Capitulo 4
Una semana después, jueves, 8 de la noche.
Jane: "Dame otro." Le dijo al bartender en la barra.
…
Flashback
Dos horas y media antes.
Jane entró a su casa con el sobre legal en sus manos. Cuando abrió la puerta de en frente escuchó el piano de la sala. Su esposa estaba tocando en él. Se acercó a ella y se sentó a su lado. Vio y disfruto la pieza que tocó; Mozart, número 16 en Do mayor, movimiento 3.
Cuando terminó la pieza, Jane se quedó observando el teclado del piano pensativo. Ella lo miró algo seria. El suspiró y puso el sobre encima del piano. Sacó los papeles. Buscó la última hoja. Sacó su bolígrafo de su bolsillo y puso la mano encima de la línea que le tocaba firmar. Miró a Annie. Quería saber si ella estaba segura de que eso era lo que quería.
Ella no hizo ni un leve de movimiento para impedir nada. Solo se quedó observándolo. Al Jane verla, sintió un nudo en el pecho. Firmó la última hoja sin pensarlo mucho e inició las restantes. Cuando terminó de hacerlo, empujó el documento hacia ella.
Jane: "Eres libre." Dijo con la intención de levantarse.
Ella le tomó la mano y no dejó que lo hiciera. El la miró a los ojos.
Annie: "Yo te quiero, Patrick, pero creo que esto es lo mejor que podemos hacer."
Jane: "Claro." Dijo no muy convencido.
Annie: "Tu sabes que sí."
Es cierto, él sabía que si, pero no quería aceptarlo.
Annie: "Me voy a ir un tiempo del país. Voy a tratar de comenzar de nuevo."
Jane solo asintió. El nudo que tenía en la garganta no lo dejaba hablar.
Annie: "Necesitamos darnos un tiempo ambos."
Jane: "Y para darnos un tiempo tenemos que divorciarnos."
Annie: "No sé cuánto tiempo estaré por allá."
Jane: "Cuando te vas?"
Annie: "En par de días."
Jane: "Buen viaje."
…
"No llores por una mujer. No vale la pena." Bajó de la nube al escuchar esas palabras del bartender. "Deberías celebrar. Vas a tener una nueva vida. Vas a poder salir a donde quieras, con quien quieras, llegar a la hora que te dé la gana los fines de semana. Estar con varias chicas…" Dijo el hombre empujándole el brazo. "Nunca has estado con dos a la vez?" Añadió preguntándole en voz baja. Jane sonrió.
XXX
4 horas después, el teléfono de Lisbon sonó.
Lisbon: "Lisbon." Contestó como si nada. Ella se acostaba tarde. Ni tenía idea de la hora que era. Estaba viendo películas.
Jane: "Oye… que tal si vienes y te das par de shots conmigo."
Lisbon: "Estas borracho?" Dijo al escuchar la voz de Jane. Era la primera vez que lo escuchaba así. Miró el reloj. "Jane, estás loco? Mañana hay que estar temprano en la oficina. Sabes que tenemos cosas pendientes del caso."
Jane: "Mehh… más sano no puedo estar."
Lisbon: "Oh, sí, claro. Te escuchas fenomenal. Donde estas? Por qué me llamas a mi? Dile a tu mujer que te vaya a buscar."
Jane: "Muchas preguntas corridas…"
Lisbon: "Llamaré a Annie para que te vaya a buscar."
Jane: "No. No la llames."
Lisbon notó el cambio en su voz.
Lisbon: "Que pasó, Jane?"
Jane: "Firmé los papeles."
Entonces Lisbon comprendió.
Lisbon: "Oh… te voy a buscar. Dime donde estas."
XXX
Media hora más tarde, Lisbon entró al lugar y vio a Jane sentado en la barra echando chistes con el bartender. Se acercó a él y lo miró molesta por el estado en el que estaba.
Jane: "Hey… Lisbon! La halo por el brazo y la atrajo hacia él. "Te presento a Lisbon. Es una buena chica." Dijo al bartender.
"Hola." Saludó el hombre mientras limpiaba una copa.
Lisbon se soltó de él de mala gana. "Vamos, Jane. Ahora."
Jane: "Está bien. Está bien."
Fueron al auto casi sin poder. Lisbon se montó y encendió el auto.
Lisbon: "No puedo creer que estés así. Debería darte vergüenza."
Jane: "Si, mamá. Lo que tu digas… no quiero ir a casa."
Lisbon lo miró un momento.
Lisbon: "Ok."
XXX
Lisbon: "Diablos, Jane. Ayúdame. No eres peso pluma." Dijo mientras lo ayudaba a entrar a su casa.
El solo reía divertido. Lo ayudó a llegar al sofá. El hombre estaba que si lo soltaba se iba de boca. Lisbon cayó encima de él en el sofá sin querer. Se quedó pasmada mirándolo. El la miró.
Jane: "Tu tampoco eres peso pluma, sabias?"
Ella se levantó y le golpeo el pecho.
Jane: "Ahh..." Se quejó.
Lisbon: "Niñita. Duerme. Mañana tenemos mucho trabajo."
Jane: "Oye, Lisbon." Dijo levantándose un poco del sofá.
Lisbon: "Que?" Dijo con fastidio deteniéndose.
Jane: "Eres mi ángel." Dijo con la mejilla apoyada en el espaldar del sofá.
Lisbon: "Claro." Dijo retirándose a su habitación.
XXX
6:30 am.
Lisbon se levantó y fue a preparar desayuno y café. Aunque ella no acostumbraba desayunar, tenía un huésped en la sala que necesitaba un café bien cargado y un buen desayuno. Después de terminar en la cocina se acercó a él.
Lisbon: "Jane." El hombre estaba en la misma posición en la que lo había dejado hacia varias horas atrás. "Despierta." Dijo tocando su hombro. Nada. Lisbon se rascó la cabeza. "Jane!" Le gritó.
Jane: "Mmmm?" Dijo moviéndose un poco y abriendo los ojos. La luz le molestaba. Se tapó los ojos con la mano izquierda e hizo una leve mueca de dolor. "Diablos… mi cabeza."
Trató de sentarse bien en el sofá sin dejar de destaparse los ojos. Se quedó así por unos segundos. Lisbon lo miró.
Lisbon: "Dormiste?" Dijo alzando la voz un poco.
Jane: "Ah... no me grites."
Lisbon: "No te estoy gritando." Dijo mirándolo seriamente.
El miró a su alrededor.
Jane: "No recuerdo como llegué aquí."
Lisbon: "No me sorprende." Dijo levantándose del sofá y caminando a la cocina. "Debes comer."
Jane se agarró su estomago con la mano derecha mientras dejaba aun su izquierda en su frente.
Jane: "Necesito ir al baño."
Lisbon: "Pasillo, primera puerta a mano derecha." Dijo desde la mesa del comedor.
Jane se levantó y fue al baño. Lisbon se sentó a desayunar y desde la mesa lo escuchó vomitar en el baño. Ella hizo un gesto de asco. Enarcó las cejas cuando lo escuchó murmurar. "No vuelvo a beber." El salió del baño y caminó al comedor. Lisbon notó que se había lavado la cara y se había mojado el cabello.
Lisbon: "Mejor?"
El solo asintió sin mirarla a los ojos. Desayunaron en silencio.
Lisbon: "Te llevaré a que busques tu auto. Debes ir a darte un baño. A menos que quieras aparecerte en esas fachas a la oficina."
Jane asintió. No tenía muchas ganas de conversar. Eso hizo que ella se preocupara un poco, pero trató de no demostrarlo. Además, estaba molesta con él, pues le hizo recordar lo que vivió con su padre. "El se buscó lo de anoche. Nadie lo manda a sobrepasar tragos. No importa lo que uno pase, esa no es la forma de salir de los problemas." Pensaba ella.
Lo llevó a su auto.
Jane: "Gracias, Lisbon. De verdad, siento haberte molestado anoche."
Lisbon: "No te preocupes. Era mejor que me llamaras a que hubieses tenido un accidente por ahí. La próxima vez, contrólate, si?"
Jane: "Si." Dijo sonriéndole un poco y montándose en su auto.
Lisbon se dirigió a su oficina.
XXX
Jane entró a su casa. Annie estaba en la sala. Se levantó y caminó hacia él.
Annie: "Patrick, donde diablos estuviste?"
Jane: "Por favor, ahora no. Me late la cabeza." Dijo con evidente molestia.
Annie: "Apestas a ron."
El no contestó. Subió las escaleras a toda prisa.
Annie: "Estaba preocupada!" Añadió mientras lo veía subir.
XXX
Jane llegó solo 15 minutos tarde a la oficina. Se veía como si nada hubiese pasado en la noche. Completamente renovado y con esa sonrisa de siempre.
Eso no le agradó en parte a Lisbon. Significaba que quizás no era la primera vez que pasaba por eso o por cualquier otro acontecimiento y llegaba como si nada a la oficina.
Definitivamente Lisbon aprendió 3 cosas nuevas acerca de Patrick Jane:
1. Roncaba cuando se emborrachaba.
2. Aparentemente se afeitaba todos los días.
3. Escondía sus emociones brutalmente ante los demás.
Jane: "En que soy bueno?" Dijo asomándose a su oficina y sonriéndole.
Lisbon: "Ven siéntate." Dijo abriendo los expedientes encima de su escritorio.
