Hoola!! :) estoy intentando ir a capítulo por semana...
a ver qué os parece este...
CAPÍTULO 34 – CONVERSACIONES IMPORTANTES
-NARRA APRIL-
Aún estaba con Liz en el Starbucks, simplemente charlando sobre cosas sin sentido, riéndonos por la conversación telefónica que acababa de tener con Joe. Al parecer, se había asustado con mi amenaza de meterle la plancha en un lugar poco habitual.
-¿Nos quedamos a comer? –preguntó ella. Miré el reloj.
-No puedo, Liz. Tengo que ir a casa y prepararlo todo para cuando venga Nick. Quiero que el ambiente sea de tranquilidad y no de tensión, gracias.
Ella pareció comprenderme y, tras desearme suerte, nos fuimos cada una a su casa. La verdad era que empezaba a ponerme nerviosa.
Cuando llegué a la puerta, mi móvil justo empezó a sonar. Emocionada, rebusqué en mi bolsillo, pensando que sería Nick… pero estaba equivocada. En la pantalla no aparecía su nombre, sino el de Matt. ¿Es que no había tenido suficiente antes? Soltando un gruñido, ignoré su llamada y volví a meterme el móvil en los vaqueros.
-¡Llegas pronto! –exclamó mi madre cuando abrí la puerta. -¿Qué tal hoy en clase?
Empezaba la interpretación. Más me valía ser buena.
-Genial, mamá… ¿puedo hablar contigo y con la abuela un momento, por favor? Es importante.
Su cara cambió de alegría a intriga, pero al parecer, me había tomado en serio.
-Claro. Ve a dejar tus cosas en tu habitación. Te esperamos en la cocina –dijo ella.
Traté de calmarme durante el recorrido hasta mi cuarto, respirando profundamente. Cuando volví a la cocina, allí estaban ellas, sentadas muy quietas, cuchicheando tratando de averiguar lo que pasaba.
-Veréis –dije, acercándome para sentarme en una silla enfrente suya –esta tarde va a venir alguien a casa.
Ellas se me quedaron mirando, más intrigadas que antes.
-¿Una amiga tuya, cielo? –preguntó mi abuela. Yo bajé un poco la cabeza, algo avergonzada.
-No. Un chico –esperé para ver sus reacciones. Al principio, parecieron en shock, pero luego sonrieron las dos, compartiendo una mirada cómplice.
-¿Matt? –aventuró mi madre. Torcí el gesto. Lo que menos quería en esos momentos era oír ese nombre –ha llamado antes, cariño. Creo que quiere hablar contigo.
-Olvidad a Matt por un segundo –dije yo, un poco malhumorada –el chico que va a venir es MUY especial para mi… ¿lo trataréis bien?
-¿Tienes novio y no nos habías dicho nada? –exclamó mi madre, más emocionada que enfadada. Claro, qué raro que llevara a algún chico a casa.
-Pues… -seguro que me puse roja –mamá, ya lo conoceréis esta tarde… sé que os va a caer bien.
Di un salto y salí corriendo hacia mi cuarto. Tenía que adecentarlo por si a Nick se le ocurría entrar. Por el momento, ya había soltado la bomba. Seguro que se desmayarían cuando vieran que "el chico" era Nick Jonas. Aislada en mis pensamientos, di un respingo cuando el móvil volvió a sonar. Matt otra vez.
-¿Qué quieres? –contesté con furia.
-Sólo hablar contigo –dijo él, con voz decidida.
-¿Hablar como la última vez? –pregunté sarcásticamente.
-No, hablar de verdad. Tengo algo que confesarte –murmuró.
-Lo siento, hoy no tengo tiempo –y colgué.
¿Algo que confesarme? ¿Pero qué se había creído? Furiosa, lancé el móvil lejos de mí, deseando que no llamara otra vez.
***
-NARRA NICK-
Me había quedado dormido y no me había dado cuenta de la hora que era. ¡Ya las cuatro! En dos horas tenía que estar en casa de April y ni siquiera me había vestido aún.
-¡Joe! –grité escaleras abajo – ¿has visto mi camisa de cuadros azul?
Como respuesta, sólo escuché unas risitas. Un poco perturbado, bajé sigilosamente las escaleras, queriendo descubrir qué era lo que pasaba. ¿Cuándo…?
-¿Liz? –dije sorprendido -¿qué haces aquí? ¿Cuándo has venido?
Ella estaba sentada en el sofá, al lado de Joe "fingiendo" ver un DVD. ¿Y mis padres? ¿Y Kevin?
-¡Ah, ya te has despertado! –dijo Joe al verme -¿qué tal la siesta, hermanito?
-Bien… ¿dónde está todo el mundo? –pregunté, aún medio ido.
-Mamá, papá y Frankie se han ido al cine y Kevin iba a hacer algo "importante" –contestó. Al ver que le miraba acusador, se apresuró a explicarse –he invitado a Liz a ver un DVD, no te importa, ¿verdad?
-No, por supuesto que no… -me convenía tener a Joseph contento, por si alguna vez necesitaba que me hiciera un favor –y ahora, ¿has visto mi camisa de cuadros azul?
-Creo que está para planchar –contestó, echando un vistazo a un pequeño montón de ropa.
-Siempre me pasa lo mismo –dije exasperado. Me puse a buscar la tabla de planchar, decidido a arreglar de alguna forma mi camisa.
-¿Vas a planchar? –preguntó Joe, un poco sorprendido.
-Sí. A diferencia de ti, yo sí sé hacerlo.
Liz rió por lo bajo, acercándose un poco más a Joe. Al parecer, ya no estaba intimidada por mi presencia.
-Liz, ¿qué tal está April? –pregunté mientras encendía la plancha.
-Histérica –contestó –y enfadada.
Tras esto, se llevó las manos a la boca, como si hubiera dicho algo terrible. Joseph y yo nos quedamos mirándola extrañados.
-¿Enfadada? –dije.
-¡No debería haberlo dicho! –murmuró Liz en voz baja.
-Va, sea lo que sea, escúpelo -le pidió Joe, cogiéndola de la mano. Ella lo miró, con cara de haber metido la pata.
-Es que… ella no quería que vosotros lo supierais –dijo. Estaba empezando a alarmarme.
-Liz, no importa, mantendremos la boca cerrada, pero dilo, por favor –exclamé yo.
-Matt la ha besado esta mañana –lo soltó de carrerilla. Joe y yo nos quedamos con los ojos como platos –sí, pero ha sido él, ella no quería… y luego April estaba enfadada porque el muy imbécil se había atrevido a hacerlo. Ellos estaban hablando para dejar claro que April estaba contigo y que no quería que él estuviera dando vueltas alrededor y… ¿Nick?
Una nebulosa de palabras se cernía sobre mí, sin sentido. Sólo se repetían una y otra vez "Matt la ha besado esta mañana". El muy…
-¿Nicholas? –preguntó mi hermano, sacándome del trance. Levanté la cabeza para ver qué quería –creo que tendrás que llevar otra camisa…
Bajé la vista para ver a qué se refería. ¡Mierda! Acababa de quemarla con la plancha.
-No pasa nada, seguro que tienes alguna otra que sirva –dijo Liz, intentando calmar el ambiente.
-¿Tienes el número de teléfono de Matt? –le pregunté de repente. Ella asintió –dámelo. Voy a tener una pequeña charla con él.
***
-NARRA APRIL-
Las seis menos cuarto. Nick estaba al caer. Empecé a dar vueltas, nerviosa por casa, comprobando que todo estuviera bien.
-¿Viene a las seis? –preguntó mi madre, intentando calmarme.
Asentí, volviendo a comprobar la hora en mi móvil. Decidí subir a tumbarme en mi cama, para tratar de relajarme… sin tiempo. De pronto, sonó el timbre.
-¡Es él! –casi volé hacia la puerta. Con el corazón latiéndome a mil por hora, abrí la puerta, con cuidado.
-Hola preciosa –dijo Nick, sonriendo. Parecía tranquilo y seguro… pero, ¿podía no estarlo?
Le eché un vistazo rápido: zapatos perfectamente limpios, pantalones vaqueros oscuros y camisa verde lisa. El pelo rizado perfecto, la cadena cayendo sutilmente sobre su pecho…
-¿Estás bien? –preguntó, al ver que me había quedado un poco embobada mirándole.
-Sí… sí, estoy bien –contesté rápidamente –Quizá no deberías haberte vestido así.
-¿Por qué? ¿No te gusta? –dijo preocupado mientras se autoevaluaba.
-No voy a poder reaccionar normalmente porque me has dejado medio descolocada –le expliqué –si me ves babear, haz el favor de avisarme. No quiero que mi madre crea que estoy retrasada o algo por el estilo.
Él se rió suavemente, acercándose para darme un abrazo. Lo cierto era que lo necesitaba, y encontrarme entre sus brazos era la mejor sensación del mundo… desgraciadamente, se apartó rápidamente, colocándose bien la camisa y mirándome para que le diera mi aprobación. Asentí orgullosa.
-Vamos dentro –dije. Él respiró profundamente y me cogió de la mano, reconfortándome.
-Quédate detrás de mí –le pedí. Mi madre y mi abuela estaban en la cocina, fingiendo estar ocupadas con la cena.
-April –dijo mi madre cuando me vio aparecer por la puerta -¿era él?
Yo asentí. Ahora o nunca, me dije.
-Mamá, abuela –traté de sonar decidida –este es Nick –con suavidad, lo atraje hasta la cocina, para que ellas pudieran verlo.
Había previsto su reacción: ojos como platos, parálisis momentánea y mirada nerviosa alrededor de su mano entrelazada con la mía. Lo cierto era que acerté completamente.
-Buenas tardes –dijo Nick educadamente. Ellas seguían paradas, hasta que la primera en reaccionar fue mi abuela.
-Buenas tardes, jovencito –saludó con su voz tan graciosa -¿así que tú eres Nicholas Jonas?
Nick asintió, sonriente. Mi abuela le devolvió la sonrisa, acercándose a él para darle un abrazo.
-Encantada de conocerte –dijo ella, apartándose de él. A mi madre parecía costarle más.
-Espera un momento –murmuró, aún trastocada -¿Jonas? ¿Eres el que campa a sus anchas por las paredes de la habitación de mi hija?
Mi cara empezó a ponerse de un color rojo a un nivel alarmante. ¿¿Es que siempre tenía que hacer algo para avergonzarme?? Nick, sin embargo, empezó a reírse, echándome un vistazo de reojo.
-Bueno, nunca he estado en la habitación de su hija, pero sí, supongo que sí… soy yo –dijo divertido. Mi madre volvió a repasarle con la mirada, recuperándose poco a poco.
-¡Ah, bueno! –se acercó a él, sonriente –encantada de conocerte, Nicholas Jonas.
Ambos se dieron un abrazo, quizá con demasiada confianza. Luego, se produjo un silencio incómodo.
-Y, ¿se puede saber qué tipo de relación tenéis? –preguntó mi madre, curiosa.
-Sí, eso quería decirle –empezó Nick. Menos mal que él se encargaba de todo, porque yo estaba casi sin habla -: estoy enamorado de su hija… y de su nieta.
Tanto mi madre como mi abuela encajaron el golpe con elegancia, esbozando una pequeña sonrisa tierna. Nick se acercó aún más a mí, abrazándome con delicadeza por la cintura. Sin embargo, yo seguía sin poder hablar. ¿Había muerto mi cerebro?
-Por supuesto, quiero que sepan que voy a tratar a April como si fuera mi más preciado regalo. De hecho, lo es… -dijo Nick, mirándome un segundo a los ojos.
Al parecer, mi madre y mi abuela estaban tan idas como yo, procesando cada una de las palabras de Nicholas. ¿Esto era real?
-Ya veo –murmuró mi madre -¿y tú qué dices, April?
No sé ni porqué se molestó en preguntarme. ¿Acaso mi cara no hablaba por sí sola? Me aclaré la garganta para contestarle.
-Mamá, ¿en serio necesitas preguntar eso? –le dije –es Nick, mi sueño. Y ahora es real… no sabes lo afortunada que soy de poder tener esto. Le quiero.
Nick se aferró más fuerte a mi cintura, provocándome un desmayo casi instantáneo. Tenía que mantener la cabeza serena, así que traté de calmarme.
Mi madre y mi abuela intercambiaron una mirada cómplice. Ambas sonreían, así que creí que la cosa iba por buen camino.
-Entonces, recibid nuestra bendición –dijo teatralmente mi abuela. Luego, volvieron a su tarea de hacer la cena.
-Nicholas, ¿te quedas a cenar? –preguntó mi madre.
-Eh, no, lo siento… es que tengo un asunto que resolver ahora luego –se excusó él.
-Está bien, pero no te librarás tan fácilmente de mi –amenazó ella –ya le diré a April que te invite otro día.
Nick y yo sonreímos. Luego, disimuladamente, le cogí de la mano para sacarlo de allí y llevarlo a mi cuarto. Nadie dijo nada.
-Creía que iba a desmayarme en un momento u otro –murmuré, dejándome caer en mi cama. Nick cerró la puerta tras de sí y se acercó a mi lado.
-Todo ha ido bien –se tumbó junto a mí, apartándome el pelo de la cara –estás preciosa hoy.
-¿Sólo hoy? –murmuré, radiante de felicidad.
-Hoy especialmente –dijo. Nos quedamos en silencio unos segundos, mirándonos a los ojos, perdiéndonos en la mirada del otro.
Llegó un momento en el que no pude seguir aguantando su mirada, así que cerré los ojos, intentando relajarme. Sin esperármelo, sus labios rozaron mi cara, con un tímido beso. Volví a mirarle, esbozando una sonrisa. Él se había separado ya, mirándome de nuevo.
-Creo que alguien me acaba de besar en una mejilla –murmuré, divertida.
-Pero me he dejado esta –dijo, lanzándose a mi otra mejilla –y este punto –ahora besó mi nariz -, y aquí también –besó mi frente -, y aquí –rozó con sus labios mi cuello -; pero sobretodo…
Ahora fue directo a mis labios, con ternura, abrazándose a mí sobre la cama. Era casi cándido, demasiado perfecto. Mantuve mis ojos cerrados, intentando almacenar todo en mi memoria. No quería olvidarlo nunca.
***
-NARRA KEVIN-
Después de salir del estudio, me dirigí a casa con mis hermanos. Una vez en mi cuarto, a solas, decidí llamar a Annette, a ver qué tal le iba todo por Nueva York.
-¡Kevin! –saludó ella, emocionada al descolgar.
-Hola, Anne –dije -¿cómo estás? Te echo de menos.
-Yo también a ti, Kev –murmuró –pero tengo buenas noticias: ¡he conseguido que mi madre me deje ir a vivir a Los Ángeles!
-¡Eso es genial! –exclamé, feliz. Ahora la tendría muy cerca de mí -¿cuándo vienes?
-Pasado mañana –dijo -¡no puedo esperar a verte!
-Ni yo –contesté, contento -¿Ya sabes dónde vas a vivir?
-Pues no –murmuró –me quedaré en un hotel hasta que encuentre un piso cerca del centro…
Me quedé callado. Me habría gustado poder haberle pedido que se quedara en mi casa, pero con mis padres… decidí esperar para ver qué podía hacer.
-¿Me avisarás cuando llegues a Los Ángeles para poder ir a recogerte? –le pregunté.
-¡Claro! Quiero que seas mi guía por la ciudad –dijo –Kevin, tengo que dejarte. ¡He de preparar mil cosas!
-Está bien. Hablaremos más tarde. Te quiero, Anne.
-Y yo a ti, Kev –dijo antes de colgar.
No podía permitir que se quedara en un hotel durante tiempo indefinido. De pronto, se me ocurrió algo. Recogí mis cosas y salí de mi cuarto, bajando rápidamente las escaleras. Joe estaba aburrido, haciendo zapping desde el sofá, completamente solo.
-Joseph, ¿qué haces? –pregunté, antes de salir de casa.
-Me aburro, y echo de menos a mi galletita –dijo él.
-¿A tu galletita? –pregunté confundido.
-A Liz –explicó. No quería saber porqué la llamaba así.
-Está bien… pues dile que venga a hacerte compañía –a Joe se le iluminaron los ojos.
-¿No te importa? –preguntó, excitado.
-Yo voy a salir y tardaré un rato en volver, nuestros padres y Frankie no están, y Nicholas está durmiendo como un angelito en su cama. Anda, llama a Liz –le dije, mientras abría la puerta.
-¡Gracias! –gritó él, dando un salto del sofá.
Sacudiendo la cabeza, subí a mi coche, dispuesto a ir a dar una pequeña vuelta. Al atravesar la verja de nuestra casa, me encontré con una nube de paparazzi que rondaban por allí a todas horas. Por suerte para nosotros, no podían atravesar esa puerta, y todo lo que hacíamos dentro era asunto nuestro.
-¿Hola? –pregunté, mientras hablaba por teléfono –verá, estoy interesado en una casa que vi el otro día cerca del centro. ¿Podríamos reunirnos dentro de 10 minutos para verla?
La cuestión era esta: iba a buscar la casa perfecta para Annette, y la iba a dejar preparada para cuando viniera. Sería una pequeña sorpresa.
***
-NARRA NICK-
Tras despedirme de April y de su familia, subí a mi Mustang, preparado para ir al sitio en el que había quedado con Matt. Había hablado con él antes de salir de casa, y habíamos quedado en vernos para hablar. Tenía que arreglar ese asunto como fuera.
Cuando llegué al parque de Pasadena, aparqué, esperándolo dentro. Por fin, apareció por el final de la calle y entró en mi coche.
-Matt, gracias por venir –le dije, educadamente cuando se sentó en el asiento del copiloto.
-He venido porque prácticamente me has obligado, que si no, no vengo –contestó él. Exasperado, suspiré, tratando de coger fuerzas.
-Mira, quiero ir directamente al grano…
-Quieres saber si me gusta tu chica, ¿no? –preguntó Matt, con sonrisa irónica.
-Ehh… pues sí –admití, sorprendido. ¿Tan fácil de leer era?
-Verás, lo que ella y yo tuvimos fue hace mucho tiempo, pero significó mucho para mí –explicó él.
-¿Crees que a mí no me importa lo que tenemos? –le pregunté, un poco borde.
-April es maravillosa, ¿verdad?
-Sí que lo es –murmuré, quedándome un rato callado. Luego, di un respingo –pero la cuestión es, ¿te gusta o no?
Matt se rió, apoyando su mano en mi hombro.
-No me puedo creer que esté teniendo esta conversación contigo. Dos tíos normales se pegarían a puñetazos por una chica –dijo él, animado.
-No creas que no estoy dispuesto a hacerlo –traté de ser intimidante.
-Vale, tranquilo Rambo –Matt se apartó un poco de mi, levantando sus manos –no quiero pelear contigo.
-¿Por qué? ¿Piensas que perdería? –pregunté.
-No, es sólo que no tendría razones para hacerlo –se excusó. Empecé a cansarme.
-¿Te gusta April o no?
-Sí, ella es mi mejor amiga –dijo –de hecho, es mi única amiga ahora…
-¿Lo reconoces? ¿Has estado todo este tiempo intentando quitármela? Sé lo del beso de hoy –solté de golpe.
-¿De verdad no te has dado cuenta? –preguntó él, con los ojos abiertos.
-¿De qué? –este tipo empezaba a ponerme nervioso.
-¡Ella está enamorada de ti! Lo está desde antes de conocerte –explicó.
-Lo sé –admití –y yo sé que ella es a la que estaba buscando…
-Al besarla hoy, me he dado cuenta de que todo lo que nosotros pudimos tener, ya no existe –dijo Matt. Se me quedó mirando con ojos indescriptibles, y, de pronto, me dio un beso rápido.
-¿Qué haces? –pregunté, descolocado.
-No es April la que me gustaba, sino tú –confesó Matt. Abrí los ojos desorbitadamente.
-Esto es muy raro, ¿lo dices en serio? –aún estaba en shock.
-Nick, eres el chico más perfecto que he visto en mi vida –dijo Matt -¿Sabes por qué corté con April? Porque me di cuenta de que me había enamorado de un chico… de ti.
Esto no me cuadraba. Mi mente estaba hecha un lío y no sabía si creerme sus palabras o no.
-¿Sabe ella todo esto? –pregunté.
-No… he intentado decírselo, pero está enfadada después de que la besara.
-Y si eres gay, ¿por qué la has besado hoy?
-Trataba de comprobar algo. Necesitaba estar seguro de que ya no siento nada por ella… de hecho, se me ha hecho raro besar a una chica –él siguió, dispuesto a contármelo todo –April empezó a ser fan vuestra cuando estaba conmigo… yo le regalé vuestro primer CD. Y claro, por entonces a mí me gustaban las chicas y nunca me había fijado en un chico… pero cuando ella empezó a hablarme de ti, a obligarme a ver videos tuyos y todo eso… digamos que acabé totalmente enamorado de ti, a pesar de saber que no te podría tener nunca.
Estaba siendo muy raro y surrealista. Seguí tratando de digerir sus palabras.
-Eh… pero Matt, a mi me gustan las chicas –intenté aclarar.
-Lo sé, no me lo recuerdes –se lamentó él –sabía que no iba a ocurrir nunca, pero soñaba contigo todos los días… y al final, April y yo lo dejamos. Me inventé que había estado con otra chica mientras, y mi mejor amigo se lo dijo cuando me fui.
-Entonces, ¿nadie sabe que eres gay? –pregunté.
-No… y la verdad, es que no quiero, de momento.
-Está bien, mantendré la boca cerrada.
-¿Sí? –preguntó él, más animado –ahora sólo quiero que las cosas entre nosotros no sean bruscas. Me hizo mucha ilusión conocerte, casi me desmayo.
-Créeme, no soy para tanto –dije, avergonzado.
-Eres demasiado modesto –contestó Matt –si es verdad todo lo que me contó April de ti, eres el mejor de la historia.
-¿Ah sí? ¿te contó cosas de mi? –pregunté, curioso -¿Cómo qué?
-No te lo puedo contar, es secreto de amiga –dijo él, riéndose.
-Bien, no me la cuentes… pero si lo haces, puede que te presente a Joe y a Kevin algún día, ¿qué me dices? –intenté chantajearle. Él se lo pensó.
-Está bien, sólo una cosa: le encanta cuando llevas camisetas blancas de manga corta –dijo.
-Vale –sonreí. Ya sabía algo más –cumpliré mi palabra. Pero, creo que deberías decírselo a April… que te gustan los chicos, digo.
-Sí, ahora mismo pensaba ir a su casa a contárselo –me dijo –oye, ¿y no habrá alguno del mundillo de famosos que sea gay y me puedas presentar?
-De hecho, hay uno… pero tampoco quiere que se sepa –contesté.
-¡Ay dios mío! Es Zac Efron, ¿a que sí? –preguntó, histérico.
-No, no es él –le dije, riéndome.
-Entonces, Jesse McCartney –trató de acertar.
-No te puedo decir quién es, no lo intentes –mi Blackberry empezó a sonar –es Joe, tengo que contestar…
-¡Sí, claro! –dijo Matt, ahogándose de la emoción.
-Ya voy, no creo que tarde –le dije a Joe. Luego colgué –Matt, tengo que irme. Me esperan en casa.
-Está bien –dijo él, triste. Se bajó del coche, saludando con la mano mientras yo arrancaba el coche -¡Chaíto!
-Hasta luego –me despedí.
Durante todo el trayecto de vuelta no pude dejar de darle vueltas al asunto… Matt, mi gran preocupación, era gay. Y encima, su enamorado era yo. ¿Podía haber algo más surrealista? Por lo menos, no iba detrás de April. Aunque, aún así, no me parecía nada bien lo que le hizo. Ella se había sentido muy mal durante bastante tiempo y todo por su culpa.
De todas formas, ahora las cosas se arreglaban, y él me había dicho que hablaría con ella sobre eso. Subí el volumen de la música, cantando a pleno pulmón mientras me dirigía a casa.
***
-NARRA APRIL-
Cuando Nick se fue, volví corriendo a mi cuarto, tratando de evitar a las fuerzas interrogadoras, o sea, mamá y la abuela. Lo conseguí.
Me tumbé en mi cama. Nicholas Jonas había estado tumbado justo en ella hacía unos minutos. Respiré profundamente, intentando reconocer su olor en la almohada… ¡¡algo se había quedado!!
-April, ¿puedo pasar? –preguntó mi madre, desde la otra parte de la puerta.
-Sí, claro –dije, incorporándome en la cama. Mamá se acercó, sentándose a mi lado.
-Así que Nicholas Jonas, ¿eh? –dijo, aún incrédula. Yo asentí, sonriente.
-¿Qué te ha parecido? –le pregunté.
-Es… perfecto –dijo, mientras me acariciaba cariñosamente el pelo –Estás creciendo tan rápido…
Decidí quedarme callada en vez de protestar. Mi madre había reconocido que Nick era perfecto, y eso era todo un logro.
-Por cierto, ¿y Liam? –me acababa de dar cuenta de que mi hermano pequeño no estaba en casa.
-Se quedaba a dormir en casa de un amigo –explicó mi madre.
-Ah, vale –dije –creo que se puede llevar bien con Frankie, el hermano pequeño de Nick.
Mamá sonrió, con ojos tiernos. Luego, suspiró, saliendo lentamente de mi habitación. Tenía que aceptar que su niña ya no lo era tanto…
De pronto, mi móvil empezó a sonar. Matt de nuevo. Contesté, dispuesta a no dejar que me arruinara el día.
-April… tengo que hablar contigo –dijo en cuanto descolgué.
-Lo siento, el móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura –repliqué mecánicamente.
-Va, no seas así –trató de hacerme entrar en razón –es importante. ¿Voy a tu casa o te lo digo por teléfono?
-No quiero verte ni en pintura –dije, sutilmente.
-Está bien, entonces por teléfono… tu novio me ha besado.
Como diría una amiga mía.... EHEEE!! O_O qué vil y retorcido es Matt, no? y Joe y su galletita?? ^^ Alguien duda que Kev es el novio perfecto? :)
Espero que os haya gustado!! tengo noticias: He decidido que dentro de poco... este fic terminará.
Pero la buena noticia es... que habrá segunda temporada. :)
En fin, esto es todo por hoy. MILLONES DE GRACIAS POR LOS REVIEWS. Significan muchísimo para mi... sois perfectas!
-V.
