¡Hola, hola amiguitos! ¿cómo os va todo? no hace tanto que colgué el último cap, ¿no? Espero que este os guste... es uno de mis favoritos... aunque.. bueno me callo :D queda mucho por llegar...


CAPÍTULO 9 – POBRES ALMAS EN PENA

-NARRA APRIL-

Sabía que tenía que levantarme muy pronto para evitar que Liz me viera por la mañana, pero no me esperaba despertarme de esa forma. ¡Me habían desplazado mientras dormía! Cuando abrí los ojos no estaba en mi habitación de hotel, lo noté enseguida.

Me incorporé en la cama rápidamente, asustada.

-Buenos días, osita –dijo una voz a mi lado. ¿Osita? Empecé a ponerme colorada. ¡Mierda, mierda, mierda! ¡llevaba mi pijama ridículo de ositos! Y esa "voz" era la de Kevin. Pero no sólo él; estaban sentados a su lado Joe y Nick, como si hubieran estado esperando a que me levantara. Todos sonreían. Mi cara debió de adquirir un tono rojo tomate y me subí un poco las sábanas, intentando cubrir mi ridículo pijama.

-¿Has dormido bien? –preguntó Joe dando un mordisco a una fresa. Mi estómago crujió.

-¿Cómo he llegado aquí? No recuerdo haber entrado por mi propio pie... –pregunté a los tres.

-Big Rob lo hizo –dijo Nick con una sonrisa. No paraba de repasar el poco cuerpo que tenía descubierto con la mirada. Me puse más roja aún.

Entró un chico alto, vestido de camarero a la habitación en la que estábamos. Parecía sofocado, como si hubiera venido corriendo.

-¡Ya está! Ya se lo he dado... y se ha dado bastante prisa porque la he visto pasar corriendo hacia recepción –dijo el chico.

Detrás de él, Big Rob y una mujer entraron también en la habitación. Me cubrí aún más con las sábanas hasta la nariz, ¿es que todo el parque iba a venir a verme con ese estúpido pijama?

-Chicos, la señorita Redd dice que Liz acaba de recoger su mapa –dijo BRob. La mujer que lo acompañaba asintió con la cabeza.

-Así es –dijo ella. –Es muy guapa, por cierto. Eliges bien, eh Joe...

-Sí, ¿verdad? –contestó él, emocionado. –Y lo que es mejor, es una chica genial. ¿Sabes qué? Me dijo que...

Menos mal que Nick se dio cuenta de lo incómoda que estaba yo, intentando taparme de miradas ajenas. Entre risas, dijo:

-Bueno, bueno –se levantó. -¿qué tal si seguís la conversación fuera, en el pasillo? Aquí hay alguien que tiene que vestirse.

Todos se giraron extrañados, primero le miraron a él y luego a mi, que estaba segura que podrían haberme confundido con una fresa como la que Joe se había comido.

-¡Pero si está muy mona así! –dijo BRob. –Me encanta tu pijama, April.

-Sí, es cierto –dijo Kevin riéndose. –Está adorable.

Lo miré con odio.

-Gracias Rob, pero...

-¡Vale, vale, nos vamos! –contestó Joe. –Expulsado de mi propio cuarto... no me lo puedo creer.

Se hizo el ofendido, pero antes de salir me guiñó el ojo... ganándose como premio un puñetazo en el brazo, dado por Nick.

Por fin, todos había salido de la habitación, por lo que aparté las sábanas y me puse de pie.

-Mucho mejor –dijo alguien desde la puerta. Me giré asustada.

-¿Tú no sales? –le pregunté. Era Nick. Sentí el impulso de volver a la cama y taparme, pero él parecía cómodo y sonreía, así que me dio igual.

-No, Joe me deja estar en su habitación.

-¿Y si yo no te dejo? –le pregunté. Él empezó a reírse.

-¿Qué vas a hacer, le dirás a uno de tus ositos que me ataque?

-Puede –dije enfuruñada. -¿porqué le has dado un puñetazo a Joe?

-Nadie le guiña el ojo a mi chica en mi presencia.

¿Mi chica? ¿QUÉ?

-¿Has dicho mi chica? –le pregunté.

-¿Lo eres? –dijo. Se acercó a mi.

-¿Tú qué crees? –contesté avergonzada y acelerada. Sonrió.

-¡YA HA SALIDO, YA HA SALIDO! –Joe entró como un mini huracán, haciendo que nos separáramos de golpe. –¡Liz se dirige al Capitán, va a ver al Capitán! Acaba de salir en el tren.

Estaba súper emocionado, tanto que no se había dado cuenta de que interrumpía algo.

-Joe... –gruñó Nick.

-¡Ah, perdón! –dejó de bailar. -¿Interrumpo algo?

-Noooo, qué vaa... –canturreé yo. Entró Kev.

-¿Aún estáis...? –se interrumpió al mirarme. –April, se te transparenta... esto.. eem.. se te transparenta la ropa interior.

Nick y Joe se quedaron mirándome atentamente. Yo hice lo mismo, reflejada en el espejo gigante de la habitación (era la de Joe, obviamente tenía que haber uno).

Cierto.

Muy cierto.

¡¡SOCORRO!!

Empecé a gritar como una loca para echarlos del cuarto, mientras ellos se reían. Alcancé a oír a Kev diciendo algo.

-Pues no está nada mal, Nicholas...

-¡Cállate! –contestó él, dándole en el brazo.

***

-NARRA LIZ-

-Disculpe, ¿puedo coger uno? Estoy en uno de los hoteles del parque –pregunté.

Decidí acercarme a un pequeño lugar en el que podías alquilar una especie de mini carrito de golf para desplazarte por el parque sin cansarte. La encargada me miró de arriba abajo.

-Eres muy joven, cariño –dijo. –Camina, es sano.

No podía ser posible. Era es cuarto puesto en el que preguntaba, y en todos me habían dicho que no. Mis ojos se humedecieron.

-Por favor, necesito ese carrito. Tengo que darme prisa –le dije. Ella me miró con ternura.

-Lo siento, cariño, son órdenes de arriba –se encogió de hombros.

¿Con que esas teníamos, eh? Me giré de allí, muy digna, sequé mis lágrimas y me concentré en un nuevo objetivo: sería tan fácil como robarle un caramelo a un niño. Y nunca mejor dicho. La Liz delincuente acababa de florecer. Me acerqué al niño del patinete, ese que llevaba todo el camino detrás de mi, apretando la bocina.

-Perdona, guapo, ¿porqué no te metes la bocina por el...? –me frené. ¡Tenía una idea! –Te cambio el patinete por.. esto... ¡por un globo!

El niño me miró y me sacó la lengua.

-¡No! –contestó él tocando la bocina otra vez.

-¡Niño! –gruñí. De repente, una idea -¿has visto eso? –señalé detrás de él. Fue muy fácil. Se giró ilusionado a ver dónde le señalaba y pude arrancarle el patinete de las manos. Por supuesto, eché a correr. Era un poco pequeño para mi, pero siempre podía agacharme y encoger las piernas. Oí gritos por detrás de mi, pero no me importaban: iba camino de mi primera pista, un pequeño paso hacia Adam.

Casi lloré cuando vislumbré a lo lejos un garfio en el aire. Solté el patinete y eché a correr hacia el Capitán, que no se esperaba mi abrazo emocionado.

-¡Capitán! –dije entrecortadamente –Deme esa.. pista.

Paré a respirar, ya que estaba segura de que me ahogaría. Garfio se rió con su risa de pirata.

-¿Qué pista? No será tan fácil –dijo. Gruñí y me acerqué a su oído para susurrarle.

-Mira, maldito impostor, si no me das ese sobre te arranco el bigote falso de golpe y te aseguro que no es una sensación agradable.

Debí de convencerle cuando se apartó de mi con miedo y sacó un pequeño papelito de su bolsillo interior.

-Salvaje –me dijo. Lo ignoré, estaba demasiado emocionada. El sobre estaba ahí, perfecto, con mi nombre escrito en él. Lo abrí y cayó la segunda parte del mapa del parque. También había un papel con, la letra desordenada de Adam.

"¡Felicidades! Pero aún te quedan zonas por recorrer... PISTA NUMERO 2: pobres almas en pena... ¿te gusta la canción? Es pegadiza, ¿no crees? Quizá Úrsula te la tararee al oído. Pásalo bien. –Adam."

-¡Rápido, Garfio! ¿Dónde son las actuaciones de la Sirenita?

-No te voy a decir nada, salvaje. Sólo puedes guiarte por tu mapa –y se fue. Gruñí por lo bajo y miré mi mapa ¡no estaba muy lejos! Eché un vistazo al reloj, para ver que ¡eran ya las 12! ¿Me daría tiempo a conseguir la pista de Úrsula y luego hacer una pequeña escapada a la actuación de los Jonas? Pero no quería que Joe me reconociera, por todo lo que pasó la noche del concierto.

Mi móvil zumbó, así que contesté rápidamente.

-¿Dónde estás? –era April. ¡Mierda, no podía decirle nada!

-Dando un paseo –contesté. -¿y tú? Tengo un poco de prisa...

-Mueve tu trasero hasta el carrousel de Cenicienta. Los Jonas actúan en una hora, ¿nos lo vamos a perder? –me mordí el labio, pensando.

Tenía que conseguir la siguiente pista de cualquier manera posible. Con Garfio había servido la fuerza bruta, pero con Úrsula sería más difícil.

-No, no nos lo vamos a perder –le contesté a April –pero, ¿y si Joe me reconoce?

-¿Qué? Perdona, no te oigo, nos vemos en media hora en el carrousel de cenicienta –se oyeron sus risitas y colgó. Sólo tenía media hora para conseguir esa pista y salir corriendo a mi cita con April. Miré mi mini mapa y vi que el sitio de la actuación de los Jonas estaba muy cerca de atracción de la Sirenita... Salí corriendo a buscar a Úrsula.

***

-NARRA NICK-

-Ni se te ocurra mirarla como lo has hecho antes otra vez –le dije a Kev.

Me había quedado medio embobado cuando me di cuenta de que a April se le transparentaba todo por debajo de los ositos.

-Tranquilo, hermanito –contestó Kevin –es tuya.

Y se fue. Joe y yo seguíamos en el pasillo, ya que April nos había cerrado la puerta en las narices. Suspiré.

-¿Crees que lo conseguirá? –preguntó Joe escurriéndose hacia el suelo.

-¿Qué?¿Quién?¿El qué? –me pilló desprevenido. ¿De qué hablaba?

-Liz, ¿reunirá todas las pistas, o se cansará del juego? –dijo él.

-Joe -puse los ojos en blanco -, ha rechazado un beso del "irresistible" Joseph Adam Jonas porque está enamorada de otro, ¿cómo va a cansarse del juego?

Pareció ponerse de mejor humor y se dedicó a jugar con su pelo, en su mundo y mirando fijamente a la puerta. Yo me senté a su lado, con mucho sobre lo que pensar. Tenía que encontrar una explicación al extraño comportamiento de mi corazón cuando vi a April dormida, con su pijama de ositos. También tenía que explicarme a mí mismo el porqué del arranque violento cuando Joe y Kev mostraron interés en ella... ¿celos? Iba a ser difícil aceptarlo...

***

-NARRA LIZ-

Corre, corre. Jadeo, jadeo. Sacudida de pelo, que ya se había secado, y vuelta a correr. "Entradas aquí" Había un cartel que indicaba que el espectáculo de la malvada Úrsula era allí.

-Perdone, ¿dónde puedo encontrar a Úrsula? –le pregunté a un pobre hombre vestido de pez de colores. Sin comentarios.

-¿Eres Liz? –preguntó él. No me sorprendió que supiera mi nombre, seguro que Adam lo había dejado todo preparado.

-Mira, dejémonos de presentaciones. Dame la pista, tengo prisa –contesté.

-Lo siento, las órdenes son las órdenes. La jefa quiere que te lleve con ella.

¿La jefa? ¿qué era eso, la mafia rusa? Entró por un túnel y me hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera. No tenía tiempo que perder, así que fui tras él. Me fijé en mi alrededor y se podían distinguir decorados tétricos, como si fuera la entrada a la guarida de la malvada Úrsula. Y así era. La verdad, era muy triste, pero la señora se creía su papel: sentada frente a un tocador, se retocaba los labios con el pintalabios rojo, como en esa escena de la película.

-Disculpe, ¿podría...? –empecé a decir impaciente. Ella me cortó.

-No hables si no te doy permiso –la verdad, daba miedo, seguro que era el doble de grande que Big Rob –tráele una silla a nuestra invitada.

El pez de colores le hizo caso al momento, con una pequeña reverencia. Luego se esfumó. Me entró la risa, pero tuve que aguantarme.

-Se lo agradezco, pero no tengo mucho tiempo...

-Silencio –me senté. Cualquiera le decía que no. –Bien, yo tengo algo que tú quieres –dijo -¿qué podemos hacer al respecto?

Me encogí de hombros.

-¿Y si me la diera, sin más? –sugerí. Ella rió amargamente.

-Yo no funciono así, querida. Haremos un cambio, ¿qué te parece?

-¿Qué tipo de cambio? –pregunté desconfiada. ¿no me iría a pedir mi voz, no?

-Uno de los bailarines para mi espectáculo de dentro de 5 minutos está algo indispuesto... ocuparás su puesto –chasqueó los dedos.

Esto era demasiado surrealista: el pez de colores / hombre vino y me arrastró a un vestidor.

-Este es tu conjunto –señaló un top mini y una minifalda a juego, de color verde –irás de alma en pena –me miró y me guiñó el ojo –Seguro que te queda muy bien.

Salió del cuarto, dejándome completamente asqueada. ¿Alma en pena, esos bichejos amorfos de la guarida de Úrsula? ¿Mini? Pensé en Adam. Valía la pena hacerlo por él. Me vestí rápidamente y comprobé en el espejo que no se me veía ninguna parte comprometedora "¡Qué va!" pensé irónicamente, "sólo voy vestida como una prostituta, pero qué mas da". Salí a regañadientes y Úrsula me miró de arriba abajo y asintió.

-Bien, ahora sólo tienes que salir al escenario y retorcerte como todas las demás almas en pena –dijo. –Luego te daré tu pista.

Pensé que no habría ido mucha gente, ya que los Jonas actuaban en poco rato y eran más importantes, pero cuando salté al escenario me quedé completamente parada, ¡habían muchísimas personas... y llevaban cámaras!

Desde el lateral del escenario, el pez de colores pervertido me hizo un gesto, así que empecé a retorcerme... ¡Por Dios, que acabe pronto!

***

-NARRA JOE-

-Os dejo, vuelvo en un momento –les dije a los demás. Kev, Nick y April me miraron. Ella no se había despegado de nosotros en toda la mañana, pero Nick parecía feliz... atontado, pero feliz.

-¿Dónde vas? Hay que ensayar –dijo Kevin. Pero ya sabía la respuesta.

-Eres un perverso retorcido –me dijo April. –No me puedo creer que te deje hacerle eso a mi mejor amiga.

-¿Hacerle qué? –pregunté con cara inocente.

-Recorrer todo el parque como una loca –puse los ojos en blanco. No era para tanto.

-¿Y qué pasa con nuestra actuación? –preguntó Nick -¿dará tiempo?

-Sí. Además, tengo que ir obligatoriamente. Me acaba de llamar Úrsula porque dice que quiere que vea algo –contesté.

-Vamos contigo –Kevin dejó a un lado su guitarra.

-¿Y cómo pasamos desapercibidos? –preguntó Nick –nuestros métodos de camuflaje no son muy buenos...

-Estamos en Disney, hermano mío –dije con una sonrisa. –Todo es posible.


y eso es todo por hoy (:

a saber qué se le ha ocurrido a Joe... ¬¬' En cuanto a lo del espejo en la habitación de Joe, estaba claro que TENíA que haber uno!! todos sabemos que a Joseph le gusta cuidar hasta el más mínimo detalle... ^^

Espero vuestros reviews con mucha ilusión!! gracias a los que ya lo habéis hecho, pero gracias también a esos tímidos que no dejáis review... (creo) :)

-V.