Penúltimo. Creo. :(

aclaración: Sí! Faith es una versión personalizada de Miley. Faith es "fe" y, como sabréis, el nombre real de Miley es "Destiny Hope". "Hope" es esperanza. No me hagáis mucho caso, el nombre salió durante una clase de Arte mortalmente aburrida, con la ayuda de Andre, consejera de cámara.

me callo. leed!!! :D


CAPÍTULO 38 – Y EL PREMIO ES PARA…

-NARRA APRIL-

Esa mañana me levanté agitada. Había tenido una pesadilla horrible, pero de repente, la había olvidado. Hasta que no me calmé no me di cuenta del día que era. Casi una semana esperándolo para que ahora, de repente, se me echara encima. ¡Ese día era la entrega de premios!

Emocionada, miré la hora. Aún era temprano, así que bajé a desayunar a la cocina, donde estaban mi madre, mi abuela y mi hermano.

-Buenos días –saludó mamá -¿qué tal has dormido?

-Muy bien –mentí. Tenía que empezar el día con buen pie. Empecé a prepararme el tazón de cereales, hambrienta.

-Cariño, ha llegado algo para ti –dijo mi abuela, sonriente, señalando una caja, perfectamente envuelta encima de la mesa. Las miré a las dos, confundida.

-¿Cuándo ha llegado esto? –pregunté, extrañada.

-Hace una hora –me informó mi madre, sorbiendo su café inocentemente.

Me acerqué a la caja, que estaba envuelta con papel verde claro, con un lazo de seda del mismo tono, un poco más fuerte. Empecé a sospechar… pero no, aparté la idea de mi cabeza. Con manos temblorosas, saqué la pequeña tarjeta que había pegada, antes de desatar el lazo.

"Sé que compraste uno, pero no pude evitar imaginarte con esto puesto cuando lo vi. Me gustaría que te lo pusieras esta noche, especialmente para mí. Te quiero –Nick"

Eché un vistazo hacia mi madre y mi abuela, que curioseaban por encima de mi hombro. ¡No me atrevía a abrir la caja!

-¡Oh, venga! –gritó mi madre, histérica -¿a qué esperas?

Con piernas temblorosas empecé a deshacer el lazo de seda verde, con cuidado. Aparté el papel que lo cubría, y luego levanté la tapa. El vestido más maravilloso que había visto nunca apareció en el fondo de la caja, de un color verde esmeralda brillante, digno de una princesa. El escote tenía forma de corazón, con hombros descubiertos, ceñido hasta la cintura y luego abriéndose, cayendo hasta la altura de los pies, sin llegar a arrastrarse.

Un gritito de admiración salió de las gargantas de mi madre y de mi abuela, mientras que mi hermano soltó un silbido. Yo me había quedado muda. Tras echar un último vistazo a la caja, vi un par de zapatos de tacón plateados, con detalles del mismo tono que el vestido. ¿Podía ser más perfecto?

-Perdonad un momento –les dije a mi madre y a mi abuela. Luego, abrazando el vestido, eché a andar con cuidado hacia mi habitación, necesitada de privacidad. Una vez sola, cogí el móvil, buscando el número de Nick.

-Hola, April –dijo al contestar.

-¿Tienes… tienes idea de…? –balbuceé. Él se rió.

-¿Te ha llegado ya? –preguntó.

-Sí… y… ¡dios mío, Nicholas! –exclamé, sin saber qué decir.

-Espero que te haya gustado –murmuró.

-¿Bromeas? –dije –es perfecto, Nick. No tenías por qué…

-¡Claro que sí! –aseguró –me pareció perfecto para ti… ¿estás nerviosa por esta noche?

-Ahora sí. Me voy a caer con esos zapatos –contesté, refiriéndome a los preciosos, pero peligrosos tacones que me había regalado.

-Tienes toda la tarde para practicar –dijo él, riéndose.

-Tengo toda la tarde para ponerme guapa… para ti.

-Tú eres guapa ya, no necesitas nada más –me dijo.

-¿Eso quiere decir que puedo ir a la entrega de premios con pijama? –pregunté, haciéndome la graciosa.

-Desde luego que sí –contestó él, riéndose –pero avísame con tiempo, para poder llevar yo el mío…

Tras estar bromeando un rato, Nick se despidió. Tenía que hacer unas cosas antes de que nos viéramos esa noche… al igual que yo. Ahora sí que iba a intentar sacar todas mis armas para dejarle completamente estupefacto.

Llamé a Liz, y a la vez a Annette. Necesitábamos una llamada de tres.

-Vale, ¿quién está emocionada por esta noche? –pregunté cuando contestaron.

-Eso ni se pregunta –exclamó Liz.

-Chicas, necesito una sesión de embellecimiento y perfeccionamiento –confesó Anne. Nosotras reímos.

-¿Alguien sabe a qué hora hemos quedado con los chicos? –pregunté.

-Joseph me ha dicho esta mañana que nos veríamos allí, antes de entrar, para recorrer la alfombra roja juntos, los seis –dijo Liz. De repente me temblaban las piernas.

-¿Vamos a recorrer la alfombra roja con ellos? –pregunté.

-¡Pues claro! –exclamó –es nuestra presentación en sociedad.

¿Y justo tenía que llevar esos tacones inmensos? Ya veía los titulares en todos los blogs de cotilleos "la nueva novia de Nick Jonas se pega el batacazo de su vida delante de las cámaras". Tragué saliva.

-Está bien, entonces nos veremos allí a las ocho, ¿no? –preguntó Anne.

-Sí –dijo Liz, distraída. Me preguntaba qué estaría haciendo…

-¡Hasta luego chicas! –me despedí, colgando. Tenía mucho que hacer, y lo primero era una ducha.

***

-NARRA NICK-

La hora se acercaba y los nervios empezaban a aflorar. La casa era como un campo de batalla, con Kevin corriendo de un lado a otro, asegurándose de que lo llevaba todo, mientras que Joe se miraba en el espejo, quejándose de su pelo.

-No se me ha quedado bien, ¿verdad? –repetía.

-Joe, tu nuevo corte va a causar sensación –le aseguramos por quinta vez. Él no pareció convencido del todo.

-¿Alguien ha visto mi corbata? –pregunté. Había revuelto toda la casa sin encontrarla.

-La llevas puesta, Nicholas –dijo mi madre, burlona.

-Es cierto –admití, enrojeciendo.

-Tienen que venir allí, ¿verdad? –preguntó Kev. Nosotros asentimos, dispersos en nuestras cosas.

Cuando por fin estuvimos listos, nos reunimos en la salida de casa, para hacer el último repaso.

-Bien, creo que ya estoy –dijo Kev, mirándonos nervioso.

Joe y yo empezamos a reírnos, ante un Kevin confundido.

-En fin, hermanito –dijo Joe –he de decir que tu propuesta de vestuario es un poco arriesgada, pero me gusta.

Kev frunció el ceño, sin saber a qué se refería. Yo señalé sus piernas, desnudas. De un salto, salió corriendo escaleras arriba, en busca de sus pantalones. El pobre había estado tan distraído que no se había dado cuenta de que iba sin ellos.

-Ahora sí –dijo, cuando bajó –¿estamos todos listos? Vamos allá…

Esta vez, ninguno de los tres conducía, sino que nos habían facilitado un coche con chófer. Estuvimos todo el trayecto callados, muertos de miedo.

Cuando llegamos, pasamos a la sala especial que nos habían preparado, donde íbamos a esperar a las chicas, intentando relajarnos. No pasó mucho rato, cuando una chica en un vestido negro corto entró, sonriente.

-Perdona, creo que no puedes estar aquí –dijo Big Rob, deteniéndola.

-Oh, sí puedo –respondió ella, con una voz agradable, sin dejar de sonreír –soy Kate, compañera de reparto de los chicos…

Parecía segura de sí misma, e irradiaba esa luz propia de las chicas Disney: inocente y a la vez peligrosa. Joe levantó la cabeza para mirarla, al fin y al cabo ella era la nueva princesita, su pareja en la película.

-Déjala pasar, Big Rob –dijo Joe, levantándose para saludar a la recién llegada. Kate le dirigió una sonrisa encantadora.

-Hola, Joe –saludó –tenía muchas ganas de conocerte. Igual a vosotros, chicos.

Kevin y yo la saludamos amablemente, estrechándole la mano. Se la veía nerviosa, pero a la vez segura. ¿Podía existir mayor contradicción? Joe no dejaba de evaluarla con la mirada, tratando de sacar conclusiones sobre cómo era.

-¿Os importa que me quede aquí con vosotros? –preguntó Kate, tímidamente.

-Para nada –dijo Kev, ofreciéndole uno de los sofás. Luego, intentó entablar una conversación con ella, pero al parecer, Kate estaba demasiado nerviosa, porque sólo podía reírse como una tonta.

Joe perdió su interés por ella en el momento en que le dijo "¡Vaya brazos tienes, Joe! ¿Haces pesas?". Sí, así era Joe. Me lanzó una mirada de exasperación, como lamentándose de tener que compartir con tal espécimen un mes de rodaje. Yo sonreí. Lo que me esperaba a mí era mucho peor.

Aún quedaba una hora, más o menos para que nos llamaran para ir a la alfombra roja, pero las chicas no habían llegado aún. El ambiente en la sala era tenso, porque Kev intentaba como podía hablar con la nueva chica, Kate, pero a ella parecía interesarle únicamente Joseph. Puse los ojos en blanco, tratando de hacer que Kev se rindiera, que se olvidara de ella.

-¿Has llamado a Annette? –le pregunté, para cambiar de tema.

-Me ha enviado un mensaje –contestó –dice que vendrá en coche. Ya he pedido que le guarden un sitio en el aparcamiento.

Asentí con la cabeza. Luego, paseé nervioso por la sala, mirando el suelo, el techo, las paredes… ¿no estaban tardando mucho? Justo en ese instante, la puerta se abrió y yo me giré, emocionado… pero no era April, sino Faith.

Al verla, mi corazón dio un vuelco, el nudo de mi estómago se apretó hasta casi ahogarme, y las manos empezaron a temblarme. Llevaba un vestido largo rojo, tacones negros, el pelo largo suelto ondulado… y esa sonrisa en la cara.

Se quedó un instante mirando a mis hermanos en el sofá, mientras que ellos le devolvían la mirada, nerviosos y extrañados.

-Ho-hola Faith –saludó Kev. Ella le sonrió, sacudiéndose el pelo.

-¡Cuánto tiempo, Kevin! –le dijo, sin acercarse a él –hola, Joseph.

Joe la saludó con un pequeño movimiento de cabeza, como si le importara poco su presencia. Luego, Faith miró a Kate.

-¡Hola, ratoncillo! –le dijo con tono burlón –no sabía que estabas aquí, con mis chicos…

¿Sus chicos? ¿Desde cuándo? Di media vuelta, para que ella no viera mi expresión de indignación. ¿No podía chasquear los dedos y hacer que desapareciera? Lamentablemente, no.

-Sólo he venido a saludarlos, Faith –contestó Kate. La miraba con una profunda admiración, como si fuera la cosa más perfecta del mundo, su modelo a seguir. Y así era, sospeché.

Y, puede que lo pareciera, pero no lo era en realidad, en absoluto. Nervioso, comprobé mi reloj, deseando que April viniera lo antes posible, para poder apoyarme en ella. No me veía capaz de enfrentarme a Faith yo solo.

-Nicholas, ¿no me dices nada? –preguntó, sacándome de mis pensamientos. Me giré para mirarla a los ojos, aún serio.

-Hola, ¿cómo estás? –respondí, secamente. Ella se sacudió el pelo, acercándose a mí, para darme un abrazo.

-Muy bien –dijo. Luego, cuando estuvo sobre mi hombro, me susurró -: te he echado de menos.

Cuando se apartó para mirarme a los ojos, yo aparté mi mirada.

-Yo a ti no –contesté, en voz baja, pero firme. Ella pareció confundida.

-Vamos, ¿no seguirás enfadado conmigo, verdad?

-¿Contigo? –dije –para nada, Faith…

Me aparté, buscando una lata de algo de beber, porque de repente la garganta se me había quedado seca. Mis hermanos me lanzaban miradas nerviosas desde el sofá, mientras que Kate parecía escandalizada por cómo yo trataba a Faith.

-Eh… Faith –dijo Joe, tratando de calmar un poco el ambiente -, creo que deberías ir a tu zona. Deben de estar a punto de llamarnos para ir a la alfombra.

Ella se rió, arreglando su vestido, mirándolo con superioridad.

-¿No os lo he dicho? –preguntó, haciéndose la despistada. Todos nos miramos extrañados –tenemos que pasar por delante de los fotógrafos juntos.

-¿Cómo? –saltó Kev –nosotros estamos esperando a nuestras parejas, Faith.

-¡Oh, sí claro! –dijo ella –tú puedes ir con tu novia si quieres, pero Joe y Nick tienen que ir con nosotras –miró a Kate, que se revolvió en su asiento, nerviosa.

-¿Perdona? –preguntó Joe –yo ya tengo pareja, y Nicholas también.

-Lo sé… pero son órdenes de Disney. Quieren que finjamos delante de los fotógrafos que somos pareja –contestó, mirándome sonriente.

-Tú y yo no somos pareja, Faith –le dije, fríamente.

-¡Claro que lo somos! –respondió –siempre lo hemos sido, Nicky.

Respiré profundamente, para evitar ponerme a gritar como un histérico.

-¡Chicos, tenéis que salir ya! –dijo Big Rob, interrumpiendo el momento –os toca a vosotros.

-Pero Big Rob, no han llegado nuestras parejas –dijo Kev, nervioso.

-Lo sé, pero es lo que me están diciendo… no puedo hacer nada –contestó, encogiéndose de hombros.

Faith se acercó corriendo, cogiéndome de la mano. Yo me quedé mirándola, soltando un suspiro.

-Ni te creas que esto va a traspasar las cámaras. Puedo aparentar que estamos juntos frente a la prensa, pero no te voy a querer nunca. ¿Lo sabes, no? –le dije, en voz baja.

-Eso lo dices ahora –respondió ella. Ignoré su comentario.

-Chicos, tenemos que hacerlo –les dije a Joe y a Kev. Ellos me miraron escandalizados –lo sé… pero es lo que hay. Joe, tendrás que estar con Kate. Y Kev… tendrás que ir solo.

Mis hermanos me miraron como si estuviera loco, mientras que yo me armaba de valor para pasearme por ahí cogido de la mano de Faith, la persona a la que menos soportaba en esos momentos.

***

-NARRA APRIL-

-Liz, si no te das prisa llegaremos tarde –le grité desde la puerta de su habitación. Al parecer, algo no iba bien con su vestido.

-No consigo abrochar la cremallera –se quejó ella. Exasperada, entré a ayudarla.

Con un movimiento certero y firme, conseguí cerrar el vestido, antes atascado. Estaba radiante, emocionada… bueno, lo estábamos las dos.

El coche que Joe y Nick nos habían mandado esperaba en la puerta, dispuesto a llevarnos a la gala. Resultó que habría sido mejor ir andando, porque entramos en un gran atasco de tráfico.

-¿Llevas el móvil? –preguntó Liz, nerviosa.

-Sí –contesté. Pensé en avisar a Nick de nuestra situación, pero de repente, se me apagó -¡Mierda, la batería!

Frustradas por nuestra mala suerte, no pudimos hacer nada más que esperar pacientemente a que los coches fueran circulando.

-Que pasen una buena noche, señoritas –dijo el chófer cuando llegamos al recinto.

Al parecer, los invitados ya estaban paseándose delante de las cámaras, así que, nerviosas, Liz y yo escudriñábamos entre la gente, en busca de nuestros chicos.

-Perdone, ¿saben dónde están los hermanos Jonas? –preguntó Liz a uno de los organizadores del evento. Este, nervioso y estresado, se giró para señalar hacia una nube de fotógrafos.

-Ahí están. Van con sus parejas –informó antes de salir corriendo a otro sitio en el que le necesitaban.

Con la certeza de que le habíamos oído mal, Liz y yo miramos adónde el hombre nos había señalado. Pero no, habíamos oído perfectamente.

Encabezando el grupo, iba Kev, solo. Sonreía de una manera forzada… al menos, yo me di cuenta de eso porque sabía cómo era su sonrisa real. Me pregunté dónde estaba Annette, cayendo en la cuenta de que seguramente también se habría visto atrapada en el atasco. Detrás de Kevin, pude ver a Joe. Pero él no iba sólo. Una chica de pelo largo rubio, con un vestido negro iba cogida a él. Iban cogidos de la mano, y ella sonreía, exultante. Nunca antes la había visto, pero desprendía ese aire de "nueva estrella". Sentí que la mandíbula se me desencajaba, y decidí no mirar a Liz, a mi lado. No quería ver su expresión.

Traté de volver a concentrarme en ellos, mirando detrás de Joe, pero no quise creerme lo que vi. No era posible. Nick… su brazo se ceñía alrededor de la cintura de una preciosa chica de pelo largo ondulado, de sonrisa perfecta. La abrazaba con ternura, como si fuera su bien más preciado, como si nunca quisiera separarse de ella. Entrecerró los ojos, deslumbrado por los flashes que se disparaban sin descanso delante de ellos. Sentí que me quedaba sin aliento, que mi corazón dejaba de latir durante un buen rato. La chica a la que Nick iba abrazado, sonreía altanera, posando para las fotos, apoyando su mano en su pecho, mirándole embelesada.

Me acerqué a Liz, cogiéndole de la mano, como buscando un soporte, un apoyo. Sentí que me iba a caer, sin fuerza en las piernas. Ella la apretó con fuerza, mirando aún al grupo con los ojos desorbitados. Las lágrimas caían dramáticas por su rostro, con expresión de no creerse lo que estaba pasando.

Como estábamos justo detrás de los fotógrafos y periodistas, pudimos escuchar claramente el murmullo, las impresiones que compartían entre ellos, la forma de gritar a los famosos para que se acercaran a ellos a responder sus preguntas o para que miraran a su cámara.

-¡¡Nick!! ¿Faith y tú estáis juntos otra vez? –preguntó el más valiente, ansioso por saber la respuesta. Ella le sonrió al paparazzi, guiñándole un ojo con chulería.

Como respuesta, Nicholas la sujetó por la cintura, acercándose a ella tímidamente, cerrando los ojos y dándole un beso en los labios. Un gritito de emoción y sorpresa recorrió la nube de periodistas, histéricos por la noticia.

-Tranquilízate –murmuró Liz, sabiendo que en ese momento yo ya no sabía qué hacer.

Acto seguido, Joe se acercó con la chica nueva a contestar unas preguntas, aún sin vernos. Liz y yo estábamos justo detrás, pero los flashes impedían que pudieran ver más allá de las cámaras.

-Joe, ¿vais a ser pareja en la próxima película? –preguntó un periodista. Joe se aproximó mucho más a la chica.

-Sí. Kate y yo nos conocimos hace unos días, y sólo puedo decir una cosa de ella: es maravillosa –contestó Joseph, sonriente.

Kate, la chica nueva, bajó la mirada, nerviosa. Al fin y al cabo, toda la atención era extraña para ella.

-Y dime, Kate, ¿estás emocionada por trabajar con uno de los chicos más deseados? –contraatacó el periodista. La chica sonrió de oreja a oreja.

-¡Por supuesto! –contestó –es un chico increíble.

-¿Son ciertos los rumores de que estáis juntos? –preguntó otro reportero. Joe se giró para contestarle.

-Yo diría que es demasiado pronto para saber algo, pero sí que estamos muy a gusto el uno con el otro –respondió, con aire misterioso. Kate parecía que iba a explotar de emoción.

-¿Esto es una pesadilla? –murmuró Liz, con la voz quebrada. Negué con la cabeza, tragando saliva, intentando que el nudo de mi garganta se deshiciera.

-Ojalá –contesté, en voz baja. Justo entonces, Nick y Faith se acercaron a la nube de periodistas, aún cogidos el uno al otro.

-¿Es una reconciliación? –atacó uno de los periodistas. Ella sonreía, sin soltarse de Nicholas.

-Faith siempre ha sido una parte importante en mi vida –contestó él –y nunca he podido olvidarla.

Sentí como si me acabaran de dar un puñetazo en el estómago.

-Nicholas es el amor de mi vida –confesó Faith, con voz melosa. Luego, intercambiaron una mirada y una sonrisa.

-¿Y qué hay de la canción que escribiste sobre él? –preguntó uno de los buitres.

-Siempre he transmitido mis emociones mediante mis canciones, y cuando la escribí, estaba enfadada y triste, porque sentía que lo nuestro se había acabado –contestó ella –pero ahora más que nunca estoy segura de que ese no era el final.

Tras esto, se despidieron de todos, tratando de escapar de la nube de flashes. Liz y yo nos quedamos cogidas de la mano, demasiado paradas como para reaccionar. ¿Había pasado todo eso en realidad, o nos lo habíamos imaginado?

Mientras los hermanos Jonas se dirigían a la entrada del recinto en el que se iba a desarrollar la gala, nosotras los seguimos con la mirada perdida. Parecían no haberse dado cuenta de que estábamos allí, cuando de repente, Nick se dio la vuelta, encontrándose con mis ojos llorosos. A pesar de estar lejos, distinguí perfectamente su cara de sorpresa, de disculpa. Intentó soltarse de Faith para, al parecer, venir hacia donde estábamos nosotras, pero ella se dio cuenta y le agarró más fuerte, tirando de él para que continuara andando.

-¿Nos ha visto? –preguntó Liz. Yo asentí -¿y no ha hecho nada? –negué con la cabeza.

Así que, ¿eso era todo? ¿Habían estado jugando con nosotras? Decidida, me sorbí la nariz y me sequé las lágrimas.

-Vámonos –le dije a Liz. Ella levantó la cabeza para mirarme.

-¿Y qué pasa con ellos? –preguntó.

-No pasa nada. Por mi parte, ya no significan nada en mi vida –contesté –ahora te toca a ti: ¿te vas a quedar aquí, esperándolos por si se les ocurre volver?

Liz pareció pensárselo unos instantes. Luego, negó con la cabeza, recomponiéndose.

-Vámonos –me dijo.

Tras esto, dimos media vuelta, preparadas para dejarlos atrás.

***

-NARRA ANNETTE-

¿Tenía que haber un atasco justamente ese día? Exasperada, tamborileé con los dedos sobre el volante, comprobando la hora en mi móvil. Llegaba media hora tarde y encima, ni Liz ni April respondían el teléfono. Seguramente ya habían entrado a la gala, y lo habían apagado. Decidí arriesgarme y llamar a Kevin.

-¿Anne? –preguntó él en cuanto descolgó -¿dónde estás?

-Kev, me he metido en un atasco –grité, para hacerme oír en medio de todos los pitidos de los coches -¿estáis todos ahí ya?

-Queda media hora para que empiece todo. ¿Te da tiempo a llegar? –preguntó, preocupado.

-Sí… creo que sí –dije, sin estar demasiado segura. Eché un vistazo a los coches delante de mí, preguntándome cómo poder esquivarlos – ¡nos vemos ahora! Te quiero.

Tenía que estar allí cuanto antes, Kevin me necesitaba y yo ya le había dicho que iría. Volví a llamar a Liz, para preguntar qué tal iba todo y qué me estaba perdiendo.

-Liz, ¿me oyes? –pregunté cuando descolgaron el teléfono.

-Sí… hola, Anne –contestó. Se le oía congestionada, pero ignoré la idea pensando que sería un problema de la línea.

-Liz, estoy en un atasco, pero no tardaré mucho en llegar –grité. Ella se quedó un momento en silencio.

-Está bien, Anne –murmuró. ¿Qué diantres le pasaba? Supuse que estaría nerviosa.

-¡Hasta luego! –colgué.

Armándome de valor, agarré el volante con fuerza y presioné el acelerador. Ignoré los pitidos y los insultos del resto de conductores… pero no pude evitar al camión que se me cruzó en el camino.

***

-NARRA APRIL-

Desmoralizadas, Liz y yo acabamos en su casa, tumbadas en su habitación, llorando a moco tendido. Anne le había llamado, diciendo que ya iba hacia la gala, pero que estaba atrapada en un atasco. Decidimos no decirle nada, para que fuera tranquilamente. Por lo menos, Kev había sido sincero con ella.

-¿Cuánto tiempo crees que llevan planeando todo esto? –le pregunté a Liz. Ella cerró los ojos, dejando escapar una lágrima.

-Prefiero no saberlo –contestó. Ella estaba tumbada sobre su cama, mientras que yo estaba en el suelo, a su lado. De pronto, su móvil volvió a sonar.

-¿Diga? –preguntó Liz, sorbiéndose la nariz -¿cómo?... sí, claro –escuchaba con atención –por supuesto, enseguida estamos allí.

Confundida, me levanté del suelo, mirándola con curiosidad.

-¿Qué pasa? –pregunté.

-Anne está en el hospital. Ha tenido un accidente de coche.


zassca.

¿y bien? no puedo cotorrearos muchas cosas más, porque el siguiente capítulo será el que decida todo.

GRACIAS POR LOS REVIEWS!! :)

-Vicky.