Hola de nuevo!! sé que soy vil y cruel por dejar la cosa en ese momento y luego tardar siglos en actualizar, pero aquí está!!

Recordatorio: Joe&Big Joe en situación comprometedora en el suelo de la habitación de Liz, la madre entra por sorpresa y... tacháaaan!. Nick&April en el desierto, deciden volver ya a casa... Kev&Annette en busca del vestido perfecto para la entrega de premios.

Espero que os guste! :D


CAPÍTULO 32 - PREPARATIVOS

-NARRA JOE-

Pillado en plena acción por la madre de Liz. Perfecto. Me había empujado fuera de la cama, y traté como pude de meterme debajo, pero algo me lo impedía. Habían unas cajas que cerraban el paso. Así, me pegué al borde de la cama, rezando para que a la madre de Liz no se le ocurriera entrar en la habitación a hacer un repaso detallado…

No tuve suerte.

-¡Oh! -exclamó su madre mirándome totalmente extrañada. Claro, no todos los días te encuentras a un chico en el suelo de la habitación de tu hija adolescente.

-Muy buenas noches -la saludé, intentando ser lo más normal posible.

Ella parecía seguir en estado de shock, ya que estaba con la boca abierta y los ojos como platos, alternando la mirada entre su hija y yo.

-Ehh… mamá, este… este es Joe -dijo Liz, como pudo. Me levanté del suelo, arreglándome la camiseta, sonriendo. Tenía que causarle buena impresión a mi futura suegra.

-¿Joe? -balbuceó la madre. Ahora, me miró minuciosamente, para luego perderse entre los pósters que cubrían la habitación de su hija. Parecía estar comprobando algo -¿ése Joe?

Señaló una de las fotos.

-Así es -asentí, tendiéndole la mano -Joe Jonas, señora. ¿Cómo está usted?

Al parecer la madre era de reacciones incluso más lentas que la hija, porque se quedó mirando mi mano, como si no se creyera lo que estaba viendo.

-Ehh… muy bien, gracias -dijo saliendo del trance y estrechándome la mano -¿Y se puede saber qué hace Joe Jonas en tu cuarto a estas horas, Liz?

Ella se sonrojó, sin saber dónde meterse. Empezó a balbucear sin sentido, permitiéndome casi escuchar sus neuronas trabajando en una escusa creíble.

-Verá, he venido porque quería invitar a su hija a una entrega de premios a la que mis hermanos y yo tenemos que ir la semana que viene -aclaré, tomando las riendas de la situación. La madre de Liz me miró como si estuviera loco.

-Pero, ¿os conocéis? -preguntó, totalmente confundida.

-Sí, mamá -contestó Liz, con la cabeza gacha y tremendamente roja.

-Pues, lo cierto es que… -me armé de valor. Ahora sí -quiero a su hija.

La madre de Liz abrió los ojos desmesuradamente, mientras que la hija se me quedó mirando escandalizada. Sin embargo, sonrió, ya un poco más tranquila.

-Sí, mamá -dijo -yo también le quiero.

Traté de controlar las ganas de bailar claqué delante de mi futura suegra, más que nada porque no quería que me tomara por loco. Ella seguía mirándonos a ambos como si fuéramos extraterrestres. Por fin, suspiró, sacudiendo la cabeza.

-Jamás lo habría imaginado -dijo.

-¿El qué, mamá? -preguntó Liz, aproximándose a mi para cogerme de la mano.

-Que tanta obsesión al final tuviera una sorpresa -explicó su madre. Luego, sonrió amablemente -Eres un tipo con suerte, Joseph.

-Ya lo creo que sí -apreté la mano de Liz, más tranquilo. A partir de entonces, todo iba a ser más fácil.

-Entonces, ¿puedo ir a la entrega de premios con ellos? -preguntó Liz, sonriente.

-Claro que sí -dijo su madre. -Por cierto, Joe, ¿qué hacías en el suelo?

-Es que… se me había caído una lentilla -me apresuré a decir.

-¡Ah, es cierto, que tú llevas gafas! -exclamó la madre de Liz -pero no hace falta que lleves lentillas, Joseph. Las gafas te quedan bien también.

-Eso le digo yo, mamá -contestó Liz, aguantándose la risa.

-¿Te quedas a cenar, Joe? -preguntó su madre. ¿Tan tarde era? Miré el reloj. ¡Casi las 10 de la noche! Me extrañaba que nadie me hubiera llamado para gritarme que volviera a casa cuanto antes.

-Lo siento, pero tengo que irme ya. Mañana tenemos unas cosas que hacer…

-¿Vais a preparar el nuevo álbum? Dime que sí, Joe… ¿puedo ir? -saltó Liz, nerviosa y emocionada de repente.

-Pues me temo que no, señorita -le dije -es alto secreto.

Liz puso cara triste, mientras que su madre se reía y salía de la habitación sacudiendo la cabeza. Cuando estaba seguro de que no nos veía ni oía, agarré a Liz por la cintura.

-¿Crees que ha ido bien? -le pregunté, nervioso.

-Desde luego que sí -contestó ella, sonriente. Estaba exultante -Te quiero, Joe.

Mi mente se quedó en blanco. Esa era la primera vez que me decía que me quería, al menos directamente. Mi corazón empezó a bombear con fuerza.

-Te quiero, Liz -le dije. Sentí como si un nudo se hubiera desatado en mi estómago -te quiero, muchísimo.

Sin decir una palabra, lanzó sus brazos alrededor de mi cuello, apretando con fuerza. Sin resistirme, le di un beso, feliz.

***

-NARRA NICK-

Al día siguiente iba a conocer a la madre de April y eso era importante. Conduje en silencio hasta su casa, aún bajo su atenta mirada.

-¿Pasa algo? -pregunté sin apartar la vista de la carretera. Estaba anocheciendo y las estrellas brillaban como guías en el cielo -¿Por qué me miras tanto?

-La perfección necesita ser observada -contestó April, sonriente -además, conduciendo estás muy sexy.

Sonreí, intentando no descontrolarme por sus comentarios. Yo intentaba mirarla lo menos posible mientras conducía, más que nada para no despistarme y perder el control del coche.

-Si no te callas voy a tener que amordazarte y dejarte en el asiento trasero -amenacé, intentando estar serio.

-No creo que te convenga mucho que esté detrás… -dijo ella -aún recuerdo lo que provoqué la última vez que fui ahí.

No hacía falta que me lo recordara. Los deseos. Ese momento se paseaba por mi mente durante casi las 24 horas del día. Intenté cambiar de tema.

-Entonces, ¿puedes venir conmigo a la entrega de premios? -le pregunté.

-Claro que sí -contestó. Por su voz, podía decir que estaba emocionada -Esto… sé que no es asunto mío, pero… ¿Liz y Annette van a ir?

-Joe y Kevin se iban a encargar hoy de invitarlas… así que supongo que cuando llegues a casa tendrás mil mensajes de voz de Liz, histérica.

-No es la única -murmuró.

-¿Estás nerviosa? -le pregunté.

-Un poco…. -contestó -¿aparecer en público contigo? Las cosas pueden cambiar mucho.

-Sólo si tú quieres -le dije -no tienes que venir obligada.

Me quedé serio de repente. Quería que viniera conmigo, la necesitaba en esos momentos. Lo pasaba bastante mal en esos sitios, porque no me gustaba ser el centro de atención, y si encima aparecíamos con el bombazo de que teníamos novia, iba a ser un caos.

-¿Estás loco? -exclamó ella -¡¡Desde luego que quiero ir!! Pero será tu culpa si me encuentran muerta dentro de poco. Ya veo los titulares "Novia de una famosa estrella de la música asesinada por sus fans, celosas"

Dejé escapar unas carcajadas.

-Nuestras fans no son así -dije yo.

-Créeme: sí lo somos -me contradijo April -¿qué crees que le habría pasado a la lagarta que estuviera contigo antes que yo?

Seguí riéndome ante su comentario. Así que era celosa, ¿no?

-Eso no es justo -dije. Ella me miró extrañada -tú tienes a un pequeño perrito mejor amigo, que encima es tu ex novio, y yo no digo nada.

-¿Te preocupa Matt? -preguntó. Yo puse los ojos en blanco. -Nick, sabes que él no me importa lo más mínimo, ¿verdad?

Gruñí por lo bajo.

-Sé que por tu parte no hay nada, pero créeme, soy chico, sé lo que me digo. Él no quiere sólo tu amistad.

-¡Me importa un pepino lo que él quiera o no quiera! -exclamó. -Para mí, sólo hay una persona, y eres tú.

Puso su mano sobre la mía, que descansaba en el cambio de marchas. Lo solté, para poder entrelazar mis dedos con los suyos.

-Sin embargo, yo sí puedo estar celosa -le dije -tú estás rodeado de chicas guapas permanentemente.

-No seas ridícula -justo aparqué delante de su casa -ninguna de ellas es como tú.

-Ya, y puede que por eso te gusten -comentó, bajando la cabeza.

-¿Cuántas veces tengo que repetirlo? -susurré, provocando que me mirara a los ojos -te quiero a ti, a nadie más.

Con delicadeza, me aproximé a ella, dándole un beso breve en los labios. Luego, nos quedamos a sólo unos centímetros de distancia, respirando el uno del otro. No sabría decir quién de los dos era más tímido, pero algo cambiaba cuando estábamos juntos. A su lado, mi vergüenza desaparecía, podía mantener su mirada sin tener que esquivarla de vez en cuando. Y lo mismo pasaba con ella.

-Buenas noches -susurré, sacándola del trance. Ella suspiró, intentando resignarse.

-¿Un ratito más? -dijo sin moverse, sonriendo. ¿Cómo decirle que no? Yo tampoco quería que se fuera.

Así que, ahí estábamos: enfrente de su casa, con el motor y las luces apagadas, mirándonos el uno al otro en silencio. Casi no había luz, pero en realidad no importaba. Podía ver el brillo de sus ojos y sus labios perfilados en una sonrisa. Podía sentir sus dedos entrelazados con los míos… ¿Qué más podía pedir?

-¿Es un poco tarde, no? -dijo una voz, sobresaltándonos. Venía desde fuera del coche. Un tipo nos miraba a través de la ventanilla con una expresión de fastidio. Matt.

-¿Qué haces aquí? -gruñó April -¿te estás dedicando a perseguirme o qué?

Preferí mantenerme callado, limitándome a lanzarle al pesado mi peor mirada.

-Pues no, señorita orgullosa -contestó Matt. Se notaba en su voz que estaba resentido -he venido a traerte la chaqueta. Te la has dejado en el Starbucks antes, al salir corriendo para ir con… él.

Odié la forma en que dijo "él", como si fuera algo repugnante. Ya sabía que yo no le caía muy bien, pero eso era ir demasiado lejos. Torcí el gesto.

-"Él" tiene un nombre, Matt, y es mi novio -espetó April, seca -si quieres que tú y yo sigamos hablando vas a tener que aceptarlo.

Matt abrió los ojos, almacenando la información. Luego, mantuvo un segundo su mirada con la mía, para cambiarla rápidamente a la de April.

-Está bien, lo he captado -dijo con la cabeza gacha -Toma.

Le tendió la chaqueta a April a través de la ventanilla, ahora bajada, y echó a andar en otra dirección, perdiéndose por el final de la calle.

-Odio que se ponga así -suspiró April, hundiéndose en su asiento.

-Ya verás que se le pasa -intenté reconfortarla. En realidad, me importaba muy poco -tienes que entender que ahora se está dando cuenta del gran error que cometió al dejarte. ¿Te suena eso de "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde"?

April puso los ojos en blanco, sacudiendo la cabeza.

-Como si yo fuera una gran cosa que perder -murmuró.

-Cada vez que digas algo así, me negaré a besarte en una semana -dije. Sólo de pensarlo, me daban espasmos. No podría aguantar sin besarla más de 5 minutos.

-No podrás resistirte -dijo ella, sonriente de repente -sacaré mi as de la manga, y veremos cuanto tardas en lanzarte a mis labios.

Me reí, pensando en que tenía razón. No podría aguantar mucho. Volví a centrarme en la hora… demasiado tarde.

-Creo que es hora de irme -le dije -mañana tengo que levantarme pronto.

-El señorito ocupado ataca de nuevo -bromeó ella -¿qué tienes que hacer mañana? ¿alguna entrevista?

-No -dudé si decírselo o no -empezamos con el nuevo álbum.

April abrió la boca, completamente sorprendida.

-¿Puedo ir? Necesito saber cosas sobre ese CD. ¿Ya tenéis alguna canción totalmente preparada? ¿Sobre qué son las canciones? ¡Llévame contigo mañana al estudio, por favor! Te prometo que estaré calladita sentada en un rincón, siempre y cuando pueda escucharos…

-¡Para, para! -puse mi mano sobre su boca, tratando callarla. Había hecho mal en decírselo -No puedes venir… bueno, no sólo tú, es una norma. Las grabaciones son alto secreto.

-¡Pero Nick! -gruñó ella -¿qué ventajas tengo por ser tu novia?

-¿No te basta con esta? -le planté un beso repentino, dejándola más pasmada que antes. Traté que fuera uno de esos mortales, que hacen que dejes de pensar y pongas los cinco sentidos en él… y creo que lo conseguí.

Aproveché que la había dejado atontada, para bajar del coche rápidamente e ir a abrirle la puerta. Tenía que volver a casa antes de que su madre sospechara.

April apenas se opuso a que la sacara del coche, iba casi como un zombie. Uno muy gracioso, por cierto. Tenía la cara colorada, los labios aún en posición beso y los ojos abiertos como platos. Intenté contenerme la risa.

-Buenas noches -le dije, dándole un beso fugaz en la mejilla. Ella sacudió la mano, como si fuera un gracioso saludo, y luego dio media vuelta hacia el portal de su casa. Volví a meterme en el coche, mirándola aún cómo iba haciendo eses.

Cuando por fin entró en casa, sacudí la cabeza y empecé a reírme solo, en la oscuridad. Esta chica estaba loca.

***

-NARRA APRIL-

¿Qué había pasado? Llegué sin darme cuenta a la puerta de mi casa, intentando abrir con mis llaves, pero estas se negaban a entrar en la cerradura. No iba borracha, desde luego que no, simplemente algo me había causado una muerte cerebral.

-¿Se puede saber por qué no abres? -preguntó mi madre, abriendo la puerta incluso antes de que yo fuera capaz de hacerlo sola.

-Ehh… -balbuceé, sin saber que decir. En realidad… ¿sabía hablar?

-April, ¿has bebido? -preguntó mi madre, examinándome atentamente la cara, en busca de algún rastro acusatorio. Luego, se acercó a comprobarme el aliento.

Sacudí la cabeza enérgicamente. Por desgracia, eso era lo único que podía hacer, porque mi garganta se negaba a funcionar.

-Entra en casa, anda -dijo mi madre, apartándose para dejarme pasar. Sin decir nada, me arrastré al interior.

-¿Qué ha pasado? -preguntó mi abuela, apareciendo desde la cocina. Sonreí al verla. Si ella supiera…

-Buenas noches -murmuré, demasiado feliz. Sin darles ninguna explicación, me dirigí a mi cuarto, sonriendo de oreja a oreja. Había sido una de las mejores tardes de mi vida.

Al llegar a mi habitación, cerré la puerta, encendí la música y me dejé caer sobre la cama con los ojos cerrados. Nicholas y yo iríamos a una entrega de premios… juntos, como pareja. Ya podía visualizarnos a los dos, perfectamente vestidos, agarrados de la mano. En mi imaginación, Nick llevaba un traje de chaqueta y corbata… ¡no! Mejor pajarita… bueno, tampoco; corbata.

Según se iba formando un lío en mi cabeza, traté de relajarme. Tenía que hacerlo, porque por lo contrario, no podría dormir en toda la noche, y al día siguiente tenía que ir a clase. Sin embargo, alguien llamó a la puerta.

-April, cariño -era mi abuela. Seguro que mi madre la había enviado como espía, para descubrir lo que me pasaba -¿puedo entrar?

-Claro que sí -grité, cambiando de postura. Ni siquiera me había cambiado de ropa…

-¿Estás bien? ¿Qué tal en Los Ángeles? -preguntó sentándose a mi lado. Se la veía preocupada, tratando de buscar algo en mi cara que explicara mi estado. Pero le iba a ser difícil, porque el único que estaba cambiado era mi corazón.

-Pues, lo cierto es que no estoy bien -murmuré, tocándome la frente, comprobando si estaba caliente -creo que me ha subido la fiebre.

-¿Quieres algo? ¿Te has enfriado? -preguntó ella.

-No… creo que se me pasará en un rato -esto era nuevo. Los besos de Nick provocaban que la fiebre me subiera. Perfecto. Se me escapó una sonrisa.

-Estás muy contenta últimamente -insinuó mi abuela, perspicaz -¿Tiene algo que ver con ese amigo tuyo que ha vuelto a la ciudad? ¿Matt, verdad?

Me puse seria de repente, soltando un gruñido bajo. ¿Yo estar así por Matt? ¡Já!

-No abuela, no es por él -dije decidida. Ella levantó la ceja, extrañada.

-Entonces, ¿has conocido a alguien y no me lo has contado?

-Puede ser -sonreí, misteriosa. Siempre se lo contaba todo a mi abuela, y ahora que teníamos un secreto se me hacía raro no poder hablarlo con ella. Pero pronto lo sabría, porque al día siguiente Nick iba a venir a hacer la presentación oficial… mi sonrisa se ensanchó más aún.

-¿Sabes que puedes contármelo, no? -dijo ella.

-Sí, abuela -le di un beso en la mejilla -todo a su debido tiempo. ¿Mamá y tú tenéis algún plan para mañana por la tarde?

-No, creo que no -dijo pensativa -¿Va a pasar algo?

-Nunca se sabe -concluí.

Tras estar un rato comentando lo que había hecho durante el día, mi abuela salió de mi cuarto, dejándome tiempo para ducharme y ponerme el pijama. Ya me había metido en mi cama y había apagado las luces cuando el sonido de mi móvil me sobresaltó. Liz me estaba llamando.

-¿Qué quieres a estas horas? -pregunté, un poco molesta. Estaba a punto de quedarme dormida soñando con él…

-¡¡Es importante!! -dijo ella, susurrando. Seguro que sus padres pensaban que estaba dormida -antes que nada, saluda a Annette.

-¡Hola April! -oí la voz de la pelirroja a través de la llamada.

-¿Estáis juntas? -pregunté extrañada.

-No, querida. Esto es una llamada de tres -explicó Liz. Vaya, qué moderna.

-¡Hola Anne! -dije yo. No estaba mal, las tres podíamos hablar a la vez…

-Vale, dejad los formalismos y al grano: tenemos una gala la semana que viene -se impuso Liz -¿quién está nerviosa?

-Yo. Casi no puedo ni tragar -dijo Annette.

-Lo mismo digo -repetí.

-Vale, entonces el estado es general -continuó Liz -ahora el problema es: ¿qué nos ponemos?

-Queridas amigas, yo ya tengo mi vestido -dijo Annette con aires de superioridad.

-¿¿Cómo?? -exclamamos Liz y yo a la vez.

-Kev me ha llevado hoy de compras, y hemos encontrado el vestido perfecto… además de habernos dado un morreo de cine en los probadores -dijo ella.

-¡Oh dios mío! -exclamé yo. Annette reía como una loca. Al parecer, se lo había pasado bien y las cosas volvían a ser igual que antes. Me alegré muchísimo.

-Vale, guarra, pero ahora faltamos nosotras… ¿de qué color es tu vestido? -le preguntó Liz.

-Es azul cielo -dijo emocionada Annette -llevaré una chaqueta negra a juego con unos zapatos… ¡Son preciosos!

-Ya veo -murmuró Liz.

-¿Puedo ir de verde? -pregunté, deseando que me dijeran que sí.

-¡Desde luego que sí! -exclamaron las dos.

-Liz, ¿y tú? -preguntó Anne.

-¿Os parece bien de rosa claro? -dijo Liz.

-Definitivamente -grité emocionada -¿Vamos pasado mañana de compras? Annette, ¿nos acompañas para aconsejarnos?

-Es que mañana vuelvo a Nueva York… tengo que hablar con mi madre porque… ¡quiero mudarme a Los Ángeles!

-¿Qué dices? -dijo Liz -¡Eso sería genial! ¡Nos podríamos ver casi todos los días!

-Ya, pero tengo que decidirlo primero.

-Está bien… -dije yo -Anne, ¿tu madre ya sabe lo de Kev?

-La mía ya conoce a Joe -soltó Liz, dejándome en estado de shock.

-¿¿Cómo?? -gritamos Annette y yo -¡¡Cuéntanos todo ya!!

Liz nos contó cómo su madre había pillado a Joe en su cuarto, justo cuando él estaba en el suelo porque se le había caído una lentilla…

-¿Desde cuando lleva lentillas? -la interrumpí -creía que sólo tenía las gafas…

-Eh… sí, tiene lentillas… sigo contándoos.

Sin interrumpirla de nuevo, nos informó de todo con detalle. Al parecer sus padres se habían tomado bastante bien la noticia… Recé para que mi madre reaccionara igual al día siguiente.

Estuvimos hablando casi 2 horas, sin dejar de reírnos. Cuando por fin colgué, recibí un mensaje.

"Llevas cinco mil años hablando por teléfono y no tengo línea para llamarte. Mañana quiero verte en el colegio. Tenemos que hablar -Matt"

El mensaje me tomó por sorpresa. ¿Hablar de qué? Dios, ahora no podría dormir. Intenté apartar eso de mi mente, centrándome en Nick. Tecleé rápidamente un mensaje.

"Eres un manipulador. ¿Ese último beso ha sido con el propósito de dejarme atontada? Lo has conseguido. Buenas noches, que sueñes con cosas bonitas -April"

Al rato, recibí su respuesta.

"Cuando me propongo algo, suelo conseguirlo. Ponte guapa mañana. Buenas noches -Nick"

Sonreí, volviendo a cerrar los ojos. El día siguiente iba a ser un día movido…


¿Y bien? :) aún me queda mucho más por contar, así que No me abandonéis a mitad de camino :D (pleasee!)

Repito: no tengo tiempo para leer y dejar reviews, pero en cuanto pueda PROMETIDO que lo haré. (lo siento muchísimo, pero es que han empezado muy fuerte en la universidad...) :(

de todas formas, espero que estéis tan emocionadas como yo por que YA ES OTOÑO! :DD me encanta esta época.

OSQUIERO!! millones y millones de gracias por los reviews :D me alegráis un montón.

-Vicky.