HOLAAA!! Millones de disculpas, no he subido antes porque... TACHÁN! esta era mi primera semana de universidad y he estado un poco liada. No quiero aburriros con leyes y discursos (que aún no sé) así que os dejo con lo importante, el capítulo!!
NOTA AL LECTOR: os ofrezco el significado de BIG JOE más abajo, pero no lo leáis hasta que acabéis de leer el cap, o seréis spoilereadas! de todas formas, creo que se entiende QUÉ es BIG JOE. Sólo diré que es abultado y se coloca entre pierna y pierna... sólo lo tienen los chicos.
CAPÍTULO 31 – INVITACIÓN
-NARRA KEVIN-
Justo cuando frené delante del edificio, en mi móvil sonó un aviso de mensaje.
-No te muevas -le dije a Annette, a mi lado. Ella me miró con cara extrañada, pero me hizo caso.
Bajé del coche, con tiempo para leer el mensaje sin que ella se diera cuenta.
"Asunto arreglado. El diario es mío… sigo siendo irresistible -Joe"
Sonreí. Al parecer, las cosas iban bien otra vez. Pensé en regalarle algún detalle a Joe cuando le volviera a ver… se lo había ganado. Soltando un suspiro de alivio, me dirigí a abrirle la puerta a Anne.
-Ya creía que te habías olvidado de mi -dijo ella, tomándome la mano.
-Qué va… es que eran buenas noticias -alzó la ceja, curiosa -Sophie ya no tiene tu diario.
-¿Cómo? -preguntó Annette.
-Digamos que uno de mis hombres se ha encargado de eso -dije, misterioso.
A continuación, cerré el coche con el mando a distancia y agarré a Annette de la cintura, dirigiéndonos al gran escaparate.
-Diría que no quiero saberlo, pero sí quiero -dijo ella. -¿Cómo has conseguido que esa arpía te lo devolviera?
-Está bien, te lo contaré… pero es un secreto -la aparté un poco del camino -: Joe aún es un seductor.
Ella puso los ojos en blanco, riéndose.
-¿Así que has utilizado a tu hermano como gigoló? -preguntó.
-Bueno, él se ofreció a hacerlo… y… -traté de disculparme. Como respuesta, se lanzó a mi cuello, dándome un beso.
-Muchas gracias… a los dos -dijo sinceramente.
-No hay de qué, señorita. Lo haré más a menudo si esta es mi recompensa.
Con una carcajada, me apartó de nuevo, recomponiéndose.
-¿Y bien? -preguntó -¿qué hacemos aquí?
Delante de nosotros se alzaba uno de los mayores centros comerciales de la zona, con un montón de tiendas impresionantes.
-Verás, pensaba decírtelo más tarde, pero creo que ya es hora -dije.
-Ahora es cuando me dices que odias como me visto y que me llevas de compras para renovar mi armario, como en Pretty Woman -intentó adivinar ella. Solté unas carcajadas.
-No. Ahora es cuando te invito a venir conmigo a una entrega de premios… la semana que viene. Y quiero elegirte un vestido para que los dejes a todos boquiabiertos.
Lo dije de carrerilla, temiendo que dijera que no. Si venía, era como admitir en público que tenía pareja, y que iba en serio… la reconocerían por la calle, y quien sabe, puede que su vida cambiara. Al ver que no reaccionaba, apreté un poco su mano, intentando que dijera algo.
-Ehh… ¿contigo? ¿en público? -preguntó.
-Sí… entiendo que no quieras, porque eso puede hacer que tu vida cambie un poco… al menos la gente puede tratarte de forma diferente…
-¡Cállate! -dijo, poniendo su mano sobre mis labios -¡Claro que quiero ir contigo!
Volvió a colgarse de mi cuello, dándome un beso demasiado corto. Se separó rápidamente al ver que una chica se acercaba a nosotras.
-Perdona, -dijo la desconocida. Al parecer, era la más valiente de su grupo, que esperaba a unos pasos de distancia, cuchicheando -¿eres Kevin Jonas?
Parecía muerta de la vergüenza, pero yo sabía cuál iba a ser su reacción cuando le dijera que sí, que yo era él: gritos, saltos y puede que algún intento de abrazo.
-Si te digo que sí, ¿actuarás con calma? -le susurré. Annette intentó contenerse las risas -en serio, estoy con mi novia dando un pequeño paseo y no quisiera tener que volverme a casa porque un montón de paparazzi deciden perseguirnos.
La chica asintió, tragando saliva.
-Sí, soy Kevin -tendí mi mano -encantado de conocerte. ¿Cómo te llamas?
Al parecer, entró en shock porque sus ojos se abrieron como platos, y agarró mi mano temblando.
-Soy… soy Alice -contestó -no sabes cómo me alegro de conocerte.
-Lo mismo digo -sonreí. Así daba gusto -en fin, ¿puedo hacer algo por ti?
-¿Podrías… podrías hacerte una foto con mis amigas y conmigo? -se atrevió a decir -¿Por favor?
Miré a Annette, significativamente.
-Sí, claro. Yo os la hago… ¿quién tiene la cámara? -dijo. Rápidamente, una de las chicas del grupo se acercó con la suya.
-Muchas gracias, Kevin -dijeron todas cuando acabamos -¡Saluda a tus hermanos de nuestra parte!
Cuando Annette y yo entramos en el centro comercial, dejando al grupo atrás, ella seguía sin dejar de mirarme.
-Eres increíble -dijo.
-¿Porqué? -pregunté, descolocado.
-Te comportas con total normalidad, aún no te he visto hacer algo de súper-estrella -explicó Anne -y tratas a los demás… como si fueran como tú.
-Son como yo -le dije, sonriente -: personas.
-Y he aquí, lo que más me gusta de ti -dijo, frenando en seco.
-Creí que eran mis pecas lo que más te gustaba de mi -pasé mis brazos por su cintura.
-Es una de las muchas cosas -contestó. Ahora la besé yo… para luego tener que separarme. Demasiada gente.
-Venga, señorita. Tenemos que buscarte un vestido para la gala.
***
-NARRA APRIL-
-Me da la sensación de que no sabes adónde vamos -le dije a Nick, tras un buen rato conduciendo.
-Claro que sé adónde vamos…
Parecía seguro, sin dejar de mirar a la carretera, con sus gafas de sol que impedían que leyera su mirada. De cualquier forma, me daba igual perderme con él.
-Aquí es -dio un volantazo, girando hacia la derecha, saliéndose de la carretera para adentrarse en la arena. Estábamos en el culo del mundo… literalmente.
-Nick… ¿qué? -pregunté.
-¿No te gustan las sorpresas? -dijo, misterioso. Frenó el coche y bajó, dejándome sin saber qué hacer. No tardó demasiado en venir a abrirme la puerta.
-Mucho… pero esto es muy raro.
Él se apoyó en el coche y levantó la cabeza, mirando el cielo, azul y despejado.
-Si buscas estrellas, siento darte la mala noticia de que sólo salen por la noche -le dije.
-¿No me digas? -contestó, sonriendo -Debe de estar a punto…
¿A punto de qué? Estaba hecha un lío, así que me apoyé a su lado, mirando el cielo también… sin embargo, sólo veía pasar águilas volando y cosas así. De todas formas, me daba igual. Estábamos solos… aunque quizá demasiado. De pronto, escuché el ruido de una avioneta. ¿Por esta zona desierta, avionetas?
La busqué con la mirada, hasta dar con ella, casi encima de nosotros. Aún había suficiente luz como para verlas, ya que eran las 6 de la tarde. Nick dio un respingo, soltando un gritito de alegría.
-¡Por fin! -miró su enorme reloj de muñeca -aunque son bastante puntuales…
-Nick, ¿puedes explicarme ya lo que…? -pregunté, aún más liada que antes.
-Tú calla y mira -de un salto, se encaramó al coche, tendiéndome la mano para que le acompañara.
-Señor misterioso… -gruñí. Me moría de la curiosidad y él lo sabía, así que se limitó a sonreír.
-Ahora, atenta -me dijo. La avioneta estaba casi encima nuestro, cuando de repente, empezó a… ¿escribir algo en el cielo?
-¡¡Nicholas!! -dije, alternando la mirada entre el mensaje que aparecía en el cielo, y en él.
-Creí que te gustaría -murmuró él. Levanté la cabeza, atenta a lo que iba escribiéndose con una especie de humo.
"Te quiero. ¿Quieres venir conmigo?"
Tras completar el mensaje, la avioneta salió veloz de allí, dejándonos de nuevo solos y en silencio. Creo que entré en shock.
-Sí -dije, mirando fijamente a Nick a los ojos.
-Pero ni siquiera sabes adónde -contestó él, riéndose.
-No me importa… donde sea, pero contigo.
Se acercó, apartándome el pelo de la cara y mirándome intensamente.
-A una entrega de premios, la semana que viene… como… mi novia -dijo.
-Desde luego que sí -contesté. Sonriendo, me besó delicadamente, para luego, quizá, dejarse llevar demasiado.
Ya no era un beso tímido ni de esos que te dejan con ganas de más, sino que se podía notar desesperación irradiando de sus labios.
-Parece que hace años que no te besaba -susurró Nick.
-Ya me he dado cuenta… -puso su mano en mi cara, acariciándome.
-Intenta besarme más a menudo.
Dicho y hecho. Me lancé sobre él, demasiado impetuosa. Gracias a mi movimiento, los dos nos caímos del capó del Mustang y acabamos en el suelo del desierto, rodando. De alguna forma, Nick quedó sobre mi en una posición no muy decente.
-Esto… perdona -se disculpó él, tratando de no aplastarme.
-¿Estás loco? Nunca me pidas disculpas por algo que no me molesta en absoluto.
Nick compuso una de sus muchas sonrisas matadoras, volviendo a besarme delicadamente.
Casi me podía sentir volando, en una nube… hasta que una idea me golpeó de lleno: ¿qué hora era? Habíamos pasado un buen rato desde que la avioneta había hecho aparición, ya que nos habíamos dejado llevar un poco en el suelo, dando vueltas y abrazándonos.
-Ehm… Nick, ¿qué hora es? -le pregunté. No quería que pensara que quería irme, pero si llegaba tarde a casa, mi madre me mataría. Además, tenía algo que hacer.
-Las ocho -contestó él, tras mirar su enorme reloj. -¿tienes prisa?
-Si fuera por mi, tú sabes que yo me quedaría contigo para siempre, pero si no estoy en casa a una hora decente, mi madre me decapita -dije, rápidamente. -Y hhe pensado que…
Me callé. No estaba muy segura de si le parecería bien lo que estaba a punto de proponerle.
-¿Qué has pensado? -preguntó él, curioso.
-Pues, que… que ya es hora de que mi madre te conozca -tartamudeé.
Abrió un poco los ojos, quizá sorprendido por lo que le pedía. ¿No era tan raro, no? Al fin y al cabo, yo ya conocía a sus padres.
-¿Estás segura de eso? -preguntó Nick. Se levantó, tendiéndome la mano para ayudarme a hacer lo mismo. Luego, empezó a sacudirse el polvo de su ropa.
-Desde luego que sí. Pero, si tú no quieres no pasa nada -me apresuré a decir -es sólo que, mi madre tarde o temprano se enterará de que estamos juntos… y me gustaría poder contárselo yo misma.
-Me parece bien -contestó sonriente. -Para mi será un honor poder conocer a tu madre -se acercó de repente, susurrándome al oído -así podré felicitarla por la hija tan estupenda que tiene.
Me puse roja como un tomate, seguro, porque sentí mucho calor en los mofletes.
-¿Cuándo quieres que vaya a tu casa? -me preguntó.
-Eh… ¿mañana? -sugerí -o cuando puedas, señorito ocupado…
-Mañana -me besó, como sellando el pacto. Luego, corrió hacia el coche, abriéndome la puerta -¡dispóngase a embarcar, señorita!
Sacudiendo la cabeza, dejándole por imposible, subí al Mustang.
***
-NARRA LIZ-
Mi habitación nunca había presenciado algo como lo que estaba pasando. Estaba segura de que mi cama nunca había soportado el peso de dos personas haciendo lo que Joe y yo estábamos haciendo. Al menos, no en la realidad.
Él había estado muchas veces allí, pero en mi imaginación… y en mis pósters, que cubrían un buen trozo. De hecho, era un poco surrealista, porque tenía a un Joe besándome el cuello tiernamente y a otro mirándome provocador desde la pared.
Pero esta vez era real. El beso en el cuello era real y el Joe que estaba encima de mí, también. Sin querer, solté una carcajada. Él levantó la cabeza, mirándome extrañado.
-¿Va todo bien? -preguntó -¿Qué es tan gracioso?
-Sólo estaba pensando en cuantos dobles tienes -contesté. Él echó un vistazo a la habitación, dando con su foto gigante.
-Es cierto -dijo -soy impotente… ¿o era omnipresente?
Me eché a reír mucho más. Sí, sobre todo impotente… pues cualquiera lo diría, porque todas las fans conocíamos a "Big Joe".
-Omnipresente, Joseph -le corregí -Impotente significa que… bueno, que la sangre no te llega al cerebro -dije avergonzada.
Él se rió, dando un salto de la cama.
-Como sea -hizo un gesto con la mano, quitándole importancia. Luego se acercó a su réplica colgada en la pared, adoptando la misma postura -creo que he crecido.
Se colocó a su lado, posando igual que en la foto. Era cierto, en realidad era más alto… y guapo, si era posible. Yo le miraba divertida desde la cama.
-Esta foto no me hace justicia -dijo Joe, analizándola detalladamente. Se paró justo en la zona en la que "Big Joe" residía -¿sólo eso? ¡Já!
Me dolía la barriga de tanto reírme, pero ese comentario me hizo saltar.
-¡Oye! ¿cómo que sólo eso? -pregunté ofendida. -Nada de "sólo". Desde mi punto de vista, es un buen uso del espacio.
Ahí estábamos los dos, en mi cuarto, discutiendo sobre el tamaño de "Big Joe".
-Supongo que eso es un cumplido, así que muchas gracias, pequeña galleta.
¿Galleta? ¿GALLETA?
-¿Porqué "Galleta"? -pregunté nerviosa. ¡¡Mierda, se había enterado!!
Con una sonrisa, se acercó a una foto que estaba colgada en una de las paredes. ¡Demasiado comprometedor! Sin decir nada, la cogió para examinarla a fondo. Luego, me la enseñó.
-Haz el favor de leer lo que pone aquí -me dijo, señalándome el pie de foto. Yo sabía MUY BIEN lo que ponía, pero lo leí en voz alta, tartamudeando.
-Quiero ser esa galletita -recité. Joe estalló en carcajadas. Y no era para menos.
Aún podía acordarme de ese momento: al ver una foto en la que Joe sujetaba una galleta mordisqueada por él, lo único que se me pasó por la mente fue eso, "QUIERO SER ESA GALLETITA". Y claro, April se dedicó a escribirlo y colgarlo en mi pared.
-No sabía que tenías aspiraciones tan elevadas, señorita galleta -dijo Joe, aún sin aire por la risa.
Y ahí estaba yo, acorralada entre Joe y la pared. Casi habría preferido una espada y una pared… bueno, quizá no. El color rojo de mi cara empezó a subir.
-Si lo que querías era que te diera un mordisco, sólo tenías que pedirlo -me susurró Joe al oído con una voz fatalmente sexy. ¡Ay, ahora era cuando me entraba el tembleque de piernas! -no sólo le doy mordiscos a las galletas, ¿sabes?
Directo como un rayo, se lanzó a mi cuello, dándome breves besos, dejándome una especie de escozor a su paso. ¿Escozor? Puede que no, pero calor sí, mucha. Subiendo por mi mandíbula, sin dejar de rozar mi piel con sus labios, llegó a mi boca, entreteniéndose quizá demasiado. Sin esperármelo, me dio un pequeño mordisco, cariñoso y a la vez intenso. Abrí los ojos, completamente desprevenida.
El corazón me latía con fuerza, amenazando con salirse. Tenía miedo de hablar, por si acaso decía algo que lo echara atrás o estropeara el momento. Sin embargo, tenía que saber su opinión.
-¿No piensas que estoy loca y que doy miedo? -le pregunté, sin valor para mirarle a los ojos. Él me levantó la cara, sujetándome por la barbilla.
-Pienso que estás loca, y que das miedo -repitió. Me puse seria, pero él continuó mirándome -me das miedo, porque me gustas demasiado. Y lo de que estás loca… bueno, asúmelo.
Sonreí, pletórica. Joe no me veía como una fan loca a pesar de haber visto mi rara colección de cosas Jonas, a pesar de haberme visto con un bigote, de haberme pillado viendo videos suyos y riéndome como una histérica; yo, galleta, le gustaba a Joseph Adam Jonas.
-No soy la única loca de esta habitación -le dije, ya preparada para la lucha.
-¿Insinúas que estoy loco? -preguntó él.
-Sí -me lancé a su cuello, dirigiéndolo hacia la cama, dejándolo tumbado e indefenso. Joe se me quedó mirando desde allí, como retándome a hacer algo. Él sabía que siempre me echaba atrás por alguna razón, pero ahora estábamos solos, en mi habitación, con un sitio cómodo… y con muchas ganas de devorarnos el uno al otro.
-Hay algo que sobra -dije en voz alta. Joe frunció el ceño, sin saber de qué hablaba.
¡Oh, pero yo sí sabía muy bien lo que iba a hacer! Había soñado con ello incontables veces. Sin miedo, busqué el borde de su camiseta, tirando hacia arriba, buscando su pecho descubierto. Joe ayudó un poco, sacando los brazos por las mangas rápidamente.
-Soy el mayor, así que debería tomar las riendas, ¿no crees? -murmuró él. Si eso era lo que quería…
Levanté los brazos, como dándole pie a que se deshiciera de mi camiseta. Estaba dispuesta a todo. Por primera vez en mucho tiempo, estaba segura de ello.
-¿Estás segura? -preguntó él, antes de tirar hacia arriba. Asentí, mordiéndome el labio nerviosa. Sacó mi camiseta con mucha facilidad, tirándola a alguna parte insignificante de mi habitación.
Nos quedamos los dos mirándonos, frente a frente, sin tocarnos… hasta que se me hizo incontrolable el impulso de recorrer su pecho con mis dedos. Él puso las manos en mis caderas, acercándome hacia sí casi violentamente. ¿Y si se daba cuenta de que estaba temblando?
-¿Estás bien? -susurró en mi oído. No quería hablar, seguro que mi garganta sólo habría sido capaz de emitir un gritito sofocado. En vez de eso, deslicé mi mano por el borde de su pantalón arrastrándolo a la cama, un sitio más cómodo para nosotros, tumbándonos el uno al lado del otro.
-Mal paso -gruñó Joe. Tras esto, saltó encima de mi, besándome casi toda la cara, haciendo breves pero importantes visitas a mis labios, que no le decían que no.
Mientras que mis manos se paseaban por su espalda a sus anchas, Joe se tomó la libertad de llevar sus besos un poco más allá, bajando por mi cuello, provocándome cosquillas y a la vez nervios. Enredé mis dedos entre su pelo rizado, cerrando los ojos. Ambos llevábamos aún los pantalones, pero algo me decía que no tardarían en desaparecer del camino.
Me dieron ganas de gritar cuando Joe se alejó de mi. De pronto, había dejado de tocarme y se había tumbado a mi lado, mirándome fijamente a los ojos. Seguramente, mi cara era de extrañeza, ya que no tenía ni idea de qué era lo que estaba haciendo.
-¿Pasa algo? -pregunté. Él sonrió tiernamente.
-Soy muy afortunado -dijo, revolviéndome el pelo. Luego, sus labios se dirigieron a los míos, mientras que su mano hacía otra ruta: desde el cuello hasta mi ombligo. Con delicadeza, pero a la vez torpeza. Al fin y al cabo, esto era nuevo tanto para él como para mi.
Estaba decidida a dejarme llevar, a ir hasta el final…
-¡¡Lizzie, cariño!! Ya estoy en casa -gritó una voz desde la entrada de casa. Me erguí rápidamente, tirando casi a Joe de la cama. Aunque él también había levantado la cabeza al oír la voz de mi madre, y miraba la puerta de mi habitación, completamente petrificado.
-¿Estás en tu habitación? -preguntó mi madre, ya más cerca. Mi primer impulso fue empujar a Joe de la cama, tirándolo al suelo.
-Recoge… tu… camiseta -susurré, vocalizando exageradamente para que me entendiera. Él me hizo caso y rápidamente te hizo con ella.
-¿Qué hago? -preguntó Joseph, intentando taparse como podía. Se oyeron unos golpes en la puerta.
-Liz, ¿estás ahí? -me gritó mamá desde fuera de la habitación. -¿Has muerto? No oigo música…
¿Que si he muerto? Puede que físicamente no, pero cerebralmente sí.
-¡Ponte la camiseta, ya! -le susurré a Joe. Apresuradamente, metió los brazos por las mangas y se intentó asear como pudo. Traté de ponerme la camiseta rápidamente, pero mi madre ya estaba abriendo la puerta.
-Liz, ¿porqué no me contestabas? -preguntó mamá cuando entró. Qué raro, no había dicho nada de… ¿Joe?
Me giré para mirar adonde segundos antes había estado él de pie, con la expresión de un animalillo deslumbrado por los faros de un coche en la carretera… pero no estaba.
-Ehh… es que no te he oído, mamá -contesté, acercándome rápidamente a ella para darle un beso. No quería que entrara demasiado en mi habitación, porque dondequiera que Joe estuviera, ella lo descubriría si lo hacía.
No pude evitarlo. Podía oler el caos. Mi madre se empeñó en entrar y sentarse a tener una pequeña charla. Rezando para que Joe hubiera sido listo y se hubiera metido debajo de la cama, fui a sentarme fingiendo estar despreocupada en el borde de la cama.
-¡Oh! -exclamó mamá al llegar al otro extremo de la habitación. Se quedó mirando el suelo, un poco impactada.
-Muy buenas noches -oí la voz de Joe desde allí abajo.
Jojojo.. ¡¡LíO LIOSO!! Pobres Joe y Liz, que situación más... comprometedora.
Para todas aquellas que no lo sepan: BIG JOE es el nombre que las fans le han puesto a... la huevera (también conocida como paquete, instrumento, entrepierna, mástil... etc) de Joe. Sep, fijaros que en casi todas las fotos de él, parece que se vaya a salir. Algunas dicen que Joe se pone calcetines ahí dentro para marcar más, pero... yo creo que es todo suyo ;)
Siento si esto es demasiado pervertido para vuestras mentes, pero yo sólo lo veo como un paciente más. Yo soy la cirujana y él mi cuerpo sobre el que trabajar. (sí, ya, claro) U_U' Además, todas sabéis que Joe no me pertenece...
... Nick, sí. xD (es broma, creo que hay para todas. Con sólo uno de sus brazos se puede alimentar a toda África)
repito! MILLONES, TONELADAS, INFINITAS GRACIAS POR VUESTROS REVIEWS!! :D sois FENO-FENOMENALES!
(otra cosa, mariposa. Siento no poder leer los fics que sigo... en cuanto pueda, me pongo a ello. Chicas, no me he olvidado de vosotras. Os dejaré un review SEGURO. Seguid escribiendo!)
-Vicky.
