Hellooo! :D de nuevo yo!
este capítulo me ha salido demasiado largo... (11 páginas de word!!)
en fin, agarrad un helado y leed con calma...
CAPÍTULO 26 - CUANDO LOS DESEOS SE CUMPLEN
-NARRA KEVIN-
A pesar de todos los nervios, la comida salió bastante bien y nuestros padres parecieron tranquilos al conocerlas mejor. Sin embargo, después del postre Annette me dio una pequeña patada para decirme algo.
-Kev, mi vuelo sale dentro de una hora -me susurró. Yo asentí, triste por que tuviera que irse tan pronto.
-Bueno, nosotros tenemos que irnos ya -anuncié a la mesa -Anne tiene que coger un avión.
-Ha sido genial comer con todos vosotros -dijo ella, levantándose. Mis padres hicieron lo mismo, para despedirse.
-Lo mismo digo, cariño -dijo mamá dándole un abrazo.
-Espero que nos veamos pronto -añadió papá.
Annette sonreía feliz, haciendo que yo me sintiera igual.
-Muchas gracias por todo, señores Jonas -dijo -hasta luego, chicos.
Tras despedirnos de todos, salimos hacia el aparcamiento. Ella se dejó caer sobre el asiento de mi coche, suspirando.
-¿Crees que ha ido bien? -me preguntó mientras yo ponía el motor en marcha.
-Creo que ha ido genial -contesté. Eso pareció aliviarla, porque pronto se acomodó en el asiento, sonriendo más tranquila.
Sin embargo, los dos nos quedamos callados durante todo el trayecto, incluso cuando paré en el hotel para que recogiera su maleta.
-Vas a llegar impresionante a Nueva York -le dije cuando aparqué en el aeropuerto. Estaba triste por verla irse ya, tan pronto…
Ella sonrió, a pesar de tener los ojos húmedos.
-No quiero irme -dijo dejando caer una lágrima.
Acaricié su cara, rogando para que no llorara. Habría hecho cualquier cosa para que no estuviera triste.
-Pues no te vayas -repliqué. Sabía que eso no era posible, pero no perdía nada intentándolo. Ella negó con la cabeza.
-Tú tienes que seguir con tu vida de súper estrella -sonrió.
-Tú también cabes en mi vida -le dije. Pero, me di cuenta de que no sólo cabía, sino que era una parte muy importante de ella.
-¿Qué va a pasar ahora, Kevin? -me preguntó, triste otra vez. ¿Qué le contestaba a eso? Ni siquiera yo sabía lo que iba a ocurrir. Me encogí de hombros.
-No estoy muy seguro -ella bajó la cabeza -, pero ten por seguro que un pesado de pelo rizado va a estar llamándote por teléfono a todas horas.
Se incorporó para mirarme a los ojos, con tristeza.
-¿Eso es lo que quieres, una relación a distancia? -dijo. Yo asentí -creo que eso sólo nos haría estar más tristes, pensando en cómo sería todo si estuviéramos juntos.
-Podemos intentarlo -le dije.
-Sabes que no va a funcionar -contestó ella, negando con la cabeza -no seremos capaces de seguir con nuestras vidas porque nos aferraremos a algo que pudo haber sido.
-Sí puede funcionar, Annette -le dije -no me importa la distancia, soy capaz de soportarla por ti.
-Yo no estoy tan segura de si podré -me dijo. -quiero estar con alguien al que poder abrazar cuando necesite, no sólo limitarme a tener una conversación telefónica.
Sentí que algo se rompía dentro de mi. Eso era algo que no podía darle, no iba a poder estar a su lado cuando me necesitara, al menos no físicamente.
No dije nada más.
No dijo nada más.
Me dio un beso en la mejilla, mantuvo un instante su mirada, cogió su maleta y caminó sin mirar atrás hacia las puertas del aeropuerto, hacia su mundo.
Un mundo en el que, por desgracia, yo no cabía.
***
-NARRA JOE-
Después de todo, la comida familiar había sido un éxito, lo intuía en la mirada de mis padres. Tras la huída de Kev, sólo quedábamos April, Nick, Liz y yo como posibles sospechosos, así que papá y mamá se centraron en nosotros. Tenía que idear algo para escapar de allí cuanto antes, pero necesitaba la ayuda de Nick. De pronto, di con algo interesante. Saqué mi móvil y tecleé disimuladamente por debajo de la mesa, sin que nadie se diera cuenta.
"Enano, tenemos que salir de aquí. ¿Alguna idea? -Joe"
El móvil de Nick sonó y él, disculpándose un momento, lo leyó. Pronto mi móvil zumbó.
"Las chicas tienen que estar en el aeropuerto dentro de 3 horas, ¿alguna excusa con eso? -Nick"
Era cierto… eso nos daba una buena razón.
-Papá, mamá -dije levantándome -creo que nosotros nos tenemos que ir ya…
Mis padres, Frankie y las chicas se me quedaron mirando extrañados, pero Nick se levantó de la silla también.
-Es cierto, acabo de acordarme de que no han hecho las maletas aún -dijo.
-¿Y vosotros? -preguntó papá. Al fin y al cabo, nosotros también nos íbamos esa noche.
Sonreí, porque sin querer, mi padre nos acababa de dar una excusa perfecta.
-¡Pues no! -interpreté -creo q mi ropa está tirada por toda la habitación.
Me vino a la mente la imagen de mi maleta perfectamente hecha, esperando pacientemente en el hotel y, conociendo a Nick, estaba seguro de que la suya también estaba lista.
-Es verdad -mintió él -chicas, ¿nos vamos?
April y Liz se miraron un momento, sospechando. Sin embargo, no dijeron nada, se limitaron a asentir y levantarse de la mesa.
-De verdad que nos lo hemos pasado muy bien, señores Jonas -dijo Liz. April sonreía.
Nick y yo tamborileábamos nerviosos con los pies, deseando que acabara cuanto antes para poder salir de allí y estar a solas con ellas. Al fin y al cabo, esa noche nos separaríamos.
-Nos veremos pronto, espero -dijo mamá, abrazándolas -April, ¿puedo hablar contigo un momento antes de que te vayas?
Un pie dejó de golpear el suelo nervioso. El de Nick. De repente, se quedó tenso, erguido. En realidad no fue el único, porque todos nos quedamos mirando cómo April intercambiaba una fugaz mirada con Nicholas, como si fuera una llamada de socorro.
-Mamá, tenemos prisa -dijo Nick intentando hacer que se diera cuenta.
-Sólo será un momento -contestó mamá. Sin poder remediarlo, se llevó a April a una distancia prudencial, para que el resto no pudiéramos escuchar lo que decían.
***
-NARRA APRIL-
No sé cómo mis piernas aguantaron para seguir a Denisse hacia una zona un poco alejada del resto, porque estaba temblando desesperadamente.
Ya estaba claro. Ahora era cuando me decía educadamente que me alejara de su hijo o me haría picadillo. Mi corazón bombeaba a mil por hora, desesperado por escuchar qué era lo que tenía que hablar la madre del chico de mis sueños conmigo.
Acabamos en una mesa aparte, aislada del ruido del restaurante y pegada a uno de los enormes ventanales del lugar. Me senté, nerviosa cuando ella me lo pidió, y esperé a que empezara a hablar.
-April, solamente quería tener una pequeña charla contigo antes de que te vayas -me dijo. Yo asentí, de acuerdo con la idea. -voy a ser directa, porque nunca ha sido lo mío ir con rodeos…
Mi cerebro iba a explotar. No me atrevía a mirarla demasiado fijamente, no quería parecer desafiante, pero tampoco tenía que mirarme las rodillas. Tenía que mostrarme segura y a la vez dócil. Difícil mezcla…
-Verás, no me puedo quitar de la cabeza la escena de esta mañana -dijo ella, sonriendo -¿tienes algo que decir?
De repente me acordé de su cara al verme en la cama de su hijo, en cómo se había quedado al verme salir de allí con el rabo entre las piernas y enrollada con una sábana. Tragué saliva y me armé de valor.
-¿Algo que decir? -comenté -básicamente que, aunque suene a tópico, no era lo que parecía.
Ella se rió, haciendo que me sintiera un poco mejor.
-No hicimos nada extraño, señora Jonas -le dije.
-Llámame Denisse, cielo -me pidió. Yo sonreí. La cosa iba bien… o al menos eso parecía.
-Está bien, Denisse. No pasó nada, porque ninguno de los dos quería que ocurriera. Tengo muy claro cuál es mi posición en ese sentido -le dije.
-Yo también lo creo -dijo -es sólo que me preocupaba un poco esa cuestión.
-No voy a hacer que su hijo rompa su promesa -"si no quiere", añadí para mi.
-Sé que será así -comentó -y estoy segura de que los dos tendréis en cuenta eso.
Asentí con la cabeza. Desde luego, no iba a obligar a Nicholas a hacer algo que él no quisiera. Y, de todas formas, aún era muy pronto para eso. Quiero decir, le quería incluso desde antes de conocerlo, pero para poder llegar a algo más, primero tenía que saber que la cosa iba en serio y que no era una chica más a la que logró conquistar y pronto olvidó.
-Sólo era eso lo que me preocupaba -dijo -sé que tú eres la adecuada para Nick. Sé que vas a estar con él aunque las cosas no vayan demasiado bien, y eso nos lo has demostrado ya.
Me acordé del momento "la vida de Nick peligra, inyéctale insulina YA o se muere". Un escalofrío me recorrió la espalda.
-Denisse, quiero a tu hijo. Le quiero mucho, nunca me había pasado algo así…
-Lo sé, eso se nota -me contestó -él también te quiere a ti, nunca le había visto así.
El corazón empezó a desbocarse. Nick me quería, de eso estaba cada vez más segura. No podía hablar, así que me limité a sonreír como una tonta, echándole un vistazo. Nicholas estaba aún en la mesa con los demás, pero estaba atento a cada movimiento que su madre y yo hacíamos, analizaba la situación preocupado. Al ver que le sonreía, pareció relajarse, y se atrevió a acercarse.
-¿Cómo vais? -preguntó al fin. Miraba nervioso a Denisse, interrogándola silenciosamente. Seguro que en cuanto estuviéramos a solas me intentaría sacar a la fuerza todo lo que me había dicho.
-Muy bien, Nicholas -contestó Denisse -ya hemos acabado.
Se levantó de su silla, por lo que consideré que yo también tenía que hacerlo. Nick me pasó el brazo por la cintura, aferrándose fuerte.
-¿Ahora mi novia y mi madre conspiran contra mi? -dijo.
Espera un momento… ¿novia? ¿acababa de decir novia?
-Sí -se limitó a decir Denisse -¡ah! Antes de iros, Liz, acércate por favor…
Consideré que era hora de escapar, así que le di dos besos a Denisse, me despedí de Kevin Sr. y agarrada a Nick salimos de allí lo más rápido posible.
***
-NARRA LIZ-
"Eso, sal corriendo como una rata asustada" pensé cuando April y Nick escaparon veloces hacia la puerta del Four Seasons. Antes de irse, me dirigió una mirada burlona, mientras que Nick me guiñó un ojo. A ella parecía haberle ido bien, así que, ¿porqué a mi no?
Le di un beso rápido a Joe en la mejilla y salí disparada a hablar con Denisse. Fuera lo que fuera que tenía que decirme, que lo hiciera rápido, así dolería menos.
-Liz, antes que nada, tranquila -me dijo. Vale, eso para empezar no estaba mal. Sonreí -sólo quería hablar personalmente contigo… es que no te he podido conocer antes.
-Es cierto; yo también tenía ganas de conocerla, señora Jonas -dije. Había que ser amable…
-Llámame Denisse -me pidió. -Voy a ser directa, ¿quieres a mi hijo?
-¿A cuál de todos? -le dije. Juro que se me escapó, no intentaba hacerme la graciosa ni nada de eso, simplemente, salió. Me puse roja, balbuceando para poder rectificar mi error. Ella, sin embargo, se rió.
-Vale, una cosa está clara: eres perfecta para él -dijo. ¿Resultado? Más roja aún, si era posible.
-Sí, quiero a Joseph -le dije, muerta de la vergüenza.
-Perdona que te lo diga, pero se te nota mucho -contestó. Mis manos empezaron a sudar -pero a ti lo que te preocupa es lo que nosotros pensemos de ti, ¿no?
-Sí -bajé la cabeza.
-Bueno, pues por eso no te preocupes -dijo. Sonreía. -hacéis una bonita pareja.
-¿Usted cree? -le pregunté emocionada -quiero decir, sé que Joe ha tenido muchas novias, y que cada una ha sido especial, pero creo que lo nuestro es… diferente.
-Pienso lo mismo -dijo Denisse. -No sé qué le has hecho, pero lo veo distinto.
-¿Cree que le influyo tanto? -pregunté. No estaba muy segura de qué era lo que Joe sentía por mi. Vale, podía sentirse atraído pero… ¿me quería?
-Sí lo creo -dijo -a Joseph le cuesta decir las cosas, pero cuando se sienta preparado, lo hará -suspiré -y creo que voy a dejar que vayáis a por las maletas, porque mi hijo va a acuchillarme como no te deje en paz ya…
Levanté la mirada, para fijarme en Joe, que se mantenía a una distancia prudencial, jugueteando nervioso con el cuchillo encima de la mesa. Me eché a reír. Él se levantó de un salto cuando nos vio llegar.
-¿Me habéis puesto verde lo suficiente? -dijo él.
-Sí, principalmente hemos hablado de tu mala conducción -contesté yo. Denisse, Kevin Sr, y Frankie se rieron.
-¡Qué cruel eres! -dijo Joe dramáticamente -pero te perdono porque nos tenemos que ir ya.
Asentí. Después, nos despedimos de todos y salimos hacia el aparcamiento. Una vez allí, solos, me acorraló.
-¿De qué habéis hablado? -me preguntó antes de subir al coche.
-De nada -le dije. Él no se dio por vencido.
Se acercó de un salto hacia mi, obligándome a acabar con la espalada pegada a la puerta de su coche, que estaba cerrada y no se abría. Joe se aproximaba peligrosamente, manteniendo la cara a una distancia casi inexistente de la mía.
-Joe… -dije nerviosa. Estábamos en un parking público que, justo en esos momentos estaba vacío -apártate, que nos pueden ver.
-¿Y qué? -contestó él provocador, sin hacerme caso.
-¿No te preocupa que cuelguen una foto nuestra por todos los portales de internet?
Él miró a su alrededor, en busca de paparazzi.
-No hay nadie -dijo. Siguió cerca de mi, sin apenas dejarme moverme -¿me lo vas a decir?
Era imposible negarse a hacer algo cuando se ponía así. No podía, no tenía ni las fuerzas ni las ganas como para decirle que no, que no iba a revelarle el secreto. Sin embargo, pensé en algo mejor para distraerle.
-Verás, tu madre y yo hemos hablado de… -paré un momento de hablar, mirándole atentamente los labios, a escasos centímetros de los míos -no te imaginas cómo me apetece besarte en estos momentos…
La respuesta le pilló por sorpresa, justo como yo quería. Abrió los ojos, sorprendido por el cambio de tema de conversación.
-Creía que lo iba a tener más difícil a partir de ahora -dijo él. Era cierto, mi propósito era "ser la mujer de hielo" para que Joe tuviera que trabajar duro si quería conseguirme. ¡Pero es que era imposible!
-Bueno, digamos que tenemos tregua de momento -susurré. Me lancé a saborear sus labios, que no me esperaban al principio, pero que pronto se acostumbraron. No lo pude evitar, la respiración se me aceleró, mi corazón bombeaba con fuerza y mis brazos se enroscaron en su cuello. Él me correspondió con un abrazo fuerte por la cintura, aproximándome hacia sí (aún más), casi con desesperación.
A pesar de tener los cinco sentidos puestos en ese beso, escuché un click y al abrir los ojos para ver qué pasaba, una luz fuerte me deslumbró. Paparazzi.
-Joe, ¿nueva novia? -preguntaba uno.
-¿Cuánto va a durar esta? -decía otro.
Sin saber cómo, nos habían rodeado por completo. ¿De dónde salían? ¡Eran como setas, surgían de la nada!
-¿Cómo te llamas? -me gritaban desde alguna parte. Sin apenas ver nada, bajé la cabeza, intentando que no me vieran la cara. Las cámaras no dejaban de sacar fotos, y los flashes relampagueaban.
-Sube al coche -me dijo Joe, casi susurrando. Me abrió la puerta del copiloto y rápidamente, le obedecí. En serio, a los paparazzi sólo les faltaba subirse al capó del coche y hacer fotos desde allí arriba.
Como pudo, Joe los esquivó a todos y logró llegar a su puerta. Me fascinaba como, a pesar de estar completamente agobiado por un montón de hombres haciéndole fotos, él seguía poniendo buena cara.
Mantuve la cabeza gacha todo el rato, mientras él arrancaba el motor y salíamos de allí, dejando todos los flashes detrás nuestro.
-Lo siento -le dije, cuando ya estábamos en la carretera, sin agobios.
-Tú no tienes la culpa -sonrió -he sido yo el que te ha provocado.
-¿Insinúas que si me provocas, yo caigo? -dije, haciéndome la ofendida.
-Por supuesto -esbozó una sonrisa de oreja a oreja.
-Es cierto -me rendí. Entonces él empezó a reírse a carcajadas -pero, cuando esas fotos salgan, millones de chicas van a odiarme.
-Quien sabe -se limitó a decir.
En mi interior, estaba asustada. Estaba casi segura de que no me habían podido hacer ninguna foto en la que mi cara quedara totalmente al descubierto, pero aún así, nunca se sabía.
-¿Cómo puedes vivir con toda esa legión de chupa sangres siguiéndote? -le dije.
-Te acostumbras.
Por fin, llegamos al aparcamiento de Disney. Teníamos aún un poco de tiempo para recoger las cosas y estar juntos, a solas.
-Joe, no sé si era esto lo que querías -le dije cuando llegamos a su habitación.
-¿El qué? -preguntó.
-Que te saquen en todas las revistas besando a una desconocida -solté de carrerilla.
-No quería que fuera así, desde luego -dijo -pero tarde o temprano se iba a saber.
-O no…
-¿No querías que nos vieran juntos? -me preguntó.
-¿Estás loco? -exclamé -eso es lo que menos me importa. Lo que sí me gusta es que estemos juntos.
-Entonces, ¿no te importa que unos fotógrafos locos te sigan a partir de ahora para ver cómo es la enamorada de Joe Jonas?
-¿Enamorada? -pregunté, conteniendo la respiración -¿quién te ha dicho que estoy enamorada?
-Espero que lo estés, porque eso mismo siento yo por ti -dijo.
¿Puede el alma salirse del cuerpo durante unos instantes por felicidad extrema y luego regresar, provocándote cosquilleos por todo el cuerpo? Porque algo así sentí al escuchar aquellas palabras.
-Te voy a demostrar lo enamorada que estoy de ti -lo agarré de la camiseta, necesitando más que nunca su abrazo. Sin decir nada, empecé a besarle, ansiosa.
Deseaba que no acabara nunca ese momento, que esas palabras no se borraran nunca de mi memoria, que ese beso durara para siempre.
***
-NARRA APRIL-
-Nada de lo que tengas que preocuparte -le repetí a Nick por quinta vez. Sabía que iba a intentarlo todo lo que pudiera, y así había sido.
Por mucho que lo preguntara, jamás le iba a contar lo que Denisse y yo habíamos hablado. En algún momento debió de darse por vencido, porque suspiró derrotado y siguió conduciendo. Sin embargo, levantó una ceja. Al parecer se había acordado de algo.
-Antes habías dicho que siempre te habría gustado hacer algo… en mi coche -dijo.
¡Mierda! Creía que ya se había olvidado de eso.
-Ehm… sólo dije que me habría gustado subir en tu coche -mentí avergonzada.
-No es cierto, no era eso -me acusó -¿tampoco me vas a decir qué era lo que querías?
Puso su cara de cachorrito triste, de manera que no podía seguir con la mentira.
-Te lo diría, pero… -él seguía poniendo ojitos -¡vale, está bien!
Sonrió, al ver que había ganado. Di un salto a la parte trasera del coche, acomodándome en los asientos, que ahora eran para mi sola. Él miró por el retrovisor, extrañado.
-¿Ya está? -preguntó -¿eso es todo?
-Eso es todo… de momento -dije -uno de mis sueños era poder tumbarme aquí detrás sola, y mirarte la nuca mientras conducías.
-Deseo concedido -no pude verle la cara completamente, pero por su voz sabía que estaba sonriendo. Me lanzó otra mirada por el espejo -¿segundo deseo?
-Ese… bueno, no estoy muy segura de pedirlo -le dije sonrojada.
-Haz lo que quieras, pero los deseos van en pack. Luego te arrepentirás de no haberlo hecho.
Tenía razón. Me armé de valor y me incorporé en el asiento, aproximándome a su espalda. Sólo estaba el asiento entre su cuerpo y el mío. Asomé la cabeza entre los dos asientos, soplando suavemente en su cuello. Estaba tan cerca de su piel que contemplé perfectamente cómo su vello se erizaba y la piel se le ponía de gallina.
-¿Qué…? -murmuró sorprendido.
-Calla, o me voy -le susurré al oído. Él me hizo caso y siguió conduciendo, intentando estar concentrado en la carretera.
Me aparté del asiento, alejándome de él, de su cuello, de su pelo rizado.
-No sé si seguir… -murmuré. Él gruñó, como casi ordenándome que lo hiciera -está bien, tú lo has querido -volví a acercarme, ahora apoyando la cabeza en su hombro -otro de mis sueños era -le abracé delicadamente, pasando mis manos por el borde de su chaqueta, bordeando los botones, sin llegar a rozar la camisa -era…
Sin hablar, hice el recorrido en silencio, sintiendo el tejido de su chaqueta en mis dedos, con mi cabeza aún descansando en su hombro, mientras él seguía conduciendo, mirando al frente, con la respiración contenida. Decidí atreverme un poco más, apartando las solapas de la chaqueta con manos temblorosas, acariciando ahora su camisa. Y debajo de ella, a escasos milímetros, su piel, su pecho. Él seguía sin decir nada.
-Esto… -murmuré.
-Siguiente deseo -ordenó.
Con mis labios rocé casi imperceptiblemente su cuello, dándole pequeños besos, rápidos y tiernos unos, largos e intensos otros.
Esa fue la gota que colmó el vaso. El coche dio una sacudida, casi saliéndose del carril. Por suerte, no había demasiado tráfico. Nick se había puesto nervioso.
-Creo que eso es todo -dije separándome de él rápidamente. No quería que tuviera un accidente por mi culpa. Me acomodé de nuevo en el asiento trasero, mirando cómo su pelo se enroscaba por su nuca, cómo sus manos estaban tensas alrededor del volante.
Nick no dijo nada, y yo casi no me enteré del resto del camino hasta que llegamos al parking de Disney. Sólo entonces, salté al asiento delantero y bajé del coche.
¿Habría actuado mal? Él seguía sin pronunciar palabra hasta que llegamos al ascensor. Allí, por fin, me miró.
-¿Pasa algo? -le pregunté preocupada.
-Espera a que estemos solos… entonces, pediré yo mis deseos -contestó misterioso.
En fin, si queréis dar las gracias a alguien por que haya subido hoy, dádselas a mis queridas Pupi & Andre. xDD casi me fusilan.
Por cierto, os he dicho ya que me encantan vuestros reviews??
:D es ciertoo! LOS AMO!
jojo me despido. por ahora....
-Vicky.
PD: GRACIAS!! :D por todo.
