Los personajes le pertenecen a la maravillosa Stephenie Meyer, yo solo me divierto con ellos, por favor no me demandes. Pew pew.
Playlist
(0)Lorde – Bravado
(1)Ed Sheeran/ Birdy (Cualquiera de las dos)-Skinny Love
(2)Youth – Daughter
(3)Arctic Monkeys - Do I Wanna Know?
17. Todavía de te amo.
Bella POV
12 meses antes.
Sólo recuerdo haber despertado de un largo y placentero sueño. ¿Eso había sido todo? ¿Estaba muerta? Fue más fácil que haberse quedado dormida, de pronto escuché el molesto tic tac del reloj, gotas que agua que chocaban contra algo continuamente y de repente comencé a escuchar mucho ruido ¿Dónde me encontraba?
Me llevé las manos a la frente pero había algo que me impedía moverme con facilidad, arrugué la nariz molesta y sentí una gran punzada en mi cuerpo aún me dolía aun el pecho, con pereza abrí un poco los ojos y me encontré con tres figuras borrosas delante de mí. Después de haber parpadeado tantas veces y que mi vista se acostumbrara a la luz sonreí de oreja a oreja al descubrir quiénes eran las tres personas que estaban delante de mí. Era nada más y nada menos que mi familia, Rosalie, Alice y mi padre Charlie. Ambas de mis hermanas soltaron lágrimas de felicidad al cruzar sus miradas conmigo, traté de levantarme pero mi padre corrió hacia donde estaba y no me permitió hacer ningún movimiento.
-Necesitas descansar.- dijo con tono paternal y besó mi frente con cuidado.
Todo parecía tan real… Me tallé ambas manos para comprobar que esto no fuera un sueño.
-¿Dónde estoy?- me aclaré la garganta, moría de sed.
-En el hospital, lo que hiciste en verdad fue un acto heroico.- Alice se sentó a lado de mi cama y yo fruncí el ceño.
-Esperen...¿No estoy muerta?- miré sorprendida a todos e intercambiaron miradas.
-No, aunque si te hubieras movido un poco más a la izquierda probablemente no estuvieras aquí.- comentó mi hermana con una mueca.
-Rosalie…-la regañó mi padre y ella se encogió de hombros.
-Sólo digo la verdad.- arrugó la nariz y mi padre negó con la cabeza.
-Tienen muchas cosas que aclararme señoritas.- mi padre nos señaló a ambas y quise que la tierra me tragara.
-Papá, Alice…-mordí mi labio y miré hacia la salida.- ¿Ruedes dejarnos a Rosalie y a mi solas?-no se movieron ni un milímetro de donde estaban.- Juro que les explicaré todo pero primero déjenme hablar con mi hermana.
-Esta bien.- gruñó mi hermana por lo bajo y se llevó arrastrando a mi papá del brazo.
Cuando al fin estuvimos solas, Rosalie y yo nos quedamos fijamente. No sabíamos que hacer.
-Cierra la cortina.- le ordené y ella obedeció de inmediato, sabía que Alice era una experta leyendo los labios y quería tener un poco de privacidad.
-¿Cuál es el plan ahora?- se sobó los brazos mirando al suelo.
-Primero quiero que me digas una cosa.- suspiré.-¿Cómo estás?- arrugué la frente.- Seguramente fue una experiencia terrible para ti, no sabes cuánto lo siento. Rosalie te pido una disculpa.-se me llenaron los ojos de lágrimas.- Debí de ser yo la que entregó el auto.
-Bella, calla no tienes nada que disculparte yo empecé este embrollo.- contestó triste.- Lo creas o no fue tan traumática como creía ¿Sabes?- tosió algo incómoda y miró a su alrededor, como si se asegurara de que no nos estuvieran vigilando.- Supongo que este es el fin no- comenzó a sollozar.
-Sí.- concordé con ella y acaricié su rodilla.
-Bella, estoy asustada.-se limpió las lágrimas y escondió su rostro entre sus manos.-¿Qué le voy a decir a Emmett?
No había llegado a pensar en ello y ahora me sentía destrozada. Sabía perfectamente cómo se sentía mi hermana pero el caso era distinto porque ella en verdad amaba a Emmett y él la amaba a ella, eran hechos el uno para el otro. Cerré los ojos respirando hondo, ya tenía un plan en mente.
-Mira Rose….-empecé a hablar.
-¿Qué le voy a decir a la policía?- las manos le comenzaron a temblar.
-Yo me encargaré de todo ¿Ok?- traté de tranquilizarla.
-¿Cómo?- me miró espantada.
-No le digas nada a Emmett ¿Esta bien? –Ella asintió lentamente.- Si yo te digo que saltes, saltas. Si te digo que corras, tienes que correr….-sentí ahora un nudo en la garganta cuando me di cuenta que ella sabía a lo que me refería.-Si te digo que te quedes callada para salvarte lo haces ¿Okay?- ella se puso más que rígida.-¿Puedo contar contigo?
Pero no me respondió.
-Rosalie…
-Tengo que pensarlo.- se levantó lentamente y recorrió la cortina.-No puedo permitir que hagas eso.
Respiré hondo sin quitarle la vista.
-Piensa sabiamente, si lo hago es porque no quiero que Emmett piense mal de ti. No merece enterarse de esa manera, si yo estuviera en tu lugar aceptaría la oferta.-confesé.- Yo haría lo que fuera para que Edward no estuviera tan arrepentido de haber salido con alguien como yo, yo ya no puedo remediar las cosas pero tú sí.-Al terminar de decir esas palabras Rosalie se acomodó un mechón rubio del cabello detrás de la oreja y dejó la habitación del hospital en silencio y con la cabeza gacha.
Esperé pacientemente a que mi hermana y mi padre entraran, pero no venían solos. Edward los acompañaba. Mis ojos se llenaron de lágrimas con tan sólo verle el rostro, no quería hablarle porque sabría que mi voz flaquearía y rompería en llanto.
-¡Hermanita! Me alegro mucho que estés viva, no sabes cuán asustada estaba.- me dio un fuerte abrazo un gemí de dolor, las puntadas seguían ahí al rojo vivo de mi piel.
-Alice, se más cuidadosa.- dijo mi padre al ver mi rostro que expresaba incomodidad y dolor.
-Perdón.- mi hermana hizo una mueca y yo sonreí débilmente atrayendo ambos hacía mis brazos para darles un caluroso abrazo.
-Lo siento mucho.-mi voz apenas era un susurro.- Siento haberlos decepcionado a ambos.- besé la mejilla de mi padre y acaricié la barbilla de mi hermana.
Vi a Edward por encima del hombro de Alice y este miraba hacia la ventana que daba afuera del hospital algo incómodo, sabía que interrumpía un momento íntimo entre nosotros. Volteó su mirada hacia mí y nos miramos fijamente a los ojos. No podría describir lo que veía… en verdad había roto su corazón. Mi padre y Alice seguían hablando conmigo pero yo es prestaba muy poca atención, miraba a Edward de vez en cuando pero el ya no me miraba de vuelta, miraba a la pared o al suelo como si fuese lo más interesante que había en la habitación.
-¿Me escuchaste Bella?- dijo mi papá algo molesto.
-¿Disculpa?- miré a mi padre a los ojos.- Perdón, estoy algo distraída.
-Olvídalo. – negó con la cabeza y me sonrojé un poco.
Edward tosió audiblemente y los tres nos volteamos hacia él, mi ex novio sonrió algo nervioso pero ambos sabíamos que esa sonrisa no era para mí. Estaba incomodo ante la situación en la cual se encontraba en estos momentos.
-¿Podría hablar con Bella a solas?
Yo asentí y obligué a ambos irse de la habitación. Logré leer los labios de mi padre, me había advertido "no abras la boca" y sólo alcé el pulgar para avisarle que todo iría en orden.
Se sentó en los pies de la cama y hubo un raro e incómodo silencio.
-Gracias por salvarme.- soltó al fin.
-No hay de que.- se sentó en la cama y tomé el vaso de agua para darle un gran sorbo.
-Pudiste haber muerto.-dijo con el ceño fruncido.
-Pero no sucedió.- me desordené el cabello.- Tu hubieras hecho lo mismo por mí. ¿Cierto?
Me vio confundido y no hubo respuesta. Y ahora me sentía estúpida, cómo fui capaz de haberle dicho eso. Era obvia la respuesta.
-Era un decir.- dije tratando de remediar las cosas y me rasqué la mejilla mirando hacia otro lado.
-Teníamos un trato.- cambió de toma y se acomodó la corbata.
Suspiré y puse mi cabeza entre las rodillas.
-¿Tienes una hoja de papel y una pluma? – Alzó una ceja mirándome a los ojos.- Estoy lista para escribir mi confesión.
(…)
(0)-¿Cómo se declara usted señorita?- se señaló el juez y fui obligada a pararme.
Miré al suelo y me deshice de arrugas inexistentes del traje que mi hermana había confeccionado para mí. Tuvieron que esperar más o menos un par de días para que fuera a juicio, habían pospuesto la fecha debido a mi estado pero a tan sólo de tres días de haberme casi recuperado me encontraba ahí, entregándome a la justicia.
Repase mi discurso en la mente una vez más y volteé para ver a mi familia con una sonrisa débil.
-Culpable. – dije segura y escuché murmullos de las personas. Miré a Jenkins y el me observaba atónito. Él y yo no habíamos acordado en eso.
-Muy bien.- dijo el juez algo sorprendido.-No eres tan descarada como los demás que he tenido aquí.- recargó su codo en la mesa.- Que pasé la acusada al frente.- ordenó y me paré en un dos por tres.
-¡Objeción Señoría!- dijo Jenkins en voz grave y yo le callé.
Caminé hacia el estrado, las manos me sudaban miraba al suelo. Podía sentir la mirada de todos en mí y era algo intimidante. Ahora me veían como lo que era, una ladrona. Tomé asiento y el abogado de Edward puso la constitución frente a mí.
-Jura decir la verdad y nada más que la verdad.- alcé la mano asintiendo.
-Lo juro.- yo acomodé mi mano en mi regazo y Marc regresó la constitución a la mesa.
-Señorita Swan ¿Cierto? – Asentí.- muy bien, ¿Es verdad que usted se dedica a robar autos?
-Sí.- me acerqué al micrófono y respondí de manera cortante.
-¿Aproximadamente cuántos autos robaba a la Semana?
-Siete aproximadamente.- escuché el grito de sorpresa entre la audiencia.
-¿No sentía culpa?- Marc, el abogado de Edward caminaba de lado a lado.
-No. En realidad, no pensaba en los sentimientos de la gente. Siempre robaba autos de lujo porque sabía que esas personas corruptas podrían obtener otro auto con facilidad.- dije sin remordimiento.
-¿Trabajaba sola o contaba con un cómplice?
-Trabajaba por mi cuenta.- lo miré a los ojos.
-¡Bella!- gritó Rosalie.- NO MIENTAS.
-¡SILENCIO!-gritó el juez provocando que ambas de mis hermanas se sobresaltaran.- Siéntese señorita.
Rose trató de protestar pero Alice la obligó a sentarse.
-¿Esta segura?- Se acercó a donde estaba dándome una mirada frívola.
-Absolutamente.
-¿Contaba con otro trabajo?
-Sí, trabajaba en una tienda mecánica. Pero no era lo mismo, no era un trabajo fijo.
-¿Es verdad que usted mantenía una relación con un policía –que por cierto, cuyo nombre no voy a mencionar-?
-Sí- asentí con la cabeza.
-¿Era una especie de plan?- tragué saliva audiblemente.
Perdóname.
-Sí, surgió este plan después de haber robado su automóvil, estaba tan asustada que tuve que regresar el auto- escuché unas risas por el otro lado.- Después… bueno lo seguí y vi que no estaba tan mal, y aparte era demasiado atractivo y dije ¿Por qué no? Lo seduje y comencé a salí con él por conveniencia, y tengo que decir que tuvo sus frutos. Siempre se la pasaba hablando de su trabajo, al principio era aburrido porque ¡En serio! No le paraba la boca- dije seria.- Pero después comencé a prestar atención a lo que me decía y me dio consejos sin darse cuenta.- mordí mi labio ocultando una falsa sonrisa, por dentro me moría.- Nunca lo amé sólo le hice creer que lo hacía para seguir obteniendo más respuestas. – suspiré mirando mis uñas.
No quería voltear hacia el otro lado de la habitación podía sentir la mirada penetrante de Edward, no era la mirada de antes ahora me veía con odio. Me lo había ganado.
-Pero obviamente su crimen no funcionó después del todo.
-Si hubiera funcionado ¿Cree que estuviera aquí?- contesté de forma arrogante.
-Si en todo caso nunca amó a este policía ¿Por qué se tomó la molestia de salvarlo? Pudo haber dejado que le dispararan y usted hubiera escapado.
Tosió la señoría advirtiéndole al abogado de Edward que no me diera ideas.
-Bueno… pues….- y fue ahí cuando comencé a tartamudear.- Me sentía culpable ¿Esta bien? Era lo menos que podía hacer después de haberlo ocupado como mi títere.
El abogado y el juez intercambiaron miradas.
-¿Eso es todo?- dije de manera impaciente.
-Puede volver a tomar asiento junto con su abogado.
Después de regresar a mi lugar, Jenkins me sobó la rodilla.
-Bueno, dado a las causas que confesó que es la responsable de haber robado tal cantidad de autos… pero al mismo tiempo salvó a un policía aunque sus intenciones no fueron tan buenas después de todo…- jugó con sus dedos.- La declaro culpable. Está sometida a por lo menos dos años en prisión y su fianza está a tratar. Caso cerrado.
Me paré de la silla y corrí hacía con mis hermanas para abrazarlas por última vez. Miré a mi padre y a Alice y se me partió el corazón, partí en llanto en segundos.
-Perdón perdónenme.- dije entre sollozos y ambos me abrazaron.
-Shhh tranquila todo estará bien.- acarició mi cabello mi padre.
-Prometo visitarte todos los días- juró Alice.
-No, no lo hagas. Sólo de vez en cuando, no quiero que sufras.- limpié sus lágrimas con ambas manos y besé su mejilla.
Miré a Rosalie por encima del hombro de Alice y ella me miraba llena de rabia, seguía sentada con los brazos cruzados.
-Rose…- solté a Alice y estiré mis brazos para guardias me tomaron por los brazos con fuerza impidiéndome seguir acercándome a mi hermana mayor.- ¡Lo siento mucho! – dije llorando.
-Ni creas que voy a ir a visitarte.- gritó y se me partió aún más el corazón.
No tuve de mirar el rostro de Edward por última vez, ni quería hacerlo. No sabría si podría lidiar con el odio que ahora me guardaba.
Edward POV.
(1)Hoy exactamente se cumplen 1 año y 3 meses de que deje de ver a Isabella.
Isabella. Cada vez que pronunciaba su nombre un torbellino se emociones sucedían en mí, sentía tristeza, enojo, coraje, decepción y… amor. Ella tal vez nunca sintió lo mismo por mí, o no estamos en la misma página pero después de lo que me había hecho todavía la seguía amando con cada parte de mi ser. Y he aquí mi dilema ¿Por qué seguía haciendolo depués de todo el dolor que me había causado?
Dejé de saber acerca de su vida desde que salió de prisión. Las primeras dos semanas que estuvo ahí solía vigilarla y gracias al cielo nunca se dio cuenta que estuve ahí, aunque me dolía verla, no me hacía bien me recordaba todo el daño que me hizo pero también todo el amor y los momentos juntos que vivimos, al menos para mí fueron reales; tiempo después no pude soportarlo y decidí que lo mejor era sacarla de mi vida y olvidarla, sabía que tomaría tiempo pero estaba dispuesto a aceptar el reto. Estuvo poco tiempo debido a las acciones que hizo (salvar a un policía y nos ayudó a encarcelar a un mafioso de la banda de los Volturi) y bueno en realidad no había cometido algo TAN malo, no era una asesina ni nada por el estilo sólo no tenía un estilo de vida honesto. ¿Cómo pudo robar tantos autos? ¿No sentía culpa?
Había veces en que me daba tentación saber que era de su vida, me preguntaba que estaría haciendo y cosas por el estilo, a veces pasaba por el taller de Jacob aunque sabía que ya no trabajaba ahí o algunas veces llegué a pararme en frente del departamento de Alice pero no había nada… como si hubieran borrado a la familia Swan del mapa. Probablemente se había mudado a otro estado o país para empezar una nueva vida… una nueva vida sin mí. ¿No sabía lo mucho que la amé? ¿Por qué me dejó? En fin, yo no era el único que estaba destrozado. También mi hermano lo estaba aunque Rosalie nunca tuvo que ver con los robos Emmett estaba muy decepcionado de ella por haber guardado un secreto de esa inmensidad de él. Aunque entiendo completamente a Rosalie por no querer entregar a su hermana ante la justicia, sería muy difícil para ella. No podría imaginarme estar en su lugar, no sabría qué decisión tomar.
Tomé un último sorbo a mi décima taza de café mientras cerraba el folder del caso en el cual estaba trabajando por el momento. Hace días que no dormía.
-Hola Cullen.- Mike susurró sacándome del hilo de mis deprimentes pensamientos, estaba a lado de la puerta y se veía apenado.
-¿Llevas mucho tiempo ahí parado?- alcé una ceja.
-Algo así, pero no importa.- sonrió y se recargó en la pared.
-Disculpa, he andado un poco distraído los últimos días.-suspiré y acaricié mi sien con mi mano, la cafeína comenzaba a afectarme.
Tanto Mike como yo sabíamos que estaba mintiendo, desde el incidente con la chica de cabello chocolate no volví a ser la misma persona.
-No te preocupes. Oye saldremos a tomar unos tragos ¿Te unes con nosotros?- mi amigo era tan convincente y tan fiel, parecía un Golden retriever
-No lo sé Mike.- dije con una mueca.
-Edward, tienes que despabilarte.-aclaró su garganta mientras me descubría mirando una foto de Isabella que estaba en mi escritorio.- Eres demasiado masoquista para tu propio bien.- tomó el marco de la foto y lo volteó hacia abajo.
Mi amigo tenía razón, me estaba lastimando cada minuto, cada segundo que pasaba. ¿Por qué seguía teniendo fotos de ella en mi escritorio? Esa mujer tuvo un gran impacto en mi vida, mi vida dio un giro de 180 grados al conocerla.
-¿Qué dices?- dijo Mike con ojos de perrito tratando de convencerme.
-Está bien.- me rendí y agarré mi saco para irnos.
Todos mis compañeros y amigos se animaron en cuanto supieron que iría con ellos, incluso en caso de que no aceptara invitaron a Emmett para que me arrastrara hasta el bar al que iríamos. De todas maneras si decidía no ir mis colegas y Emmett podrían arrastrarme hasta el bar. Estos hombres tenían todo fríamente calculado, en verdad agradecía todo lo que estaban haciendo por mí. Emmett y yo nos fuimos en el Volvo y el resto en sus respectivos automóviles, el transcurso fue en silencio, pero un silencio placentero; desde el día del incidente de alguna forma tuvo buenas consecuencias mi familia y yo comenzamos a ser más unidos.
-¿Cómo vas en el trabajo?- pregunté para hacerle la plática.
-Pronto tendré mi primer caso de divorcio.- dijo algo desanimado y lo miré de reojo animándolo a que me contara el por qué.- La pareja ya no era feliz junta, era miserable por lo tanto discuten todo el tiempo, por eso me alegra... ambos se dieron cuenta que ya no son felices con el otro y decidieron continuar sus vidas con el otro pero lo triste es que tienen hijos, la separación será difícil para ellos.
-No supongas, será difícil para ellos pero con el tiempo entenderán porque lo hicieron- fruncí el ceño mientras seguía el carro de Mike, no tenía ni puta idea de dónde íbamos.-Lo bueno es que nosotros nunca tuvimos que pasar por eso.
-Exacto, nuestros padres son el ejemplo exacto de un perfecto matrimonio.- ambos suspiramos, llámenme romántico pero en verdad anhelaba una relación como la de mis padres, pensé que la había encontrado pero una vez más me encontraba perdido. -¿Qué más me cuentas?
-Me encontré a Alice la semana pasada.- dijo mi hermano de repente cambiando el rumbo de la conversación abruptamente, sentí como mi ritmo cardíaco paraba lentamente, hace mucho que no sabía noticias de la familia Swan.
-Oh... Pensé que se habían mudado o algo por el estilo- alcé ambas cejas.
Emmett se quedó callado como si no quisiera hablar del tema pero yo quería saber más. Mike tenía razón me gustaba auto destruirme pero tenía que preguntar. -¿Iba sola? ¿La saludaste?
Emmett suspiro, no planeaba contarme.
-Por favor.- supliqué.
-No lo sé, hombre. Así no la vas a superar
-Sé que ver a Alice tuvo un gran impacto en ti también.- gruñí recordándole que no era el único que había salido con una Swan.
-Tienes razón, me lastimo mucho ver a Alice pero... - vi a Emmett por unos segundos, estaba sufriendo.- Creo que lo masoquista es algo de familia- río en seco, fue una risa sarcástica.
-¿Y bien?- lo animé a continuar
-Pues fui a un café para encontrarme con un cliente y casualmente Alice estaba ahí con un montón de bolsas, apuesto a que salió a comprar -ambos sonreímos, estaba loca por las compras- me acerqué y la saludé, estaba muy sorprendida de verme al igual que yo. Hablamos de cosas triviales, ella sigue estudiando aquí y pues me dijo se había mudado a un nuevo departamento más pequeño y que tiene un trabajo de medio tiempo en una boutique.
-¿En serio? Wow. -hubo un incómodo silencio, él ya sabía lo que quería saber en especial.
-Edward, se fueron en caminos separados- me dijo frustrado-Me dijo que Bella se había mudado a Florida y Rosalie se había ido a Boston. Las cosas no iban del todo bien y Alice está deprimida pero ella se mantiene optimista
¿Separadas? ¿Pero por qué? Si ambas eran muy unidas, como mejores amigas. Ahora millones de preguntas rondaban por mi cabeza, al principio me arrepentí porque no dejaba de hacerme daño pero por otra parte sabía que estaba viva y bien. Maldita sea ahora no iba a poder sacarme a bella por lo menos en una semana.
-Florida ¿tan lejos?- fruncí el ceño- ¿Es todo?
-Sí, no me quiso contar más porque -comenzó a enlistar con sus dedos las razones- son asuntos que no nos incumben, Edward aunque nos duela ya no formamos parte en sus vidas y en la familia de ellas, tercera... Vio como moría lentamente cuando hablamos de Rosalie, me estaba torturando y decidimos ya no hablar de ello.
Dejamos de hablar de la susodicha y dimos por finalizada la plática. Estacioné el auto y me di cuenta que estábamos en un Johnny Rockets, me sentía fuera de lugar.
-Pensé que Newton dijo que a un bar- bufé
-Oh vamos no te pongas de especial. Esta bien que rompas la dieta de vez en cuando. -golpeo mi hombro mientras esperábamos a los demás afuera- Parecía un milagro cuando aceptaste salir, me alegra. Hace mucho que no sales. Ahora que recuerdo después de aquí nos a Central Park.- me dijo sumamente animado, parecía un niño.
-¿Para? ¿Tienes algo que hacer?
-Para ver y encender los fuegos artificiales tontito- ¿fireworks?
-¿Qué día es hoy?- pregunte sintiéndome completamente perdido
-¡4 de julio!
¿Cómo se me pudo haber olvidado?
Entramos al restaurante, Mike ya había hecho una reservación. El restaurante estaba llenísimo había mucha gente vestida con los colores de la bandera de Estados Unidos, debido a la ocasión obviamente. Mucha gente iba informal y yo me sentía fuera de lugar con mi traje nos sentamos en nuestra mesa y comencé a observar el menú, pedí lo primero que vi en la carta, una hamburguesa y una malteada. Después de haber pedido la orden, todos comenzaron a pláticas sobre temas triviales pero yo no formaba parte de la conversación, estaba ahí perdido como si fuera un mural pintado, comencé a mirar a todos lados mientras traían nuestra orden y algo llamo mi atención una familiar maraña de cabello color chocolate... ¿Era ella? No podía ser posible. La cafeína me estaba volviendo loco…. Estaba alucinando.
Bella POV
(2)Había tomado un vuelo desde Florida para irme a Nueva York, le había prometido a Alice que pasaría el cuatro de julio con la condición de que Rosalie no fuera. Las cosas se pusieron bastante feas desde que salí de prisión, con tan sólo de pensar las noches en la cárcel... Son abrumadoras, por la fianza que mi familia y Jenkins me ayudaron a pagar porque lograron negociar con el juez logré salir antes pero no me zafaría con facilidad, ahora me encontraba en libertad condicional, le pedí permiso a mi conserje -me asignaron uno después de haberme dado la libertad condicional, tenía que verlo cada mes y contarle como me iba con todo, era una clase de psicólogo.- tuve que pedirle que me asignara otro conserje porque tenía en mente mudarme, porque me sentía sumamente avergonzada de vivir ahí, no podría ver a Edward con la misma cara. Lo peor de todo es que me dolió irme porque en verdad lo seguía amando y me sentí como una tonta después de haberlo lastimado, tarde o temprano algo iba a salir mal en mi plan pero no pensé que todo saldría mal. Sabía que Alice muy en el fondo sabía que me iba a enamorar de Edward y ahora me odiaba por todo el daño que le hice a una familia tan buena como los Cullen –no sólo lastimé a una persona, lastime a mucha gente que me estimaba y me quería.- Decidí alejarme de Nueva York por varias cosas entre ellas eran por el bien de Edward y separarme de Rosalie.
Rosalie se enojó demasiado conmigo cuando no le confesé a la policía que ella también robaba autos, me gritó e incluso estuvo a punto de golpearme por no haberla culpado a ella. Lo hice por su bien ella no había tenido atecedentes penales en el pasado y yo sí, era más facil que me metieran a mi en vez de a ella, lo hice para protegerla no para llevarme todo el crédito, y para que siguiera con su vida y las cosas no se arruinarán con Emmett, yo sabía que el amor de esos dos tortolos era incondicional. Y para que todas las cosas estuvieran bien, tuve que hacer un sacrificio. Renuncie a mi libertad por el bien de todos, Alice me dice que tengo la manía de sobreproteger a la gente a costa de lo que sea. Y tenía razón pero desafortunadamente no podía cambiar mi forma de ser.
Después de un largo y cansado viaje en avión, llegué al aeropuerto estaba llenísimo de gente. Ahora me lamentaba y deseaba haber llegado un día antes, esta vez con sólo una maleta, me quedaría solamente por un par de días y regresaría a mi nuevo hogar antes de que mis deseos de volver a Nueva York sean más grandes.
Un pequeño duende con un cartel adornado de varias cucherías como brillantina, serpentinas y la verdad era el cartel más loco y más creativo que mi hermana había hecho, sabía que era mi hermanita porque el cartel era más grande que la persona que lo sostenía y el cartulina decía "bienvenida a casa, Bella". Mi corazón se alegró al ver el cartel porque extrañaba a Alice más que a nadie en este mundo pero no podía regresar, no todavía; agarré mi pequeña mochila con más fuerza y corrí hacia ella como en las películas románticas cuando los enamorados se reencuentran después de mucho tiempo -hasta corrí en cámara lenta para agregarle más emoción y drama- sólo que la persona que se encontraba al otro extremo no era mi amado, sino mi hermana. A veces, corrección todo el tiempo extraño a Edward hasta imagino su cara por donde quiera que vaya.
-Alice, no debiste – le di un enorme abrazo de oso y besé la parte superior de su cabeza.
-Shhh basta de tus sermones ¿Te quedarás para siempre verdad?- me dijo viéndome totalmente ilusionada.
-Ali… sólo traje ropa para hoy y mañana.- suspiré y ella frunció el ceño.- Dame tiempo nena.
-Está bien.- bufó pero sabía que se había molestado conmigo.
El camino al nuevo departamento de Alice fue en silencio y muy largo ¡Cómo había extrañado el tráfico de Nueva York! Después de casi una hora al fin llegamos a nuestro destino. Al entrar a su departamento dejé mi mochila en su sillón y me detuve a mirar alrededor, ésta era la segunda vez que iba ahí. No visitaba a Alice tan seguido por varias razones, la primera no tenía tanto dinero como antes como para estar yendo y viniendo de florida hasta Nueva York cada fin de semana, segunda una parte de mí sabía que Alice mantenía contacto con Rosalie –yo no me llevaba tan bien con ella- y yo no tenía problemas con ello y si los tuviera no podría obligarle a Alice parar de hablarle a ella sería absurdo e infantil, ella seguía y seguirá siendo nuestra hermana hasta el fin de los tiempos pero yo sabía que Rosalie siempre iba a visitarla, ella vivía más cerca que ella y por ende… la envidiaba.
-¿Estas enfadada conmigo?
No me contestó, lo tomé como un sí.
-Estas más bronceada.- mencionó mi hermana mientras se quitaba sus botas y encendía el televisor.
-Las ventajas de vivir por la playa- le guiñé el ojo mientras agarraba mi cabello en un gran moño con una pluma que me encontré por ahí.- Ya no parezco vampiro, no te vendría mal venir a Florida.
-Sabes que aquí pertenezco.- mordió una galleta mientras no le quitaba la mirada al televisor.
Rodeé los ojos.
-Alice, me encantaría que te fueras a vivir conmigo pero yo sé que aquí esta tu mundo. No soy tan egoísta como para obligarte, lo mencioné porque pensé que no te vendría mal pasar unas vacaciones de verano conmigo.- me senté junto a ella y cruzo los brazos. ¿Qué mosca le había picado? ¿Por qué era tan hostil conmigo?
-Ya tengo planes con Rosalie para este verano.
-Yo sólo sugería-dije con voz más marcada y seca.- Alice ¿Vas a estar viendo la televisión todo el día?- pregunté dolida.
-Sí ¿Tienes algún problema?
Suspiré frustrada, no entendía sus cambios repentinos de humor. Sabía que estaba enfadada conmigo porque aún no me mudaba de nuevo a NYC pero tenía que entenderme por otra parte me sentía mal porque no me veía tan seguido y para ser honestos extrañaba que me hiciera fiestas las escasas veces que iba., no estaba de humor como para pelear con mi hermana favorita así que cerré el pico y tomé mis cosas.
-Está bien. Disfruta tu programa, iré a casa de papá.
-Rosalie esta ahí.
-Bueno, iré con Jacob.- Mencionar el nombre de mi amigo me trajo gratos recuerdos tanto buenos como malos desde hace tiempo que no hablaba con él y lo extrañaba, abrí la puerta de la casa dispuesta a irme.
-Jacob está en Forks.
-¡Iré a un maldito hotel entonces!- alcé la voz.- Ya sabes mi número telefónico cuando estes de buenas y quieras hacer algo conmigo me avisas pero no me avises tan tarde, puede que tenga planes después.- gruñí. Tenía que trabajar con mi temperamento pero Alice me estaba sacando de mis casillas.
-Bella, espera…-Alice se paró del sofá en menos de lo que canta un gallo y sostuvo la puerta.-En verdad lo siento, estoy actuando como una verdadera patada en el trasero.
-Leíste mi mente.- una sonrisa sarcástica apareció en mis labios, para qué le mentía si era verdad.
-Lamento esto es que estoy enojada porque pensé que esta vez venías para quedarte.-suspiró alborotándose los cabellos.- Sé que necesitas tiempo pero… cuando te fuiste me sentí traicionada.- abrí los ojos sorprendida.- Me prometiste que siempre estarías a mi lado y que la familia estaría bien pero me fallaste.- golpe bajo.- La familia se separó y estoy muy triste.- se me hizo un enorme nudo en la garganta.
-Mira Alice, si pudiera ahora mismo me mudaba contigo pero ¿Qué hago con el departamento de florida? Corazón, en Florida tengo un departamento, amigos, un trabajo… yo ya tengo una vida allá, y siento mucho haberte traicionado. Lo que menos quería era afectar a mi familia, y lo sabes bien.- acaricié su hombro con tacto y amabilidad pero ella ya estaba llorando.
Demonios, Alice era bastante manipuladora. Siempre hacía la misma jugada desde que éramos pequeñas y como éramos tan bobas siempre hacíamos lo que la niña quería.
-Podríamos ocupar tu departamento de florida como casa de verano. Al fin ya terminaste de pagarla.- se secó las lágrimas pero nuevas seguían brotando de sus hermoso ojos chocolate.
-Alice, desearía que la vida fuera así de simple pero no lo es. Lo sé porque tuve que aprender de la manera dura.- le recordé con la mirada aquel rollo de Edward y de nuestro pasado.- Aparte tendría que ahorrar dinero para un nuevo departamento.- Alice me miro con cara de que podía vivir con ella pero yo negué con la cabeza.- Tú necesitas tu espacio al igual que yo.- abrió la boca para interrumpirme pero alcé mi dedo anular rogándole que me dejara terminar.- Y soy demasiado orgullosa como para pedirle asilo a mi papá, sabes que odio depender de otras personas.
-Pero…
-Alice, sólo dame tiempo. Te prometo que para el próximo 4 de julio ya estaré viviendo en Nueva York.- mi hermana sonrió sin ganar y por acto de magia sus lágrimas desaparecieron.
-Esta bien.- limpió su nariz con la manga de su chaqueta.-
-Lagrimitas de cocodrilo.- reí mientras besé su coronilla.- Ya que arreglamos las cosas entre nosotras ¿Cuáles son los planes para este día festivo señorita Alice?
-Estaba pensando en ir a Johnny Rockets y de ahí ir a lanzar cohetes a central park
-¿Es legal?- alcé la ceja mirándola.
-¿Comer en Johnny Rockets? Por su puesto.- dijo entre risas y le solté un leve zape.- Claro que sí Bells. ¿Qué usarás?- me preguntó interesada.
-Unos shorts y una camisa con la bandera de estados unidos.- Alice me miro como si estuviera cometiendo un suicidio a la moda.
-Oh no no no no. Mi hermana no usará esos harapos en este día.
-Alice, no quiero jugar a Barbie Bella.- dije gimiendo.
-Vamos sólo por hoy, casi no vienes ¿Sí? Por fa- suplicó.
Tenía razón, la tortura solo duraría por un día aparte casi no veo a Alice, la verdad extrañaba ser su pequeño conejillo de indias.
-Está bien.- acepté.- Tu ganas, pero no me pongas nada de pasarela, mantenlo a mi estilo ¿Ok? Quiero sentirme cómoda y moverme con facilidad.- le puse ojos de pistola.
-Lo prometo.
Mientras Alice me arreglaba hablamos de varias cosas, entre ellas su escuela, de mi nueva vida en Florida, entre otras pero por ningún motivo hablamos sobre los Cullen. Lo cual mi mente agradeció pero mi corazón se moría por saber que había sucedido con el chico de orbes esmeraldas.
-¿Qué tan seguido viene Rosalie?- mordí mi labio lamentándome.
-Muy seguido para ser honestos pero cada vez que viene siempre se queja de que te fuiste o llora por Emmett.
-Ya sabe por qué me fui.
-La verdad no, siempre se está culpando.
-Intentaré hablar con ella después.- me sentí mal al saber que mi otra hermana no la estaba pasando del todo bien.
-¿Por qué no ahora?- inquirió Alice alzando ambas cejas.
-No quiero arruinar el cuatro de julio con peleas, ambas sabemos cuánto aborrece mi existencia.
-Es nuestra hermana, jamás haría eso.
-Si supieras de las cosas que me hizo el día en que confesé a la policía todo lo sucedido.- cerré los ojos cuando sentí que me halaban con fuerza el cabello y mi hermana se disculpó con un susurro.- mejor no hay que hablar de ello. ¿Qué tal el galán?- pregunté cambiando de tema.
A mi hermana se le cambió la mirada cuando le pregunté por Jasper, los ojos le brillaban. Estaba enamorada, lo sabía porque yo llegué a verme así.
Gracias a dios Alice hizo caso a mis peticiones y no me obligo a usar algo tipo pasarela de modas, sólo me dio un par de shorts a la cintura de denim y un tank top con la bandera de USA, debajo del tank top usé un top de encaje azul y para finalizar mis converse rojos, me gustaba como me veía y el maquillaje fue simple sin exagerar los labios los tenía de un rojo potente un poco de rímel y listo pero Alice dibujo en mi mejilla tres pequeños corazones de los colores de la bandera. También mi hermana dejó que mi cabello natural –ondulado- cayera sobre mis hombros pero me puso una especie de corona de flores en el cabello y unas cuentas trenzas pequeñas sueltas.
En cuanto a ella, uso igual unos shorts del mismo tipo que los míos sólo que los de ella era casi blancos pero no se separaban del matiz de azules, un suéter demasiado holgado conmemorativo con el día en que estábamos celebrando y unos sneakers blancos, ella si exagero un poquito con el maquillaje pero no importa, estaba en todo su derecho me obligo a dibujarle un enorme corazón en la mejilla y en la otra la palabra "made in the usa", se peinó de media cola de caballo con un moño de la bandera, me pareció adorable y no me había dado cuenta de lo largo que ahora estaba su cabello.
-¿Y ese milagro que dejas que tu cabello este más largo?- pregunté mientras me arreglaba la corona en el espejo, recordando como Alice siempre cuando le crecía apenas tres centímetros siempre se lo cortaba.
-No sé, quiero un nuevo look. Me harté de lo corto.- se encogió de hombros mientras agarraba una pequeña bolsa donde guardo las llaves y su celular.
-¿Tendremos que pasar a comprar los fuegos artificiales o como se llamen?- crucé los brazos y ella sonrió inocentemente.- Ya me lo imaginaba.
Tomé mi celular y mi cartera, los guardé en la pequeña bolsa que Alice me había prestado y abrí la puerta haciéndole el gesto de que saliera ella primero y ella corrió como niña pequeña.
-Johnny Rockets aquí vamos.- gemí por lo bajo.
-¿Qué pedirás?
Mi hermana me preguntaba mientras caminábamos al restaurant, ella no vivía tan lejos de Central Park y el lugar a donde íbamos estaba prácticamente en frente del parque.
-Una malteada de chocolate definitivamente.- suspiré.
-Suena a que hace tiempo que no comes comida rápida.
-En efecto enana hermosa- le saqué la lengua.- La comida rápida y el calor infernal de Florida no combinan, aún no me acostumbro.
Edward POV
Afortunadamente salimos del restaurante al mismo tiempo que las chicas que había estado espiando hace rato, como central park no estaba tan retirado de donde habíamos comido decidimos irnos todos caminando. Perdí a Emmett en el camino, más bien yo me alejé mientras el compraba cohetes en mercados ambulantes durante nuestra caminata. Me escapé porque no quería perder de pista aquella melena que se me hacía familiar, la chica que probablemente sería ella. No venía sola, venía con otra chica de cabello más obscuro que el de ella y era algo largo pero lacio.
-Hey iré a comprar de las esas varitas que sacan chispas.- dijo una voz familiar ¿¡Era Alice!? Wow ¿Cuándo le creció tanto el cabello? ¿Será su amiga o su hermana?- Bells no te muevas de ahí.- le ordenó. Oh dios, mi corazón parecía como el de un colibrí, era Bella, mi Bella.
(3)Se sentó en el suave verde pasto, mirando los fuegos artificiales. Se veía entretenida ¿Vendrá con un acompañante? ¿Se habrá dado cuenta que yo estaba ahí? ¿Debería hablarle? Mi corazón me decía que lo hiciera pero mi mente me decía que me alejara. Ya me había recuperado lo suficiente como para perderla otra vez.
Maldita sea, escuche a mi corazón y me senté a lado de ella. Y me deslumbré al verla, se veía más hermosa había extrañado todo, sus labios, su nariz respingada, sus ojos marrones, todo. Mientras seguía mirándola con atención me di cuenta que… se veía diferente también, estaba algo bronceada, su cabello estaba más largo y más estaba más delgada ¿Habrá estado haciendo ejercicio?
-Siento que alguien me está mirando fijamente. ¿Por qué me está mirando fijamente?- susurró para sí misma y miro por el rabillo de su ojo y se sobresaltó.-No es posible.- cerró los ojos y sacudió la cabeza.- Ya estoy alucinando otra vez.
¿Seguía pensando en mí? Mi corazón se estremeció. ¿Después de todo este tiempo?
-Si estoy alucinando con él ni siquiera soy original, me lo imagino en su traje.- seguía con los ojos cerrados hablando para sí, en verdad pensaba que era un producto de su imaginación, reí. Había olvidado lo tierna y adorable que podía ser.- Cuando abra los ojos ni siquiera va a estar ahí.
Suspiró decepcionada y lentamente abrió los ojos, coloqué mi mano sobre la suya y sentí como una chispa surgía entre nosotros pero nada más. Estaba decepcionado, pensaba sentir algo más potente pero… ¿ A Bella le habrá pasado lo mismo también? Ella quitó la mano inmediatamente, seguramente no sentí algo más porque nuestras manos apenas rozaron.
-No estas alucinando, estoy aquí.- dije con mi mejor sonrisa torcida.
-¡Edward!- se llevó la mano a la boca, estaba sorprendida.-¿Qué haces aquí?
-Pues vine con Emmett y unos amigos a ver los fuegos en Central Park ¿Qué crees que hacía?
-Por un momento pensé que….- rió.- Nada. Sargento Cullen, wow cuánto tiempo sin vernos han sido…
-Un año y casi 4 meses- interrumpí.- Pero, no los estaba contando.- mi subconsciente quería darme una patada en el trasero.
Estaba nervioso, un torbellino de emociones estaba pasando en mí. Nos estábamos hablando como si nada hubiera pasado entre nosotros, desearía que las cosas fueran fáciles pero desafortunadamente no eran así. Ahora tenía que poner mi faceta seria no quería abrirle mi corazón de nuevo y que ella lo rompiera una vez más.
Un silencio bastante incomodo de apoderó del momento.
-Y bueno… ¿Tú qué haces aquí?- tosí incómodamente mirando al cielo.
-Vine a visitar a Alice.- seguía siendo amable pero ahora hablaba en susurros como si tuviera pena de que la vieran conmigo.
-¿Visitar? –alcé las cejas.- ¿Ya no vives aquí?- la miré, estaba al tanto de unas cosas pero quería comprobar de que fuese real todo lo que me había dicho momentos antes mi hermano.
-No.- dijo tímida y miró hacia el suelo.- Pedí permiso para mudarme a Florida y bueno ahora vivo allá.
-Oh ya veo… ¿Qué has hecho?
-Nada interesante en realidad.- se encogió de hombros y abrazó sus piernas mirándome a ratos.- Trato de no volver a viejos hábitos.
¿A qué se refería? La miré fijamente en busca de más información acerca de ella pero no dijo nada, quería saber todo. Quería recuperar el tiempo perdido.
-¿Podrías dejar de mirarme así? Resulta…. Intimidante. – me miró y alzó la ceja.
-Lo lamento.
-Descuida.- sonrió, había extrañado su sonrisa.- ¿Qué tal esta tu familia?
-Bien, ya sabes todos haciendo lo mismo de siempre.- suspiré.
-Oh… ya veo..- soltó una risita.
-¿Qué sucede?- pregunté intrigado.
-¿No te molesta sentarte en el pasto y ensuciarte?
-Claro que no.
-Bueno, tenemos eso en común. Es bueno saber que seguimos teniendo cosas en común.- susurró lo último pero logré escucharla, después miró mi atuendo de arriba para abajo- ¿Es el traje de Alice?- se le rompió la voz.
-Te diste cuenta.- sonreí sin ganas, ni siquiera me había dado cuenta que estaba usando específicamente ese traje, ¿Destino, tal vez?- Prométeme no decirle a tu hermana.- supliqué y la sonrisa volvió a aparecer sólo que ahora ya no era la misma de antes.
-Promesa de boy scout. – y más recuerdo llegaron.
Silencio incómodo. Tarde o temprano alguno de los dos tendría que hacer la pregunta.
-¿Sales con alguien?- y fue ella quien decidió hacerla.
Miente.
-Ah sí- me sorprendí con la naturalidad que esa palabra salió de mis labios pero al verla me arrepentí de haberlo dicho, su rostro expreso dolor y se me rompió un poco el corazón, tenía que remediar las cosas...- Pero no es nada serio.- traté de medio arreglar las cosas pero me pegue después por haberle dado explicaciones a una persona que no las merece-¿Y tú?
-No.- la miré a los ojos y supe que me estaba diciendo la verdad. -¿Sabes una cosa?- después de dos largos minutos de silencio ella comentó encendiendo un cigarrillo, inhalando y sacando una gran bocanada de humo por la nariz. Ahora entendía un poco cuando me dijo sobre "malos hábitos" probablemente hablaba sobre fumar cigarrillos, Alice odiaba verla fumar. ¿O tal vez se refería a robar autos?
-¿Qué pasa?- la miré y tenía los ojos llorosos, me arrepentía de haberle mentido era obvio que ambos seguíamos dolidos y sentíamos cosas por el otro.
-Si en estos momentos estos fuéramos nosotros conociéndonos por primera vez.. Haría todo de nuevo.- me respondió con una sonrisa triste que me rompió el corazón.
-¿A qué te refieres?- tragué saliva audiblemente.
-El engaño que hice para protegerte, las mentiras, el romance, los errores. Todo…Todo lo haría de nuevo
-¿Eso qué significa?- ella estaba mirando al cielo y vi como una lágrima se escapaba de sus ojos y caía sobre su mejilla.
-Que todavía te amo.- dijo con voz llorosa.
Se me hizo un nudo en la garganta al escuchar esas palabras, tanto yo como mi corazón no estábamos preparados, cerré los ojos escuchando sus palabras una y otra vez en mi mente, como una grabadora. ¿El engaño que hizo para protegerme? ¿De qué estaba hablando?
Cuando abrí los ojos, tenía millones de preguntas para ella, quería y exigía explicaciones pero cuando me apresuré a mirar a donde ella estaba sentada… ella ya no estaba ahí se había ido por segunda vez y me había dejado con la palabra en la boca una vez más. Me levanté en un dos por tres y comencé a buscarla por todo Central Park, pero ya no estaba… había desaparecido.
Sentí una mano tosca tomar mi brazo y me sobresalté. Era Emmett
-¿Edward estas bien?- tres arrugas aparecieron en su frente y me miraba preocupado.
-¿Si?- parpadeé muchas veces.
-Viejo ¿Dónde estabas?- soltó mi brazo y me miró algo molesto, lo había abandonado.
-Es que me…. Me pareció ver a alguien que conocía y quería acercarme para ver si estaba en lo cierto, he andado algo curioso.- solté una risa seca.
Emmett no se tragaría eso, sabía que había pasado algo pero no quería hablar de ello.
-Si tú lo dices.- se encogió de hombros y me dio unas luces.
"Será como si nunca hubiese existido". Las palabras de Bella resonaron en mi cabeza, y sentí un nudo en la garganta.
-Como si nunca hubieses existido.
Y diciendo esas palabras cerré las puertas de mi corazón bajo llave.
No me odien askdjlajsdklasd jajja :') quise que el final fuera algo dramático. No tardé demasiado en actualizar porque el final ya lo tenía escrito desde hace meses. Ya estoy comenzando a trabajar en la secuela así que no se preocupen no las dejaré con cara de "what", decidí llamarla Perfect Stranger [perfecto extraño] ;) No creo tardar mucho en subirla (La subiré después de que terminé con mis examenes). ¿Qué les pareció? ¿La amaron? ¿Lo odiaron? Ah bueno feedbacks are aprecciated J gracias por leer guapuras. ¡Nos estamos leyendo.!
