Leones y serpientes

Un volcán en erupción, escupiendo chispas llameantes, lanzando lava ardiente por doquier, dañando con furia a todo aquel que osara cruzarse en su camino… Así se sentía Draco Malfoy ante la escena que se desarrollaba frente a él. Inmóvil, demasiado furioso para moverse, observaba como su novia, su Hermione, se besuqueaba con Harry Potter, no sólo frente a él, sino frente a leones y serpientes de sexto curso, que los miraban estupefactos. La cólera recorría su torrente sanguíneo una y otra vez, mientras que su cerebro por fin atinaba a hacer un movimiento. Lentamente, con la mirada fija en los chicos, Draco sacó su varita del bolsillo…

Por su parte, Hermione trataba de dominar una situación que se le había salido de control. Cuando tocó los labios de Harry con los suyos, pensaba simplemente darle un beso rápido, suficiente para provocar a Draco. Sin embargo, de pronto sintió que el ojiverde la sujetaba con fuerza, y comenzaba a besarla con mucha más intensidad de la que Hermione pretendía. Por un momento, la castaña no supo que hacer. Se debatía entre la idea de seguirle el juego a Harry y provocar aún más la furia de Draco; u optar por parar de una buena vez a Harry, y tratar de explicar qué sucedía. Pero la chica tardó mucho en decidirse. De pronto, sintió una fuerte sacudida, y se vio ligeramente lanzada hacia atrás. Miró su entorno, sorprendida. Todos los Gryffindors se encontraban ahí, así como la gran mayoría de los Slytherins, y absolutamente todos la observaban con asombro, para luego dirigir la mirada al suelo, y después hacia atrás de ella. Hermione no alcanzaba a comprender lo que sucedía, hasta que miró ella misma hacia donde los demás miraban…

En el piso de la mazmorra, justo delante de ella, estaba Harry Potter tirado, con la mirada perdida, claramente aturdido. Su nariz sangraba por haberse golpeado con el suelo de piedra, y sus gafas, que se habían roto una vez más, yacían a su lado. Y, de pie, justo detrás de la chica, estaba Draco Malfoy, con el rostro encendido como nunca antes ella lo había visto, y la mano con la que sostenía su varita extendida, apuntando directamente hacia Harry.

Hermione corrió a auxiliar al ojiverde, que seguía en el suelo. Sin embargo, Harry no tardo en recuperarse, y en comprender la situación también. Con la mirada cargada de odio, se puso de pie, y sacó su propia varita.

La estancia se encontraba en un denso silencio. Draco miraba fijamente a Harry, quien le devolvía valientemente la mirada. Era increíble como simplemente viéndose a los ojos ambos chicos podían expresarse su mutuo sentimiento de odio y desprecio. Harry se disponía a alzar su varita cuando Draco gritó "¡Expelliarmus!", y la varita del león salió volando de su mano derecha hasta el otro extremo de la mazmorra. Las chicas ahogaron gritos, mientras que Dean y Neville sujetaban a Ron para que no se abalanzara sobre Draco. Sin embargo, si el rubio lo notó, no lo demostró. Se limitaba a mirar a Harry con una cólera reprimida, que amenazaba con salir en cualquier momento. Hermione estaba desesperada. Se colocó entre ambos chicos para evitar que la situación se agravara aún más.

¡Draco, Harry, por favor, tranquilícense, chicos!

¡Quítate de en medio, Hermione, es peligroso! ¡Además, yo puedo perfectamente con este imbécil! – dijo Harry, con los ojos llameantes.

Si, mejor quítate, que Potter y yo tenemos cuentas que arreglar… – siseó Draco en respuesta, con voz glacial.

¡Por favor, cálmense, podemos arreglar esto hablando…! – trato de decir la chica.

¿Hablando? ¿Realmente crees que con el diminuto seso que tiene este estúpido puede articular una frase coherente y respirar al mismo tiempo?

¿Eso fue acaso un chiste, Potter? Oh, no te preocupes, los he oído peores… Y de mayores cerebros que tú, así que calma, hay esperanzas… – replicó Draco, temblando de ira.

Mientras siga teniendo a mi Hermione, Malfoy, eso no me apura – respondió Harry, haciendo un énfasis en la palabra "mi". Luego, continuó con una voz excesivamente dulce – Que pena que ella me haya elegido a mi, ¿no crees?

¡Harry, no…!

Sin embargo, la frase de Hermione quedó súbitamente interrumpida cuando Draco arrojó su varita al suelo y se abalanzó sobre Harry. Las chicas chillaron, mientras los jóvenes trataban de separar y auxiliar a sus respectivos amigos. Pero los chicos estaban tan trenzados en la pelea que era virtualmente imposible determinar quien era quien. Por fin, Seamus alcanzó a sujetar una extremidad, que resultó ser el brazo de Harry, y tiró de él, poniendo fin a la riña. Hermione volvió a interponerse entre el león y la serpiente, mientras los observaba con terror. La nariz de Harry sangraba aún más, y presentaba múltiples heridas en el cuello; mientras que Draco tenía un ojo morado, y por su barbilla corría también sangre, producto de un labio partido. Sin embargo, ambos chicos se negaban a rendirse, y seguían sosteniéndose la mirada con rencor.

Hermione miró a su alrededor. Los demás chicos permanecían inmóviles, como esperando la explosión. La chica se enfadó. ¿Es que no tenían nada más que hacer, no tenían donde más ir?

Váyanse… ¡Váyanse todos, déjennos solos para arreglar esto!

Los demás alumnos no dudaron ni dos segundos en acatar la orden de Hermione. Salieron en tropel, temerosos de lo que podría suceder en la mazmorra, y aún más aterrorizados ante lo que podría pasar si Snape los descubría ahí. Por fin, cuando solo estuvieron los tres en la estancia, Hermione murmuró "¡Muffliato!" y la mazmorra quedó herméticamente aislada del ruido, de modo que nadie pudiera oír lo que sucedía ahí. La joven permaneció callada, sin saber exactamente cómo actuar. Finalmente, respiró hondo, y habló con un hilillo de voz.

Chicos… yo… Oh por Dios, esto se salió de control…

¿Que se salió de control? ¡¿QUE SE SALIÓ DE CONTROL?! ¡¿Podrías explicarnos qué demonios sucede?!

Draco, yo…

¡Explícale, Hermione! ¡Dile a este imbécil la razón por la que me besaste!

Harry, yo no…

¡Dímelo, Hermione! ¡Quiero que me lo digas en este instante!

Chicos, por favor…

¡Si Hermione no te lo quiere decir, te lo diré yo! ¡Hermione me besó porque ella me ama! ¿Lo entiendes, Malfoy? ¡Ella me ama!

Una vez más, Draco intentó arrojarse sobre Harry, pero esta vez, Hermione estaba preparada. Con su varita en alto, gritó "¡Protego!", y un escudo invisible lanzó a Malfoy hacia atrás, impidiendo que el rubio se acercara a Harry. Cuando el chico se levantó, miro encolerizado a Hermione, que, nerviosa, se dispuso a dar una explicación.

Draco, n-no… Lo que dijo Harry no es cierto…

¿Ah, no? ¿Y entonces nos puedes explicar qué pasó?

Draco… Todo esto… E-es muy difícil…

¿Hermione? ¿Q-que quieres decir? ¿Entonces tú… tú no me amas?

La chica miró a Harry, quien la veía con una terrible expresión de tristeza, mientras sus bellos ojos verdes, antaño chispeantes y alegres, se ensombrecían con dolor. Hermione no pudo evitar que sus propios ojos se llenaran de lágrimas.

Harry, yo… No sabes cómo lo siento…

¿Entonces es verdad? ¿No me amas?

N-no…

La chica empezó a sollozar sin control, mientras que el ojiverde trataba de reprimir sus propias lágrimas. Levantó la mirada, y se encontró con los ojos de Draco, que, aunque lo observaban con seriedad y algo de altivez, no mostraban signos de despecho. Sin embargo, fue hasta entonces cuando Harry reaccionó, y tornó su decepción en una furia creciente contra Draco Malfoy.

Tú… ¡TÚ!

Harry intentó agredir a Draco, que, sorprendido, alcanzó a hacerse hacia atrás. Hermione logró sujetarlo por la espalda justo antes de que el ojiverde volviera a arremeter contra el Slytherin. Sin embargo, Harry ya estaba fuera de control.

¡Es todo por tu culpa, POR TU MALDITA CULPA! ¡Si no hubieras llegado, si no te hubieras interpuesto entre lo que teníamos Hermione y yo…!

¡Harry, Harry, entre nosotros no había nada más que amistad! ¡Tienes que entenderlo!

El chico miró duramente a Hermione, escrutando sus ojos castaños, tratando de descubrir la verdad. Permaneció en silencio.

Harry, por favor, comprende… Tú y yo somos amigos, excelentes amigos, pero sólo eso… Amigos, Harry…

Harry agachó la mirada, de modo que los jóvenes no pudieran ver las gruesas gotas que amenazaban con salir de sus ojos. Se zafó de los brazos de Hermione, y caminó hacia la puerta de la mazmorra, aun con la mirada gacha. Cuando por fin las lágrimas desaparecieron, Harry dio media vuelta. Hermione y Draco lo miraban; ella, con tristeza, él, con determinación. Sin embargo, pudo apreciar perfectamente el efecto que tuvieron sus palabras en ellos.

No crean que se quedarán así, tan tranquilos… Esperen y verán en lo que se han metido… Después de todo, tú sigues siendo un Malfoy, un Malfoy ruin, sucio y peligroso, como todos los de tu sangre… – espetó Harry furioso, mientras veía a Draco. Después, dirigió su mirada hacia Hermione. – Y Dumbledore tiene que saber con quién se ha estado citando nuestra pequeña Hermione…

Dicho esto, el joven abandonó la mazmorra, y se dirigió al único lugar donde podría desahogarse tranquilamente.

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"Dumbledore tiene que saber con quién se ha estado citando nuestra pequeña Hermione…". Las palabras de Harry seguían resonando en la mente de Hermione, y provocaban que su piel se erizara una vez más. La chica miró a Draco, que al parecer, pensaba también en lo que Harry había dicho. Si tan solo no hubieran tenido esa estúpida pelea, si ella no hubiera actuado tan infantilmente… De pronto, Draco pareció darse cuenta de que la castaña lo observaba. Dirigió su mirada hacia ella, tratando de descifrar lo que sentía en esos momentos.

El rubio recordó la montaña rusa de sentimientos que había tenido ese día. Tristeza, decepción, y sobre todo, ira; que posteriormente se convirtieron en alivio y bienestar cuando Hermione afirmó que no amaba a Harry. Sin embargo, el joven no pudo evitar abrigar un poco de lástima hacia el león, aunque procuro no mostrar su sentir. Después, Harry había pronunciado las palabras que en ese momento atormentaban a Draco. "Dumbledore tiene que saber con quién se ha estado citando nuestra pequeña Hermione…". ¿Sería capaz Potter de acusarlo?, se preguntó una vez más. Eso no sólo significaría el fin de su relación con Hermione. También arruinaría la oportunidad de Draco de realizar el plan, y si él no cumplía con su parte… Sacudió la cabeza, y la realidad volvió a él. La imagen del rostro preocupado de Hermione se materializó frente a sus ojos.

¿D-Draco? – preguntó ella, vacilante.

¿Sigues aquí? ¿No corriste con tu novio a consolarlo? – respondió el chico mordazmente, sin medir el efecto de sus palabras.

D-Draco, por favor… No me hagas esto… Todo lo que hice, lo hice porque… porque…

La voz de Hermione se quebró, y ya no pudo continuar hablando. Sin embargo, no fue necesario, porque justo en ese momento, Draco la tomó del mentón y le plantó un tierno beso sobre los labios, que ella respondió con gusto. Cuando el rubio la soltó nuevamente, notó que la chica tenía el rostro surcado en lágrimas, lo que terminó por conmover su corazón.

Ya no llores, Herm – le dijo mientras limpiaba las brillantes gotitas de sus mejillas. – Lo que hiciste estuvo mal; lo sé y lo sabes, y si lo que quieres es que te perdone, lo hago de todo corazón, pero por favor, ya no llores, prefiero verte con Potter a verte llorar…

Fue más de lo que Hermione pudo soportar. Se lanzó a los brazos de Draco, sollozando lastimeramente, mientras el chico la abrazaba con fuerza, dándole a entender que ya todo estaba atrás. Sin embargo, la castaña sentía la necesidad de explicarse, de aclarar por qué había actuado así.

Draco, y-yo lo siento ta-tanto… Soy t-tan tonta…

No digas eso, sabes que no es cierto… Además, si yo no te hubiera provocado…

P-pero tú sabes que y-yo al único q-que amo es a ti…

Eso lo sé perfectamente, no tienes que explicarme nada…

N-no, si… Te-tengo que hacerlo…

De verdad, no quiero que lo hagas, Hermione… - replicó el chico, moviendo la cabeza negativamente. Luego, suspiró. – Mejor concentra tus energías en pensar lo que le vas a decir a Dumbledore cuando sepa lo nuestro…

Hermione estaba limpiando su rostro cuando Draco pronunció esto último. Se detuvo al comprender la magnitud del hecho. Si Dumbledore se enteraba, si Harry iba y le decía al director que Hermione Granger mantenía una relación secreta con Draco Malfoy… podía irse despidiendo del Slytherin… y probablemente, del colegio…

Dumbledore no va a saberlo – dijo por fin la chica, con determinación. – Hablaré con Harry, y lo convenceré de que no abra la boca.

Draco levantó las cejas con escepticismo, e hizo una mueca de desaprobación.

¿Hablar con Potter? ¿Acaso no oíste lo que dijo? "Dumbledore tiene que saber con quién se ha estado citando nuestra pequeña Hermione". – dijo el chico, imitando burlonamente a Harry. – ¿Cómo piensas lograrlo?

No lo sé… Pero tiene que haber algún modo de persuadirlo.

El rubio bufó, con expresión molesta, y se cruzó de brazos. Hermione lo miró extrañada.

¿Qué? – le preguntó.

Nada – dijo el chico, aunque no parecía muy convencido. Luego, al ver la mirada suspicaz de Hermione, suspiró y habló. – Sólo me preguntó qué querrá Potter a cambio de su silencio…

Oh, por Dios Draco, no seas ridículo…

¡Es la verdad, Hermione! ¿Qué pasaría si él te pidiera que… que…?

El joven no dijo más, y se dio media vuelta. La chica comprendió qué era lo que trataba de decir.

Draco… Si lo que crees es que Harry se me insinuará o algo así… créeme que no le responderé. No podría, te amo demasiado como para dejarte, aunque me amenazaran de muerte.

Draco sonrió, aunque un escalofrío le recorrió la espina dorsal. Cuando Hermione pronunció aquellas palabras, no pudo evitar recordar el plan que dependía de él, y que estaba a punto de cumplirse. Trató de sacudirse los oscuros pensamientos que acudían a él. Miró el rostro de Hermione, y su tierna sonrisa terminó por reconfortarlo. Sin embargo, fue solo un instante, ya que la chica decidió que era momento de irse.

Creo que me marcho, Draco… Si quiero lograr algo con Harry, será mejor que empiece de una vez…

Si... Pero por favor, no le ruegues a ese estúpido, no creo que valga la pena...

Si es necesario, lo haré Draco... ¿O debo dejarte ir sólo por no querer humillarme ante Harry?

Draco le dirigió una larga mirada con esos intensos ojos grisáceos antes de asentir con la cabeza.

- Supongo que tienes razón... Pero cuídate de él, no te fíes tanto...

La chica le sonrió con dulzura, dio media vuelta, y se acercó a la entrada de la mazmorra. Al encontrarse en el umbral, se detuvo súbitamente, y apoyo su mano en el marco de la puerta. Dirigió una mirada hacia atrás, y de pronto, corrió hacia Draco, lo tomó de las mejillas y le plantó un cálido beso sobre los labios, que el sorprendido joven devolvió con gusto.

Te prometo que no dejaré que me haga nada... – le dijo la castaña con suavidad, y desapareció súbitamente por la puerta.

Draco Malfoy quedó solo en la estancia, y un par de minutos mas tarde, también se marchó.

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Ginny Weasley caminaba felizmente por el pasillo, sintiéndose dichosa por primera vez en mucho tiempo. A su alrededor, todo era color de rosa. Su cabeza se hallaba muy lejos, lejos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, mas allá las nubes y de las estrellas, lejos, tan lejos que casi no se percató de la sombra que pasaba fugazmente a su lado...

¿Harry? Harry, ¿eres tú? ¿Qué pasa?

El ojiverde no se detuvo, ni volteó a ver a la pelirroja que lo miraba, desconcertada. Pues a pesar de la velocidad con la que el joven avanzaba, Ginny pudo percatarse de que por el rostro del chico resbalaban gruesas lágrimas. Sin embargo, Harry no aminoró la marcha, y siguió su camino, rumbo a los jardines. La chica quiso seguirlo, pero después se lo pensó mejor, y decidió averiguar la verdad por alguien muy cercano a ambos: Hermione Granger.

Cuando llegó a la Sala Común de Gryffindor, después de pronunciar la contraseña, se encontró con un grupo de leones de sexto curso que cuchicheaban, nerviosos y excitados. El resto de la estancia se encontraba vacía, quizás porque era hora de la cena. Sin embargo, cuando vio la expresión en los rostros de los chicos en cuanto ella se apareció, el hambre que Ginny Weasley había vuelto a sentir a últimas fechas desapareció de golpe.

Chicos, ¿qué sucede? – pregunto la pelirroja con voz temblorosa.

Los cuchicheos habían cesado. Los jóvenes miraban con aprensión a la recién llegada. Fue Ron quien por fin habló, con una voz extraña.

¿D-d... De qué hablas, Ginny?

Acabo de ver a Harry corriendo rumbo a los jardines. Estaba llorando, Ron... Y sé que ustedes saben lo que pasa, así que exijo que me lo digan...

Los leones se miraron entre ellos, para mirar de nuevo a Ginny. Después, uno por uno, dirigieron sus ojos hacia Ron, asintiendo con la cabeza, y dándole a entender que podía contarle a Ginny. El pelirrojo dio un largo suspiro.

Esta bien, te lo diré... De todos modos, tarde o temprano te hubieras enterado; Hermione te hubiera contado... Será mejor que te sientes, Ginny, porque lo que voy a contarte te va a tumbar de espaldas...

Y Ron comenzó a platicarle a su hermana los acontecimientos de la tarde y las conclusiones a las que habían llegado los leones, ante la mirada atónita de esta última, que sentía cómo su mundo y su corazón caían hechos pedazos.

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Hermione caminaba lentamente hacia la Sala Común, cavilando, pensando cómo podría convencer a Harry de no decir nada a Dumbledore. Todavía no tenía un argumento bueno cuando llegó a la puerta con el retrato. Al pronunciar la contraseña, Hermione decidió que lo mejor sería que todo saliera naturalmente, y que las cosas pasarían como deberían ser. Suspiró profundamente, y se adentró en la estancia.

De inmediato, la joven se percató de que algo andaba mal. Al encontrarse frente a frente con sus compañeros de curso, Hermione supo que Harry no estaba ni había estado ahí, y que no debió ir a la Sala en primer lugar.

¿Y bien?

Ron había sido el primero en hablar nuevamente. Hermione lo miró con hosquedad. Observó a sus amigos, que no perdían detalle de lo que prometía ser una nueva discusión. Después, miró nuevamente a Ron.

¿Y bien qué?

Pues... Creo que nos debes una explicación, ¿no?

Yo no les debo nada, ni a ti ni a ninguno de ustedes – Hermione observó fijamente a uno por uno, que a su vez la miraban con ojos desorbitados – Ahora, ¿podrían decirme donde esta Harry?

¡No, Hermione! ¡No hasta que nos digas qué diablos sucede!

Ante la sorpresa de todos, quien había reclamado furiosamente a Hermione era Neville, cuyo rostro estaba rojo de excitación. Sin embargo, su arranque había servido para animar a los demás a hablar.

Neville tiene razón, Hermione... – comenzó Seamus.

Si, Herm, realmente creemos que debes explicarnos qué pasa, porque puede que malinterpretemos algo... – lo secundó Lavender.

Si Herm, además somos tus amigos, ¿lo recuerdas? – finalizó Parvati.

La estancia quedó sumida en silencio. Una lágrima se formó en los ojos de Hermione, corrió sobre su mejilla y se deslizó hasta caer en la alfombra. Ron era el más cercano a ella, y fue quien la reconfortó, abrazándola con delicadeza.

Vamos Herm, ¿qué pasa? – susurró suavemente el pelirrojo.

Sollozando aún, pero determinada a decir la verdad, la chica respondió con tres palabras.

¿Qué quieren saber?

Los leones se miraron entre ellos. Ron continuó llevando la voz cantante de la discusión.

Bueno, básicamente queremos saber qué diablos significó la escena de hoy…

Hermione lo miró con ironía. ¿Acaso no era obvio?

¿Qué supones que significó, Ron?

Pero… Pero… – Ron estaba anonadado. – Por Merlín, Hermione… Eso significa que…

Si…

… Harry tenía razón…

Si…

… y te has estado citando con alguien…

Si…

…con – Ron tragó saliva – con Draco Malfoy…

Si… – afirmó Hermione una vez mas, pero con un tono de voz mas bajo.

Los chicos trataron de asimilar la respuesta de Hermione. Sin embargo, paso un largo silencio antes de que Dean por fin hablara.

¡Por Dios, Hermione!

¿Qué? – respondió aquella, secando una lágrima.

¿Cómo que qué? ¡El es un Malfoy!

¿Y? – La castaña parecía indiferente ante esta última afirmación.

Hermione, ¿qué no lo entiendes? – preguntó Lavender.

Hermione miró los rostros de sus compañeros, uno por uno. Todos parecían mostrar el mismo asombro y desconcierto por lo dicho por la castaña. La chica permaneció en silencio.

¡Hermione, por favor!

¡Es un Malfoy, Hermione! ¡Draco Malfoy!

Pertenece a una de las familias mas cercanas a El-que-no-debe-ser nombrado…

Claro, por algo pertenece a Slytherin…

Y por supuesto, siempre ha mostrado gran afición por las artes oscuras.

¿Qué no te das cuenta de lo peligroso que puede ser?

La estancia quedó sumida en silencio otra vez. Uno a uno, sus compañeros exteriorizaron su modo de pensar, el concepto que tenían de la gente como Draco Malfoy. Hermione se enfureció.

De modo que por el hecho de ser Slytherin, yo no puedo citarme con Draco Malfoy…

Hermione, no es eso lo que queremos decir…

¡Claro que lo es, Lavender, no lo niegues! ¡Admite que tu y todos los demás creen que sólo por pertenecer a Slytherin él no es digno de confianza, ni es seguro mantener una relación con él! ¡No puedo creer que tengan prejuicios de esa clase! De seguro piensan que lo único que desea Draco al relacionarse conmigo es hacerme daño, ¿no? ¡Pues déjenme decirles que Draco Malfoy es un ser humano como todos los demás, que puede reír, llorar, enfurecerse, conmoverse, amar! ¡Un ser humano que puede sentir! ¡Y no puedo creer que se dejen llevar por los estúpidos estereotipos que dicen que el pertenecer a Slytherin signifique ser un monstruo sin alma y sin corazón!

Una vez más, el silencio reinó en la sala. Sorprendidos ante el arranque de Hermione, los leones de sexto curso habían permanecido mudos. La chica respiro hondo, y continuo con su argumentación

Chicos, por favor, comprendan… No soy ninguna tonta, sé lo que hago. Y en todo el tiempo que he estado con Draco, nunca me ha demostrado sentir alguna clase de afición por las artes oscuras, o querer causarme algún mal. Lo conozco bien, y sé que lo que siente por mi es sincero… Sé que me ama, chicos, lo sé… Lo veo en sus ojos…

Nadie respondió. Los chicos se limitaron a dirigirle miradas de desaprobación. Por primera vez en su mucho tiempo, Hermione se sintió aislada, abandonada, sola. Finalmente, fue Ron quien la enfrento nuevamente, transmitiendo por sus ojos una dureza que ella nunca había visto.

Hermione, lo siento, pero creo que hablo por todos los chicos al decir que no estamos de acuerdo con esto. Sabemos que es tu decisión, pero simplemente, no creemos que las intenciones de Malfoy sean buenas. Un Malfoy es un Malfoy, un Slytherin es un Slytherin, ahora y siempre.

La castaña observo a sus compañeros, que parecían estar de acuerdo con Ron. Al no encontrar una mirada de consuelo, una palabra de aliento, finalmente se rindió.

Lamento que no estén de acuerdo conmigo, pero hace ya mucho que mi comportamiento dejó de obedecer a mi razón. Ahora, si me disculpan, debo encontrar a Harry…

Dicho esto, la chica dio media vuelta, ocultando las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Se dirigió a la entrada de la sala.

¡Oye, Hermione!

Hermione volteo. Ron era quien la había llamado.

Solo quería advertirte… Si te encuentras a Ginny, será mejor que hables también con ella. Cuando supo lo que había pasado esta tarde pareció muy…alterada…

La mente de Hermione se desconectó en cuanto escuchó el nombre de Ginny. Como hipnotizada, salio corriendo de la Sala Común, pensando que lo peor todavía no llegaba.

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Draco estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta en que momento llego a su Sala Común. Al pronunciar la contraseña y adentrarse en la estancia, se llevó una gran sorpresa con lo que encontró.

Sentados en los sillones, los ojos de las serpientes de sexto curso seguían fijamente cada uno de los movimientos de Draco. Un silencio sepulcral reinaba en la atmósfera, que era tan densa que se podía cortar con un cuchillo. Por un momento, el rubio se sintió atrapado, pero al recordar su estatus como Malfoy recuperó su arrogancia y altivez de inmediato.

¿Qué diablos pasa aquí?

Creo que somos nosotros los que debemos preguntar eso, ¿no lo crees, Malfoy? – respondió Pansy Parkinson, con la dureza reflejada en sus ojos.

Draco procuró que su rostro no denotara expresión alguna mientras su mente trabajaba con rapidez, buscando alguna respuesta convincente. Sin embargo, Pansy fue mas veloz.

Así que guardas silencio… ¿En qué piensas: en qué respondernos… o acaso en Hermione Granger?

Las palabras fueron un golpe en el estómago del chico. "Maldición… ¿Ahora qué?"

No digas estupideces, Pansy…

¿Estupideces? ¡¿Estupideces?! ¡¿Qué diablos quieres decir?! Acabamos de ver como le partes la cara a Potter porque besó a Granger, ¡¿y estamos diciendo estupideces?! ¡¿Podrías explicarnos qué demonios sucedió ahí?!

El rubio permaneció callado, con la mirada fija en Pansy, cuyo rostro reflejaba ira, la misma ira que se apreciaba en los rostros de los Slytherins restantes.

Por Merlín Draco… No puede ser… No puedes haberte enamorado de Hermione Granger…

Draco comenzó a molestarse también. ¿Es que era tan difícil de comprender?

¿Y por qué no?

¿Por qué no? ¡Simplemente porque es Granger! ¡Es hija de muggles, una maldita sangre sucia asquerosa que ni siquiera debería estar aquí!

El joven notó cómo la sangre se le agolpaba en las sienes, mientras la ira hacía que sus manos temblaran.

No te atrevas a llamarla de ese modo, Parkinson…

¡Yo la llamo como se me antoja, Malfoy, porque eso es justamente lo que es! ¡Una sangre sucia repugnante!

¡Cállate, Pansy, maldita sea!

Ante la sorpresa de todos, quien interrumpió había sido Blaise Zabbini, quien, desde que habían vuelto a la Sala Común después de clase de Pociones, había permanecido callado, mientras el resto comentaba lo sucedido en la mazmorra. Ahora, Blaise se encontraba de pie, enfrentando tanto a Pansy como a Draco.

¿Es que no lo ves? ¡Lo que menos importa ahora es si Malfoy ama a Granger o no! ¿Sabes qué sucederá si algún mortífago se llega a enterar de esto?

El silencio sepulcral volvió a apoderarse de las serpientes ahí congregadas, mientras todas se miraban mutuamente con una expresión de miedo.

Oh Dios mío… El plan…

Draco se dio media vuelta y se dirigió rumbo a la puerta. Sin embargo, Pansy logró sujetarlo del brazo y lo arrastró violentamente hacia el grupo.

¡No puedes, Draco! ¡Estás echando abajo todo, estás destruyendo el plan! ¿Te das cuenta? ¡LO ESTÁS ARRUINANDO, Y NOS ESTÁS PERJUDICANDO A TODOS!

El chico se zafó con brusquedad de la asfixiante presión de la mano de Pansy sobre su brazo. Sus penetrantes ojos grises escudriñaron los rostros de sus compañeros en la oscura sala, hasta que la silueta de Blaise irrumpió su campo visual.

Lo que Pansy trata de decir, Malfoy… es que no puedes estar enamorado de Granger, porque… Porque si la amas, Draco, no sólo el plan se truncaría… El Señor Tenebroso tomará cartas en el asunto…

¡Además, es Granger, Malfoy, por el amor de Dios! ¡Pertenece a Gryffindor!

La explosión que se había estado gestando en el pecho de Draco salió a la superficie por fin. Miró con furia a Pansy.

¡¿Podrías callarte de una vez con eso, Parkinson?! ¡¿Qué diantre te importa que sea Gryffindor?! ¡Tú no la conoces, no puedes juzgarla!

¿Que no puedo juzgarla? ¡No seas estúpido, Draco! ¡Esa idiota de seguro ya le fue con la novedad a Dumbledore de que estás enamorado de ella! ¡Incluso te puede estar utilizando por si se te llega a escapar algo de nuestro plan, porque sabe que fuiste lo suficientemente idiota para enamorarte de ella!

¡Cállate! ¡La conozco, y sé que no es así! ¡Ella me ama realmente!

¿Y tú a ella?

La serena voz de Zabbini volvió a surgir en medio de la discusión. Solo las agitadas respiraciones de Draco y Pansy se escuchaban.

Por supuesto que no la amo – dijo fríamente Draco. – Ustedes saben a la perfección que todo esto es parte del plan, tal vez no exactamente, pero funciona de todos modos… Demonios, por esto no quería tomar parte en esta locura…

¿Entonces por qué la defiendes tanto? ¿Por qué casi asesinas a Potter cuando los viste besándose, por qué me callas cuando digo lo que es, por qué insistes en que ella te ama?

¡Porque lo sé, sé que Granger tontamente se ha enamorado de mí! ¡Puedo verlo, Parkinson! Además, recuerda que todo debe resultar convincente…

Los ojos de Pansy fulguraban coléricos. Con rabia, dio media vuelta y se retiró a su habitación. En lo alto de las escaleras pronunció unas últimas palabras.

Maldición, lo sabía… Por eso habías estado actuando tan extraño… Porque te enamoraste de tu peor enemiga…

La chica azotó la puerta de su recámara. Draco desvió la mirada, que había estado sobre Pansy, hacia sus compañeros.

Y si ustedes piensan igual que Parkinson, díganlo, que de cualquier modo, no me importa… No estoy enamorado, el plan sigue estando en pie, y a toda marcha… Y les garantizo que dentro de poco tendremos muy buenos resultados…

El rubio miró altivamente a las serpientes por última vez, y subió rumbo a su propia habitación.

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"Odio que me vean llorar", pensó Ginny Weasley mientras buscaba un buen sitio para refugiarse y desahogar su pena en paz. Aún resonaba en su mente el eco de la escena sucedida en la Sala Común.

-------------o0o0o FLASHBACK o0o0o--------------

Chicos, ¿qué sucede?

¿D-d... De qué hablas, Ginny?

Acabo de ver a Harry corriendo rumbo a los jardines. Estaba llorando, Ron... Y sé que ustedes saben lo que pasa, así que exijo que me lo digan...

Los leones se miraron entre ellos, para mirar de nuevo a Ginny. Después, uno por uno, dirigieron sus ojos hacia Ron, asintiendo con la cabeza, y dándole a entender que podía contarle a Ginny. El pelirrojo dio un largo suspiro.

Está bien, te lo diré... De todos modos, tarde o temprano te hubieras enterado; Hermione te hubiera contado... Será mejor que te sientes, Ginny, porque lo que voy a contarte te va a tumbar de espaldas...

La chica hizo lo que su hermano pidió. Se tumbó en un enorme y abultado sillón, con los ojos muy abiertos y la preocupación reflejada en el rostro. Ron se le acercó y le tomó una mano.

Dios, esto es difícil… Ginny, ¿recuerdas cuando hicimos el intercambio de correspondencia, que a Herm le tocó cartearse con Malfoy?

Sí, lo recuerdo… - respondió la pelirroja mientras asentía con la cabeza.

Bueno… Pues… Resulta que Hermione siguió citándose con Malfoy, aun después de descubrir de quién se trataba.

Ginny se llevó las manos a la boca. ¿Hermione… y Malfoy?

Pe-pero… Eso es imposible, Ron…

Me temo que no tan imposible, pues sucedió, y hasta hoy nos hemos enterado…

Por Merlín… Hermione y Malfoy…

Pero eso no fue lo peor… - continuó Ron.

¿Hay más? – preguntó la chica.

Si, hay más… Resulta que, hace unos días, Hermione se peleó con… su novio – murmuró Ron con un gesto de asco en el rostro. – Al parecer, Malfoy le había estado reclamando porque él pensaba que Harry esta enamorado de Hermione, aunque ella le dijera que no…

Una extraña sensación comenzó a correr por el cuerpo de Ginny. "¿Harry?"

… y Hermione estaba tan molesta que… bueno, pues… decidió darle a Malfoy motivos reales para encelarse…

¿Q-qué…? ¿Qué quieres decir…? – pregunto la pelirroja con voz temblorosa, aunque ya sospechaba la respuesta.

Pues… Hermione… Hermione besó a Harry frente a todos nosotros y frente a Slytherin…

Ginny sintió un puñetazo en el estomago que la dejó sin aire, mientras esa terrible sensación se tornaba aun mas fuerte. "No… No… Por favor, no…"

¿Y… qué sucedió?

Bueno, Malfoy se volvió loco y se abalanzó sobre Harry… Pelearon un buen rato, hasta que por fin los logramos separar… Entonces Hermione nos pidió que los dejáramos solos para arreglar sus problemas…

¿Y…? – logro articular la chica con voz entrecortada.

Pues, básicamente, Hermione le explicó a Harry que no sentía nada por él más que amistad, y Harry se enfureció.

¿E-es decir…? ¿Es decir que Harry está…?

Ron miró nerviosamente a sus compañeros, con la incertidumbre reflejada en su rostro. Los leones asintieron una vez más, y Ron completó la frase de su hermana.

Si, Harry está enamorado de Hermione…

La pelirroja no oyó más. Se puso de pie, y abandonó la estancia ante la mirada de los Gryffindors.

-------------o0o0o FLASHBACK o0o0o--------------

"Dios mío… ¿Por qué me tuvo que pasar esto a mi? ¿Por qué Harry? ¿Por qué Hermione?". La pelirroja ahora caminaba sin rumbo, dejando que las lágrimas curativas fluyeran por su rostro. No podía pensar en un lugar para esconderse, para ocultar su dolor. Solo pensaba en lo sucedido, en la traición de Hermione… La que siempre creyó su mejor amiga, la que siempre la había aconsejado, la que siempre había estado ahí, en las buenas y en las malas… Ahora era la que la había engañado, la que se había besado con el único chico a quien Ginny había amado, y al que aún amaba. "Pero… De cualquier modo, aunque no lo hubiera hecho… Harry la ama a ella". El peso de la verdad cayó en su totalidad sobre los hombros de Ginny. Se sintió débil y mareada, y se recargó contra una pared, procurando que la realidad no la aplastara. Fue entonces cuando sintió una leve presión sobre su hombro izquierdo, y una voz llamandola.

¿Ginny? ¿Te encuentras bien?

La pelirroja volteó, y sus ojos se encontraron con la mirada de Hermione Granger. Una mirada que denotaba preocupación, vergüenza y remordimiento. Sin embargo, nada de ello le importo a la chica, quien en ese instante sintió una rabia, una furia contenida como nunca antes había experimentado.

¿Qué demonios quieres? – siseó apretando los dientes.

G-Ginny, yo… Tenemos que hablar…

¿Hablar? ¿De qué rayos quieres hablar? ¿De cómo me mentiste y me traicionaste?

N-no, Ginny, espera…

¡Cállate, Hermione! ¡No lo niegues porque sé perfectamente lo que pasó! ¡Sé que no te importó nuestra amistad, sé que te olvidaste de la confianza que yo te tenía, sé que me ENGAÑASTE!

Ginny, por favor…

¡Me engañaste, ME ENGAÑASTE, HERMIONE! ¡Besaste a Harry aunque sabías que él era lo más importante para mí! ¡Lo hiciste, y no te lo voy a perdonar NUNCA!

Deja que te explique…

¿Explicarme? ¡No hay nada que explicar! ¡Todo está muy claro! ¡Sabías que Harry estaba enamorado de ti, y lo utilizaste a tu conveniencia! ¿Qué clase de persona eres? ¿Qué clase de amiga eres?

Hermione no pudo responder a esto último. Su garganta estaba completamente cerrada, y su respiración se entrecortaba.

¡Eres un monstruo, Hermione! ¡Nos engañaste a todos! ¡A mi, a Harry, a tus amigos, a Dumbledore!

Ginny…

¡Te odio, Hermione! ¡No quiero saber más de ti, así que no te me vuelvas a acercar jamás! ¿Me entiendes? ¡JAMAS!

Ginny salio corriendo con dirección a los jardines, mientras Hermione la miraba impotente, con los ojos llenos de lágrimas. Dio media vuelta, y abandonó el oscuro corredor.

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