El último capítulo, espero que les guste. Saludos :D
Capítulo XVIII: Final
En cuanto, vi que un aerodeslizador, bajó a recogernos, supe que al fin, la pesadilla había terminado.
Nunca pensé, que llegaríamos a este punto, pero aquí estábamos, sanos y salvos, siendo transportados a un centro médico, donde se encargarían de curar nuestras heridas.
-Todo estará bien, Rose...-me susurró Scorpius, tomando mi mano entre la suya.
-Lo sé...-respondí sintiendo cierto confort en sus palabras.
Lo abracé, y nos fue imposible separarnos, cuando llegamos al Capitolio.
Habíamos estado, tanto tiempo juntos, que me resultaba extraño, estar sola otra vez.
-Te pondremos un par de puntadas...-me comentó el doctor.-Tienes una seria lesión en el brazo, pero nada de gravedad...
Asentí en silencio.
Luego, de ser atendida, salí a en busca de Scorpius, pero Haytmich, llegó antes a mí.
Estaba serio, y a juzgar por su expresión, podría decir que estaba preocupado.
Me sorprendió bastante, pues yo creía que me recibiría con una amplia sonrisa, y no de este modo.
-¿Qué ocurre..?-exclamé, sin darle mucha importancia.
-¿No lo sabes…?-refutó Haytmich, sin poder creérselo.-Los pusiste en evidencia.-sentenció.
Lo entendí de inmediato.
-…No podía dejarlo morir.-le espeté sin preocuparme.-Nunca debieron cambiar las reglas…
-No sabes en lo que te has metido.-me dijo.-¿Sabes todo lo que he tenido que hacer para que te mantuvieran con vida…?
Bufé.
¿Cómo podía decirme eso?
-¿Qué? ¿Haytmich y qué se supone que yo estaba haciendo?-le espeté comenzando a sentir que esta discusión no nos llevaría a nada.
-Si ellos querían, te mataban ni bien empezaban los juegos…-me respondió.
-Lo intentaron…
-… Lo que hiciste con la niña del distrito once, ha generado más de un problema.
-¿A qué te refieres?
-Por Dios, Rose… ¿No te das cuenta? Las bayas, y el suicidio doble que estuvieron a punto de cometer, ha sido suficiente, para que los rumores de rebelión se hicieran más evidentes…
-¿Y qué se supone que tengo qué hacer, Haytmich? No es mi culpa… Yo no elegí esto...-le dije tratando de minimizar el problema.-No sabía acerca de esos rumores...
Él, se quedó en silencio por unos breves segundos, como si estuviera planeando algo, pero luego me miró fijamente.
-Cuando llegue el momento de la entrevista, dirás lo mucho que amabas a Scorpius, y que te era imposible seguir sin él…
-Pero, es la verdad…-contesté irritada.
-Entonces, hazlo más creíble…-me espetó dejándome sola.
¿Por qué había rumores de rebelión?
¿Sólo por qué quise comer esas bayas envenenadas?
Tenía que haber algo más detrás de todo eso.
No podía haber agitado a una nación entera. ¿O sí?
Llegado el momento de la entrevista, dije todo lo que mi mentor me había ordenado.
Apenas, si podía estar concentrada con las preguntas que me hacían, sólo quería que acabara cuanto antes.
-¿Y qué fue lo que pensaste cuando te dijeron que solo uno podría sobrevivir?-me preguntó Caesar mirándome a los ojos.
-Bueno, yo solo pensé que... no podría sobrevivir sin Scorpius…-respondí mirando al rubio de manera enamorada.-No puedo pensar una vida sin él…
El público soltó un suspiro, y aplaudieron, mientras Caesar nos presentaban como los ganadores de los catorceavos juegos del hambre.
Di un respiro. Ya quería volver a casa.
Quería tener un descanso. Desde la mañana, no nos dejaban en paz.
La coronación, la entrevista, ver una repetición completa de los juegos. Esto me volvería loca.
El vestido, el maquillaje, el discurso.
Haytmich, diciéndome lo que debía decir, hacer y los errores que debía evitar cometer.
Effie, hablándome tonterías y agradeciéndome por haber ganado los juegos, pero sobretodo, agradeciéndome porque su status social había mejorado significativamente.
Cinna, ignorándome por completo, y no respondiendo a mis preguntas insistentes. Sólo, se limitaba a indicarme la ropa que usaría.
¿Por qué no me decía nada? ¿Por qué no me decía si en verdad conocía a mi madre y que conexión tenía con ella? ¿Por qué no me decía qué pasaba?
Ganar, resultó ser mucho peor, pensé.
Pero, al fin, todo había terminado.
Giré mi rostro y observé por la ventana del tren.
-Ya falta poco…-susurró alguien a mi costado.
-Sí, lo sé…-contesté volteándome a verle.
-No creas en todo lo que dice Haytmich…-me dijo Scorpius con realismo.
-Tal vez, es cierto…-me senté al lado de una mesa llena de postres y cogí un pequeño pastelito que tenía el número doce en el medio.- Puede que tenga razón… Puede que en verdad los distritos comiencen a levantarse…
-No estés tan segura. No lo hemos visto con nuestros propios ojos…-respondió. Pero, sentí que sólo lo decía, para tranquilizarme.
Llevé una de mis manos al prendedor de sinsajo y lo observé con detenimiento.
-¿Sabías que era de mi madre?-le pregunté.
-No... Pero, me parece haberlo visto antes… Es un sinsajo…-dijo tomando el prendedor para verlo mejor, mientras yo le asentía.-Mi padre tiene este símbolo en casa…-sentenció.
-¿Qué?
-Sí.-contestó devolviéndomelo.
-Bueno, según Cinna, lo usaban como símbolo de la rebelión… Pero, eso fue hace mucho… Seguro, tu padre también debió tener uno durante la época en que apoyo a mi tío Harry…
-Es posible… Aunque, no recuerdo haber visto la figura en un prendedor... Lo he visto en uno de sus libros... Cuando, era pequeño solía leerme historias de ese libro... Incluida, la leyenda del Sinsajo.-me explicó
-Entonces, es cierto, Scorpius… Es cierto, lo que dicen sobre los distritos.-respondí.- La gente, vio que llevaba este símbolo durante los juegos y creen que soy la líder o algo así… A lo mejor, Voldemort planea matarnos a todos en cuanto lleguemos y…-dije desesperada.
-No, Rose…-me calmó el rubio.- Eso jamás pasará… La gente del Capitolio, te adora. Ellos no permitirán algo así. Además, nadie pudo haber notado ese prendedor tan pequeño, y si lo hicieron, no les interesó en lo absoluto.
Respiré hondo para tranquilizarme, y asentí en respuesta.
No podían matarnos, no después de todo lo que habíamos pasado.
- Esta bien.-dije en voz baja.- Sólo quiero llegar a casa, y olvidarme de todo esto…
-Yo también, Rose…-dijo Scorpius.
Sin embargo, parecía que alguien más, nos había estado oyendo.
-No pueden hablar de esas cosas, aquí…- nos sugirió Haytmich ingresando al salón donde estábamos.-Aún, hay cámaras... Y lamento, arruinar su conversación, pero esto no termina aquí...
-¿Qué?-pregunté de mala manera.
-Te olvidas de la Gira de la Victoria…-sentenció retirándose.
Maldición, había olvidado esa horrible costumbre que cada ganador debía hacer, luego de seis meses de haber ganado los juegos.
-No quiero regresar a ese lugar…-contesté cruzándome de brazos.
-Aún falta mucho para eso…-me respondió Scorpius, sentándose a mi costado.
Pero, sabía que había más significado, en las palabras de Haytmich.
La vida de un ganador, siempre estaría expuesta al público.
Tenía razón, al decir que esto aún no terminaría.
Dejé de pensar en ello, cuando llegamos a nuestro distrito, y fuimos recibidos, por cientos de personas y cámaras.
Toda la gente, parecía estar realmente feliz, podía verlo en sus caras.
Sonreí, al menos, había traído algo de alegría a este lugar, donde sólo abundaban las tristezas y penurias.
-¡Y con ustedes, los ganadores del distrito doce!-gritó el alcalde eufóricamente.
Todo el distrito estaba presente y gritaban como nunca lo hicieron en sus vidas.
-¡Distrito doce! ¡Distrito doce!-gritaban los niños más pequeños.
Sin embargo, miré a mis alrededores, buscando a mi familia, buscando a quienes realmente esperaba ver en esa muchedumbre.
-¡Rose!-gritó una voz conocida, primero lejana, luego más cera.-¡Rose!
-¡Lily!-respondí corriendo y extendí mis brazos hacia ella.
Al fin, estoy en casa, pensé sintiendo un nudo en la garganta.
Ambas nos abrazamos por varios segundos, mientras ella lloraba de alegría.
-Lo hiciste...-me dijo.-Cumpliste con tu promesa, Rose...
-Lo sé.-contesté, mientras mis demás primos me rodeaban. Primero Louis, quien al igual que Dominique, no me dejaron respirar por un momento, y me decían lo mal que la habían pasado viendo los juegos.
-¡Rose! ¡Al fin estás aquí, cariño!-dijo la tía Ginny, abrazándome también y besando mi frente.-¡Te extrañé mucho!... Sufrí, viéndote cada momento...-dijo, y comenzó a llorar.
Tenía que acostumbrarme a esto.
-¿Creíste qué te librarías de mí?-exclamó Hugo, dándome un largo abrazo.-¿¡Cómo se te ocurrió esa genial idea?!-me preguntó mi hermano, refiriéndose a las bayas envenenadas.
-Luego, te lo contaré...-respondí sonriendo.
-¿Y qué hay de Scorpius, Rose?-preguntó Albus, igual de feliz que los demás.-Nunca pensé que tú y él...
Todos me miraron para esperar una respuesta.
-Bueno, ya basta con eso…-contesté riendo.-Todo lo que viste, fue verdad... ¿Qué más quieres que te diga?
-Jamás imagine que Malfoy sería mi cuñado…-exclamó Hugo, haciéndome volver a reír.
-Ahora, seremos como una verdadera familia.-continuó diciendo Albus, quien consideraba a Scorpius, como otro hermano.
-Más le vale ser un buen novio para Rose, si no quiere vérselas con todos nosotros.- comentó Fred.-Pero, después de ver todos los besos que te diste con él y como te protegió… Creo que será bien aceptado en esta familia.
Lo había olvidado. Toda mi familia había sido testigo de todo eso.
-Sí, Rose, vimos todos los besos…-comentó Roxanne riendo.
-Ya basta, déjenla en paz…-dijo la tía Fleur, dirigiéndose a mí con la pequeña Violet en brazos.- Rose, estoy tan feliz de verte aquí… Tus padres, estarían muy orgullosos...
-Gracias…-le dije abrazándola.
-Ya todo terminó. Ahora, sólo queda olvidar…-me susurró mi tía.
Asentí en silencio.
-¡Ahora, vas a vivir en la Aldea de los Vencedores!-exclamó Dominique.
-No voy a ser la única…-les respondí.-Creo que es lo suficientemente grande como para que vengan con nosotros…
-Gracias, Rose…-me dijo Dominique.- Ahora, cuando vayamos a casa, quiero que me cuentes todo… Te hará bien.
-Sí.-le respondí, pero sentía que algo faltaba.
No estaba completa.
James. ¿Dónde estás?, pensé buscándolo con la mirada.
-Rose…-dijo una voz a mis espaldas.
Volteé, y me sorprendí de ver al señor Malfoy.
-Felicidades, Rose…-repitió, llamando la atención de todos.-Estoy tan feliz que tú y mi hijo, hayan ganado esos terribles juegos… Siempre tuve esperanzas en que ustedes lo logarían. Felicidades.
Scorpius, quien estaba a su costado, me sonrió.
-De nada, señor Malfoy.-respondí.
Tía Ginny, se acercó a nosotros, y de igual manera, felicitó a Scorpius, y saludó a su padre.
Esa noche, nadie durmió, y los festejos continuaron durante toda la madrugada.
Era bueno, estar en casa.
Sabía que cualquier sacrificio, valía la pena.
Cuando amaneció, me desperté aún somnolienta, por la celebración, pero sin que me importara en lo absoluto, me puse de pie, y decidí no perder el tiempo.
Hoy empezaría la mudanza a la aldea de los Vencedores, y sería un día muy ajetreado.
Me dirigí al primer piso, donde no había nadie más que la abuela, preparando el desayuno.
-Rose…-me dijo sonriendo.-¿Quieres algo en especial? Pídeme lo que quieras…
-Lo dejo a tu elección, abuela. Siempre cocinas delicioso, cualquier cosa que me hagas, me gustará.-le respondí con entusiasmo.-Ahora, vuelvo…-le dije, mientras un gato ingresaba por la entrada y se me acercaba.-¿Y este gato?-pregunté acariciando sus orejas.
-Lily, lo encontró herido hace un par de semanas, y se lo ha quedado como mascota… ¿No es encantador?
-Sí, lo es… ¿Cómo es que se llama?
-Tu tía Ginny, sugirió que le pusieran el mismo nombre del gato que tenía tu madre…
- Crookshanks...-susurré sonriendo.
-Sí, ese mismo…
Luego de eso, salí a dar una vuelta por la casa.
De hecho, planeaba dar un paseo por todo el distrito, quería familiarizarme un poco, después de haber estado tanto tiempo fuera, en un lugar donde sólo había tecnología y magia.
Al cabo, de unos minutos, cuando planeaba adentrarme en los bosques, me encontré con James.
Anoche, durante la celebración, él estuvo demasiado distante, apenas si me felicitó. Pero, entendía sus motivos y su comportamiento.
No era necesario adivinarlo.
-Te ves bien, para haber pasado por todo eso…-me dijo.
Al fin, estábamos solos.
-Sí, pero tú me conoces, tú sabes que esto sólo es una máscara…-le respondí.-Lo que viví en los juegos, es algo que no se puede olvidar de un día para otro... Sólo, no quiero que los demás, me vean de esa forma...
-¿Y por qué dejas qué yo lo haga?-preguntó.
-Porque, eres mi mejor amigo... Sabes, qué sólo a ti te puedo confiar eso.
Se quedó, callado. Como si analizara, la situación.
-¿Entonces, es cierto?
-¿Qué cosa...?
-Sobre tú y Scorpius...
-Por favor, no empieces con eso...
-Fred, sugirió que aquello, sólo era un plan estratégico, pero ya veo que es cierto...
-¿Y qué hay de malo en eso? ¿Qué hay de malo en que estemos juntos, James?
Esperaba que para este momento, él ya lo hubiera olvidado todo. Hubiera superado ese episodio que había ocurrido entre ambos, aquel beso que nunca debió darme cuando los juegos aún no empezaban.
Él, bufó.
-Lo único que agradezco de todo esto, Rose...es la Rebelión...-sentenció.
¿Qué?, pensé.
-¿Quién te dijo eso?-exclamé.
-Acá, también estamos enterados de lo que ocurre…-contestó con cierta indiferencia- Fred consiguió uno de los periódicos del Capitolio en el Quemadero, dicen que los distritos se están levantando…
-No creas en eso…
-¿Qué no crea en eso? ¿Qué no crea que va a haber una rebelión?
-Son solo rumores…-le espeté.
-Eso pensé… Hasta que vi…
-¿Qué viste?
-Olvídalo…
-No, dímelo…-exigí.
-Sígueme…-murmuró.
Caminamos hasta la valla electrificada, que para variar, seguía apagada.
Las cosas, no habían cambiado mucho por aquí, pensé.
-¿Qué es lo que me quieres mostrar?-le pregunté adentrándome en el bosque, y siguiéndolo por nuestros atajos.
No me contestó.
Pasamos por la laguna, e inclusive, llegamos hasta partes del bosque que no conocía.
-James, dime…-le dije frenando.
-Ya casi llegamos…-me respondió finalmente.
Seguimos avanzando, por casi veinte minutos más, hasta llegar a una zona donde casi no llegaba la luz, por la gran cantidad de árboles que la tapaban.
Él, paró.
-¿Y bien?-le pregunté cansada.-¿Qué es lo que querías que viera?
-Vine por aquí, el mismo día que acabaron los juegos, y esto fue lo que vi…-me dijo señalando hacia arriba.
Me quedé de piedra.
En todos los árboles, había figuras de sinsajos, todo ellos pintados de rojo.
No había árbol, que no tuviera la figura insertada.
-¿Quién los ha pintado?-pregunté examinándolos.
-No lo sé… Ya te dije que los encontré… Pero, me imagino que deben ser los rebeldes…
Entonces, es cierto. Sí hay una rebelión. Los distritos, sí se están levantando.
-¿Crees que haya un grupo de rebeldes cerca a nuestro distrito?
-A lo mejor, están camuflados en nuestro propio distrito…
-No podemos ser parte de eso, James...-le dije al ver cierta inquietud en sus ojos.-Debes dejar esos pensamientos atrás.
-¿Y dejar que sigan abusando de nosotros? ¿Qué envíen más niños a morir? ¿Qué nos priven de la magia? Algo que por derecho, ya es nuestro...
-No sigas... Tal vez, algún día seremos libres, pero no ahora...-le expliqué.- Sólo quiero, seguir con vida, que nuestra familia siga con vida, y este a salvo de todas esas cosas...
-Quieres que sea racional... ¿No es así?
-Volvamos…-le pedí, regresando.-Tenemos mucho que hacer… Y no le digas nada a Lily o a tía Ginny, ni siquiera a Albus… Esto queda entre nosotros.
Él, se limitó a asentir.
Juntos, regresamos a la Veta, pero no podía conseguir sacarme todo aquello de la cabeza.
¿Por qué tenía el presentimiento, de que algo grande estaba por ocurrir?
¿FIN?
¿Les gustó?
Bueno, este fue el "final", pero no se preocupen, pueden encontrar "En LLamas, por Rose Weasley", completa en mi perfil.
Gracias a todas las personas que comentaron, leyeron y agregaron a favoritos. Todo eso, me animó a continuar la historia. Y si nunca comentaron, ¿Qué están esperando? Vamos, y comenten este último capítulo :)
