Hola! simplemente, he tenido otras cosas entre manos... le doy clases a un niño de primaria, ha sido mi cumple, explotación amiguil (xD me obligan a ir a muchos sitios!) y... necesitaba dormir.

Por tanto, aquí la charlatana cierra la bocota y os deja el cap 18 (como mis años!) :D


CAPÍTULO 18 - LA PROMESA

-NARRA NICK-

-¿Te has dado cuenta de la hora que es? -exclamó April, sobresaltándome.

Joe había llamado para decirnos que Liz se había ido, pero también nos avisó en poco rato que ya la había encontrado, así que nos tranquilizamos enseguida. Después, nos habíamos quedado hablando de nuestras relaciones pasadas, como la mía con Faith y la suya con un tal Matt. No lo conocía y ya me caía mal ese tío.

-Pues sí que es tarde -dije mirando mi reloj. Eran las 3 de la madrugada.

-¿Tienes que madrugar mañana? -me preguntó.

-No -contesté. Luego sonreí -tenemos todo el día para nosotros solos.

Su sonrisa se extendió por toda la cara, iluminándose. A pesar de estar oscuro aún podía ver claramente el hoyuelo que le salía cuando sonreía.

-Bueno, pero puede que cambie de idea -dijo ella.

-¿A qué te refieres? -pregunté confundido -¿no quieres pasar el día conmigo?

Ella se levantó del duro banco de piedra en el que estábamos sentados y se quedó con los brazos en jarras delante de mi, evaluándome con la mirada, pero sonriente de todas formas.

-¿De verdad piensas que podría pasar un solo día sin ti? -dijo April. En ese momento sentí como si el corazón se me hinchara de pura alegría. Me levanté de un salto, la cogí por la cintura, dándole un abrazo que la levantó del suelo. Ella reía.

-¡Bájame, Nicholas! -dijo.

-¡A sus órdenes! -la obedecí, pero no la solté. -No puedes decirme algo así y esperar que me quede sentado.

-A partir de ahora mediré mis palabras -contestó.

-¡No, por favor! -exclamé -nunca dejes de decir lo que piensas… y más si es como lo de antes.

-Pues ya verás, porque tengo muchas cosas más esperando a ser dichas -dijo misteriosa.

Sacudí la cabeza, dejándola como un caso perdido. Esta chica estaba un poco loca.

-Bueno, osita -le dije recordando su pijama -creo que deberíamos volver al hotel…

-¿Y dormir? -dijo ella llevándose las manos a la boca teatralmente.

-Sólo si tú quieres -contesté.

Salió solo, no lo había planeado. En realidad, yo me refería a que en vez de dormir podríamos hablar o estar juntos o ver un DVD o algo, pero no sé cuál fue el sentido que April le dio a mi frase (vale, sí que lo sabía, pero prefería negármelo), ya que se puso a temblar y a hablar atropelladamente.

-¿Qué… qué otra cosa…? esto… ¿Qué otra cosa podemos ha-hacer? -preguntó echando miradas fugaces a mi mano izquierda.

-Estar juntos -contesté. -¿No te basta?

-Me sobra -sonrió.

***

-NARRA LIZ-

Lo primero que hice al subirme al coche de Joe fue abrocharme rápidamente el cinturón, comprobar que estaba bien sujeta y ponerme a rezar interiormente. Él debió de darse cuenta de que estaba un poco inquieta, porque tras sentarse en el asiento del conductor y cerrar la puerta, se me quedó mirando extrañado.

-¿Va todo bien? -me preguntó poniendo su mano en mi hombro.

-Lo cierto es que no me fío mucho de tu manera de conducir -dije un poco tímida. Al fin y al cabo, nunca había subido antes en su coche y no tenía derecho a criticarlo.

-¿Por qué dices eso? -me espetó molesto.

-Tengo entendido que esta cicatriz -le rocé un segundo la ceja -te la hiciste al chocar contra algo…

-Pues sí -dijo él -contra unos cubos de basura. Pero, ¿tú ves alguno por aquí? -señaló la carretera.

-No, no veo contenedores… pero sí veo coches que van a toda velocidad…

-Liz, tranquilízate, no va a pasar nada.

-Pero Joe, es muy tarde y puede que estés cansado y no te lo esperes, y te duermas y …

-Shh -me cortó él -de verdad, no hay nada por lo que preocuparse…

Sacó un bote de algo… ¡¡red bull!!

-¿Quieres uno? -me preguntó. Negué con la cabeza -¿más tranquila? El red bull me mantendrá despierto.

-Demasiado, diría yo -murmuré en voz baja.

Él se reía mientras metía las llaves en el contacto y arrancaba el motor de su Mercedes gigante. Yo me agarré lo más fuerte que pude a lo primero que tuve a mano.

-Puedes agarrarte a mi si quieres -dijo él.

Ignoré su comentario y seguí mirando al frente, demasiado nerviosa como para reaccionar a su proposición. Pero su forma de poner el coche en marcha no resultó ser tan brusca como me imaginaba. Sujetaba el volante como si lo acariciara, tenía los 5 sentidos puestos en la carretera y estaba pendiente tanto de sí mismo como de los demás coches. Al descubrirme embobada siguiendo cada movimiento que hacía, Joe se rió.

-Te dije que no tenías de qué preocuparte -dijo él -he estado practicando.

-Ya veo -murmuré aún un poco ida. Y es que, los músculos de su brazo al sujetar el volante, se ponían en tensión dejándome fuera de combate.

Joe me miraba de vez en cuando de reojo y yo estaba segura de que él se daba cuenta de que me faltaba sólo babear para parecer una tonta. Así que, con mucho dolor en el corazón, aparté mi mirada de su perfecta cara, de sus brazos y de sus manos para volverme al frente.

Ninguno de los dos hablaba, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas pensando en todo lo que me había dicho y en lo tonta que había sido por haberme ido de esa manera.

Vi la señal que indicaba la entrada al parque de atracciones, pero Joe la ignoró y pasó de largo.

-Esto… uhm… creo que te has saltado la entrada -dije contrariada.

-No. No vamos al parque -dijo él sonriente.

-¿Cómo que no? -di un salto -¿dónde vamos, Joseph?

-¿No te gustan las sorpresas? -contestó guiñando un ojo -no está muy lejos, tranquila. Pero avísale a April que no irás a dormir al hotel.

En estado de shock y con esas palabras repitiéndose en mi mente "no irás a dormir al hotel", saqué mi móvil y escribí atropelladamente.

"April, todo bien, estoy con Joe. Palabras textuales: avísale a April que no iras a dormir al hotel. No sé nada más. ¡Este tío está loco! No hagas nada que yo no haría con Nick. ¡Buenas noches! -Liz"

Se lo envié, y al segundo recibí su respuesta.

"Sois tal para cual, los dos igual de locos. ¿Qué insinúas con lo de no hagas nada que yo no haría? Nick y yo vamos al hotel a… ¡no lo sé! Pero, por las dudas, mírale la mano izquierda a Joe y recuerda que Nick también lo lleva. ¡Mundo cruel! Un beso -April"

Guardé el móvil y mientras, eché un ojo disimuladamente a la mano izquierda de Joseph, donde brillaba un anillo de plata, su promesa. No pude evitar sonreír. Él pareció darse cuenta de mi mirada porque movió la mano, jugando inconscientemente con el anillo, haciéndolo rodar.

-¿Pasa algo? -preguntó curioso.

-No, nada, es sólo que me ha hecho gracia una cosa que me ha dicho April.

-¿Ah, sí? ¿qué te ha dicho? -se le notaba deseoso de saberlo -¿ya estáis poniéndonos verdes?

-¡No, Joe! Nunca lo haríamos.

-Lo sé, tonta, era una broma. Cuéntamelo, por favor…

-Joseph Adam Jonas, ¡eres un cotilla! -contesté riéndome -puede que te lo diga cuando te lo merezcas.

Él alzó un poco la cabeza, dejando el asunto por perdido de momento. Tras dar un pequeño rodeo, frenó el coche y se desabrochó el cinturón, bajando de un salto. Yo me quedé un momento parada, sin reaccionar. Miraba a mi alrededor sin saber dónde estábamos, sólo veía muchos árboles alrededor. Joe abrió mi puerta, esperando para ayudarme a bajar "el perfecto caballero" pensé. Tendió su mano para hacérmelo más fácil, pero él no comprendía que sólo lo empeoraba, porque en el momento en que nuestros cuerpos entraron en contacto, el corazón me empezó a latir desenfrenadamente.

-¿Es que no me voy a acostumbrar nunca? -maldije por lo bajo.

-Espero que no -contestó él. Me había oído -si te acostumbraras ya no tendría poder sobre ti… además, es muy divertido ver tus reacciones.

Arreglé un poco mi ropa, arrugada por haber estado sentada tanto rato. Me preguntaba qué hora sería… pero no pude pensar en nada más, cuando sin esperarlo, Joe me agarró de la cintura, empujando de mi hacia más allá de los árboles que nos rodeaban. La vista me dejó sin habla: ¡era un mirador! Estábamos en lo alto de una colina desde la cual se podía tener una visión completa de la ciudad, el parque de atracciones, las carreteras… Las luces de las farolas y de los coches pasando a toda velocidad se veían como pequeñas hormigas brillantes, y pasaba lo contrario con las estrellas, que parecían gigantes. La luna brillaba en el cielo, y se respiraba la humedad del ambiente, ese tipo de olor que hace la madrugada. Jamás me había sentido así antes…

-¿Estás bien? -me preguntó Joe aún con la mano en mi espalda.

-Sí, es sólo que… -casi no podía articular palabra.

-¿Te gusta? -asentí con la cabeza, aún absorta en la vista -lo he descubierto hoy cuando iba haciendo la ronda para buscarte. ¿Sabes qué es lo primero que he pensado cuando lo he visto? -me limité a negar con la cabeza, ahora ya con mi atención centrada en sus ojos -he pensado en ti…

-¿En… en mi? -balbuceé abrumada.

-Sí, en ti y en lo bien que quedarías bajo esta luz -contestó.

-¿Qué luz? Estamos medio a oscuras, Joe -bromeé. Gracias a "la poca luz" él no había podido ver lo roja que estaba.

-¿Tienes que estropear el momento? -dijo riéndose.

-No, claro que no -decidí callarme. Al fin y al cabo, nada cuerdo podía salir de mi boca en esos instantes.

Él me besó tiernamente en la punta de la nariz (¿su sitio favorito?) y estiró suavemente de mi para que me sentara con él sobre el césped húmedo. Teníamos toda la ciudad ante nosotros.

-Vale, entonces, ¿me merezco ahora que me cuentes lo que te había hecho tanta gracia de April? -preguntó poniendo su mano derecha sobre mi rodilla.

-Ehh… -pensé rápidamente -creo que no estoy segura de cómo te puede sentar…

-¿Por qué lo dices? ¿No os habréis metido con mi forma de conducir, no? Porque creo que me merezco un 10...

-No es sobre tu conducción, Joseph -contesté -era… algo relacionado con una promesa -eché una mirada fugaz a su anillo.

Él descifró el significado de "promesa" en seguida, levantando su mano izquierda, como mostrándomela.

-¿Esta promesa? -preguntó. Yo asentí con la cabeza. -¿qué pasa con ella? ¿te parece estúpida?

-¡No! -aclaré rápidamente -¡claro que no me parece estúpida ni nada por el estilo! Es más, me parece perfecta y dice mucho de ti como persona.

-¿Entonces? -dijo -estoy un poco confundido… ¿te hacía gracia mi anillo?

-No… es sólo que April me ha dicho algo sobre ella y Nick y me ha parecido divertido... pero a la vez frustrante.

-Sigo sin entenderlo -replicó él. Yo tomé aire, decidida a aclararlo de una vez por todas.

-April me ha dicho que Nick y ella se iban al hotel, pero no a dormir, aunque ella no sabe qué van a hacer. Para que yo no me preocupe, me ha pedido que te mirara la mano izquierda y recordara que tu hermano también lleva uno de estos... así que nada extraño le podía pasar.

Joe se echó a reír, así que me miré las rodillas avergonzada, esperando a que acabara y me dijera que era la más tonta del mundo por haber estado pensando esas cosas. Pero no lo hizo.

-Liz, ¿inmediatamente te has puesto a pensar en mi promesa? -dijo él. Yo lo miré, aún muerta de la vergüenza.

-Un poco. Es sólo que nunca sé lo que puede ser verdad o mentira de lo que se dice de vosotros.

-Pero esto es verdad… ¿lo sabes, no? -dijo él.

-Sí, lo sé… y lo acepto -contesté.

-Liz, mi promesa no me impide querer a alguien antes del matrimonio.

-¿Eso quiere decir que podrías… ya sabes… antes de casarte? -pregunté.

-Podría, pero pienso que es mejor esperar -dijo él. -Cuando encuentre a la persona adecuada, no pensaré en lo que podría hacer si no tuviera el anillo, sino en cómo será nuestra vida juntos.

-Ah, ¿así que aún no has encontrado a la persona adecuada, no? -pregunté comprometedora. Él sonrió.

-Bueno, digamos que estoy en ello -se acercó, acariciándome tiernamente y me besó.


bien, eso es todo por hoy! :D espero que os haya gustado... pronto más!

Gracias por vuestros reviews, me animan mucho! ^^

-Vicky.