17. Sacrificio.

Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, pero la trama es mía y solo mía. Pew pew.

Playlist

(1)Bastille – Flaws

(2)Avicii - Wake Me Up

(3)Miley Cyrus – Adore you

(4)Taylor Swift- I knew you were trouble.

(5)Adele/ Glee - Make you feel my love (cualquiera de la versión que deseen escuchar aunque me entra más sentimiento con la versión de glee)

Bella POV

(1)Al pronunciar aquellas cinco palabras que menos se esperaba, su expresión cambio, ahora sus facciones eran serias y podía ver en sus ojos cómo un destello de curiosidad comenzó a surgir podría apostar que tenía muchas preguntar por hacerme. Después de mirarnos fijamente el uno al otro suspiró, ninguno de los dos estaba dispuesto a hablar primero.

-A partir de ahora eres una sospechosa de un crimen, todo lo que digas o hagas puede ser utilizado en tu contra. Tienes derecho a pedir un abogado- empezó él a hablar, algo en sus ojos me decía que estaba a punto de hacer algo que lo mantenía dudoso pero tanto como él y yo estábamos al tanto de lo que estaba a punto de hacer, después de uno segundos sacó las esposas con lentitud y lo miré incrédula.

-Estas bromeando.- reí entre dientes. - Edward, soy tu novia.- podía sentir como una gota de sudor frío resbalaba por la nuca.

Tenía que admitir que nunca creí que fuera capaz de hacer eso, nunca pensé que ese momento llegaría tan pronto y de la persona que menos me la esperaba, tenía admitir que estaba nerviosa. Nerviosa porque la verdad se descubriera y no sabría qué sería de nosotros después de todo el espectáculo, porque debía de admitir que había dado un buen show.

-Y yo tu novio pero Bella, por favor. Sólo trato de seguir el protocolo. Tú empezaste.

En aquello tenía razón, yo había empezado aquel lio el cual iba a ser difícil zafarme. Derrotada, dejé de dar más excusas y le di la espalda colocando ambas manos detrás para permitirle ponerme las esposas en las manos, y me senté en el asiento trasero del auto.

Obviamente el camino a la comisaría hubo un silencio sepulcral, a veces nuestras miradas se cruzaban por medio del espejo retrovisor; y me sentía fatal tendría que inventarme una gran excusa para salir de este enorme lio. Podía ver en su rostro cuan confundido se encontraba, seguramente se preguntaba la razón por la cual me puse a la defensiva y decidí pedir un abogado, según el "no tenía que temer si no tenía nada que esconder" pero desafortunadamente no me conocía ni un poquito, mi plan no estaba saliendo como me lo había imaginado, me había metido en graves problemas. Estaba preparando todo un diálogo para evadir todo y dejar todo como antes, hasta consideré escaparme pero había algo que me retenía.

De todas maneras si me largaba iban a sospechar aún más aparte tarde o temprano la verdad iba a surgir y lo más extraño de todo esto era que aún no estaba preparada para que supiera la realidad de las cosas, no me sentía lista para lidiar con las consecuencias... Una razón que lograba desconocer. Después de un largo debate conmigo misma y atar varios cabos sueltos. Me sentía terriblemente asustada de perder a Edward, odiaba la idea de no pasar más tiempo con él, odiaba la idea de mentirle, y descubrí que ya no era la misma persona de antes.

Cuando apenas lograba salir con el admito que era por beneficio propio pero conforme pasaba el tiempo su compañía se convirtió en una droga para mí. Logré conocer a Edward a fondo y descubrí que tenía un corazón de oro, me encantaba la manera en que me sonreía y me decía que era su felicidad, amaba como su nariz se arrugaba cuando le hacia reír… hasta lograba reírse de mis chistes pésimos, adoraba el aroma que emanaba de su cuerpo, su suave y desordenado cabello color cobrizo, la miradas que me daba cuando estábamos juntos, y los besos que me robaba. Llegó un punto en el cual sentía un gran vacío cuando no lo veía aunque fuese por un día y fue entonces cuando caí en cuenta…

¿Me había enamorado de él?

Eso era imposible, yo había dejado en claro mis prioridades pero desafortunadamente mi corazón me había fallado.

Maldigo a Alice, ella sabía que esto podría pasar y lo peor de todo era que ella me había advertido de esto y yo aun así decidí jugar con el corazón de Edward sin piedad alguna. Y ahora ya era demasiado tarde para remediar las cosas, ya no podía regresar el tiempo... ya no había vuelta para atrás, yo estaba consciente de las consecuencias pero estaba tan ciega por el deseo que no quise afrontar la realidad.

Ahora todos mis seres queridos estaban en grave peligro. Y todo gracias a mí.

Yo, Isabella Marie Swan era la peor persona de todo el mundo, no le había hecho daño a sólo una persona, lastimé a toda la gente que quise; no podía permitir seguir haciendo eso ya era tiempo de que ya pagara mis errores. ¿Cómo habré de hacerlo? Sencillo… debía cumplir mi castigo y gritar la verdad a los cuatro vientos. Era la mejor opción.

Pero antes de decir la verdad ante todos, tenía que salvar a mi hermana y para eso, debía lastimar aún más a la persona que me importaba en estos momentos. Debía de hacer un sacrificio. Debía terminar lo que empecé.

Cuánto lo siento Edward. Espero que algún día me perdones.

Iba a ser algo del cual me iba a arrepentir pero para ser honesta una persona como Edward no merecía estar con una persona como yo. Él se merecía a alguien mucho mejor.

En cuanto llegamos a la estación de policía a Edward no le dejaron entrevistarme porque no sería apropiado ya que él era mi novio porque según los agentes él podría modificar mi confesión para mi beneficio, pero yo sabía que él no sería capaz de hacer eso, Edward era una persona justa y honesta.

Entré a una habitación, dentro de ella había tres sillas y una mesa de metal, sobre la mesa había un par de documentos, un vaso de agua y había una especie de maletín sobre ella; cuando entré a aquel cuarto traté de ocultar mi nerviosismo mediante una sonrisa despreocupada, nunca llegué a imaginar que sería igual que en las series o películas policiacas y mucho menos que yo llegara a parar ahí otra vez. Era como la peor pesadilla hecha realidad de cualquier criminal. A continuación dos guardias me acompañaron y me quitaron las esposas con algo de brusquedad.

-Enviaran a que le entreviste una agente para que se sienta más cómoda.- dijo el guardia mientras me halaba la silla para que pudiera sentarme.

-Gracias, pero no me incomoda la presencia masculina.- recargué los codos en la mesa y me llevé ambas manos a la cara, me estaba preparando mentalmente.

Inhala bebé, exhala.

Minutos entró una agente de cabellos del color del fuego, reconocí aquella cabellera de inmediato, era una compañera de Edward, Victoria, no era la primera vez que nos encontrábamos. La primera vez que la conocí morí de celos, era lo opuesto a mí. Tenía un cuerpo escultural, parecía modelo era de las chicas que hacía que mi autoestima se fuera a los suelos. Era más bellísima y he aquí la pregunta del millón ¿Qué hacía Edward conmigo cuando seres tan hermosas y honestas como la dulce Victoria?

(2)La pequeña boca e la agente se formó en una diminuta "o", y segundos después se transformó en una línea que no me permitía interpretar nada pero en cuanto miré sus ojos noté cuan sorprendida se encontraba de verme.

-¿Bella?- alzó ambas cejas asombrada mientras tomaba asiento.- ¡Qué milagro!

«Ah lamento que no podría decir lo mismo.»

-¿Qué tal?- Saqué mi mejor sonrisa falsa y miré por encima del hombro hacia el vidrio polarizado que habría de mi lado izquierdo, no podía ver a nadie del otro lado pero podría apostar que Edward estaba del otro lado mirándome fijamente, intentado descifrar hasta el más mínimo ademán que hiciese.

-Bueno… Tengo que admitir que estoy algo impactada querida. Nunca pensé que…- sacudió la cabeza, seguramente no tenía permitido hablar de manera tan informal con una sospechosa.- Por favor olvida lo que he dicho ¿Por dónde quisieras comenzar?- rio algo nerviosa y se puso unos guantes de látex mientras buscaba unas par cosas dentro del maletín que estaba frente de mí.- ¿Preguntas o huellas?

-¿Puedo preguntar algo?- a lo que ella asintió, con unas cuantas preguntas podría confundirla y escapar- ¿Por qué necesitan mis huellas?

-Sólo para descartar sospechosos.

-¿Pero no necesitan una orden para hacerlo?-alcé una ceja mirándola fijamente y ella se puso demasiado tensa.

Ella miró hacia el vidrio polarizado en busca de respuestas pero tanto ella como yo sabíamos que nadie podría sacarla de ese apuro.

-Lo siento pero no creo que me sea posible darle nada hasta que llegue mi abogado.- miré hacia el techo y escuche un gran suspiro frustrado de su parte.

-Bella, no hagas esto más complicado sólo dame tu mano para sacar unas cuantas huellas ¿Si?- extendió su mano esperando a que cediera.

-¿Hacen todo este lio porque creen estoy involucrada en un crimen?- suspiré cruzando los brazos llevándomelos al pecho. No obtendría lo que quisiera tan fácil.

-Bueno, encontramos las huellas de tu padre en la escena del crimen….- y después de quedo callada.- No debo de darte ese tipo de información.- se regañó a sí misma en voz baja.

Bingo. Y por medio de magia apareció un discurso en mi cabeza.

-¡¿Y sólo por el hecho de que mi padre haya sido un criminal eso significa que mis hermanas y yo también lo somos?! Son increíbles ustedes. Admito que mi padre si cometió errores en su vida pero es humano, nadie es perfecto. Sé que el único ser que se tropieza con la misma piedra dos veces es el humano pero mi padre ahora aprendió de sus errores y sé nunca los volverá a cometer, porque me lo prometió y yo confío en él. - la miré furiosa, mientras y más palabras salían de mi boca, veía al fin la luz al final del gran callejón oscuro y espeluznante. Le había dado vueltas al asunto, me sentía satisfecha con mi discurso y agradecí mentalmente a la parte obscura de mi estaba volviendo a surgir.

-Bella no te lo tomes personal pero todo es posible.- se llevó una mano a la frente mirándome nerviosa.

-De tal palo tal astilla ¿No?- chasqueé la lengua.

-Mira querida, si no tuvieras nada que esconder no te pondrías a la defensiva. ¿Qué ocultas Isabella?- frunció el ceño mientras se preguntaba a sí misma en voz alta y me miró de arriba abajo.

-No respondas a su pregunta.- respondí aliviada en cuanto escuché una voz familiar, era nuestro abogado J Jenkins.- Mi clienta no esconde nada. Si no le importa ¿Podría dejarnos un momento a solas?- mi abogado se sentó a lado mío y Victoria rodó los ojos pero sin decir ni pio se fue de la habitación.

Jenkins era como un ángel guardián para mí y mi familia, no quería verlo a la cara porque sabría de inmediato cuál sería su expresión de su arrugado pero tierno. Tristeza y desaprobación, era como un abuelo para mí y por lo tanto sentía como una daga en el corazón cuando me miraba de esa manera, era parte de mi familia y duele cuando alguno de esos seres tan importantes está tan decepcionado de ti, era lo menos que quieres que sientan hacia ti. Me desordené el cabello sin saber por dónde empezar.

-¿Ahora qué problema te metiste esta vez?- negaba con la cabeza una y otra vez mientras chasqueaba la lengua repetitivamente

Aquella no era la primera vez que mi abogado venía a salvarme. Cuando apenas los 16 cumplidos y había fallecido mi madre tuve como una etapa reveladora, estuvieron a punto de mandarme a la correccional por varias razones entre ellas fue porque empecé a robar no sólo autos, robaba en tiendas departamentales, logré unirme en una banda y hasta logre pelearme a golpes con otras personas, me convertí en una total rebelde descontrolada pero eso se debía a que me encontraba muy deprimida por lo de mi madre y quería mantener la mente ocupada para no pensar en ella y romperme en llanto. Me había dolido demasiado su perdida pero no me permití llorar mucho porque si lo hacía sabía que nunca iba a ser capaz de parar. Afortunadamente Jenkins trato de sacarme de aquel problema pero con una sola condición que no volviera a meterme en problemas y se lo había prometido pero le había fallado.

Suspiré, no podía decirlo tan alto todavía.

-En ninguno. – halé de mi oreja, jugando con un par un par de aretes que decidí quedarme del robo de la tienda. Tanto Jenkins como yo sabíamos que mentía, si no fuera verdad no le hubieran marcado en primer lugar. El alzó ambas cejas sorprendido y me dio la mirada de "hablaremos luego".

-Este es el plan.- susurró en voz baja, no sé por qué lo hacían si de todas maneras tenían micrófonos, si no lograban escucharnos podrían escuchar las grabaciones.- Les darás tus huellas.- Traté de protestar pero el alzó la mano para que lo dejase terminar.-No te preocupes, todo saldrá bien. Déjamelo a mí.

Jenkins llamó de nuevo a la agente y tomé una gran bocanada de aire mientras Victoria me tomaba las huellas, gemí por lo bajo, estaba total y completamente arruinada. Ahora deseaba haberle explicado todo a Jenkins por lo menos por medio de mensaje para que supiera a que se preparaba, no tenía escapatoria después de eso tenía que cambiarme de país o algo porque con mis huellas ya podían culparme de todos los robos de autos que hice. Entre ellos, el del auto de Edward.

-Ya tiene lo que quiere ¿Mi clienta ya es libre de irse?

-Por ahora….- Victoria me vio sospechosamente y me levanté lentamente de la mesa.

A continuación Jenkins colocó una mano sobre mi espalda y me acompañó hacia la salida.

(3)Qué te parece si tú y yo nos vamos a tomar un café y nos ponemos al corriente?- sonrió calurosamente y me encogí de hombros de todas maneras podría retrasar mi plan sólo un poco.

Miré hacia la puerta de salida, parecía que estaba demasiado lejos. Observé a Jenkins y después al suelo, moría de vergüenza.

-¿Lo conoces?- Edward corrió hacia mí tomándome del brazo.

-¿Importa?- me solté de su agarré con brusquedad, dolía comportarme de esa manera pero debía de ser fría con él.

-Muchachito ¿A qué se debe tanta informalidad con mi clienta?- encarnó una ceja y nos miró a ambos con varias preguntas en los ojos.

-Bella… tenemos que hablar.- ignoró la pregunta de mi abogado y se puso delante de mi obligándome a detenerme y se llevó las manos a la sien.

-¿No tiene trabajo que hacer?- me preguntó Jenkins con todo paternal.

-Señor yo….- comenzó a balbucear.

-Señor nada, ya tiene lo que quería ahora deje a mi clienta en paz.

Jenkins me haló hacia él y continuamos caminando hacia la salida mientras trataba de contenerme con no mirar hacia atrás y ver la mirada gélida de Edward una vez más.

(…)

-Sé que te has metido en un problema Isabella Marie Swan… ¿Qué tan grande es?- se acomodó el traje. Había dicho mi nombre completo eso quería decir que estaba más que furioso conmigo y con toda razón.

-¿Le llamarías a robar más de veinte automóviles y una tienda de joyería "un gran problema"?- contesté con tono inocente y por poco las cuencas de sus ojos salen.

-¡Catastrophe!-Anunció en un perfecto acento francés.- Mi niña que voy a hacer con contigo. Me sacan canas verdes.- Se llevó las manos a la cabeza y se jaló el cabello.

-No sabía que fuese posible que las canas fueran de color verdes.- reí junto con el pero aquella risa.

-Espero que no hayas metido a alguien más en este embrollo ¿Esta bien?- una sonrisa que hace unos pocos segundos estaba en mi rostro desapareció al recordar en lo que había sucedido hace no mucho.-Aunque hay algo que me dice que me ocultas algo más corazón, ya sácalo.- puso los codos en la mesa mientras colocaba sus manos en su barbilla.

-¿Tan obvia soy?- dije tragando saliva audiblemente.

-Niña te conozco de pe a pa, te conozco como a mis propios hijos, eres como mi nieta.- chasqueó la lengua.

-Bueno… oculto muchas cosas.- mordí mi labio.- Pero no sé por dónde comenzar.

-¿Qué te parece por… el muchacho?- tragué saliva audiblemente y me arrepentía completamente permitido preguntarme lo primero que se le viniese a la mente- ¿Quién era?- se llevó la taza de café a la boca

-Bueno… pues…creo que mi novio.- balbuceé y me rasqué la nuca mirando hacia otro lugar.

-¡¿QUÉ!? – se atraganto con un poco de café y comenzó a toser descontroladamente, se llevó las manos al pecho y comenzó a golpeárselo para calmar la insaciable tos.

-Larga historia es que… - comencé a contarle la historia a mi segundo abuelo desde el inicio, era la única persona aparte de Alice que ahora estaba al tanto de mi plan, mientras le contaba la anécdota muchas emociones aparecían en su rostro pero trató de no juzgarme se mantuvo a la altura y nunca llegó a interrumpirme, lo único que hacía era asentir y repetir unos "hm" para darme a entender que me escuchaba y no me estaba dando el avión.- Y entonces pensé que si salía con un policía nada saldría mal, estaría protegida y nunca sospecharían de mí.- Tomé una gran bocanada de aire, después de contarle la historia sin hacer pausa alguna mis pulmones me ardían porque se habían quedado sin aire. Mientras esperaba a que mis pulmones se recuperaran lo miré en espera de una respuesta.

-Estás loca. Tu plan fue magnifico pero Bella era obvio que sabías que pasaría eso. A eso me refiero a ser descubierta y a que te enamoraras del susodicho- negaba con la cabeza una y otra vez.-Bueno ahora cambiando aun poco de tema Si ya tenías al policía en la palma de tu mano ¿Por qué fregados decidiste robar una joyería? ¿En serio? ¿Tan obsesionada estas con el "poder"? Pensé que ya me habías dejado en claro que los autos sólo eran lo tuyo.- me regañó.

-Excelente pregunta mi queridísimo Jenkins…. Nos metimos en problemas.- ahora sentía un enorme nudo en la garganta formarse.

-¿Nos? Te refieres a…

-Rosalie y yo.- contesté y esta vez golpeó la mesa con la palma de la mano.- Mi padre y Alice no tienen que ver con nada de esto. Hasta la fecha mi papá no sabe que seguimos con el "negocio familiar"- remarqué las comillas invisibles en el aire y después le tomé un sorbo a mi cappuccino de vainilla. Jenkins abrió la boca para hablar pero no le permití articular respuesta alguna porque tenía que sacar la bomba AHORA. -Hablando de Rosalie…

Ya no aguantaba más, debía de decírselo a alguien.

-¿Sí?- se acomodó los lentes.

-Creo... no más bien. La secuestraron.- Ya no podía mantener la máscara de niña fuerte, me estaba desmoronando por dentro y la única persona que me vería así sería Jenkins.

-No te creo.- dijo con una sonrisa.- Eres buena actriz.

-¡Jenkins!- golpeé la mesa.

Alzó una mano para callarme.- En todo caso de que fuera verdad ¿Por qué no tienes los ojos hinchados? Si eso fuera verdad no te lo hubieras tomado a la ligera.

-¡No entiendes nada! Tengo que esconder lo que siento para que no sospechen de mí. Odio decir y me cuesta trabajo decir cómo me siento. Odio que la gente sienta lástima por mí, me gusta ser independiente, no necesito ayuda de nadie más.- alcé dos tonos la voz.- Jamás, jamás mentiría con algo de esa magnitud.- y ahora se puso serio- Yo presencie su secuestro y….- comencé a llorar como magdalena al mismo tiempo que las escenas se repetían en mi cabeza.

-¿Cuándo pasó eso? ¿Quién lo hizo?- me tomó de ambas manos.

-Aro Volturi.- susurré por lo bajo y miré a mi alrededor.-Desde que llegué a la bodega sentía que alguien me observaba, como si hubieran mandado a alguien a espiarme.- me miró preguntando más detalles.

Después de lagrimear por otros minutos decidí al fin hablar.

-Es que Rosalie robó su auto y vendimos las partes.- negué con la cabeza mientras seguía llorando.- Le dimos un auto igual pero no sé porque simplemente no lo aceptó y ya.

-Bella, tienes que decirle esto a la policía.

-¡NO! No puedo.- alcé la voz y todos los clientes nos voltearon a ver.

-¿Y ahora que planeas hacer?- comenzó a regañarme- ¿Quieres ser la heroína?

-Tengo que salvar a mi hermana. Si Aro quiere su auto, lo tendrá.

-¿Crees hacerlo sola?- golpeó la mesa.- Necesitas ayuda y no precisamente de tus mejores, amigos. Aro no es un simple ladrón, él es un asesino en serie.

-Wow en serio.- me sequé unas cuantas lágrimas de mis mejillas.- Has mejorado mis esperanzas.- dije tal vez con demasiada rudeza y sarcasmo.-Debo de terminar con esta pesadilla lo antes posible.

-¿Por qué eres tan terca? No sabes lo que dices ni en lo que te estas metiendo- dijo entre dientes y después le dio un gran sorbo a su bebida.

Y en eso mi celular vibró sacándome de la discusión con Jenkins, suspiré llevándome la mano al puente de la nariz rogando que el mensaje no era de Edward. Desbloqué el teléfono sin siquiera mirarlo –podía poner la contraseña sin mirar- y sentí un escalofrió en la espalda cuando vi que era de un número desconocido.

"Tic Toc. Tu tiempo se agota."- A

Mi rostro se puso más que pálido y sequé el resto de las lágrimas que comenzaban a salir de mis ojos y saqué de mi bolsillo trasero un billete para después arrojarlo en la mesa.-Yo invito. Tengo asuntos pendientes que resolver- traté de que mi expresión no me delatara y decidida me salí del restaurante sin decir nada más. Ya no me importaba nada, ya quería que todo esto terminara y si para ello debía de robar en público a pesar de las consecuencias aceptaría el reto.

Yo sólo quería a mi hermana de vuelta.

Minutos después volvió a sonar el celular, era un mensaje del mismo número de hace rato.

"Yo si fuera tu primero me aseguraría de que mi familia estuviera a salvo."

Comencé a sollozar y miré mi teléfono. Debía de estar bromeado, ya me podía imaginar lo que Aro tenía en manos, sin pensarlo dos veces corrí en dirección del apartamento de Alice antes de que fuera demasiado tarde.

Edward POV.

Me sorprendió mucho cuando Bella se puso a la defensiva de Victoria, ¿Por qué reaccionaria de esa manera? Aunque en parte tenía razón sólo porque su padre fuese un criminal no significa que ella o sus hermanas lo fuesen, aunque ¿Por qué no quiso tomarse las huellas al principio? Si no tenía nada que ocultar no tenía nada que temer. Me recargué en el marco de la pared y cerré los ojos, analizando las cosas mientras esperaba los resultados de CODIS. En verdad rezaba para que la verdad saliera a la luz y esperaba que mi Bella no se viera involucrada en nada de esto.

Tiempo después comencé a escuchar como disco rayado las palabras de Charlie.

¿En qué problemas se metieron ahora?

(4)¿A qué se refería con eso? Y lo que me dio más intriga es que tiempo después el abogado le preguntó lo mismo a Bella. Pero… Demonios no entendía nada. ¿Por qué le preguntarían eso a Bella? ¿Se habrá metido en problemas años atrás? ¿Acaso es posible que ella me estuviera mintiendo todo este tiempo? ¿En verdad sabía quién era Isabella Swan? Solté un audible gruñido y golpeé la pared con mi puño. Estaba demasiado frustrado odiaba no saber las respuestas. Piensa Edward, piensa.

-Ya tengo los resultados.- dijo Mike con voz entrecortada. Podía apostar que había estado corriendo de laboratorio en laboratorio buscándome.

-¿Y bien?- dije malhumorado. Me estaba poniendo de malas estar en esta situación. Y el dolor de cabeza en realidad no mejoraba nada en lo absoluto.

-Edward, en verdad lo siento….

-Ya ni me digas Mike.- me desordené el cabello y fruncí los labios en una delgada línea.

Y con tan sólo esas cuatro palabras, Mike me dijo todo. Desearía que no fuera verdad, desearía que Mike me estuviera mintiendo en estos momentos, pero desafortunadamente el ADN nunca miente.

Estaba molesto, no, está furioso pero más que nada estaba dolido.

La ladrona más buscada de todos los Estados Unidos de Norte América había estado frente a mis narices todo este maldito tiempo y hasta ahora me había dado cuenta. ¿Isabella lo había hecho a propósito? ¿Fui parte de su show todo este tiempo? ¿Una fachada? ¿Un títere? ¿Una especie de escape? No fui nada más que un juego para ella.

De todas las personas en el mundo seguía sin creer que esto me estaba sucediendo a precisamente mí, esto era increíble.

Pero después de pensar hasta que me saliera humo de la cabeza, todas las piezas encajaron. Por eso me cancelaba, o no quería que fuera a su trabajo. Ahora, comprendía todo. ¿Jacob la habrá ayudado todo este tiempo? ¿Por eso serían tan unidos? ¿Sus hermanas formaban parte de esto? Preguntas de ese tipo y más se formaron en mi cabeza. Había estado viviendo en una mentira. Maldita sea, era demasiado ciego. Y peor aún yo todavía le daba consejos para que no cometiera los mismos errores de los demás ladrones que ahora se encontraban pudriéndose en la cárcel.

¿Cómo es posible que el mismo diablo te encamine y haga que te enamores de una criatura tan hermosa, tan perfecta que parece un mismísimo ángel cuando te sonríe y te dice que eres todo para ella? Ella tal vez ya sabía quién era y todo este tiempo fui parte de su juego, de su plan y yo había caído en él. Me había hipnotizado, seducido y en verdad me había enamorado de ella, la amaba y sería capaz de atrapar una bala por ella. El dolor que sentía era indescriptible, había jugado conmigo todo este tiempo, se había burlado de mí. Yo le había entregado mi corazón y ella simplemente lo rompió, sin remordimiento y piedad alguna.

-¡Sargento Cullen!- entró Jessica al laboratorio con un radio en la mano.

-¿Ahora qué?- grité y todos se sobresaltaron. Suspiré.- Lo siento.- debíamos volver al trabajo, debería de lidiar con problemas personales y con mis sentimientos después.

-Las patrullas acaban de reportar un robo de auto.- en seguida tomé la radio.

-Describa al ladrón.- ordené.

-Es mujer, cabello castaño. -Algo me decía que era la misma reina de Roma que me había aplastado el corazón.- está usando una especie de herramienta para robarlos.

-¿Robarlos? ¿Cuántos autos lleva?-

-No lo sé señor pero sospechamos que son más de tres.

-¿Y qué hacen parados? Envíen refuerzos y atrápenla.- gruñí por lo bajo y arrojé la radio.

(…)

Pasó una hora, una maldita hora para que la lograran atrapar. Mientras tanto yo me debatía si debía ser yo el que debía interrogarla o no; no sabía cómo iba a reaccionar al verla pero podría jurar que con tal sólo ver su rostro sería capaz de soltar unas cuantas lágrimas, en verdad me había lastimado. Tomé el elevador y presioné el botón de la planta baja, quería saber lo que Isabella Swan tenía que decir ahora, teníamos las pruebas suficientes para que se fuera a la cárcel por robo de auto.

Al llegar, me posicioné detrás del vidrio polarizado, esperaba encontrarme con una Isabella hostil y agresiva pero en lugar de eso me encontré con una Bella llorando, parecía tan desamparada, tan débil… tan desamparada. Se me rompió el corazón con tal sólo verla de esa manera mi corazón se rompió más. ¿Pero que estaba diciendo? Estaba actuando, todo esto era parte de su plan. No podía creer que en verdad me estaba tragando todo el show de las lágrimas de cocodrilo, en verdad me había hecho débil, me había afectado. Bella Swan era mi kriptonita.

-No entienden.- comenzó a decir, ahora estaba esposada pero caminaba de un lado a otro.- Tienen que dejarme salir ¡Déjenme salir! Antes de que sea demasiado tarde- comenzó a acercase hacia el vidrio y colocó ambas manos, y me miró directamente a los ojos (como si eso fuese posible)- Edward, sé que estás ahí. Por favor- suplicó.- esto es una equivocación, diles que me suelten.

-Al diablo con el protocolo.- gruñí por lo bajo.- Seré yo el que la interrogue.

-Pero, Cullen- protestó Mike.

-Ya me escuchaste.- tomé una gran bocanada de aire y gire lentamente la perilla de la puerta.

Sólo puedo decirles que la expresión de Bella era la que menos esperaba, al verme se veía aliviada alivio.

-¡Edward! –corrió hacia mí, iba a darme un abrazo pero yo me aleje de inmediato.

-Señorita Swan tome asiento por favor.- dije con voz seria y fría.

Me miró a los ojos, estaban rojísimos como si llevara horas llorando.

-¿Y bien? ¿No va a hablar?-comencé y no obtuve respuesta.-Veamos ¿Por dónde empezar?…. Ah sí. ¿Por qué robó ese y más de veinte autos?

-Yo…yo…-mordió su labio.- Edward…

-Sargento Cullen, para usted.- corregí y ella suspiró, y nuevas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.

-Prometo que te contaré todo y dejaré que me encierres en la cárcel pero por favor déjame terminar con esto- evadió mi pregunta y arrugué la nariz tratando de contener una risa amarga, estaba a punto de explotar de rabia.

-Usted me mintió- tosí incómodamente tratando de que desapareciera aquel molesto nudo de garganta y dolor en los ojos. Esto era demasiado para mí, debía de dejar los sentimientos de lado.-El dispositivo que le mostré hace un rato era de usted, lo confirmó el codis. Sus huellas están sobre todo el aparato.

-Sí, es mío.- susurró.

-¿Sólo usted estuvo involucrada en esto?

-Sí pero…- protestó pero la callé.

-¿Esta complemente segura?- asintió dos veces- Vaya, quiso continuar con el trabajo de Charlie ¿Verdad? De tal palo, tal astilla.- sonreí hipócritamente repitiendo las mismas palabras que ella misma había dicho no hace más de unas tres horas.

-Edward, déjame salir. – me rogó.

-¿Por qué tan desesperada Swan? ¿Cuál es la prisa?-alcé la ceja cruzando los brazos.

-Estoy en problemas…

-Sí, y muchos. ¿Hay algo más que quiera confesar?- acomodé la pila de documentos que estaba a lado mío sin mirarla a los ojos.

-¡Déjame terminar! Mis hermanas han sido secuestradas. – reí incómodamente, nunca pensé que llegaría a estas alturas- No te rías, ¿No te preguntas por qué no has visto a mis hermanas las últimas 24 horas?- me miro a los ojos y ahora no sabía si me estaba diciendo la verdad.

-Compruébalo.- estaba a punto de cruzarme de brazos pero ella estiró las manos, sin decir palabra alguna ella esperaba que le quitara las esposas.- Ni loco creas que haré eso.

-¿Quieres pruebas no? Entonces quítame las esposas a menos de que quieras meter la mano en mi bolsillo trasero para sacar mi celular.-me despeiné el cabello y en seguida le ordené a un guardia que le quitara las esposas.

Bella POV

Decidí contarle a Edward una pequeña parte de la historia, desde que salí del restaurante con Jenkins le conté lo que había sucedido, corrí hacia casa de Alice y no estaba había pensado que estaba con papá pero al comunicarme con él, éste no tenía la más mínima idea de donde se encontraba mi hermana menor, pero para no alarmarlo decidí no decir nada y registré el apartamento de Alice minuciosamente, pero nada ni un rastro de ella. Antes de irme encontré en el refrigerador una nota que me llamo la atención; era de la persona que más aborrecía y odiaba en estos momentos era una nota de Aro y en ella decía "te lo advertí." No tuve remedio que comenzar a mover agua, tierra, sol y aire para recuperarlas, no tenía mucho tiempo para idear un plan maestro así que comencé a robar autos en público, cosa que ningún Swan había hecho y como era de esperarse la policía logró atraparme no mucho después de que mi misión fallida había comenzado.

Había conseguido una especie de trato después de haberle mostrado los mensajes amenazadores de Aro a Edward, ellos me prometieron que me ayudarían a recuperar a mis hermanas con la condición que después de haberlo hecho no habría más secretos y tendría que confesar todo. En pocas palabras me pidió indirectamente que me entregara a la justicia después de resolver aquel enorme lío. Y yo sin dudarlo dos veces acepté su oferta. Tan pronto como vieron los mensajes todos los agentes de policía comenzaron a moverse, unos estaban tratando de rastrear el número de donde había sido enviado en mensaje, otros expertos estaban ayudando a armar el auto de nuevo, todos estaban ocupadísimos pero nunca me dejaron sola, me mantenían vigilada y me comenzaban a tratar como lo que era una mentirosa y vil criminal. ¿Era así como se sentía estar en la cárcel o era aún peor?

Pasaron dos horas y media hasta que Edward me comunico que el auto estaba listo. Respiré aliviada pero por otra parte sentí un gran nudo en el estómago. Edward tenía un plan para capturar a Aro y recuperar a mis hermanas, pero yo sería un tipo de señuelo, no sabía si estar preocupada o aliviada porque al fin era útil y haría algo que sería para bien.

-Gracias Edward.- repetí por doceava vez y el sólo me miró furioso por el espejo retrovisor.

Había acordado con Aro por medio de mensaje encontrarme con él en donde habían raptado a mi hermana, era el lugar en que menos quería estar pero no sabía si Edward lo hizo para torturarme o hacer que Aro no escapase, para que lo emboscaran. Podría ser la primera opción, la segunda o tal vez ambas. Seguramente Cullen ya pensaba pestes de mí.

-Recuerda el plan, negocia con él. Intenta que te dé a tus hermanas primero.- asentía mientras me repetía en la cabeza una y otra vez sus instrucciones.

-¿Y si no sale bien el plan?- no quería ser negativa pero últimamente nada me salía bien.

-Estaremos cerca para atraparlo, no le hará daño a tus hermanas. Se la trae contra ti no contra ella.

Recargué mi cabeza en el cristal repasando todo una vez más.

Después hubo un largo silencio. Edward ya no me veía de la misma forma, no lo culpaba. Si yo fuera el haría exactamente lo mismo.

Edward abrió la puerta sin avisarme y casi me caigo, no me había dado cuenta que me había quedado dormida, me jaló con brusquedad y me quito las esposas.

-Nada de escaparse.- sentenció y me llevó al estacionamiento, el auto de Aro ya estaba estacionado. Me comenzaron a sudar las manos y me las sequé con el pantalón.

Pocos segundos después Edward me dejó completamente sola en el estacionamiento y se fue de contrabando hacia la salida, mientras tanto yo me llevé las manos al pecho y comencé a sobarme los brazos, ahora sudaba frio estaba aterrorizada. Repetía el plan una y otra vez en mi cabeza de repente se me puso la piel de gallina al escuchar el chirrido de unos neumáticos que se acercaban.

A continuación un hombre con gorro de copa, bastón, y un traje quizá demasiado anticuado para la ocasión bajó del auto. Rasqué mi nuca y miraba cada paso que daba, ya sólo quería que terminara esto para salir corriendo. Cuando Aro se encontraba a tan sólo cinco pasos de mí, alzó la cabeza y me sonrió de oreja a oreja de forma escalofriante.

-Nos volvemos a encontrar.- hizo una especie de reverencia.

Lo miré perpleja.

-¿Nos conocemos?-titubeé.

-Soy distraído pero no tonto.-chasqueó la lengua negando con la cabeza.- Te vi aquella noche.- se me erizó el vello cuando sabía a qué se refería.

-Bueno… este…-comencé a balbucear. Necesitaba concentrarme.-¿Estabas seguro que era yo?

-Absolutamente.- asintió una vez y se quitó el sombrero.

Me llevé las manos al pantalón y saqué cuidadosamente la llave de su automóvil.

-Te vi en la televisión.- mencionó.

-Ah que bueno, bueno dejémonos de charlas y regrésame a mis hermanas.- sonreí nerviosa.

-Debo admitir que soy tu fan, nunca creí que una mujer sería capaz de cometer tales delitos. No tienes la facha de ser ladrona.- evadió mi asunto.

-Dame a mis hermanas, por favor.- supliqué.- Sólo regrésamelas y prometo que nos iremos de aquí.

-¿Estas segura de eso? Preciosa, ¿No quieres unirte a nosotros? Ganarías mucho dinero, mucho más que robar estos sucios autos y no vas a tener que ensuciarte las manos.-me guiñó el ojo.

-Me temo que tendré que denegar tu oferta.- caminé hacia él y le puse las llaves justo en frente de la cara.- Ahora, tenemos un trato.

-¿No quieres que Alice tenga la mejor educación y los mejores lujos?- me tensé cuando mencionó el nombre de mi hermanita.

-Me ha contado todo lo que harías por ella, al igual que Rosalie.-suspiró y mi corazón empezó a latir más rápido.

-Dejémonos de juegos y yo te doy tu carro y tú a mis hermanas.-traté de sonar firme pero mi voz flaqueó un poco.

-En verdad, quiero que te unas con los Volturi, me serías de mucha utilidad.- arqueó las cejas mientras me veía de arriba para abajo.- En verdad eres brillante. Conozco tu plan, si sabes a lo que me refiero.- me guiñó el ojo.

Estiré el cuello viendo la gran camioneta de Aro esperando ver algún rastro de mis hermanas. Me estaba sacando de quicio tenía que actuar ahora.

-Anda, esto está tomando mucho más tiempo de lo esperado.

-¿Por qué tanta prisa, cariño?

-No soy tu cariño- dije furiosa, tomé la mano de Aro con brusquedad y coloqué las llaves en su palma.

-Ruda, así me gusta.- me acarició la barbilla mientras reía secamente y tiempo después comenzó a caminar hacia su preciado auto.

A continuación todo pasó muy rápido. Aro encendió el auto pero no me había regresado a mis hermanas, tenía enormes ganas de llorar, me sentía frustada porque no había seguido las reglas al pie de la letra. Antes de que los Volturi pudiesen salirse con la suya una vez más, me acomodé el micrófono que Edward me había colocado segundos atrás y le avisé que tendríamos que usar el plan B; en cuanto acudí a mi ex novio por ayuda al menos una docena de patrullas nos habían rodeado y pude escuchar a Aro maldecir a lo lejos.

- Andare all'attacco.- Gritó Aro a todo pulmón y comencé a escuchar disparos por todo el estacionamiento abandonado y enseguida me tiré al suelo, comencé a gatear hacia la columna de cemento más cercana para protegerme.

Parecía que estaba en una interminable película de terror, estaba en cunclillas asegurándome de que no me dispararan, miré hacia donde se suponía que estaba Aro, el auto seguía ahí pero no había rastro de él ¿Le habrían disparado?. Miré a mí alrededor y por la mitad del estacionamiento había policías encubiertos, y no había ningún rastro del maldito. La camioneta negra seguía ahí, me encontraba más tranquila. Eso significaba una cosa, mis hermanas estaban a salvo.

Unos fuertes manos me tomaron por detrás y solté un gran grito, segundos después me taparon la boca.

-Bella soy yo.- me relajé un poco al escuchar la acaramelada voz de Edward, pero aun así podía detectar un poco de formalidad en su voz.

-Me has dado un gran susto.- me sentí incomoda ante la proximidad de nuestros cuerpos, en verdad me contenía para no abrazarle y decirle cuán asustada me encontraba.

(6)-Aro logro escapar.- me dijo con una mueca. Lo que menos me importaba en estos momentos era Aro- Pero gracias a ti.- lo dijo con voz ácida.- Logramos capturar a su compinche, por cierto, tus hermanas están a salvo.- al escuchar esa última oración mi corazón dio suspiro de alivio, me llevé ambas manos al pecho.

-¿Se encuentran bien?- Edward me ayudó a levantarme de la acera.

-Sí, pero las llevamos al hospital por si las dudas.- se encogió de hombros.

Miré nuestras manos, seguían entrelazadas. Al parecer ambos nos dimos cuenta de aquel detalle al mismo tiempo y él en seguida se deshizo de mi agarré, cerré los ojos dolida. No sé porque aun guardaba la esperanza de que me siguiera queriendo pero eso era imposible, le había traicionado. No podía dejar de quererme de un momento a otro pero en algún momento lo dejaría de hacer y se olvidaría de mí

-Perdón.- me disculpé por adelantado y el sólo me regaló una sonrisa incómoda.

Él me puso la mano en el hombro y me guio hacia la salida de aquel tétrico estacionamiento.

-¿Tienes alguna idea porqué ese auto significaba tanto para él?- preguntó después de un largo incómodo silencio.

-No, ni idea.- me encogí de hombros. Pero algo me decía que no todo estaba bien, no me refería a la situación entre Edward y yo como que había algo que… no cuadraba.

-Hm que extraño, tendremos que llevarnos al auto al laboratorio para averiguar qué sucede.

-¿Nadie resulto herido verdad?- esperaba que la respuesta fuera que no, me sentiría aún más culpable si uno de los compañeros de Edward estaba lastimado por mi culpa.

-No, afortunadamente.- sonrió escasos segundos.

Miré por encima de mi hombro y vi a un Aro lastimado, parecía que cojeaba, probablemente le había habían disparado durante el tiroteo pero no sólo fue eso lo que me llamó la atención, alzó su mano izquierda y en ella tenía un arma, ¿De dónde demonios había salido? Y en un abrir y cerrar de ojos, la había disparado e iba dirigida la bala hacia la dirección donde Edward…

-¡No!- grité a todo pulmón. No sé de dónde demonios saqué las fuerzas para arrojar a Edward a un lado. Y de repente lo sentí, Aro me había disparado en el pecho.

Era un dolor indescriptible, me llevé ambas manos donde me había disparado y en seguida mis manos se llenaron de sangre, de mi sangre. Caí de rodillas al pavimento y respiraba de forma entrecortada, mis oídos me zumbaban y cada vez que exhalaba aire me costaba más trabajo volver a inhalar aire para llenar mis pulmones de aire.

-¡Bella!- gritó Edward y los ojos se le llenaron de lágrimas.

No, no llores. Traté de decirle pero se me agotaban las fuerzas rápidamente.

Edward me recostó en la acera permitiendo que recargara mi cabeza en sus piernas.

-Todo estará bien.- se secó las lágrimas y comenzó a acariciarme el cabello.- ¡Ayúdenme!-dijo desesperado.- Bella, no cierres los ojos.- me ordenó- No los cierres.- repitió una vez más.- Mírame a los ojos y obedecí

Lo miré directamente a esas maravillosas orbes verdes vi nuestra historia, vi todo desde que lo conocí hasta este momento. En verdad me arrepentía de haberlo lastimado de esa manera, deseaba haber cambiado las cosas, ojalá hubiera escuchado a Alice. Hasta este momento no me había dado cuenta lo mucho que había significado Edward en mi vida que fui capaz de recibir una bala por él.

Sé feliz. Quise decir pero no salieron las palabras

Una lágrima se escapó y bailó por mi mejilla y Edward la acarició limpiándola con ternura.

Ahora había hecho algo bien, mis hermanas estaban a salvo y ya no corrían peligro.

- No se te ocurra dejarme.- gruñó por lo bajo y agarró mi mano contra la suya, aún sentía mariposas en el estómago cada vez que su piel rozaba contra la mía.-Aprieta mi mano si me escuchas…

Antes de responderle a Edward, todo se había vuelto negro.


No me odien por no haber actualizado en tanto tiempo.

He estado ocupadísima con la escuela y he estado leyendo tanto que apenas tengo tiempo para hacer mis deberes, en verdad, mis mas sinceras disculpas. Aparte no tenía nada de creatividad para escribir este capítulo y hasta hace unas horas encontré la inspiración D:

Ahora no me odien pero sólo les aviso que este es el penúltimo capítulo. Alksdjkaldjadssaldj Más tarde subiré el epílogo. (les aviso que no podré publicar o actualizar mis historias durante una semana y media debido a que tengo examenes bimestrales, deseenme suerte :D )