Capítulo V:

El día estaba claro, y podía ser un buen día para ir de caza, pero estábamos en tiempo de abstinencia. Lo ocurrido con los agentes, semanas atrás, aún nos tenían alerta.

La comida comenzaba a escasear, y eso me preocupaba. Las pocas reservas que teníamos se acabarían pronto, y temía que algo peor llegara a ocurrir.

No lo dudé mucho y me vi obligada a pedir otra tesela, sin decírselo a nadie, con excepción de Lily, quien terminó por saberlo e insistió en acompañarme. Bueno, no era la primera vez que lo hacía. Pedir teselas, era una vieja costumbre mía

Nunca salía mi nombre, ni esperaba que saliera. Para mí, eso sólo era cuestión de suerte.

-¿Ya viste?-me preguntó mi prima señalando a la plaza central.

Giré mi rostro y noté que eran banderolas. Al parecer, ya empezaban a decorar el lugar para la cosecha que sería dentro de una semana.

El tiempo pasa muy rápido, pensé.

-Espera…-me dijo Lily antes de llegar al edificio.-… ¿Estás segura sobre esto?

-Sí.-contesté.- Las reservas están por acabarse y no quiero pasar hambre como cuando éramos niños….

-Podemos pedirle alimentos a tía Fleur, o a tía Angelina...

-Ellas están igual o peor que nosotros, no podemos arrebatarles lo poco que tienen… Lo que dijo la tía Angelina, fue sólo como consuelo… Apenas, si tienen para comer… ¿Acaso no te dijeron que Fred II, salió lastimado en las minas y ya no podrá trabajar por un tiempo?

-Sí, lo sé, Rose…-soltó algo fastidiada- ¿Cómo no voy a saberlo, si estuve contigo cuando nos dieron las noticias?

-¿Entonces, por qué sigues insistiendo?...-le inquirí.-Ya hablamos de esto en casa, y te ofreciste a acompañarme…

-Yo apenas tengo cuatro teselas, déjame pedir a mí esta vez…-me interrumpió.

-Debes estar bromeando…-le increpé.- Ni tu o Hugo, tomarán una tesela más.

-Pero tienes dieciocho teselas.-contestó nuevamente obstinada.

-Y Albus tiene veintisiete, y James cuarenta, y así hasta llegar a las setenta teselas que llegó a pedir Louis y jamás salió cosechado… -le dije sarcástica.-Sólo quédate en silencio, y limítate a observar.-finalicé al notar que ya habíamos llegado al Edificio de Justicia.

Hice todo el trámite, y me pareció oír que Lily se quejaba en voz baja.

Luego de pedir la tesela, nos dieron un saco de aceite, cereales, velas y un par de cosas más.

Realmente, todo esto era muy escaso, y no duraría más de una semana, así que obligadamente, tendría que volver a los bosques.

Sólo, esperaba que para ese entonces, ya no hubiera agentes vigilando la zona.

-Rose…-llamó alguien a mis espaldas.

Vaya, pensé al ver que se trataba de un rostro conocido.

-Se te ha caído esto…-me dijo Scorpius Malfoy, quien sostenía un paquete de cereal y me lo daba.

-Gracias…-le dije sin esperar tanta familiaridad.

-¿Has pedido otra tesela?-me preguntó dándose cuenta de lo obvio.-Te vi en el Edificio de Justicia hace un rato…

-Sí…-se adelantó a decir Lily.

Bueno, pensé, No puedo ocultar lo obvio… ¿Pero y si se lo dice a Albus?

-Scorpius, no le comentes nada de esto a Albus…-le pedí de inmediato.-No quiero que nadie lo sepa…

El rubio, sólo sonrió con bastante ánimo.

-Las únicas veces que hablamos, siempre me pides lo mismo…-musitó de manera vacilante.-No te preocupes, no diré nada…

Scorpius, tenía razón.

Siempre le pedía lo mismo.

Tal vez, ser su amiga, no sería tan malo. A lo mucho, habíamos tenido una discusión de pequeños, pero luego de eso, nunca había intentado acercarme a él. Y notaba, que él comenzaba a hacerlo.

-¿Creen que el distrito dos vuelva a ganar este año?-nos preguntó.

-Sí, eso creo…-intervino Lily.-Siempre es lo mismo todos los años… El distrito dos o el distrito uno…

-También ha ganado el cuatro… el siete…- complementó Scorpius.- Incluso ha ganado el cinco…

-Pero nunca ha ganado el doce…-contesté pesimista, pero luego cambié de tema.-¿Effie Trinket sigue siendo la promotora de nuestro distrito?

-Sí, nunca consigue que la cambien…-soltó el rubio.-Seguirá aquí, hasta que nos volvamos ancianos…

-Sus pelucas son horribles…-agregó Lily.-Pero, me gustan sus vestidos…

-¿Cómo te puede gustar esa moda?-contesté haciendo una mueca.-Es terrible…

-Mi madre dice lo mismo.-soltó Scorpius, mientras me quitaba los sacos de cereal.-Déjame ayudarte con eso.

Asentí en silencio.

No esperaba que hiciera algo así, y aunque me resultaba difícil aceptarlo, me había sentido atraída por su amabilidad.

-Lamento, lo que ocurrió el otro día. Albus, me lo comentó…-me dijo en referencia a lo ocurrido con Nott, semanas atrás.-La próxima vez, en vez de pedir teselas, puedes pedirme ayuda…

-Gracias, Scorpius… Pero, espero que no vuelva a pasar. Esta es la última tesela que pediré este año.

-Aún así, puedes contar conmigo…-me sugirió.-Le dices a Albus que vaya a buscarme…

-Claro…-contesté.-Adios…

-Adiós…-respondió mientras se iba.

La curiosidad de Lily no se hizo de esperar. Tan pronto como Scorpius se fue, comenzó a atacarme con preguntas.

-¿Por qué le mentiste sobre las teselas?-me inquirió sonriendo.

-No tiene por qué enterarse de todo.

Lily, sonrió.

-Es la segunda vez que te acompaña a casa.-soltó.

-¿Qué quieres decir con eso?-le pregunté frunciendo el ceño.

-No lo sé… Puede que…

-Ni te atrevas a decirlo, Lily… -contesté sonriendo.-Ya verás cuando lleguemos a casa… ¿Quieres que empiece a hablar de Marcus Todd?

La pelirroja, se puso tan roja como su cabello.

Ese tal Marcus, que iba en la misma clase de ella, era su amor platónico desde la primaria.

-Eres una bruja, Rose.-me dijo sacándome la lengua.

-En cierta forma, ambas lo somos…-le dije.

Seguimos bromeando de esa forma, hasta que llegamos a casa.

Pero, desde afuera, se podía notar que había un ambiente tenso.

-Mamá…-dijo Lily sorprendida de ver a su madre.-No sabíamos que estabas aquí…

-¿Qué es todo eso?-nos preguntó tía Ginny al vernos con los suministros de las teselas.

Maldición, pensé.

¿Quién se iba a imaginar que mi tía llegaría tan temprano del trabajo?

-¿Has salido temprano?-le pregunté intentando cambiar de tema.

Ella bajó la mirada.

-¿Mamá, que pasó?-preguntó Lily preocupada.

Pero entonces, apareció la tía Fleur en la cocina con una taza de té en sus manos.

-Niñas…-nos dijo con seriedad.- Las cosas han empeorado en la fábrica… y lamentablemente, su madre y yo, fuimos despedidas…

-¿¡Qué?!-dijimos al unísono.

- ¿Qué vamos a hacer?-se cuestionó Lily al borde del llanto mientras iba a abrazar a su madre.

-Al menos, esto nos alcanzará para una semana…-les dije poniendo las guarniciones en la alacena.

-Te dije que no pidieras más teselas, Rose… -me regañó la tía Ginny, pero estaba más desganada que otras veces.

No le hice caso y seguí ordenando las provisiones.

Ahora, más que nunca, las necesitábamos.

-¿A Victorie también la despidieron?-les pregunté más calmada.

-No…-contestó tía Fleur.-Gracias a Dios, no…. Pero le han aumentado los turnos… Ya no podrá cuidar a Violet…

Asentí en silencio, y me dirigí a mi habitación.

No podía concentrarme en nada de lo que hacía. Tenía que haber una forma, de remediar toda esa situación.

Si tenía suerte, podía tomar un empleo en la zona comercial, pero para eso tendría que dejar la escuela, y ni los abuelos, ni tía Ginny, lo permitirían.

Seguí pensando en eso, hasta que prácticamente, se hizo de noche.

Dejé mis pensamientos de lado, cuando entendí que si seguía enfrascada en eso, sólo terminaría por enfermarme.

Necesitaba tomar aire y despejarme un poco.

Bajé sigilosamente, a la cocina sin que nadie lo notara, pero me encontré cara a cara con James en las afueras de la casa.

-¿Supiste lo que pasó?-me preguntó.

-Si te refieres a lo de tía Ginny…-musité- Pues, sí… Ya, lo sé…

Antes de que pudiera agregar algo más, él me cortó súbitamente.

-Haré doble turno en las minas, la próxima semana, luego de la cosecha.-dijo firmemente.

De inmediato, sentí un vacío en mi interior.

-¿Qué?...- comencé a decirle sin poder creerlo.- ¿De qué hablas? No, eso sería demasiado… No esta permitido.

-Hablé con el jefe de las minas, y lo ha aceptado…

-James… Aún tenemos el bosque…-le dije completamente preocupada, pues los trabajos en las minas eran demasiado exhaustos.-Podemos ir en la madrugada...

-Ir al bosque, es imposible en estos momentos...-me dijo.- Han despedido a mi madre, y necesitamos el dinero… Ya lo he decidido. Trabajaré doble turno, y tú, no pedirás más teselas.

-¿Quién te lo dijo?-le pregunté totalmente confundida.

-No es necesario que alguien me lo diga…-me respondió.-Basta con ver todos los suministros en la alacena… ¿No entiendes lo peligroso que es jugar con eso?

-No estoy jugando a nada… Sólo quiero evitar que pasemos hambre como cuando éramos niños…

Se quedó en silencio, pero pude notar un brillo en sus ojos.

-Lo siento…-me dijo de manera comprensiva.-Sé que sólo lo haces, porque te preocupas…

-Sí, lo hago. Y es por eso, que no quiero que hagas dos turnos. Cada día hay mas accidentes en las minas. Mira lo que pasó hace poco con Fred...

-Es la única manera de salir adelante, Rose…

Miré hacia arriba, y ahí estaba, la luna llena junto un par de estrellas, contemplándonos desde el cielo oscuro.

-¿Sabes?-me preguntó de pronto.- Ayer estaba pensando… estaba pensando en que podríamos escapar…

-¿Qué?-exclamé sorprendida.

-Podemos irnos a través de los bosques…-me decía un tanto ilusionado.-Irnos, y llegar hasta las costas…

-¿Y dejar a todos...?

-No, ellos irían con nosotros.-me respondió.-Lily, Hugo, Albus… Todos…

-No llegaríamos ni un kilómetro.-contesté resignada.- Nos atraparían, y muy probablemente, nos ejecutarían…

-Sólo era una idea…-dijo siendo realista. -Pero, cuando estás dispuesta a hacerlo…

-Serás el primero en saberlo.-solté como de costumbre, para luego dirigirme en dirección a la casa.-Entremos, James… ya está haciendo frío… -finalicé.

Me hizo caso, y de un modo u otro, al fin habíamos hecho las paces.

Al ingresar, noté que la destartalada televisión que teníamos en la sala, comenzaba a retransmitir los juegos del año pasado.

Y así sería durante toda esa semana.

Las calles ya estarían decoradas, y la gente buscaría pasar más tiempo en familia, antes de que la temible cosecha llegara.


En el próximo capítulo, la esperada "Cosecha"...