hola a todos! (: no tengo mucho tiempo, así que actualizo rápido...


CAPÍTULO 16 – SOBRE IR Y DEJAR IRSE

-NARRA APRIL-

Liz había decidido irse para pensar, pero yo sabía que en su interior tenía claro que Joe la quería, al igual que yo me daba cuenta de ello. Tras la escena montada en el jardín del castillo, Joe se había quedado completamente mudo, inexpresivo. Kevin y Nick tampoco se atrevían a hablar, así que la situación era de silencio absoluto.

-¿No pensáis hacer nada? –dije llamándoles la atención a todos.

-El único que puede hacer algo es Joe, pero no estoy muy seguro de... –empezó a decir Kev.

-Verás, April –lo interrumpió el mediano –lo que pasó con Sophie es algo de lo que me he arrepentido todos los días desde entonces.

-¿Por qué? –dije furiosa -¿Fallaste al decirle "te quiero"? vale, ¿y qué? el amor no es perfecto, Joe y puedes equivocarte muchas veces hasta encontrar a la persona adecuada.

-Pero es que yo creí en ella... –murmuró Joseph.

-April, no lo entiendes –me dijo Nick con dulzura –él lo pasó muy mal después de todo, y ahora ella llega aquí, diciendo que le quiere...

-No, te equivocas Nick –Joe levantó la cabeza –No tengo ningún problema con que ella haya vuelto; es más, me da igual. Lo que no quiero es que Liz deje de confiar en mi por culpa de esa pécora.

-Entonces lo único que se me ocurre es que tienes que explicarle a Liz todo lo que pasó en realidad, con detalles –le dije. –Sólo así podrá comprender lo que ha pasado. La conozco bien, y creo que lo que más le ha molestado ha sido ser la última en enterarse de algo que tenía mucho que ver con ella.

Todos agacharon la cabeza, en señal de arrepentimiento.

-Yo no podía saber que Sophie volvería –se disculpó Joe.

-Lo sé, -dije rápidamente –y no te culpo por ello, a ninguno de vosotros, de hecho... comprendo que tenéis una vida a vuestras espaldas y nuestra llegada no os va a hacer cambiar lo que fuisteis o hicisteis antes.

-Tú sabes que yo te lo contaría todo –murmuró Nick. Sonreí.

-Creo que quizá sé más cosas de vosotros de las que pensáis –contesté. –He sido una fan muy entregada...

Ellos se rieron.

-No te creas ni la mitad de las cosas que lees en las revistas de adolescentes –dijo Kevin.

-Vale, entonces ¿no es verdad que odias las frutas? –pregunté con suficiencia. Él se miró la punta de las botas.

-Eso es cierto. Las odio –rompió a reír –pero nunca he discutido con mis hermanos sobre la forma en que mi pelo debía estar.

-¡Mentiroso! –gritó Joe. –Aún recuerdo una pequeña batalla para conseguir alisártelo...

-¡Pillado! –sentenció Nick, riéndose.

Así, con la situación un poco más relajada, pudimos ir caminando hacia el hotel, en busca de Liz.

-Entonces, ¿has decidido ya lo que vas a hacer, Joe? –le preguntó Nick.

-Sí, voy ahora mismo a la habitación de Sophie para aclarar de una vez por todas las cosas –hizo una pausa. –Y luego tengo que ir a buscar a mi princesa para explicárselo TODO, sin omitir ningún tipo de detalle.

Sonreí. Estaba segura de que la convencería... eso, si no lo estaba ya.

-Bien, pues yo me iré con ellos... a otro sitio –dije abrazándome al brazo de Nick. Ojalá pudiéramos estar solos...

-No –dijo Kevin –te vas con ÉL. Yo me voy con mi cita...

"¡Sí!" Pensé. Otro rato a solas con Nicholas. Él pareció pensar lo mismo, porque sonrió.

-Así que mi hermano mayor tiene novia, ¡por fin! –celebró Joe. Kevin se puso rojo, pero no pudo evitar dejar escapar una sonrisa.

-Nos estamos conociendo... –murmuró tímido.

Cuando llegamos a la puerta del hotel, cada uno se fue en una dirección: Joe directo al ascensor, Kevin por las escaleras y Nick y yo...

-¿Por qué te paras? –le pregunté. Se había detenido en la puerta principal y se negaba a dar un paso más.

-Todo esto me ha dado que pensar –dijo. De hecho, lo veía precupado –Vamos a dar un paseo.

Estiró de mi, sin soltarme de la mano y fuimos bordeando el hotel por un pequeño camino, lejos de miradas curiosas.

-Si es por lo que he dicho de vuestro pasado, tranquilo Nick... no pasa nada –solté de repente. Él se detuvo y me miró.

-¿Qué quieres saber? –preguntó. Mil cosas me vinieron a la cabeza, mil preguntas... cada cual menos adecuada. ¿Era cierto que estuvo saliendo con aquella cantante? ¿Porqué lo dejaron? ¿Le seguía gustando? ¿o la odiaba? Demasiadas cosas.

-Nick, yo... –murmuré.

-Pregunta. Lo que sea. No quiero que hayan secretos entre nosotros.

-Verás... ¿te suena el nombre de Faith? –pregunté tímida, temerosa por su reacción. Él suspiró.

-Sabía que te preocupaba ella –dijo.

-¿Hago mal preocupándome?

-Sí –se sentó en un banco y dio unas palmaditas a su lado, pidiéndome que le acompañara. –Quiero que sepas, antes que nada, que cuando estoy con una persona me entrego al 100%. Así que si estoy contigo, no tienes nada que temer en ese sentido.

-Eso ya lo sabía, Nick –le di un fugaz beso en la mejilla. –Lo mismo te digo.

-Gracias –sonrió, pasándome la mano por la cara –Nunca podría hacerte daño.

Esto último lo dijo en un susurro, mirándome a los ojos, provocando que mi corazón estuviera a punto de salirse de mi pecho. Pero mantuve la calma.

-Todos hemos cometido errores –empezó él –no solo Joe con Sophie. Mi error fue Faith.

Puso una cara que deseé no volver a ver. Parecía triste, decepcionado. Sujeté su barbilla, provocando que nuestras miradas se encontraran. Sus ojos estaban llorosos.

-¿La querías mucho? –susurré comprensivamente.

-Sí –dijo. –Pero las cosas no resultaron ser como yo creía. ¿Nunca has conocido a alguien que se comporta contigo de una forma y luego, a tus espaldas, es de otra? –asentí. –Pues eso me pasó con ella.

Esperé a que organizara sus pensamientos, a que decidiera si realmente me lo quería contar... pero yo no estaba muy segura de si quería saberlo.

-Nick, no tienes la obligación de contármelo –le dije.

-Quiero hacerlo –contestó él. Cogió aire y empezó –Faith y yo nos conocimos en un acto benéfico y enseguida congeniamos. Prácticamente no podíamos dejar de hablar, nos pasábamos el día al teléfono, e incluso tuvimos unas cuantas actuaciones juntos. Aún hoy nadie sabe porqué rompimos en realidad... creo que ni siquiera yo lo sé, quizá fue la distancia o que maduramos y nuestros sentimientos cambiaron.

-Nick... –lo veía un poco agobiado, quizá no le estaba sentando bien pensar en ella.

-Déjame seguir, necesito contártelo –contestó. –Al final de todo, Faith y yo dejamos de hablar, sin ninguna explicación. Ella cambió, y yo me enteré luego de que no había sido del todo sincera conmigo. Después de eso, yo me decidí a olvidarla. Costó, pero lo conseguí; sin embargo, ella parecía no poder dejar de sacarme a relucir en todas las entrevistas que le hacían...

-Esa canción... –caí de repente.

-Sí, era sobre mi –dijo él. –No comprendo porqué se empeña en tener esa guerra. Yo no quiero entrar en su juego, no quiero hacer comentarios sobre ella nunca y odio que me pregunten en cada sitio al que mis hermanos y yo vamos cosas sobre nuestra pasada relación.

-¿Y nunca le has preguntado directamente porqué sigue obsesionada contigo? –pregunté.

-No –contestó –Como te he dicho, no he vuelto a hablar con ella... y la verdad, tampoco quiero.

-Lo único que se me ocurre decir es que fue demasiado tonta como para dejarte escapar de esa forma –le sonreí. –No se me ocurre mayor estupidez que despreciar tu amor.

Él pareció más animado.

-He estado desde entonces con miedo... miedo de volver a querer a alguien por si me pasaba lo mismo –dijo. –Pero creo que contigo va a ser diferente.

-Por lo menos por mi parte, lo será –contesté –No te voy a dejar escapar tan fácilmente.

***

-NARRA KEVIN-

Cuando abrí la puerta del salón de actos, Annette me esperaba sentada sobre una mesa, de espaldas a la puerta.

-¡Te has quedado! –exclamé emocionado. Ella se giró, sonriente.

-¡Pues claro! –dijo -¿creías que no lo haría?

-La verdad... tenía mis dudas –contesté bromeando.

Se bajó con un pequeño salto de la mesa y se me acercó dando casi unas zancadas. Lo que hizo no me lo esperaba: enroscó sus brazos alrededor de mi cuello, provocando que nuestras caras quedaran muy cerca.

-He estado pensando... –comenzó a decir. Cada vez me ponía más nervioso. Sentir su aliento en mi cara, sus ojos centelleantes tan cerca...

-¡Qué miedo! –bromeé –tú pensando...

-¡No seas borde! –dijo riéndose –Lo que te decía... he pensado que... bueno, -bajó la mirada -¿seguiremos hablando cuando nos vayamos de Disney?

-Sólo si tú quieres –contesté. En mi interior deseaba que dijera que sí. Ahora se me haría raro volver a la rutina después de haberla conocido.

-¿Me das a elegir? –dijo ella -¿tú no puedes opinar al respecto?

-¿Puedo? –ella me miró, como si fuera obvio –bueno, es que si yo tuviera que decidir, tú y yo estaríamos hablando durante las 24 horas del día, lo cual no sería bueno para mi carrera, porque necesito dormir...

Ella se rió, aflojando un poco su abrazo.

-Si lo piensas bien, no hace falta dormir... yo creo que se puede vivir sin eso –masculló. –Además, ¿para qué voy a dormir si puedo hablar contigo?

La miré sonriente. Eso mismo pensaba yo. Si pudiera elegir entre dormir y estar con ella, estaba claro que decidiría la segunda opción.

-No me lo explico –murmuré.

-¿El qué, señor Jonas? –dijo ella con tono de burla. Puse los ojos en blanco.

-Si te lo dijera, tendría que matarte –contesté misterioso.

-Pues que sepas que no me das miedo –se defendió ella. –Soy cinturón negro de karate.

Rompí a reír al verla imitar a los karatekas, dando patadas al aire y esas cosas. En tan poco tiempo, Annette me hacía sentir bien, sin preocupaciones. Me hacía reír, y yo ya pensaba que costaría...

-¿Sabes una cosa? –murmuró de pronto –no sé mucho sobre ti, aún.

Me sorprendí. Habían pocas personas que no nos conocían, al menos en América.

-Soy el hombre misterioso –contesté –pero yo tampoco sé nada de ti.

Era cierto. Ni idea. ¿Dónde vivía? ¿Qué edad tenía?

-¡Tengo una idea! –dijo dando un pequeño respingo. Emocionado pensando qué se le habría ocurrido, me quedé mirándola atentamente.

Pero no siguió hablando.

***

-NARRA JOE-

En cuanto llegamos al hotel, salí disparado hacia el ascensor. Ya tenía pensado el recorrido. Primera parada: habitación de Sophie.

-¿Joe? –dijo ella sorprendida al abrir y encontrarme en el umbral -¿vienes a pedirme que te perdone?

-No –entré sin ser invitado, pero sin que me importara. –vengo a dejar claras las cosas.

-Tranquilo –dijo con voz cansina, aún manteniendo la puerta abierta –me ha quedado claro.

-¿Sí? –pregunté desconfiado.

-Pues sí, cariño –hablaba como si se estuviera dirigiendo a un niño o a un discapacitado mental –te has cansado de mi... ahora tu nuevo juguete es esa Lizzie, que parece un saltamontes disecado.

-¿Perdona? –pregunté enfadado –tú no eres quien para juzgar a Liz de esa manera.

-¿Cómo que no? –murmuró –Es lo menos que puedo hacer después de haber sido humillada de esa manera.

-¿Humillada tú? –me carcajeé –No sabes el daño que puedes haberle hecho a Liz.

-Ella me da igual, Joe –dijo. -¿Cuándo te va a quedar claro que lo único que quería era demostrarte que aún te quiero?

Cerró la puerta y se me acercó, directa a mis brazos. Yo no me moví.

-Quizá tendrías que haberlo pensado antes, ¿no crees? –respondí.

-Sí, lo sé cariñito... y lo siento mucho –sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Traté de apartar la mirada. No podía ver a una chica llorar sin sentirme fatal.

-Mira –la aparté de la manera más educada que pude -, olvida todo lo que te dije. No te quiero ya. Cualquier sentimiento que pude tener hacia ti cambió el día en que me encontré solo en la mesa de aquel restaurante, esperando a que llegaras.

-Pero Joe, ya te dije que el compromiso estaba acordado por nuestras familias, yo no podía hacer nada.

-Ya, el compromiso... –dije dolido -¿el beso y los abrazos cuando nadie os veía también?

Se sorprendió de que yo tuviera esa información.

-¿Cuándo...? –balbuceó. -¿Nos viste?

-No, os vio Nick.

-¿Te crees todo lo que ese enano te dice? –añadió rápidamente.

-Sí –cada vez me estaba poniendo más furioso –y "ese enano" es mi hermano pequeño.

-Lo siento... lo siento tanto...

-De poco me sirven tus disculpas –me estaba empezando a doler la cabeza ya con todo eso –Mira, yo sólo he venido para pedirte por favor que te olvides de mi, o que por lo menos dejes de seguirme o buscarme adondequiera que vaya. Has perdido tu oportunidad. Estoy empezando con Liz, y quiero que salga todo bien.

-Seguro que no le has dicho que la quieres, como me dijiste a mi en Nueva York.

Era cierto. No se lo había dicho aún. ¿Porqué? Cuando me gustaba alguien, no dudaba en decírselo, cuando realmente estaba seguro de algo, lo decía y punto. ¿Estaba enamorado de Liz? Empecé a planteármelo. ¿Joe Jonas y una desconocida? ¿Joe Jonas y Liz? ¿Joe Jonas y la chica del bigote postizo, la chica del brillo labial con sabor a fresa, la loca de la camiseta de los Power Rangers?

-¿Ves? –dijo Sophie con superioridad –No la quieres Joe, es sólo un capricho que tienes, o un triste intento para olvidarte de mi.

No era cierto. Me negaba a creerlo.

-Lo tuyo no tiene nombre –le reproché a Sophie -¿te crees que me vas a hacer dudar sobre mis sentimientos? ¿Crees que puedes ir con esa arrogancia por la vida?

-¿Qué arrogancia? Sólo digo verdades.

Rebasó el límite. No podía seguir en la misma habitación que esa arpía egocéntrica.

-Adiós, Sophie –contesté dirigiéndome a la puerta.

-Hasta luego, Joe –remarcó bien las palabras –Quizá nos veamos pronto.

Eché un último vistazo a su habitación y salí lo más rápido que pude de allí. Necesitaba urgentemente ver a mi princesa, a Lizzie, a la loca de los labios de fresa, así que corrí hacia la suite que compartía con April.

Llamé varias veces a la puerta, pero no me abría nadie. Empecé a extrañarme...

-¿Liz? –dije a través de la puerta –soy Joe, ábreme por favor, tenemos que hablar.

Pero nadie contestaba. Aporreé la puerta, incansable, hasta que recordé que aún guardaba la llave en mi bolsillo. Cuando por fin pude entrar, recorrí con la mirada la estancia, buscando su cuerpo hecho un ovillo encima del sofá o simplemente mirando las estrellas en el balcón... pero no estaba.

Sólo dejó una nota encima del piano: Me voy. Adam, sé feliz.


¿y bien? ¿Qué os ha parecido? espero que os haya gustadoo! quizá es lento, pero es que necesitaba aclarar unas cosas...

Faith, la ex-novia de Nick... bueno, digamos que no es del todo inventada. Pero eso no implica que sea totalmente real ;)

Kev y Annette... ¿alguien me explica porqué ella no continuó hablando? (lo descubriréis pronto!)

Joe, Sophie y Liz... bueno, la rubia es una guarra asquerosa y punto. Pero sus razones tendría no? ¿Dónde demonios está Liz?

Bueno chicas, espero vuestros reviews PLEASE! (:

nos leemos pronto!

-Vicky

ahh!!! Disclaimer! los Jonas Brothers son propiedad única y exclusiva de sí mismos. Ojalá pudieran ser míos durante sólo un poquito... :(

por cierto! RIP Michael Jackson, rey del Pop por todos los tiempos!! :(