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Capítulo VI:

Amarré mi cabello en una trenza, y lo decoré con una cinta azul.

Mientras lo hacía, pensaba en la última conversación que había tenido con Scorpius.

Deseaba tanto que se repitiera.

-Mírate…-me desconcentró Lily.-Luces hermosa.

Sólo le sonreí.

-Tú también lo estas...-le dije acomodando su cabello.

-Tal vez, añada algo a mi vestido...-dijo algo desanimada.-No lo sé...

Siempre era lo mismo todos los años.

-Tienes miedo… -sentencié de manera comprensiva al darme cuenta de su ánimo.- No va a ocurrir nada, Lily… Nunca ocurre nada…

La abracé, y no pude evitar sentir miedo también. Era imposible no tenerlo.

-No hay que llorar…-dije animándola al notar que tenía los ojos vidriosos.- Pensemos en la fiesta que siempre hay, luego de la cosecha….

-Lo sé…-musitó.-Es sólo que no debí haber visto la retransmisión de los juegos…

-No te preocupes. Yo también los vi…-le dije cambiando de ánimo.-Es costumbre verlos, Lily.

Sin decir más, bajamos al comedor, dónde la mayoría de nuestra familia estaba esperando.

-¿Están seguras que no quieren desayunar?-nos preguntó la abuela.

-No.-respondí, de inmediato.

-Comeremos luego, abuela.-comentó Lily, mirándose en el espejo.

Estaba por agregar algo más, pero me sentí observada.

-¿Nerviosa?-me preguntó James mirándome fijamente.

-¿Y quién no?-contesté sin ganas.

Se notaba que quería decirme mucho más, pero la presencia de nuestra familia, lo hacía contenerse.

-¿Podemos hablar, cuando acabe la cosecha?-dijo poniéndome algo incómoda.

¿Por qué de todas las chicas que habían en el distrito, le tenía que gustar yo?

-Sí, claro.-respondí, mientras Hugo y Albus, bajaban desordenados.

De inmediato, intentaron arreglarse, pero siempre era así todos los años.

-Es mejor que vayamos yendo…-ordenó tía Ginny tomando su abrigo.-Le dije a su tía Fleur y Angelina, que nos encontraríamos a las diez en punto…

-Como digas, tía…-comentó Hugo tomando un pedazo de pan.

-¿Cómo puedes comer?-le inquirió Lily.-Yo, apenas, si puedo tomarme un vaso con agua…

-No sé tú, Lily, pero yo no pienso perderme el desayuno.-le respondió el pelirrojo.

-¿Quieren dejar de discutir?.-les dijo la abuela detrás de ellos.

Cuando, al fin, salimos de casa, esperé porque todo terminara pronto.

El día estaba nublado, pero se notaba un leve brillo solar.

La plaza central, estaba completamente decorada con pantallas gigantes, y a lo lejos, podía notarse la presencia del alcalde y los altos mandos de nuestro distrito.

La gente comenzaba a llegar, y los jóvenes ingresaban al área reservada para la elección.

Todos mis primos y tías, estaban en la misma zona de siempre.

Era una ordenanza del Capitolio, que toda la población del distrito, debía estar presente durante la cosecha. De no hacerlo, el castigo más común, era la ejecución.

La tía Ginny, nos abrazó a todos, y de igual forma, hizo la abuela.

-Estaré donde siempre…-nos dijo, mientras me daba un beso en la frente a mí y a Lily.

-Ya, mamá… No es para tanto...-se quejó mi prima, confiada de que todo saldría bien como años anteriores.

Tanto Hugo como James, ya se estaban yendo a formar filas para ingresar al sector masculino, pero noté que Albus, aún no había ingresado. Estaba hablando con alguien.

Me acerqué un poco, y noté que conversaba con Scorpius.

No pude evitar sentir un leve cosquilleo en mi interior.

El rubio, que hasta ese momento, hablaba con mi primo, se dio cuenta que le observaba.

Traté de desaparecer, pero fue imposible. Sólo, vi que terminó de charlar con Albus, y vino en mi dirección.

Alcé la vista, y ahí estaba.

Debía aceptarlo, Scorpius era apuesto. No entendía, como no lo había notado antes, y me sorprendía que no tuviera novia.

-¿Todo bien?-me preguntó al verme algo pensativa.

-No es nada.-respondí.- Sólo espero que la elección sea rápida.

-No eres la única.-dijo algo nervioso.-Eh... ¿Te vas a quedar a la fiesta, después de la cosecha?

-No lo sé...-contesté recordando que había quedado con James para cuando acabara todo.

-Quédate.-me pidió.-Te hará bien distraerte un poco.

-¿Tú te quedarás?

-Sí. Siempre y cuando, tú lo hagas.

¿Acaso iba a ser una especie de cita?

No, Rose, no te apresures, me dije mentalmente.

-Está bien.-contesté.-Lo haré…

Él, sonrió animadamente, como si no se lo esperase.

-Entonces, nos vemos ahí...

-Sí, claro.-respondí notando que ya era momento de separarnos.

-Suerte.-dijo despidiéndose.

-Lo mismo para ti, Scorpius...-respondí, para luego, ir a formar una fila con las chicas.

Lily, me esperaba en medio de toda esa multitud, y parecía algo consternada.

-Odio que me tengan que pinchar el dedo todos los años.- dijo fastidiada al notar que unas agentes de la paz tenían ese extraño aparato que te punzaba el dedo índice y lo hacía sangrar.

-Vamos, Lily, sólo es un pinchazo.-repliqué.

Cuando todo ese tedioso registro acabó, nos dirigimos con las demás, y nos colocamos en orden, de acuerdo a nuestras edades. Lily iba más adelante, por tener catorce, y yo iba más atrás, por tener dieciséis.

Miré, a mi alrededor, y noté que la gente empezó a callarse.

Sobrevino un enorme silencio, lo que significaba que la ceremonia de elección había comenzado.

Effie Trinket, quien para variar, llevaba otra de sus extravagantes pelucas, ingresó al escenario y comenzó a dar un largo discurso sobre como Lord Voldemort, había traído la paz y el orden a la nación.

Sentí la típica sensación de nervios, mientras ella hablaba.

Al cabo de unos segundos, transmitieron un video, el mismo de todos los años. Con escenas de cómo los mortífagos habían instaurado un país mejor, aliándose con los importantes muggles influyentes y pudientes; y que juntos habían llegado a un acuerdo en común, poniendo como presidente a Lord Voldemort, un ejemplo para la nación. De cómo habían aniquilado a los rebeldes y a todos aquellos que no aceptaran las nuevas leyes. Claramente, en el video no se decía nada de mi tío Harry, pero se sobreentendía que la cara de la rebelión, lo había sido él, y que Voldemort lo había asesinado.

-Y ahora…-dijo Effie Trinket con cara de emoción.-El tiempo ha llegado, y es momento de elegir a dos jóvenes valientes para que representen al distrito doce en estos Catorceavos Juegos del Hambre.-decía sonriendo para las cámaras.-No les haré esperar…

La mujer dio unos pequeños pasos con sus tacones altos y se dirigió al recipiente de la derecha, exactamente al de las mujeres.

-Primero las damas.-decía mientras metía la mano y revolvía con cuidado. Rápidamente, atrapó un papelillo.

El silencio era increíble y yo rogaba porque mi nombre no saliera elegido.

Miré a mi derecha y noté que varias chicas estaban agarradas de las manos. Quise observar a mi familia, pero era imposible, había demasiadas personas en los alrededores, esperando con ansias saber el nombre de la desafortunada.

Effie volvió a sonreír y cogió el micrófono.

Dilo ya, pensé apretando mi vestido.

-¡Lilian Luna Potter!-gritó.

El rostro se me desencajó de inmediato.

No… ¡No puede ser!… ¿Acaso dijo Lilian? ¡Claro que dijo Lilian Luna Potter!

¿Por qué Lily? ¡¿Por qué ella?! , Pensé al borde del llanto, sintiendo que la respiración se me iba.

Lily ni siquiera sabía cazar una ardilla… ¡Y quieren que participe en los juegos del hambre! ¡Maldita sea!

Mi corazón empezó a latir con fuerza, la adrenalina se acumulaba.

-¿Dónde estás cariño? Ven aquí…-exclamó Effie sonriendo.

Lily, salió de entre el montón de chicas de su edad, y comenzó a avanzar tímidamente por el camino despejado.

De inmediato, unos agentes de la paz la rodearon, y avanzaron con ella hacia el estrado.

Mi peor pesadilla, se había vuelto realidad.

No lo dudé y me salí de la zona acordelada.

Más de una, me miró con sorpresa por los empujones que daba para salir al frente.

Podía leer sus rostros. ¿Qué rayos le ocurre a esta? ¿Acaso está loca? ¿Por qué hace eso?

-¡Lily!-grité con el corazón en la boca.

La temblorosa pelirroja, volteó para mirarme.

De inmediato, corrí a darle el encuentro, pero unos agentes de la paz me lo impidieron.

-¡No! -se me escapó poniendo resistencia.- ¡Me ofrezco como voluntaria! -solté de pronto.- ¡Me ofrezco como tributo!-grité esta vez ante la mirada atónita de la gente.

Me soltaron y lo mismo hicieron con Lily, quien corrió hacia mí llena de lágrimas.

-¡No! ¡Rose, no! ¡No!-gritó abrazándome desesperada.- ¡No lo hagas! ¡No!

-Ve con tu madre…-le dije desconcertada, pero ella no parecía estar dispuesta a soltarme.

Cuando, menos lo pensé, alguien la cargó alejándola de mí. Era James y tenía el rostro completamente desencajado, como si no supiera que más hacer.

Miré el suelo y, ahora, fui yo la que fue rodeada y llevada al escenario por los agentes.

Aún estaba confundida, no creía que esto llegaría a pasarme. Veía las caras de la gente y sentía que me lo estaba imaginando todo.

No podía ser cierto. Tenía que ser una pesadilla.

¡Es peor que una pesadilla! ¡Es real!, pensé amargamente.

Llegué a los escalones y los subí con lentitud.

-Vamos… Sube, cariño…-insistió Effie dejando el micrófono a un lado.

Le hice caso, y al llegar al estrado, observé todo el panorama. Traté de ver a mi familia, pero, estaba tan ofuscada, que en esos momentos, no pude reconocer a nadie.

Effie estaba algo perpleja, jamás se había visto algo así en ninguna cosecha.

- ¡Qué conmovedor!-soltó emocionada.- ¿Y cuál es tu nombre, linda?

Respiré lo suficiente, y abrí un poco la boca para contestar.

-...Rose Weasley...-respondí aún sin poder creerlo.

-¡Que emocionante!-exclamó Effie, al reconocer mi apellido y saber que aquellos sucesos ganarían audiencia.- Pero no demoremos más, sigamos con los caballeros…

Nuevamente, metió la mano en el recipiente masculino, y sin dudarlo, escogió el primer papelillo que agarró.

La mujer abrió con cuidado el papel y gritó:

-¡Scorpius Malfoy!-dijo llamando la atención a más de uno.

¿¡Acaso dijo Scorpius!?, pensé creyendo que todo esto era una especie de broma.

El rubio estaba igual de confundido que yo.

La gente, no lo podía creer.

¿Los hijos de dos traidores famosos, serían los tributos del distrito doce este año?

Los agentes de la paz, llevaron a Scorpius hasta el estrado, y este, subió con rapidez, sin mostrar emoción alguna.

Ambos nos miramos por unos segundos, sin poder creer lo que nos ocurría.

-¡Listo! ¡Aquí tenemos a los tributos del distrito doce! ¡Aplausos!-ordenó Effie, pero nadie le hizo caso.- ¡Felices Catorceavos Juegos del Hambre y que la suerte siempre esté de su lado!

Nos obligó a darnos la mano, a modo de saludo, y luego, nos hicieron pasar al edificio de Justicia.

Scorpius, tenía la mirada perdida, y yo, quería seguir creyendo que esto no estaba pasando en verdad.