¡¡AVISO A LA TRIPULACIÓN!! este capítulo puede provocar taquicardias, sudores o tembleque incontrolado

(creedme, no sé como he sobrevivido a escribir todo esto. Según teorías cookiles, nos gusta automatarnos)

avisadas quedáis...


CAPÍTULO 27 - VUELTA A LA REALIDAD

-NARRA NICK-

Quizá fue el contacto de su mano sobre mi pecho o su respiración golpeando mi cuello… o quizá fueron sus labios, que estaban demasiado cerca. Perdí el control del coche durante unos segundos… aunque mejor el coche que yo.

-Creo que eso es todo -dijo April, separándose rápidamente de mi.

Supuse que lo hizo porque se asustó de mi reacción… pero había sido demasiado directa. Así, el resto del trayecto estuve callado, repitiendo una y otra vez en mi cabeza el recorrido de sus manos en mi chaqueta, el de sus labios en mi cuello… Debía mantener la cabeza fría, al menos hasta que llegáramos.

De hecho, lo logré hasta que entramos en el ascensor. Allí, tuve que mirarla.

-¿Pasa algo? -me preguntó, visiblemente preocupada.

-Espera a que estemos solos… entonces, pediré yo mis deseos -contesté.

No sabía qué mosca me había picado, pero tenía que hacerlo. La cogí de la mano, con decisión y, cuando se abrieron las puertas, la dirigí hasta su habitación.

-¿Deseo número uno? -preguntó ella, una vez dentro, con la puerta cerrada.

Me quedé unos instantes delante suyo, mirándola detalladamente. Zapatos de tacón, vestido hasta las rodillas, su cara, sonriente y avergonzada a la vez, y la diadema roja…

-Esa diadema te da aspecto muy inocente -le dije, acercándome a ella sutilmente.

-Soy inocente -contestó. Le acaricié la cara, recorriendo con las yemas de mis dedos sus mejillas.

-No lo eres -la rodeé, para colocarme en la posición en la que ella había estado antes: son mi cabeza sobre su hombro. Le susurré al oído: -no lo eres ni lo más mínimo.

Se quedó tensa de repente, completamente parada. Ahora era cuando tenía que comprobar si mi plan estaba dando resultado. Puse mi mano sobre su pecho, para sentir los latidos de su corazón. Sí, estaban descontrolados. Sonreí al darme cuenta de que todo iba tal cual quería.

-¿Estás nerviosa? -volví a susurrarle.

-Para nada… -balbuceó. Era obvio que estaba histérica.

-Como está claro que no eres inocente, voy a hacer algo -con cuidado, le quité la diadema, lanzándola sobre una mesa cercana.

Volvía a estar delante de ella, mirándola directamente a los ojos, sonriendo al verla nerviosa.

-Tú tampoco eres un santito -murmuró. Me hice el ofendido.

Ella se separó de mi, caminando con paso firme hacia el dormitorio, en el que las camas estaban perfectamente hechas.

-¿Vas a devolverme mi sábana? -pregunté. Ella sacudió la cabeza, haciéndome un gesto para que me acercara.

***

-NARRA JOE-

Saber que ella me quería era lo mejor que podía haberme pasado en mucho tiempo. Liz me quería y yo a ella, ¿había algo más perfecto?

Llevábamos un rato en el sofá, besándonos y abrazándonos. De vez en cuando, me quedaba un rato mirándola, con miedo a que todo fuera un sueño, y se esfumara de repente. Pero, cuando más miedo tenía, ella volvía a buscar mis labios con los suyos, haciéndome darme cuenta de que sí era real.

-¿Te has planteado alguna vez… ya sabes, la promesa? -me preguntó, medio ahogada.

-Sí -contesté.

-Ah.

-¿Ah? ¿eso es todo? -le dije. Liz cerró los ojos, besándome de nuevo -sí, me lo he planteado, pero sólo desde que te conozco.

-¿Y qué has…? -empezó a decir. Luego se calló, y volvió a besarme, intentado que no le diera importancia.

-Algún día -determiné.

¿Algún día? ¿Y porqué no en ese momento? Me acordé del camerino, de todos los momentos en los que me habría gustado compartir algo más que besos y abrazos con ella…

De alguna forma, acabé encima suyo. Sabía que la había tomado por sorpresa, porque su respiración se cortó durante un momento.

-Hace un poco de calor, ¿no? -me quité la camiseta, lanzándola al suelo. Ahora no había nada que se interpusiera entre su cuerpo y el mío… bueno, sí: su vestido, pero no me atrevía a quitárselo.

-¿Qué…? -balbuceó Liz al verme sin camiseta.

-Nada, simplemente hace calor.

Volví a besarla, un poco más decidido que antes. Ella reaccionó pronto, pasándome las manos por la espalda, recorriéndola suavemente. Sin embargo, sus manos acabaron en mi pecho, haciendo presión para que me apartara un poco.

-No quiero que luego te arrepientas -dijo avergonzada.

¿Arrepentirme? Iba a ser uno de los mejores momentos de mi vida. Ignoré su comentario, sonriendo y acariciándole el pelo, con cariño.

Al darse cuenta de que no tenía intención de parar, volvió a enroscar sus brazos en mi cuello, aproximándome hacia sí, ansiosa por mis besos.

De pronto, un portazo. El de la habitación… nuestra habitación. Levanté la cabeza del sofá un momento, para ver quién había entrado.

-¡Kevin! -era él, con una cara no muy buena. Parecía triste -¿va todo bien?

De un salto, me aparté de Liz, que se había quedado petrificada sobre el sofá. Kev, que no estaba de demasiado buen humor, se fue directamente al dormitorio, por lo que Liz y yo tuvimos un poco más de tiempo para adecentarnos antes de ir a verlo.

-Kevin, ¿qué pasa? -pregunté.

Se había tumbado sobre la cama, con la cabeza enterrada en la almohada, así que me senté en el borde, intentando que me hablara. Liz me miró indecisa desde el umbral de la puerta. Le hice un gesto para que se acercara, y ella se sentó en una silla, cerca de dónde estaba Kev.

-Va, cuéntanos… -dijo.

Él levantó la cabeza, se recostó sobre la cama y nos miró a los dos sin mucho ánimo.

-Annette se ha ido -murmuró.

-Pero eso ya lo sabías -dije yo -era obvio que este viaje no iba a durar para siempre…

-Kev, irás a verla dentro de poco a Nueva York -le dijo Liz, intentando animarle.

-¡Es cierto! Tenemos algo que hacer allí en una semana -me acordé. Kevin, sin embargo, seguía triste, sacudiendo la cabeza.

-Da igual que vayamos a Nueva York… Annette no quiere verme -dijo, con apenas un hilo de voz.

Ahora los que nos quedamos sin habla fuimos Liz y yo. Nos miramos un instante, contrariados.

-¿Qué dices, Kevin? -le dijo ella -Annette está muy enamorada de ti, yo me doy cuenta de esas cosas. Créeme: te miraba con ojos de amor.

-No quiere relaciones a distancia -aclaró el mayor -y yo no le puedo ofrecer otra cosa…

De pronto, lo comprendí: con nuestra vida, no se podía tener una relación estable, más que nada porque no podíamos estar en el mismo sitio durante mucho tiempo. Además, no disponíamos de demasiado tiempo libre. Cuando no eran conciertos, eran entrevistas, y si no era nada de eso, teníamos que aparecer en algún sitio al que nos habían invitado.

-Entonces, Kev -dijo Liz -Annette no se merece tenerte. Si no está dispuesta a aguantar la distancia por ti, no vale la pena. Cuando quieres a alguien, no importa el tiempo que estés sin verle. Para poder estar con una súper estrella del rock como sois vosotros, como eres tú, tienes que tener paciencia. No puede obligarte a elegir entre tu pasión, que es la música, y ella.

Los dos nos habíamos quedado mirándola completamente embobados. Menudo discurso. Pero si eso era lo que pensaba, adelante.

-Kevin, no te preocupes… ya verás como se dará cuenta de su error -le dije yo a mi hermano.

Él, sin embargo, sacudió la cabeza, no demasiado convencido.

***

-NARRA APRIL-

¿Qué estaba a punto de pasar? Había sido yo la culpable de todo, no tenía que haber hecho la escenita del coche…

Entré en el dormitorio y le hice un gesto a Nick para que me siguiera. Él me hizo caso en seguida, y cerró la puerta tras de si. Volvíamos a estar a sólo unos pasos de distancia, y aún estaban demasiado recientes sus besos.

-Hemos llegado a la conclusión de que no soy inocente, ¿no? -le pregunté.

-Cierto -contestó.

-¿Sabes qué es lo que llevo pensando todo el día? -él me miró, curioso -me pregunto si…

Me acerqué a él, quitándole la chaqueta. Al fin y al cabo, él no se negó. Le aflojé el nudo de la corbata y volví a acariciar los botones de su camisa blanca. Sin embargo, él dio el primer paso: se quitó la corbata y volvió a quedarse inmóvil enfrente de mi, con sus manos descansando en mi cintura.

Lo consideré una señal, así que me lancé a desabrocharle los botones de la camisa, despacio, mirándole a los ojos.

-Ah, pues tenía razón -murmuré. Se había quedado con la camisa abierta, pero en vez de dejar al descubierto su pecho, aún llevaba una capa más: una camiseta blanca.

-¿Razón? -preguntó confuso.

-Mi teoría es que siempre llevas una camiseta blanca debajo de cualquier cosa -le dije. Él se rió.

-A veces…

-No te preocupes; me encanta cómo estás con ella puesta -le dije.

Mientras sonreía, se quitó la camisa, quedándose sólo con la camiseta blanca de manga corta, típica de él. La chapa de la diabetes brillaba sobre su pecho, como si fuera una guía, para que no me perdiera y supiera llegar allí sin problemas.

En un impulso, me lancé buscando con mis manos el borde inferior de la camiseta, para poder tirar de ella hacia arriba y obtener por fin mi premio: su piel descubierta. No sabía si eso sería pasarme mucho, así que antes de quitársela, lo miré, haciéndole una pregunta muda. Supuse que, al sonreír, me daba permiso…

-Pero sin ella aún estás mejor… -le dije.

Al quedarse con el pecho descubierto, Nick me rodeó con sus brazos, tiernamente, puso una mano en mi nuca y se acercó a besarme. Pude sentir casi una descarga eléctrica, una especie de transformación.

-Lo siento, señorito, pero se ha equivocado usted al hacer eso -murmuré.

La April descontrolada acababa de salir a flote. Quizá tuvieron la culpa sus brazos, o puede que fuera aquel beso electrizante.

Empujé a Nick sobre la cama, dejándole tumbado de espaldas, mirándome en estado de shock, pero a la vez divertido.

-A veces sólo hace falta una chispa para encender el fuego -me dijo.

-Créeme: había fuego antes de la chispa.

Nick se recostó sobre la cama antes de que yo pudiera atacarlo con mis labios, y me hizo una señal para que no hiciera nada más.

-Aún tengo que pedir mis deseos -dijo, sonriendo malicioso.

-Es cierto -no sería justo si él no los pudiera pedir. Me quedé de pie, con los brazos extendidos.

Nick se levantó de la cama, y se puso a dar vueltas a mi alrededor, examinándome. Por fin, se quedó enfrente de mi, con los ojos entornados.

-Me pregunto si… -me rodeó, quedándose en mi espalda. De pronto, sentí sus labios justo debajo de mi oreja, paseándose por mi cuello. Apartó mi pelo hacia un lado, pasándomelo por encima del hombro para que no le estorbara en su misión.

Lo siguiente que noté, fue cómo la cremallera del vestido empezaba a bajar, lentamente y con delicadeza. Cerré los ojos, completamente ida. ¿Pretendía seguir por ahí? Sin embargo, no hizo nada más. Se apartó sutilmente y volvió a ponerse en frente mío.

-¿Y bien? -le pregunté confundida.

-Dudaba sobre si llevarías algo más aparte del vestido -dijo.

-Pues ya ves que sí.

Él sonrió. Estaba segura de que estaba maquinando algo en su cabeza, porque me miraba con ojos sospechosos.

-Deseo número uno -le pedí. No tuve que esperar demasiado su respuesta.

Casi con violencia, pasó su brazo alrededor de mi cintura, esta vez deslizando su mano bajo mi vestido, rozando mi espalda descubierta con su mano. Aprovechó para susurrarme en el oído:

-Quizá no me tenga que arrepentir de nada.

Casi sin entender sus palabras, acabé tumbada boca arriba en la cama, con Nick encima de mi. Nos besábamos desesperados, como si los labios del otro fueran completamente irresistibles. De algún modo, así era para mi.

-Espera -murmuré apartándolo un momento -creo que esto no es justo.

Ante la mirada un poco extrañada de Nick, bajé con urgencia uno de los tirantes de mi vestido, dejando al descubierto mi pecho, cubierto aún por el sujetador. Él se apresuró a ayudarme con el otro, bajándolo hasta la cintura, de manera que ahora los dos teníamos la parte de arriba al aire.

-Mucho mejor -susurró.

Con una especie de vuelta, coloqué a Nick debajo de mi, quedándome sentada sobre él. Con un solo dedo recorrí su pecho desnudo, desde la garganta hasta sus pectorales perfectamente dibujados. Luego opté por trazar la forma perfecta de sus brazos, que seguían abrazándome, intentando aproximarme hacia sí.

La cosa se estaba volviendo seria… ¿sería esta nuestra primera vez? Mientras me inclinaba para besarle, me puse a pensar un poco sobre qué era lo que yo realmente quería. ¿Iba a perder mi virginidad con Nick Jonas en un hotel?

-Nick -balbuceé, separándome un poco de él -¿es así como quieres que tu promesa se vaya al traste?

-Mi promesa peligra desde el momento en que entraste en mi vida -dijo -¿porqué esperar más?

Eché un vistazo a la mesa cercana, viendo la hora que era y alarmándome. Teníamos que irnos ya o perdería el avión.

-Nick, no quiero que mi primera vez sea con prisas -murmuré. Él pareció comprenderlo, porque cariñosamente, me bajó, tumbándome a su lado. Luego, se colocó de costado para mirarme directamente a los ojos.

-Nuestra primera vez será especial -prometió. -No sabía que tú también eras nueva en esto.

-¡Desde luego que lo soy! -dije ofendida. Él sonrió, acariciándome la cara.

-Y por tanto, te mereces una primera vez a la altura.

Podría haberme pasado el resto de mi vida allí, tumbada con Nick a mi lado, pero pronto me asaltó de nuevo la urgencia de la hora.

-Creo que tengo que ir a preparar mi maleta… tenemos que estar en el aeropuerto en media hora -le dije, dándole un beso fugaz y saltando de la cama.

-Es cierto… mientras, yo creo que necesito… una duchade agua fría -murmuró, dirigiéndose al baño.

No era una mala idea. Ahora iba a llegar acalorada a casa.

***

-NARRA LIZ-

-Mierda, Joe -le dije cuando llegamos al aeropuerto -no quiero irme sin ti.

Estábamos en el aparcamiento, de alguna manera habíamos cabido todos en su coche. Joe conducía, conmigo a su lado. En la parte trasera, Nick, April y Kevin estaban medio apretados… pero no parecía importarles.

-Pronto nos veremos -prometió él.

Nick y April mantenían sus manos entrelazadas, sin decirse nada. Sólo se miraban, como si pudieran hablarse a través de los ojos.

-Joe… en serio -le pedí -no te enamores de la primera loca con bigote que aparezca mientras yo no esté.

Intenté sonar graciosa, pero en el fondo sí me preocupaba por eso. Sus vidas estaban rodeadas de música, gente nueva… y millones de fans diferentes cada noche. Chicas guapísimas dispuestas a hacer casi cualquier cosa por ellos.

-Para mí, sólo hay una loca con bigote -dijo. No pude evitarlo, me lancé a sus brazos, dándole un abrazo, intentando fundirme con él de alguna manera para no tener que separarme de su lado nunca.

Sentí que las lágrimas amenazaban con escaparse, y por mucho que lo intenté, no pude evitar que corrieran libres por mis mejillas… bueno, no llegaron a viajar tanto, porque acabaron estrelladas sobre el hombro de Joe. Sus brazos me rodeaban como si fueran un escudo protector, fuertes y seguros.

Decidí que ya estaba bien, que la novia de una estrella del rock tenía que saber cuándo era la hora de separarse. Enjuagué mis lágrimas y le di un beso, de esos que aún recuerdas cuando pasan unas cuantas horas. Metí la mano en su bolsillo, para sacar su móvil.

-¿Ves esta cosa con botones? -le dije, como si estuviera hablando con un discapacitado -se llama M-Ó-V-I-L. Y, cuando aprietas los números correctos, puedes llamar a la gente que no está contigo -Joe me miraba con una sonrisa divertida -sólo tienes que buscar mi nombre y apretar para llamarme.

-Captado -dijo riéndose.

Le di un último abrazo y me giré para ver qué tal iba el mundo por la parte trasera. Nick y April seguían sin hablar.

-Señorita, tenemos que irnos -le dije. Nada, no había manera. April no se inmutó -¡tierra llamando a April, tierra llamando a April! ¿me recibes?

Su relación era de lo más extraña. Nick le sonrió, apartándole el pelo de la cara. Ella cerró los ojos, como absorbiendo ese momento. Luego, se lanzó a sus brazos, dándole un abrazo largo. Casi sentía desesperación, porque nos íbamos a hacer viejos antes de que acabaran con su despedida, pero me pareció un momento tan íntimo que no me atreví a molestarlos.

-¡Por fin! -exclamé cuando se separaron -nos vemos pronto, chicos.

Kevin y Joe asintieron con la cabeza, sonrientes más o menos. Sin embargo Nick… bueno, el chico no tenía solución: seguía mirando a April bajar del coche y coger su maleta.

-¿Lista? -le pregunté cuando se puso a mi lado. Ella sonrió, con ojos llorosos. Echamos a andar hacia la puerta del aeropuerto, mientras desde el coche negro de Joe, él y sus hermanos nos miraban irnos. Sin embargo, April se paró en seco y volvió corriendo al coche.

-¡Nick! -se asomó por la ventanilla -supongo que aún tienes mi número de teléfono, ¿no?

-Desde luego -dijo él. Sacó la cabeza del coche, y besó a April brevemente -Avísame cuando aterrices.

Volvieron a quedarse mirando, como atontados. Exasperada, solté un suspiro y me acerqué al coche.

-Como no arranques el coche y os larguéis de aquí, gritaré con todas mis fuerzas que sois los Jonas Brothers y sufriréis el ataque de las fans locas -amenacé.

Los chicos se quedaron serios, preguntándose si sería capaz de hacer algo así.

-Sí, chicos -dije -sabéis que soy capaz de hacerlo. Y no me importará que hayan heridos…

-Hasta luego, chicas, tened mucho cuidado -dijeron los tres, tras intercambiar una mirada de pánico.

El coche negro salió del aparcamiento como una bala, sin apenas darnos tiempo a devolverles el adiós.

-Habría sido genial haberlo hecho de todas formas, ¿no crees? -me dijo April mientras entrábamos en nuestra terminal y dejábamos las maletas.

-Lo malo habría sido que luego ellos nos habrían matado.

Nos sentamos a esperar a que nos avisaran para subir al avión, un poco tristes por no poder estar con nuestros chicos. De pronto, el móvil de April sonó.

-¿Es Nick? -pregunté. Eso era demasiado. Sí que estaba necesitado de ella…

-No -murmuró April sorprendida -es Matt.


tacatá.

¡¡El ex novio ataca de nuevo!! ¿Apuestas sobre cómo va a reaccionar April ante la llamadita? ¿Seguirá hablando con Matt o simplemente le dejará caer sutilmente que NO quiere saber nada más de él? y... ¿qué hay de Joe y Liz? ¿cumplirá Joe la promesa de coger el aparatito con botones para llamarla? Kev y Anne... ¿es el final?

jojo.

Todo esto y mucho más, en el siguiente capítulo! :D

niños, niñas y gente del circo (de mis lectores sólo puedo decir hola a la mujer-queso y a la mujer-galleta; si tenéis algún talento oculto, hacédmelo saber y os incluiré en el mundo del espectáculo)

...

WTF? q estaba diciendo? dejémoslo estar en que GRACIAS, MILLONADAS DE GRACIAS!! Jas, Maca :D mis fieeeles lectoras (al cuadrado) ^^ Pupi y Andre... GRACIAS por no asesinarme *Plas* -

sé que sois más (o al menos eso me gusta pensar), pero agradezco a las que tienen nombre propio y me han demostrado estar ahí siempre. UN REVIEW PARA ESTA POBRE ANCIANITA SIN DIENTEEES POR FAVOOOR!!!

(dios, me he pasado. hasta la próximaaaaaaa! ^^)