtidos Saltaclases para convencer al ojiverde de que estaba enferma, y así no tener que ir con el. Con el plan elaborado, Hermione no tuvo más remedio que aceptar. De cualquier modo, ella también tenía muchas ganas de ir con Draco, y no podía desperdiciar esa oportunidad por nada del mundo.
Así que, la mañana del 14 de febrero, los chicos se reunieron en el pasillo donde estaba la estatua de "Boris el Desconcertado", para entrar a Honeydukes por el pasadizo secreto. Al momento encontrarse, ambos se sorprendieron mucho. Draco vestía unos pantalones de mezclilla y una playera polo, así como un par de tenis, de lo más sencillos. Sin embargo, la chica se quedo helada al verlo, pues ella, teniendo ya seis años de experiencia en la vida mágica, nunca se imaginó a Draco Malfoy, descendiente puro de magos, despreciando toda clase de contacto muggle, vistiendo como uno. A decir verdad, el muchacho se veía de lo mas atractivo vestido como un chico común y corriente. Sin embargo, Hermione no se quedaba nada atrás. La chica usaba un sencillo vestido color rosa pálido, decorado con flores azul cielo. Se había alisado el cabello, y lo había peinado de lado, sujetándolo con un pequeño broche en forma de mariposa. Su vestimenta le daba el aspecto de una pequeña dulce e inocente, pero al mismo tiempo su ligero maquillaje la hacia lucir acorde a su edad, lo que resaltaba una belleza que pocos chicos habían tenido la oportunidad de apreciar. Draco no podía quitarle los ojos de encima, de lo bella que le resultaba. Sin embargo, no hubo tiempo para observarse demasiado, porque se oyeron voces en el pasillo en el que se encontraban los chicos, así que tuvieron que pasar por el pasadizo muy rápidamente. En un abrir y cerrar de ojos, ambos chicos ya se encontraban en Hogsmeade, ocultos bajo la capa invisible.
A pesar del riesgo de que alguna persona tropezara con ellos, los jóvenes estaban disfrutando enormemente su paseo. Después de visitar brevemente Honeydukes, que estaba abarrotada de estudiantes, como siempre, se dirigieron hacia Zonko, donde se divirtieron jugándoles bromas a los asustados alumnos, que veían anonadados las cosas volar de sus manos. De ahí, puesto que todavía había muchos alumnos por las calles, decidieron refugiarse en algún lugar donde pudieran esperar a que la horda de chicos se disolviera un poco.
-¿Qué te parece ese lugar? – dijo Hermione, señalando un pequeño salón de té bajo la capa invisible.
-¿Madame Pudipié¿Estas segura? – respondió Draco, tratando de reprimir una mueca.
-A mi me parece perfecto. Es mas, seguramente no va a estar tan abarrotado como Las Tres Escobas...
Sin embargo, la joven se equivocaba. El pequeño establecimiento estaba tan saturado de gente como Las Tres Escobas, o incluso más. Los chicos, que se habían quitado la capa invisible, trataron de escabullirse entre la aglomeración, cuando se toparon con Madame Pudipié en persona.
-¡Hola, hola, jóvenes enamorados¡Feliz San Valentín! – dijo la mujer con voz cantarina, mientras varios cupidos animados rociaban a los chicos con confeti rojo y rosado.
-Este... Gracias, supongo... – murmuro Hermione, algo mareada por la multitud.
-¡Pueden sentarse donde quieran; claro, si es que encuentran mesa¡Por lo que veo, mi pequeño salón de té se ha vuelto muy popular!
-Si... Al parecer... – dijo Draco entre dientes. – Escuche, esto esta demasiado lleno, y nosotros buscamos un sitio un poco... bueno... mas privado...
-¿Y por que no lo dijiste antes¡Tengo algo perfecto por aquí! – respondió Madame Pudipié con sus trinos, y se dio la media vuelta. Los chicos se miraron por un instante y luego la siguieron.
Madame Pudipié se dirigió por un pasillo con varias habitaciones, que terminaba con una gruesa pared de ladrillo. Entonces, pronuncio unas palabras en voz baja, y de inmediato, frente a ellos apareció una cortina que ondeaba suavemente. Madame Pudipié la abrió, y ante ellos apareció una pequeña estancia circular, que recordaba vagamente al aula de la profesora Trelawney, solo que sin tantos adornos y el calor sofocante. Estaba decorada elegantemente con algunos candelabros de oro en las paredes de madera. Se oía de fondo una música suave, relajante. Y para completar el cuadro, en el centro de la estancia había una pequeña mesa para dos, decorada con una rosa en el centro, y un par de velas.
-¿Era esto lo que buscaban, mi dulce parejita?
-S-si... – Hermione estaba demasiado asombrado como para responder, mientras Draco se limitaba a observar todo con la boca abierta.
-¡Incluye una deliciosa merienda, acompañada de la bebida de su elección, y música interpretada por los elfos domésticos más talentosos, todo por la módica cantidad de diez galeones!
-Eh... S-si, vale, vale... – respondió Draco, todavía algo sorprendido, mientras sacaba el dinero para pagarle a Madame Pudipié.
-¡Listo chicos! El menú esta en la mesa. ¡Que lo disfruten!
Y alegremente, la mujer salio de la estancia, mientras la cortina se quedaba fija de nuevo. Los chicos se sentaron, mientras estudiaban la sala. Había cierto silencio incómodo, del que ocurre cuando hay tantas cosas que decir que no se sabe ni por donde empezar. Sin verse a los ojos, entablaron conversación.
-Eh... ¿Te parece si ordenamos? – pregunto Hermione, mirando hacia abajo.
-Este... Si, claro...
Los chicos leyeron el menú, y pronunciaron en voz alta lo que querían. Al instante, aparecieron los platillos ante ellos. El silencio reino de nuevo mientras comían, solo roto por el sonido que producían los elfos domésticos al tocar sus rudimentarios instrumentos. Ambos jóvenes acabaron su merienda rápidamente, mientras los platos desaparecían ante sus ojos. Entonces, un elfo se le acerco a Draco.
-Joven amo... Madame Pudipié le pregunta al señor y a la señorita si desean seguir recibiendo el servicio musical...
-Emm...
-No, descansen por favor – intervino Hermione con una sonrisa.
El elfo retrocedió entonces para juntarse con los otros dos, y en un chasquido los tres se esfumaron. El silencio se hizo aun más opresivo, hasta que Hermione hablo.
-Eh... A-al parecer estamos u-un poquito ne-nerviosos...
-S-si... L-lo siento, no puedo evitarlo... – respondió el rubio, desviando la mirada.
-No hay cuidado, pero tratemos de relajarnos, no hay por que angustiarnos...
-Yo no estoy angustiado... Estoy contigo... – replico dulcemente el muchacho.
Hermione levanto la mirada. Draco la observaba, sus grises ojos fijos en ella. La chica estaba embelesada por sus palabras, y no se dio cuenta de cómo fue que se levanto y se acerco al chico, mientras este la imitaba. Se fueron acercando más y más...
-¿Ya terminaron, queri...¡Oh, vaya, lo siento!
Madame Pudipié había entrado en ese momento, interrumpiendo a los chicos, que se separaron inmediatamente.
-¡Vaya, no quise ser inoportuna¡En fin, lo siento mucho, chicos, pero tengo la sala reservada por el resto de la tarde, así que tendrán que irse de aquí!
-Vale, esta bien...
-Si lo desean, pueden quedarse en el salón, que ya se ha desocupado bastante...
-¿Se ha desocupado tan pronto¿Pues que hora es ya?
-¡Querida, son las seis menos cinco exactamente! – respondió Madame Pudipié.
-¿QUÉ! – respondieron ambos jóvenes asombrados.
-¿Cómo puede ser¡Si acabamos de entrar! – hablo Hermione, con los ojos como platos.
-Pues veras, querida, esa es una de las propiedades de nuestra sala mágica. Se dice que el tiempo pasa volando cuando estas con alguien a quien quieres... y eso sucede con esta sala. Supongo entonces que están más enamorados de lo que ustedes mismos creen... – dijo la mujer con una sonrisa en el rostro.
-Eh... B-bueno, Hermione, vámonos...
-S-si... Gracias Madame.
-¡De nada, querida, vuelvan pronto!
Los chicos salieron del pequeño salón de te. Efectivamente, las calles se encontraban prácticamente vacías, así que los muchachos pudieron andar con mayor libertad. Caminaban por las bellas avenidas, cuando Draco tuvo una idea.
-Hermione, quiero mostrarte algo...
-¿Qué cosa Draco?
-Espera, quiero que sea sorpresa... Cúbrete los ojos¿vale?
-¿Ah si¿Y como quieres que me mueva con los ojos tapados?
-Yo te guiare – respondió el rubio, tomándola de la mano.
Hermione sintió como se ruborizaba, pero hizo lo que Draco le pedía. Confió en aquella mano que la conducía por las diferentes clases de terreno, algunas veces de subida, otras de bajada, hasta que oyó de nuevo la voz del chico.
-Hemos llegado, y justo a tiempo. Ven, siéntate aquí, y por nada del mundo te destapes los ojos.
-Vale, vale, ya lo se... Lo que no entiendo es por que tanto misterio...
-Ya veras... Estoy seguro de que te encantara...
-Bueno ya, dime por que me has traído aquí...
-Tranquila, ya casi... Vale, puedes descubrirte los ojos...
Hermione se quito el pañuelo que se había colocado sobre los ojos, y la hermosura de la escena la deslumbró completamente desde el principio. Draco la había llevado a la cima de un acantilado, desde el cual se podía apreciar al sol a punto de ocultarse. Las montañas se veían escarchadas al horizonte, y a sus pies se encontraba una verde pradera que estaba en pleno proceso de florecimiento. Soplaba un viento suave que mecía a las delicadas flores, que resistían, impávidas; mientras algunas estrellas decoraban el cielo teñido en tonos rojizos y azulados. La chica estaba fascinada e hipnotizada por el extraordinario cuadro.
-Draco... vaya... esto es... quiero decir, realmente... wow...
-Me alegra que te haya gustado mi sorpresa, Hermione. Pero me temo que esto no es todo...
Hermione lo volteo a ver, suspicazmente. Draco también la observaba, y le sonreía con aquellos dientes perfectos.
-¿Qué quieres decir Draco¿Aun hay más?
-Claro que si. Vuelve a cerrar los ojos.
La chica hizo lo que el rubio le pedía. Unos segundos después, volvió a escuchar su voz, diciendo unas de las palabras más dulces que alguna vez había oído.
-Feliz Día de San Valentín, mi Julieta.
Hermione abrió los ojos. Draco sostenía una pequeña caja de terciopelo negro, con un botón dorado. El chico apretó el botón, y la caja se abrió, mostrando un precioso dije de oro, en forma de corazón. Hermione lo tomo entre sus manos para examinarlo, pasmada y enternecida a la vez.
-D-D-Draco... N-no te-tenias que...
-Claro que tenia, Hermione, porque con esto quiero pedirte... pedirte...
-¿Q-qué, D-Draco?
-Quiero pedirte... quiero pedirte a ti, Hermione Granger... que... que oficialmente... s-seas mi... mi novia...
Hermione guardo silencio, en lo que su cerebro trataba de digerir la información. "¡Me ha pedido que sea su novia¡Eso significa que de verdad me quiere!" le decía una parte de su mente. "Si, Hermione, pero recuérdalo: es un Malfoy. Harry y Ron lo odian..." le respondía otra parte. "Pero aun así¡yo lo amo¡Quiero ser su novia!" contraatacaba la primera parte. "¿Y perder a tus dos mejores amigos por un romance que probablemente no funcione? Pero allá tu, es tu decisión..." argumentaba la segunda parte. La chica era un mar de confusión; su cerebro, un torbellino.
-¿Hermione?
-¿S-si?
-E-este... ¿Q-que piensas d-de lo que t-te pro-propuse?
-D-Draco, y-yo...
(N/a: la sig conversación c lleva a kabo en el cerebro de Herm, x las 2 partes kontrarias y Hermione komo ella misma... espero lo entiendan ' Para mas fácil, lo que diga Herm komo ella misma ira en cursivas, y obvio c darán cuenta d q part del cerebro es kda kual)
"¿Qué hago¿Le digo que si?"
"¡Si, dile que si!"
"¡No, Hermione, no lo hagas!"
"Hermione, hazlo¡tu lo amas!"
"¡No, Harry y Ron siempre han estado ahí, y nunca te harían algo así¡No puedes arriesgar su amistad!"
"Estoy confundida..."
"Vamos, Herm¡dile que si!
"No chica¡no!"
"Hagamos algo. A la cuenta de tres, lo primero que salga de mi corazón, y no de mi cerebro..."
"Vale. Uno..."
"...dos..."
-Si, Draco, si... Si quiero ser tu novia...
Al chico se le ilumino el rostro, mientras una oleada de emociones desconocidas para el lo invadía y lo llenaba de una sensación de paz y bienestar inmenso. Su cerebro maquinaba a mil por hora. "¡Dijo que si¡Hermione me acepto¡Gracias, gracias! Mi Julieta, te prometo que te haré la chica mas feliz del universo..."
-Gracias por aceptarme, Hermione...
-No hubiera podido vivir sin ser tuya, Draco... – respondió con cierta timidez la chica.
-Emm... ¿Te ayudo a ponerte la cadena?
-Si, por favor...
Draco le coloco el dije a Hermione, mientras la chica disfrutaba del roce de sus manos con su pelo.
-Listo, ya esta puesto.
-¿Cómo me veo? – pregunto la chica.
Draco la observo cuidadosamente. ¿Cómo decirle a la chica que se veía simplemente preciosa, y no solamente por el collar; cómo describirle esos hermosos y dulces ojos castaños, su cabello que caía suavemente por sus hombros, sus labios que eran la mayor tentación a la que Draco se había enfrentado; cómo?
-Bien, pues... A decir verdad... te ves simplemente... quiero decir... es que de verdad luces... bueno...
-¿Cómo? – pregunto la chica, sintiendo un revoloteo en su interior.
-Te ves... hermosa, Hermione.
La castaña sonrió dulcemente, sin atinar a pronunciar palabra. Desvió la mirada, al igual que el chico. Ambos miraron hacia el horizonte. El sol era apenas una franja, y las estrellas ya lucían en su máximo esplendor. De pronto, una increíble visión los sobresalto.
-¡Draco, mira¡Es una estrella fugaz!
-Si, es cierto...
-Vaya... es muy bella...
-No tanto como tu... – respondió el chico.
Hermione se ruborizo. Estaba completamente desorientada; nunca había enfrentado algo similar en su vida...
-Pide un deseo, Draco.
-¿Qué¿Un deseo?
-Si... Bueno, es una vieja costumbre muggle que cuando alguien ve una estrella fugaz, puede pedir un deseo, y éste se hará realidad...
-Vaya... Pero yo no fui el que lo vio primero, fuiste tú.
-Aun así, pídelo...
-Pero... Mira¿qué tal si los dos pedimos un deseo?
-De acuerdo. Cerremos los ojos y pensémoslo.
Ambos chicos cerraron los ojos, concentrándose en lo que mas deseaban en esos instantes. Unos segundos después, los volvieron a abrir, mientras veían a la estrella fugaz desvanecerse en el cielo.
-¿Qué fue lo que pediste, Draco?
-¿Mmm? Perdón, estaba distraído...
-Que qué fue lo que pediste...
-Ah, si... Creía que era de mala suerte decir tu deseo en voz alta, o por lo menos así es en el mundo mágico...
-Bueno... No es que precisamente que se cumplan los deseos, aunque no los digas...
Draco sonrió. Definitivamente, su novia no era nada tonta. "Mi novia", pensó. "Ahora es mi novia, ya puedo llamarla así..."
-Bien, yo... Te diré si tú me lo dices...
-Vale, de acuerdo. Pero tu primero...
-No, no, no. Y esta regla si que me la se: tanto en el mundo mágico como en el muggle, las damas son primero.
Ambos chicos se echaron a reír. Se serenaron después de unos minutos para continuar con su discusión.
-Esta bien, esta bien, te lo diré. Pero... ¿me prometes que no te reirás?
-¿De ti? Nunca.
Hermione lo miro, y volvió a desviar la mirada. Se estaba poniendo como tomate, y no quería que el lo notara. Respiro hondo y lo confeso.
-Yo... Desee que estemos juntos siempre, pase lo que pase, sin importar nada ni nadie.
-Wow... Yo... ¿De verdad deseas eso? – sintiendo una sacudida en su interior, el joven la miro para ver si era sincera.
S-i, y mucho... – respondió la chica en voz baja. - ¿Y tu¿Cuál fue tu deseo?
Draco no contesto. Se levanto y se volteo completamente, viendo al horizonte, y a los rayos rojizo-anaranjados que todavía se podían apreciar, y que se mezclaban con los colores azulosos del cielo a la hora del crepúsculo.
-¿Draco?
Hermione también se había levantado, y lo observaba, algo preocupada. Fue entonces que Draco se volteo de nuevo hacia ella.
-Mi deseo, Hermione... fue este...
Y acto seguido, y sin decir una sola palabra mas, Draco tomo a Hermione por las mejillas y por fin unió sus labios a los de ella, dejando salir todo el amor que sentía por ella, en un calido y delicioso beso.
Hermione, por su parte, había sido cogida por sorpresa, por lo que en un principio se quedo estática; sin embargo, al darse cuenta de lo que sucedía, respondió al beso, sintiendo la suave tersura de los labios de Draco, el calor que éstos transmitían, la forma en que el chico besaba con ardorosa pasión. Las manos de ella también se deslizaron por su cuello, mientras los jóvenes seguían besándose dulcemente, embriagados por el primer contacto entre ellos, y haciendo de ese día de San Valentín el más memorable que jamás tuvo ninguno de los dos.
Y q tal? Les gusto? No dispongo d muxo tiempo, x lo q solo les pido su opinion acerk d este laaargo kapi jeje d vdd spero q les haya gustado lo hice kon todo mi korazon.
Y si no es muxo pedir: DEJEN REVIEWS!
Atte. Marianna de bloom
