Holaaa! Siento muchísimo el retraso! estos días he estado un poco liada, casi no he parado en casa y tengo una cosa entre manos...

Por tanto, me callo y os dejo seguir con la historia...

NOTA: este capítulo está dedicado a mi Pupi, que se me hace viejita... 19 años MAÑANA!! Querida pupi, tiene mucho mérito que hayas aguantado hasta el capítulo 29, que me sigas comentando y NI SIQUIERA TE GUSTEN LOS JONAS! :D Tequiero.


CAPÍTULO 29 - ACLARACIONES

-NARRA LIZ-

Otro día más en la cárcel. Odiaba tener que ir al colegio ahora que tenía cosas mucho más importantes que hacer, como acompañar a Joe a todos los lugares a los que tuviera que ir. Abrí los ojos cuando el despertador sonó atronador, aún medio adormilada. Con un suspiro, salté de la cama y corrí a abrir las ventanas. Me encantaba sentir el olor de la mañana, la suave luz del sol acariciando mi piel…

Tenía que darme prisa si quería llegar a tiempo. Suerte que me duché antes de acostarme… corrí a cepillarme los dientes, lavarme la cara, peinarme y volví a vestirme. Justo entonces, sonó mi móvil. ¡Era un mensaje de Joe!

"Espero que tengas un buen día, princesa. Nada más abrir los ojos esta mañana, he pensado en ti, ¿cómo lo haces? Te quiero -Joe"

Sonriendo, tecleé rápidamente una respuesta.

"No sabes lo que daría por poder fugarme y estar contigo. ¿Cómo lo haces tú, que estás hasta en mis sueños? Yo también te quiero -Liz"

Salí corriendo de casa, cerrando la puerta con llave. Como siempre, mis padres habían salido más temprano que yo. Justo cuando andaba deprisa hacia mi punto de encuentro con April antes de entrar en clase, mi móvil empezó a sonar.

-Yo soy así, me gusta estar en todas partes -me dijo Joe en cuanto descolgué.

-Buenos días a ti también -le dije, fingiendo estar molesta.

-Muy buenos días, princesa -contestó -¿qué estás haciendo que se te oye medio ahogada?

-Caminar deprisa -contesté entre dientes -llego tarde y April me espera. ¿Y tú?

-Estoy en el ascensor. Creo que Kev y Nick ya están abajo desayunando…

-¿Hoy tenéis la entrevista, no? -pregunté. Estaba a punto de llegar al parque en el que había quedado con April.

-Sí, dentro de… una hora -pareció alarmarse -Liz, tengo que dejarte. Si no me doy prisa, son capaces de asesinarme y meterse conmigo por llegar tarde.

-No te preocupes, creo que April va a fusilarme -ya la veía de lejos, con cara malhumorada.

Nos despedimos con un beso y colgamos.

-Ya era hora -gruñó April al verme llegar. Sin esperar a que retomara el aliento, echó a andar hacia el colegio. No tuve más remedio que seguirla.

-Lo siento, me he entretenido un poco -a pesar de todo, sonreía. -¿y esa cara?

-Me ha llamado Nick -dijo radiante.

-A mi también me ha llamado Joe -le informé, contenta. -Hoy tienen esa entrevista… lástima que sea por la mañana y en directo.

-¿No hay ninguna forma de que la podamos ver? -preguntó ella.

-Sí, hay una, pero no vas a querer -le dije.

-Pruébame.

-No vamos al colegio -ella abrió los ojos, un poco escandalizada -déjame acabar. Tenemos una hora hasta que empiece el programa, así que nos pasamos a toda pastilla por Starbucks, cargamos unos cuantos frappuccinos y tarta de chocolate y luego nos vamos a mi casa. Mis padres están trabajando y no llegarán hasta esta noche.

April se quedó en silencio.

-Tienes tantas ganas como yo de saber si dirán algo sobre nosotras en la entrevista o si actuarán como si no pasara nada -la pinché. Ella se mordía el labio, pensando.

-Que le den al colegio. Vámonos -dijo, decidida.

Echamos a correr en dirección contraria, rumbo a la libertad. No habría cárcel ese día para nosotras.

***

-NARRA APRIL-

Puede que me hubiera costado un poco decidirme, pero estaba segura de que era una de las mejores decisiones que había tomado. Mientras Liz pedía los frappuccinos, yo le envié un mensaje rápidamente a Matt, para que les dijera algo a los profesores por nosotras.

"Emergencia femenina. Liz y yo no vamos a ir hoy a clase, así que tendrás que decir que seguimos de viaje. ¿Lo harás por nosotras? ¡Por favor! ¿Nos vemos esta tarde? -April"

Casi al segundo, recibí su respuesta.

"Claro, haré lo que sea por mi Aprilita y mi Lizzie. No creas que te libras tan fácilmente. Esta tarde me planto en tu casa y me lo explicas todo -Matt"

¿Aprilita? Sólo me llamaba así cuando estábamos juntos y ahora se me hacía muy raro leerlo otra vez.

-April, sal del trance, que llegamos tarde -me dijo Liz, sacudiéndome para que volviera al mundo real.

Cuando llegamos a su casa, nos sentamos en los cómodos sofás, enfrente de su pantalla gigante. Estaba a punto de empezar y nosotras estábamos histéricas.

-¡Ay, pero míralo qué guapo! -gritó Liz cuando los chicos salieron. Parecía mentira que apenas un día antes hubiéramos estado con ellos…

Las dos nos quedamos cogidas de la mano, apretando la mano de la otra, demasiado histéricas. Siempre que los veíamos y estábamos juntas, nos tomábamos la mano y presionábamos con fuerza. Quizá eso tenía que parar.

De pronto, salió la foto de Joe morreándose con Liz en el aparcamiento del Four Seasons. Ella dejó escapar un grito.

-Fuck! -gritó. Joe se había quedado completamente en blanco, y Nick y Kev lo miraban sin saber qué hacer, si reírse o ponerse serios también.

-¿Es tu nueva novia? -le preguntó la presentadora a Joe -cuéntanos cosas sobre ella.

Casi creí escuchar los latidos del corazón de Liz, que estaba a mi lado. La miré de reojo, comprobando que respiraba.

-Pues… esto… ella es una chica magnífica -dijo Joe -a la que le gusta mucho el morado.

Liz abrió la boca, en shock. ¿Una chica magnífica a la que le gusta mucho el morado? ¿Qué tipo de descripción era esa? Ellen, la presentadora, pareció pensar lo mismo, porque siguió insistiendo en la identidad de la chica de morado.

-Está bien, es una información muy valiosa -dijo sarcásticamente Ellen -¿la conoces desde hace mucho?

-Más o menos -contestó Joe -lo suficiente como para saber que es la adecuada.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Liz se escurrió del sofá, cayendo al suelo, inmóvil. Asustada, di un salto para ver si estaba bien. Le di la vuelta para mirarla a la cara. No parecía estar demasiado mal. Una sonrisa de oreja a oreja invadía su rostro, y tenía la mirada perdida en algún punto. Ni siquiera cuando le pasé la mano por delante reaccionó, sólo se limitaba a balbucear en voz baja "la adecuada, soy la adecuada" una y otra vez.

Sin embargo, algo nos llamó la atención a las dos, provocando que nos giráramos escandalizadas hacia la pantalla: los e-mails.

Escuchamos con atención cada odiosa palabra, sintiendo repugnancia por dentro.

-Annette -murmuré yo, por lo bajo. Liz se levantó de pronto.

-¿QUÉ? -gritó ofendida -¿cómo se atreve a hacerle eso a Kevin? ¿Cómo se atreve a tan siquiera mencionar a sus hermanos? ¿Cómo se atreve a mencionarnos a nosotras?

Las caras de los chicos eran un poema. Kevin miraba preocupado entre el público, como si estuviera buscando a alguien. Nick y Joe se miraban sin saber qué hacer… por fin, la presentadora habló.

-¿Tenéis algo que decir sobre esto? -dijo Ellen.

-No, creo que no -respondió Nick, tranquilo. A pesar de que el ambiente estaba tenso, él sabía cómo manejar a un presentador impertinente.

-Ellen, no sabía que ahora aceptabas e-mails de extraños -dijo Joe, directo.

-No lo hago, Joe. Simplemente me ha llegado este y me ha dejado un poco conmocionada. ¿Lo que cuenta es real? -preguntó. Los chicos mantuvieron silencio, sin saber qué hacer.

-Pues, de hecho sí -contestó por fin Kevin. Entre el público se oyeron voces asombradas -estoy empezando a tener una relación seria con una persona, al igual que mis hermanos.

Liz y yo nos miramos. Kevin estaba siendo muy valiente para admitir todo eso en un programa de televisión en directo.

-Entonces, ¿crees que vale la pena seguir con tu persona especial, Kevin? Al fin y al cabo, ella ha sido la que ha enviado esto -dijo Ellen.

-Permíteme decirte que te equivocas -dijo Kev, decidido -estoy completamente seguro de que ella no ha sido.

-Pero, ¿quién más puede haber sabido esto? -preguntó -¿quizá vuestras personas especiales? -miró a Joe y a Nick. ¿Se refería a nosotras? ¿Liz y yo traicionando de alguna manera a nuestros sueños? Nunca.

-No lo creo, Ellen -dijo Joe -Mi persona especial, como tú la llamas, es de fiar. Además, no maneja demasiado bien la tecnología.

Liz soltó un grito ofendido, pero luego se rió.

-Lo mismo digo -corroboró Nick -la mía tampoco ha sido.

-Ellen, quizá deberías investigar un poco quién puede haberte enviado eso -dijo Kev.

-Es posible, pero a mi lo que me interesa es saber si es verdad que -releyó el e-mail en busca de alguna parte interesante -¿es verdad que te han acariciado las pecas, Kevin?

-Es el nuevo hobbie de su chica -dijo Joe, quitándole importancia al asunto. El público se rió. Siempre se reían con los chistes del mediano.

-Está bien -siguió Ellen -y Joe, ¿has dejado a tu exnovia por esta chica nueva, la de morado?

-Pues verás, Ellen, esto es muy gracioso. Ella no era mi novia antes, por lo cual no puede ser mi ex de ninguna manera. De hecho…

Se quedó callado un momento, pensando. Al parecer, telepatía de hermanos, porque los tres parecieron dar con la solución. Y quién sabe, puede que Nick y yo hubiéramos desarrollado telepatía también porque de pronto me vino la respuesta a la mente. Le di un puñetazo a Liz y nos miramos ojipláticas.

-¡Sophie! -exclamamos las dos a la vez.

-¡La muy hija de una langosta! -dijo Liz -cuando la pille le arranco uno a uno los pelos del bigote.

-Chicos, nuestro tiempo se va -dijo Ellen -pero de verdad espero que algún día vengáis a presentarnos a "vuestras personas especiales".

Los chicos sonrieron, dándole las gracias por todo y salieron veloces del plató. Liz agarró su teléfono, veloz como el rayo.

-¿Qué haces? -le pregunté.

-Voy a llamar a Joseph -contestó distraída. -Quiero saber qué pasa.

Me callé y esperé paciente, mientras sonaba. Liz puso el altavoz, para que yo también oyera lo que hablaban.

-¡Qué rápida! -dijo Joe. -¿No tendrías que estar en el colegio?

-No hemos ido. Teníamos que hacer algo más importante -le contestó ella -pero a lo que iba, ¿quién ha sido la culpable de todo esto?

-Tengo mis sospechas -contestó Joe. -Porque Kev está seguro de que no ha sido Annette.

-Nosotras pensamos lo mismo -dije yo, uniéndome a la conversación.

-Sí, de eso estamos seguros -se oyó a Nick.

-Sólo tengo que encontrarla y pedirle que me lo explique. Tendría que estar aquí -dijo Kev.

-¿Cómo? -preguntó Liz. Estaba tan confusa como yo.

-Annette estaba entre el público. Hoy ha venido a nuestro hotel y ha arreglado las cosas con Kev, así que no creo que sea ella -explicó Joe. -Ahora Kev la está buscando para hablar con ella.

-Ah -murmuramos nosotras.

-¿Qué os ha parecido la entrevista? -preguntó Joe.

-Pueeees… -me quedé pensando. Increíble.

-Ha sido… especial -dijo Liz.

Mi móvil vibró de repente. Un mensaje.

"Ha sido más que especial. Ha sido un mensaje… codificado. Eres la adecuada -Nick"

Sonreí.

"No te quepa duda de eso. Gracias por aclararlo. Te quiero, ¿lo sabías? -April"

Intenté concentrarme en la conversación que mantenían Joe y Liz ahora, pero se me hizo imposible. Era la adecuada…

"Lo sabía. Te llamo cuando llegue a Los Ángeles. ¿Podrás venir? -Nick"

De pronto me acordé de eso. ¡¡Iba a venir!!

"Por supuesto. Estaré en la ciudad toda la tarde… creo que cogeré un autobús después de comer. ¿Tú y yo solos? -April"

Me alarmé de repente. ¿Qué me ponía?

"Desde luego. Te llamo en cuanto aterrice. Te quiero -Nick"

Sonriendo, guardé el móvil. Aún era temprano, así que podía estar un buen rato con Liz, hablando y decidiendo qué ponerme. Justo en ese momento, se estaba despidiendo de Joe.

-¿Qué vas a hacer esta tarde? -preguntó ella.

-Tengo algo que arreglar -murmuró Joseph, misterioso. Pude ver como Liz se mordía el labio.

-Entonces, ¿hablamos esta noche? -dijo Liz.

-Por supuesto -aseguró Joe -te quiero, princesa.

Y colgó sin darle tiempo a despedirse. Liz se quedó un rato con el móvil en la oreja, y las mejillas encendidas. Tendría que acostumbrarse ya…

-Verás, esta tarde voy a ir… a un sitio -le dije. No sabía cómo había quedado con Joe, y tampoco quería restregarle por la cara que iba a quedar con Nick.

Pareció conformarse con mi vago comentario, porque en seguida me dejó en libertad. Fui a mi casa, comí, me arreglé, cogí dinero y dejé una nota a mi madre diciéndole que me iba a Los Ángeles "de compras" y volvería tarde.

Cuando llegué a la estación de autobuses mi móvil empezó a sonar. Era Matt. ¡Mierda, se me había olvidado que le había dicho que quedaríamos esa tarde!

-Hola Matt -contesté al rato.

-Aprilita, ¿dónde demonios estás? -dijo, no demasiado enfadado -estoy llamando al timbre de tu casa y no me abres.

-Es que verás… no estoy en casa -le dije mientras pensaba qué excusa poner.

-¿Cómo que no? -preguntó confundido -¿no habíamos quedado en que me lo ibas a contar todo sobre vuestro problema femenino de esta mañana?

-Sí, pero… me ha surgido algo en Los Ángeles -solté de carrerilla.

-¿Te vas a la ciudad, sola? -se alarmó.

-No… es que es eso: no voy sola -intenté que se diera cuenta.

-¿Has quedado con Jack? -preguntó, sospechando. Estaba claro ya, ¿no? Por lo menos no sabía que "Jack" era Nick Jonas.

-Ehh… te tengo que dejar, Matt. Mi autobús acaba de llegar -y colgué.

Me senté en mi asiento con ventana, soltando un suspiro. Estaba decidida a no pensar en Matt durante todo el trayecto, no darle vueltas al asunto. ¿Qué pasaría cuando se enterara de que Jack era Nick? Nuestro nuevo intento de ser amigos se iría al traste, porque no habría sido lo suficientemente sincera con él. Cerré los ojos y subí la música en mi iPod a tope.

Al cabo de un rato, mi móvil volvió a zumbar. Esta vez era un mensaje de Nick.

"Acabo de aterrizar. Voy a ver dónde han dejado mi coche y estaré en un rato en el hotel Sheraton. Te espero en el Starbucks que hay justo enfrente. Tengo ganas de verte. -Nick"

Le contesté rápidamente y volví a intentar relajarme. Aún me quedaba un trozo de camino.

***

-NARRA KEVIN-

Tras la entrevista, mi corazón no dejó de bombear enfurecido y mi cabeza le daba mil vueltas a lo mismo, una y otra vez. Iba a volverme loco si no la encontraba pronto. Recorrí todo el plató de televisión buscando entre las caras de la gente, buscando sus ojos verdes… pero Annette no estaba. Decidí llamarla.

-¿Dónde estás? Necesito hablar contigo -le dije en cuanto descolgó. Ella estuvo callada unos instantes.

-Kevin, no he sido yo -murmuró con voz llorosa.

-Ya lo sé, cariño -intenté calmarla -necesito estar contigo ahora mismo. Dime dónde estás.

-En tu camerino -contestó.

-No te muevas de allí.

¿Cómo se me había podido pasar ese lugar? Abofeteándome mentalmente corrí hacia allí, necesitado de sus ojos. Cuando entré, ella estaba sentada en el suelo, abrazada a sus rodillas.

-Anne… -le dije.

-Lo siento muchísimo -murmuró, mirándome y rompiendo a llorar desconsolada. Rápidamente, me senté a su lado, pasándole el brazo alrededor de su espalda, intentando reconfortarla.

-Tranquilízate y explícamelo todo, por favor -le pedí, apartando el pelo que caía desordenado sobre su cara. Tenía los ojos hinchados por haber estado llorando, pero aún así, ejercían ese efecto hipnotizante en mi.

-Verás… no sé como ha pasado esto -murmuró.

-¿Hay alguien más que sepa todo lo que ha ocurrido estos días entre nosotros? -pregunté, intentando desenredar el problema.

-No… ni siquiera me dio tiempo a contarle nada a mi madre. Salí corriendo nada más llegar, cogiendo sólo un poco de ropa y cosas necesarias…

Annette abrió los ojos de pronto, como si se hubiera dado cuenta de algo. Rápidamente, hurgó en sus vaqueros, sacando el móvil y marcando un número.

-¿Mamá? Sí, todo va bien… ¿ha ido alguien a casa? -escuchó la respuesta y asintió -¿y ayer?… vale, ya está claro. No, tranquila, mamá, todo va… mejor. Un beso.

Colgó, quedándose callada durante unos instantes.

-¿Qué…? -pregunté perdido.

-No le conté nada a mi madre… ni siquiera que había peleado con Sophie. Ella no sabe que os conocí a vosotros en Disney, sólo se imagina que estaba así por un chico, un chico anónimo.

Creí ir entendiendo algo… más o menos.

-Mamá me ha dicho que anoche, justo después de irme, Sophie fue a casa -contuve el aliento -. Ella le dijo que yo no estaba, pero Soph insistió en entrar un momento en mi cuarto, porque tenía que recoger una cosa suya que necesitaba con urgencia. Mi madre confía en Sophie, Kevin, piensa que es mi mejor amiga…

-¿Sophie entró en tu habitación sin estar tú? -pregunté.

-Sí… y debió de encontrar… -bajó la cabeza, avergonzada -mi diario.

Ahora todo encajaba.

-¿Lo apuntaste todo allí? -pregunté interesado. Una lágrima se le escapó.

-Cuando volvía en el avión, mi mundo se había derrumbado. Pensé que nunca volvería a estar contigo, así que apunté con todo detalle las cosas que habíamos hecho en mi diario, como una manera de no dejarlo escapar, para no olvidarme de nada. Creí que si lo tenía todo ahí escrito, cuando te echara de menos sólo tendría que leerlo para volver a sentirme cerca de ti…

-No vas a necesitar escribirlo más, Annette, porque vamos a estar juntos -le aseguré, acariciándole la cara y acercándome para darle un beso.

-Pero ahora ella tiene mi diario, Kev -murmuró.

-Lo recuperaremos -dije secamente -no te preocupes por eso.

-Pero te he causado un gran problema -argumentó -eso ha sido en directo.

-No me importa -le dije -tarde o temprano se iba a saber que estaba con alguien.

-Pero, ¿y si…?

-¿Puedes dejar de poner excusas y dejarme darte un beso? -la corté.

Ella sonrió, un poco más relajada. No pasaba nada, no importaba que todo el mundo supiera que ahora una chica se dedicaba a repasar con sus dedos mis pecas, o que me colé en una cocina a media noche. Todo eso valía la pena, porque estaba con ella, estaba con Annette.


Et Voilá! ¿Ahora qué? TODOS A POR SOPHIE!!! Hay que despellejar viva a esa pécora.

April y Nick tendrán su "cita a solas" por fin? Matt se ha quedado un poco... ejem, tirado. ¿Y Joe? ¿Qué tendrá que hacer esa tarde?

Espero que os haya gustado... pero no os pongáis cómodos porque aún queda mucho por venir!

GRACIAS GRACIAS GRACIAS (x infinito) por los reviews :D

-Vicky.