Disclaimer: blah balh Los personajes le pertenecen a Meyer, la trama es mía.
14. Mi otro yo.
Playlist:
(1)Madness- Muse
(2)Sleep Alone- Two Door Cinema Club
(3)Love the Way You Lie (Part II) [Piano Version]- Rihanna
Vibró mi celular sacándome de mi mundo, saqué mi teléfono del bolsillo trasero de mis pantalones y miré la pantalla con pereza, tenía un nuevo whatsapp de Edward.
Edward:
"Hola mi vida, ¿Cómo estás?"
Cuando vi el mensaje sólo suspire, no tenía ganar de hablar con nadie, ni siquiera con mi novio.
Bella:
"Bien ¿Y tú, corazón?"
Edward:
"Estoy agotado. Hoy saldré temprano del trabajo ¿Te parece si te llevo a cenar esta noche?"
Bella:
"Estoy ocupada. Hablamos al rato."
Mi repentino cambio de humor probablemente lo había sorprendido o tal vez confundido. Odiaba ser cortante, pero era lo mejor.
Pasaron cinco minutos seguía sin contestarme, probablemente se había molestado. La verdad, no lo culpo yo habría hecho lo mismo si estuviera en su lugar.
-Están muy raras desde hace 2 días ¿Pasa algo?- Alice se sentó en el piso dándonos la espalda mientras cambiaba de canal.
Ni te imaginas.
Rosalie y yo intercambiamos miradas.
-No.- dijimos al mismo tiempo.
-Bueno, como Bella tiene el día libre en el trabajo y tú no estas con Emmett, tenemos que hacer algo productivo.- suspiró mi hermana menor cambiando de tema.
-¿Cómo…?- pregunté.
-Tengo ganas de ver una película clásica…
-¿Alguna en mente?- Rosalie sonaba tranquila pero aún tenía el semblante preocupado.
-¿Mamma Mía?- dijo la pequeña de cabello corto.
-No, la vimos hace tres días.- reprimió Rosalie.- ¿Moulin Rouge?
-No estoy de ánimos para llorar.
-¿Breakfast at Tifanny's?- sugerí y ambas voltearon a verme con las cejas alzadas.
-Bella ¿En serio acabas de sugerir esa película?- dijo Alice sorprendida.
-Sí. ¿Qué tiene?- me encogí de hombros sintiéndome como bicho raro.
-Qué mosca le pico- la chica de cabellos dorados susurró para sí misma.
-¡Oigan! Me gusta Audrey Hepburn.
-Wow- comentaron ambas al mismo tiempo.
-Pellízcame que parece que estoy soñando- Alice estiró su brazo hacia Rosalie.
-Al parecer Bella si tiene buen gusto después de todo.
-¡Oigan! ¿La vamos a ver o no?- rodé los ojos y ambas rieron.
Mi hermanita puso la película y en un principio empecé a verla pero la preocupación me mataba y no me dejaba pensar con claridad un plan para recuperar el auto de Aro, habíamos vendido todas las piezas y no teníamos dinero para conseguir nuevas aunque, seguía sin entender por qué ese auto tenía un gran significado para él, Aro era una persona con mucho dinero y por lo consecuente se podía comprar muchos autos más caros que el que habíamos robado.
Tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados, la verdad, por más que intentara relajarme no podía y la presión no ayudaba en nada sólo teníamos siete días para recuperar el maldito coche, a veces en momentos como éste deseaba haber escuchado a mamá y no haberme involucrado en todo este asunto del robo de autos. Pero aunque quisiera no podía cambiar el pasado.
De reojo miraba a Rosalie pero ella tenía la mirada perdida, al igual que yo. Estábamos jodidas.
Mi mirada se tornó borrosa entonces supe que estaba a punto de llorar, mordí mi labio para evitar que un sollozo saliera y parpadeé varia veces para que mis ojos volvieran a la normalidad, la voz de mi actriz favorita llamó mi atención y me saco del hilo de mis pensamientos, miré la tele detenidamente y Holly Golightly llevaba puesto un vestido que siempre que lo veía me enamoraba más y más, era largo de color negro e iba acompañado por unos guantes que parecían ser de terciopelo y unos cuantos accesorios como una tiara un collar de perlas, anillos, aretes y unos lentes.
-Diamonds are a girls best friends.- susurré para mi misma.
-Bella, te equivocaste de película- dijo Alice con una risita. Al parecer, me había escuchado.
-Lo siento…- sonreí nerviosa.
Con tal sólo ver ese atuendo, un plan maquiavélico de formó en mi mente en segundos, a veces me daba miedo esa parte obscura que tenía, tenía miedo a que un día esa parte me dominara y dejara ser yo misma. El plan no era precisamente el más brillante de todos y nunca pensé que llegaría a hacer o siquiera planear eso pero esto era una emergencia, odiaba llegar hasta esos extremos pero desafortunadamente no teníamos ni tiempo ni otra ni otra alternativa, tomé la mano de mi hermana Rosalie para llamar su atención pero aquellos penetrantes ojos azules ya me estaban mirando, como si estuviesen al tanto de lo que cada movimiento que hacía y con tan sólo devolverle la mirada a mi hermana, ella sabía que tenía algo en manos, no sé cómo le hacíamos pero Rosalie y yo siempre lográbamos comunicarnos a través de los ojos sin decirnos palabra alguna era como si estuviésemos conectadas.
El resto de la película, Rosalie me miraba con gran intriga y ya se veía impaciente por saber qué estaba planeando; apretaba su mano en ratos para pedirle que me esperara sólo un poco más pero conociéndola explotaría en cualquier segundo.
-¡Oh rayos!- me llevé las manos a la cabeza.
-¿Qué pasa?- Alice dijo sin quitar los ojos de la televisión. Era momento para improvisar.
-¡Recorcholis!, acabo de recordar que mañana es el cumpleaños de…Seth y no le he comprado nada.- mentí sin pudor.
-Ay Bella, le compras una corbata mañana antes de verlo- dijo Alice y le apreté la mano más fuerte a Rose haciéndole notar lo más obvio. Estaba actuando y necesitaba de su ayuda.
- Aunque…- solté sólo un poco su mano y agradecía que Alice nos diera la espalda.- es Seth no creo que una corbata lo haga feliz, tienes que escoger un regalo adecuado para él.
-No entiendo la necesidad de escoger un regalo apropiado para ese tal Seth, ni que fuera tu novio, tu amigo con una corbata será feliz.- dijo mi hermana menor algo molesta.
-Tengo que ir hoy para escogerlo con calma, no quiero dejar las cosas para último momento Alice.-suspiré.
-Si quieres, vamos al centro comercial- sugirió Rosalie, abrí los ojos como e hice con mi mano libre un movimiento rápido de lado a lado que significaba que le cortara a su diálogo.
-¿Planean ir al mall sin mí?- Alice le puso pausa a la película y nos vio dolida.
-No, por supuesto que no- dije rápidamente.- Es que ya sabes...- sonreí de oreja a oreja y apuñalé con la mirada a la chica rubia sin ser tan obvia.- a Seth le gustan cosas de autos también… y este… bueno…para Rose y a mí el centro comercial es el deshuesadero.- asentí varias veces.
-Oh ya veo…- dijo Alice algo confundida.
-¿Nos vamos?- miré a Rosalie y se paró en menos de lo que canta un gallo.
-¡Pero aún no termina la película!- lloriqueó Alice.
-Lo sentimos enana.- Rose acarició su cabeza y yo besé su frente.
-Te lo recompensaremos. Prometo ir de compras contigo. Necesito renovar mi guardarropa.- grite mientras nos dirigíamos a la salida.
Pude escuchar los gritos de emoción de Alice desde afuera, respire profundamente antes de encender el coche pero Rosalie seguía parada a lado del auto.
-¿Y bien?- cruzó los brazos y me dijo de manera desafiante.
-¿Qué pasa?- abrí la puerta del copiloto y seguía sin entrar.
-¿No planeas contarme?- dijo en tono grosero
Rosalie me estaba sacando de mis casillas.
- Te empezaría a contar si estuvieses en el carro- respondí cortante.
-Isabella.
-Rosalie, no empieces.
Ella sin dar más guerra entro al auto en silencio.
-Te sugeriría que le bajaras dos rayas a tu volumen, si no hubieras robado ese coche en primer lugar no estaríamos en este lío.-comencé a hablar de forma dura y fría. Abrió la boca para protestar pero el rugido del motor la calló.- yo hablo, tu escuchas y al final opinas. Asiente si me entendiste.
Dicho y hecho, lo hizo. Jamás me había visto tan molesta.
-Perfecto. Como verás no tenemos dinero para recuperar o comprar piezas nuevas para el carro del susodicho -comencé a manejar y mantenía la vista al frente pero seguía sin relajar la voz.- Rosalie...-suspiré.- supongo que ya te imaginas lo que haremos.
-¿Robar?
-Exacto- respondí con la mandíbula apretada.
-Por el tono de tu voz supongo que no robaremos autos.- me quedé callada, mi silencio dijo la respuesta.- ¿Asaltaremos un banco?
-No- negué varias veces con la cabeza.- Hay demasiados policías allá, demasiada seguridad… es sería muy complicado. Necesitaremos herramientas que sólo papá fabricaría y se vería muy sospechoso si le pedimos nuevos artefactos. ¿No crees?
-¿Entonces?- tomó mi mano pero me tensé más y aferré mis dedos al volante.
-¿Recuerdas que película vimos en la casa de Alice?
-por supuesto… Breakfast at Tiffany's- la miré por escasos segundos para ver si ya le había caído el veinte.- Oh…
-Así es.
-¿Estas segura? –Relajé un poco mis facciones y mordí mi labio.
(…)
- ¿Qué plan tienes en mente?
-Ya verás.- le guiñé el ojo mientras estacionaba el coche en frente de un local de comida.
-¿Bella?- apagué el auto.
-Quédate en el auto.
-Hermanita, ¿A dónde vas?
-No preguntes, regreso en un rato.
Me puse una gorra y unos lentes de sol que estaban en los asientos traseros.
-¿Baltimore Orioles?- preguntó con una risita y señaló mi gorra.
-Calla, es de Edward-mis mejillas se ruborizaron y salí del coche nerviosa.
(1) Abrí la cajuela del auto y saqué una pequeña caja en la cual guardaba ahí una gran suma de dinero, ese dinero lo había guardado para alguna emergencia no era mucho pero era algo, era lo suficiente para ejecutar mi plan y que éste saliera a la perfección. Lo guardé en el bolsillo de mis jeans y crucé la calle corriendo.
Estaba en aquel lugar que Edward me había llevado la última vez bueno el lugar donde el insistió que lo acompañara, nunca llegué a pensar que en un futuro ese lugar me sería de gran utilidad. Abrí la puerta sin vacilar y una campana que sonaba cada vez que alguien entraba anunció mi llegada, gracias a dios no estaba nadie más que el vendedor y yo.
-Buenas tardes ¿En qué puedo ayudarle?- el señor me sonrió amablemente cuando llegué al mostrador.
-¿Tiene los planos de los edificios de Tiffany & Co?
-¿Cuál de todos? ¿El que está en Soho, Wall Street o….?
-El que está en la quinta avenida.-me apresuré a terminar.
-¿Tiene una orden para recoger estos planos?- alzó sus canosas cejas pobladas y acomodó sus anteojos.
-No, pero….
-Entonces me temo que no puedo dárselos, señorita.- gruñí por lo bajo.
No me iba a ir sin esos planos, yo no me rindo tan fácilmente. Saqué una generosa cantidad de dinero de mi bolsillo y lo puse en el tablero.
Sabía que no se negaría a un soborno, ninguna persona lo hace.
-¿Con eso es suficiente?- el hombre abrió los ojos sorprendido y después me miro a mí. El señor comenzó a titubear y sus manos comenzaron a temblar pero seguía sin quitarle la mirada al dinero.-¿Necesita más?- saqué todo el dinero de mis bolsillos pero el comenzó a protestar antes de que pusiera lo demás en el tablero.
-No no, así está bien…Voy por los planos, querida.- me miró nervioso se fue a la parte trasera de su negocio. Suspiré y guardé de nuevo el resto del dinero que acababa de sacar.
Esperé impacientemente por cinco largos e interminables minutos pero al fin me pude relajar cuando vi al señor llegar con un largo papel azul en las manos.
-Aquí están.- lo miré fríamente a través de mis gafas y en cuanto me dio el papel lo abrí para confirmar que fuera el correcto y después lo coloqué debajo de mi brazo.
-Gracias.-sonreí sin ganas.
-Mi niña…- me dijo el señor en forma paternal.
-¿Sí?- alcé una ceja.
-Úsalos con sabiduría.- se me formó un nudo en la garganta, caminé hacia la salida sin decir palabra alguna, sin siquiera mirarlo.
Salí de la tienda con el corazón latiéndome al mil, los oídos me zumbaban y la adrenalina comenzaba a correr por mis venas. Caminé de nuevo hacia el auto y entré aún con la respiración un poco agitada, respiré profundamente con la esperanza que mi respiración se regularizara y le di a Rosalie el gran papel azul que nunca había soltado hasta ahorita.
-¿Qué es eso?- mi hermana me miró con millones de preguntas en los ojos.
-Te explico llegando a rato. ¿Sabes dónde venden armas de cacería?
-Bella, me estas asustando. ¿Cuál es exactamente el plan?- me dijo con un voz temblorosa.
-Esas son las que no necesitan de una licencia ¿Cierto?- ignoré su pregunta y encendí el auto de nuevo.
-Bella, se necesita de una licencia para comprar cualquier arma de fuego dentro del territorio de Estados Unidos.
Antes de comenzar a manejar tomé el teléfono y marqué al número que menos quería marcar, odiaba pedir favores y mucho más a esa persona. Subí ambas ventanas del coche y puse el altavoz así Rosalie no me estaría insistiendo el resto del día lo que sucedía del otro lado de la línea comencé a manejar mientras esperaba a que contestaran, después de cuatro pitidos al fin alzaron el teléfono.
-¿Diga?- respondió una voz masculina.
-Hola James.- respondí secamente y Rosalie me apretó la rodilla, ella no esperaba que le marcara a su ex novio.
-¿Quién habla?- dijo con voz ronca.
-Es Bella, Bella Swan.
-¡Ah Bella! Cuánto tiempo sin hablarnos.
-No te llamo para socializar contigo, James.
-Lo suponía.- dijo con una risa.-¿Qué necesitas?
-Necesito dos armas que no sé… tal vez hayas robado o..
-Espera- me interrumpió.- ¿En verdad me estas pidiendo eso?
-James…- comencé a decir.
-¿Quién lo diría?- dijo con ironía.
-Sólo escúchame, por favor…- respiré profundamente antes de continuar.- ¿Tienes las armas o no?
-Ya sabes la respuesta. ¿Qué tipo de armas quieres?
-Dos escopetas.- mordí mi labio.
-Chica ruda, ah. Igual que Rosie.- rio con amargura y mi hermana gruñó por lo bajo.- No me extraña que sean hermanas.
-¿Cuánto dinero quieres por ellas?
-No sé, depende de cual quieras.
-¿Cuánto?- volví a preguntar.
-¿Cuánto estas dispuesta a ofrecer?- odiaba cuando me respondían con otra pregunta.
-No más de trescientos.-miré a Rosalie y me encogí de hombros.
-Perfecto…Tengo los rifles perfectos para ti.-chasqueó la lengua desde la otra línea.- ¿Para cuándo las quieres?
-Para hoy.
-Wow chica, ¿Tanta prisa traes?
-James no te entrometas en asuntos que de otras personas- respondí un poco molesta- las necesito urgentemente.- hablé tratando de regresar al tema.
-Ya sí como sea, ¿Vienes sola?
-Sí.- mentí.
-Mira, yo no puedo salir ahorita porque la policía me tiene en la mira.- wow que sorpresa, pensé- Pero Peter te estará esperando en Queens, en la calle 175.
-¿Quién es Peter?- rodeé los ojos.
-Un compañero mío, es alto de cabello obscuro…
-James eso no me dice nada.
-¡Escúchame!- yo sabía que odiaba cuando lo interrumpían- Lo reconocerás porque llevará una bolsa en su brazo izquierdo que dice "I love New York", ahí adentro estarán las armas. –dijo claramente las instrucciones.- ¿En cuánto tiempo más o menos llegas?
-Como en veinte minutos, hay algo de tráfico.
-Ok, ¿Necesitas algo más?
-No, es todo James. Gracias.
-Para negocios siempre estoy disponible.
Colgué sin despedirme y miré a Rosalie quién se veía impaciente por saber cuál sería exactamente el plan.
-Ya había pensado en todo, compré los planos para ver si había otra salida en caso de que cerrarán la puerta principal- expliqué.
-¿Entonces por qué las armas?
- Hermanita…no sería un robo si no tuviéramos armas, no vamos a lastimar a nadie- respondí antes de que preguntara.- A menos de que ellos nos lastimen primero- suspire mientras presionaba el freno para pararme en el alto.
-¿Qué hay de las cámaras?
-Llevaremos pintura en aerosol y tú te encargaras de eso.
-¿Qué hay de nuestra identidad? ¿Si los que estén ahí nos delatan?- miré a Rosalie de reojo, me molestaba que me atacaran con preguntas pero ella tenía el derecho de saber todo lo que pasaría aquel día ya que ella será mi cómplice.
-Iremos disfrazadas, Hoy compraremos todo lo necesario para ese día. Porque si vamos con Alice, ella comenzará a sospechar y no quiero meter a nuestra hermanita o a nuestro padre en esto.
-Esta bien… este plan es algo…
-¿Descabellado?- reí secamente.
-No, está muy bien planeado. Tienes una mente brillante pero a veces das miedo Bella.- dijo con una risita nerviosa.
-¿Qué harás si Edward…?- dejo la pregunta inconclusa pero sabía perfectamente lo que me estaba preguntando.
-Ojos que no ven… corazón que no siente.- dije con una sonrisa apagada.
Hubo un gran silencio, no faltaba mucho para llegar pero para calmar la tensión del ambiente decidí encender la radio.
-¿Bells?-mi hermana dijo antes de que la pudiera encender.
-¿Sí?- puse ambas manos al volante.
-Ya estoy nerviosa y ni siquiera hemos comenzado.-rio con pocas ganas.
-Te estaría mintiendo si te dijera que yo tampoco estoy nerviosa. Pero todo saldrá bien, no te preocupes.- dije tranquila.
Al llegar vi a un hombre tal y como lo describía James, acomodé mi gorra y estacione el coche pero dejé el auto encendido.
-No salgas.- ordené y salí del automóvil.
Me quité las gafas y las puse en mi camisa, caminé sin titubear en dirección hacia aquel desconocido. El me esperaba con una sonrisa divertida en los labios.
-Supongo que tú eres Peter.- dije en voz alta cuando llegué a su lado.
-¿Eres la amiga de James?- asentí.
-Me dijo que vendrías sola. – estiró el cuello para ver a mi hermana bien y gruñí por lo bajo.
-¿Importa?
-Aquí está tu pedido.- me dio la bolsa y la tomé.
La revisé, sin sacar las armas. Había dos rifles, enormes para mis ojos, tenían detalles plateados y el mango era de madera, alcé ambas cejas sorprendidas cuando vi varios cartuchos.
-¿Y eso?- lo miré.
-Ah, me dijo James que lo tomaras como un pequeño obsequio.
Saqué de mi pantalón el dinero que había acordado darle y se lo di en la mano.
-¿Eres nueva en esto verdad? -contó los billetes discretamente.
-¿Por qué preguntas?- respondí a la defensiva.
-Principiantes…- negó con la cabeza mientras reía- Te pregunto porque pareces nerviosa.
-No estoy nerviosa.- crucé los brazos.
-Si tú lo dices…- se encogió de hombros.- En fin, fue un placer hacer negocios contigo. ¿Con quién tuve el placer?
-Isabella.- aclaré mi garganta y en cuanto el asintió para confirmar que todo el dinero estaba en orden, le di la espalda y comencé a caminar de nuevo al auto.
-¡Suerte, novata!- lo escuché gritar.
(…)
(2)-Ahora viene la parte divertida.- sonreí. Y tomé su mano mientras entrabamos juntas al centro comercial.
-Alice si se entera, nos cortaría en cachitos muy pequeños y después nos comería-
Al parecer ambas comenzábamos a asimilar lo que haríamos, no sería nada inusual sólo era un robo más… un robo más elaborado.
-Lo sé, ni me digas.- ya estábamos un poco más relajadas.
A veces me daban miedo nuestros cambios repentinos de humor.
-Tú te vestirás como Audrey Hepburn.- le avisé a mi hermana mientras entrabamos a una tienda de vestidos de diseñador.
-Pensé que no teníamos dinero.- me miró Rosalie con una ceja alzada.
-Tengo suficiente dinero para esto, al fin de cuentas recuperaremos ese dinero cuando hagamos lo de aquel asunto.
-Pude que hasta más.- concordó conmigo y asentí.
Comencé a caminar por toda la tienda, mi hermana y yo éramos las únicas clientas y la verdad no me sorprendía, los vestidos tenían un costo excesivo pero tenía que admitir que eran bastante hermosos.
Me fui directamente a la sección de vestidos negros y hubo que llamo mi atención en particular, a simple vista era muy simple, era recto, tenía una cinta blanca en el pecho que parecía un moño y llegaba hasta la rodilla, pero en la espalda tenía un gran escote redondo.
- business in the front and party in the back- susurró mi hermana a mis espaldas y me sobresalté.
-Tonta, me asustaste.- puse ambas manos en donde se encontraba mi corazón.
-Perdón.- se encogió de hombros .- Estas de suerte, encontré un vestido casi idéntico al de Audrey, sólo que es algo corto.
-No importa.- sonreí de oreja a oreja.
Ambas entramos al vestidor para probarnos nuestros vestidos, me miré al espejo por varios minutos, me gustaba cómo me veía, me veía estilizada. Salí del probador y mi hermana ya me esperaba sentada en un enorme sillón de cuero. Se veía hermosa, el vestido resaltaba su piel de una manera extraordinaria y llevaba unos tacones negros altísimos.
-Pensé que tardarías años.- rodó los ojos.
-Ya estoy aquí, es lo que cuenta.- le saqué la lengua.- Te ves bien.
-No, mejor que tú.- aclaró y me sonrojé un poco.
La señorita que nos atendía se aclaró la garganta para llamar nuestra atención.
-Tengo algo perfecto que combina con ese vestido.- me dijo tímidamente y me dio un sombrero que parecía que estaba hecho solamente para el vestido que estaba usando.
-Gracias.- tomé el sombrero y me lo puse con cuidado.
-Wow.- dijo Rosalie.
-¿Cómo me veo?
-Ese vestido fue hecho para ti y ni hablemos del sombrero, que le dio el toque al look final.
-Cálmate.
-Es verdad.- se encogió de hombros y se paró del sillón.-Aparte el sombrero es perfecto porque no se te ve la cara.- susurró.
Yo veía claramente todo pero la gente no me podía ver el rostro, era perfecto.
-¿Disculpe, tiene guantes que combinen con nuestros vestidos?- le dije a la señorita que seguía ahí parada.
-Sí.- asintió nerviosa.- Espere un momento.
-Ah y unas gafas.- alcé la voz para que me escuchara.
-¿Guantes?- mi hermana pregunto curiosa.
-No quiero arriesgarme a dejar huellas digitales.-la mire por encima del hombro.
-Nunca había pensado en eso… ¿Cómo se te ocurrió?
Flashback
Edward presionó sus labios contra los míos, el beso comenzó igual que los otros pero conforme pasaban los segundos empezó a devorar mis labios con demasiada ansiedad.
-Edward.- susurré entre besos y coloqué mis manos en su pecho.- Estamos en tu trabajo. Hay gente.
-¿Y? Eres mi novia.- susurró y besó castamente mis labios por última vez.
-Ya sabes que no me gustan las muestras de afecto tan…-mordí mi labio pero el besó mi nariz y me sentó en la mesa de su escritorio.
-Lo siento, sólo te extrañé.- acarició mi mandíbula con una sonrisa que le llegaba a los ojos.
-Pero me viste ayer.- reí y acomodé su corbata.
-Lo sé, pero no es suficiente.- recorrió sus manos por mi cintura y comenzó a jugar con los holanes de mi falda.
Se escuchó como abrían la puerta y entró una mujer de cabellos alborotados de color rojo.
-Oh, no pensé… que estuvieras ocupado.
-Victoria…La próxima vez, toca la puerta.-dijo Edward con el semblante serio y yo enseguida me bajé de la mesa y miré hacia otro lado totalmente avergonzada.
-No sucederá otra vez.-dijo apenada.- Tengo buenas noticias.- mi novio permaneció callado.-En el caso de Bronx logré encontrar varias huellas, y nos llevaron con un tal Benjamin que tiene antecedentes penales.
-Esperemos que sea el, y si lo es ya cerramos el caso.- dijo con una sonrisa y la chica dejo un folder en la mesa.
-Bueno, los dejo.- me sonrió, tenía una sonrisa demasiado contagiosa y no pude evitar sonreírle de vuelta y salió de la oficina de mi novio.
-Ese es el problema de los criminales.- comenzó a decir el chico de cabellos cobrizos.
-¿Disculpa?- dije sin entender lo que me decía.
-No son cuidadosos, la más mínima huella que dejan los delata. Y bam, terminan tras las rejas.
-Oh…- fue lo único que pude decir y él me tomó de la cintura.
-¿En qué estábamos?- ronroneó mientras acariciaba mi clavícula con la punta de su nariz y sentí su cálido aliento contra mi piel.
Fin del flashback.
Nunca llegué a pensar que salir con un policía tenía demasiadas ventajas, Edward seguía sin descubrir lo que en verdad hacía lo cual era un gran alivio pero también sin darse cuenta me estaba dando las armas y las ideas para cometer el crimen perfecto.
-Sólo pongo atención, sabes que soy muy observadora.
-¿Ves películas de homicidios muy seguido, eh?- me dio un codazo.- O tal vez le pones mucha atención a Edward
-Algo así- reí nerviosamente y la chica llegó con dos pares de guantes, dos pares de lentes y unos tacones iguales a los de mi hermana. Eran demasiado altos, eran como un suicidio para mí.
-Tienen que estar bromeando. Me romperé la boca- señalé los tacones.
-Haz usado tacones más altos.- me recordó.
Los guantes de Rosalie eran negros y llegaban hasta el codo, eran hecho de gamuza y los míos combinaban con el moño que había en la parte de en frente de mi vestido, eran blancos pero éstos eran más cortos llegaban hasta la muñeca, y eran blancos, casi translucidos y tenían puntos blancos.
También nos probamos los lentes, cubrían gran parte de nuestro rostro, nos tapaba hasta los pómulos y eran negros como la noche.
-Nos llevamos todo.- le dije a la señorita y ambas entramos al vestidor para quitarnos las ropas y ponernos de nuevo nuestros viejos atuendos.
Le entregué los vestidos, al igual que los accesorios a la chica que nos atendió.
-¿Cuánto va a ser?
Ella me sonrió apenada. Creo que por nuestros atuendos se veía que no éramos capaces de pagar eso, pero estaba equivocada.
Anotó en un papel la cantidad que debía pagar. Era demasiado pero podía pagarlo.
-No importa, me lo llevo.
-¿En efectivo o tarjeta?
-Efectivo. – abrió los ojos sorprendida y saqué de mis bolsillos la cantidad exacta que me había pedido.
Ella tomó el dinero y lo guardó en la caja aún con el rostro sorprendido, después de unos segundos comenzó a doblar nuestros vestidos y guardar las respectivas cosas en las bolsas.
Después de terminar aquel asunto, aprovechamos para comprar lo demás, como la pintura en aerosol, una peluca del color de mi cabello para Rosalie entre otras cosas.
-Estoy exhausta.- comenté cuando entré al auto junto con mi hermana.
-Igual yo. Llegaré a dormirme.- cerró los ojos y recargó su cabeza en el asiento.
Algo comenzó a vibrar, comencé a buscar en mis bolsillos mi celular pero no lo encontraba.
-¿Es el tuyo?- le pregunté mientras seguía buscando mi celular.
-El mío nunca está en silencio o en vibrador.
Cuando al fin encontré mi teléfono,- el cual estaba en frente de mis narices.- la persona que me había llamado había colgado.
Miré la pantalla y abrí los ojos como plato.
2 llamadas perdidas de Charlie
3 llamadas perdidas de Edward
6 whatsapps de Edward
2 mensajes de Alice
1 llamada perdida de Alice
1 whatsapp de Jacob
Oh dios.
-¿Cuánto tiempo estuvimos en el centro comercial?- gemí.
-Ay no sé, ¿Tres horas, cuatro?- Rosalie dijo medio dormida.-Me despiertas cuando hayamos llegado a la casa.
Puse ambos dedos en los puentes de mi nariz, antes de revisar cada mensaje. Después de unos escasos minutos decidí que ya era tiempo de echarles un vistazo, comencé a verlos conforme me habían llegado.
Jacob:
"Bells, ¿Dónde estás? ¿Estas bien? Acaba de venir Edward y estaba preocupado. ¿No le dijiste que te había dado el día libre?"
Edward:
"¿Dónde estás?"
"Con que ocupada ¿Eh? No me dijiste que te habían dado el día."
Los mensajes me los había mandado con una diferencia de 10 minutos.
Alice:
"Bella, Edward acaba de llamar. Pude notar por el tono de su voz que estaba molesto, le dije que estabas en el deshuesadero. Perdón por decirle tu paradero pero no dejaba de insistir."
Edward:
"Tu hermana me dijo que estabas en el deshuesadero, acabo de ir y me dijeron que nunca te vieron."
"Isabella, ¿Dónde demonios te has metido?"
Alice:
"Edward está en mi casa y está furioso. ¿Le mentiste? ¿Dónde estás?"
Edward:
"¿Por qué no contestas el maldito teléfono?"
"Si no llegas en media hora, supondré que te han secuestrado y tendré que llamar a mis colegas."
El último mensaje me lo había enviado hace quince minutos. Estaba en graves problemas.
Decidí primero comenzar por mi padre, marqué su número y en menos de dos pitidos contestó el teléfono.
-Bella…- lo escuché suspirar de alivio por la otra línea.
-Papá, lo siento.
-¿Dónde estabas?- se me hacía rarísimo escuchar cuan tranquila estaba su voz.
-Perdón, fui de compras y… dejé el celular en el auto.
-Me tenías preocupado. Pero ¿Todo bien?
-Sí sí.. perdón por preocuparte. Bueno, papá te dejo tengo que hacer otras llamadas.
-Asegúrate de hablarle a tu hermana y dile que estas bien.
-Ok, bueno te quiero. Adiós. –colgué.
No sabía si dejar a Edward hasta el final, quería ver si era capaz de hacer todo un show si llegaba a pensar que en verdad me habían raptado o algo por el estilo pero no quería hacerlo esperar, seguramente en estos momentos está echando humo por las orejas.
Primero la familia y después el novio. Lo siento Edward.
Marqué el teléfono de Alice, ella tardó un poco más en contestar.
-¡Bella!
-Al…
-¿Dónde estabas?- sollozó. ¿Estaba llorando?
-Alice, tranquila estoy bien. Deja de llorar.
-Bella nos diste un susto a todos.- dijo entrecortadamente
-¿Edward está contigo?
-Oh.. este…
-Alice.- la regañé.
-Se fue a tu casa.
-¿¡Qué?!
-No tiene mucho que se fue pero está furioso. Te estará esperando allá.
-¿Por qué Alice?- gemí por lo bajo.-Bueno, nos vemos al rato.
-Pero…
- Te llamo después y te explicaré todo.- la interrumpí antes de que me gritara y me preguntara sobre todo lo que hice con lujo de detalles.- Te adoro, bye.
Colgué el teléfono y encendí el coche, el centro comercial no estaba tan lejos de mi departamento, marqué el número telefónico de mi novio y puse el altavoz. Mi hermana no se despertaría, tiene el sueño demasiado pesado.
Antes de que llegara al segundo pitido él ya había alzado el teléfono.
-Ed…-comencé a decir.
-ISABELLA MARIE SWAN.
-Edward.
-¿¡Dónde estabas?!- gritó del otro lado de la línea.
-Estaba en….
-¿¡Estas loca?! ¿Qué demonios te sucede? –gritó más fuerte.
-No, pero..
-¿Sabes cuán preocupado estoy?-bajó dos tonos su voz.
-Cuando llegue, hablamos.- dije seriamente y colgué el teléfono.
Me dolía dejarlo con las palabras en la boca pero ¿Qué esperaba que hiciera después de que me había gritado de esa manera? Ni mi padre o mi hermana lo hacían, ni siquiera de broma.
El transcurso fue en silencio, bueno no tanto lo único que rompía el silencio eran los ronquidos de la chica rubia que me acompañaba.
-Rosalie.- dije cuando ya estábamos ya un semáforo de llegar a mi casa.
Pero ella seguía roncando.
-¡Rosalie!- grité y toqué el claxon.
-No ella se comió el pastel.- gritó mientras se despertaba y no pude evitar reírme.
Mi hermana siempre sabía cómo hacerme reír, aunque ella no se diera cuenta de cómo lo hacía.
-Lo siento.- ambas reímos con ganas.
Pero tenía que regresar a la realidad, en casa me esperaba un Edward más que furioso esperando una confesión.
-Escúchame bien lo que te voy a decir, y no me interrumpas no hay tiempo.- la miré de reojo y ella sólo asintió.- Estoy en graves problemas, te cuento después. Quiero que cuando lleguemos a la casa y no digas ni una palabra y salgas del auto con las bolsas, también con los rifles. ¿Ok?- volvió a asentir con la cabeza.- No olvides esconder las armas detrás de mí closet. Y actúa normal.- le ordené y la miré por última vez.- ¿Entendiste?
-Sí.- agarró las bolsas en cuanto me estacioné afuera de la casa.
Un Volvo plateado estaba estacionado delante del mío y un hombre alto de cabellos cobrizos me esperaba.
-Se ve más que enojado- susurró Rosalie.
-Rose…- tensé mi mandíbula y ambas salimos del carro.- Te veo en la casa.- le avisé y caminé hacia donde estaba el Volvo.
(3)Me acomodé la playera mientras caminaba hacia él. Crucé los brazos y guardé una distancia notable entre él y yo. Edward tenía un cigarrillo en la mano y tenía el ceño fruncido.
-¿Por qué no contestabas mis llamadas?- echó el humo del cigarro por la nariz.
-Dejé el celular en el auto y no me había dado cuenta.
-¿Dónde estabas?
-En el centro comercial.
-¿Por qué mentiste acerca de tu paradero?
-¿Qué?
-Bella.- me miró con los ojos apagados.
- Yo no tengo por qué darte explicaciones.-apretó la mandíbula y me puse a la defensiva.
-Soy tu novio.
-¿Y? Yo no te pregunto dónde te encuentras a las veinticuatro horas del día.
-¿Con quién estabas?- aquel par de ojos color esmeralda que me robaban el aliento no me dejaban de mirarme fríamente.
-¿Disculpa?
-Ya me escuchaste.- tiró el cigarrillo y se acercó a mí.
-Estas loco.- reí fríamente pero él me tomó de las muñecas pegando su cuerpo contra el mío.
-Contéstame. – me apretó las muñecas un poco más.
-Suéltame.- ordené.
Nos quedamos mirado por un largo rato, el seguía sin soltarme y yo seguía sin contestarle. Ambos éramos demasiado tercos y no nos íbamos a rendir. Admitía que era demasiado orgullosa algunas veces, pero con Edward dejaba de serlo, era diferente con él. En varias maneras, también en algunas ocasiones hasta podía a llegar a ser una persona sumisa con él, éramos como imanes, donde él iba yo le seguía y viceversa. ¿En verdad comenzaba a amarlo? ¿Era posible que en verdad me estaba enamorando de él? Y en todo caso, si llegaba a decirle la verdad ¿Me perdonaría?
No claro que no. No seas tan ingenua.
-Edward, por favor suéltame.- lo miré a los ojos y mantuve la postura para no echarme a llorar.
-¿Con quién estabas? ¿Bella, acaso hay alguien más?- dejó de apretarme con dureza las muñecas pero seguía sin hacerme caso.
-¡Eres increíble!- gruñí y me deshice de su agarre bruscamente.
-Me estas engañando.- afirmó, alzándome la voz de nuevo.
Podría ser lo que quisiera, pero no infiel.
-¡Estas chiflado!- grité sintiendo que estaba al borde de lágrimas.
Pero aquella frase empeoro todo, Edward estaba echando chispas al igual que yo. Me tomó por los hombros con brusquedad y me sacudió con fuerza.
-¿No confías en mí?-susurré y lo miré a los ojos.
Él no contestó. Su silencio me dijo todo, comenzó a apretarme con más fuerza.
-¡Me estas lastimado grandísimo idiota!- no aguanté más y comencé a llorar.
En cuanto vio mis lágrimas caer el me soltó con hosquedad y se llevó las manos a su cabello.
-Bella…-comenzó a decir con la voz temblorosa.
-¡Tú y tus malditos ataques de celos!- ahora era yo la que alzaba la voz.
-No sabes cuánto lo siento.- trató de tomarme la mano pero di un paso hacia atrás.
-No me toques.- dije con un nudo en la garganta y sequé mis tontas y estúpidas lágrimas.
-Bella, no seas así.- lo miré con enojo y el me veía con lágrimas en los ojos.
-No, tú no seas así. Una relación se basa en la confianza mutua…- las lágrimas comenzaron a caer otra vez, malditas lágrimas traicioneras.-¿Cómo quieres que eso funcione cuando no confías en mí?- le pregunté mientras me quitaba la gorra y con la otra alborotaba mi cabello.
- Sabes que soy nuevo en esto, y los celos me vuelven loco.- se acercó para rodearme con los brazos pero yo puse mi mano en su pecho para detenerlo.
-No.- sollocé.- Edward… amo que seas celoso, porque así demuestras que en verdad te importo pero hay un límite.
-Te juro que trabajaré en ello.- tomó mi mano con delicadeza y empezó a acariciarla.
-Mira, ambos no tenemos mente para pensar y si hablamos ahorita sólo haremos falsas promesas y hablaremos por hablar. Y, no quiero decir cosas de las cuales luego me puedo arrepentir.- Acaricié su mandíbula con mi mano libre.
El no dijo nada, sólo se mantenía callado y acortaba lentamente la distancia entre nosotros.
-¿En qué piensas?- le pregunté realmente intrigada.
-No quiero perderte.- susurró algo dolido.
-No estoy terminando contigo bobo.- reí dulcemente y me paré de puntitas para besar su mejilla.- Sólo necesitamos tranquilizarnos ¿No crees? – el asintió lentamente sin soltarme la mano.
Hubo un largo pero cómodo silencio.
-Bueno… supongo que te veré después para hablar del asunto.- acaricié su nuca suavemente.
El rozó sus labios contra los míos durante varios segundos. Fue un beso casi placentero, di por "finalizada" nuestra pelea. Mañana hablaríamos como personas civilizadas y resolveríamos nuestro problema.
(…)
-No te dije que me dieron el día libre porque quería pasar el día con mis hermanas. Le mentí a Alice sobre donde iríamos porque Rosalie había estado muy rara últimamente…-aclaré- habíamos discutido y Alice no estaba al tanto de eso, decidí hacer las pases con ella a solas y la llevarla al centro comercial como disculpa. - empecé a contarle a mi novio después de tomarle un sorbo a mi limonada. En algunas partes no había mentido después del todo, me sorprendía como fluían las mentiras con mayor facilidad.
-Me tenías muy preocupado.- dijo Edward con una mueca.
-No eras al único que traía preocupado.- le recordé y tomé su mano.
-La próxima vez por favor no dejes tu celular en vibrador.
-Lo prometo.- sonreí de oreja a oreja.- Promesa de boy scout- ambos reímos.
-Esto de ser policía me hace pensar las cosas más descabelladas.-suspiró y se llevó las manos a su cabellera.
Me comenzaba a dar cuenta que cuando estaba nervioso él siempre se agarraba y despeinaba el cabello.
-Eres policía, supongo que es normal que lleves las cosas al extremo.- me encogí de hombros.-¿Entonces… ya estamos bien?
-Perdón por lo de ayer. No quería lastimarte.- comenzó a decir sumamente apenado.
-Edward, es la onceava vez que me pides disculpas.-el tomó mi rostro entre sus manos.
-Te juro que no lo volveré a hacer.
-Lo sé.- besé castamente sus labios.
Sonó su celular pero él lo ignoró.
-¿No vas a contestar?- alcé la ceja y lo separé de mí.
-Estoy con mi novia, ya saben que no deben de llamarme a menos de que sea una emergencia.- dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-¿Y si llamó tu mamá?-crucé los brazos y el me miró alarmado.-Te amo.- dije entre risas y me senté en su regazo.
-Yo también te amo nena.- acarició mi espalda y besó mi coronilla.-¿Te parece si vamos este fin de semana vamos al cine? –sugirió.
-¿Para no ver la película y besarme toda la función?- reí y enrollé mis brazos alrededor de su cuello.
-Eres demasiado lista ¿Lo sabías?- tocó mi nariz con su dedo índice y sonrió de oreja a oreja.
-Eres un pillo.- negué varias veces con la cabeza con una sonrisa dibujada en los labios.
-¿A dónde le apetece a mi princesa ir este fin de semana?- empezó a oler mi cabello y comencé a reírme como tonta. Pero esa risa no duro mucho, tenía que volver a mi otra vida y tenía planes; el sábado Rosalie y yo iríamos a asaltar la tienda de Tiffany.
-¿No tienes trabajo el fin de semana?-pregunté algo nerviosa.
-Siempre me dicen que me tome unos días libres y ya es tiempo de que les haga caso.- acarició mi mandíbula con su nariz y comenzó a hacer un caminito de besos.- Se pondrán felices cuando les diga que decidí tomarme un par de días.- dijo entre besos y con voz ronca.
-Es que... tengo planes con Alice para este fin de semana.-mordí mi labio con fuerza.
Dejó de besarme y me separo un poco de él rogándome con la mirada una explicación.
-Le dije a Alice que iría de compras con ella como disculpa de la mentirilla de ayer- comencé a decir y sus facciones se relajaron.
-Está bien, seguramente Alice ya me odia bastante por robarme a su hermosa hermana.
Y ahora me sentía mal de haberle mentido, en verdad confiaba en mí.
Justo como se los prometí :) dos capitulos en un día.
Aquí ya estamos en la mitad de la historia, estuve debatiendo y como no quiero que el fic tenga ocho mil capitulos (en lo personal a mi me aburren y dejo de leer los fics que tienen como 80 capitulos no sé ustedes) pero preferí hacer una secuela de esta historia :D yay. ¿Qué piensan? :) el fic tendrá a lo mucho 20-18 capitulos, tal vez hasta menos.
En fin, espero que hayan disfrutado leerla este capitulo lo había escrito hace más o menos un mes por eso no demoré tanto en actualizar xd me harían mas feliz de lo que ya soy con algo de feedback 3 ¡nos estamos leyendo! -Scarlett
