Después de una noche y un día de "estudio" con mis teterinas, he leído un mensaje que me ha hecho ir corriendo a acabar este capítulo...

No, no me he vuelto loca.. xD he subido debido a una petición especial! (: Raaquel, espero haber llegado a tiempo, he hecho lo que he podido!

Y así pues, voy a cerrar la bocota y os voy a dejar leerr! A ver qué os parece!


CAPÍTULO 23 - MELODÍA Y PLAN

-NARRA APRIL-

Hice lo que pude, intenté cubrirme con las manos, intenté alcanzar la sábana para taparme otra vez… pero era imposible reaccionar. Nick y Joe se habían quedado igual que yo, completamente de piedra. Y Liz… bueno, ella lo intentó a su manera.

-Joe, haz el favor de taparte los ojos -le gritó Liz a Joseph. Él se apresuró a hacerle caso, cubriéndose la vista con las manos.

Al final, como nadie parecía hacer nada para ayudarme, corrí hacia el baño, cerrando la puerta de golpe. Luego, me senté sobre el borde de la bañera, sin creerme lo que acababa de pasar ahí fuera. Nick. Nick Jonas. ¡Nick Jonas me había visto desnuda! Y lo que era peor… Joe también.

Alguien llamó a la puerta, tímidamente.

-Soy yo, Liz -gritó -traigo ropa y una toalla.

Abrió con cuidado, y me tiró las cosas rápidamente, sin mirar. Luego cerró de nuevo. Sin perder tiempo, me sequé y vestí a toda prisa, pensando cómo reaccionar cuando saliera del baño… o lo que era peor, cómo soportar las miraditas de los chicos.

Por fin, me armé de valor y salí del baño… no había nadie en el dormitorio. Seguí hasta la sala, donde los encontré a los tres, sentados en la mesa. Al parecer habían tenido tiempo de llamar al servicio de habitaciones, porque tenían delante de sí muchísima comida, algo que me parecía perfecto porque aún no había desayunado.

-¿Tienes hambre? -me preguntó Joe, como si no hubiera pasado nada raro antes.

-Un poco -contesté. Intenté averiguar cómo se había tomado Nick el verme en esa situación, pero él trataba de mantener la mirada en su cuenco de cereales, y evitaba levantar la cabeza. Suspiré y me senté a su lado.

-Entonces, ¿hace mucho que os habéis levantado? -preguntó Liz para romper el silencio.

-Pues, hace un rato -contestó Joe. Seguía mirándome con una cara un poco rara. Cuando se dio cuenta de que yo también le miraba, se giró de nuevo a Liz.

Era normal que estuviera incómodo, pero ¿cuánto tiempo pensaba estar sin levantar la cabeza Nick? Decidí tratar de provocar esa mirada.

-Oye, Nick -le dije dejando la cuchara en mi plato -¿no querías que te contara mi sueño?

Él siguió sin inmutarse, simplemente negó con la cabeza.

-No hace falta -dijo mientras seguía comiendo. De nuevo, dejé escapar un suspiro, mirando a Liz en busca de ayuda. Ella estaba tan desencajada como yo, así que se encogió de hombros para darme a entender que no se le ocurría nada.

Justo en ese momento, empezó a sonarme el móvil, que estaba en el dormitorio. Me levanté rápidamente y fui a contestar.

-¿Sí? -pregunté. El número que me salía en pantalla no me sonaba.

-¿April? -gritó una voz -¿me oyes?

De repente, me dí cuenta de quién era.

-¿Matt? -exclamé sorprendida. Liz me miraba con los ojos como platos desde la mesa, e incluso Nick había levantado la cabeza, sin mirarme aún, sorprendido por haber oído ese nombre.

Sí, Nick sabía quién era Matt, yo se lo conté cuando estuvimos hablando de nuestros ex. Él era mi antiguo novio, que me dejó destrozada, pero que de alguna manera acabó siendo mi mejor amigo. Hacía mucho que no sabía nada de él, porque se mudó a otra ciudad.

-¡Aprilita! -continuó Matt desde la otra parte del teléfono -no te imaginas la cara que se me ha quedado cuando he ido a tu casa y tu madre me ha dicho que estabas de pendoneo por ahí.

-¿Estás en mi casa? -pregunté en shock -¿no estabas viviendo en Londres?

-Sí, pero… ¿adivina qué? -dijo emocionado -¡vuelvo a vivir en Pasadena!

Liz seguía mirándome atentamente, intentando enterarse de la conversación, Joe la miraba a ella, extrañado.

-¿Quién es Matt? -le preguntó susurrando Joe a Liz. Ella no podía ni contestarle por culpa del shock.

-Su ex novio -le contestó Nick, por fin. Lo dijo como escupiendo las palabras, haciendo que sonaran realmente rastreras.

Joe abrió mucho los ojos, almacenando la información. Luego, todos se centraron en mirarme fijamente. Todos, menos Nick, claro está. El señorito seguía sin dignarse a mirarme, sino que se mantenía de espaldas, rígido.

-¿Cómo que vuelves a vivir en Pasadena? -repetí asimilando las palabras. Eso fue lo que desbordó el vaso. Liz dio un salto en la silla, Joe torció el gesto y Nick… él por fin se giró para mirarme a la cara. Parecía dolido, tenso, preocupado.

-Pues sí, pequeña -confirmó Matt por el teléfono -voy a volver al colegio y todo eso… así que supongo que nos veremos pronto.

-Eh… sí, supongo que sí -contesté. Tener a Matt otra vez en la ciudad era lo que llevaba deseando desde hacía mucho tiempo… ¡pero no ahora! Estaba Nick… y nunca se me ocurriría hacer algo que le hiriera.

-Bueno, pequeña -dijo Matt -pues no tardes mucho en venir, que tengo algo que decirte. Te quiero mucho… ¡no sabes cuánto te he echado de menos!

Podía jurar que Nick y los demás podían escuchar lo que Matt estaba diciendo, porque con cada palabra, su cara cambiaba a peor.

-Eh… yo también te he echado de menos, Matt -dije esto un poco avergonzada. Nick me echó una última mirada y se giró de nuevo hacia su bol de cereales, para empezar a comer. Preferí no seguir mirándolo.

Colgué, dejé el móvil en el dormitorio y volví a la mesa. Si la situación había sido rara hasta el momento, ahora se estaba haciendo insoportable. Nadie hablaba, se limitaban a comer sin ganas, procurando no hacer ruido.

Pero, ¿qué había pasado? Hacía un momento estaba hablando con Nick, besándole y mirándole a los ojos, pero ahora todo parecía diferente. ¡No se dignaba a mirarme! Ni siquiera a pedirme una explicación.

-Bueno, creo que tenemos que irnos a cambiarnos de ropa y todo eso -dijo Nick levantándose de repente. Joe le miró extrañado.

-Acabamos de llegar, Nick -le dijo. -¿Porqué tienes tanta prisa? No tenemos nada planeado para hoy…

-Lo sé, Joseph -ignoró el comentario de su hermano, dejó la servilleta encima de la mesa, y se dirigió a la puerta sin decir nada. Sólo escuché el sonido del portazo.

Los lágrimas amenazaban con desbordarse de mis ojos, seguía mirando fijamente el lugar por el que había desaparecido Nick, intentando entender lo que había pasado, sin éxito.

-¿Qué haces? -me preguntó Liz -¡ve con él a explicárselo, YA!

Se levantó, dándome un pequeño tirón para que me levantara. Mis piernas se negaban a responder, por lo que tuve que hacer un esfuerzo de más. Eché a correr hacia la puerta, agarré el pomo, el mismo pomo que Nick había aferrado hacía un momento, y tiré para salir de aquella sofocante habitación.

***

-NARRA NICK-

Simplemente estaba avergonzado, eso era todo. No me atrevía a mirarla a la cara después de haber presenciado el momento "desnudo" de hacía unos momentos. Pero estaba seguro de que se me pasaría… hasta que sonó su móvil.

Matt. Ese nombre me sonaba. ¿Matt su ex novio? Sentí como si mi cuenco de cereales ya no fuera lo suficientemente interesante, y reaccioné dando un respingo. ¿Ella aún hablaba con su ex, se llevaban bien? El monstruo de la envidia y de los celos se apoderó de mi. Sentí que iba a explotar, o a golpear algo… cosa no muy común en mi, ya que por lo normal era muy tranquilo. Pero sólo oír la voz de April pronunciando su nombre "Matt" hacía que no pudiera estar tranquilo.

-¿Cómo que vuelves a vivir en Pasadena? -dijo April. Me giré rápidamente a mirar su cara, en busca de alguna emoción notable. Quería saber si ella consideraba eso una mierda o si de verdad le hacía ilusión que su ex novio volviera a su ciudad, a su vida.

Su expresión seguía siendo de sorpresa, demasiado indescifrable. Y yo no podía hacer otra cosa que pensar mil versiones diferentes de cómo sería su reconciliación, cómo él la abrazaría diciéndole que la había echado mucho de menos y que había vuelto sólo por ella. Y con cada pensamiento, sentía que la iba perdiendo un poco más.

-Eh… yo también te he echado de menos, Matt -concluyó April. Vale, ahora ya no había vuelta atrás. Ella iba a volver con él, se iba a olvidar de ese Nick como-se-llame, que sólo fue un bonito deseo que no podía cumplirse…

Me giré de nuevo, con la urgencia de acabarme mis cereales y salir lo más rápido posible de allí. Necesitaba abrazarme a mi guitarra, aferrarme a las teclas de mi piano, escribir…

Nadie hablaba, todos se dedicaban a comer, por lo que me fue más fácil acabar.

-Bueno, creo que tenemos que irnos a cambiarnos de ropa y todo eso -le dije a Joe, levantándome de la mesa.

-Acabamos de llegar, Nick -me contestó. -¿Porqué tienes tanta prisa? No tenemos nada planeado para hoy…

-Lo sé, Joseph -intenté que se diera cuenta de que NECESITABA salir de allí, pero no tuve éxito. Resignado, dejé la servilleta y di media vuelta, sin ni siquiera mirarla, para salir de allí pegando un portazo.

Vale, quizá el portazo no había sido intencionado, pero abandonar la habitación me había ayudado a aflojar un poco el nudo que tenía en el estómago… aunque no había funcionado con el de la garganta.

Prácticamente volé hacia mi habitación, entrando veloz y yendo directamente a la banqueta del piano blanco que había pedido que pusieran. Acaricié las teclas, haciéndolas sonar, en busca de inspiración, de la correcta. Justo entonces, golpearon a la puerta, tres veces, con timidez a la vez decisión. Suspiré, pero de todas formas fui a abrir.

-Nick -era April. Una lágrima caía por su mejilla, rompiéndome el corazón. -¿Puedo hablar contigo?

Me aparté de su camino, permitiéndole la entrada a la habitación. Ella se dirigió a la banqueta del piano y se sentó, esperando a que yo cerrara la puerta.

-¿De qué quieres hablar? -le pregunté acercándome al piano.

Me esperaba lo peor, un "adiós, ha sido muy bonito, pero tengo que volver a mi vida normal… y en ella tú no cabes".

-Quiero saber porqué te has ido así -me dijo. Se enjugó las lágrimas, al parecer con más valor para hablar.

-Sentía que sobraba -contesté. Iba a intentar ser sincero, ya que ella parecía estar haciendo un gran esfuerzo por ser clara.

-¿Y porqué? -preguntó ella levantándose y acercándose a mi.

-Matt ha vuelto -me limité a contestar.

-¿Y crees que eso cambia las cosas? -dijo. Yo la miré, confundido.

-Eso lo tienes que decir tú.

-No, Nick. ¡Que Matt haya vuelto no cambia nada! -dijo.

-Pero yo sé lo que él significó para ti, y sé que algo cambia -dije yo. Después de todo lo que ella me había contado, se me hacía difícil pensar que pudiera estar tranquila sin saber nada de él.

-Sí, pero al parecer no tienes ni idea de lo que TÚ has significado para mi, y lo que significas -se acercó para rozarme el brazo con su mano.

-Entonces, ¿no vas a volver con él? -le pregunté. Ella negó con la cabeza, sonriendo.

-He encontrado a alguien muchísimo mejor -dijo.

Quizá era eso lo que necesitaba oír, porque mis pulmones volvieron a abrirse, permitiendo el paso de oxígeno. Mi corazón volvía a latir, quizá un poco desenfrenado… pero al fin y al cabo, me sentía muchísimo mejor: podía sonreír.

La abracé, disfrutando el momento, para luego darle un beso demasiado ansioso. Pero el sólo hecho de haberme imaginado la posibilidad de estar si esos labios por mucho tiempo, me provocaba dolor de cabeza. Por fin, me aparté, aún mirándola sonriente.

-No vuelvas a darme esos sustos -le dije. -ya tenía suficiente con haberte visto desnuda…

Ella abrió los ojos, dando un salto hacia atrás. Luego, me dio un puñetazo en el brazo.

-¡Eres un pervertido, Nicholas Jonas! -dijo. Yo me reí. Ya había descubierto la manera de no darle importancia al asunto: asumiéndolo. Iba a aceptar que de hecho, SÍ la habíha visto desnuda, nada podía cambiarse ya. De todas formas, no iba a darle más vueltas al asunto. Página pasada, hierba pisada y caja cerrada. Lo guardaría como un recuerdo bonito, pero a la vez raro… e incómodo.

-¿Qué hacías? -dijo April sentándose de nuevo en el piano, rozando las teclas.

-Intentaba canalizar mi ira hacia algo creativo -contesté, sentándome junto a ella.

-Hoy he tenido un sueño -comentó distraída.

-¿Ese en el que salía Joe? -le pregunté malicioso. Ella se rió.

-Sí, exactamente… -puso los ojos en blanco -en serio, estábamos en un piano blanco, como este, y no sé porqué ni cómo, yo tocaba unas notas…

Empezó presionando las teclas negras, al principio con torpeza, luego más segura.

-¿Tocas el piano? -le pregunté sorprendido.

-No -contestó con el ceño fruncido por la concentración -es sólo que tengo muy viva la imagen de qué teclas tocaba soñando…

-¿Sabes que eso es muy raro? -le dije asombrado y a la vez divertido.

-Puede ser… ¡exacto! -había dado con lo que buscaba. Repetía las mismas notas una y otra vez. -Esta era mi melodía.

La escuché atentamente, almacené la información y la imité unas escalas más hacia arriba.

-No está mal -comenté. Ella sacudió la cabeza.

-Es sólo una chorrada -dijo. -sólo tenía que probar que tengo un poco de memoria.

Se levantó de la banqueta y me tendió la mano.

-Anda, vamos a mi habitación, que Joe y Liz deben de estar preocupados -me dijo.

La tomé fuerte de la mano y ambos nos dirigimos a la puerta.

***

-NARRA LIZ-

Después de ver salir corriendo a Nick y detrás de él a April, Joe y yo nos quedamos solos en la mesa, demasiado impactados como para hablar. Seguíamos mirando la puerta cerrada hasta que él habló.

-¿Crees que…? -comenzó.

-No -me adelanté. -Ella está enamorada de Nick incluso desde antes de conocerlo; ¿de verdad crees que dejaría pasar su sueño así como así?

-Pues espero que no, porque él cada día está más atontado por su culpa -dijo Joe.

-¿Insinúas que mi amiga vuelve tonto a tu hermano? -comenté haciéndome la falsa ofendida.

-Puede ser -dijo. -¿Si así fuera qué me harías?

¿Cómo que qué le haría? A ver, déjame pensar… ¡arrancarle la ropa y devorarlo entero a besos! Pero claro, eso no se lo podía decir a él.

-No me retes, Joe -me limité a decir.

-Estás roja. A saber lo que estás pensando -dijo él riéndose.

-¿Yo roja? -mierda, me había pillado -no, es sólo que hace mucho calor…

Me levanté de la mesa y fui corriendo a abrir el balcón, para seguir con la mentira de que me estaba asando ahí dentro sin aire fresco. Joe se levantó también y me siguió.

-Sé que no es el calor -puso sus manos en mi cintura. -Estabas pensando algo y creo saber qué es…

¡Ay! No podía hacer eso y pensar que me iba a quedar quieta. Lo intenté, pero al escucharle hablar tan seductoramente, automáticamente me puse en situación de flirteo.

-¿Sabes que eres demasiado para mi? -murmuré. Él sonrió.

-No. Tú eres demasiado para mi. Aún intento conseguir que caigas a mis pies.

Me faltó un pelo para tirarme teatralmente al suelo y adorarlo como si fuera un Dios egipcio. Pero, no sé cómo, me controlé.

-Eso es que quizá no te esfuerzas lo suficiente -dije. Joe entrecerró los ojos, pensativo.

-Quizá tendré que emplear técnicas más agresivas -contestó en voz baja, tremendamente sexy. -Pero tendrás que esperar a que trace un plan.

-Pues date prisa, no esperaré mucho.

¿A quién quería engañar? Esperaría todo el tiempo del mundo si hacía falta. Por él, me daba igual.

-¿Estás dispuesta a perderte el premio por culpa de tu impaciencia? -dijo Joe.

Ahora la distancia que nos separaba era inexistente, teníamos las narices pegadas, y mi espalda estaba pegada contra el cristal del balcón. Sus brazos impedían que pudiera escabullirme, aunque de todas formas, no me apetecía demasiado salir de allí.

-Esperaré -le dije. Él asintió, se humedeció los labios y se lanzó a besarme.

Aplastada contra la ventana y besándole con demasiada furia. Hasta que alguien silbó desde la puerta. Joe se separó y se giró a mirar, mientras que yo lo hacía por encima de su hombro.

-¿Así que os dejamos un momento solos y esto es lo que hacéis? -dijo Nick. Él y April iban cogidos de la mano, así que supuse que todo iba bien otra vez.

-¡Haced el favor de controlaros, que aún es muy pronto! -añadió April.

-Perdonad, es que era imposible contenerse -dijo Joe. Luego se separó aún más, dejándome espacio para respirar. -¿Ya sabéis lo que vamos a hacer hoy?

Estuvieron un rato comentando qué les apetecía hacer, teniendo en cuenta que esa misma noche teníamos que volar de vuelta a Pasadena. Otra vez a la realidad. Eso era lo que me más me preocupaba… ¿y si Joe ya no tenía tiempo para mi? Aparté la idea, decidida a disfrutar el tiempo que pudiera con él.

April y Nick se fueron al dormitorio, con la excusa de que él le iba a ayudar a decidir qué ponerse… aunque yo sabía muy bien que no iban a hacer eso; mientras, Joe y yo nos sentamos en el sofá, haciendo una pequeña guerra de miradas: el primero en reírse perdía.

-Recuerda que no vas a ser libre hasta que haya agotado todos mis recursos -dijo él de repente -no vas a poder resistirte a mi plan.

Yo asentí, aceptando el trato. Lo que Joe no sabía era que no tenía que hacer nada para tenerme: ya era suya. De todas formas, no dije nada, albergando la esperanza de que así tardara más tiempo en separarse de mi. Si tenía un objetivo, no pararía hasta conseguirlo, así era él. Y la verdad, a mi no me importaba ser un objetivo con apariencia "inalcanzable". A partir de ahora iba a ser la mujer de hielo, la de piedra… al menos sólo un tiempo.


fin! por ahora (:

me voy una semana fuera, aunque no por ello dejaré de escribir :D en 7 días (quizá 8) tendréis cap nuevo...

-Gracias por los Reviewss! me hacen demasiado feliz!! ^^

disclaimeer! -- Blah blah blah, los Jonas son de propiedad suya y no están en venta Já.

Cuidaros mucho, comentadme ;) y disfrutad del verano!!

-Vicky.