Seguimos.
Últimamente en mis fics ya no pongo notas al inicio, así que he perdido práctica. No digo nada.
EN PARTE
Parte XXI: Sí, pero no, pero sí, pero no, pero…
Sirius estaba acomodando la manta, y un par de cojines que había traído ese día – estaba harto de terminar con el culo destrozado por estar sentado durante horas encima de piedra -, cuando Severus entró, estrictamente puntual, como siempre. Le sonrió y éste le devolvió el gesto.
Sirius no se imaginaba cómo podría sentirse más feliz.
…
.- Oye, en un par de semanas es la salida a Hogsmeade – dijo de pronto Severus, algo nervioso. Aunque Siriu no lo notó.
.- Mh mh – fue toda la respuesta que le dio, demasiado distraído en comerse la última chocolatina y seguir acariciando la espalda de su novio. Su novio. Que bien sentaba poder pensar así.
.- Estaría bien… Vernos, por ahí.
.- Mh mh.
.- E… Ir a las Tres Escobas, tal vez, a tomar algo. Juntos.
.- Ajá.
.- Y al final del día… Podríamos ir a ver la Casa de los Gritos.
Sirius entonces le prestó atención. Se irguió de pronto y le miró intensamente. El slytherin evitaba mirarlo, estaba algo sonrojado y jugueteaba con sus manos, las cuales seguramente habían empezado a sudar. Un escalofrío recorrió el cuerpo del más alto.
.- Verás, me han comentado que… - siguió el de la casa de las serpientes – Es un sitio tranquilo, en realidad. Lucius me ha comentado como entrar y es…
.- Sé cómo se entra – le interrumpió entonces. También sabía a lo que iban allí las parejas. Bueno, al menos a lo que iban allí antes de que se volviera oficialmente "La Casa de los Gritos" por culpa de su amigo licántropo.
.- Oh. Oh. Por supuesto. Seguro que has… Que tú ya… Bueno, no es que…
Oh, por Merlin. Severus quería… Él quería… Ah… Bueno, que quería acostarse con él, vamos. Nunca había pensado en ello. Bueno, claro que lo había hecho. Era un adolescente con necesidades y no se avergonzaba en reconocer que últimamente, cuando se entretenía consigo mismo, imágenes de Severus y él invadían su mente pero… Nunca se lo había planteado seriamente. Porque el slytherin nunca había mostrado demasiado interés en el tema.
Sí que participaba en sus actividades como pareja, pero nunca las empezaba. Siempre parecía más aceptarlas que otra cosa. Y era Sirius el que siempre estaba constantemente tocándole, como momentos antes. O pidiendo que se vieran. O iniciando sus conversaciones a través de notas en las pocas clases que compartían. Por favor, si era incluso patético lo suyo.
Pero ahora… Había sido él, Severus Snape, quien había sugerido verse. En Hogsmeade. Como en una cita. Y terminar su día en la Casa de los Gritos, la cual era el picadero oficial de Hogsmeade - reconocido y sabido por todos los alumnos de Hogwarts. Y éste creía que él ya había estado allí. Oh, mierda.
.- Severus – dijo entonces, llamando la atención del otro que se había perdido en sus propios pensamientos y que seguía murmurando cosas sin sentido. – Severus, me encantaría ir contigo a Hogsmeade. Tener una… ¿Cita? – preguntó. Bueno, una cosa era suponer y la otra estar totalmente seguro. Tal vez Severus no sabía exactamente lo que le había pedido, aunque conociendo a Lucius dudaba que hubiera elidido ese hecho. Aunque bien pensando, conociendo a esa rubia serpiente tal vez había evitado comentarle ese hecho a su amigo para verlo mortificado. Así era la amistad entre los de esa casa.
.- ¿En serio? – respondió y preguntó a la vez, con un tono de esperanza en la voz que hizo que Sirius se muriera de ganas de abrazarlo.
.- En serio – comentó, sonriéndole. – Pero… Lo de la Casa de los Gritos… ¿Sabes a lo que…?
No tuvo que ni terminar la pregunta. El enorme sonrojo que en esos momentos invadió toda la cara – incluyendo orejas y cuello – de su pareja fue toda la respuesta que necesitó. Además, Severus se mordía el labio inferior y volvía a evitarle la mirada.
.- Eso también me encantaría, no sabes cuánto – dijo entonces, para luego abrazarle y empezar a repartir besos en su cuello, para luego pasar a sus mejillas y finalmente a sus labios. Severus tembló un poco ante ello y soltó un suspiro de alivio y satisfacción. – Y para que lo sepas… - susurró entonces, en su oreja – Nunca he estado allí, no en ese sentido quiero decir.
.- ¿En serio? – volvió a preguntar el más bajo, escondiendo la cara en su cuello y besándole de pronto. - ¿Y todas tus…?
.- Tú eres el primero, Severus.
Y Sirius juraría toda su vida que, en ese momento, pudo sentir como el otro sonreía de pura satisfacción ante ese hecho.
-oOo-
Pero el destino a veces no quiere que ciertas cosas ocurran.
A la semana y media de aquella conversación, a tres días de su salida a Hogsmeade, después de días de deseo contenido, expectación, miradas intensas y besos que se alargaban más de lo normal… Una guerra, indeseada por todos, estalló.
Fin de la parte veintiuno
Queda poco, muy poco, para el final. Me voy a llorar a una esquina. Bye.
Riku Lupin
